South Pop Día 1: Conciertos y desconcierto

Blas Fernández | 2 de mayo de 2008 a las 19:14

José González

La primera de las tres jornadas de la IV edición del sevillano South Pop Festival tras su traslado al Centro Andaluz de Arte Contemporáneo arrancó con una mala noticia: Pauline en la Playa se caía del cartel porque, literalmente, una de las hermanas Álvarez, Mar, se caía del escenario, justo tras acabar su prueba de sonido, mientras bajaba la escalera. Traslado inmediato al Virgen Macarena y diagnóstico en urgencias: fractura doble de tobillo requerida de intervención quirúrgica. Tanto la paciente como su hermana, Alicia, decidieron que lo mejor era que la operación se llevase a cabo en su ciudad, Gijón. Ambas abandonaban el centro hospitalario sobre las once de la noche y hoy partían, a las cuatro de la tarde, en vuelo directo hacia casa.

En eso quedó el susto -pudo ser peor-, en eso y en el desconcierto y la pesadumbre que pareció adueñarse de la organización durante las primeras horas del festival. El accidente no sólo provocó un retraso de cuarenta y cinco minutos respecto a la hora de inicio anunciada, las 19.30, sino también un cierto nerviosismo traducido, quizás, en la deficiente sonorización sufrida por la banda encargada de abrir el South Pop.

No. No debe de resultar nada fácil sonorizar a una formación tan numerosa y ambiciosa en sus planteamientos como Limousine, que acabó, en cualquier caso, pagando el pato: su flamante rock psicodélico quedó reducido durante buena parte del concierto a esa temible bola de sonido en la que uno, por más que se esfuerce, apenas distingue los muchos instrumentos sobre el escenario. Sólo en la última y contundente canción consiguieron desde la mesa de mezclas poner un poco de orden, sirviéndonos una imagen tardía de lo que pudo ser y no fue. Lástima, porque el grupo cordobés merecía, sin duda, mejor suerte.

Los siguientes en subir al escenario fueron A Hawk and A Hacksaw, propuesta procedente de Albuquerque, Nuevo México, y encuadrable, como la de sus paisanos Beirut, en ese singular proceso de reivindicación desde el universo pop de la música balcánica. Pero si tanto la peculiar oferta de Zach Condon como los propios discos de A Hawk and A Hacksaw mantienen ese nexo con el pop, en directo Jeremy Barnes y Heather Trost optan por prescindir de él y transcribir su repertorio para el acordeón, el violín y unas mínimas percusiones. En ese proceso, me temo, se pierde buena parte del interés que tiene su música, los muchos matices desplegados por unos metales y cuerdas aquí tan inexistentes como las hermosas melodías vocales, también borradas del mapa.

Si pintoresco resulta que un grupo de Albuquerque haga música zíngara, más paradójica le parece a quien firma esta crónica esa corriente testimonial que atraviesa el pop español cantando en francés (¿?). Más resolutivos y potentes en directo de lo que cabía esperar, uno no puede sin embargo dejar de preguntarse qué hace una banda de Pamplona como Souvenir traduciendo a ese idioma un clásico del rock nuevaolero en inglés como Hangin’ On The Telephone, de Blondie. ¿Rizar el rizo?

Así las cosas, tuvimos que esperar hasta cerca de la medianoche para sentir justificada la asistencia al festival, que encontró en el sueco-argentino José González a su redentor. Cantante y guitarrista de extraordinaria sensibilidad, como atestiguan sus dos imponentes discos, Veneer (2003) y In Our Nature (2007), González aglutina un brillante catálogo de referencias folk y pop manejadas con extraordinaria solvencia. Bebe de Nick Drake, sí, pero también de Víctor Jara -el toque percutivo, rítmico de las seis cuerdas y sus hermosos tejidos armónicos-, del primer Caetano Veloso, de la música africana y de Crosby, Stills & Nash -los juegos a dos y tres voces-. No hay trampa ni cartón, sólo los elementos tan sabiamente manejados en esos discos enormes. En solitario con la guitarra española, primero, o flanqueado luego por los coros y los detalles de percusión y teclado, José González impuso un respeto proyectado desde la fascinación que sus canciones infunden. Las suyas y, claro, también las ajenas. La magistral revisión de Teardrop de Massive Attack cayó justo al final, pero mayor aún fue la sorpresa del bis, el Love Will Tear Us Apart de Joy Division. Ovación cerrada, sentida y merecida.

Me disculparán, pero tras semejante despliegue de talento, lo de Friska Viljor, rock juerguista de alta graduación alcohólica, sonaba a broma.

PD: La foto de José González no corresponde al concierto del South Pop, es de recurso. Estos vídeos que vienen a continuación, tampoco. Pero qué bonitos son…

Teardrop

Down The Line

Hearbeats

Love Will Tear Us Apart

  • Santiago Fiestas

    Hola Blas:

    Puede ser que el punto de vista de un concierto se vea matizado por el objeto que tendrá la crítica subsecuente. Como especialista en música en tu caso y como públio de a pié en el mío, en ocasiones coincidimos y en otras no.

    Inapelable el conciertazo que dio José González, lo mires como lo mires, pero discrepo en que Souvenir resultaron divertidos y nos hicieron bailar y Friska Viljor fue un buen final de fiesta.

    Por otra parte es una pena que tu crítica no se vea ilustrada por fotos de los propios conciertos. Yo estuve los tres días cámara en ristre y tomé fotos de todos los grupos que intervinieron. Esta tarde estoy subiendo las más representativas a mi blog. Sólo soy un aficionado, pero te ofrezco las fotos a cambio simplemente de mencionar la autoría.

    Un saludo.

  • […] desde el primer momento distancia con todo lo anterior, como ya ocurrió el primer día con José González y el segundo con Barry Adamson. Con una banda impecable –incluso sin esa sección de cuerda, […]

  • Blas Fernández

    Gracias por la oferta, Santiago. Respecto a coincidir o no, no creo que exista mayor problema por ello. El concierto de Souvenir no me desagradó y de hecho ya apunté que me resultaron más resolutivos de lo que esperaba (a la postre, curiosamente, puede quedar como uno de los más divertidos del festival). Es evidente que cada grupo canta en el idioma que le da la gana (cada cual decidirá luego si le interesa más o menos), pero lo de versionar a Blondie en francés me parece una ’boutade’. Por otro lado, el disco de Friska Viljor no está nada mal y así lo reseñé en su día, sólo que a mí, tras el conciertazo de José González me sonó a eso, a broma.

  • Santiago Fiestas

    De nada, Blas. Sólo que a estas horas del día en que estamos sólo he tenido tiempo de subir las del jueves. Y ya voy tarde para las crónicas.

    En todo caso, invitado estás a echar un vistazo.

  • irene

    hola Blas: lo que dices en estas críticas estará justificado o no, supongo que sí y que sabes de qué hablas, pero a mí parecer, y al de muchos otros, créeme, pero muchos otros, el gran talento de josé gonzález y el rock pegadizo de friska viljor no son comparables. cada uno tiene su estilo y cada cual su propósito, y el de los estos suecos “borrachos” es divertirse ellos mismos y divertir a su público, y creo que lo consiguieron y con creces.

    un saludo.

  • Blas Fernández

    Hola, Irene. Es evidente que cada uno tiene su estilo y su propósito; también su momento. Lo único que digo es que, tras la actuación de José González, lo suyo sonó un poco a broma. ¿Que hubo quién lo disfrutó? Qué duda cabe. A mí mismo me gustó su disco, moderadamente, y así lo reseñé en su día. Saludos.