Un Pacto por la Paz con muchas dudas

Pablo-Manuel Durio9 de Noviembre de 2008 a las 18:38

Vía decreto llegó el pasado viernes la solución -o eso esperan todos- a la polémica situación que ha paralizado a la cofradía de Borriquita en los últimos seis meses. Un decreto que viene con la firma del delegado episcopal, Sebastián Llanes Blanco -cómo no- y que impone una junta de gobierno para los dos próximos años en la que Manuel Rodríguez Caro ejercerá como hermano mayor y en la que los dos candidatos a hermano mayor, Ignacio Ortiz y Antonio Barrueco, se sentarán en la junta de mesa como fiscal y secretario, respectivamente.

Así es como ha quedado sellado el Pacto por la Paz, por llamarlo de alguna manera (porque aunque viene impuesto por Llanes ha sido aceptado por todos los afectados). Por la cofradía de La Paz, para darle salida a tan delicada situación. Y por la paz interna entre los dos grupos de hermanos, tan sólo treinta de los centenares que componen la nómina total de la corporación, que han protagonizado el enfrentamiento a base de recursos y denuncias en los últimos meses.

Este pacto está llamado a resolver los problemas de Borriquita, pero el decreto emitido por la autoridad eclesiástica y el procedimiento seguido en estos meses plantean muchas dudas al respecto.

LA AUTORIDAD. Varias de estas dudas afectan directamente a la autoridad eclesiástica. Dudas crea la normativa diocesana sobre Hermandades y Cofradías, que ha vuelto a ver mermada su capacidad para resolver algo tan cotidiano y periódico como los cabildos de elecciones (obligatorios cada cuatro años).

Dudas también que plantea el siempre polémico entre los cofrades Secretariado Diocesano de Hermandades, que en el primer momento del proceso no supo resolver con normalidad los recursos planteados por una y otra candidatura de Borriquita, lo que posteriormente ha provocado este problema en una hermandad que gozaba de buena salud. Todo el que quiera puede presentar cuantos recursos quiera sobre el proceso electoral de su cofradía o sobre la candidatura formada por un grupo de sus hermanos; y ante esto, al Secretariado le queda estudiar esas reclamaciones y contestarlas, que posiblemente sea lo que haya faltado en esta ocasión y haya vuelto a poner en duda al organismo diocesano. Un Secretariado que, para colmo de dudas, no tiene muy claro que la opción decretada el viernes sea la mejor salida, con los dos candidatos enfrentados en una misma junta de gobierno.

LOS COFRADES. Como distintivo de la autoridad en materia de hermandades, los hermanos de Borriquita y los cofrades en general también tienen muchas dudas sembradas en torno a este Pacto por la Paz. El mismo Ignacio Ortiz, por ejemplo, debe tenerlas, ya que después de haber sido destituido por las supuestas irregularidades en el censo hace dos meses, vuelve a entrar en el gobierno de su hermandad, donde desde ahora tendrá la misión de fiscalizar la gestión. Nada menos.

¿Y aquellos hermanos que se ofrecieron a trabajar para levantar la cofradía en la asamblea del día 24 y que no han sido designados en esta junta elegida a dedo? Ellos también dudarán ahora de por qué motivos no han sido elegidos.

También cabe la duda de por qué esta resolución ha tardado nada menos que seis meses en llegar, lo cual pone también en duda la gestión que hizo Manuel Cerezo como delegado diocesano (un cargo, por cierto, que en ningún momento contempla la normativa cofrade existente), que terminó con la destitución de la entonces junta de mesa al completo y que alargó más de dos meses la solución.

Y la última duda, entre otras muchas que cada uno se planteará a nivel particular, es saber si este decreto, este Pacto por la Paz, resolverá finalmente los problemas de Borriquita o levantará nuevos enfrentamientos. Todos, lógicamente, nos quedamos con lo primero.

El placer de las cosas bien hechas

Pablo-Manuel Durio20 de Octubre de 2008 a las 13:39

En medio de tantas polémicas en este difícil mundo de las hermandades, de tantos errores que cometen las mismas y que cometen con ellas, de tantas deficiencias en la gestión de corporaciones y organismos, siempre es más que agradable disfrutar de un acto como el de la bendición de la nueva dolorosa de la Sagrada Cena.

Vaya por delante que siempre habrá cosas que mejorar y que siempre habrá cofrades que hayan encontrado puntos negativos a la ceremonia de bendición del pasado día 19 en Santo Domingo. Pero todos coincidirán -o deberían coincidir- en que la celebración fue brillante y que la hermandad estuvo a la altura organizando un evento como el del domingo.

Muchos fueron los detalles que contempló la cofradía para dar la bienvenida a María Santísima del Mayor Dolor. Banderas con los colores corporativos (blanco y rojo) en el Compás de Santo Domingo; hermanas vistiendo mantilla, hermanos de chaqué, la alcaldesa de madrina, un cuadernillo a color en el que seguir la celebración eucarística, un destacado altar instalado ex professo para la ocasión, cuatro concelebrantes,… Todo ello, en definitiva, para que no solo los hermanos de La Cena, sino los cofrades gaditanos y los llegados de Alcalá, Jerez y Sevilla, disfrutaran de la celebración en estos tiempos de problemas y polémicas en las hermandades.

No pretendo con este artículor realizar una loa sin miramientos a la cofradía de la Sagrada Cena, pero pienso que actos así ayudan a que los cofrades dejen a un lado las disputas y se centren en trabajar por sus hermandades y celebrar todos sus eventos con las garantías y la brillantez con el que se vivió el del domingo. No sé qué pensarán ustedes…

La peor salida de la Entrada Triunfal

Pablo-Manuel Durio1 de Septiembre de 2008 a las 13:46

¿Qué puede ocurrir para que una hermandad que aparentaba tranquilidad y una vida activa quede paralizada y gestionada por una persona ajena a la misma? ¿Cómo es posible que un hermano mayor que ha destacado por su gestión y que optaba a la reelección quede destituido y sin posibilidades de regresar al cargo? Estas son algunas de las preguntas más repetidas entre los cofrades, que no aciertan a comprender el capítulo de hechos vividos en Borriquita y que derivaron, en su penúltimo episodio, en un decreto de la autoridad eclesiástica que dejaba a la hermandad sin junta y con un comisario.

¿Por qué ha ocurrido esto en Borriquita? Muchas serán las lecturas y análisis que se puedan trasladar, pero parece que el problema de base (más allá de esas diferencias en relación al censo de hermanos) estriba en la poca o nula capacidad democrática que existe en el seno de muchas hermandades, donde no se concibe que haya otro grupo de hermanos que tengan una visión y unos proyectos distintos que quieran poner en marcha. Aquel que se presenta quiere hacerlo en solitario y utiliza las artimañas que sean posibles para anular cualquier candidato alternativo.

¿Dónde están los valores del cofrade? Es llamativo conocer los nombres de aquellos que forman las dos listas presentadas en Borriquita, conocidos en su mayoría por llevar años trabajando en esta cofradía e, incluso, por haber sido hermano mayor u ocupar un cargo de relevancia en los últimos tiempos. Es más, los hay miembros del Consejo de Hermandades o del Secretariado Diocesano, que se supone que son los organismos que velan por que no ocurran estos incidentes. Y si esas personas están implicadas en los hechos de Borriquita, ¿en qué lugar quedan las instituciones de las que forman parte?

¿Qué ha fallado en el proceso? Evidentemente, las normas diocesanas tienen llamativos errores o lagunas en relación a los cabildos de elecciones. Lo vienen destacando aquellas cofradías que lo han celebrado últimamente y se pone de manifiesto cada vez que se convoca a las urnas a los hermanos de una corporación. No existe una normativa concreta, no existe control alguno sobre la utilización indebida del censo de hermanos o sobre la normalidad de los distintos trámites. E incluso existen puntos en los que el Consejo sigue caminos diferentes a los del Secretariado (como el de la confección de las papeletas o el voto por correo). Y, lógicamente, si desde las instituciones superiores nacen dudas y diferencias, en las hermandades los problemas pueden ser notablemente más grave, como se ha demostrado.

¿Cómo se explican algunos de los hechos acaecidos, que poco ayudan a solucionar el problema? ¿Es normal que el presidente del Consejo pida en la reunión previa a la emisión del decreto -según refleja el documento- la destitución del hermano mayor y su junta y el nombramiento de un comisario, cuando no ha mantenido reunión alguna con los cesados? Y menos lógico parece aún que después de emitir el decreto, éste sea entregado sin previo aviso ni llamada alguna a los afectados en el buzón de la hermandad, como según Ignacio Ortiz ocurrió el miércoles. Son despropósitos que empañan aún más una gestión de las autoridades que, cuando menos, crea serias dudas.

La situación general merece una reflexión serena y una mesa de trabajo en la que se aborden los principales problemas de los procesos electorales y se busquen soluciones y fórmulas nuevas que devuelvan a las hermandades la buena imagen que siempre debe imperar.

A nivel interno, el decreto parece haber dejado una hermandad rota en dos, que vivirá su trago más amargo en los cultos a la Virgen del próximo mes de octubre.

Pero al margen de cómo afectará el decreto de Borriquita a la vida interna de la hermandad, que ya de por sí es preocupante, lo más llamativo de esta situación es el desánimo general de los cofrades ante situaciones de este tipo, en las que se permite que un conflicto vaya creciendo durante meses para en el último instante cortarlo de la peor forma posible: con la destitución masiva y el nombramiento de un comisario -figura ya habitual en Cádiz aunque en las normas diocesanas de Hermandades parece que se reserva a situaciones especialmente delicadas o graves-.

A ello se une la certeza de que este no va a ser el último caso de intervención ajena en el gobierno de una hermandad, con la siempre figura protagonista de un delegado episcopal, Sebastián Llanes, que aparece por Cádiz a golpe de decretazos que siempre van en contra de las cofradías.

Y al final, como era de esperar, una de las dos candidaturas será la que coja el timón -seguramente la de Antonio Barrueco, en el caso de Borriquita- seis meses después y con un deterioro importante en la hermandad. Y todos son culpables.

Un acto para tomar nota

Pablo-Manuel Durio15 de Julio de 2008 a las 18:47

Partido entre talibanes y miarmasCorren tiempos de crispación y constantes confrontaciones. Y no solo en política, como vemos continuamente, sino también en este mundo de las cofradías. En la actualidad, se ha hecho frecuente los enfrentamientos, cada vez más agresivos, entre hermanos mayores que quieren seguir en el cargo y otros que quieren acceder a él, entre músicos de una banda o de otra, entre cargadores que defienden un estilo u otro de portar los pasos, entre los propios hermanos mayores que ponen incluso en peligro la relación entre dos hermandades; algunos cofrades contra el clero; otros contra los periodistas y los medios de comunicación,… A cualquier nivel, en cualquier sitio o aspecto que se analice del mundo cofrade, existen tensiones y distanciamientos que a veces son difíciles de digerir si se tiene en cuenta que todos estamos subidos en el mismo barco y remamos en la misma dirección.

Por eso, destacan hechos como el que se vivió el pasado jueves (día 10 de julio) entre un numeroso grupo de cofrades. Y me refiero al partido de fútbol entre ‘talibanes’ y ’sevillitas’ -aunque yo prefiero llamarlos ‘miarmas’, que suena más gaditano- disputado en el pabellón del casco histórico. Con la excusa de este deporte, porque la jornada vivida demostró que el partido era una simple anécdota, se reunieron capataces, cargadores, hermanos mayores, periodistas, miembros de juntas de gobierno y cofrades de a pie para disfrutar de un rato unidos en el que las diferencias en el modo de entender la Semana Santa provocaron alguna que otra broma y sirvieron para eso que tanto nos gusta: para hablar de cofradías.

El partido de fútbol entre ‘talibanes’ y ‘miarmas’ lejos de quedar en una anécdota simpática (por cierto, ganaron los miarmas por 2-0) de un grupo de cofrades, debía tomarse como ejemplo por todos. Independientemente de los conceptos que defienda cada uno y de la forma de entender la Semana Santa, la carga o la información cofrade, todos luchamos por lo mismo y eso se merece el respeto, el aprecio y el buen trato de unos y otros. Talibanes y miarmas pusieron el otro día la primera piedra. Ambos grupos, el pasado jueves, le marcaron un ‘golazo’ a la convivencia cofrade de la ciudad. Enhorabuena a sus organizadores.

Examen de conciencia

Pablo-Manuel Durio20 de Mayo de 2008 a las 18:58

Esta semana saltaba la noticia de la suspensión del cabildo de elecciones de Borriquita. Y mucho más allá, del inminente nombramiento de un ‘delegado eclesial’ que procure normalizar la situación y nombrar de nuevo el cabildo de elecciones dentro de unos meses. La información no deja de ser de vital importancia tanto para la cofradía de Borriquita como para otras hermandades inmersas en procesos electorales o que lo estarán en el futuro. Es una noticia que debe promover la reflexión de todos los hermanos de Borriquita, principalmente de las dos candidaturas presentadas, y de todos los cofrades en general. Es, en definitiva, la hora de hacer un examen de conciencia.

En primer lugar, análisis de los miembros de las dos candidaturas presentadas en Borriquita y del resto de hermanos de esta corporación, que han visto cómo la hermandad que no presentaba problemas de gestión (al menos aparantemente) ha llegado a tal extremo de que un comisario encubierto (que al fin y al cabo es la labor que quieren encomendar al veterano cofrade Manuel Cerezo) esté al frente de la cofradía los próximos meses.

Y todo ello por un cabildo de elecciones; es decir, por un foro al que se presentan aquellos que quieren trabajar por la hermandad y cuyas propuestas de gestión o proyectos de futuro puede variar entre unos y otros grupos. Lo normal es que todas las candidaturas presentadas aportaran sus ideas y proyectos (como han hecho las dos en este caso en sus respectivos programas presentados en distintas páginas webs) y se sometieran a la valoración final de los hermanos, que libremente decidieran encomendar el gobierno de la hermandad a determinada lista.

¿Y por qué es esto tan difícil? A este respecto pueden surgir muchas dudas: una escasa capacidad democrática de los dirigentes cofrades, un afán extremista por ocupar cargos en las hermandades o incluso un sentimiento de que las listas cerradas tan solicitadas hace años no son tan efectivas como se pensaba. Pero lo cierto es que el ejemplo que ha dado, que está dando Borriquita, no es el más acertado, ni mucho menos.

Hay otro apunte al respecto que no deja de ser llamativo y preocupante. En las dos listas hay miembros que pertenecen al Consejo de Hermandades y al Secretariado Diocesano -en teoría organismos que deben velar porque no se den este tipo de situaciones-. Y si ellos incurren en estos desagradables hechos, ¿quién asegura la eficiente labor de estos dos organismos?. ¿Deberían actuar sus respectivos presidentes sobre aquellos miembros vinculados a las dos listas de Borriquita?.

Todo ello, y otros aspectos que sin duda se escapan en este artículo, deben ser analizados y examinados concienzudamente por todos, ya que el caso de Borriquita amenaza con repetirse en otras hermandades en un futuro muy próximo. Las rivalidades internas para alcanzar el gobierno de la cofradía termina perjudicando gravemente a esta. Y el ejemplo más claro lo tenemos en la corporación de la calle Vea Murguía, que de ser noticia por proyectos, nuevos títulos y celebraciones ha pasado a serlo de un plumazo, de tensiones, denuncias, destituciones y comisarios encubiertos. Desde luego, es para pensárselo…

El tiempo de las Glorias

Pablo-Manuel Durio3 de Mayo de 2008 a las 18:39

Llegó el mes de mayo, el archiconocido como Mes de María. Y con él llega el tiempo de las mejores exponentes de María, las Glorias. Se conocen así a todo el elenco de hermandades que procesionan fuera de la Semana Santa. Y sobre todo aquellas cuyo titular es la Santísima Virgen, bajo distintas advocaciones.

Desde el próximo viernes día 9 en que la Madre del Buen Pastor, de Trille, salga en procesión comenzarán las salidas durante los próximos meses, hasta que la Virgen de La Palma cierre el cupo el día 1 de noviembre.

Estos seis meses es el tiempo de las Glorias, el calendario donde ellas son las protagonistas del mundo de las hermandades.

  • ¿Y cuál es la salud de estas cofradías?
  • ¿están atravesando un período de declive, o podemos estar asistiendo a la revitalización de unas advocaciones y unas procesiones que tienen bastantes diferencias con las penitenciales?

Seguramente serán muchas las opiniones al respecto. Y muy diferentes. Pero hay algunos hechos que se están dando en los últimos años que parecen indicar que las cofradías de Gloria están viviendo un buen momento. Uno de ellos es el anuncio de las cofradías de Ecce-Homo y de Piedad de plantearse la opción de agregar o fusionar a las advocaciones marianas que radican en las iglesias de San Pablo y Santiago. Nos referimos a las Vírgenes del Sagrario de Toledo y a la del Poder Divino. La primera de ellas procesiona desde hace un par de años en las vísperas de Corpus y la cofradía ya ha hecho pública su intención de que se convierta en titular de la corporación. La otra, sin embargo, hace dos años que no procesiona, pero en Piedad siguen sin descartar la idea de agregarla a la cofradía y de recuperar su salida procesional del 15 de agosto.

Otro hecho es la reivindicación cada vez más insistente en el Consejo de Hermandades de que las hermandades de Gloria se equiparen en derechos y obligaciones a las de penitencia. Sea cual sea la postura sobre esta exigencia que ya han manifestado algunos hermanos mayores de Gloria en los plenos, el mero hecho de proponerlo debe servir de demostración de la fortaleza que pueden estar cobrando estas hermandades. Y eso debe ser también sinónimo de buena salud.

Posiblemente será en los próximos años cuando pueda verse la evolución positiva o negativa de las hermandades de Gloria. Su eclosión definitiva en la ciudad o su andadura cada vez más difícil y progresiva desaparición de procesiones y hermandades. Pero lo que está claro es que ha comenzado el tiempo de Las Glorias, que se abrirá el viernes con la primera de estas procesiones. Toca disfrutar a todos los cofrades en torno a estas advocaciones gloriosas.

P.D.: El mes de mayo es también el mes de las Cruces de Mayo, a la que también nos referiremos en los próximos días…

El obispo y las cofradías

Pablo-Manuel Durio29 de Abril de 2008 a las 12:27

Han pasado ya varios días desde que se enviaron a los hermanos mayores el decreto y la resolución emitidos por el delegado episcopal de Hermandades, Sebastián Llanes, que tanta polvareda han provocado y que aún hoy sigue levantando debates, análisis y diversos puntos de vista sobre la cuestión. Vaya por delante que en la curia la defensa que hacen de ambos documentos es, cuanto menos, tímida, lo que puede servir de muestra del poco apoyo que los dictámenes de Llanes han levantado entre los sacerdotes gaditanos.

Pero en todo esto surge una duda, que no por repetida en el tiempo vamos a obviar ahora. Después de conocer los decretos, de leerlos y analizarlos, cabe hacerse una pregunta:

· ¿El obispo no tiene nada que decir al respecto?

· ¿No sabe nada de este asunto?

· ¿Es propuesta suya la emisión de estas normas?

En ambos documentos firmados por Llanes se menciona al Consejo de Hermandades, al Secretariado Diocesano e incluso a la vicaría general, pero el obispo no aparece para nada. Es decir, que se han elevado dos normativas que afectan a las cofradías sin que el máximo exponente de la diócesis, Antonio Ceballos, tenga aparentemente conocimiento de las mismas. Y esto, lógicamente, enturbia aún más el ambiente entre los cofrades.

En la diócesis hay una corriente de aislar al obispo de cuanto acontece en las hermandades, como ya ocurrió con el problema de Columna con el director espiritual (en el que el propio Llanes pidió que no se “molestase” al obispo) o con otros tantos asuntos de cierta delicadeza.

¿Y no creen ustedes que una intervención del obispo templaría los ánimos y traerían la calma a las cofradías, que últimamente viven en un constante ambiente de crispación y polémica?

Si echamos la vista a otras localidades, se ve como sus prelados asisten a cultos, funciones y actos de hermandades, mientras que Ceballos apenas se deja ver en Cádiz en las festividades de la Patrona, la Virgen del Carmen, La Palma o el Medinaceli. En el resto no se recuerda que haya asistido a unos cultos, ni en cuaresma ni en otra época del año. Unido a esto se observa cómo más allá del Puente Carranza, estos Consejos Diocesanos de Cofradías (en sus distintas nomenclaturas) tienen únicamente carácter consultivo, mientras que en Cádiz poseen un inusitado poder ejecutivo.

Por todo ello cabe pensar, no sé si ustedes estarán conmigo, que el obispo está aislado de cuanto acontece en las hermandades, aunque estas suponen un porcentaje muy alto del movimiento diocesano. Por tanto, se debe pedir una mayor implicación y preocupación de Ceballos, tanto en los problemas de las cofradías como en su actividad diaria, porque seguramente esto supondría una mayor tranquilidad entre los dirigentes y los cofrades en general. ¿O no lo creen así?

El nuevo pleno

Pablo-Manuel Durio24 de Abril de 2008 a las 17:36

Acabamos de experimentar todos los cofrades el primer pleno de la ‘era oscurantista’, ese período de debates velados entre hermanos mayores por el que abogaba el nuevo presidente del Consejo, Miguel García, y su nuevo también director espiritual, Aquiles López, y que ha obligado a cumplir el delegado episcopal de Hermandades, Sebastián Llanes, que le ha cogido cariño al procedimiento del ‘ordeno y mando’, que en la Iglesia ha adoptado el nombre de decretos y resoluciones.

Pues bien, las primeras reacciones una vez terminada la sesión no son nada positivas. Además de haber trascendido a la opinión pública lo más impactante o sorpresivo del pleno, los propios hermanos mayores coinciden en señalar el desánimo que produjo la sesión plenaria del martes, calificada como más negativa que las anteriores. Y esto es muy peligroso, pues no se debe caer en el error de aprovechar la ausencia de público para elevar el tono de los debates y pasar directamente al insulto, como ocurrió en más de una ocasión el otro día.

Al mismo tiempo, parece que el presidente del Consejo mantiene una guerra constante con los medios de comunicación, que le ha llevado a anunciar la pregonera y el vía crucis de 2009 con un año de antelación “para que no haya filtraciones”, a limitar la información de los plenos en escuetos comunicados y a centrar los problemas del Consejo y del pleno, que son muchos, a la mera presencia o no de cofrades y periodistas en las sesiones. Incluso se le pidieron explicaciones a García por la referencia de Llanes en su decreto a las “múltiples peticiones que se han recibido” para cerrar las puertas de los plenos.

Estos problemas que llevaron incluso a debatir el asunto, después de años de apertura en el salón de plenos, en un pleno extraordinario (a puerta cerrada) han conseguido incluso desviar la atención de los cofrades. Porque a la vez que ocurre esto, las propuestas que presenta la permanente siguen sin recibir la aprobación del pleno. Y porque sigue habiendo apartados de importante calado en el devenir del Consejo que no se atienden, como el reparto económico y la problemática que ello conlleva con las cofradías de Gloria, el pregón de Las Glorias (que se nombró en septiembre y a día de hoy no se ha vuelto a decir nada oficialmente) o la problemática con la personalidad jurídica de las cofradías, que no se ha tratado como se aseguró que se iba a hacer.

Por todo ello, se nos antoja equivocada la labor del Consejo, que en lugar de enfocar los verdaderos problemas de las hermandades, se dedica a tirar balones fuera, a desviar la atención hacia aspectos nada importantes y que, al menos en el último pleno, a conseguido elevar la tensión de los debates, recurriendo a acusaciones particulares desde la propia permanente.

Está claro que esto debe cambiar, pero por el camino adecuado, no por el que se ha decidido la actual permanente.

La toma de horas

Pablo-Manuel Durio3 de Marzo de 2008 a las 12:32

El sábado se celebró en la Catedral el cabildo extraordinario de toma de horas, una cita en la que se supone que las hermandades y cofradías cierran los horarios e itinerarios de la Semana Santa, con la aprobación también de los canónigos -custodios de la Catedral- y del Ayuntamiento -encargado de asegurar el correcto desarrollo de todos los itinerarios-. Pero en la práctica, este cabildo que se ha celebrado por tercer año desveló algunas dudas sobre su utilidad o su actual conformación.

En primer lugar, no es lógico que esta cita sirva para aprobar los horarios e itinerarios de la Semana Santa cuando desde hace semanas el Consejo de Hermandades los tiene publicados en su página web para consulta de cuantos deseen.

En segundo lugar, aunque el escenario aporta al acto toda la solemnidad pretendida, ya que el coro de la Catedral con todos los representantes de cofradías sentados en los sillones se presta a ello, no tiene mucha lógica que en el transcurso de este acto las puertas del templo permanezcan abierta a visitas que en su paseo por el interior de la Seo se acercan hasta el coro para comprobar qué está ocurriendo allí. Teniendo en cuenta que el acto apenas duró media hora, el Cabildo podría haber contemplado el cierre del templo.

En tercer lugar, el acto pierde la importancia cuando en él hay tantas ausencias de hermanos mayores como se comprobó el sábado. Muy pocas fueron las corporaciones que acudieron a la Catedral con el hermano mayor y el fiscal, como era preceptivo. Si se quiere seguir celebrando, las hermandades debían ser las primeras en darle la prestancia que se busca desde el Consejo. También apuntaremos la ausencia del deán de la Catedral, Enrique Arroyo, que fue sustituido por José Vizo.

Y en un cuarto lugar destacado habría que colocar en este artículo la intervención del concejal Antonio Castillo, donde en ningún momento se refirió a los horarios e itinerarios, sino que hizo un plomizo repaso por todos los logros del Ayuntamiento en materia de cofradías y en la programación de la Cuaresma en general. Se refirió, por ejemplo, al programa de Música en Cuaresma y a la rehabilitación de templos, como temas que él entendía que debía tratar en el cabildo de toma de horas. Todo un despropósito.

En definitiva, que el acto parece que carece de sentido, o que no está muy bien enfocado por parte del Consejo. Si no, opinen sobre el desarrollo de esta cabildo.

La importancia de los cultos

Pablo-Manuel Durio26 de Febrero de 2008 a las 17:54

Cada semana en este tiempo de Cuaresma son varias las hermandades que celebran los cultos en honor de sus titulares. Unos ejercicios que vienen recogidos en sus reglas y que tienen como cúlmen la celebración de la función solemne, uno de los días más importantes para los hermanos. Viendo el desarrollo, convocatorias y resultados de muchos de estos cultos, proponemos hoy como tema de debate este asunto:

· ¿Cuidan las hermandades la celebración de sus cultos internos?

· ¿Conceden a éstos la importancia que se merecen?.

Una de las cosas que más me gustaban de estas misas de Cuaresma era escuchar voces distintas desde el atril. Homilías que ofrecen otro punto de vista al habitual, ya que para los cultos las cofradías solían traer predicadores de otras iglesias, de otras localidades. En los últimos años, este hecho es cada vez más difícil, y vamos viendo como en la mayoría de hermandades se sigue contando con el director espiritual para este tipo de celebraciones que, aunque ordinarias porque se repiten cada año, tienen cierto carácter extraordinario dentro de la vida de la hermandad.

Otro aspecto que invita a la reflexión es el apartado musical, tan mejorado y cuidado en las salidas procesionales pero que en ocasiones es desatendido e incluso olvidado en muchos triduos. La música es un elemento que dignifica y solemniza las celebraciones litúrgicas.

Lo mismo ocurre con el servicio de altar, muchas veces ausentes de acólitos; con los exornos de los cultos; o con la realización de diversas ceremonias como imposición de medallas o protestación de fe, entre otros aspectos a tener en cuenta dentro de la celebración de triduos, quinarios o septenarios. Y, sobre todo, con algo que es lo más importante: la presencia de hermanos en estas convocatorias, que se incluyen en los estatutos de cada cofradía y que cada vez son menos concurridas.

Por todo ello, planteamos hoy esta cuestión, para que envíen sus comentarios al respecto. Porque además de valorar esta cuestión, ¿Cómo creen que pueden conseguir las cofradías una participación más activa de sus hermanos en los cultos internos?

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Periodista especializado en la información cofradiera, además de en otros ámbitos de la actualidad de la ciudad, que propondrá cada día temas para el debate en los que se pide su opinión.

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    Ole las glorias de cádiz

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    5 minutos no fueron mucho mas ademas retransmitieron en catedra toda la subida de la rampa y la salida de...

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