La zanahoria de Sísifo

Blas Fernández | 9 de febrero de 2014 a las 5:00

León Benavente, fotografiados por Gustaff Choos.

León Benavente, fotografiados por Gustaff Choos.

“Cuando ya llevas unos cuantos años en esto y comienzas un nuevo proyecto, en lo último que piensas es en una fórmula que funcione, en hacer canciones para tocar en festivales. Más que nada, porque no te va a salir bien”, dice Abraham Boba delatando que, en efecto, no es nuevo en este asunto y que la experiencia le ha enseñado bien acerca de la imprevisibilidad de los resortes emocionales que disparan el mecanismo pop. Para muestra, León Benavente, la banda en la que, tras tres notables discos previos firmados con su nombre, comparte ahora protagonismo con Luis Rodríguez -como el propio Boba, acompañante habitual de Nacho Vegas-, Edu Baos (Tachenko) y César Verdú (de los monumentales Schwarz).

Con un álbum homónimo y un EP, Todos contra todos, ambos publicados durante el pasado 2013, León Benavente es hoy una gozosa realidad que, probablemente, supera en repercusión a cualquiera de los proyectos de los que proceden sus integrantes. “Lo primero en lo que pensamos fue en hacer canciones que nos gustasen, directas, claras; en que fuéramos capaces de subir a un escenario y defenderlas. Creo que era lo que todos teníamos en la cabeza y en el estómago y así salieron -dice Boba-. Luego todo se te escapa de las manos: la música deja de ser tuya para ser del oyente. Ya no eres el dueño de los caminos que recorra. Desde luego, nosotros estamos muy sorprendidos y encantados”.

Y tanto. El cuarteto, que en breve visita Andalucía, prácticamente no ha parado de tocar desde que se publicó el álbum. ¿Y por qué ahora y no antes? “Bueno, ni duele ni se agradece. Te das cuenta de que la industria musical se mueve por derroteros que, de antemano, nunca sabes a dónde van a parar. Hay parte de factor suerte, parte de cómo le presentas las cosas al público… Creo que ninguno de nosotros se siente diciendo algo así como vaya, al final ha tenido que ser con este proyecto, después de tantos años, que esto funcione y vaya adelante. No lo piensas, porque todo lo que has hecho es lo que te ha servido para llegar aquí”.

Busquemos las claves entonces en un rock visceral, ejecutado con absoluta solvencia, que alterna en lo lírico los desengaños amorosos con esos otros desencantos -¡ay…!- fruto de la estafa eufemísticamente conocida como crisis. “Creo que eso también tiene bastante que ver con nuestra generación y con algo que nos vendieron -reflexiona Boba, como el resto de componentes de la banda, cercano a los 40-. Nos hicimos ilusiones y luego, llegado el momento, nos dimos cuenta que era como una zanahoria que perseguías continuamente sin poder alcanzar nunca. Quizás venga de ahí… Tiene algo de poso de lo que está pasando hoy en día, pero sin perder de vista lo que cada uno lleva dentro. Los temas para elegir siempre están ahí y en la música pop se llevan abordando desde siempre. Lo que me interesa es la manera de abordarlos más que el tema en sí mismo”.

Y el tema recibe en España, por fin, abordajes inéditos, tan ajenos al espíritu panfletario del rock de consigna como a la caduca nostalgia de aquel otro universo cantautoril. “Al fin y al cabo -comenta Boba-, lo que se está intentando es construir una especie de lenguaje que te permita transmitir lo que ves al salir a la calle cada día, pero sin caer en los errores en los que se había caído en canciones de este tipo durante otras épocas. Y hay gente que lo está sabiendo hacer de manera bastante inteligente, como Pony Bravo o Triángulo de Amor Bizarro. Ése es el camino que como grupo nos interesa recorrer”.

Quizás, sólo quizás, la canción protesta inteligente ya estaba inventada. En Todos contra todos, León Benavente rescata Europa ha muerto, el emblemático tema de Ilegales. “En realidad fue un poco fortuito. Un día estaba escuchando canciones de Ilegales y al escuchar ésta pensé que iba muy bien con la idea del grupo, sobre todo porque es una canción que está escrita hace 30 años y es lo suficientemente inteligente como para no haber perdido vigencia. Y a mí, personalmente, ésas son las canciones que me gustan. Y espero que las canciones de León Benavente también sean así. Y por otro lado, hay también una parte emocional. Luis Rodríguez es amigo de Jorge Martinez, de Ilegales, desde hace muchos años. Así que también hay algo de homenaje”.

¿Otro cambio de paradigma? ¿Del mero revival ochentista a la natural asimilación del rock español de los 80? “La gente que está llegando a eso ahora es de generaciones bastantes posteriores y sólo conoce algo de los que se hacía en aquella época. En ese sentido, sí, es más revival -considera Boba-. De todas formas, yo personalmente no soy de reivindicar ninguna etapa en concreto. Lo que me interesa es todo lo que se genera de mezcla de influencias. De hecho, León Benavente viene un poco de ahí: cada uno de nosotros ha escuchado una música determinada y, al final, lo que ha salido es esto. Sin estar en absoluto premeditado. Eso me interesa más que cualquier revivalismo de cualquier época”.

León Benavente actúa el viernes 14 en la sala Velvet Club de Málaga y el sábado 15 en la sala Malandar de Sevilla.

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