Tacho3 de marzo de 2008 a las 6:33 pm
El negocio de la promoción inmobiliaria busca salidas a la situación de atonía y, en ciertas áreas, de parálisis en que se encuentra desde hace unos meses. Aunque oficialmente la industria (Endesa, Repsol y otras) está arriba en el ránking de principales empresas andaluzas (o en Andalucía), la realidad es que nuestro tejido económico es básicamente de servicios y asociado a la construcción. Y ante el panorama interno, nuestras empresas hacen las maletas. A eso se llama hacer de la necesidad virtud. De hecho, la inmobiliaria es, junto con las energías renovables, el motor de nuestra expansión internacional: 75 de cada cien euros invertidos fuera se dedican a este sector). Según informaba Rocío Martín en este medio hace unos días, la inversión andaluza en el exterior se ha multiplicado por tres de septiembre de 2006 a septiembre de 2007 (dato más reciente). La cara triste de esta noticia que, dadas las circunstancias, debemos considerar positiva es que las perspectivas económicas nacionales -unidas a la escasa productividad y el relativamente alto coste laboral (?)- no ayudan a convertirnos en un destino deseable para invertir. Por cierto, el desaparecido Pizarro tiene como uno de sus objetivos programáticos en caso de acceder al Gobierno el de multiplicar dicha inversión extranjera en España. Esto también tiene una cara oculta o implícita: los deslocalizadores de industrias y servicios, las grandes empresas multinacionales, valoran como apetitoso un destino en el que los costes laborales y la conflictividad es baja. Si quieres dinero de fuera, debes darle gusto y contener los salarios. ¿O cómo si no?
Tacho2 de enero de 2008 a las 3:06 pm
No es mi intención en esta entrada valorar los pormenores financieros del desplome de Colonial en Bolsa y la forzada salida del hasta ahora presidente, el nazareno Luis Portillo. Sin embargo, sintéticamente, resumiré la secuencia de hechos relevantes de la situación:
- El valor de las acciones del Colonial ha caído en casi un cien por cien en un año, hasta cotizar menos de dos euros.
- El financiero intentó una huida hacia delante anunciando una fusión con Gecina, el grupo francés de su socio tradicional, Joaquín Rivero. Los dos tienen negocios allí. Con la fusión –que muy probablemente no se producirá–, ambos puenteaban ciertos problemas: Gecina, de inspección oficial en Francia; Portillo, financieros. El mercado no tragó y siguió penalizando el valor de Colonial en Bolsa.
- Dichos problemas financieros derivan de la calidad de su deuda. Aunque los activos de Colonial son oficialmente de 13.000 millones (frente a una deuda sin interpretaciones de 9.000), la mayoría de ellos son inmobiliarios (suelo), cuyo valor real a día de hoy es sin duda inferior, no sólo para Colonial sino para la mayoría de las empresas del sector. La relación entre activos menguantes y pasivos fijos y de difícil refinanciación puede constituir un grave problema de solvencia y de liquidez.
- Portillo y sus pretorianos se ven forzados a dimitir, a pesar de contar con una amplia mayoría en el capital (sólo Portillo, con el 40 por ciento, y los hermanos Nozaleda, con el 16 por ciento, cuentan con una participación de control)
Hasta aquí la descripción finaciera y patrimonial. Ahora, este blog debe entrar en valoraciones y someterlas a la consideración de sus visitantes. Lo haré en formato: hipótesis-pregunta:
- Luis Portillo entró como elefante por cacharrería en el mercado, atreviéndose incluso a arrebatar un quince por ciento de FCC, deseado por la soberana Koplowitz. ¿Lo están castigando, no a la entrada pero sí a la salida? ¿Están poniendo en su sitio a un advenedizo andaluz?
- Se trata del tercer o cuarto caso de petardazo de gran inmobiliaria en España. ¿Será 2008 el año del efecto dominó en la franja alta de este mercado?
- El ex socio de Portillo, el también andaluz Joaquín Rivero, suena como comprador de la participación de Portillo y su núcleo duro. ¿Cuánto hay de revancha, tras tener que hacer partes de su querida Metrovacesa con los Sanahúja? (recordemos que Portillo, junto con El Monte de Bueno Lidón, fueron caballeros blancos que apoyaron la defensa de Metrovacesa de los pretendientes italianos de Caltagirone, y el propio Portillo estimuló la partición al irse del consejo para emprender su grandiosa aventura)
- Portillo es un caso claro de auge y caída (y esperemos que de resurrección). ¿Es un caso también de levitación por influjo del poder y pérdida de contacto con la realidad por afán de influencia y envanecimiento?
Tacho20 de diciembre de 2007 a las 12:03 pm
Durante más de una década, las rentas inmobiliarias y de construcción de vivienda han sido la auténtica estrella de nuestro firmamento económico, también rutilante en buena parte debido al efecto ladrillo. Ahora que las sombras se alargan sobre el sector, cabe preguntarse quién ha hecho los deberes de diversificación, y qué uso se le ha dado a esos beneficios empresiarles sin parangón. Según expresé mi opinión en un artículo el sábado pasado en el economía&empleo de Grupo Joly, los mejor posicionados son los que no se han cegado por lo pletórico de la cosntrucción y pusieron sus anzuelos y esfuerzos poco a poco y con tino: innovación, uso eficaz de las tencologías, renovables, servicios de futuro o sectores relacionados emergentes. Los pequeños y medianos que no vieron el bosque y sólo los árboles repletos de promociones, obras y euros, lo pasarán peor.