Un tobogán noruego

Blas Fernández | 15 de noviembre de 2012 a las 7:10

Smalhans. Lindstrøm. Smalltown Supersound. Electrónica. LP / CD.

Responsable ya por entonces de una prolija discografía con acomodo predilecto en formato de 12”, el noruego Hans-Peter Lindstrøm (Stavanger, 1973) ascendió en 2008 a la primera división de la atención melómana con la publicación de Where You Go I Go Too, un atípico y delicioso álbum en el que a lo largo de tres dilatados cortes (29, 10 y 16 minutos respectivamente) dio rienda suelta a su indisimulada inclinación por el cosmic-disco, la electrónica ensoñadora y planeadora de finales de la década de los 70 y la evocación de una época en la que, retrofuturismo mediante, aún nos permitíamos imaginar el porvenir como algo apetecible, mejor.

Sobreponiéndose al factor kitsch y esquivando con el acierto de su alquimia sonora –pura alucinación psicodélica, en el fondo– el acechante fantasma del revival, ese espectro persistente en buena parte de la música de comienzos de siglo, Lindstrøm nos proporcionó una auténtica odisea sensorial, espacial y temporal; un viaje exploratorio en toda regla que sumó resultados palpables e irresistibles a esa larga lista de incursiones en direcciones paralelas –los dos flamantes álbumes junto a su colega Prins Thomas, definitivamente más orgánicos y especulativos a la vieja usanza, o el firmado junto a Christabelle– que su producción atesora.

Quizás sólo ignorando esa multiplicidad de intereses cabe entender la tibia acogida que un significativo sector de la crítica deparó a Six Cups of Rebel, el disco con el que a comienzos de este mismo año nuestro protagonista, sin perder en ningún caso su característico sello –léase la filiación setentera–, dio un nuevo golpe al timón alejándose de la deriva cósmica para navegar por aguas más bravas, más disco –a secas–, e imbuidas de guiños físicos, corporales y vocales, al funk.

Six Cups of Rebel no debería pues ser desdeñado a las primeras de cambio –concédale una nueva oportunidad, si viene al caso–, lo cual no implica, resulta evidente, que este Smalhans, facturado con llamativa celeridad, le pase ahora por encima con arrolladora contundencia.

Lo paradójico, en cualquier caso, es que la cuarta entrega en largo de Lindstrøm bajo su propio apellido queda estilísticamente más cerca Six Cups of Rebel que de Where You Go I Go Too. Del segundo apenas toma, aunque no sea poca cosa, esa tendencia alusiva a la revisión imaginaria de un pasado reciente –más hipnagógica, por cierto, que la gran mayoría del hipnagogic pop–, mientras que del primero hereda la concisión –el tema más largo se queda en 6’31–, la potencia y el ascendente melódico pop.

Estructurado como un menú capaz de dejar ahíto al gourmet más exigente –el título de cada uno de sus seis cortes corresponde, según parece, a un plato de la gastronomía noruega–, Smalhans se deleita con auténtica fruición en esas ya bien conocidas escalas en ascenso y descenso permanente, un colorido tobogán de construcción vintage –el uso de sonoridades retro– sustentado sobre bases rítmicas impetuosas e impenitentes que propician en el oyente-usuario –ésta es música para escuchar y bailar– un efecto inequívocamente euforizante.

Auténtico mascarón de proa en este empeño, Rà-àkõ-st, el apabullante corte inicial, podría ser, para entendernos en pocas palabras, esa sintonía perfecta por la que un editor de Informe Semanal estaría dispuesto a matar: la equilibrada mezcla resultante entre las bandas sonoras de John Carpenter a comienzos de los 80, el Moroder mas desmelenado, el Jarre más comedido y unos Daft Punk bien conscientes de su propio buen humor. E insisto: ése es sólo el primero.

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  • emigrante

    Aunque soy de Jerez llevo muchos años viviendo en Oslo.Me alegra muchísimo ver esta noticia en un periodico de mi pueblo pues hace unos años trabajé con Hans-Peter y sólo puedo decir que es una persona estupenda.

    SALUD

  • Blas Fernández

    Al paso que vamos, sospecho que de aquí en breve voy a poder montar una red de corresponsales extranjeros de lo más completa. Un abrazo desde Sevilla, Emigrante.

  • Vidal

    Fíjese usted, don Blas, que más que a “Where you go…”, a mí este disco me recuerda al primero que grabó, a aquel estupendo “It’s a feedelity affair” del que parece que nadie se acuerda.

    Por cierto, y ya que se pone, póngale la oreja a los dos discos que acaba de sacar el amigo Prins Thomas. Uno él sólo, que se llama “II”, y otro con una big band de ocho músicos, la Prins Thomas Orkester, que es un delirio cósmico.

  • Blas Fernández

    Coincido en que ‘It’s a feedelity affair’ es un disco estupendo, pero mi comparación no es con ‘Where You Go I Go Too’, sino con ‘Six Cups of Rebel’, mucho más cercano a ‘Smalhans’ en cuanto a estructuras y, por qué no, efectos sobre la psique y los pies. En el fondo me resulta, casi, como un disco equilibrado entre ambas vertientes: la ensoñadora y la contundente.
    El ‘II’ de Prins Thomas lo tengo controlado (¡fantástico!). Respecto al de la Orkester, no dude de que me haré con él, que ya sabe que tengo en gran estima sus avisos. ¡Un abrazo!

  • […] dos imbatibles pildorazos en el año que expira. Con todo, el mérito se lo lleva el segundo, Smalhans, seis cortes irresistibles que, en su estética y ánimo, responden a épocas más felices. […]

  • […] …la no menos espectacular remezcla del mismo tema firmada por nuestro viejo amigo Lindstrøm… […]