El Podcast de La Ventana Pop (Programa 88)

Blas Fernández | 19 de abril de 2018 a las 5:00

Joe Strummer y Jesús Arias, fotografiados frente a la Alhambra.

Joe Strummer y Jesús Arias, fotografiados frente a la Alhambra.

Lagartija Nick escarba en el legado del desaparecido músico y periodista Jesús Arias y rescata tres canciones inéditas dedicadas a su amigo Joe Strummer, que ahora se editan en un sencillo en vinilo, El testamento del sol. Más novedades: Los Jaguares de la Bahía se despachan a lo grande con el doble CD Canciones para el discman; los asturianos San Jerónimo vuelven nuevamente su vista a El sur; The Magic MOR lanzan un nuevo adelanto de Move The Lines To Make CirclesEscuelas Pías ponen en circulación el epé Mapa espacial para personajes secundarios y el ex Strange Fruit Juan Aguilar debuta con nombre propio en El blues del arrabal. Y todavía hay mas…

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Tracklist

1.-Los Jaguares de la Bahía: Take Care

2.-Los Jaguares de la Bahía: Tonight

3.-The Magic MOR: Countdown

4.-Triángulo de Amor Bizarro: Les llevaré mi cruz

 5.-Escuelas Pías: La muerte dulce

6.-Escuelas Pías: Morir y brillar

7.-Martes Niebla: Marble

8.-San Jerónimo: El verano era ella

9.-San Jerónimo: El sur

 10.-Lagartija Nick: Strummer / Lorca

11.-Lagartija Nick: Hymno

12.-Los Planetas: Cumpleaños total

13.-Pájaro: Lágrimas de plata

14.-Juan Aguilar: El blues del arrabal

Ricardo Lezón inspira ‘Esperanza’

Blas Fernández | 13 de abril de 2018 a las 5:00

Foto: Estíbaliz Hernández de Miguel

Foto: Estíbaliz Hernández de Miguel

El verano ya ha llegado / arden las calles, los barrios / Desde aquí veo las llamas / por encima de la Giralda / Los caballos reventados / miran de reojo al río / Y en la plaza de la Alfalfa / ni siquiera se oye un ruido… Los versos iniciales de Arena y romero avanzaron en octubre del pasado año la llegada de Esperanza, primer álbum firmado con nombre propio por Ricardo Lezón (Getxo, 1973) tras haber grabado seis con McEnroe, banda en la que ejerce como guitarrista, cantante y compositor.

Arena y romero la escribí estando en Sevilla -–cuenta Ricardo en pleno tránsito al sur, donde esta semana ofrece varios conciertos–-. Está basada en una historia que me contaron allí, así que se trataba de ponerla en ese marco. Siempre he tenido tendencia a hablar de lugares, porque me influyen el paisaje y el sitio donde estoy”.

La conexión andaluza del autor vasco se fraguó durante las grabaciones de los dos últimos discos de McEnroe, ambos registrados en los sevillanos Estudios La Mina. Ahí empezó una amistad con el productor Raúl Pérez y el músico David Cordero que desembocaría en 2014 en un álbum conjunto firmado como Viento Smith. “Y también grabamos allí Lluvia y truenos (2016), el disco que hice con The New Raemon –-recuerda–-. Desde que grabé por primera vez con Raúl, ya todo lo he hecho con él. Lo de Viento Smith surgió en un momento muy concreto para contar una historia muy concreta. En aquella época estaba viviendo en Marbella, donde trabajaba en una inmobiliaria, y subía a Sevilla los fines de semana para ensayar. Nos conocimos para grabar, pero desde el principio nos hicimos amigos y ahora esa amistad trasciende al hecho de tocar juntos”.

Hasta Esperanza, Ricardo Lezón fue alternando pues los últimos discos de McEnroe con proyectos paralelos, siempre reconocibles, en cualquier caso, por las mismas señas de identidad que hicieron popular al grupo vizcaíno, una suerte de rock de autor con evidente carga lírica. “En el caso de Lluvia y truenos, fue Ramón quien me llamó. Era una oportunidad muy bonita de hacer algo con alguien a quien admiro. Así que son cosas que me han venido”, explica sobre unas colaboraciones que, sumadas a su disco en solitario, quizás podrían hacer pensar en la separación de la banda. “No, qué va –-asegura-–. No creo que McEnroe vaya a tener nunca un final oficial. Lo que ocurre es que pasamos un momento con muchos cambios: hubo paternidades; Pablo, el bajista, se fue a trabajar a México… Después de grabar Rugen las flores (2015) todos sentimos que, dentro del pequeño mundo en el que nos movemos, habíamos llegado a algún sitio y había que parar para pensar bien o, mejor, esperar a que llegara un nuevo impulso. McEnroe ha estado en letargo, pero creo que ese impulso ya ha llegado. Tenemos otra vez ganas de hacer algo”.

Así que Esperanza no es el premeditado inicio de una carrera en solitario, sino mera necesidad artística. “Estuve viviendo un par de años en una aldea de Soria muy aislada, éramos tres personas –-dice–-. Fue un entorno que me inspiró y me ayudó mucho a escribir. Tenía canciones y McEnroe estaba parado, pero yo quería grabarlas y tocarlas, así que lo hice con mi nombre”.

Cuando Ricardo habla de escribir no se refiere sólo a canciones: desde 2015 ha editado ya dos poemarios. “Nunca había tenido intención de publicar nada de lo que escribía, pero surgió la posibilidad de editar Extraña forma de vivir con ilustraciones de Estíbaliz Hernández, una amiga mía que dibuja, y así me sentí un poco más acompañado –-comenta pudoroso Ricardo-–. A partir de ahí salió el segundo, Los minúsculos latidos. Me llamaron de la editorial cordobesa Bandaàparte, y la verdad es que estoy muy contento. La poesía me está dando muchas alegrías”.

¿Y sabe desde el principio qué va a ser canción y qué poema? “Sí, la verdad es que sí –-asevera-–. Siempre me ha gustado escribir y lo he hecho desde antes de meterme en la música. Poesía, prosa… Lo cierto es que cuando me siento a escribir tengo muy claro si lo que me apetece es escribir una cosa u otra. No sé cómo explicarlo. Es cierto que luego hay ocasiones en que poemas y canciones se mezclan: hay veces que comienzas escribiendo un poema y acabas escribiendo una canción. En Rugen las flores, de hecho, había alguna así”.

Las nueve canciones de Esperanza mantienen el tipo y la línea característica en las composiciones de Lezón, aunque también dejan entrever una nueva sonoridad, por momentos, exuberante. “Creo que sí –-concede-–. Es un disco en el que están todas las cosas que he aprendido, las buenas y quizás también alguna mala. Es un poco el resumen de lo que he ido absorbiendo. Y también está el tema de tomar tú las decisiones. Quizás el hecho de no tener que adaptar algunas de las canciones al sonido de una banda me ha hecho cantar más libre, sin estar sujeto a la idea de grupo. Ahora, de hecho, con las canciones nuevas para McEnroe me dicen que son muy de cantautor. Bueno, tampoco tengo control sobre en qué me voy a convertir. Lo vivo todo tal y como venga”.

Ricardo Lezón presenta Esperanza este sábado día 14 en Fun Club (Alameda de Hércules, 86, Sevilla).

“España es hoy un estado catatónico”

Blas Fernández | 8 de abril de 2018 a las 5:00

Foto: Juan Carlos Vázquez

Foto: Juan Carlos Vázquez

“España es hoy un estado catatónico, está ahora mismo como atontá, con una resaca muy gorda de algo que se ha tomado y que no era lo que le dijeron que compraba. Es como con esas parejas infieles a las que les llega un momento en el que les da igual ocho que ochenta. Me ha puesto los cuernos tantas veces que, total, qué más da. Eso es lo que está pasando: que nos hemos acostumbrado a que nos pongan los cuernos”.

Vuelve Andrés Herrera, Pájaro, más combativo que nunca con Gran poder (Happy Place Records), tercer trabajo de su propio grupo desde que decidiera dejar de ser guitarrista de lujo en proyectos de terceros para reivindicar un protagonismo no por tardío menos indiscutible. Lo demostró con Santa Leone (2012) y lo confirmó con He matado al ángel (2016). Ahora revalida la apuesta con un disco que esquiva algunas de sus anteriores señas de identidad: esta vez no hay ninguna versión de su idolatrado Silvio, con el que durante tantos años compartió escenarios y grabaciones, ni sombra de aquel influjo de cornetas y tambores que algún cachondo dio en denominar surf cofrade. Mantiene, eso sí, el aroma a spaghetti western, entre otros efluvios italianizantes, y las efectivas píldoras de rock’n’roll marca de la casa, cánones entre los que gana peso el espíritu de aquella canción protesta en su acepción más noble.

Ya lo avisó el sencillo de avance, A galopar, una singular recreación de la adaptación que Paco Ibáñez hiciera de Galope, el célebre poema de Rafael Alberti. “Hay una frase que me gusta mucho -explica-, no sé si de la segunda guerra mundial o posterior: hubo algo peor que los nazis y los fascistas, quienes no hicieron nada para impedir su existencia. Mira que Silvio decía aquello de somos católicos, no protestantes, pero, en los tiempos que vivimos, ese a galopar hasta enterrarlos en el mar me ha salido del alma. Es una canción desconocida por los jóvenes, que están en otra cosa. Ya ni siquiera van a conciertos, se ha perdido la costumbre, van a discotecas a embrutecerse”.

¿Eh? Oiga, eso suena un poco a abuelo cebolleta… “Jajaja… Sí, es que estoy muy abuelo cebolleta. Me estoy haciendo mayor. Con lo que yo he sido… Recuerdo salir del estudio de grabación en la Alameda a las cinco de la mañana -dice en referencia a los extintos Estudios Central- e irme andando hasta el Barrio de Santa Cruz para ponerme allí a tocar con el vacilón y escucharme en ese silencio. Ahora, a mis 55 años, no sería capaz de hacerlo ni siquiera sin guitarra. Se me está poniendo miedo de persona mayor”.

El segundo sencillo, Los callados, incide en esa misma línea. “Yo no tengo esa desgracia, pero gente de mi barrio, como Paco León… -señala el de Parque Alcosa-. Los callados son los que están enterrados en las orillas de tantas carreteras. Y también es un pequeño guiño a Los olvidados de Luis Buñuel, una película que me dejó impresionado. A veces, cuando oigo la letra, me digo Pájaro, aquí te has puesto un poquito tierno. Pero es una canción bella, quizás no muy representativa de lo que había compuesto hasta ahora, pero tenía ganas de hacerla”.

Y lo cierto es que resulta particularmente oportuna en un momento en el que los (más) mayores han decidido no callarse. “Si los músicos no hablamos de lo social ahora, ¿cuándo lo vamos a hacer? -se pregunta Andrés-. Yo nunca voy a ser pensionista, porque los músicos cotizamos menos que un bolígrafo, pero sí que me gusta lo que están haciendo: darle una bofetada a tanta gente joven que vive en la inopia, que es lo que interesa al sistema, que la gente esté entretenida con el Betis, los cubatas y el reguetón”.

Oiga, ¿otra vez? “Yo es que lo del reguetón no lo entiendo -confiesa-. Si fuera mujer no es que me indignase con eso, es que iría por ahí con una pistola. No, no… Yo tengo cuatro hermanas y una hija, y cuando escucho esas letras…”.

Lo social se cuela, de hecho, en los múltiples niveles de lectura de un Pájaro que se crece como letrista. En ese sentido, quizás no haya mejor ejemplo en el nuevo álbum que Rayo mortal, la canción que indirectamente da título a Gran poder. “Creo que hoy lo tienen las mujeres -considera-. Nosotros tomamos decisiones, ganamos más dinero, pero al final, las que organizan, las que llevan, las que mandan, son ellas. Hay gente que piensa que es una canción mística, pero no, para nada. Ese Gran poder es el que tenemos para luchar contra esta basura que nos rodea. El poder lo tenemos nosotros”.

Pero ojo, que nadie espere trazos gruesos y tono panfletario. “Reconozco que después de haber trabajado con Kiko Veneno y tantos otros buenos letristas me he vuelto muy exigente. De todas las versiones que he hecho de cada canción tengo ahora mismo en mi casa papel de sobra para vender y hasta ganar dinero”, bromea.

Hablando de letras, sorprende que una de aquellas en las que a priori pudiera intuirse mayor sesgo autobiográfico, Yo fui Johnny Thunders, salga del libro homónimo del novelista Carlos Zanón. “Carlos nos había mandado una letra que era, supongo, como él piensa que se hace la letra de una canción. Pero no, no… Tú escribe novelas, tío… Le dimos muchas vueltas hasta que una mañana Raúl se levantó -dice refiriéndose a Raúl Fernández, el otro pilar de Pájaro junto al también guitarrista Paco Lamato-, cogió el libro de Carlos, que nos lo sabemos de memoria porque nos gusta un montón, y tuvo la habilidad de ir sacando de ahí cada una de las frases”.

Foto: Juan Carlos Vázquez

Foto: Juan Carlos Vázquez

Otra curiosidad: el instrumental que cierra el disco, una versión a dos guitarras de palo, tan bonita como casi irreconocible, del Let’s Go Away for Awhile que Brian Wilson escribiera para el Pet Sounds de Beach Boys. “La original ya es complicadísima -reconoce-. Se nota que la compuso alguien con una cabeza matemática. La hicimos Raúl y yo para un programa de Radio 3 y nos gustó tanto que decidimos meterla. Es un cierre perfecto para el disco. Sólo le cambiamos el título, Migrar“.

Por último, ¿sabía que otros dos grupos sevillanos habían utilizado ya ese mismo título, Gran poder? Orthodox lo hizo en un álbum y Sr. Chinarro en una canción. “Lo de Chinarro no lo sabía; lo de Orthodox sí. Me molan, sin sonar para nada como Pájaro, tenían entonces un rollo parecido en cuanto a picar de la Semana Santa… Lo que no se puede nunca es ser tan pesado como los cofrades, con perdón. Yo con treinta y pico años decía aquello de soy rockero y cofrade como mi padre, pero con 55, después de haber vuelto a empezar de cero, los veo muy pesados. Es como si te llenaran la boca de torrijas: un martirio”, ironiza. O no.

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 87)

Blas Fernández | 5 de abril de 2018 a las 6:15

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El programa de hoy casi podría pasar por un especial festivales, porque lo cierto es que nos llena de ellos: del Monkey Weekend al Anfirock pasando por el Renofest -con grupos como Arista Fiera, en la imagen de ahí arriba-, el Shorty Week o el Meridiano Cero. Pero hay más, claro. Entre otras cosas, los nuevos trabajos de Pájaro, Zines, Martes Niebla, Perro, Surpop, José Casas y La Pistola de Papá o Mist3rfly Dúo. Ya sabe, ¡suba el volumen!

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Tracklist

1.-Marina Gallardo: White Glare

2.-Pájaro: Rayo mortal

3.-Pájaro: Yo fui Johnny Thunders

4.-José Ignacio Lapido: Dinosaurios

5.-Zines: Mercedes Ben$

6.-Zines: Ya no estás

7.-Martes Niebla: Fósiles

8.-Arista Fiera: Castelao

9.-Kill Kill!: Cada día una algarabía

10.-Perro: Por mí, lo que veáis

11.-Surpop: La vida es

12.-José Casas y La Pistola de Papá: El baile del optalidón

13.-Mist3rfly Dúo: Carlos

“Todas las generaciones han encontrado en el rock una salida”

Blas Fernández | 22 de marzo de 2018 a las 9:18

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“El proyecto lo formé yo hace tres años en Las Palmas, y lo hice porque no había aquí ningún grupo de rock que me gustara, como los que sí veía en Inglaterra o Estados Unidos. Estaban siempre los mismos grupos de garaje, con un rollito como de pirados. Así que de ahí salió Texxcoco, de una liberación artística que arrastró a todos los del grupo, que también tenían ganas de tocar en una banda que hiciese lo que le diese la gana y no lo de siempre”, dice al otro lado del teléfono, alternando genuina vehemencia juvenil y risotadas, Adriana Moscoso, cantante, guitarrista y letrista de Texxcoco (fotografiados ahí arriba por Enrique Naranjo).

Tras un recomendable epé (Blu, 2015) y un contundente miniálbum (Psychonaut, 2016), la banda canaria acaba de poner en circulación, vía Subterfuge Records, su primer trabajo largo, Disorder, trece canciones rabiosas que remiten por igual al protopunk de sus admirados Stooges y a la fértil reinvención alternativa del rock de los 90. Otra célula de resistencia generacional, no tan aislada, pero siempre llamativa, frente al que se supone el sonido de su tiempo. “Tenía un novio que me decía el rock es de puretas. Anda, retrasado, vete a escuchar trap… –espeta Adriana–. Rock es lo único que quiero hacer. El trap funciona porque la gente lo puede hacer perfectamente en su casa con el ordenador, y eso lo respeto, pero lo que me gusta del rock, aunque pueda sonar raro, es que es música de verdad, somos nosotros con nuestras guitarras. Lo que más me gusta es ver a un grupo que se sube al escenario en silencio absoluto hasta que se pone a tocar y llega la hecatombe. Eso es lo que yo busco en la música: la hecatombe con los músicos y sus instrumentos, no con un tío disfrazado de algo cantando sobre su putita“.

En realidad, la polémica sobre la música de verdad y la música de máquinas reaparece desde hace décadas con cada generación. Así que lo más sugerente quizás no sea eso, sino la aparente incombustibilidad del propio rock. “Cuando eres joven, el rock siempre es una liberación, individual y artística, algo que te rompe el cerebro. Todas las generaciones van a encontrar en él una salida, una forma de enfrentarse a lo establecido”, considera Adriana.

De lo hecatómbico del directo de Texxcoco ya tuvimos pruebas en la última edición de Monkey Week, a donde la banda llegó con un bolo rodado a conciencia. Hace un par de años, recién alcanzada su mayoría de edad, Adriana y el resto de integrantes del grupo se afincaron en Madrid; desde entonces no han parado. “Fue un cúmulo de cosas –explica del traslado–. Una de ellas, el handicap de ser un grupo que vive en Canarias. Ningún promotor te va a querer llevar. Te van a decir que eres buenísimo, que nunca había habido un grupo tan original, pero vives en Canarias, ¿sabes? Oh, vale… Tuvimos un bolo aquí en Madrid con Mujeres, en la sala Siroco, y nos dijimos ya que estamos, ¿por qué no nos quedamos un año y probamos suerte? Realmente fue así, improvisado, y nos ha ido bien”.

Casi da reparo preguntarlo, pero no queda otra que asumir la obvia condición de pureta y hacerlo: ¿Qué opinaron sus padres de aquella repentina decisión? “Oh, nada, bien, ellos ya asumieron hace tiempo que ésta es la manera de la que quiero vivir”, asegura.

Otra cuestión quizás inconveniente… En las últimas semanas, el grupo canario se convirtió en protagonista de una de esas polémicas tan propias de Internet. En el videoclip del segundo sencillo de avance del álbum, Velvet Love, tanto Adriana como otras chicas aparecen en una piscina bañándose en topless. Subterfuge lo vendió como una “denuncia” del “puritanismo y la hipocresía imperantes en las redes sociales”, en las que no caben desnudos pero sí “fotos con armas” y otras “imágenes violentas”.
En efecto, YouTube lo censuró y retiró, aunque finalmente, tras el jaleo virtual del que se hicieron eco diferentes medios, reculó. Una jugada perfecta. “Que hablen de ti, sea bien o mal… Sí, claro que nos ha venido bien, pero pensaba que no iba a ser tan fuerte, la verdad. Cuando de repente vi mis tetas en El País… Estuve riéndome un buen rato”, confiesa Adriana, todavía entre carcajadas..

Texxcoco presenta en directo Disorder este viernes 23, a las 21:30, en la sala Fun Club de Sevilla (Alameda de Hércules, 86; entradas a 8 euros en venta anticipada y 10 euros en taquilla) y el sábado 24 en la sala Farándula de Algeciras.

“Si las canciones las hago y las canto yo, entonces, claro, soy cantautor”

Blas Fernández | 19 de marzo de 2018 a las 5:00

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Aunque natural de Jerez, Martín León (fotografiado ahí arriba por Belén Vargas) formó parte de dos señaladas bandas del pop sevillano de los 80 y los 90, Tiernos Mancebos y Las Balas. Con los primeros grabó un álbum homónimo para la multinacional Polygram que, tras un largo retraso, apareció finalmente en 1987. La discográfica no tardó demasiado en deshacerse de aquel proyecto, a medio camino entre la urgencia new wave y la todavía inagotable herencia de la beatlemania, pero con los segundos aún facturó dos discos repletos de canciones redondas. Tuvimos que esperar hasta finales de la primera década del nuevo siglo para reencontrarlo en un proyecto propio, Maleso, que estos días pone en circulación, ahí es nada, su noveno trabajo, Bendita miopía, un disco bendecido por un singular sentido del humor y producido por Javier López de Guereña, músico habitual del desaparecido, y añorado, Javier Krahe. Charlar con él es, entre otras cuestiones, hacerlo con un testigo directo de cambios irreversibles en la industria de la música y de la necesidad vital de seguir en ella.

-¿Hacemos ejercicio de memoria?

-Pues entré en Tiernos Mancebos al principio, en el 84; sacamos el disco en el 87, aunque sonó más el año siguiente. Llegamos a actuar en la fiesta de fin de año que organizaba el Ayuntamiento en la Plaza de San Francisco, pero ahí ya íbamos sin Carlos [Díaz], que se había marchado. Al cabo de un par de meses, viendo que teníamos que volver a empezar de cero, nos cambiamos el nombre a Las Balas. Duramos hasta el 94, pero los últimos tiempos fueron difusos. Nunca dijimos “nos separamos”, porque nos seguían saliendo cosas. Incluso salimos de gira. Pero después de dos discos, uno en el 90 y otro en el 92, fuimos dejando de tocar.

-¿Por agotamiento? ¿Desinterés?

-No. Lo típico: empezamos a casarnos, a tener hijos… Aunque en mi caso eso no fue hasta más adelante. Empezamos a tener otro tipo de compromisos e historias y todo se fue haciendo cada vez más complicado. Y claro, también estábamos cansados de carretera y de pan con chope.

-¿Qué recuerdos guarda de aquella época?

-Todos buenos. Con el tiempo filtramos los recuerdos y nos quedamos con las cosas buenas. Me acuerdo de lo guay que era tocar aquí, en Sevilla, porque siempre venía gente a verte. Y nosotros, igual: íbamos a ver grupos de los que no habíamos escuchado ni una sola canción. Nadie tocaba versiones, los bares te pagaban por tocar… Algo utópico. Estábamos todo el día quejándonos de que no se nos apoyaba, de que no había infraestructura, que era una palabra que sacábamos en todas las entrevistas, pero la verdad es que sí había apoyo de los medios locales y los sellos discográficos todavía te contrataban y te sacaban discos. Eso es algo que echo de menos. La autoedición es mortal, un trabajo de chinos.

-Tras Las Balas casi se le pierde la pista…

-Estuve metido en historias muy diversas que no terminaron de cuajar. Miguel Ángel [de Dios], de Tiernos Mancebos, y yo tuvimos un proyecto con Miguel Ángel Iglesias, que tras dejar de tocar con Silvio montó con Pájaro Los Flotadores. Cuando Pájaro se fue, entramos nosotros y estuvimos un tiempo dándole vueltas al asunto y montando canciones. Pero era un tipo imposible de tratar. El problema que tenía con la bebida echaba a perder todo lo que intentaba. Una lástima, porque tenía una cabeza impresionante. Quizás no tuviera las cualidades estándar para la música, pero fue, por ejemplo, la primera persona que me sorprendió mezclando estilos que yo pensaba que no se podían mezclar. Eso que hoy ya es casi obligatorio, mezclar salsa con heavy metal o rockabilly con música africana, eso ya lo hacía él. Llegaba con sus cintas y te ponía a un músico cubano que Dios sabe quién era y te decía “esto lo vamos a mezclar con reggae“. Eso me abrió mucho la mente, la verdad.

-¿Llegaron a tocar?

-Tocamos una vez como Los Flotadores, pero aquello era demasiado errático y me desvinculé. Él, con la ayuda de un montón de gente, acabó sacando un disco como Mixto Lobo [La sopa está caliente, 1998], donde fueron a parar algunas de las canciones que Miguel Ángel y yo habíamos trabajado con él. Creo que eso fue de lo poco creativo que hice por aquella época, tras Las Balas, porque acabé metiéndome en grupos de versiones. Como Soul Mama, que duró, ufff, quince o veinte años. Hicimos también temas propios, pero vimos que así no íbamos a ningún lado: no le interesaba a ningún sello y, a la hora de tocar, lo que nos pedían eran versiones. Toqué con un montón de gente en ese plan: Los Casanovas, que hacíamos rock’n’roll; con Restless, con Los Escarabajos haciendo versiones de The Beatles… También estuve con Surpop casi diez años. Y ahí sí que no hacíamos versiones.

-¿Y cuándo y cómo nació Maleso?

-En 2009, con Internet ya establecido como un canal universal, vi que había gente que colgaba su música. Casi había dejado de hacer canciones porque pensaba “para qué, si nadie va a escucharlas”. Pero me animé a hacer lo mismo. Los ordenadores ya te permitían grabar en casa y poco a poco me fui haciendo con equipo, desde luego no al coste de los estudios de los 80, donde cada aparato costaba un pastizal enorme. Ahora, con poquito dinero, te haces tu estudio en casa y vas grabando y aprendiendo. Así que recopilé las canciones que había ido componiendo, las grabé y ese mismo año saqué el primer disco de Maleso, Regreso a Padre Marúriz. A partir de ahí, prácticamente he ido a uno por año.

-En principio, todos gratuitos en bandcamp.

-En principio sí, pero luego, con el paso del tiempo, no. Al margen de la música, yo tengo mi trabajo, que es de lo que vivo, así que regalar mis discos en descarga en bandcamp era algo que me daba lo mismo. Pero desde entonces me he ido cruzando con mucha gente que quiere vivir de la música y no puede, gente con preparación, con estudios o que simplemente ha hecho eso toda su vida, pero que ya no puede porque todo el mundo toca gratis en todos lados y todo el mundo se descarga música gratis. Todo es gratis. Así que hace tres años decidí poner precio a la descarga de los discos en bandcamp. Si quieres lo pagas y lo descargas y si no lo quieres pagar pues puedes escucharlo. Ésa fue la razón: por coherencia con el resto del universo, aunque sea una postura que no vaya a cambiar en nada la situación de nadie.

-¿Sólo disponibles en descarga digital?

-No. Con aquello del entusiasmo del momento hice cedés del primero, que en su mayoría aún están en casa, jajaja. También del tercero. Pensaba que con el primero el problema había sido que no había mandado copias promocionales a las radios, así que las mandé y comprobé que tampoco me ponían, jajaja, que no servía para nada, así que dejé de fabricar.

-Hasta Bendita miopía

-Sí, me daba penita después del esfuerzo que hecho y de lo contento que estoy con el resultado no sacarlo en CD. Como ahora estoy tocando bastante en directo, confío en poder venderlos en los conciertos y amortizar la tirada. Lo cierto es que desde que yo empecé ha cambiado todo tanto que nunca sabes muy bien qué es lo que la gente quiere. Cuando no hacía cedés, me decían “¿no tienes cedés?”, y cuando los hacía se quedaban con el MP3. Y ya ni eso, porque lo que escuchan es Spotify. Así estamos.

-Creo que usted mismo tira mucho de MP3…

-Tengo muchos vinilos, un montón, pero sí que tiro mucho de MP3 o incluso de Youtube. Si me pongo a escuchar vinilos, con lo desordenado que soy, en dos días tengo la casa llena de fundas… Por supuesto, me gustaría poder sacar en vinilo mis propios discos, como a cualquier músico que haya tenido alguna vez uno suyo entre las manos, pero fabricarlos es muy caro.

-Y los otros seis discos de Maleso, ¿no merecían edición física o, simplemente, no había recursos?

-Los otros también tienen su trabajo y muy buenas canciones, pero en Bendita miopía se dio la circunstancia de que me junté con Javier López de Guereña, que se interesó por lo que hacía. El hecho de tener a una persona que iba escuchando lo que yo iba haciendo me hizo subir el listón. Todo se ha trabajado mucho más, al margen de que sus aportaciones han supuesto muchos escalones hacia arriba. Las canciones han quedado mucho mejor. De hecho, he tardado dos años en grabarlo, en lugar de un año, que es lo que tardo habitualmente. Creo que ha aumentado la calidad y el nivel, y el número de colaboraciones respecto a otros discos, que prácticamente los hacía yo solo. Guitarras, bajos y pianos los toco yo, pero hay gente colaborando que ha aportado mucho. Así que veo una diferencia importante con los discos anteriores, incluso en la calidad de sonido. Lo mezclamos en un estudio profesional. Se ha hecho todo con más mimo.

-Tengo la sensación de que Bendita miopía comienza a fraguarse a partir de su participación en 2016 en el concierto de homenaje a Javier Krahe en la sala Galileo de Madrid, al año siguiente de su muerte…

-Sí, claro. Yo había hecho una canción en homenaje a Krahe estando él todavía vivo, ¡Oh, menaje! Es curioso… Lo había escuchado en aquella primera época de La Mandrágora, pero después le había perdido la pista. Lo recuperé precisamente gracias a Internet. Fui escuchando discos y me quedé asombrado de las cosas que hacía, tan diferente a aquello de La Mandrágora, tan, digamos, evolucionado. Me compré un montón de discos suyos y le hice una canción, pero el disco que estaba preparando entonces era como muy triste y no pegaba esa canción alegre dedicada a alguien que admiras. La dejé aparcada y un día se la mandé a su discográfica, 18 Chulos, a ver si podían hacérsela llegar, pero el señor se murió al mes siguiente, de forma repentina, sin que nadie se lo esperase. Me quedé planchado. Y nada, ahí se quedó la canción. Saqué otro disco, seguí adelante… Pero luego descubrí que los músicos de Krahe estaban accesibles, conseguí correos electrónicos y se la mandé a su productor, Javier López de Guereña. Le gustó mucho. Incluso me dijo que a Krahe le hubiera encantado. Me animó a sacarla. Cambié el tiempo de algunos verbos como pude y la saqué en Canción ligera (2016). Javier me contó luego lo del homenaje que le estaban preparando en la sala Galileo y me pidió que participara. Me mandaron los billetes de tren y allí que me fui a tocar la canción con ellos. Para mí fue un momento emocionante… ¡Tocar con Andreas Prittwitz, con Fernando Anguita y con Javi! Son músicos alucinantes. A partir de ahí seguimos en contacto y Javier y yo comenzamos a intercambiar canciones. Al final acabé pidiéndole que me produjera el disco. Aunque a lo largo del proceso nos vimos varias veces, lo hicimos prácticamente en la distancia, a base correos y wetransfer. Y aquí está el resultado. Él está muy contento y yo también.

-Viene del ámbito de la música pop y ahora está en un terreno limítrofe con los cantautores, sea lo que sea que esa etiqueta tan ambigua signifique…

-Mi primer disco fue pop; el segundo, superpop, aunque eso suene a expresión un tanto trasnochada, jejeje; el tercero fue de country & western… Pero creo que a partir del cuarto los textos fueron adquiriendo cada vez mayor importancia dentro de las canciones, a ser más relevantes. Al final, quizás, esa idea de que cuentes una historia, que se entienda, que la gente tenga que estar pendiente de la letra, te suena un poco a cantautor. Pero ha sido un proceso lento. No fue a raíz de conocer a Javier. Venía de antes, aunque el hecho de juntarme con esta peña me ha hecho exigirme más, cuidar más las letras. Pero, si no me equivoco, ya desde el primer disco me definía en bandcamp como cantautor pop. Si las canciones las hago yo y las canto yo, entonces, claro, soy cantautor. Aunque sigue habiendo mucha influencia pop. Yo empecé con The Beatles y siguen gustándome igual.

-Me consta que hace poco descubrió al músico uruguayo Leo Masliah y se ha hecho fan… ¿Sabe que tienen en común Javier Krahe, Leo Masliah y Maleso? El sentido del humor. Es clave en casi todas sus canciones.

-Pues me alegra escucharlo, porque eso siempre me ha dado mucho miedo. En los 80 había muchos grupos de música graciosa, como Los Inhumanos, por ejemplo, que daban un poquito de grima. Ese rollo de sonar gracioso siempre me ha echado para atrás. La comedia, el humor, es lo más difícil, porque fácilmente mete uno la pata. En Krahe hay mucho sentido del humor, para descaharrarse, pero siempre manteniendo una calidad tremenda. Y de Leo Masliah qué le voy a contar: es impresionante. Aparte de que, musicalmente, es un ser de otro mundo, el humor que desprenden sus letras es fantástico. Yo llegaré hasta donde llegue, pero creo que por ese camino vamos bien. Una de las cosas en que me insiste mucho Javi es que en la música no se puede ser ni aburrido ni pesado. Hay que aplicar el sentido del humor.

-Pero es que parece que en su caso, además, no puede evitarlo: me he reído mucho leyendo en el libreto del CD sus desopilantes introducciones a cada una de las canciones. O sea, que no sólo hay humor en éstas, sino que además le sirven de pretexto para volver a hacer humor escribiendo…

-Lo que pasa es que me gusta mucho leer sobre música y me hubiera gustado saber qué opinaban los propios autores sobre discos que me encantan. Así que decidí hacer un pequeño texto sobre cada canción aportando el punto de vista personal a la gente que las va a escuchar. Aunque algunos han resultado disparatados… Bueno, es un poco lo que ya hacía Krahe en sus conciertos. Si te fijas, te ríes tanto con sus introducciones como con sus canciones. Te cuenta una historia que te sitúa perfectamente en lo que vas a escuchar. Pero es humor con fundamento, nada de hacer el amor en un Simca 1000.

Maleso presentará Bendita miopía el próximo 20 de mayo en La Sala de Sevilla (Plaza del Pumarejo) con un concierto semiacústico. Además de en diversas tiendas de discos, Bendita miopía, en formato digipack, puede adquirirse en la web maleso.com

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 86)

Blas Fernández | 8 de marzo de 2018 a las 5:00

 

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¿Preparado para una nueva edición de El Podcast de La Ventana Pop? Ésta viene, una vez más, repleta de sabrosas novedades. En el apartado de discos por llegar suenan The Magic MOR -en la imagen de ahí arriba fotografiados por Inma Zambrano-, Summer Spree, GAF y La Estrella de la Muerte, Riverboy, Perro y Sr. Chinarro; en el de recién editados, Derby Motoreta’s Burrito Kachimba y Grajo. Por supuesto, también hay tiempo para recomendar un par de directos: los de Melange y RYM. Póngase cómodo y… ¡Suba el volumen!

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

01.-The Magic MOR: Room Service

02.-The Magic MOR: Move The Lines

03.-Summer Spree: Ya te llamo yo

04.-Summer Spree: Recuerdo de un fantasma

05.-GAF y La Estrella de la Muerte: Andromeda

06.-GAF y La Estrella de la Muerte: Millions of Stars

07.-Derby Motoreta’s Burrito Kachimba: La piedra de Sharon

08.-Derby Motoreta’s Burrito Kachimba: El salto del gitano

09.-Grajo: Queen Cobra

10.-Riverboy: A Riddle in a Pocket

11.-Melange: Armas preparadas

12.-RYM: París

13.-Perro: Celebrado primo

14.-Sr. Chinarro: Las pruebas

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 85)

Blas Fernández | 22 de febrero de 2018 a las 5:00

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La nueva entrega de El Podcast de La Ventana Pop viene repleta de avances de discos aún por llegar -Sr. Chinarro, Fino Oyonarte, La Big Rabia, Remate y Perro-, otros de reciente aparición -Naja Naja, Doblas y Martina Karsch-, buenas noticias -All La Glory prepara nuevo álbum y Quentin Gas & Los Zíngaros fichan por Everlasting Records- y conciertos recomendados -Maria Arnal i Marcel Bagés (ahí arriba en una imagen promocional), que abrirán este año el ciclo Campus Rock UCA, Marina Gallardo, Lucro y Mujeres-.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

01.-Sr. Chinarro: Quiero hacerlo mejor

02.-Fino Oyonarte: Afortunado

03.-La Big Rabia: Mi compromiso

04.-Maria Arnal i Marcel Bagés: Tú que vienes a rondarme

05.-Marina Gallardo: Sparkle Eyes

06.-Remate: Dawn Wiener

07.-Naja Naja: Feeding The Disaster

08.-Lucro: Changa

09.-Doblas: En la oscuridad

10.-All La Glory: Devil’s on The Phone

11.-Quentin Gas y Los Zíngaros: Luz del silencio

12.-Martina Karsch: Soy un aburrido

13.-Mujeres: Siempre eterno

14.-Perro: El sereno

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 84)

Blas Fernández | 1 de febrero de 2018 a las 5:00

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Vuelve El Podcast de La Ventana Pop con una entrega cargada de novedades, entre ellas el adelanto del próximo álbum de Pájaro -fotografiado ahí arriba por Victoria Hidalgo- y los inminente trabajos de Naja Naja y Maleso. Y de discos ya en circulación, suenan apetecibles canciones de Blusa -también remezcla dos por Canino-, Blacanova, Zines, Harakiri Beach y The Brass Buttons.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Pájaro: A galopar

2.-Maleso: A trompicones

3.-Maleso: Dadaísmo puro

4.-Dogo y Los Mercenarios: Qué bien me lo paso

5.-Naja Naja: Crown is Yours

6.-Naja Naja: Lying

7.-Blacanova: El ángel exterminador

8.-Blusa: #9

9.-Blusa: #4 (Canino Remix)

10.-Zines featuring Joseph: New Car

11.-Harakiri Beach: Queridos hermanos

12.-The Brass Buttons: Lady Lighthouse

13.-The Brass Buttons: Second to None

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 83)

Blas Fernández | 11 de enero de 2018 a las 5:00

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Superado el paréntesis navideño, El Podcast de La Ventana Pop estrena 2018 con un programa lleno de novedades y recomendaciones de conciertos. Entre las primeras figuran Disonancia, primer álbum firmado con nombre propio por MAR Pareja, de Lagartija Nick -en la foto de ahí arriba-; La gran gala II, segundo álbum de adaptaciones musicales de poemas del desaparecido escritor malagueño Rafael Pérez Estrada, con participantes como Álvaro Gastmans y Three Broken Tapes; las Early Demos Vol. II de Zines, el Beach Party de Harakiri Beach o la remezcla de Lost Twin para Flat Erik. Entre los segundos, citas en vivo con I Am Dive, Cosmen Adelaida, Nudozurdo, El Lobo en tu Puerta y Viva Belgrado.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Álvaro Gastmans: El perseguido

2.-Three Broken Tapes: La nube

3.-Zines: I Will Find You

4.-Zines: Whatever You Want

5.-I Am Dive: Rebirth

6.-Flat Erik: Matrix (Lost Twin Remix)

7.-MAR. Pareja: Dardo al cielo

8.-MAR. Pareja: - Negativo

9.-Harakiri Beach: Cine, doritos y besos

10.-Cosmen Adelaida: El futuro

11.-Nudozurdo: Bondage Belcanto

12.-El Lobo en tu Puerta: VHS

13.-Viva Belgrado: Cassiopeia-Contraluces