Otras terapias de choque

Blas Fernández | 24 de junio de 2010 a las 7:38

Erik Truffaz, a la izquierda, junto al mexicano Murcof.

Erik Truffaz, a la izquierda, junto al mexicano Murcof.

Por tercer año consecutivo, la Universidad de Sevilla tiene a bien ofertar, dentro del programa estival 21 grados, un selecto menú de música electrónica agrupado bajo el ya familiar epígrafe Electrochock (US). En esta ocasión, los conciertos del ciclo se celebrarán en la sede del Centro de Iniciativas Culturales de la Hispalense (Cicus), ubicado en Madre de Dios 1; comenzarán a las 22:30 y serán de acceso gratuito, previa retirada de invitación -a partir de las 21:00 en el mismo Cicus-, hasta completar aforo. Se trata apenas de cuatro citas, pero, eso sí, altamente recomendadas tanto para los degustadores del amplio, inabarcable género como para otros oídos curiosos en busca de nuevas sensaciones.

The Black Dog (mañana). Auténticos clásicos del IDM británico -Intelligence Dance Music: aquel curioso eufemismo con el que se pretendió separar no se sabe qué grano de no se sabe qué paja-, The Black Dog contribuyó a dar carta de natulareza a la etiqueta facturando ya en los albores post-rave un disco tan atractivo como Bytes (1993), compendio de maxis previos en los que la resaca tras la fiesta encontraba alivio en el engalanado melódico, aunque sin lograr del todo, tal que fuera una presencia fantasmal, quitarse de la cabeza el intrincado entramado rítmico propio del techno. Autores de incontables remezclas, subyugantes mixtapes -su propia página web está repleta de ellas, listas para la descarga- y trabajos de altura en el legendario sello Soma -para algunos, Radio Scarecrow aún fue uno de los mejores discos electrónicos de 2008-, con Music for the Real Airports (2010) le chistaron al mismísimo Brian Eno. Valor no les falta…

Erik Truffaz & Murcof (sábado 26). El mexicano Fernando Corona, alias Murcof, ha venido publicando discos de electrónica experimental, también con ascendente IDM, desde comienzos de la década -entre lo más granado de su producción cabe apuntar Utopía (2004) y Remembranza (2005)-; el galo Erik Truffaz, por su parte, es un trompetista de jazz formado en el Conservatorio de Ginebra, y con albergue en la escudería Blue Note, que nunca perdió de vista la devoción por Miles Davis. El francés se embarcó en 2008 en un viaje sonoro, con compañeros distintos, por tres localizaciones geográficas especialmente sugerentes: París, Benarés y México. Para la última parada contó con el apoyo de Murcof, autor de bases y atmósferas a las que la trompeta de Truffaz puso acento cinemático. Aquella trilogía nómada, también disponible por separado, quedó recogida en la recopilación Rendez-Vous (Paris-Benares-Mexico).

Aufgang (viernes 2 de julio). ¿Coincidencias?: el mencionado Murcof fue productor del debut en solitario del pianista luxemburgués Francesco Tristano, Not for Piano (2005), uno de los integrantes del curioso trío Aufgang, completado por el también pianista libanés Rami Khalifé y por el baterista francés Aymeric Westrich. Los dos primeros se conocieron en la prestigiosa Juilliard School y ya habían ofrecido un buen número de conciertos como dúo antes de que la entrada de Westrich reforzara el componente rítmico. Presentes en el Sónar de ese mismo año, de la música de tan extraña formación -descargas house, arrebatos neorrománticos…- queda constancia registrada en el homónimo Aufgang (2010).

To Rococo Rot (sábado 3 de julio). Se anunció en principio a The Emperor Machine, pero un contratiempo de penúltima hora forzó el relevo. Bienvenido sea, en cualquier caso, el recambio: To Rococo Rot, entre la electrónica y la música orgánica, fue, sin duda, uno de los nombres grandes de la era dorada del post-rock europeo -facción sintética-. Como tales, los alemanes no sólo nos dejaron unos cuantos títulos clave a la hora de abordar/degustar aquel curioso fenómeno -Veiculo (1997), The Amateur View (1999), Music is a Hungry Ghost (2001)-, sino que, como recientemente demostró el estupendo Speculation (2010), aún parecen dispuestos a perseverar en su misión de exploradores sónicos.


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