Del sur como guía

Blas Fernández | 16 de febrero de 2014 a las 5:00

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“¿Por qué Almería? No lo sé ni yo. En principio era una palabra que me venía a la cabeza componiendo alguna de las canciones, pero al final sirvió como guía para definir la estética sonora o incluso la línea compositiva. En otros había utilizado distintos recursos para explicar a los músicos la visión que tenía de mis canciones. En éste le dije a la gente que colaboraba en la grabación que el disco se iba a llamar Almería y que quería conseguir un sonido que tuviera mucho que ver con esa palabra. Tenía que ser un sonido del sur, mediterráneo y del desierto. Y la verdad es que nos sirvió para situarnos desde un punto de vista estético”. Al habla el gerundense Jose Domingo, que el próximo martes 18 pone en circulación el sorprendente Almería, su tercer álbum firmado con nombre propio tras otros dos como integrante de la ya desaparecida banda Psychoine.

Y lo sorprendente en Almería no pasa sólo por una nueva reivindicación de un rock de raíces hispanas –deuda histórica abordada, entre otras, por formaciones con tan diversa suerte como Los Coyotes, Radio Futura o los mallorquines La Búsqueda–, sino, fundamentalmente, porque de ese rastreo surgen canciones enormes en las que las sonoridades flamencas juegan un papel esencial, bien sea desde un acercamiento desprejuiciadamente epidérmico –el imponente sencillo de avance, Palidez, un delirio kitsch lisérgico con guitarras españolas y eléctricas de aire western– u oníricamente rendido a la jonduraUn caballo solo, sobrecogedor cierre que traslada a las cuerdas del chelo aquella tensión tan propia del Omega de Morente–. “A la mejor esa parte de western almeriense sí que está, aunque no era por donde queríamos tirar. El lado almeriense del disco quizás sea más un efecto de insolación por el desierto que un estereotipo western –bromea Domingo–. Y desde luego, como supongo que todo el mundo, le tengo mucho respeto al flamenco. Nosotros lo rozamos, lo sugerimos. No seguimos ningún patrón, ningún palo. Utilizamos ese tipo de evoluciones sonoras a la hora de componer y jugamos libremente con eso. Nos permitimos ser un poco más psicodélicos”.

Domingo habla en plural porque incluye en la gestación del álbum a los músicos acompañantes, entre ellos integrantes del grupo mallorquín Satellites, la chelista estadounidense Helena Espvall (de la banda folk Espers) y el cantaor Jordi Fornells. “No es algo premeditado –explica de la composición–, me gusta dejarme llevar por lo que piden las canciones, que son las que mandan. Algunas pueden ser más profundas o quizás su estructura no sea tan pop, sino más abstracta. Si no lo haces así, quedan impostadas”.

Y dejarse llevar implica atender a las señales. Pone Domingo como ejemplo la mencionada Un caballo solo, “que al principio era un dúo con Jordi Fornells, un cantaor de Gerona apadrinado por Mayte Martín, amigo desde hace años, pero como hizo esa voz tan bonita preferí que la mía pasara a segundo plano”. Lo de Helena Espvall, presente en la misma canción, va aún más lejos. “Es una chelista fantástica. Contacté con ella porque soñé que tocaba justo en ese tema. Se lo propuse y me dijo que sí. Al cabo de un tiempo me envío unas líneas de chelo y sobre ellas construimos la canción”, explica.

La evolución de Jose Domingo hasta llegar a Almería ejemplifica el viaje de otros tantos músicos crecidos bajo el nutritivo influjo de seis décadas de rock anglosajón: llegados a cierto punto, y con un ánimo más inclusivo que excluyente, necesitan mirar a su inmediato alrededor. Tras Suddenly (2008), un primer álbum en solitario cantado íntegramente en inglés, En la distancia (2011), ya en castellano, dejaba pistas sobre su futura progresión afianzando el gusto por estructuras y desarrollos armónicos propios de las músicas populares hispanas. Y en ese sentido, llamaba la atención Rojo el desengaño, una hermosa colaboración con Xisco Albéniz, de La Búsqueda, exquisita rara avis en la bisagra del último cambio de década durante el pasado siglo. Su segundo trabajo, La rueda de la fortuna (1991), sigue siendo de escucha obligada para cualquier interesado real en el pop español. “Somos muy amigos y nos vemos frecuentemente –cuenta Domingo–. Lo admiro a él y admiro a La Búsqueda, un grupo que tendríamos que reivindicar por su personalidad. Y resulta que tenemos planteamientos similares. Puede que hable por él, cosa que no debería hacer, pero diría que los dos buscamos situarnos también geográficamente en nuestra obra. Yo vengo de hacer discos en inglés y al final resulta que, en un ejercicio de sinceridad, acabas dándote cuenta de que para exponer tu verdad tienes que ser sincero con el público y expresarte de manera que te pueda entender. Si cantas en inglés, sin querer te influye la música que escuchas en inglés; cuando cantas en castellano, tienes otras referencias y resultas cada vez más cercano. Es un poco aquello que decía Dalí: por el localismo te puedes hacer universal”.

Con ese planteamiento, no resulta pues extraño que Domingo mire a lo que hoy se factura en el sur. “Desde hace tiempo, lo que más me sorprende y lo que más me gusta del panorama español es lo que se está haciendo en Andalucía –confiesa–, Pony Bravo, Grupo de Expertos Solynieve, Pájaro, The Milkyway Express… Ahora estoy escuchando a Tentudía”. ¿Y Los Evangelistas?, interpelo. “Claro, por supuesto, y Los Planetas y la galaxia entera”, reconoce entre carcajadas.

En su recámara de anécdotas guarda Jose Domingo un encuentro iniciático con otro músico andaluz, Manuel Molina. “Creo que es uno de los artistas que más admiro, desde Smash a lo último que ha hecho. Nos hemos encontrado varias veces por casualidad, aunque también he ido a buscarlo a varios festivales, para verlo y para hablar con él. La primera vez me lo encontré aquí, en Gerona –recuerda–. Él estaba de paso y yo no lo reconocí. Hablamos, desayunamos juntos y yo, con bastante inconsciencia, le enseñé mi música. Me preguntó si conocía a Manuel Molina, de Lole y Manuel. Le dije que sí, que si era él, y claro, me dijo que sí. Aunque en el fondo, hace de eso unos diez años, yo todavía no conocía bien el trabajo de Lole y Manuel. Le gustó lo que le enseñé y me animó. “Cuando vayas a Sevilla, a ver si nos vemos”, me dijo. He ido varias veces y nos hemos visto. Siento admiración total por él”.

Pero Domingo también busca en otras raíces. Hijo de padres valencianos, sobrino del músico folk Pep Laguarda, el pasado año facturó junto a Isaac Ulam Temple d’aigua i llum (Bankrobber), un álbum inspirado en músicas tradicionales catalanas, tan hispanas en su ascendente. “Fue la primera vez que trabajé con alguien haciendo letras y músicas a medias. Isaac hace folk, y yo no –vuelve a bromear Domingo–. La idea era dar nuestra visión, un poco más lisérgica, de la música tradicional catalana: habaneras, jotas, canciones de trabajo de los segadores… Esta estética que está ya tan pasada de moda… Fue un proyecto precioso, de hacer y de escuchar. Y está funcionando bastante bien”.

Almería (Enunplisplasmúsica), de Jose Domingo, se publica el martes 18. El músico estará de gira por Andalucía el próximo mes de mayo. Fechas ya confirmadas en Cádiz (día 1, sala Supersonic), Sevilla (día 2, sala Malandar), Granada (día 29, sala Planta Baja) y Málaga (día 30, sala Velvet Club).


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