Anatomía de una psicosis

fperez | 23 de abril de 2017 a las 4:30

LA MADRUGÁ DE SEVILLA SE SOBREPONE A DESÓRDENES POR CARRERAS SIMULTÁNEAS

Tras más de una semana de trabajo, la investigación de la Policía Nacional sobre los sucesos de la Madrugada descarta que hubiera un complot o una confabulación contra las cofradías por parte de cualquier grupo de personas que actuaran por motivos religiosos, políticos, ideológicos o terroristas. Los agentes de la Brigada de Información han revisado una veintena de vídeos, tanto de medios de comunicación como de particulares que los subieron a las redes sociales, se han entrevistado con más de medio centenar de testigos directos, tanto los heridos como los que llamaron a la Policía, y han interrogado a los ocho detenidos, algunos de los cuales se acogieron a su derecho constitucional a no declarar. Incluso han solicitado la colaboración ciudadana, pidiendo a todos los que pudieran aportar alguna información relevante que les escribieran a la dirección de correo electrónico sevilla.bpi@policia.es o llamaran al teléfono gratuito 900101091.

Los investigadores no han hallado ni un solo indicio que apunte a que fuera algo orquestado. Sitúan el foco de los disturbios en una pelea ocurrida en un bar de la calle Arfe mientras pasaba la cofradía del Gran Poder. Cuentan quienes lo vieron que fue una pelea como las de las películas del Oeste, que sacaron a rastras a un tipo del bar y lo arrojaron en medio de la fila de nazarenos de ruan. La pregunta es obligada: ¿pudo una pelea de borrachos en la calle Arfe provocar que hubiera gente corriendo despavorida en el Salvador? ¿O en Santa Ángela, que está más lejos? ¿O en la Magdalena, en el Duque, en el Museo y prácticamente en todo el centro del Sevilla?

En condiciones normales, no. La pelea ocurre en un contexto y es éste el que sí permite que la ola de pánico se expanda a la velocidad del sonido. Si la pelea ocurriera una noche de un fin de semana cualquiera, su eco no llegaría ni al Arco del Postigo. No tendría ningún efecto, más allá del que pudieran sufrir los implicados en la misma. Pero sucedió una noche en la que había miles de personas en la calle, en un espacio más o menos reducido como es el centro de la ciudad, con la mayoría de las vías que podían servir de evacuación taponadas, bien porque por ellas pasaban cofradías o bien porque estaban llenas de un público que ha adquirido la maldita costumbre de esperar la llegada de las cofradías sentado en sillas plegables o directamente acampado y tumbado en el suelo. Y, sobre todo, en una situación mundial de alerta antiterrorista que hace que se tenga muy interiorizado el miedo a un atentado.

Nada hacía presagiar esa noche que pudiera haber una acción terrorista en Sevilla, como de hecho no la hubo. Prueba de ello es que había tres ministros del Gobierno en la ciudad y que las cofradías salieron con total normalidad. Pero el miedo es libre y sale a relucir en el momento en que la situación se descontrola, o hay alguna circunstancia imprevista que genera inestabilidad. Muchas de las personas que corrieron, o que buscaron refugio, durante la Madrugada, aseguran que lo hicieron porque oyeron un sonido fuerte, que algunos describen como el de un vuelo rasante y otros como el de un camión a gran velocidad. Las afirmaciones no son gratuitas. Para el atentado del 11-S en Nueva York se utilizaron aviones y el más reciente de Niza fue obra de un lobo solitario que se lanzó en un camión contra la multitud que celebraba el día nacional de Francia. Nadie vio un avión ni un camión en la Madrugada sevillana, pero muchos sí lo imaginaron.

También hay quien describe el estruendo como el que provoca una manada de ñus, búfalos o bisontes a toda velocidad. Muy pocos en Sevilla han visto u oído una estampida de este tipo más allá de lo que hayan podido contemplar en algún documental, ni a ningún grupo terrorista se le ha ocurrido todavía emplear esta técnica para cometer un atentado. Pero tampoco eran afirmaciones gratuitas. Fueron términos muy parecidos a los que se utilizaron para describir lo sucedido en el año 2000, en unos incidentes que nunca quedaron esclarecidos y que, por tanto, siguen estando presentes, aunque sea de manera subconciente, en la mente de muchos sevillanos.

La psicosis por los atentados existe en la ciudad. Lo demuestran las frecuentes llamadas a la Policía alertando de maletas o bultos sospechosos, que cada vez que se producen obligan a realizar un llamativo despliegue policial y que la mayoría de las veces los medios de comunicación, en un ejercicio de responsabilidad, no contamos porque siempre, hasta el momento, resultaron siendo objetos olvidados por sus propietarios. Pero generan alarma. Este es un fenómeno mundial. El mismo Viernes Santo hubo escenas de pánico similares a las registradas en Sevilla en la estación de Pensilvania, en Nueva York, donde un policía sacó una pistola eléctrica para reducir a un sospechoso y alguien lo confundió con un terrorista.

A este contexto hay que añadir el diferente tipo de público que viene a la Madrugada. No es algo nuevo en absoluto. Al centro de Sevilla no sólo llegan en la noche más grande del año quienes quieren ver cofradías, sino también muchas pandillas de chicos que quieren únicamente divertirse, y raros son los jóvenes del siglo XXI que entienden la diversión sin alcohol. A ellos hay que añadirles un buen número de delincuentes que intentan aprovechar algún descuido del público que pretende ver cofradías para robar lo que puedan, o simplemente liarla. Y, claro está, la noche. Muy pocos se plantearían correr a las cinco de la tarde del Domingo de Ramos, salvo que de verdad hubiera una amenaza real.

¿Puede entonces una pelea en Arfe provocar que la gente corra en la plaza del Duque? Por supuesto que sí. Todas las calles del centro están llenas de público, hay seis cofradías que pasan por vías muy próximas, ubicadas a escasos minutos entre sí. La pelea se produce cuando pasa el Gran Poder. Su eco se magnifica precisamente por el silencio que el público guarda ante los nazarenos de esta hermandad. Si hay gente que sale corriendo, la ola crecerá en cuestión de segundos. Otros correrán al ver que viene gente corriendo hacia ellos. No sabrán de qué, ni por qué, ni de quién, ni hacia dónde, porque la reacción humana es huir del peligro, o de lo que parece serlo. Si encima hay familias que llevan niños pequeños, y si éstos han dejado de estar a la vista de sus progenitores durante unos segundos, la situación puede derivar en una crisis por histeria o ansiedad.

Uno de los argumentos que esgrimen quienes defienden la teoría de la conspiración es que hubo varias avalanchas simultáneas en diferentes puntos de la ciudad. Es cierto que las hubo. La Policía tiene contabilizadas hasta veinte. ¿Pero fueron simultáneas? ¿O fue la misma que se expandió y propagó por todas partes a una velocidad relámpago? Es bastante significativo el vídeo grabado por el secretario de coordinación del PP andaluz, Toni Martín, que estaba en un balcón de la calle Cuna viendo la cofradía del Silencio. Están pasando los nazarenos de la Virgen, se oye incluso la música de capilla de fondo, y de buenas a primeras se escucha un cierto alboroto y los nazarenos se abren como las aguas del Mar Rojo en Los Diez Mandamientos. Los cofrades se pegan a la pared para dejar paso a la avalancha, al camión o a lo que sea que venga. Apenas corren un par de personas, pero el murmullo recorre la calle Cuna en menos de cinco segundos, como si fuera una ola de las que hacen los aficionados en los estadios de fútbol.

En cinco segundos, siendo generosos, el pánico se ha propagado desde la plaza del Salvador hasta la de Villasís. Si allí alguien lo alimenta, porque ve a otras personas correr hacia él, porque ha recibido una llamada telefónica o un mensaje de WhatsApp de un familiar pidiéndole que se ponga a salvo, o porque ha visto en Twitter o en Facebook una foto de unos músicos o unos nazarenos arrollados, la ola seguirá su camino y se expandirá en todas las direcciones posibles. Es decir, recorrerá Orfila hacia Lasso de la Vega remontando la cofradía y desembocará en el Duque, donde se verá de nuevo alimentada por quienes allí estén viendo la Macarena. Y habrá gente que trate de huir buscando refugio hacia las Setas, donde se encontrará con la cruz de guía de Los Gitanos y volverá a alimentarse con quienes allí aguarden la llegada de esta hermandad. Es el llamado efecto dominó.

Los investigadores tienen constatado que todo ocurrió entre las 4:10 y las 4:13. Si la ola recorrió Cuna en cinco segundos, como se ve en el vídeo, perfectamente pudo llegar en tres minutos desde el Arenal hasta el resto de zonas del centro por las que pasaban cofradías. Antes, habría partido de Arfe-Adriano y afectado de lleno al Gran Poder en la Plaza del Triunfo y a la Esperanza de Triana en Reyes Católicos. Y la sensación para todo el que estuviera aquella noche en la calle es la de que eran avalanchas simultáneas y, por tanto, que tenían que estar por fuerza organizadas y coordinadas por un grupo que hubiera estado planeando cómo reventar la Madrugada.

Pero organizadas por quién y para qué. ¿Un grupo de cristianófobos que pretendían destrozar una fiesta religiosa? ¿Una protesta laboral de algún colectivo? ¿Un partido político ateo? ¿Una organización terrorista? Ninguna de las opciones parece encajar. ¿Un grupo de gamberros, quizás? La diferencia de esta Madrugada con la del año 2000 es que en esta ocasión ha habido detenidos, y esto permite a la Policía trazar un perfil de las personas que alimentaron o se aprovecharon del pánico colectivo. Ninguno de los ocho arrestados estuvo en la pelea de Arfe, pero sí colaboraron a propagar el miedo con más rapidez.

El primer detenido fue un senegalés que gritaba “¡Alá es grande!” al paso del Cristo de las Tres Caídas por Reyes Católicos. Fue acallado por la propia multitud y arrestado inmediatamente. Los investigadores lo desvinculan de los disturbios porque ocurrió una media hora antes, pero no puede negarse que esta actitud ya genera una cierta tensión en una zona que se vería de lleno afectada por las carreras.

A las cuatro y veinte fueron arrestados en Marqués de Paradas, esquina Julio César, tres delincuentes comunes que iban golpeando lo que se encontraban a su paso con unas barras metálicas de las sillas plegables que se venden en las tiendas de chinos. Gritaban consignas a favor de ETA y amenazaban a la multitud con poner una bomba. Cierto es que la banda terrorista quiso volar la comisaría de la Gavidia en Semana Santa, pero en el año 1991. No es precisamente la amenaza de ETA, si es que existe ya, la que genera más alarma entre la población. Estos tipos eran simplemente tres mangantes que se habían hartado de beber y que aprovechaban el jaleo generalizado para provocar más caos y, de paso, apropiarse de cualquier cartera o bolso que los que corrían se dejaran olvidados o perdieran en la estampida. Alimentaron el pánico, pero no llevaban nada organizado. Ni tampoco estaban a sueldo de nadie, como alguien ha planteado. En ese caso, no habrían utilizado piezas de sillas plegables, sino otro tipo de material.

Los otros cuatro detenidos fueron apresados en la siguiente oleada, una réplica de menor intensidad que se dio sobre las seis de la mañana. Son jóvenes veinteañeros que se divertían viendo las caras de pánico de los que corrían despavoridos. Dos fueron interceptados por los policías nacionales que escoltaban el paso del Señor de la Sentencia en el Salvador y otros dos por la Policía Local en Argote de Molina. Estos dos también gritaban “¡Alá es grande!”, sin que tengan relación alguna con el islam, y menos aún con el precepto de esta religión que prohíbe el consumo de alcohol. Estos cuatro grupos de detenidos no tienen relación alguna entre sí, lo que resta credibilidad a la teoría del complot.

Tampoco contribuyó la actitud de algunos nazarenos. Humano es quitarse el capirote y soltar el cirio, aunque sólo sea para ver mejor, pero al final esto termina generando más pánico entre los que ya están atemorizados y ven que la normalidad se altera tanto como para descomponer las filas de nazarenos. Más aún si se podían ver a decenas de cofrades retirándose y llorando a cara descubierta. En ese sentido, hay dos vídeos que muestran cómo dos cofradías minimizaron los efectos de las avalanchas. Uno es el citado del Silencio, en el que ningún nazareno se descubre y la fila se recompone en menos de un minuto. El otro es el del Calvario, a la salida de la Virgen de la Presentación. El público se abre para dejar paso a una supuesta estampida, pero luego realmente apenas corren un par de personas. Pese al alboroto, la cofradía sigue su curso sin alterarse más.

Al restablecimiento de la normalidad también contribuyó la gestión de la crisis por parte del Ayuntamiento de Sevilla. Mientras el servicio de prensa informaba puntualmente a todos los medios de comunicación de lo que ocurría, el perfil público en redes sociales de Emergencias Sevilla iba aportando toda la información para que los ciudadanos la tuvieran casi en tiempo real. Tampoco se queda atrás la Delegación del Gobierno en Andalucía, que el lunes, tres días después de los hechos y con la investigación policial ya avanzada, convocó a los medios de comunicación para que pudieran conocer de primera mano las hipótesis en las que estaba trabajando la Policía Nacional, ofreciendo todas las respuestas que la sociedad demandaba. Eso sí, quizás fue un pelín arriesgado decir, como hizo el concejal de Movilidad, Seguridad y Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera, que la Semana Santa había sido pletórica salvo por el “lunar negro” de la Madrugada.

  • Paco

    No se puede acabar con la Fiesta Grande de Sevilla , la que aglutina las devociones y las ilusiones de todo un año de miles y miles de personas y con lo que mas ingresos aporta a la Ciudad , hoteleros , hosteleria , todo tipo de tiendas y negocios , la mayor generadora durante todo el año de puestos de trabajo ( bordadores, tallistas , floristas , cerería , orfebreria , tiendas de telas, etc..etc…) en una ciudad que apenas tiene muy poco de tejido empresarial ..porque 50 o 60 borrachos que todos los fines de semana del año los tenemos en las calles haciendo barbaridades …se empeñen en ACABAR CON LA MAS IMPORTANTE DE NUESTRAS TRADICIONES …
    Se hacen necesarias medidas fuertes , duras , contra ésta gentuza que desgraciadamente está perdida , en cualquier país europeo ya se habría reaccionado desde el año 2.000 , fecha fatídica en la HISTORIA DE SEVILLA y desde la cuál se han producido en 4 años avalanchas sin haber hecho absolutamente nada …nada más que mirar para otro lado …….

  • Lucio

    “”También hay quien describe el estruendo como el que provoca una manada de ñus, búfalos o bisontes a toda velocidad. Muy pocos en Sevilla han visto u oído una estampida de este tipo más allá de lo que hayan podido contemplar en algún documental””
    Está usted equivocado. Hemos vivido temblores superior a Richter 7 en una ciudad de América del Norte y, también, la semidesierta Plaza del Duque confluyendo con Alfonso XII poco antes de las seis de la mañana, quince años más tarde, sin tener noticia de que hubiera anomalía alguna en la ciudad hasta pasado el mediodía y, por lo tanto, si tener condicionamiento previo. Entonces, afirmamos algunas similitudes del ruido, entre ellas la imposibilidad de identificarlo y, lo que es más, la imposibilidad de ubicarlo; por lo que en su momento afirmamos y comentamos en el periódico, como ahora, que los sucesos del año 2000 en ese lugar estuvieron sonorizados profesionalmente.
    Saludos.

  • Mariajo

    Lo siento pero no estoy de acuerdo con este resultado de las investigaciones….. por mucho que respete la labor de las Fuerzas y Seguridad del Estado. No me creo que en 3 minutos, ¡3 minutos! se propague de tal forma que lo que se inicia en el Arco del Postigo llegue a Dueñas. Es mucha la distancia pese a que hubiera muchas personas congregadas…. Esa teoría era más creible en 2000 por las zonas donde se produjo las carreras.
    Señores por favor queremos una respuesta REAL… porque más miedo me da saber que esto se puede repetir (si fue tal y como las autoridades dicen) que saber que grupos de GAMBERROS se pusieron de acuerdo para fastidiar la noche más hermosa de mi ciudad.

  • pablo

    lo siento pero no creo en la noticia que has publicado y cada vez me da mas penas como los medio escriben al son de los politicos, pues yo estuve en arfe y por la radio del llamador ya habia sucedido a l esperanza de triana las avalancha y minutos despues fue en la calle arfe, entiendo por otra parte que tienen ustedes que llevar a la calma a la gente (pero con la verdad)

  • SUSANA

    Vaya conclusiones que sacan las autoridades…pero bueno, si son esas no se entiende como es que no están quitando ya pero ya a los indigentes borrachos que han acampado la mediana de San Juan de Ribera, una de las vías que encuadra el Parlamento. Hay al menos 6 personas constantemente consumiendo bebidas en la vía pública -prohibido por ley-, cruzando borrachos al chino de enfrente -prohibido que el chino venda bebidas conociendo que va a ser consumido en la vía-, poniendo en peligro a los conductores que apenas pueden esquivarlos -hecho punitivo-. No entiendo como no dejan actuar a la policía local que dirigen, ni aquí ni en los otros puntos en donde la gentuza que señalan como culpables se hacen fuertes día a día ante su inacción, Sr. Cabrera.

  • ROBERTO

    Bla, bla,bla… Todos los que lo hemos vivido “in situ” sabemos que hay algo más. Yo estaba cerca del postigo cuando comenzaron la primera y segunda avalancha, y fueron dos sonidos como de cerrar una silla de madera bruscamente o petardos, eso hizo correr despavorida a la gente en esa zona. Más de lo mismo, nadie dice la verdad, bien porque no la saben o bien por no crear más alarma. Pero olvidan que aquí la gente no es tonta y que así no van a calmar los miedos precisamente…

  • paco

    Que una pelea en un bar de Arfe provoque estampidas en el Paseo Colón, Cuna o Trajano es de risa. ¿A quién quieren engañar? El efecto dominó explicaría que un susto en Arfe llegue hasta Castelar o Correos, pero no a sitios que están a 3 kms de Arfe. Lo que pasa es que no saben lo que ha pasado, y alguna explicación se tienen que inventar para justificar su sueldo.
    Hace 2 años presencié el lunes santo una pelea violentísima en la esquina entre Tetuán y Muñoz Olivé al paso de la cofradía de Las Penas de San Vicente, y no se montó ninguna estampida. ¿Por qué se ponen a correr despavoridas 100 personas de repente, provocando que otras miles la imiten? La policía no lo sabe, o si lo sabe se lo calla.

  • Angeles

    A ver aquí por mucho que digan o quieran convencernos parece que no han pensado que somos muchísimos los que vivimos esa noche y familias y amigos repartidos en diferentes puntos que no somos tontos que sabemos muchos lo que paso y como paso igual quieren que estemos todos tranquilos y confiados pero no hace falta que mientan muchos sabemos la verdad

  • Manuel Hidalgo

    Con todos mis respetos para su exposición, D. Fernando, siento tener que decirle que no “se lo compro”. Los diferentes cuerpos de seguridad del estado tienen departamentos especializados en control, movimiento y comportamiento de masas y, de momento, ningún responsable ha ofrecido una versión sobre la posibilidad del manido “efecto dominó”, por lo que todo lo que aquí hacemos son interpretaciones particulares. Yo le hago la mía, sigue siendo ciencia ficción tal ola de propagación en una ciudad que, a esas horas, no estaba, ni mucho menos, abarrotada. La teoría la desmonta el hecho de la segunda estampida, la tercera, la cuarta…cuando los “interfectos” de la calle Arfe están en su casa durmiendo. Aquí el único efecto dominó es del modus operandi, muy parecido al del 2000. Es más, con esto termino, el paisanaje de la madrugada no ha cambiado mucho, botellonas, peleas, agresiones…se dan todos los años…estampidas no ¿por qué?, ¿hay años en los que estamos más preparados para correr?

  • Manuel Hidalgo

    Hace unos años, después de ver salir la Macarena, llegué a Montensión y aún estaba entrando la Virgen del Rosario. Un individuo de mal beber comenzó una pelea que tuvo 2 tiempos, en la primera lo redujeron y lo tranquilizaron en la calle Palacios Malaver, más tarde agredió a unos transeúntes con una botella de cristal armándose un gran escándalo. Toda la guardia civil que escoltaba el palio tuvo que abandonar la cofradía para retener y reducir definitivamente al individuo ante el susto del público que allí estaba…los cientos de personas que esperaban el palio de la Macarena en la esquina de la Correduría ni se enteraron.

  • mariage

    No me parece creible la explicación de las autoridades,por su rápida expansión y en puntos tan extratégicos, casi simultáneos. Peleas localizadas y puntuales se producen todas las madrugadas, sin este efecto. Esperemos que no se repita, y se tome como costumbre

  • Pablo

    Me pillaron dos carreritas en mitad de Arfe (4:10h y 4:35h) y el único sonido que se escuchaba era el run-run cada vez más fuerte de la estampida, ni voces, ni sillas ni petardos. En un principio no, pero viendo que se propagó incluso a través del Postigo, que estaba desalojado de personas, me creo el efecto dominó de las carreritas.

  • Fran

    No creo que existiera efecto dominó alguno, este artículo parece la Biblia, superextenso. Para nada hay efecto dominó, nadie en San Pablo se entera de lo que pasa en Arfe. El centro de Sevilla es enorme como para creer que un chispa en Arfe prenda en la campana. Otra cosa es que ahora el público que va tiene ya esa sugestión de atentado o de ver si se lía en vez de ver las hermandades. Y es lo que está pasando, la gente no va a ver pasa, va a ver si se lía o no y vivir de esa experiencia. Porque si tienes miedo te quedas en casa y listo. Esas carreras son a mala fe. No por efecto dominó.

  • Ivan

    Totalmente plausible lo que dice el artículo. En una jornada normal, con menos público y espacios entre calle y calle no se transmitiría ninguna avalancha y quedarían en casos aislados.

    Pero cuando una ciudad de callejas y callejones la cubres de personas, la llenas de obstáculos como verjas y sillas, le añades que hay gente que lleva poniéndose fina desde las tres de la tarde (y desde el Domingo de Ramos) y la psicosis generalizada hacia un atentado ya tienes todas las piezas.

    Lo que ocurra en un lado de la ciudad se transmitirá rápidamente a otro como si de un líquido se tratase. ¿Solución? Dejar grandes espacios exentos de público (Encarnación, Duque, Alameda, Puerta de Jerez por ejemplo) y crear nuevas vías de evacuación para que si surgen dichas carreras, que LAS SEGUIRÁ HABIENDO (porque desgraciados hay más que botellines) todo el mundo sepa hacia dónde salir y cómo actuar para evitar que se propague.

  • Sevilla de todos

    Vimos como el Madrid Arena se convirtió en una trampa mortal.No es comprensible que haya una acumulación de personas sin restricciones. Que no haya libres vías de evacuación. Que no tengamos claro que la seguridad es primordial.Estamos expuestos a que cualquier niñato pueda saborer este evento social y religioso.

  • José Manuel

    Vaya chapuza de artículo y de explicación. No se detallan datos y todo el tiempo se intenta tirar por tierra lo que hemos vivido la gente de la calle. Al final, la culpa es de las sillitas y de los nazarenos qye se quitan el capirote. Qué escondéis?

  • Ana

    Yo estaba en la calle Arfe cuando se inició la estampida y nadie se estaba peleando ni tiraron a nadie en medio de los nazarenos. Que dejen de contar películas porque no tienen ni la más remota idea de qué pasó y quieren cubrir expediente.

  • Pelayo

    Excelente articulo, lo primero que leo acerca de las carreritas o estampidas, tratado con seriedad y rigor.
    Muy acertado que la actitud de los hermanos nazarenos ayuda a minimizar o maximizar el efecto panico.
    También añadiría que a esas horas el cuerpo humano está habituado a dormir por lo que está bajo de capacidad de raciocinio y entran en funcionamiento los reflejos instintivos básicos.
    Ademas del exceso de alcohol no es que ayude.
    Felicidades por el articulo.

  • el devorador

    Ya sabíamos de antemano el resultado de este informe como ya ha ocurrido en otras ocasiones. Un vacío difícil de creer. Tan solo he sido capaz de leer unos párrafos y la risa me ha brotado desconsoladamente. Estamos llenos de embustes, mentiras y trolas mientras nos roban y nos roban y nos roban y …

  • Juanito

    Empezando por el final, el Delegado dijo muchas mas cosas que nunca debieron pronunciarse por un responsable municipal de ciudadanos de Sevilla. Por otro lado, tras leer este exhaustivo articulo muchos se desilusionaran al saber que fue una gamberrada, nada de guerra santa contra los catolicos, ní la liquidacion de la madruga. Y tampoco partidarios de movimientos contra cofradias.
    Y vaya papelito que han hecho esos abogados ofreciendo sus servicios gratis a aquellos perjudicados y tal y tal. En fin lo dicho que desilusion. Para algunos.

  • Juan Carlos

    Las investigaciones policiales dirán lo que los políticos quieran que digan. Los que lo hemos vivido insitu nos damos cuenta del alcance de los hechos más allá de simples carreras y peleas.
    No creo ya en la justicia por las ridículas penas que se imponen.
    las multas y amonestaciones son irrisorias.Echamos en falta una rueda de prensa del alcalde con su socio de gobierno para repudiar los hechos y animar a los sevillanos. Esto da que pensar que alguna organización política se frote las manos con todo esto.

  • Carlota

    Ja, ja…que buen chiste….

  • Claudia

    Con todos mis respetos, después de leer este testamento , siento que es un insulto a la inteligencia de quienes hemos vivido los incidentes.


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