Orthodox, ‘metal’ de aleación inédita

Blas Fernández | 10 de diciembre de 2008 a las 0:03

Foto: Beatriz Carmona.

“Realmente somos un grupo atípico. Aunque suene feo decirlo, no creo que exista otro que haya estado consecutivamente en un festival de heavy metal, en uno de música contemporánea y en una bienal de flamenco”, reflexiona Marco Serrato, bajista de Orthodox, sobre la singular y ascendente trayectoria del trío sevillano, completado por Ricardo Jiménez (guitarra) y el jerezano Borja Díaz (batería).

En activo desde 2004, la banda de doom metal -algo así como heavy ominoso, para los no iniciados- publicó su primer álbum, Gran Poder (2006), a través del sello español Alone Records. Sin embargo, una positiva reseña como disco del mes en la web del inefable Julian Cope -ex integrante del influyente grupo de rock británico The Teardrop Explodes y responsable de una variada y apasionante discografía en solitario-, hizo posible la distribución de aquel título en Estados Unidos a través de Southern Lord, multiplicando en la red el efecto contagioso.

El pasado 2007 pusieron en circulación su segundo trabajo, Amanecer en puerta oscura, cosechando otra vez excelentes críticas y una agenda de contratación que los ha llevado, entre otros, por festivales de Francia, Holanda, Inglaterra y Portugal. Su colaboración con el bailaor Israel Galván en El final de este estado cosas terminó por certificar la heterodoxia de una formación que se reivindica a sí misma como grupo de heavy metal, pero que con su música abre vías difícilmente categorizables. “Es el mismo problema de Israel -opina Serrato-. Hay gente que dice que lo que baila no es flamenco, pero él se siente flamenco. Todo lo que hace lo hace desde el flamenco. Nosotros nos sentimos un grupo de heavy metal, aunque tengamos una noción del género más profunda, no limitada por la superficialidad de las formas. Cuando escuchamos a John Coltrane o a Ligeti lo incorporamos fácilmente a nuestro concepto del heavy por su intensidad, por su oscuridad o incluso por la temática que manejan”.

Para hacerse una idea de lo expuesto, basta señalar que en su MySpace conviven enlaces de Ornette Coleman y Manowar. “Parece que si por fin descubres a Coleman o a Béla Bartók ya tienes que mirar a tu etapa de quinceañero como algo superado, pero nosotros seguimos disfrutando con Iron Maiden y Manowar por los mismos motivos: nos ponen los vellos de punta, son agresivos y provocan al público con lo que hacen”, señala el bajista, quien reconoce que, para el melómano y el músico, la exploración permanente termina por trascender barreras genéricas. “Sí, es verdad. Cuando estás todo el día buscando descubres cosas que quizás unos años atrás te parecerían impensables. Nos hemos encontrado a gente que no viene del heavy metal y que escucha cosas muy similares a nosotros”, dice.

Más allá de lo peculiar de su música -por momentos más cercana al post-rock o al free jazz que al concepto clásico de heavy metal-, de Orthodox llama la atención el uso de “la estética folclórica de la Semana Santa”, ése que en ocasiones les ha llevado a definirse medio en broma como sacrodoom o doom cofrade y que toma cuerpo en títulos de canciones, estructuras sonoras y puesta en escena, con el trío tocando en ocasiones vestidos de nazarenos. En eso coinciden con otros iconoclastas locales, Pony Bravo, aunque mientras los penitentes de éstos tienen un componente irónico, los de Orthodox intimidan. “Es curioso, pero en los grupos de aquí debería ser lo más normal del mundo. Lo que me sorprende es lo contrario: lo poco que tiramos de lo que tenemos. Los grupos heavies de aquí parecen más interesados en parecer noruegos que sevillanos”, apunta.

Orthodox, junto Monkey Priest y al grupo canadiense Nadja, actúa hoy miércoles 10 a partir de las 20:30 en Utopía (c/Amor de Dios). Entradas a 6 euros.

Ahí les dejo una grabación en vivo de Con sangre de quien te ofenda, el tema de apertura de Amanecer en puerta oscura


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