Veinte años de esplendor

Blas Fernández | 12 de abril de 2012 a las 7:25

Vers les lueurs. Dominique A. Wagram. Pop / Rock. LP / CD

Parece obvio que ningún músico de largo recorrido, más allá del talento de cada cual y de los mínimos exigibles que marca el oficio, mantiene el mismo nivel de inspiración durante toda su trayectoria. Piense, por ejemplo, en el Neil Young de comienzos de los 80, buscando en una maraña de discos genéricos –los devaneos electrónicos en Trans (1982), el rockabilly en Everybody’s Rockin’ (1983)…– una nueva identidad con la que sacudirse la modorra de la inercia; probando con mayor o menor fortuna, pero probando.

La carrera de Dominique Ané (Provins, 1968) tiene también mucho de prueba, de cambio de registro aun cuando éste se produzca dentro de unos márgenes perfectamente identificables –la prodigiosa musculatura de su voz, su infinita capacidad de conmoción–, pero apenas nada de error. Algo, en el fondo, tan sorprendente como el mecanismo celeste que devuelve la gracia al artista en hora bajas.

La discografía de monsieur A, veinte años después de la publicación de su primer álbum, La Fossette, perfila y visibiliza esa búsqueda de la sorpresa, esa necesidad de ser amable con su público ofreciéndole algo nuevo, distinto, como él mismo nos recordó hace años en estas páginas.

De la incontenible rabia de Remué (1999) saltó Dominique a la dulzura de Auguri (2001), se arropó con una orquesta en Tout Sera Comme Avant (2004) y exploró las posibilidades del pop de cámara en el no menos espléndido L’Horizon (2006). Plasmó además lo hercúleo de su directo en Sur nos forces motrices (2007), pero, sí, también frenó: La musique / La Matière (2009), sin ser ni de lejos un mal disco, nos devolvió la imagen del francés más preocupado por no repetirse, al menos en apariencia, que fluyendo con la naturalidad acostumbrada.

Las variables del mecanismo celeste se antojan infinitas y vaya usted a saber cuáles se combinan ahora para que Dominique A, después de ofrecernos su título quizás menos destacable, retorne al habitual resplandor con este décimo álbum, Vers les lueurs, desde el mismo momento de su aparición convertido en otro radiante jalón, de los más brillantes, en su imponente obra.

Cimentado en su pericia como flamante escritor de canciones y en esa fiel y literal lectura de la interpretación, Vers les lueurs se saca de la manga una carta no por conocida menos efectiva: los arreglos que el pianista David Euverte escribe para un compacto quinteto de viento, encargado de mantener una continua tensión entre las eléctricas guitarras de Ané y Thomas Poli y todo lo demás.

Está el resplandor en las hermosas, emocionantes melodías, también, pero sobre todo en ese permanente contraste armónico. Ahí es donde el nuevo disco del francés se crece a cada corte –la tríada final, con Ce geste absent, la larga y densa Le convoi y Par les lueurs es simplemente desarmante– anunciándonos que el mejor Dominique A, y con él las musas que lo impulsan hacia arriba, hacia el esplendor, están de vuelta. Créame, no es poco cosa.

Ahí le dejo el clip de Rendez-Nous La Lumière

http://vimeo.com/38840009

Además, pueden ver en este enlace, vía Arte Live Web, el magnífico concierto con el que Dominique A presentó anoche Vers les lueurs en la Gáité Lyrique de París (empieza en el 5’36”).

  • José llega

    Grande grande, de nuevo otra maravilla de este pedazo de artista. Te esperamos pronto en Sevilla, no tardes

  • Manuel

    A ver si nos lo traen en formato original (como en el concierto de ayer noche, Dios!!!), y no en versión hombre-orquesta baratita bolo de verano (buena igualmente, pero no-es-lo-mismo).
    Thanks por el aviso

  • Blas Fernández

    Ojalá, José y Manuel, que podamos verlo con esta misma formación, la que grabó el álbum. Acabo de añadir al texto el enlace al concierto de anoche en la Gáité Lyrique. Im-pre-sio-nan-te.

  • Juan

    Que artista! Y que buenos recuerdos me trae. Lo conoci en francia alla por el 2000 y tuve la oportunidad de ver un concierto suyo el la bomba en cadiz. La cancion 22 bar es memorable