Una fructífera ruptura

Blas Fernández | 19 de febrero de 2012 a las 13:19

A Sleep & A Forgetting. Islands. Anti- Records. Soul / Pop. LP / CD

Lo sorprendente no es tanto la anécdota, eso de comenzar a escribir un día de San Valentín las canciones de un álbum que se reclama hijo desolado de una ruptura sentimental y que dichas canciones, de manera poco inocente, vean finalmente la luz el 14 de febrero del año siguiente. No, de eventualidades similares, y de discos fruto del desamor, está repleta la historia de la música pop.

También de gozosas reinvenciones, de ésas que alteraron los parámetros habituales por los que se movió un grupo o solista, que fintó y propuso algo inesperado, imprevisible. Ahí sí: es donde mejor encaja la sorpresa de A Sleep & A Forgetting.

El cuarto álbum de Islands -o lo que es lo mismo, de su factótum Nicholas Thorburn- se amolda a la segunda categoría aun cuando su discografía, mutante en lo estilístico, ya dispusiera el ánimo del curioso ante los bandazos. En este sentido, basta recordar que su anterior y tercer trabajo, Vapours (2009), tan propio de una época en que tras cada piedra parecía esconderse un grupo de indietrónica, en poco se asemejaba, al menos en cuanto a sonoridad, a su celebrado debut tras la ruptura de la banda germinal, The Unicorns.

Return to the Sea (2006), con una canción definitivamente adelantada a su tiempo -Don’t Call Me Whitney, Bobby-, emparentaba antes con ese redescubrimiento del folk que el pop experimenta de manera cíclica. Eso sí: en el caso de Thorburn, las conexiones siempre resultan leves, insinuadas, nunca ondeadas con ánimo apropiacionista o desvergüenza revivalista.

Así ocurre en A Sleep & A Forgetting, donde el soul clásico, muy clásico, adopta el papel de un filtro por el que el compositor tamiza formas e ideas, conservando esencias e incluso modos sin que el resultado, amén de proporcionarle una gustosa escucha, levante en el oyente mayor reparo que un cómplice qué cabrón murmurado sotto voce. A menudo, un inequívoco síntoma de admiración.

Este otro canadiense errante -él mismo lo cuenta en la web de Anti- Records- rompió con su pareja y mudó Nueva York, el hervidero Brooklyn, por Los Ángeles. A partir de ahí puede fiarle mayor o menor credibilidad a aquello de había un piano donde me alojaba y empecé a escribir estas canciones, porque la majestuosidad de las teclas en los once temas de A Sleep & A Forgetting, el peso mismo de éstos, resulta por completo independiente de su génesis, que no recordaremos mientras los tarareamos.

Si le hace falta, dese el tiempo necesario: éste es un álbum para escuchar una y otra vez.

http://vimeo.com/33233197

  • Masfe

    He Blas,

    El tema suena cojonudo. 1e6 de gracias por la recomendación.

    Masfe


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