El placer de las cosas bien hechas
En medio de tantas polémicas en este difícil mundo de las hermandades, de tantos errores que cometen las mismas y que cometen con ellas, de tantas deficiencias en la gestión de corporaciones y organismos, siempre es más que agradable disfrutar de un acto como el de la bendición de la nueva dolorosa de la Sagrada Cena.
Vaya por delante que siempre habrá cosas que mejorar y que siempre habrá cofrades que hayan encontrado puntos negativos a la ceremonia de bendición del pasado día 19 en Santo Domingo. Pero todos coincidirán -o deberían coincidir- en que la celebración fue brillante y que la hermandad estuvo a la altura organizando un evento como el del domingo.
Muchos fueron los detalles que contempló la cofradía para dar la bienvenida a María Santísima del Mayor Dolor. Banderas con los colores corporativos (blanco y rojo) en el Compás de Santo Domingo; hermanas vistiendo mantilla, hermanos de chaqué, la alcaldesa de madrina, un cuadernillo a color en el que seguir la celebración eucarística, un destacado altar instalado ex professo para la ocasión, cuatro concelebrantes,… Todo ello, en definitiva, para que no solo los hermanos de La Cena, sino los cofrades gaditanos y los llegados de Alcalá, Jerez y Sevilla, disfrutaran de la celebración en estos tiempos de problemas y polémicas en las hermandades.
No pretendo con este artículor realizar una loa sin miramientos a la cofradía de la Sagrada Cena, pero pienso que actos así ayudan a que los cofrades dejen a un lado las disputas y se centren en trabajar por sus hermandades y celebrar todos sus eventos con las garantías y la brillantez con el que se vivió el del domingo. No sé qué pensarán ustedes…


