“Veo más espectáculos de danza contemporánea que conciertos”

Blas Fernández | 28 de septiembre de 2014 a las 5:00

De izquierda a derecha, Jesús Bascón, Amanda Palma, Miriam Blanch y Miguel Marín, la formación de Montgomery. / Maria Meler

De izquierda a derecha, Jesús Bascón, Amanda Palma, Miriam Blanch y Miguel Marín, la formación de Montgomery. / Maria Meler

Integrante de la banda británica Piano Magic durante los primeros años de la pasada década, el músico sevillano Miguel Marín abandonó Londres poco después de iniciar trayectoria en solitario como Árbol, el alias bajo el que ya ha editado cuatro discos de hermosa música introspectiva con la electrónica como principal herramienta. Instalado en Barcelona hasta el pasado 2012, y tras un curso en Menorca, Marín volvió a su ciudad natal en 2013. En todos estos años ha creado también numerosas bandas sonoras de cine y teatro (para el desaparecido Bigas Luna firmó la de la película Son de Mar y las Comedias bárbaras de Valle Inclán), exposiciones, espectáculos multimedia y, una debilidad confesa, coreografías de danza contemporánea. Desde 2007 colabora de manera asidua con la bailarina Teresa Navarrete, codirectora junto a María Cabeza de Vaca de Welcome To The Montgomery Experience, el espectáculo que el próximo 30 de octubre inaugurará en el Teatro Alameda una nueva edición del Mes de Danza, amén de germen de su nuevo grupo (completado por Miriam Blanch al bajo, Amanda Palma a la batería y Jesús Bascón a la guitarra y teclados), también de un disco a la vuelta de la esquina.

–¿Qué lo trajo de vuelta a Sevilla?

–¿El porqué? Primero porque llevaba fuera veinte años y ya tenía ganas. Uno llega a los 40 y le interesan otro tipo de cosas. Lo que me pedía el cuerpo era vivir bien, y aquí se vive bien con poco. Desde luego, también influye el hecho de haber tenido una hija, el estar más cerca de la familia y que te puedan echar una mano. Todavía me toca viajar un montón… Volví no hace ni un año. Los seis primeros meses estuve en Espartinas, en el pueblo. Me pillé una casa allí, monté el estudio… Pero estar bajando todo el tiempo a Sevilla con el coche era complicado, así que terminé viniendo al centro. Ahora tengo un local para el estudio y los ensayos.

–Tras tantos años componiendo en solitario música de carácter eminentemente electrónico, sorprenden otros retornos: al formato banda, con Montgomery, y a una sonoridad más rock…

–En el último espectáculo que hice con Teresa Navarrete inventamos el personaje de Montgomery. Y lo hicimos con esta música, que me apetecía mucho tocar en directo, con banda. Además, me apetecía también despreocuparme del hecho de tener que estar a cargo de todo, como me ocurre con Árbol. Quería cantar y olvidarme un poco de lo demás. Cuando volví a Sevilla todo fue muy rápido. Montamos la banda y empezaron a salir conciertos. Por un lado, una banda da muchos dolores de cabeza, porque a la hora de tomar decisiones es problemático poner a todo el mundo de acuerdo, pero cuando empieza a sonar, cuando ese sonido es bueno, entonces una banda te empuja.

–¿Y en qué punto está Árbol?

–Ahora, sobre todo, estoy poniendo mi energía en Montgomery y en los encargos que me hacen pare cine, teatro, danza… He acabado la banda sonora de la nueva película de Chema de la Peña, Me amarás sobre todas las cosas, que va al Festival de Berlín. Este tipo de encargos son mi trabajo. Pero con Árbol comenzaré a grabar un disco nuevo a final de año, para que salga a mitad de 2015.

–Y además habrá disco de Montgomery…

–Sí, ya está terminado. Se titula It’s Happening, lo editará Meridiana en vinilo y CD y saldrá coincidiendo con el Monkey Week, donde tocaremos el domingo 12 de octubre. Hemos enfocado el disco desde una perspectiva más electrónica, pero el directo es más orgánico, más espectacular.

–Esas canciones son justo la base del espectáculo que han preparado para inaugurar el Mes de Danza…

–Le presenté la propuesta a María González, la directora del festival, y le gustó. Se trata de hacer un concierto de Montgomery con seis bailarines que recrean una fiesta muy exclusiva con estética de los años 50. Y hay interacción entre músicos y bailarines: yo hago algún movimiento y algunas bailarinas hacen coros. Haremos dos días, el 30 y el 31.

–Después de tanto tiempo viviendo en Londres, en Barcelona, en Menorca… ¿Cómo se ha encontrado la escena sevillana?

–Bueno, discrepo del concepto de escena aplicado a una ciudad, pero lo que sí veo es que hay mucho movimiento de grupos, seguramente mucho más amplio de lo que yo conozco. Sí observo que hay mucha gente haciendo la misma música que hace veinte años, cuando me fui. Al fin y al cabo, Sevilla es una ciudad muy rockera. Pero también hay un gran movimiento en torno a la danza y al multimedia que no es tan visible como debiera. También veo que hay mucha gente organizando cosas, así que no entiendo ese victimismo respecto a Barcelona o Madrid. Créame, hay sitios en España mucho peores que Sevilla. Yo sigo haciendo música, pero estoy más metido en el tema de la danza contemporánea: veo más espectáculos de danza que conciertos.

–Residió en Barcelona durante muchos años. ¿Notó cómo crecía el movimiento soberanista?

–Lo he notado más cuando he vuelto luego a dar algún concierto o a visitar a la familia, porque mi chica es de allí. Pero depende mucho de los círculos que frecuentes. Cuando yo voy me muevo con gente allí y algunos de ellos ni siquiera se creen lo que está pasando. Así que hay quien no está metido para nada en esa historia y, por contra, otros que sí lo están. Lo cierto es que dependiendo de por dónde te muevas, el ambiente se ha vuelto un poco tenso, con alguna gente muy obsesionada. Yo no he llegado a vivirlo allí, porque dejé Barcelona hace dos años, y todo esto ha crecido, sobre todo, en el último. Pero me llama la atención ir allí a tocar y encontrarte con amigos o conocidos que antes no sacaban este tema y ahora sí lo hacen. Y lo hacen además sacando una vena nacionalista que antes no veías en ellos. En parte, creo que los entiendo: es importante que puedan decidir. Y creo que hay mucha gente que no votaría o votaría que no. No hay una mayoría tan clara como a veces parece. La gente está también muy quemada con la propia política catalana y no se cree nada de nadie. Lo que ha pasado con la oferta cultural, por ejemplo… Ha bajado muchísimo. Barcelona ya no es lo que era ni se mueve tanto como antes.

  • La ventana pop » Archivo » Cosecha 2014

    […] danza Welcome to The Montgomery Experience, hacia su condición de artefacto único y subyugante. Puede leer entrevista aquí. Escúchelo en Spotify […]

  • […] Welcome to The Montgomery Experience!, espectáculo ideado por el músico Miguel Marín junto a las coreógrafas Teresa Navarrete y María Cabeza de Vaca, vivió un sonado estreno en octubre del pasado 2014 como propuesta inaugural del Mes de Danza de Sevilla. Casi un año después, el montaje ha crecido –“Hemos incluido partes nuevas y hemos quitado otras que, con el tiempo, mirando bien el vídeo y hablando Teresa, María y yo, ya no nos encajaban”, apunta Marín– y prepara la presentación de su versión definitiva, el próximo 4 de diciembre en el Teatro Central. Pero antes, el 7 de octubre, se verá en Corea del Sur formando parte del cartel del Performing Arts Market in Seoul (PAMS), una de las ferias más importantes del sector para el mercado asiático. […]