Archivos para el tag ‘Luis de Guindos’

La cara del todavía ministro

Tacho Rufino | 12 de septiembre de 2012 a las 20:34

Como suele decirse con los entrenadores sin resultados, no sabemos si De Guindos se comerá los polvorones en el Gabinete. Más bien tiene cara de pavo en Navidades, dicho sea con el debido respeto al que durante un tiempo fue el ministro estrella (es un decir, no está la cosa para vedetismos) de Rajoy. El hombre de gran currículum profesional, Lehman Brothers como empleadora incluido. Con el rescate+condicionalidad+control férreo que viene, De Guindos puede sobrar bastante, no sé bien si en la manera en que sobra un crack en una empresa decadente o si en la manera en que sobra un gallito en el corral cuando llegan a él los gallos de pelea con espolones más acerados. El ministro de Economía y Competitividad, en el día en que Uly Martín de Video Atlas le hizo esta tremenda foto que está ahí abajo, soltó una perla de esas tremendistas y cargadas –lo siguiente es una hipótesis mía– de ideología antipública: según informa El País, De Guindos ha advertido este miércoles en el Pleno del Congreso que si en los próximos trimestres no se consigue modificar la situación económica de los últimos cinco años “será imposible que se sigan manteniendo las prestaciones sociales”. Claro. Sabemos cuán difícil está el presupuesto público y cómo es de difícil reducir el déficit. Pero creo que estas declaraciones se deben, alternativamente, a una de estas dos razones:
- Está avisando, implícitamente, de que el rescate europeo nos salvará, y que los dineros del mismo podrán seguir cubriendo las prestaciones sociales.
- Está convirtiendo un problema de liquidez en un problema estructural y apocalíptico: en una enfermedad cróncia incurable ante la que sólo cabe cirujía y/o eutanasia.
Una tercera posiblidad es que De Guindos, sabiéndose amortizado, ha perdido la vergüenza y dice lo que piensa y hasta lo que le gustaría.
La foto de marras:

Guindos, demiurgo del oligopolio bancario español

Tacho Rufino | 7 de febrero de 2012 a las 12:38

Resulta paradójico que la reforma del sistema financiero vaya a desmbocar en un menor nivel de competencia bancaria. Habrá menos entidades, ninguna con carácter verdaderamente social o de apoyo a la política local. Los fuertes serán más fuertes, aunque la tercera entidad (¿BankiaCaixa?) y la cuarta (¿el renovado  y emergente Sabadell?) del país estarán más cerca e incluso a la par que la primera (Santander) y la segunda (BBVA). Un proceso de concentración con trazas oligopolísiticas. Lo cual tiene a su vez varias consecuencias.

Primero, los usuarios pagaremos más comisiones, y en general peores condiciones para nuestros depósitos y en nuestros préstamos. Segundo, la aplicación de lo anterior al nivel macro: el Estado y el propio Gobierno de turno estarán en peor posición a la hora de regular y a la hora de operar con la banca que subsista al proceso de reorganización. Tercero, miles de personas irán a la calle, y miles de sucursales cercanas cerrarán (¿puede España permitirse tanta sangría de puestos de trabajo y cotizaciones a medio plazo? Estamos en la antesala de la eclosión de los minisueldos de 300 ó 400 euros). Cuarto, la banca no va a dar más crédito porque necesita sanear sus activos dudosos, fundamentalmente inmobiliarios. Por un lado, esta exigencia absorbe recursos que dejan de ir al mercado del crédito para apuntalar el capital y las reservas de las entidades afectadas (todas)… que se convertirán paralelamente en lo que ya vienen siendo: inmobiliarias de bajo coste, que acabarán por dar la puntilla a las maltrechas empresas inmobiliarias pata negra. Una competencia desleal que no sólo hará ese daño, sino que acabrá por hundir los precios de la vivienda, y paralelamente, el patrimonio de cientos de miles de familias que tienen todos los huevos en la misma cesta: su casa hipotecada. Solamente desea que los precios sigan bajando quien quiere comprar. Pero nadie quiere comprar. De fuera vendrán quienes nuestras casas por dos duros comprarán.

Paradójico resultó el sorprendente (no para quien suscribe, que lo tenía claro porque claro era) anuncio de subida de impuestos que Rajoy hizo justo al llegar, cuando todavía le dolía la boca de gritar lo contrario en los mítines. Paradójico resulta también que sea Guindos –adalid de la desregulación y del libre mercado– el que pilote el camino del sistema financiero español hacia el oligopolio.

De momento, rescaca de dos trimestres

Tacho Rufino | 27 de diciembre de 2011 a las 14:50

Éste y los que vienen no son buenos días para hacerse un análisis de sangre, pero sí son días de análisis retrospectivos del año, porque es lo que toca. Del año económico y social español. Ácidos que crean punzantes cristalitos en la punta de los dedos, grasas que espesan la sangre, alcoholes que suben la tensión, humos que duelen en el occipucio (acudir a la RAE, no confundirse) al día siguiente, mezclas imposibles que al ser ingeridas llevan para tus adentros una promesa de indigestión y diarrea. Hace poco me reprochaba un anónimo pero no faltón asiduo a este blog que yo venía abusando de las metáforas, y que por ese camino podría llegar a acabar escribiendo como lo haría un profundo jefe sioux en el día que elige para morir. E incluso como quien escribió el Corán o los textos védicos: una sucesión de lucidos tropos simbólicos para ser consumidos con el corazón predispuesto a la elipsis, al rodeo y al estilo indirecto. Exceso, indigestión, colapso, diarrea, rehabilitación: la metamorfosis de la crisis. También hay quien sabe que, para llevar adelante su política de recortes, lo que nos queda de momento es ir para atrás: adelgazar la riqueza nacional (permitan la simplificación los técnicos más ortodoxos), y aumentar paralelamente la cifra del paro, esto último sin querer y a modo de natural consecuencia. Si no se crece al menos un dos o un tres por ciento, y dada nuestra estructura de costes y de producción, no se creará empleo neto. Sino lo contrario. ¿Que usted se tomó dos docenas de seres cocidos –entre cefalópodos y crustáceos– a los que no está acostumbrado? ¿Que trasegó una mezcla de vinos y licores de colores y olores imposibles, hasta llegar a cantar por Farina y Abba sin solución de continuidad? ¿Que besó a su suegra con amor inusitado e incluso entre lágrimas? ¿Que los últimos trozos de turrón los comió con una mezcla de gula y de asco, pero para adentro que fueron? ¿Que no recuerda bien por qué tiene un premolar desconchado, pero la mera visión de un plato de peladillas a la mañana siguiente le puso el pelo de pollo? Pues ahora, a atravesar su pequeño desierto psico-físico. En cualquier caso, nada que ver con la perspectiva económica y social que trae el niño 2012 debajo del brazo. Un pan… y agua.

Ayer el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, nos advertía ante un muy solemne –y también simbólico, él no es de prodigarse por cualquiera– José María Aznar: de momento, y hasta nueva orden (“dos trimestres”, dijo con imprecisión muy intencionada), aquí, de crecer, poquito. O menos que nada. La bola de cristal de Guindos tiene muchas prestigiosas bases de datos, y tampoco hace falta ser un Nostradamus para decir que de momento no levantaremos cabeza, sobre todo si vamos por así decirlo a acometer una dieta de pan y agua. Todavía no hay un sólo titular en google ni mozilla que juegue con el ministro y la frasecita popular de caerse de un guindo, pero él sí nos pide sin hacer sangre aún que nos vayamos haciendo a la idea, que bajemos de la nube, si alguien quedá allí: recesión, aunque sin mencionar el término. Recordemos que la recesión se entiende por dos trimestres de crecimiento negativo del Producto Interior Bruto, es decir, ir para atrás y crear menos producción de bienes y servicios agregada que el trimestre anterior. Es como decir que uno va a a ostentar en breve la propiedad de un coche de color ausencia de color, o que se va a comer un entrepán de carne de cerdo sazonada y entripada, en vez de comprarse un coche negro y comerse un bocadillo de chorizo. Die la verdad, pero no dice la palabra fatídica. Recesión suena a nombre de patrona local a la que se visita en romería y por la que las inocentes lugareñas llevan el apodo de Resi. Recesión es la prima hermana de la Tasa de Crecimiento Negativo (expresión eufemística donde las haya) y de su tocaya Tasa de Desempleo. Recesión nos asegura Guindos en su primera comparecencia. Me pregunto cómo serán la Navidad del año próximo y sus declaraciones institucionales. 2011 iba a ser el año de la recuperación (o recuperacioncita, al menos), y nada de nada. Demos un voto de confianza a nuestros gobernantes, votados tan mayoritariamente. No nos queda otra, aparte de trabajar mejor y asomarnos de vez en cuando a las ventanitas privadas que muestran un panorama más bello. Que ustedes lo toreen bien.