Archivos para el tag ‘Solbes’

Salgado y los íntimos enemigos

Tacho Rufino | 12 de octubre de 2009 a las 19:57

 

LA chica, rubia, sofisticada y con atuendo urban chic, se santigua con parsimonia y amplitud, de frente a ombligo y de hombro a hombro, e inmediatamente se enciende un pitillo, como si confiara en la divina providencia para tener sus pulmones a salvo del humo que se disponía a tragar. Descarto rápidamente tal apreciación: la mujer está pasando en ese momento justo por delante de la iglesia que está enfrente de esta redacción. Como voy dándole vueltas a esto que ahora escribo, como ella me recuerda vagamente a alguien que no identifico de momento, y como había decidido que el leit motiv va a ser hoy Elena Salgado, vinculo la escena con dicho asunto, la ministra de Economía (admito que la conexión es algo forzada, la concentración y la fijación tienen eso). Elena Salgado, sin embargo, no sólo no fuma -apuesto a que tampoco se santigua ante los templos-, sino que ha sido el auténtico azote de los tabaquistas hispanos, y es ésa quizá la mejor contribución que ha hecho al país, cuando estaba al mando de una de las carteras ministeriales que ha ocupado, la de Sanidad: todos los que esto leen deben recordar cómo se fumaba en los hospitales, en las guarderías, en las residencias de ancianos, en los banquillos de los campos de fútbol y, claro, en cualquier otro sitio. Algo que cada vez nos parecerá más remoto y pintoresco, porque la medida de nuestra, en apariencia, glacial ministra ha desmontado la insolidaria costumbre nacional de compartir el tabaco con todos los que están a tu alrededor, cosa que quien suscribe ha hecho como tantos otros. Retirar a muchos del tabaco, o arrinconar a los más contumaces, es un mérito de Elena Salgado: fumar es malísimo. Más allá, y sobre todo desde que asumió vicepresidencia económica, sus logros son escuálidos, en caso de ser alguno. Seamos justos y digamos que la maldita crisis no ayuda a fomentar y tutelar la economía.

Pero no todo es crisis o, mejor dicho, la crisis puede ser atacada con armas y estrategias diversas. El Gobierno español, tras el estadounidense y el australiano, ha sido el que ha realizado un mayor esfuerzo en forma de planes anticrisis. Sus resultados son difíciles de evaluar, no así su diligencia o su coherencia: la primera es innegable; la segunda, más que dudosa. De hecho, como testimonian las viñetas de todos los periódicos, Zapatero está atribulado y confuso por los golpes del boomerang de la precipitación y la política de cámaras y micrófonos. El presidencialismo de un presidente henchido de poder -¿como todos, tarde o temprano?- ha condicionado enormemente la labor de la ministra de Economía. La sombra de un ZP lego en la materia ha sido demasiado larga y densa para Elena. Como lo fue para otra figura que, a su vez, también empequeñece a la de Salgado: Pedro Solbes, el padre Solbes, el venerable sabio, escudado en la técnica y el halo de la objetividad. Tenido por un Zidane de la política económica, debe de ser muy duro sucederlo en el puesto. Y encima -torero parlamentario- da la espantá justo el día en que se van a votar los presupuestos. ¿Pilatos, Caín o Quijote? La siguiente figura -que difumina también a la de Salgado, disolviéndola “como lágrimas en la lluvia”- tiene clara su respuesta: Solbes es “un desagradecido”. Un escaqueado con aires dignos.

Así lo vino a decir esta semana José Blanco en el Foro Joly. Solbes será un desagradecido, pero la figura del ministro de Fomento y fontanero máximo del PSOE, Pepiño, tampoco potencia a Elena Salgado. Al contrario, el sanguíneo y aguerrido Blanco se permitió hace unas semanas dar un gran pelotazo informativo, que hubiera correspondido dar a nuestra mujer, cuando anunció que el gobierno se proponía subir los impuestos. Para colmo, el gobernador del Banco de España y asesor nominal del Ejecutivo, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, no para de reconvenir y censurar al Gobierno y su gestión de la economía.

En fin, quizá debiera usted santiguarse, ministra, antes de aspirar los humos de los fuegos que la rodean: con amigos como éstos, quién quiere enemigos.

 

(Fotos arriba: Marlene, Greta y Elena, ¿a que tienen un aire?, Solbes con Zp en el Parlamento)

Quién da menos: Solbes tira la toalla

Tacho Rufino | 18 de enero de 2009 a las 21:08

La entrevista de Alejandro Bolaños a Pedro Solbes en El País de hoy domingo arroja muestras palmarias de un estado mental colectivo que ha dejado atrás el inquietante pesimismo para adentrarse en la cómoda resignación, estado mental del que nuestro principal escudero económico público se hace repentino abanderado. El ministro de Economía no tiene rubor en mostrar una metamorfosis acelerada en su visión del escenario. Desde la negación de hace un año escaso hasta el “esto está muy mal, y va ir a peor”, sin pasar por la casilla de salida. Según Solbes, no empezaremos a levantar cabeza en crecimiento y en empleo hasta finales de 2010. Dando ánimos. No a principios ni durante ese año, sino al final. Hasta entonces, sangre, sudor y lágrimas, debemos suponer. Hay una auténtica epidemia de conformismo fatalista, y el ministro actúa como si el trauma de haber metido la pata, o de haber estado en ufanamente en babia, y verse de pronto ante una avalancha -letal, fulminante y absolutamente imprevista en su verdadera complejidad-  lo hubiera abocado a verlo todo desde un prisma calamitoso. Solemne y abrupto en su nueva sinceridad, como un Churchill que avisa del sufrimiento por venir. Pírricamente, no nos queda otra que prescindir de creer los vaticinios de quien no para de errar, y esperar que en esta ocasión vuelva a no acertar. En el caso del Gobierno, a estas alturas no resulta valiente advertir de lo peor, ni justifica la oscura advertencia de Solbes la falta de orientación, de capacidad o de fortaleza ante la situación. Los propios dirigentes de las empresas, que operan en la sala de máquinas del crecimiento económico, encuentran excusas impagables para relajar la tensión y resignarse a su vez. “Ciudadanos, accionistas, inversores: hay que fastidiarse, no es culpa nuestra, lo sentimos”, nos dicen, “seguiremos intentándolo”, como en el rasca de la ONCE. La subasta cambia el eufórico “quién da más” de la dolce vita por el “quién da menos” de la sinceridad de ocasión.

Griñán pone proa a la crisis

Tacho Rufino | 4 de diciembre de 2008 a las 7:02

El consejero de Economía de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, ha sido el ponente del Foro Joly de ayer miércoles y, como es habitual en este peso pesado de la Administración Chaves, nos ha brindado algunas declaraciones de interés, con todas las cabezas visibles de las cajas andaluzas y gran cantidad de empresarios de bandera entre el auditorio. En su habitual estilo didáctico y directo, Griñán ha dejado dos perlas que más tarde comentaremos con más detalle, una vez circulen los reportajes que los periódicos de Grupo Joly están elaborando:

“Solbes se equivoca”, aludiendo a la predicción del ministro sobre el empeoramiento de la situación del desempleo español para el año que viene. Su argumento, el de Griñán, se basa en que, aunque crecerá el paro, no lo hará de la forma tan drástica (o “dramática”, si utilizamos con mala intención el término anglosajón) en que lo ha ha hecho en éste, 2008. La media aritmética le avala.

– El déficit andaluz no se incrementará “ni en una sola peseta” para contrarrestar la crisis. Y esto no quiere decir que el Gobierno de la Junta no vaya a hacer nada. Intentaremos descifrar el acertijo.

Además, Griñán -dirigiendo la mirada al director general de la Agencia IDEA, antiguo IFA, Jacinto Cañete- ha dejado claro que no va a apoyar a empresas andaluzas porque sí, sobre todo a las que se han “despatrimonializado por una mala gestión”. Muy sensato, sin duda; aunque cabe decir que algunas empresas innovadoras y que han arriesgado han perdido patrimonio precisamente por tener unas pérdidas que no han tenido otras que han estado cobijadas bajo el cielo protector de la Junta.

Solbes, Sebastián, Chacón, Aído

Tacho Rufino | 14 de abril de 2008 a las 16:41

carmechacon.jpgsebastian-solbes-635.jpg 

Solbes quiere dejar claro su mando en plaza. Soy el vicepresidente  por segunda vez, mi ministerio y mi vicepresidencia son la clave en tiempos de crisis, y cualquiera que quiera actuar en el gabinete tiene que pasar por mí… Si somos pérfidos, este mensaje va dirigido con especial cariño a Miguel Sebastián, cuya estrepitosa caída como asesor y candidato político ha dado paso a su nombramiento como ministro: Zapatero no olvida a sus amigos, en este caso a su profesor particular de rudimentos económicos.

Solbes ha ofrecido, además, un gesto inequívoco de decisión al anunciar dinero para las partes del sistema económico que más peligro corren y mayores síntomas de inestabilidad y/o depresión muestran: avales por la concesión de créditos para la compra de VPO (banca+construcción: alto riesgo a día de hoy) y apoyo a la financiación de pymes. En total, 10.000 millones. Corren tiempos de estatalismo, neokeynesianismo e intervención. Los ultraliberales del no toques a la rosa del mercado están agazapados (pinchar aquí para ver artículo del sábado pasado en economía&empleo de Joly Digital).

Por último, una mención a Carme Chacón, nueva ministra de Defensa, una catalana pacifista al mando de los generales (por favor, pinchen aquí y no se pierdan este video: lo habrán visto en la tele, pero es impagable ver a esa atractiva mujer encinta mandando sobre nuestros ejércitos). Un auténtico golpe de efecto de Zapatero: a progresistas no nos gana nadie. Y otra mención a la jovencísima Bibiana Aido, cuota de partido por la parte de Alcalá de los Gazules, una de las canteras del PSOE andaluz. Nuestro presidente es un gran especialista en no faltarle a nadie y darle a cada uno lo suyo: así se sobrevive más en política, es de suponer. Bibiana, de todas formas, es titular de Igualdad, y no de Igualdad, Asuntos Sociales e Inmigración, por ejemplo. Poco ministerio es ése, sobre todo considerando que a la para mí brillante Narbona la han quitado de enmedio. Una pena, e incluyo en el lamento la desparición del Ministerio de Medio Ambiente. Difícil de explicar.

Por cierto, está echando geniecillo Zapatero. Esperemos que, tras el coraje, no comience a levitar como hizo su predecesor en el cargo, Aznar, y acabe perdiendo el contacto con la tierra mortal.

¡Es Pizarro, estúpidos!

Tacho Rufino | 24 de enero de 2008 a las 7:36

Dicen que cuando Clinton batió a un prestigioso Bush padre en las elecciones de EEUU en 1992, la clave estuvo en una brillante idea de su jefe de campaña, James Carville, que acuñó la frase “¡Es la economía, estúpido!“, que venía a significar que ése era el punto débil electoral del contrincante tras una era Bush que acababa de entrar en recesión económica. Tras unos devaneos con la vivienda como campo de batalla, la situación y las expectativas económicas españolas han hecho que el eje de nuestras elecciones sea, precisamente, la economía. Sin duda, un gesto de madurez de un país, si no fuera porque el interés está en gran parte motivado por el estado de opinión pesimista y que ya descuenta una crisis inminente. Mientras Solbes y Zapatero restan importancia a la situación y/o alardean de grandes logros, el inefable Pizarro es el mascarón deproa y el as bajo la manga del PP, al mismo tiempo. Con una trayectoria de gestor impresionante, lenguaraz y desinhibido (además de haber prestado valiosos servicios “entre bambalinas” en el intento de la Caixa/Gas Natural de hacerse con Endesa a precio de risa, enfrentándose sin ambages al Gobierno PSOE), Pizarro es la estrella de las elecciones (el meteorito… ¿Gallardón?), frente a un Solbes que ha alargado su jubilación, de lo cuál quizá se esté arrepintiendo…

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Lo que vale un euro español

Tacho Rufino | 17 de diciembre de 2007 a las 21:02

El azar y la incontinencia del discurso político han querido brindarme la oportunidad de hacer debutar este blog con algo tan jugoso como las inefables declaraciones de nuestro ministro de Economía. El prestigioso Solbes se ha sobrado, y nos ha sorprendido a todos transformando su papel habitual de sensato papá pitufo en el de lenguaraz analista económico de barra: los españoles no saben lo que vale un euro.

A estas alturas, el ministro con aire de cura engolado debe de estar maldiciendo la hora del sábado en que afirmó que la espiral inflacionaria española tiene que ver con nuestra ignorancia monetaria, y también con que somos tan rumbosos que damos un euro entero de propina al tomar café.

De entrada, más de una quinta parte de los españoles han empezado a tener dinero en el bolsillo con la llegada del euro, y las pesetas le suenan menos que a la generación peseta le sonaban los reales o los duros de sus mayores. En la parte alta de nuestra pirámide-botijo poblacional –los mayores de 65– las estrecheces abundan, y los euros que reciben de pensión son tan escasos que conocen su valor a la perfección. Entre ambos segmentos tenemos a más de la mitad de los españoles, que también sabe lo que vale un euro: con las cosas de comer no se juega.¿Lo peor de la boutade ministerial?: más allá de la trivialidad, repelen la autocomplacencia, la levitación sobre la realidad y la cortina de humo que, sin éxito, pretendía poner sobre la responsabilidad que, en una parte apreciable, tiene el Gobierno en nuestra estabilidad monetaria.

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