Qué gran concierto (para un teatro)

Blas Fernández | 31 de mayo de 2008 a las 17:26

Rufus Wainwright

Foto: Juan Carlos Muñoz

XI edición de Territorios. Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (Sevilla). Viernes 30.

La primera jornada grande de la XI edición de Territorios el pasado viernes en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo resistió la amenaza de lluvia -algunas gotas cayeron, aunque fueron casi imperceptibles- y registró una notable asistencia de público en buena medida atraído quizás por el gancho un Rufus Wainwright convertido hoy, pese a lo largo y fructífero de su carrera, en aparente penúltimo must de temporada. Pero antes de que tan singular personaje se pusiera al frente de su piano hubo ocasión de escuchar propuestas de muy variado pelaje, del folk-ficción de Lucas 15 al vigoroso techno de Claro Intelecto.

La noche arrancó con el grupo asturiano abriendo el escenario ICAS -que no falten las medallas, aunque las cintas sean cada vez más cortas- y repasando ese primer álbum en el que Nacho Vegas y Xel Pereda se proponen reinventar en clave rock una porción del cancionero tradicional en bable. El proyecto sin embargo flojea tanto por la escasa inventiva utilizada en la relectura de los originales -exactamente el mismo tipo de estructuras, modos y formas rock que Vegas usa en su discografía en solitario- como por el variable atractivo del propio material de salida. Ya sé que los fans de Nacho encuentran en su peculiar voz uno de los mayores alicientes para permanecer atentos a sus pasos, pero cuando Pereda se queda solo con la acústica y entona, uno se pregunta si no sería mejor que él llevara la voz cantante en este asunto.

Poco después de que Lucas 15 diera el pistoletazo de salida, en la capilla (escenario CAAC) iniciaba su actuación -con un volumen atronador que poco a poco se fue atemperando- el grupo británico Stateless, ése que la promo del festival retrataba casi a la perfección al hablar de una mezcla entre “las bases de DJ Shadow” y “la voz de Thom Yorke“. Casi: las bases quedan lejos de la buena época del autor de Endtroducing… -a quien han teloneado en múltiples ocasiones- y por mucho empeño que le ponga Chris James, incluso en sus movimientos, el personaje que le sirve de modelo sigue estando en otra órbita. Con todo, le echaron voluntad y ganas y nos dejaron algunos de esos buenos pasajes que salpican su discografía.

En el tercer escenario en liza, el Cruzcampo, los alemanes Apparat se presentaban en un hasta ahora inusual y orgánico formato de trío. Sascha Ring viaja al mismo punto donde antes confluyeron tantas bandas de rock que tomaron de la electrónica las herramientas e incluso los modos para facturar música ensoñadora, levitante e incitadora al baile, sólo que él, como muchos otros, hace ahora el camino a la inversa. El resultado fue un por momentos sugerente cruce que sin embargo no llegó a romper, a rematar la faena.

Los propios Apparat se encargaron de recordar a la audiencia que estaba apunto de empezar el concierto de Rufus Wainwright provocando una peregrinación en masa. Y allí estaba el hombre, con su sombrero a lo Pete Doherty -le sirvió para hacer una de las muchas bromas de la noche-, pero, claro, mucho más elegante. Que Wainwright es un intérprete descomunal queda fuera de toda duda; que el escenario ICAS no era el lugar adecuado para escucharlo, también. Al presentarse en solitario, bien con el piano o con la guitarra -mucho mejor a las teclas, dónde va a parar-, sin los golpes de efecto y atención que proporciona una banda de acompañamiento, Rufus tardó aproximadamente un cuarto de hora en dividir al respetable entre quienes conocen al dedillo su repertorio, lo admiran y hasta veneran y escuchan con respeto y quienes terminaron conversando con el vecino sobre el precio de las cervezas o lo raro que está el tiempo.

Servidor probó a situarse en diversas ubicaciones y obtuvo siempre el mismo resultado: un molesto murmullo que impedía la concentración. Cuando se lograba, aun ocasionalmente, lo que se conseguía era una gratificante revisión de su trabajo -picó en la práctica de toda su discografía- puesta en pie con convicción y entrega a lo largo de 75 minutos. Qué diferente hubiera sido este concierto en un teatro.

Con la excepción de Claro Intelecto disparando techno otra vez a un volumen ensordecedor en la capilla -“aforo completo”, decían los de seguridad a la cola que aguardaba-, Territorios vivió un intermedio de casi media hora que dio ocasión, entre otras cosas, para reflexionar por qué un festival que presenta siete conciertos en tres escenarios diferentes programa sus últimas actuaciones a las dos de la madrugada. En cualquier caso, puntuales, allí estaban Miss Kittin en el Cruzcampo -sesión cruda y dura- y Richard Hawley en el ICAS. Sobre la primera no puedo detenerme porque apenas la vi unos minutos; del segundo cabe apuntar que llama la atención que sea ahora cuando coseche mayor éxito. Cuanto más profundiza el de Sheffield en ese personaje de rocker romántico y anacrónico construido a la medida más gusta, independientemente de que en sus dos últimos discos se limite a manejar con habilidad y tino unas claves de sobra conocidas. Banda impecable, como su traje, bonitas canciones y algo bastante menos enigmático y mucho más identificable que una inevitable sensación de dejà  vu. Es lo que hubo.

  • Fran

    Gran Blas
    No puedo estar más de acuerdo con tus apreciaciones sobre la organización, horario excesivamente tarde y muy condensado en un breve periodo de tiempo y auténtica metedura de pata haber colocado al amigo Rufus en tal escenario.

    Por cierto, suerte que tus breves minutos escuchando a Miss Kittin te libraron de la marea de gente que intentaba acceder al espacio cruzcampo y que no daba abasto para absorver a tal cantidad de gente. Más que una sesión aquello era más propio de una bulla de semana santa…

  • Greasy Face

    Hombre Blas, lo del ¨molesto murmullo que impedía la concentración¨…. tampoco era para tanto, por lo menos yo que procuré colocarme a unos 15 metros (quizá debías haberlo intentado tú también) casi ni lo aprecié. Pero siempre es imposible acallar el bullicio de la barra del bar. En cuanto al otro asunto, decirte que yo personalmente, que hice un buen montón de kilómetros desde Huelva capital a La Cartuja (por cierto, aún tengo pendiente mi visión en este blog acerca del MUF 2008), siempre con el riesgo de que cayera la mundial, agradecí sobremanera esa disposición, tanto de horarios, como de escenarios.

    P.D.: ahora, ¿haces algo en la radio?.

  • Hegemónico

    Rufus estuvo como siempre,resolutivo,agudo, entrañable.
    Sigo leyendo de él si sobre su velado egocentrismo.
    No estoy deacuerdo. Las tres veces que he podido verlo en muy diferentes escenarios y públicos ha sabido llevarlos a su terreno, interpretando siempre con intensidad, convicción y entrega, algo que se agradece en un músico que no para de girar y que demuestra un gran profesionalidad y respeto al público con el que le toca lidiar cada noche.

    En cuanto a el recinto, me gusta, pero no es del todo cómodo, en especial la entrada a la capilla.

    Tendremos en Sevilla alguna vez algo parecido a un Primavera Sound?

    Saludos

  • Blas Fernández

    Pues sí, Greasy, para mí el murmullo fue un incordio, aunque seguro que en las primeras filas se escuchaba mejor. En cuanto a lo de los horarios, supongo que siempre habrá gente a la que le venga mejor una cosa u otra, pero creo que los conciertos comienzan demasiado tarde y que, siendo tan pocos grupos repartidos en tres escenarios, no tiene mucho sentido colocarlos a esas horas (Violadores del Verso, el próximo viernes, y Kavinsky, el próximo sábado, actuarán a las ¡tres de la madrugada!). Respecto a tu pregunta, no, hace tiempo que no hago radio.
    Hegemónico, no sé si en Sevilla o en cualquier otra ciudad andaluza tendremos alguna vez algo parecido al Primavera Sound (ni siquiera estoy muy seguro de que éste y otros festivales vayan a sobrevivir a la batalla que se está librando y que está inflando los cachés de las bandas hasta límites demenciales; seguro que más de uno se queda en el camino), pero me alegro de que Territorios crezca y ofrezca cada año carteles más interesantes. Saludos.

  • RiseHowl

    Estoy de acuerdo con lo del murmullo (no entiendo eso de pagar veintipico euros por una entrada si luego sólo quieres escucharte a ti mismo), pero aún así fue un espectáculo entretenido y con un Rufus enorme.
    En cuanto al lugar, quizá podría haber lucido mucho más en el claustro del monasterio de San Jerónimo (sigue en pié?) y con el público sentado tal como se hizo en ese magnífico concierto que ofreció Antony and The Johnsons hace unos años.
    Muy bueno también el show de Miss Kittin, al menos la parte que pude disfrutar sin empujones y codazos de un público un tanto desfasado.

  • Blas Fernández

    El Monasterio de San Jerónimo está en restauración, aunque me temo que cuando la obra termine lo dedicarán a otros menesteres. También yo tengo un buen recuerdo del concierto de Antony y sí, en esas condiciones hubiera sido otra cosa.

  • Muzz

    Yo vi a Rufus en el Primavera Sound, en un escenario mayor que el del CAAC y no me resultó extraña la ubicación. Es cierto que bajo techo en un teatro, hubiera sido cosa de otra galaxia, pero donde yo estaba aquello fue apoteósico. Y aunque yo me coloqué en las primeras filas, sólo se oía a Rufus (bueno y de vez en cuando se colaba ruido de otro escenario).
    El Territorios cada año mejor, aunque como el cartel del año pasado con Echo and the Bunnymen, Violent Femmes y Mogwai, nada

  • Blas Fernández

    Hombre, Muzz, que Yo La Tengo y Caribou no son moco de pavo. Aunque para gustos…

  • Muzz

    Evidentemente, para gustos, colores. De todas maneras estaré el sábado ahí porque me parece que en Sevilla se dan pocas oportunidades de escuchar tan buena música. Ahí estaré y en los conciertos de Akron/Family y Vic Chesnutt en el central, que prometen mucho.

  • Boka

    Encantado de saludarte, Blas. Esa pregunta sobre la radio me ha trasladado a tardes raras y cintas de 60 con estrofas de nueva virtud, verlaine y cale hurgando en mi corazon, habitaciones vacías, en el club lento, el trasero de Joan Collins, evrugo mental state…
    Y quién cantaba aquello de: “eran uña y carne, eran flor y nata, tan inseparables como la aurora y la mañana…”?.
    Tampoco supe nunca de quien era, pero definía bien el programa aquella canción que explotaba en el estribillo con un “Abre la ventana de par en par, la noche entra y lo tienes que escuchar…”

  • Blas Fernández

    Dios, ¿de quién era?

  • Boka

    con los años fui localizando muchas canciones de entonces, casi siempre de forma accidental, y te aseguro que sienta bien encontrar un nombre que ordene un poco una memoria musical hecha de retales. no te digo ya las cuñas promocionales de tres segundos que sacabas de mano negra, los pixies, breeders, the cure… para mí era como encontrar la tumba de Tutankamon.
    pero todavía tengo asignaturas pendientes, aunque si hoy cuesta encuadrar una frase de Ancha es Castilla o Las Ruedas, como resulten ser de un grupo de Huesca de impacto local equivalente a Velbim 20, me puedo ir despidiendo.