Garganta profunda en noche dispersa
Martha Wainwright / Pony Bravo / Don Caballero
Pop-Rock en el Central. Lugar: Teatro Central. Fecha: sábado 20. Formación Pony Bravo: Daniel Alonso (voz y teclado); Pablo Peña (bajo, guitarra, teclado y percusiones); Darío del Moral (bajo, guitarra y percusiones); Javier Rivera (batería y guitarra). Formación Don Caballero: Damon Che (batería); Eugene Doyle y Jason Jouver. Aforo: casi lleno.
La segunda y última jornada de la ajustada edición 2009 de Pop-Rock en el Central devino en batiburrillo: tres propuestas dispares, sin conexión alguna y hasta antitéticas en su concepción e interpretación del hecho sonoro. Llamó la atención, en cualquier caso, lo nutrido del aforo, sólo levemente inferior al de la noche del viernes pese a la amplitud de la oferta de conciertos provocada por la celebración anticipada del Día de la Música.
El hecho de que acudiera en formato acústico sirvió como argumento para que Martha Wainwright, en estado de buena esperanza (dos meses), se convirtiera en la encargada de abrir la velada. A solas con su guitarra o acompañada más tarde al piano por su fiel Brad Albetta –se le anunció al bajo, que, según parece, se perdió en algún aeropuerto (¿?)–, dejó claro desde el primer momento que en su ilustre familia no ha sido sólo su famoso hermano quien ha heredado la condición de animal escénico. Que se le pierda la púa, se de en los morros con el micro o hasta se le vaya el hilo del estribillo de I Know You’re Married But I’ve Got Feelings Too –contratiempo resuelto con oficio, pericia y desvergüenza– son divertidas anécdotas frente al fondo del asunto: la profundidad de esa garganta por la que asoma una potente y versátil voz blanca, capaz de travestirse de Edith Piaf –sendas versiones– con emoción y respeto. Sus cincuenta minutos, no fue su culpa, supieron a poco.
Los vítores y aplausos con que el respetable recibió a Pony Bravo revelaron que buena parte del mismo había acudido al Central para ver sobre tan señalado escenario al grupo sevillano, protagonista de un fenomenal golpe de efecto en forma de álbum de debut, Si bajo de espalda no me da miedo (y otras historias), y artífice de una de las más sonadas sacudidas a la escena rock local de los últimos años. Con el Curro de la Expo’92, definitivamente elevado a los altares de una localizada iconografía generacional, dando la bienvenida a los espectadores, tanto el volumen como el tempo con que atacaron sus primeros temas desvelaron las ganas de epatar en casa. Un objetivo cubierto sólo a medias: sonar fuerte no ha sido nunca sinónimo de sonar bien.
Banda ambiciosa e inquieta, ahí reside buena parte de su interés, los Pony de hoy están situados en una encrucijada aún no resuelta. Esa tensión creativa, como insinúan los nuevos temas presentados, los ubica por momentos más cerca de lo escuchado a Fiera, el proyecto paralelo de Pablo Peña, que de la formación que conocíamos hasta la fecha. Esto es, se pierde parte del marchamo popular en favor del componente experimental, en ocasiones desarrollado con notable acierto (¿La rabia de Dios o La rave de Dios?).
Punto final a la noche, los resucitados Don Caballero de Damon Che, único componente original que permanece en el grupo, provocaron notables estampidas con su sobreexplotación de añejos patrones post-rock derivados en heavy ilustrado. Eso sí, los tres tocan estupendamente.




21 de Junio de 2009 a las 5:31 pm | Enlace permanente
jajaja viva la RAVE de Dios!
…dame un gramito de fe! jajaja
ni lo alto del volumen ni lo experimental hicieron q el de Ponybravo fuera (sin lugar alguno a dudas!!) el mejor de los 3 conciertos d anoche! ganaron en calidad , originalidad, fuerza, ganas, tablas (acaso parecian ellos los nóveles??!!), soltura y sobre todo, en sonido!
me temo q tu crítica no refleja justamnt la increíble y maravillosa actuación q los sevillanos nos brindaron anoche: ni objetivos a medias ni encrucijadas sin resolver: creo q sus objetivos están claros y ayer nos los mostraron con descaro y sin tapujos! de encrucijadas nada más bien están en un punto clave y álgido!
22 de Junio de 2009 a las 9:18 am | Enlace permanente
No me parecen del todo justos los comentarios sobre el conciertazo- no del todo correspondido por la sala- de los PONY BRAVO el sábado.Pese a algunos problemas de sonido, la valentía,innovación,experimentación y osadía de recrear un muy currado y original concierto en el Templo Central con sus nuevas y prometedoras canciones como gancho principal hecen creerme que tenemos algo GRANDE y ÚNICO en Sevilla y que koño, por una vez, tendríamos que cuidar con mimo y alentarles para que no se desanimen.BRAVO por los PONY.Montañas de fe para vosotros.
22 de Junio de 2009 a las 10:50 am | Enlace permanente
A ver, Jonás, creo que este blog ha intentado dejar todas las pruebas a su alcance de que, como dices, los Pony son algo grande (basta pinchar en el tag Pony Bravo para comprobarlo). Creo que su actuación tuvo momentos brillantes; creo que muchas de las claves que han conseguido deslumbrarnos siguen ahí, intactas, pero eso no impide el intento de abordar la cuestión con toda la “objetividad” que uno sea capaz de reunir, y que puede variar en función del, precisamente, objetivo con el que se acude a un concierto. En mi caso es doble, y la segunda parte pasa por la pretensión de dejar constancia de lo que escucho y veo.
En ese sentido, pienso que la sonorización no fue acertada y que de repetir con un técnico tan cualificado como Raúl Pérez mejoraría notablemente.
La otra cuestión es más importante: ¿hacia dónde va Pony Bravo? Tengo una enorme curiosidad por comprobarlo. Desde la primera ocasión en que escribí sobre ellos he venido apuntando que uno de los elementos que más me llaman la atención de su propuesta es su voz propia, su originalidad. Hay más, desde luego -las letras, el inteligente uso iconográfico…-, pero es en esa facilidad para absorber estilos tan dispares y, a partir de ellos, servirnos algo completamente nuevo, con su indudable sello propio impreso, donde creo que se encuentra buena parte del atractivo.
Porque es una banda “ambiciosa e inquieta”, como digo en la reseña, pienso que permanece, hasta la fecha, con el escáner activado. Y en ese “barrido de frecuencias”, digámoslo así, creo que la influencia de Pablo Peña, con anterioridad no sólo ya notable, sino crucial, crece enteros. El hecho no me parece mejor ni peor -¿qué vela tendré yo en ese entierro?-, pero creo que marca una línea diferente: el Pony se pone Fiera.
Ésa es justo otra de las cosas que me atraen de Pony Bravo: su capacidad para sorprenderme. Me gustaron muchos de los temas nuevos y estoy ansioso por escucharlos grabados, porque, reitero, las condiciones del otro día no me parecieron las más adecuadas.
Y sí, creo que están en una encrucijada; creo que es esa tensión creativa la que los mueve y, como ya he apuntado, siento una enorme expectación por comprobar en qué deriva.
Dicho todo esto, e incluso sin decirlo, Jonás, Julián, no sé muy bien qué es lo que os resulta tan “injusto”. Saludos.
22 de Junio de 2009 a las 1:27 pm | Enlace permanente
pues fácil, creo q fue injusta porque alguien q no estuviera en el concierto y leyera tu crítica no creo q pudiera conocer la alta calidad que, a mi juicio, tuvieron los pony el sabado pasado!
aunq claro, para cuestion de gustos, los colores!
22 de Junio de 2009 a las 2:20 pm | Enlace permanente
O sea, ¿que entonces sería sólo “justa” si hubiese reflejado la “alta calidad” que tú apreciaste?
22 de Junio de 2009 a las 2:23 pm | Enlace permanente
si, eso creo.
tu no la apreciaste?
creo q mi opinión coincide con muchos de los q asistieron al concierto…
pero bueno, ya t digo q para gustos , los colores.
22 de Junio de 2009 a las 3:15 pm | Enlace permanente
Creo que queda bastante clara y meridiana la opinión de Don Blas sobre los Pony y la un tanto “talifan” de julián.
Yo, que nunca los he visto en concierto, leyendo la reseña tengo ganas de pillarlos alguna vez, no creo que denote falta de calidad, sino que refleja que se vivieron momentos excitantes.
Como decía mi abuela a mis padres “anda, no os peleéis delante de los niños”
22 de Junio de 2009 a las 3:42 pm | Enlace permanente
Julián, creo que ahora sí utilizas el concepto correcto: plantear la cuestión en términos de coincidencia o no en lugar de justicia o injusticia.
Sagat, no es pelea, hombre. Y vea a los Pony en cuanto tenga oportunidad.
22 de Junio de 2009 a las 4:15 pm | Enlace permanente
q sagaz, sagat, si talifán rima hasta con mi nombre! mmmmm
25 de Junio de 2009 a las 1:08 pm | Enlace permanente
Doy la victoria también en esa noche de sabado para Pony Bravo, cuyos “vaivenes” estilisticos me parecen una de las puntos clave y mas interesantes de su propuesta, porque no sé Blas, si estas al tanto, pero habia mucho mas pony antes del “si bajo de espaldas no me da miedo”.. y este ultimo no fue si no otra vuelta de tuerca , y como esta, las que vendran.
Por eso mismo, creo que hay que asimilar primero que nos quieren contar… por que yo creo que estos chicos se lo curran, y dentro del panorama actual, en el que un brote de origalidad cada dia resulta mas utopico.
y por cierto, el sonido me parecio tambien excepcional, por encima del resto de grupos.Mas teniendo en cuenta que pony bravo no es un grupo de teatro…mas bien de sala
26 de Junio de 2009 a las 11:05 am | Enlace permanente
Blas, viste la crítica a este concierto en EL DISCOBOLO? creo q es bastante concreta y correcta (ojo! no digo justa ni mejor ni nada, solo hablo de corrección y ajuste a la realidad de lo q alli aconteció!!) además de haber comprendido y captado de q se trata la “encrucijada de tension creativa” a la q tu haces mención…!