Archivos para el tag ‘intervención’

El segundo rescate, marchando

Tacho Rufino | 16 de septiembre de 2012 a las 13:21

EL Eurogrupo sabía de sobra que los objetivos de déficit impuestos a España, o autoimpuestos por nuestros gobernantes, eran poco realistas. La intencionalidad implícita en tal falta de realismo es volver a exigir periódicas medidas de recorte adicionales del gasto público, al ritmo que marcan las estadísticas, siempre peores que los objetivos. Pero no se rebaja el desfase entre ingresos y gastos públicos deprimiendo los ingresos, sea por el propio recorte de los gastos (aunque para la ortodoxia oficial la capacidad de generar ingresos de los gastos sea una mentira e incluso un peligroso anatema), sea por subidas de impuestos que ocasionan un efecto bumerán depresivo al retraer el consumo. O sea, que el año que viene será peor que éste.

Al parecer, nuestros hermanos del Eurogrupo han impuesto un nuevo paquete de medidas de recorte a España, que será presentado a fin de mes, con las pensiones y la edad de jubilación en el punto de mira: démoslo por hecho. De Guindos, con cada vez peor cara, puede ser el burlador burlado. Una vez que España sea rescatada, el gran recortador con idiomas puede tener sus días contados. El rescate financiero de España por Europa implicará el vaciado de contenido del puesto de trabajo de De Guindos: sus labores podrán ser sustituidas por un técnico que implante y facilite los dictados de la Europa que nos interviene a cambio del balón de oxígeno y la consiguiente árnica para mitigar el castigo de los mercados de deuda pública. Tras el rescate, intervención y nueva pérdida de soberanía. Si España pudiera emborracharse de oportuno afán soberanista, como Cataluña, las penas serían menos, aunque sólo sea por la ebriedad. Pero España no puede jugar a eso, sino más bien lo contrario: aguantar el tirón de quienes -con su derecho, pero con gran oportunismo- echan pulgas sobre el perro flaco.

Queda Montoro para lidiar dentro, para trasladar los recortes impuestos por la UE a las comunidades autónomas, y después -encuentros en la tercera fase, crepitar de huesos y dientes- a los ayuntamientos: papelón donde los haya. El Eurogrupo, reunión de ministros de Economía de la UE, mientras, se ha reunido en Nicosia con Christine Lagarde del FMI -la eventual gran rescatadora final- de artista invitada. El finlandés Olli Rehn, implacable, lo tiene claro: “España va a acometer un paquete de reformas basados en las recomendaciones de la UE, con lo que podrá alcanzar las condiciones impuestas en el primer rescate, que no se han conseguido”. Ni se van a conseguir por este camino. Por si usted no se había enterado, no sólo hemos sido rescatados ya una vez, sino que lo vamos a ser dos, y a la voz de ya.

Unos bancos ya de ayer

Tacho Rufino | 12 de mayo de 2012 a las 20:28

UNA biblia económica moderna diría: “En el principio fue la banca, y en el principio del final, también va a ser la banca”. Del final de una crisis demasiado larga, a la vuelta de cuya última curva –probablemente ésta, la de la reinvención del sistema financiero– veremos si nuestro destino es la depresión crónica o la lenta recuperación. No sólo la banca, pero sí la banca, está en el origen del desastre. Los tipos de interés casi gratuitos y hasta negativos en términos reales dieron paso a una expansión del crédito, del doméstico y del que nos daban fuera para ser prestado dentro. Una expansión inaudita y a la postre fatal: si no ganamos con el precio (el interés), ganaremos con la cantidad (con la concesión de créditos a mansalva), y mientras vamos cumpliendo los planes de negocio de la sucursal. España ha sido el arquetipo de este tipo crecimiento -más bien patológico gigantismo- inflado con el crédito, y de la vinculación de éste a la creencia popular Made in Spain de que el ladrilllo es una buena inversión sin excepción. Boom. Catacrac. De repente, buena parte de los créditos concedidos, sobre todo hipotecarios, se convirtieron el tumores patrimoniales, y la cifra de los activos de los bancos, en entelequias. El resto, ya lo saben. Como hemos dicho aquí en otras ocasiones, la crisis se llama paro, y sus círculos viciosos: consumo, inversión y recaudación fiscal menguantes, más dudosa sostenibilidad de las cuentas públicas. En el camino entre el principio y el final del túnel, nuestras carteras han volado. España ha sido asediada por los inversores empanicados, y por la Unión Europea también, ya más por lo fino, como disimulando. A España no la conoce ni su madre. Y a la vuelta de dos días, a sus bancos, tampoco. Resulta irónico que un liberal de pura cepa como De Guindos vaya a obrar –tras negarlo, como viene siendo costumbre– el apuntalamiento de una banca contaminada y de excesivo tamaño para el nivel de actividad económica, y a convertir el sector en un oligopolio con participación pública. El liberalismo financiero, es lo que tiene: dos caras. Déjame libre como el viento, pero sálvame cuando el viento me arrastre, porque me llevo por delante a todo lo que se menea: accionistas, depositantes, prestamistas, incluido el Estado. Roubini, el gran agorero, dijo el miércoles que el verdadero rescate de España vendrá con la reestructuración bancaria. El jueves, el Gobierno encasqueta de facto la nacionalización de Bankia al resto de bancos, al exigirles decenas de miles de millones extra en forma de provisiones y aportaciones al Fondo de Garantía de Depósitos, lo cual puede dar al traste con los resultados de muchas entidades. Toma reforma. Aquí, en Andalucía, las cajas están dispersas o asumidas por bancos, como Banca Cívica, que ha sido integrada por Caixabank en su seno, una buena noticia siempre que el comprador valore la gran capacidad instalada y la vinculación de la entidad originaria a la región y a su obra social. El proyecto de banco andaluz formado por excajas fusionadas forma parte del bolerístico “lo que pudo haber sido y no fue”. No lo fue, sobre todo, por terquedades presidenciales y por numantinas defensas del cargo vitalicio e hiperremunerado, bordeando la propia Ley de Cajas al renovar el cargo más allá del máximo establecido con una oportuna fusioncilla, por no hablar de la crucifixión a los curas cordobeses en la mesa de negociación. Hitos históricos sin remedio.

Acabemos esta pieza con dos ironías que uno encuentra en la red tras la nacionalización de Bankia. Una: “Bankia, ¿por qué pides sólo 10.000 millones? Pide 14.000 y ya lo amueblas”. La otra, de un empresario que se dedica a arrastrarse por las sucursales para salvar varias decenas de puestos de trabajo: “Me imagino que a los consejeros y a la totalidad de directivos de Bankia, y de quien venga detrás, les pedirán avales personales y que pongan todo su patrimonio como garantía para obtener los préstamos que está previsto concedérseles, ¿no?”. No son préstamos, ok, sino préstamos –que no se cobrarán ya– convertidos en acciones, pero viene a ser igual.