Una compilación radiante

Blas Fernández | 11 de marzo de 2009 a las 23:04

DARK WAS THE NIGHT. Varios. 4AD. Rock. 3LP / 2CD

Fundada en Estados Unidos hace dos décadas por John Carlin con el objetivo de concienciar no sólo sobre los riesgos del SIDA, sino también a cerca de la posibilidad de convivir con la enfermedad, la Red Hot Organization ha conseguido algo que en principio resultaría ajeno a sus lógicos fines. Una suerte de curioso efecto colateral ha terminado por convertir a dicha asociación en la promotora de algunos de los más interesantes discos recopilatorios de los últimos veinte años, grabaciones confeccionadas con la intención de recaudar fondos para su proyecto que en no pocas ocasiones han acabado reseñadas entre lo mejor de su año.

Si así ha sido, sin duda se debe tanto a la propensión de músicos de los más diversos ámbitos a colaborar en un empresa de este tipo como al mimo puesto en cada nueva entrega y, porque no decirlo, al talento de Carlin a la hora de embarcar en ella, y en medida creciente, a toda una serie de dúos imprevisibles y colaboraciones improbables, una de las más curiosas características de la serie, que ya alcanza la quincena de volúmenes.

Desde el capítulo inicial, aquel Red Hot + Blue (1999) configurado en torno a versiones de Cole Porter, el singular catálogo se ha engrosado, entre otros, con títulos tan notables como Stolen Moments: Red Hot + Cool (1994), en el que legendarias figuras del jazz se medían con nombres del panorama rap; Red Hot + Rio (1996), sobre clásicos de la bossa nova y propiciando encuentros tan llamativos como el de David Byrne, Ryuichi Sakamoto y Cesária Évora; Red Hot + Rhapsody (1998), sobre el repertorio de George Gershwin; Red Hot + Indigo (2000), sobre la obra de Duke Ellington y desvelando citas tan sugerentes como la surgida entre Propellerheads y Martha Wainwright; o Red Hot + Riot (2007), en torno al cancionero del enorme Fela Kuti.

En este panorama de absoluta diversidad genérica, el rock underground anglonorteamericano, bajo sucesivas etiquetas de lo alternativo a lo indie, había protagonizado ya dos capítulos de la saga, comenzando por No Alternative (1994) y continuando con Red Hot + Bothered (1995), el precedente ya lejano de este monumental Dark Was The Night que hoy motiva este repaso.

Coordinada junto a Carlin por los hermanos Aaron y Bryce Dessner, de The National, y confeccionada con obvio esmero a lo largo de dos años de trabajo, la nueva entrega de Red Hot -doble en su versión CD, triple en la más golosa en vinilo-, viene a convertirse en una especie de instantánea del indie-rock angloparlante consagrado, un auténtico festín para los oídos por el que desfilan, bien protagonizando esas curisosas colaboraciones, presentando material nuevo a acudiendo a versiones, nombres como el de José González junto a The Books; Feist, por partida doble, con Ben Gibbard (Death Cab For Cutie) y con Grizzly Bear; Antony (Antony and The Johnsons) con el mencionado Bryce Dessner (The National) o Blonde Redhead con Devastations.

Pero si el capítulo de colaboraciones revela algunos de los más intensos momentos de un álbum hermoso y sentido en la totalidad de su propuesta -la lectura de Cello Song, de González y The Books, bien podría aspirar a convertirse en nuevo clásico-, no es lo menos que la gran mayoría de los cortes firmados por un solo nombre consiguen el mismo efecto embriagador, dejando constancia de que sus artífices no se han limitado a ceder un tema para una causa benéfica y de que se han tomado el asunto realmente en serio.

Bon Iver, Grizzly Bear, The National, My Brightest Diamond, Iron & Wine, Spoon, Arcade Fire, Beirut, My Morning Jacket, Dave Sitek (TV on The Radio), The New Pornographers, Yo La Tengo, Cat Power, Stuart Murdoch (Belle and Sebastian), el veterano Kronos Quartet, unos cada vez más indispensables Yeasayer, en la imagen de arriba, y un desaforado Sufjan Stevens (atención a los diez minutos de You Are The Blood), así hasta contar 31 canciones, nos dan sobradas pruebas de ello en un título que cabe considerar, y ya es difícil, entre lo más atractivo de esta peculiar saga.

  • Vidal

    ¿ese “Cello song” es versión de NIck Drake?
    ¿Por qué ha pasado taaaanto tiempo desde el último disco de The Books? ¿Es que ya no les quieren? ¿Hacemos una vaquita…?

  • Muzz

    Lo tengo poco escuchado, pero los diez minutos de You Are the Blood son estremecedores, una de las mejores canciones que he escuchado este año.

  • julian

    hacia tiempo que no escuchaba un recopilatorio tan interesante….levo un mes enganchadisimo!
    muy pero que muy bueno, tienes toda a razón!

  • Blas Fernández

    Sí, Vidal, en electrónica y hermosa relectura. Tan bonita que hace que, habitualmente, me salte el primer corte, Byrne con The Dirty Projectors, para escuchar ‘Cello Song’.

    Muzz, no tiene desperdicio (o yo no se lo he encontrado).

    Julián, hombre, cómpratelo, que es benéfico…

  • julian

    créeme que si tuviera el dinero suficiente me lo compraría…pero desgraciadamente soy un estudiante parado al que no le sobra el dinero y que si quiere escuchar musica nueva tiene que recurrir a las descargas por internet…

  • Blas Fernández

    No te tomes a mal, Julián. Era una broma a costa de llevar un mes escuchando un disco que todavía no lleva un mes editado. Saludos.

  • julian

    jeje, no me lo tomo a mal, solo me explico!

  • Jesús

    Creo que es uno de esos pocos discos que me voy a comprar sin haberlo escuchado antes. El tema benéfico y las buenas críticas me motivan mucho. Y además está bien eso de recuperar la capacidad de sorpresa de antaño, cuando uno salía de la tienda de discos sin saber qué le esperaba al llegar a casa.

    “You are the blood” es una versión de los Castanets, ¿no? Me gusta mucho esa canción, estoy deseando escuchar la versión de Stevens.

    Saludos!

  • Blas Fernández

    En efecto, Jesús, lo es. Y no lo dudes: píllatelo. Saludos.

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