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La economía busca una salida… sumergida

Tacho Rufino18 de Mayo de 2009 a las 6:07 pm

En épocas de crisis, además del paro, la morosidad, el déficit público o los EREs, hay cosas que, aun creciendo, no son tan negativas como aquéllas. En concreto, la economía sumergida: ilegal o alegal, pero economía (se valora en un 20 por ciento del PIB, que, claro está, no se contabiliza en tal PIB). La economía, como el agua, siempre busca y encuentra una salida. Cuidado, no estoy defendiendo que la gente no se dé de alta para ejercer una actividad, o que no declare las horas de pluriempleo que echa aparte de su trabajo habitual; ni tampoco la “evasión” de impuestos y cotizaciones que esto supone, ni muchísimo menos el hecho de que se emplee a gente sin darla de alta ni garantizarle seguridad y otros derechos. Pero igual que la construcción es una vaca flaca pero es nuestra vaca, la economía sumergida es, a la postre, economía. Según oportunos estudios, la economía sumergida -muy difícil de calibrar, por algo se llama como se llama: no “se ve”- parece estar creciendo como la espuma, en un porcentaje superior al del descenso del PIB (magnitud en la que, ya decimos, no computa la actividad económica informal, aunque se valora la producción oculta en cerca de un 20 por ciento del PIB en el caso español). Y eso, en cutre, no deja de ser una compensación positiva: lo que se evapora en la economía formal -el PIB- se condesa en la informal. El Gobierno, además, parece estar dispuesto a hacer la vista gorda, más en lo fiscal que en lo laboral. De hecho, desdice a los inspectores de Hacienda, cuyo portavoz, Francisco de la Torre dice que no habrá más medios para vigilar el aumento de las actividades fuera del control público (en Estados Unidos, Obama ha creado 900 plazas nuevas de inspectores, con el objetivo de controlar esta forma de fraude).

La crisis, en suma, supone un envilecimiento social, un paso atrás de las relaciones entre Estado, personas y empresas. Sin embargo, no creo que lleguemos a ver realizada la tesis del último libro de Vicente Verdú (Capitalismo funeral, ahí es nada), agorero al máximo, según quienes lo han leído. Verdú dice que la crisis es un escenario muy muy parecido al de una posguerra. No adelantemos el cataclismo empujando con los peores augurios posibles: la realidad es de por sí bastante jodida, y disculpen la expresión.

La pérfida estanflación ataca de nuevo

Tacho Rufino24 de Agosto de 2008 a las 9:33 pm

En tercero de carrera, allá por el año 84, se convirtió en algo recurrente la palabra “estanflación” en las clases de Estructura Económica, que entonces impartía en la Universidad de Sevilla el profesor Vallés Ferrer. Con su gran parsimonia y su marcado acento catalán, nos descubría que un cuadro clínico caracterizado por el estancamiento económico o la recesión (o sea, no crecimiento o decrecimiento del Producto Interior Bruto de un país durante dos trimestres seguidos), la inflación (crecimiento sostenido de los precios al consumo, deteriorando el poder adquisitivo de las personas del país, y también deteriorando la capacidad competitiva de ese país con respecto al exterior) y el desempleo. Tres variables nocivas para la economía, causas y/o consecuencias unas de otras de manera más o menos directa. La estanflación -una adaptación del término inglés stagflation, a su vez una mezcla de “stagnation” (estancamiento) e “inflation”- venía a tirar por tierra las certezas de la llamada Curva de Philips, que establecía que cuando se intenta controlar la inflación, el desempleo tiende a subir. Hay que elegir, pues.

O sea, según Philips, para combatir el paro hay que tolerar cierta inflación. Y resultaba que, en ciertos periodos como aquél de las clases de Vallés y en otras fases cíclicas anteriores, no sucedía así: podía haber alta inflación, incapacidad para reducirla, paro rampante y -gallina o huevo-, estancamiento o recesión de la actividad económica general. Más o menos como ahora, tras unos veinte años en los que el palabro ha estado en el desván cogiendo polvo.

Se me ocurren dos expresiones cliché en este orden de cosas: “la estanflación ataca de nuevo” y “la estanflación ha venido y nadie sabe como ha sido”. Y no les falta razón a los tópicos.

Sarkozy tira de premios Nobel

Tacho Rufino9 de Enero de 2008 a las 11:51 am

Sarkozy, de nuevo. El pintoresco Napoléon del XXI no para. Es capaz de anunciar una boda secreta -que ya tiene mérito- y al mismo tiempo tirar de dos economistas de “cara amable” para el gran público, con sus premios Nobel y muy del gusto europeo: Stiglitz, con sus ataques a la globalización y al Fondo Monetario Internacional; Sen con sus estudios sobre la pobreza. Sarkozy los ficha para que investiguen una alternativa al PIB para medir el crecimiento económico: a Francia no le va muy bien con el baremo “contable y artimético” (expresión suya) para renovar su grandeur. Además, Sarko afirma que ha pactado con Zapatero y Prodi “expulsiones colectivas” de inmigrantes ilegales, al tiempo que anuncia programas de recuperación de los suburbios marginales, donde anida el odio racial, la frustración y la falta de expectativas de los jóvenes y no jóvenes. ¡Este hombre no le hace asco a ningún huerto, mon dieu! ¿Se trata de una estrategia de marketing personal, o es Nicolás una auténtica máquina política… o una incontinente presa de la exaltación amorosa?

En PIB per cápita les ganamos

Tacho Rufino19 de Diciembre de 2007 a las 8:45 pm

Dejando con cara de pasmo en la grada a nuestra Familia Real española, nos ganaron en la final de waterpolo en las olimpiadas de Barcelona, como siempre nos ganan con malas artes -o sin ellas- en innumerables cuartos de final en fútbol; son más guapos y más elegantes e intentan levantarnos a las chicas… pero ya les ganamos en PIB per cápita a los italianos, pueblo rápido y “furbo” (espabilado) donde los haya. Un magnífico artículo de Rogelio Velasco para Joly Digital publicado hoy nos da las claves de este histórico éxito. Según los datos del centro estadístico comunitario Eurostat, estamos por encima de la media de la UE. Sin embargo, en la Zona Euro -con la que debemos medirnos- las campanas están más quietas: no logramos cerrar la brecha con los socios más ricos del club. Según Rogelio, si afloráramos a efectos de cálculo las economías sumergidas, probablemente subiríamos peldaños en el escalafón, pudiendo pedir nuestro ingreso de pleno derecho en el G-8, lobby de los económicamente poderosos (en el que sí está Italia, por cierto).

La autoflagelación no es nada buena para la necesaria autoestima, pero si desagregamos el análisis por comunidades autónomas, otro gallo nos cantaría a los andaluces en la comparación. Claro, que no se puede ser receptor crónico de fondos estructurales y de cohesión y a la vez estar entre los primeros de la clase. ¿Debemos confiar en nuestra convergencia regional con nuestro ritmo de crecimiento?

Autor

Economía razonable para todos lo públicos Economista, profesor de la Universidad de Sevilla y columnista habitual de los medios del Grupo Joly

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  • Marge Sin Son

    Guau! Con música de Wagner, qué hubiera pintado el artista? A ver si te prodigas más con cosas que...

  • Tacho Rufino

    Newyorker, gracias por el enlace y la información fresca. Quizá G.Pons los tenga, pero yo no tengo...

  • Tacho Rufino

    Dear Mr. Newyorker, tiene razón, al final las deudas hay que pagarlas. Cuánto haya que pagar y quién...

  • newyorker

    A escala, viene a ser lo que van a hacer aquí con el IVA y ya han hecho con el IRPF, o no? Al final...

  • newyorker

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