Nubarrones económicos para 2008
El año se ha ido apretando bien las clavijas al consumidor -y no transitoriamente-, además de ensombreciendo las perspectivas de futuro en lo económico. Esencialmente, la causa es que el petróleo está caro, casi tan caro como en su máximo histórico (actualizando los precio, dicho máximo se produjo en 1980 con la subida al poder del ayatolá Jomeini). La causa principal de esta inflación del crudo que acaba siendo importada y afectando a todos los productos y servicios es la irrupción de cientos de millones de chinos e indios en la sociedad de consumo: a igual cantidad de producto, una mayor demanda produce un aumento de precio. La cadena de causa-efecto vendría a ser la que describía Joaquín Estefanía el domingo: las materias primas caras estimulan la inflación y provocan la reacción de los bancos centrales, que suben los tipos de interés para domeñar el incremento de los precios; sube el precio del dinero y, con él, el coste de los créditos y de las hipotecas; baja el consumo porque el ciudadano ha de pagar los préstamos; se reducen los beneficios empresariales, la inversión se hace anémica, aumenta el paro, etcétera. El final puede ser una recesión.
El consumo se va a ver afectado por la bofetada de subidas inmisericordes de alimentos, sumnistros básicos, telefonía y, en definitiva, del coste de la vida que se ha dado en el último trimestre del año 2007 y -la primera en la frente- desde hoy 1 de enero de 2008.
Dos cuestiones se me suscitan:
- ¿La excusa del petróleo está siendo aprovechada por gobernantes y productores, unos para justificar el cambio de rumbo económico, los otros para meter un buen arreón desproporcionado a los precios, y tonto el último (el consumidor es el último)?
- ¿Qué podemos decirle a los chinos e indios, entre otros, que quieren reproducir nuestras más insostenibles pautas de consumo y estilo de vida?


