Blas Fernández | 17 de septiembre de 2008 a las 1:21
Foto: Antonio Pizarro
Sticky & Sweet Tour.
Madonna. Lugar: Estadio de la Cartuja. Fecha: martes 16. Formación: Madonna (guitarra y voz); Kevin Antunes (teclados, programaciones y dirección musical); Alexander Kolpakov (guitarra y voz); Vadim Kolpakov (guitarra y coros); Ric’key Pageot (piano, teclados y acordeón); Monte Pitman (guitarra y coros); Arkady Gips (violín y coros); Eric Jao (DJ); Brian Frasier-Moore (batería); Kiley Dean y Nicki Richards (coros). Dirección del espectáculo: Jamie King. Aforo: en torno a 45.000 espectadores.
En un panorama tan atomizado como el de la música pop de nuestros días resulta difícil, acaso imposible, encontrar artistas con poder de convocatoria auténticamente masivo. Se escucha más música que nunca, pero cada aficionado lo hace desde una posición mucho más especializada que años atrás. Digamos que la tarta se reparte entre más comensales, pero que justo por eso las raciones son menores.
Para concentrar hoy a grandes audiencias, normales en décadas anteriores, al reclamo de un solo nombre resulta inevitable acudir a alicientes extramusicales. Y Madonna, triunfal superviviente industrial tras unas cuantas batallas, los tiene. Es un icono infiltrado en los estratos más variopintos de la cultura pop. Puede asaltarte desde la delirante conversación en la secuencia de inicio de Reservoir Dogs (seguro que recuerdan aquella discusión sobre el significado último de Like a Virgin) o desde la extraña fascinación ejercida en más de un pope de la vanguardia rock de los 80 y 90 (Sonic Youth junto a Mike Watt y su ocasional reinvención como Ciccone Youth, versión incluida de Into The Groove).
Es esa confesa atracción por el espectáculo -no sé cuántas veces he escuchado durante las últimas semanas lo de “aunque sólo sea por el espectáculo, seguro que vale la pena”- la que sin duda moviliza a un significativo número de espectadores, esperanzados o incluso convencidos de antemano de la conveniencia o necesidad de asistir a algo deslumbrante, apoteósico, único. ¿Lo es?
Hard Candy es uno de los discos más flojos en la ya larga carrera de la Ciccone, una señora acostumbrada a rastrear en el underground para servirnos luego con aderezo mainstream una versión conveniente al gran mercado de aquello que otros pusieron en pie. La jugada, tan propia del universo pop y que tan bien le ha salido en tantas ocasiones, falla en esa última entrega, armada en torno a un R&B sobreexplotado y del que otras divas, más rápidas, han obtenido mejores resultados.
En cualquier caso, que el valor de tal o cual título es lo de menos lo sabe bien quien, también atenta a los movimientos del mercado, planta a una de esas multinacionales del disco en descomposición para fichar por una promotora de espectáculos, Live Nation. Y he aquí de nuevo la palabra: espectáculo.
Resulta que el Sticky & Sweet Tour no es ni de lejos tan espectacular como pretende venderse -cualquier concierto de Massive Attack, pongamos por caso, es visualmente más atractivo-, y no lo es ni desde una perspectiva tecnológica ni, mucho menos, escenográfica -ah, esos bailes… ¿Sacar un Rolls al escenario? ¿Eso es espectáculo?-.
Resulta también que su milimétrico repertorio, por completo ajeno a la vitalidad que se le supone a un directo, desvela con paridad tanto el listado de éxitos que Madonna acumula en su trayectoria como la no poca paja almacenada en la misma.
Candy Shop, y se podría pensar que va a por todas desde el comienzo, abre una brecha por la que, a no ser que se sea muy fan, uno siente que ese repertorio se va desangrando con relativa desgana (otros presienten, y lo que es más curioso, sin considerarlo escandaloso, que mucho de lo que suena es mero playback, pero no seré yo quien ponga la mano en el fuego). Pica de aquí y de allá y, por momentos, lo que era desgana se convierte en despropósito: Into The Groove reconvertida en himno aeróbico resulta aún menos delirante que La isla bonita reinterpretada en clave balcánica.
Consciente, muy consciente, de la mercancia y de cómo empaquetarla, la Ciccone guarda para el final la artillería pesada, ésa que sabe no le va a fallar y que imprimirá en el espectador una sensación última de euforia que difícilmente casa con la falta de intensidad de la mayor parte de su espectáculo. Así, para cuando la tercera y última cortinilla pregrabada le permite cambiar el vestuario una vez más, se gana el beneplácito dejando caer, entre otras, 4 Minutes, Like a Prayer o Ray of Light (ésta, para servidor, de lo mejor de su carrera). ¿Reina del pop? Bueno, reina del business.
17 de septiembre de 2008 a las 1:24 pm | Enlace permanente
Muy buena crónica… y así está claro que no nos hemos perdido mucho los que pensábamos que podrían haber cosas como la gente de UVA que hace los visuales de los conciertos de Massive Attack
17 de septiembre de 2008 a las 1:39 pm | Enlace permanente
El concierto fue lo que la gente esperaba. Por lo visto, porque yo no estuve allí. Tuve sin embargo la suerte de encontrarme a altas horas a Madonna en una venta de Camas, achispaíta y rodeada de plumas y gitanitos (que no farten). Yo la invité a un guindas de Miura con su hielo y en vaso largo, y ella me cantó al oído coplillas de Nueva York. Sólo puedo añadir que desde ayer ya es like a virgin sólo cuando junta las manitas y mira al cielo. Qué bestia, la tía. Dos desguinse me ha dejado… y una cara de tonto… Aunque lo nuestro es solo una buena amistad, ojito.
17 de septiembre de 2008 a las 5:49 pm | Enlace permanente
A Madonna, me temo, le hace los visuales Keith Haring, que para eso ella es mainstream y moderna…
Pero vamos, que el principal defecto del concierto de Madonna fue que resultó… ¡aburrido! Con ese cancionero y ese largo historial de modernidad y descoque, eso es imperdonable, señora.
Lo que pasa es que luego a estos conciertos van los que van: un compañero mío, que estuvo allí, viene contando maravillas. “Perdona”, le digo, “¿vas a muchos conciertos, tú?”. “Pues no”, contesta, “hacía años que no iba a uno. Pero a ver, si viene Madonna a Sevilla, hay que ir”. Eso se llama predisposición. Creo.
17 de septiembre de 2008 a las 10:36 pm | Enlace permanente
Hombre, Vidal, Keith Haring no creo que le haga los visuales, porque el buen hombre se murió hace ya casi 20 años. Otra cosa es utilizar motivos del susodicho, convertidos ya en recurso habitual para modernos de variado pelaje.
Respecto a lo del aburrimiento, coincido de pleno. Tanto vender ‘espectacularidad’ para acabar asistiendo a la representación en vivo de un videoclip de dos horas… No sé, si en lugar de sacar al escenario un rolls hubiera hecho aterrizar un Boeing 747… Y para el final, en vez del ‘game over’, hubiera molado que se abrieran los cielos y que un ciclópeo triángulo la elevase a la alturas mediante algún sistema de tracción mística. Eso sí que hubiera sido una ascensión a la gloria en toda regla.
18 de septiembre de 2008 a las 8:02 am | Enlace permanente
[...] y será la última vez en esta entrada que hable de ellas. Pero no quiero dejar de compartir esta crónica del concierto, que me resulta especialmente lamentable por escribirla quien la escribe [...]
18 de septiembre de 2008 a las 11:41 am | Enlace permanente
Imagino que el Keith Haring del que habláis será su hijo del mismo nombre, ¿como si no va referirse Vidal a alguien que lleva tanto tiempo difunto?
En cuanto el tema “espectáculo”, creo que el concepto de espectáculo que tenemos la mayoría de tus lectores difiere enormemente del que tiene la gente que pagó por ver a Madonna, por otra parte y desde mi personal punto de vista, artista ya en franco declive. Todo tiene un límite y la reinvención también se agota.
18 de septiembre de 2008 a las 12:13 pm | Enlace permanente
Amigo Juanma, lo cierto es que estoy cansado de escuchar a conocidos y desconocidos utilizar el argumento de la “espectacularidad” para justificar no sólo ya su asistencia al Sticky & Sweet Tour, sino también las bondades de éste. Y lo que vengo preguntándome durante los últimos días es qué significa la espectacularidad en sí misma.
Para mí, el espectáculo de Madonna fue como una de esas películas llenas de efectos especiales que no cuentan nada. Y no es que yo sea un detractor del cine-espectáculo, que a todos nos puede apetecer de cuando en cuando embobarnos un rato, pero es que incluso a ese nivel me resultó un ejercicio fallido y, sobre todo, como dice Vidal, aburrido, mal estructurado, carente de emoción.
En fin, que creo que voy a tener que releer a Guy Debord, a ver si consigo explicarme todo este asunto. Un abrazo.
18 de septiembre de 2008 a las 12:24 pm | Enlace permanente
Yo no estuve, y en el fondo de mi corazón me arrepiento un poquito. Pero por lo que cuentan, hubiera sido mucho mejor una Beyoncé, saliendo al escenario colgada patabaho y cantando con un par. Porque esa no hace playback.
18 de septiembre de 2008 a las 2:55 pm | Enlace permanente
Lo del Haring era una ironía a cuenta del comment de Pedro, leñes, que sus la cogéis con papel de fumar.
18 de septiembre de 2008 a las 3:15 pm | Enlace permanente
Bueno, como la Ciccone anda inmersa en el esoterismo cabalístico, lo mismo le manda los visuales vía ouija, que Haring era mucho Haring.
19 de septiembre de 2008 a las 4:31 pm | Enlace permanente
Blas… por las fotos que he visto tan seguro es que Hearing esta muerto como que eso NO es un Rolls. Lo que ya dudo es si es un Packard o una replica moderna de algun buga americano de esa época (finales de los 30)
19 de septiembre de 2008 a las 6:04 pm | Enlace permanente
Madonna, al igual que ABBA y Héroes del Silencio era una HORTERA cuando comenzó su carrera. Todos los aficionados a la música lo saben, es algo objetivo. Hoy día lo siguen siendo, lo extraño es que ahora digan que son figuras de culto, lo que a mi entender demuestra lo asquerosamente acabada que está la música actual, por supuesto me refiero al rock y al pop, muertos aproximadamente en 1985. DISCO SUCKS!
21 de septiembre de 2008 a las 2:53 pm | Enlace permanente
Se ve que el sentido de lo que es espectáculo tiene distintas interpretaciones. He visto a Massive Attack, que me encanta, pero ni de lejos se acerca como espectáculo a esta gira de Madonna, ni a ésta ni a otras.
En el “Sticky and Sweet” hay un gran trabajo artísitico detrás que no debe ser nada fácil poner en pie. Está claro que hay cosas que Madonna repite, pero ahí también está la esencia de una artista reconocible.
Es un show multimedia y audiovisual, no un concierto al uso, y en algunas canciones hay voces, coros y música pregrabadas, y las coristas la cubren bastante, pero Madonna está cantando, unas veces mejor otras peor,y bailando, con el poderío con la que ella se mueve por el escenario, que domina por encima de mucho/as.
La energía y la fuerza que desprende traspasa el escenario. Es un show de pop, no alternativo ni pseudounderground para elitistas que consideran que lo que llega a pocas personas es lo que más calidad tiene; es puro pop pero es bueno; las canciones del último disco ganan con la puesta en escena y ofrece clásicos remozados para no aburrir a los nostálgicos y ya no tan seguidores.
Tiene muchos momentos de intensidad y emoción y escuchándola cantar “You must love” puedes ver que sin artificios también llena el escenario.
21 de septiembre de 2008 a las 4:12 pm | Enlace permanente
No es su mejor gira, pero no creo que nadie de los asistentes de los conciertos en españa este arrepentido de pagar un mínimo de 60 € por verla… Es alucinante la producción que hay detrás de el sticky and sweet tour…
Y a estas alturas plantearse que Madonna es mala cantante me parece ya abusrdo… El público ya ha asimilado que Madonna más que cantante es una showwoman y un icono de la cultura musical del planeta..Es de las pocas artistas que ya tienen un hueco en las enciclopedias del futuro…
Buscar una artista femenina que una promotora apuesta por ella con un espectáculo tan grande como el que lleva… Y que se capaz de llenar estadios!!! A día de hoy sólo queda Madonna!
21 de septiembre de 2008 a las 5:13 pm | Enlace permanente
Hola John. Es evidente que nuestras percepciones de “lo espectacular” pueden diferir. En el caso del Sticky & Sweet Tour, parece obvio que la apuesta es por el “cuanto más, mejor”. Lo que a mí me sorprendió fue que, pese al derroche de medios, no viera nada nuevo (y que incluso llegara a aburrirme, algo con lo que, sinceramente, no contaba). Es en ese sentido en el que me referí, por poner un ejemplo entre tantos, a Massive Attack: Madonna hace en lo visual lo mismo que en lo musical, mirar a su alrededor, apropiarse de aquello que le parece interesante y devolvérnoslo amplificado. Pero insisto, en el fondo no presenta nada original.
Parece que también divergen nuestras interpretaciones de “lo pop”, que no necesariamente tienen que enfrentarse a “lo alternativo” o “lo pseudounderground para elitistas”. Créeme (o no) si te digo que esas consideraciones significan poco para quienes disfrutamos de la música. Supongo que tú mismo debes de saberlo a estas alturas.
Derek, con todo respeto, considerar a Madonna “un icono de la cultura musical del planeta” me parece, cuanto menos, una exageración. ¿Un icono de la cultura pop? Sin duda, sea lo que sea eso.
Respecto a cuántos artistas quedan capaces de llenar estadios… Bueno, sobre eso mismo pretendí reflexionar en mi crítica (con la urgencia de escribir a toda prisa para poder llegar al cierre de la edición impresa), al igual que en una breve entrada anterior en este blog, en la que pregunté “Y tú, ¿vas a ir al concierto de Madonna?”. La conclusión puede resultar incluso triste, según para quién: nadie, o casi nadie, llenaría hoy en día un estadio sólo por su música; para ello hay que ofrecer, además, “espectáculo”.
Saludos para ambos, y vuelvan cuando quieran.
21 de septiembre de 2008 a las 6:04 pm | Enlace permanente
Sí es cierto que no es algo original, ni en general ni para ella misma. A estas alturas, incluso hace ya muchísimos años, está casi todo inventado. Estuve, por ejemplo, en el OLA Festival viendo a muchos artistas y disfruté muchísimo pero no vi nada especialmente original. En Madonna tampoco; pero eso no está reñido con transmitir emociones e intensidad y también, cómo no, con divertimento. Madonna, unas veces más inteligentemente que otras, es capaz de absorber lo que le gusta o le apetece y darle un cierto toque personal, con una intención u otra, para ofrecernoslo y “vendernoslo”, y eso lo hace muy bien. Ahí también reside parte del talento y del arte. Es difícil encontrar a artistas de cualquier disciplina que no se hayan basado en otros. Aún menos en el año 2008.
En general, creo que el show tiene bastante ritmo, es variado y está lleno de estímulos que no da tiempo a asimilar. Pero vamos, seguro que los habrá mejores.
21 de septiembre de 2008 a las 6:38 pm | Enlace permanente
Verás, John, probablemente la prioridad de esos artistas de los que disfrutaste en el Ola Festival no fuera que “vieras” algo nuevo, sino que “escucharas” su música. Ésa es una gran diferencia, sobre todo cuando se incide, y se reincide, en la cuestión de la “espectacularidad”. Y en cualquier caso, me alegro de que tú sí disfrutaras de Madonna, cosa que yo, a excepción del tramo final, no logré.
21 de septiembre de 2008 a las 7:59 pm | Enlace permanente
Pues sí, para mi el Sticky & Sweet es espectacular porque precisamente ofrece espectáculo y que no me vengan con el rollo de si dices que es espectacular es que no has visto otras cosas. He visto a los U2, los Rolling, Mike Oldfiel y Massive Attack también. No soy seguidor de esta mujer pero si todos los que la han visto cuentan maravillas y si encima pasa por mi ciudad hago por verla. Para nada me pareció aburrido, al contrario, llegó el final sin darme cuenta del tiempo transcurrido.
21 de septiembre de 2008 a las 8:27 pm | Enlace permanente
Yo vi el concierto de Madonna en París, y fue increíble.
A la gente que le gusta esta mujer le gustan prácticamente todas sus canciones. No entiendo la crítica que siempre se le hace al tracklist: si tira de canciones viejas porque no tiene nada que ofrecer, y si elige las nuevas porque olvida sus inicios. En cualquier caso, lo consiguió de nuevo: el estadio vibró.
Es verdad que este tour no es tan espectacular como el Confessions, no tiene esas excentricidades como una cruz enorme o una bola de cristal de Swarowski, pero Madonna lo da todo en el escenario y es un verdadero NON STOP. Está en plena forma, y yo no vi a nadie aburrirse, sino que fue una verdadera fiesta.
22 de septiembre de 2008 a las 2:29 am | Enlace permanente
yo estuve en lisboa y en sevilla y fue espectacular. fue la primera vez que la vi en directo y me encantó. las 2 horas (sobretodo la primera vez) me parecieron 40 minutos aproximadamente al terminar (me aburrí mucho xD). como dicen algunos aquí, ella coge cosas que el gran publico desconoce y las hace grandes. señores para estar donde esta despues de 25 años y todo lo que ha conseguido es necesario ser artista o algo parecido, ya me dirán sino. estoy seguro que si fuera hombre muchos de ustedes no dudarían en llamarle artista. solo hay que recopilar todos sus singles y darse cuenta de la originalidad y singularidad de su repertorio. es grande. para mi es la cantante mas entretenida de la historia, y quien no se haya entretenido con ella alguna vez en su vida es por los prejuicios de antemano (no canta bien, no es artista, etc.) en fin, madonna ya es historia y que digan lo que quieran.
22 de septiembre de 2008 a las 5:38 pm | Enlace permanente
Me parecen absurdas casi todas las cosas que leo aqui…me parece patetico y vergonzoso que en este pais no se sepan apreciar espectaculos de este tipo.
Estuve en primera fila en sevilla, soy musico y te puedo asegurar que eran muchas las notas desafinadas,algo normal cuando se canta y se baila de esa manera tan increible, y alli no habian playbacks.si que habian coros y algun pregrabado para hacer las segundas voces que logicamente ella no podia hacer y que no hace falta ser muy inteligente para darse cuenta pero no playbacks.
Me quito el sombrero ante esta mujer porque nadie hace lo que ella hace ,por tanto se merece como minimo respeto.
Seguro que la mitad ni visteis el show pero esta claro que criticar es divertidisimo a la par que patetico cuando los argumentos que se dan son como los que aqui leo.
Esta visto que a muchos el triunfo de los demas les jode cndo ellos son unos fracasados.
24 de septiembre de 2008 a las 11:40 am | Enlace permanente
Si hubiese traido a los hermanos Calatrava…