Parámetros del pop contemporáneo

Blas Fernández | 14 de abril de 2013 a las 20:15

Overgrown. James Blake. Polydor / Universal. CD / LP

La imponente sacudida proporcionada por el homónimo James Blake (2011) aún hace vibrar el tímpano a la hora de encarar Overgrown, segunda y peliaguda entrega en largo -todo movimiento va a ser examinado con lupa- del precoz británico, ese chico capaz de lograr lo impensable: convertir en éxito comercial un trabajo lleno de aristas afiladas.

Invocando un irresistible ritual en el que soul, R&B y dubstep se conjuraron para arropar con misteriosa y atractiva oscuridad unos textos de conmovedora sinceridad, James Blake catapultó a su artífice bastante más allá del circuito de clubes y maxis, en el que había demostrado desenvolverse con similar soltura, para introducirlo entre audiencias definitivamente más amplias. Unos descubrieron a una especie de Antony Hegarty un pelín más moderno -la similitud en el timbre y los tempos lo ponía en bandeja-; otros, a un productor testigo de su tiempo y con sobrado talento para proponer fórmulas nuevas que se revelaba, además, como un cantante fabuloso, capaz de atrapar tu corazón en su puño mientras entonaba con tono grave y dicción pesarosa.

Y así, con el generoso intermedio de un Live Album (2012) regalado en Internet, pero que ninguna pista arrojaba sobre la naturaleza del siguiente paso, Overgrown se enfrenta ahora a la tarea no tanto ya de despejar la incógnita -no la hay: Blake es un fenómeno- como de satisfacer la imperiosa curiosidad que anida impertinente en su creciente legión de fans: ¿logra la misma intensidad, similar hondura?

Sí y no. Vaya por delante que Overgrown es un magnífico trabajo, especial del primer al décimo corte (undécimo en la versión deluxe), pero incluso descontado el desgaste del factor sorpresa -en su caso, crucial- la sensación de plenitud, de disco completo, no alcanza aquel incontestable estatus de su celebrado debut.

Armado con los mismos mimbres, aunque dejando en ocasiones concretas mayor protagonismo a determinados matices -el ambient denso y opresivo en Digital Lion, con la colaboración de Brian Eno; el house determinante en aquel Blake aún más joven, el que campa soterrado en Voyeur-, Overgrown abandona aquella hipnótica producción imperfecta de su predecesor para lucir un acabado más pulido. Sin embargo, no alcanza a enmudecer la réplica con un repertorio de enjundia equiparable -esto es: sin tacha-. Contiene grandísimas canciones -Retrograde, apabullante en su belleza-, pero también, lástima, algún pegote de pesada asimilación -Take a Fall For Me, con RZA; más acorde con el resto resulta el bonus de la edición deluxe, Every Day I Ran, construido en torno a un sample de Big Boi-. Aún así, no sólo desarma: también nos deja una visión más que ajustada de los parámetros donde hoy se factura el más brillante pop contemporáneo. Sólo eso ya aconsejaría su escucha.

Ahí le dejo el clip de Retrograde filmado por Martin de Thurah…

…y el de Nabil Elderkin para Overgrown.

PD: Huelga decir que los bajos abisales de Overgrown no caben con propiedad en un fichero mp3…

  • […] James Blake: Overgrown (Universal / Polydor / Atlas) Mejor disco del año según el Facebook de su novia, Overgrown -servidor se ratifica- no sacude quizás con la misma intensidad que el factor sorpresa regalaba al primer y homónimo álbum del británico, pero aún así, también se dijo, marca distancias siderales: con el dubstep más subterráneo por su naturaleza accesible; con el mainstream por el que ya se mueve, por su insobornable cualidad artística. Puede leer la reseña aquí. […]


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