¿Bicicleta pública o privada?

fperez | 6 de enero de 2017 a las 5:00

 

BICI

 

DE nada sirve que las bicicletas de Sevici pesen más de 20 kilos porque están blindadas para que nadie las destroce o les robe las piezas. De nada sirven los sistemas de control, las medidas de seguridad e incluso las sentencias contra los que son sorprendidos robándolas, alguno de los cuales ha tenido que ir a prisión pese a que el robo fue ocho años atrás y en el periodo transcurrido desde entonces tuvo tiempo de reformarse, encontrar un oficio digno y fundar una familia. De nada sirve que la empresa concesionaria o el Ayuntamiento refuercen la vigilancia en las estaciones de Sevici si luego hay tipos que no sólo las mangan, sino que se las llevan a su casa y encima las exhiben de manera descarada, como se aprecia en el balcón que aparece en la fotografía, tomada en la calle Jorge Guillén, junto a la avenida de Felipe II.

Sevici tuvo un éxito que posiblemente ni sus propios ideólogos pensaron cuando se plantearon la idea de implantar un sistema de bicicletas públicas en Sevilla, por mucho que les hubieran contado acerca de la novelería de los sevillanos, unos señores que se pasan –nos pasamos– un año criticando la obra del carril bici porque quita plazas de aparcamiento pero que luego, cuando se inaugura, nos falta tiempo para ir a comprarnos máquinas que en nada envidian a la Espada de Induráin para lanzarnos en masa a recorrer los carriles.

El caso es que Sevici llegó a alcanzar en sus primeros años los 70.000 abonados. Es decir, más de un 10% de la población. Que luego lo utilizara tanta gente o no ya era otra cuestión. De hecho, el número de abonados anda aproximadamente por la mitad en la actualidad. Nunca fueron bicis ligeras, ni falta que les hacía. No eran bicis para salir los domingos por caminos o carreteras de la provincia, pero eran ideales para ir al trabajo, a la facultad o al instituto sin tener que preocuparse de que al volver alguien se hubiera llevado la bici propia. Incluso para regresar una noche de fiesta a casa sin necesidad de tener que pagar –y antes encontrar– un taxi. Todo por unos cuantos euros al año.

Los de JCDecaux, la empresa concesionaria, se esperaban un alto índice de robos y vandalismo. Al fin y al cabo Sevilla no es Amsterdam y si uno deja su bici sin amarrar puede estar seguro que no la va a encontrar en su sitio a la vuelta, aunque la haya dejado un par de minutos para hacer un recado. Por ello, idearon unos vehículos ultrarreforzados, con hierro por todas partes, blindados para que a los ladrones se les quitaran las ganas de llevárselas o de intentar sustraerlas pieza a pieza.

Pero a los mangantes sevillanos no les quita las ganas de robar nadie. Gratis cueste lo que cueste. ¿Quién quiere tener una bicicleta de Sevici en su casa? ¿Para qué? ¿Se imaginan al tipo que se ha llevado la bicicleta entrando con ella en el portal de su bloque, levantándola para que quepa en el ascensor o llevándola en peso por las escaleras, cual cirineo de San Isidoro? ¿Y luego, en casa, cruzando el salón con ella a cuestas para llevarla hasta la terraza? ¿De verdad que merece la pena tener una Sevici en un piso?

El año 2016 en diez sucesos

fperez | 2 de enero de 2017 a las 5:00

EL año 2016 deparó algunos de los crímenes más brutales de la historia reciente de Sevilla. Aunque fue un ejercicio bueno para las estadísticas de seguridad ciudadana y bajaron en general los delitos pese a la falta de policías, algunas de las muertes violentas ocurridas en 2016 superaron con creces las historias inventadas por cualquier guionista de cine o escritor de novela negra. Lo que viene a continuación es una selección de diez sucesos destacados del año.

1) EL ASESINATO DEL PARQUE DE MARÍA LUISA

Es posiblemente el acto más bárbaro ocurrido en Sevilla desde que se tenga memoria. Ha habido crímenes muy violentos, jóvenes o niños desaparecidos a los que se sigue buscando sin éxito, víctimas torturadas, pero nunca se había dado el caso de que una chica fuera a quitarse la vida y terminara desangrara tras una brutal agresión sexual. Ocurrió el 23 de febrero en el Parque de María Luisa. La víctima, Sara L. M., de 30 años, había elegido la glorieta de Bécquer para suicidarse. Había elegido poner fin a su vida en un lugar con una especial carga romántica. Entró en el parque de noche y se tomó una gran cantidad de fármacos. Se encontraba inconsciente cuando fue abordada por Francisco Morillo, un mirón, uno de los tipos que frecuenta el parque para observar –y a veces participar en ellas– las prácticas sexuales que cuando cae la noche se mantienen en este recinto. Morillo violó a la chica moribunda de manera salvaje, causándole unas desgarradores lesiones que le provocaron la muerte por desangramiento. Luego se marchó y la dejó abandonada en un banco, donde la encontraron los empleados del parque a la mañana siguiente.

2) UN MUERTO CONGELADO EN UNA HELADERÍA 

Fue el primer homicidio del año. Sucedió el 8 de enero en una heladería de la calle Otoño, en la Macarena. La heladera, María del Carmen Quero Bernal, se presentó al día siguiente en la comisaría de la Policía Nacional de Dos Hermanas asegurando que había matado a un hombre y tenía el cuerpo en un congelador de su negocio. La Policía comprobó la veracidad de los hechos. La víctima era Manuel Martín Ojeda, un hombre de 62 años que frecuentaba los bares del barrio y con el que probablemente había acordado mantener relaciones sexuales. Aquel acuerdo terminó, por un motivo que aún ha de aclarar la investigación judicial, con una discusión entre ambos. En el curso de esta pelea, la mujer propinó al hombre un fuerte golpe en la cabeza con una estatuilla de Buda y lo estranguló con un cable de teléfono. Tras matarlo, limpió el local y guardó el cadáver en un congelador, oculto entre los helados. Lo hizo de tal manera que, al día siguiente, los agentes de la Policía Local que miraron en el interior de la heladería por petición de la familia del desaparecido –que lo buscaba por el barrio y sabía que había sido visto en compañía de la heladera– no fueron capaces de verlo. Unas horas después, la heladera confesó el crimen.

3) EL DESCUARTIZADOR DE DOS HERMANAS

El día bisiesto, el 29 de febrero, deparaba el tercer crimen brutal del año, una especie de cierre de la trilogía de los horrores iniciada en la heladería de la Macarena que tuvo su segundo episodio macabro en el Parque de María Luisa. Apenas unos días después de aquel caso, con la Policía aún investigando la violación y muerte de Sara L. M., aparecía un cadáver troceado en un piso de la calle Las Cabezas de San Juan de Dos Hermanas. Era lo que quedaba del cuerpo de Diego de Dios Ronda, un hombre de 54 años al que los dueños de una bodeguita que frecuentaba a diario echaron en falta después de que llevara tres días sin aparecer. Fueron a buscarlo a su casa y les abrió la puerta su sobrino, Francisco Javier Román de Dios, de 38 años, un toxicómano al que Diego había acogido en su casa después de que su madre lo echara por sus continuos problemas con las drogas. Le pagó de la peor manera posible. Los hosteleros vieron un comportamiento extraño del sobrino y llamaron a la Policía. El primer patrullero que llegó descubrió los trozos del cuerpo de Diego, al que su sobrino había descuartizado con cierta precisión. Lo había eviscerado y arrojado los órganos internos al retrete. Por eso no se pudo determinar con exactitud la fecha de la muerte, que se cree que fue entre la noche del 26 y la mañana del 27 de febrero. También le cortó las piernas, las envolvió y las enterró en un descampado a las afueras de la ciudad.

4) EL DOBLE PARRICIDIO DE ARAHAL

La droga también estuvo detrás del único doble crimen ocurrido este año. Fue el último homicidio de 2016 y ocurrió en una vivienda de Arahal. Un drogadicto, Juan Antonio Portillo Brenes, mató a su hermana y a su madre, a las que asestó decenas de puñaladas. Tras apuñalar hasta en cincuenta ocasiones a su hermana, Rosa María Portillo, salió de la casa y se gastó 750 euros en cocaína. Regresó a la vivienda y estuvo consumiendo toda la noche hasta que llegó su madre, Rosario Brenes, que se encontraba fuera trabajando como cuidadora. Cuando ésta regresó del trabajo, Juan Antonio la atacó con un cuchillo y le asestó unas cuarenta puñaladas. Después se autolesionó clavándose el arma blanca en el abdomen. No llegó a morir y lo encontró malherido otro hermano, que tuvo la desgracia de descubrir los cuerpos de su hermana y su madre.

5) EL ESTRANGULAMIENTO DEL AEROPUERTO

Hubo dos crímenes machistas en la provincia de Sevilla a lo largo de 2016. Las dos víctimas eran extranjeras. También lo eran los agresores. El primer caso ocurrió el 30 de mayo en un aparcamiento del aeropuerto de San Pablo. Una joven rumana, Jana Enache, fue estrangulada con un cable por su marido, Toader Ciprian Enache, después de que la pareja discutiera porque habían perdido un vuelo que iba a llevar a la mujer de regreso a Italia, donde trabajaba. Tras cometer el crimen, el agresor pasó la noche en el coche con el cadáver y, a la mañana siguiente, salió del aeropuerto haciendo autoestop. Quería ir a Huelva, donde su padre se encontraba trabajando en un circo. Así llegó hasta Bollullos Par del Condado, donde se entregó a la Policía Local.

6) OTRO ASESINATO MACHISTA EN OLIVARES

El segundo asesinato de una mujer a manos de su marido ocurrió el 16 de octubre en Olivares. La víctima fue una mujer dominicana, Stefany María González Escarraman, de 26 años, que recibió una única puñalada mortal en el corazón. El asesino fue su marido, un ex policía dominicano de 41 años que luego quiso darse a la fuga. Fue detenido en Salteras. La fotografía del criminal arrestado tendido en el suelo, con la ropa llena de sangre, dio la vuelta a España. El crimen generó una cierta polémica porque la mujer había denunciado un mes antes al marido y la juez no tomó ninguna medida cautelar porque la Guardia Civil no consideró que se tratara de un caso de riesgo.

7) EL CRIMEN DE LAS CUÑADAS

Ana Deza Vázquez apareció muerta en su casa de La Rinconada la tarde del 19 de abril. Tenía un fuerte golpe en la cabeza y numerosas puñaladas. A los tres días, la Guardia Civil detuvo a dos hermanas de su difunto marido y al novio de una de ellas como presuntos autores del crimen. Aunque todavía está bajo investigación, todo apunta a una venganza porque la familia del marido acusaba a Ana de estar detrás de la muerte de éste. Los presuntos asesinos tampoco toleraban una nueva relación sentimental que había iniciado la víctima.

8) UN CADÁVER EN EL MALETERO DE UN COCHE QUEMADO

El 10 de julio, los Bomberos acudían a sofocar el incendio de un coche en llamas a un descampado de Alcalá de Guadaíra. En el maletero había un cuerpo totalmente carbonizado. Era el de Joaquín Gómez Borrallo, un gestor autónomo que había desaparecido cinco días atrás de su domicilio de Rochelambert. El Grupo de Homicidios de la Policía Nacional logró esclarecer el caso tras una compleja investigación, en la que fue detenido el presunto autor del crimen y un cómplice. Una deuda de unos 5.000 euros fue el móvil de este brutal asesinato, cometido con un hacha en una vivienda de Palmete. El presunto autor fue Félix José Alba Peinado, un joven de 27 años dueño de un taller de motos de Su Eminencia, a quien la víctima llevaba las cuentas y se sentía estafado.

9) UNA FÁBRICA ARRASADA POR LAS LLAMAS

Un devastador incendio destruyó por completo la fábrica de Ybarra, ubicada en Dos Hermanas. Las llamas se iniciaron a primera hora de la tarde del 16 de julio y en cuestión de minutos se propagaron por todo el recinto. La fábrica quedó completamente calcinada y la nube de humo no sólo se vio desde toda la provincia de Sevilla y desde las playas de Huelva y Cádiz, sino también desde el espacio. La investigación posterior corroboró que el fuego había sido accidental y que se había generado por las altas temperaturas, las fuertes rachas de viento y la existencia de material inflamable. Ninguna de estas circunstancias aclara el origen del fuego, pero la juez decidió archivar el caso, teniendo en cuenta que no hubo víctimas. Ahora Ybarra trabaja en la construcción de una nueva planta.

10) LA VIOLACIÓN MÚLTIPLE DE PAMPLONA

No ocurrió en Sevilla pero lo protagonizaron cinco sevillanos. Probablemente sea el suceso del que más se ha hablado en los últimos meses en toda España, quizás junto con la desaparición de Diana Quer y el fraude del padre de la niña Nadia. Cinco jóvenes sevillanos, entre los que hay un guardia civil y un militar, permanecen acusados de una violación múltiple a una chica de 19 años cometida el 7 de julio en Pamplona, durante las fiestas de San Fermín. El grupo de whatsapp de los acusados y la declaración de uno de ellos, el Prenda, propiciaron jugosos titulares a las televisiones de todo el país.

La guerra interna que desangró a la Policía

fperez | 18 de diciembre de 2016 a las 11:05

La Jefatura Superior de Policía ha sido el escenario de una guerra interna que ha agravado las carencias de personal que ya de por sí padece el cuerpo con la paulatina pérdida de agentes. La ciudad se ha quedado en varias ocasiones sin patrulleros disponibles pero no ha sido única y exclusivamente por la falta de personal, sino también por una deficiente distribución de los recursos, que se basó más en el puro enfrentamiento personal entre jefes que en las verdaderas necesidades de seguridad ciudadana.

La capital andaluza necesita ahora mismo unos 550 policías para cubrir el catálogo que Interior marca como dotación ideal. A mediados de la década pasada, entre los años 2003 y 2005, llegaron a faltar casi 800, y nunca se quedó la ciudad sin patrulleros, como sí ha ocurrido ahora. Claro que entonces había un jefe superior de una categoría extraordinaria, Antonio Bertomeu. Es cierto que hay muchas custodias hospitalarias de presos que requieren dos agentes por reo y turno. En un fin de semana reciente llegó a haber 11, lo que obligaba a tener en los hospitales a 22 policías por turno. O 66 por día, si se prefiere.

Pero este problema no es nuevo. En los hospitales sevillanos hay sólo cuatro habitaciones supuestamente habilitadas para presos (dos en San Lázaro y dos en Virgen del Rocío) y no existen módulos más grandes como tienen ciudades mucho más pequeñas y con una población reclusa muy inferior a la de Sevilla. En España hay 42 módulos de este tipo. Hospitales como los de Teruel o Alcorcón disponen de uno de ellos, pero en la capital andaluza nunca ha habido voluntad por parte de la Junta para habilitar uno. Así lo constató el Defensor del Pueblo Andaluz, Jesús Maeztu, en un informe de 2015, y la propia Secretaría de Estado de Seguridad, que en un informe interno publicado por este periódico esta semana destaca la “falta de sensibilidad” y la “falta de coordinación” entre las administraciones.

Desde hace más de 25 años, la Policía tiene que realizar un enorme despliegue para poder garantizar las custodias de presos por la falta de estos módulos. Este problema ha sido endémico en Sevilla y ahora sólo ha trascendido porque faltan agentes. Pero los hospitales no son los responsables de que la unidad de la que dependen los radiopatrullas, la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana, haya perdido casi un centenar de policías en los últimos dos años. La Jefatura ha ido despoblando esta unidad y haciendo caso omiso de los continuos informes que emitió el jefe de la misma, alertando de que el servicio entraría en “colapso operativo” de seguir así.

Ni el jefe superior que ha dirigido la Policía Nacional en los últimos dos años, Francisco Perea, ni su segundo, Juan Francisco Alcaraz, que ahora ostenta el cargo en funciones, hicieron caso alguno de estas llamadas de alerta del jefe de la Brigada de Seguridad Ciudadana, Francisco Vidal, quien hace unos días ha sido relegado del cargo. En el fondo subyace un enfrentamiento abierto entre ellos que sólo ha terminado perjudicando a la ciudad.

Vidal llegó a Sevilla desde la Secretaría de Estado. Se le considera un hombre muy cercano al que fuera Director Adjunto Operativo (DAO), Eugenio Pino, hasta su jubilación hace unos meses. El DAO es el máximo responsable de la Policía en España, la persona que dirige operativamente el cuerpo justo por debajo del cargo político del director general. Pino nunca mantuvo buenas relaciones con el jefe superior en Andalucía Occidental, Francisco Perea, también recientemente jubilado.

La designación de Perea, un hombre que había desarrollado prácticamente toda su carrera en despachos y embajadas, como máximo responsable de la Policía de Sevilla, Cádiz, Córdoba y Huelva fue una imposición del entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. Ambos son personas muy religiosas y con una estrecha relación con el Opus Dei. Perea llegó a convertir el salón de actos de la Jefatura Superior en una capilla para celebrar una misa para despedirse como jefe. La misa la ofició el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, y el PSOE elevó el caso al Congreso de los Diputados por celebrar un acto religioso en un edificio laico. De Fernández Díaz ya es conocida su política de condecorar con la medalla al mérito policial a imágenes religiosas, como fue el caso de la Virgen del Amor de Málaga. Pese a que ya había déficit de policías en Sevilla durante la pasada Semana Santa, nunca faltaron efectivos para escoltar las cofradías, e incluso para procesionar de gala en ellas.

Mientras tanto, las calles se iban quedando sin patrulleros. La guerra personal entre el DAO y el jefe superior se trasladó a Sevilla, donde el principal damnificado fue el jefe de la Brigada de Seguridad Ciudadana, amigo personal del DAO y con el que había trabajado en Madrid. La Jefatura fue reduciendo esta unidad, que es precisamente la que tiene que estar más poblada de toda la plantilla porque es de la que dependen los vehículos que patrullan las calles. Lo hizo por acción, convocando concursos internos para enviar agentes a otros destinos, y por omisión, no destinando a ella a ninguno de los policías recién llegados a Sevilla. Así, a los agentes que aterrizaban en la capital andaluza (todos procedentes de concursos generales de méritos porque recién salido de la Academia no ha llegado ninguno en cuatro años), la Jefatura los iba destinando a los distritos, a los grupos de Policía Judicial o a otros servicios específicos.

Vidal contactó con el DAO para frenar temporalmente la sangría de agentes que estaba sufriendo su unidad. Aquella gestión con Madrid desató la ira de la cúpula de la Jefatura de Sevilla. El jefe regional de operaciones y actual jefe superior en funciones, Juan Francisco Alcaraz, fue recriminado directamnte desde la capital de España por dejar los patrulleros reducidos al mínimo mientras que los distritos se tenían que encargar de atender las emergencias.

Desde octubre de 2015, Vidal y su equipo emitieron al menos siete informes alertando de la situación crítica que estaba sufriendo su unidad. Varios de estos documentos fueron publicados esta semana por este periódico. En ellos, el jefe de la Brigada de Seguridad Ciudadana apuntaba que la situación de Sevilla era única en España, puesto que en otras ciudades, como Málaga, Zaragoza o Valencia, salían un mínimo de veinte coches a patrullar cuando aquí sólo había disponibles dos. También se quejaba de que, por mucho que insistiera en pedírselo, la Jefatura no le daba información sobre cuántos vehículos había disponibles los distritos.

El cambio de turno agravó el déficit en un 10%, según los informes de la Brigada. La Policía tiene ahora un nuevo sistema de turnos por el que los agentes descansan una serie de días más al año. Pero la Jefatura siguió descentralizando los efectivos, enviándolos a los distritos en vez de tener una unidad central fuerte. Como si, por ejemplo, un periódico local de Sevilla tuviera más corresponsales en Écija o en Utrera que redactores en la capital. La consecuencia directa fue el caos organizativo, que la propia Secretaría de Estado reflejó tras una inspección a la Jefatura que tuvo lugar el 2 de febrero de 2016. En ella se puso de manifiesto la nula coordinación entre los patrulleros y los distritos.

Meses después de aquello, el sábado 4 de diciembre, la ciudad se quedó sin patrulleros. Hubo momentos en que salieron a patrullar las calles policías de la lucha antiterrorista y de los grupos de investigación. Ya con el DAO y el jefe superior jubilados, y con ambos cargos en funciones, la Jefatura ha movido ficha para relevar a Vidal, al que responsabiliza de una mala gestión cuando difícilmente podía gestionar nada sin policías. Cierto es que la plaza de jefe de Seguridad Ciudadana era provisional, pero lo ha sido durante mucho tiempo y sólo ha salido a concurso cuando Vidal ya no gozaba de la protección del DAO. Que Vidal, como la mayoría de los comisarios de Sevilla, decidiera no acudir a la fastuosa comida de despedida que Perea organizó en el club de golf de Montequinto fue su sentencia.

Ni plasma ni taquígrafos

fperez | 11 de noviembre de 2016 a las 5:00

LINCE PHOTO AGENCY

EL Ayuntamiento de Sevilla se unió ayer a la moda de celebrar actos públicos sin convocar a la prensa y despachar el asunto mandando una fotografía hecha por un miembro de la plantilla municipal y un escueto comunicado. Quizás el alcalde, Juan Espadas, quiso parecerse al presidente del Fútbol Club Barcelona, que hace una semana informó de que sus futbolistas sólo hablarían para los medios oficiales del club. O quizás pretendió emular al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que para evitar preguntas incómodas comparece a menudo a través de un televisor de plasma. En la toma de posesión del nuevo jefe de la Policía Local, el teniente coronel de la Guardia Civil Pablo Mariano Ruiz-Berdejo Ferrari, no hubo ni siquiera un plasma. Tampoco hubo taquígrafos. Sí hubo luz, eso sí, aunque tampoco mucha, a juzgar por el grano que tiene la fotografía oficial.

Así que a un servidor le gustaría contar hoy cómo es Pablo Mariano Ruiz-Berdejo Ferrari, qué piensa de la Policía Local, qué necesidades cree que tiene el cuerpo y qué cambios pretende hacer, si es que lo pretende. Le gustaría haber escrito una crónica en la que incluyera alguna declaración pública del nuevo superintendente, aunque probablemente ésta estuviera llena de los topicazos con los que las personas que acceden a un cargo público se presentan en sociedad. O simplemente describir el acto y quiénes estaban presentes. Es posible que algún periodista le hiciera alguna pregunta molesta, que es algo que el jefe de la Policía Local debe llevar en el sueldo, al igual que también va en ello esquivarla de la mejor manera posible.

Pero el Ayuntamiento de Sevilla decidió que era mejor que no hubiera periodistas en la toma de posesión, no fuera a ser que le preguntaran al nuevo jefe qué piensa hacer con los casi cuarenta agentes imputados –y procesados y a la espera de juicio– por el presunto amaño de las oposiciones de acceso al cuerpo. No convocó a la prensa y después lo resolvió con una nota y dos fotos, porque igual algún periodista se enteraba y preguntaba después por qué no hubo convocatoria. “Era mala hora y un acto breve de presentación ante otros cuerpos, administraciones y la corporación”, fue la respuesta del Consistorio, al que a partir de ahora habrá que agradecerle también que vele por los horarios de la prensa y sus siempre esforzados trabajadores.

Tan mala hora debía ser que el nuevo jefe compareció con los galones de superintendente y no de superintendente jefe, que incluye un bastón de mando que los suyos de ayer no llevaban; que lo hizo con el uniforme de calle que debe llevar el arma reglamentaria, que él no portaba; y que –esto lo aseguran quienes estuvieron en el acto, porque ni ampliando la foto al 1000% uno es capaz de darse cuenta– llevaba un cinturón con el escudo de la Guardia Civil y no el de la Policía Local, que tiene el escudo de España.

Eso sí, el Ayuntamiento volvió a recordar el currículum de Pablo Mariano Ruiz-Berdejo Ferrari, que es brillante y extenso, pero que ya está más que contado. Por si algún lector faltara a la cita con el periódico cuando se contó, el Consistorio se encargó ayer de recordarle en su comunicado que el nuevo jefe es sevillano, tiene 45 años y “está especializado en tráfico y movilidad, así como en la gestión de unidades de gran volumen de personas”. Ha sido hasta ahora jefe del sector de Tráfico de Castilla y León, entre otros muchos destinos en la Guardia Civil, y cuenta con tres condecoraciones al Mérito de la Guardia Civil, una al Mérito Militar, otra de la Orden de San Hermenegildo y otra al Mérito de la Seguridad Vial otorgada por la Dirección General de Tráfico.

Es decir, un profesional con una hoja de servicios brillante y destacada, que a buen seguro dirigirá con éxito la Policía Local de Sevilla, y que probablemente nada tenga que ver con la decisión de no invitar a la prensa a su toma de posesión. Habrá que esperar, sin embargo, para poder conocer sus opiniones sobre la plantilla a la que dirigirá y sus sensaciones en los primeros días de trabajo al frente de su nuevo destino. Quizás en el día de San Clemente, patrón de la Policía Local, que está a la vuelta de la esquina, haya ocasión de preguntarle algo, si el Ayuntamiento no decide volver a aplicar esta política de comunicación que ni Mourinho, cuando perdía un partido, seguía. El portugués, al menos, mandaba a Karanka a la sala de prensa.

La Policía Local está como el Betis

fperez | 2 de septiembre de 2016 a las 5:00

EL delegado de Movilidad y Seguridad, Juan Carlos Cabrera, debe sentirse estos días como el director deportivo del Betis cuando se abre el plazo del mercado de fichajes. Está en un equipo con cierto renombre en el panorama nacional pero anda envuelto en un lío judicial importante y no se sabe muy bien quién manda, después de un grupo de presidentes más o menos ineptos hayan dirigido el club, junto con un par de administradores judiciales con escasa o nula idea de fútbol. Un equipo al que los jugadores de primer nivel no quieren venir y en el que, a falta de los buenos, hay que buscar entrenadores con poca experiencia y una más que discutida capacidad de mando y liderazgo.

Más o menos es lo que hay en la Policía Local de Sevilla. Una policía con muy buenos profesionales (también tiene alguno el Betis), pero que atraviesa una de las etapas más convulsas de su historia y que está inmersa, no en uno, sino en varios líos judiciales con más de medio centenar de agentes imputados en tramas de corrupción. En la Policía Local tampoco se sabe muy bien quién manda, precisamente porque hay dos superintendentes y ninguno de ellos parece estar capacitado para la dirección del cuerpo. Uno porque está involucrado en el presunto amaño de las oposiciones, y el otro porque no ha conseguido poner orden en todo este caos que viene ya de largo.

Cabrera tiene ante sí dos semanas para buscar un hombre (o una mujer) que sea capaz de ganarse el respeto de una plantilla desmotivada, en la que siempre ha mandado más un sindicato como el Sppme, que aglutina al 90% del personal y que tiene a varios de sus miembros imputados en el caso de las oposiciones, que la persona que estaba al frente del cuerpo. En el haber de Cabrera se puede incluir la buena relación que tiene con este sindicato. Recuerden el pin de la solapa con el que el delegado tomó posesión del cargo y obsérvese el silencio respetuoso que el Sppme mantiene desde hace más de un año.

La cuestión es si hay algún profesional cualificado –en la Policía Nacional o en la Guardia Civil, preferentemente– que quiera, por un sueldo decente pero relativamente modesto para tratarse de un alto cargo de la cuarta mayor ciudad de España, meterse en el berenjenal que hay formado a día de hoy en la Policía Local de Sevilla.

Palabrita del niño Jesús que no me escapo

fperez | 23 de agosto de 2016 a las 19:09

IMAGINE por un momento que usted es juez. Imagine que acaba de volver de vacaciones y, el primer día que ha vuelto usted a trabajar, le toca oír en declaración a un señor sobre el que pesaba desde hace quince meses una orden de búsqueda y captura internacional porque se había fugado con casi cuatro millones de euros de unos parcelistas. Que por algo le llaman el Dioni de Almensilla. Imagine además que el sospechoso tiene tres causas abiertas en otros tantos juzgados sevillanos, una de ellas por vender como aceite de oliva virgen extra un líquido que en realidad era una mezcla de aceites de baja calidad y semillas con sólo un 10% de virgen extra.

Imagine también que la Policía Nacional localizó a ese señor hace unos meses en Santo Domingo, donde se estaba pegando una vida de lujo con su novia, pero que se escapó porque por el juzgado que usted ahora dirige pasaron varios jueces en varios meses y la orden internacional de detención tardó un par de meses en tramitarse, tiempo más que suficiente para que el pájaro volara.

Imagine que finalmente la Policía detiene a ese tipo en el aeropuerto de Barajas y una mañana, la primera después de vacaciones, se lo traen. Imagine que usted ejecuta la orden de ingreso en prisión que tiene pendiente y que además le impone una fianza millonaria:los 3,7 millones que se llevó más el tercio que exige la ley. Imagine que pasan unos días y que el abogado defensor de ese señor le presenta un recurso en el que le pide que deje a su cliente en libertad. Imagine que lee usted ese recurso y se encuentra con dos argumentos principales. El primero es la imposibilidad de volver a cometer delito. Es cierto, probablemente ese señor jamás tendrá acceso a casi cuatro millones de euros para volver a robarlos.

El segundo argumento es sencillamente delirante: no hay riesgo de fuga. Sí, está leyendo usted bien. El abogado de un tipo que se ha pasado quince meses fugado le está poniendo a usted por escrito que no hay riesgo de fuga. Que lo de trincar el dinero de los parcelistas –la mayoría de ellos ancianos y pensionistas, a los que ha dejado al borde del desahucio–, y largarse al Caribe no lo va volver a hacer. Palabrita del niño Jesús, le ha debido faltar poner en el recurso. Y a usted, como juez imaginario que es hoy, le debe entrar la risa floja. Porque si no, con la libertad que le da la imaginación, es capaz de empapelar también al abogado.

“En mi despacho mando yo”

fperez | 22 de agosto de 2016 a las 19:08

Este blog, acostumbrado a no tratar ningún asunto que ocurra más allá de las fronteras de la provincia de Sevilla, trae hoy un vídeo de Ceuta que está corriendo como la pólvora por los teléfonos móviles de policías nacionales y guardias civiles de toda España. El vergonzoso suceso que aparece en el vídeo ocurrió el jueves de la semana pasada, cuando una delegación de Frontex (la agencia europea que coordina las fronteras exteriores de todos los estados miembros de la UE) visitó la ciudad autónoma. El jefe superior de Policía, Alfonso Sánchez, rompió unilateralmente la agenda que estaba establecida y convocó una rueda de prensa que no estaba prevista. Citó a los medios de comunicación en su despacho para posar en unas fotos y hacer unas declaraciones con los miembros de la delegación de Frontex.

Cuentan que envió a unos policías para que sacaran a la delegación extranjera por una pasarela secundaria del barco que la traía desde Algeciras y la trasladaran a la comisaría de Policía para su alternativa rueda de prensa. Mientras tanto, en el muelle principal esperaban varios mandos de la Guardia Civil (entre ellos el teniente coronel Joaquín Castro, de Frontex en Madrid), con varios coches de este cuerpo para llevar a los delegados directamente a visitar la valla en la frontera con Marruecos. Al ver que la delegación no salía, los guardias civiles preguntaron qué ocurría y conocieron que los delegados habían sido sacados del barco por la Policía. Así que los guardias se desplazaron a la carrera a la comisaría para participar en la rueda de prensa montada por el jefe de Policía. Visiblemente molesto porque no le había salido bien la estrategia, el jefe superior intentó alejar a la jefa de Frontex del lado del teniente coronel Castro, para que no salieran juntos en la foto. Como no lo consiguió, decidió anular sobre la marcha la rueda de prensa diciendo: “En mi despacho mando yo”. Activen el sonido cuando vean el vídeo.

Atraco a punta de pistola en San José de la Rinconada

fperez | 12 de agosto de 2016 a las 19:10

El pasado domingo, un hombre entró armado con una pistola en una tienda de comestibles, situada en la calle Madrid de San José de la Rinconada. En ese momento estaban la dueña del negocio y una clienta. El atracador, que lleva un sombrero, se dirige a la caja y exige el dinero a la propietaria de la tienda, a la que encañona y amenaza con disparar. Mete la mano en la caja y huye con el botín. En el camino de vuelta hacia la puerta vuelve a apuntar a la clienta cuando pasa por su lado. Las cámaras de videovigilancia del establecimiento grabaron la escena.

El vídeo sirvió a la Guardia Civil para detener al delincuente, cuya identidad responde a las iniciales J. M. O. F.. El equipo de Policía Judicial de La Rinconada lo identificó y detuvo rápidamente. Ya se encuentra en prisión. Reproducimos sobre estas líneas un vídeo editado del atraco, en el que se han unido dos grabaciones realizadas por dos cámaras distintas ubicadas en el local.

Historia de una multa

fperez | 1 de agosto de 2016 a las 18:39

QUIEN esto firma no es demasiado partidario del uso de la primera persona en textos periodísticos, pero hoy se va a conceder esa licencia por tratarse de una historia vivida, o más bien sufrida, por él. Una experiencia que le ha hecho plantearse una reflexión sobre el proceso de notificación de multas del Ayuntamiento de Sevilla, y si lo que le ha pasado es fruto de un mero error puntual o si por el contrario es producto de un sistema establecido para conseguir la mayor recaudación posible. Cambiemos, pues, de estilo.

La tarde del 12 de abril, martes de Feria, aparqué el coche en la calle Marqués de Paradas. Tenía metido en la cabeza que éste era el festivo que el Ayuntamiento había establecido este año a cambio del día de San Fernando, cuando en realidad se trataba del día siguiente, el miércoles 13. Así que dejé el vehículo aparcado en un lugar regularizado con la zona azul y me marché sin pagar creyendo que por ser festivo estaba exento. Cuando regresé, obviamente, tenía la multa puesta en el parabrisas.

La notificación no llegó a mi domicilio hasta mediados de julio. En el sobre de la Agencia Tributaria me llamó la atención que había dos sellos con unas horas apuntadas con un bolígrafo azul. Eran los días en los que el cartero se había pasado por mi casa y, viendo que no había nadie en ella, se había marchado llevándose la multa. El primero de los sellos llevaba la fecha del 13 de junio de 2016 y una anotación a mano que indicaba que la visita del cartero había sido a las 10:09. El segundo había sido el día siguiente, 14 de junio, a
las 13:11. Como no se veía bien el 4 del 14 del sello, el cartero lo remarcó con el mismo bolígrafo con el que firmó y apuntó la hora.

Sabiendo que se trataba de la multa de zona azul de aquel día de Feria, abrí el sobre y miré, confiado, el plazo en el que podía pagar con la reducción del pronto pago. Mi sorpresa fue que la fecha límite era el 29 de junio de 2016. Es decir, dos semanas antes de que hubiera recibido por fin la notificación. Ninguna de las dos veces que el cartero había estado ante mi buzón había dejado papel alguno avisando de que había pasado por allí. Simplemente había apuntado fecha y hora en el sobre y se lo había vuelto a llevar consigo. Otras veces me han dejado un aviso de Correos en el que se me indica que tengo una carta del Ayuntamiento en la oficina más próxima, y que puedo recogerla en un plazo y horario que explican a continuación.

En esta ocasión, sólo hubiera podido recoger la multa en plazo para poder pagarla con la bonificación del 50% si me hubiera encontrado en mi domicilio cuando el cartero fue a llevar la carta. Después, éste dejó pasar un mes para depositar el sobre en el buzón, provocando así que sobrepasara el plazo para abonar sólo la mitad del importe de la multa.

Llegué a plantearme pagar la sanción íntegra, pensando que cualquier batalla contra la Agencia Tributaria local no sólo sería en vano sino que además implicaría la pérdida de una mañana de oficina en oficina. Decidí no hacerlo. No ya por los 70 euros que era el importe íntegro, sino porque la manera en la que había sido notificada merecía al menos una explicación. Así que fui a una de las oficinas de Hacienda del Ayuntamiento de Sevilla y expliqué, muy sucintamente, lo que había pasado. “Buenos días, mire, he recibido una multa de zona azul, y me ha sido notificada después de que hubiera expirado el plazo para poder pagarla con la reducción por pronto pago”. No detallé más. Al funcionario no le hablé de los sellos del cartero, ni de las fechas, ni de que no había dejado ningún aviso…

“¿Tiene usted la multa ahí?”, me preguntó. Se la entregué. Introdujo unos datos en el ordenador y, acto seguido, me dijo:“Le imprimo una hoja de pago con la bonificación del 50%. Tiene usted hasta el 11 de agosto para pagarla en cualquier entidad bancaria”. Sin tener que dar más explicaciones, ni formular alegaciones ni rellenar pliegos de descargos, salí de la oficina de Hacienda con una multa de 35 euros en vez de 70, y con la sólida impresión de que no era el primero al que le notificaban tarde una multa. Salí convencido de que el sistema de notificaciones está establecido de esa forma porque, de cada cien multas, habrá un porcentaje importante de gente que, por desconocimiento o simple desgana, no vaya a reclamar. Hagan sus propios cálculos. Verán que así resulta más fácil cuadrar los presupuestos del Ayuntamiento.

Hoy hay fiesta en las Tres Mil

fperez | 7 de julio de 2016 a las 19:49

Hoy es día de fiesta. Así comenzaba la canción de una serie infantil de los años ochenta, hecha con muñecos. Se titulaba Los Aurones, aunque todo el mundo la recuerde como Poti Poti, el nombre de su principal personaje, una especie de dragón que siempre estaba hambriento y convertía en fruta a los villanos. Hoy se ha conocido que la Audiencia de Sevilla ha condenado a cuatro policías por entrar en pisos de las Tres Mil Viviendas sin órdenes judiciales para detener a delincuentes mucho peores que los del poblado aurón. Y eso es un motivo de fiesta (y gorda) en Las Vegas, Murillo y demás rincones degradados del Polígono Sur. Esta noche, traficantes de droga y de armas, atracadores, ladrones, yonquis y camellos brindarán (y quizás disparen al aire) por la decisión judicial. Y por la inhabilitación de algunos de los mejores policías de Sevilla, a juzgar por sus hojas de servicio y por las cruces al mérito policial con distintivo rojo cosechadas por intervenciones en las que se jugaron la vida.

Hay quien dice que destacaron demasiado. Que un par de policías nacionales dejaron en evidencia a unidades enteras reventando las estadísticas de detenidos y de reclamados judiciales que eran apresados siempre por la misma pareja. Que se parecían demasiado a Harry Callahan y Frank Serpico. La UCOT (unidad que en Sevilla ejerce la función de asuntos internos) dio más credibilidad a la palabra de una traficante de drogas que a la de los propios agentes. Aquella denuncia inició una investigación que ha terminado con una condena severa para los policías. Por medio pasaron por una suspensión de empleo y sueldo que se mantuvo durante año y medio y sólo se levantó después de que iniciaran una huelga de hambre en la puerta de la Jefatura Superior.

La Justicia ha considerado probado que cruzaron una línea roja, la de entrar en los pisos sin órdenes de registro. Si lo hicieron, dentro nunca encontraron a una anciana viendo la televisión, sino a delincuentes que figuraban entre los más buscados de la ciudad. Tanto, que las paredes de las Tres Mil Viviendas se llenaron de pintadas contra estos dos agentes, a los que en el submundo conocían con los sobrenombres de Nazi y Corrupto. “Tus muertos, corrusto (sic)” o “Nazi cabrón” se ha podido leer hasta hace bien poco en los muros de Las Vegas. Hoy, los que pintaron aquello, se felicitan por la condena de la Sección Séptima.

Ya lo hicieron cuando la Jefatura los suspendió de empleo y sueldo tras la denuncia que dio origen al caso. “No se puede usted hacer una idea del cabreo que produce a los vecinos tener que oír a diario los comentarios de los delincuentes y el desorbitado regocijo del que disfrutan”, escribió entonces el presidente de la asociación de vecinos Martínez Montañés, Rafael Pertegal, en una carta dirigida al jefe superior. La indignación vecinal debe ser proporcional a la que ha generado la sentencia de la Sección Séptima en el seno de la Policía. En los chats y foros de agentes hay cientos de muestras de apoyo a sus compañeros condenados, y no se descarta que en los próximos días se celebre alguna concentración de protesta.

Por si les faltaba algún motivo para la fiesta, sepan los señores traficantes y atracadores de las Tres Mil que la Fiscalía ha solicitado el bloqueo de las cuentas corrientes y el embargo de los bienes de los policías, para que así puedan responder al pago de las multas. La misma Fiscalía que pidió que se le devolvieran más de 500.000 euros intervenidos al clan de los Perla, ese que mató a una niña de siete años en una calle del barrio hace tres veranos, porque no se consideró probado que el dinero procediera de la venta de droga. Con parte de esa cantidad (los ahorros de la familia, según los Perla), pagaron a la familia de la víctima para llegar a uno de los pactos más vergonzosos de la historia de la Justicia sevillana. Pero esa ya es otra historia. Y otro motivo para brindar.