Canarios del espacio exterior

Blas Fernández | 21 de junio de 2012 a las 7:10


“En apariencia, nuestros diferentes discos no tienen nada que ver estilísticamente. De hecho, a mucha gente le choca y te dice que el año pasado hacías una cosa y ahora otra. Pero yo creo que sí tienen relación. Al fin y al cabo, somos más o menos la misma gente pensando de la misma forma. Y siempre, siempre, hay un componente psicodélico”. Al otro lado del teléfono, desde Tenerife, Mladen Kurajica, motor de GAF, intenta explicar la deslumbrante diversidad sonora que atesora la discografía del grupo canario, partícipe junto a la banda sevillana I Am Dive, de uno de los conciertos programados por el Cicus dentro del ciclo Electrochock (US).

Hijo de un jugador profesional de ajedrez y nieto de violinista, Kurajica, de origen bosnio-croata, recaló en las islas en 1994, con catorce años, tras vivir en distintas partes del globo e intentar un retorno a Sarajevo. “Fue por la guerra, claro. A mi padre le ofrecieron un trabajo aquí como profesor de ajedrez y nos vinimos”, recuerda.

Ajeno hasta entonces a la música, la sacudida del Nevermind de Nirvana le abrió de golpe los oídos. Por ellos se coló luego Sonic Youth, “que me descubrió el indie-noise”, y más tarde los primeros Pink Floyd. El detonante, dice Mladen, “fue ver el vídeo de Live at Pompeii. Ahí fue cuando empezamos a interesarnos por la música más progresiva, expansiva, psicodélica, lisérgica…”.

Nuestro hombre habla en plural porque ya por aquella época lo acompañaba el guitarrista César Chinarro, junto al que montó Emeth-HNM, primer capítulo de un proyecto aún entonces en pleno proceso de formación y crecimiento. “El siguiente grupo que nos descubrió muchas, muchas cosas, fue Can. Nos oímos toda su discografía y a partir de ahí nuestro campo se amplió bastante en todos los sentidos, sensoriales y estilísticos. Nos abrió puertas a otros géneros como el jazz, el free-jazz, la música contemporánea, la electroacústica o la clásica”.

En 2001 GAF era ya una realidad, aunque no definitiva. “En principio era casi como una vía de escape para trabajar en casa todas las ideas que no cabían en Emeth-HNM –explica–. Pero grabamos una maqueta, ganamos un concurso, que fue una pasta, y nos vimos tocando en un gran festival. Aunque la intención no era ésa. Quería componer sin necesidad de tocar en directo, si acaso hacer sólo dos o tres conciertos al año, cosas muy especiales”.

Por aquellos años estudiante de Filología Inglesa, Kurajica, hoy profesor en un instituto de Tenerife, viajó primero a Berlín y luego a Toronto para preparar su tesis sobre literatura canadiense. No la terminó, aunque sí se empapó del sonido en vivo de un sello que también cuenta lo suyo en esta historia, Constellation Records, hogar de Goodspeed You! Black Emperor, Hangedup y otras fieras indomables. “Al volver de Canadá un sello local, Ruin Records, me propuso editar un disco, así que junté varios temas que había grabado allí y lo sacamos. Fue Atractores extraños, aunque en realidad tenía tres títulos distintos… Eso fue en 2007, y supuso el inicio de la segunda etapa de GAF. Grabamos dos epés físicos más ese mismo año y tantos epés digitales que he perdido la cuenta”, bromea sobre las publicaciones realizadas por netlabels de Estados Unidos, México, Portugal y España, entre otros países.

Sin embargo, los GAF de hoy en día, un colectivo abierto en el que los músicos vienen y van –“no los buscamos, la gente llega y si surge la química y lo que sale nos mola, pues se queda y ya está”, dice Mladen–, se articulan como tal en 2010, cuando los ficha el sello barcelonés Foehn Records, que les publica tres discos, distintos pero identificables, en un periodo de dos años: Sociedad del bienestar, GAF & The Love Supreme Arkestra -atención a esa pequeña maravilla titulada Decata na sunceto- y GAF y La estrella de la muerte.

El rock experimental del primero, de inequívoco aire kraut, deja paso en el segundo al poso jazz evidente desde el título de referencias coltraneianas, cósmico e hipnótico, mientras que el tercero y último –por poco tiempo: ya preparan nuevo trabajo– vuelve la mirada al rock y se aplica en el formato canción. “Cambia el lenguaje, la estética, las texturas –reflexiona Kurajica–. No nos cerramos a ningún estilo, nos gusta picar de aquí y de allá y orientar los trabajos en función de los sonidos que surgen en cada instante. Si nos sale la vertiente más oscura, más progresiva del jazz, pues vale, bienvenida sea siempre que nos resulte interesante. Si nos sale otra cosa, como en La estrella de la muerte, pues también. Muchas veces los discos están condicionados por el contexto en el que surgen, por los músicos que entran o salen, por los huecos que dejan, por los aparatos electrónicos que está usando en esos momentos… En el caso de La estrella de la muerte la simple idea de hacer algo trabajado en casa, de forma relajada, más de banda sonora, condicionó el resultado, que tiene su parte rockera, pero que es más tranquilo en su escucha. Así que no sólo son los gustos, sino también las circunstancias”.


Y al respecto, abunda. “La consecuencia de las idas y venidas es que la orientación también cambia, porque hay músicos que te aportan muchísimo desde el punto de vista estético y estilístico. Es el caso del saxofonista francés Olivier Dubois, con el que en GAF & The Love Supreme Arkestra nos inclinamos más hacia la vertiente del free-jazz o el jazz progresivo. Vino, se incorporó, aportó y nosotros nos dejamos guiar. Así que diría que es bastante aleatorio -explica del proceso creativo-. Es una formación abierta. No buscamos nada en concreto, nos dejamos llevar por lo que hay en cada momento”.

Incardinada en una estela experimental que arranca a finales de los 60, y que a todas luces tiene en Can a su patrón y guía, la música de GAF se nutre de la tradición rupturista del rock. Aunque a Mladen todavía le quedan tiempo e ideas para dar vida a otro proyecto más vinculado a la electrónica, Afg-an. “Yo mismo lo considero una pequeña guerrilla dentro del propio GAF, centrada en sonidos más transgresores y experimentales -explica-. Igual que GAF surgió como una vía de escape para experimentar, hoy Afg-an es otra vía de escape. A veces cuento con colaboraciones de gente de GAF. La verdad es que nos gusta tanto la música que a veces pienso que intentamos rendir una especie de homenaje a todo lo que nos interesa. Y sale así. No nos planteamos nunca sacar un disco que sea esto o aquello. A veces tenemos problemas incluso para unir todas las piezas en un mismo álbum, por la diferencia estilística que puedan tener, pero al final lo conseguimos”.

Cosa seria, en cualquier caso, tanto como el recomendable directo en formato de sexteto que, rompiendo el proverbial aislamiento canario, tendremos la ocasión de disfrutar mañana.

Ahí le dejo un clip del grupo tocando en directo una de las canciones de GAF y La estrella de la muerte, Alien love.

GAF y I Am Dive actúan el viernes 22 en el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (Cicus, Madre de Dios, nº1) a las 22:00. Retirada de invitaciones gratuitas en el mismo espacio desde dos horas antes del concierto.


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