Cómo nos gusta el verano
Afronto el verano como el niño que mira asombrado a las cuatro británicas cocidas que se lucen por las calles de ese caleidoscopio humano llamado Benidorm: paralizado, sin planes, arrastrado por las circunstancias, con un billete lowcost del que la desconocida compañía no ha confirmado la reserva, glups; obligado a utilizar pantalla total de por vida. El aeropuerto traicionero; la carretera que pone a prueba la templanza del carácter y la relación de pareja o de amistad preexistente al atasco; el chiringuito cuya tarima de madera, raspas y servilletas de papel recorremos con los pies descalzos y enarenados, en un camino hasta la paradisíaca barra que está cargado de simbolismo sobre los avatares de la vida. Propongo dos enlaces para meter el cuerpo en caja:
- La mítica canción de Paco-Paco sobre cómo nos gusta el verano, en video del año anterior a la muerte de Franco:
- Un artículo de este su humilde servidor el publicado ayer domingo en RdA, titulado”Llega el verano de la crisis”. Pinchar aquí


