Esplendor en la niebla

Blas Fernández | 30 de noviembre de 2014 a las 5:00

lost_twin_blog_n1
Quizás cuaje la fácil impresión de que Lost Twin, el alias tras el que se esconde Carlos R. Pinto (Alcalá de Guadaíra, 1986), surge de esa misma neblina a la que alude el título de su disco The Mist (Squaring The Circle, 2014), editado estos días en translúcido vinilo verde y descarga digital. Sin embargo, nuestro hombre ya había rodado lo suyo antes de desembocar en el que bien pudiera ser considerado uno de los más imponentes y emocionantes trabajos de música electrónica del año que acaba. “Empecé haciendo bases instrumentales para raperos -recuerda-. Lo primero que edité fue una canción para el segundo disco de Tote King, en el 2006, creo. Antes había grabado algunas maquetas con otro nombre, Neo, y hecho cosas para gente de aquí o de fuera de Sevilla, como Elphomega. Pero allá por 2008 decidí hacer mi propia música instrumental. Sentía la inquietud de comprobar si podía funcionar sola, sin necesidad de tener detrás a un MC. Saqué una maqueta, La visión, todavía como Neo, y comprobé que sí, que más o menos funcionaba. A partir de entonces me lancé”.

Licenciado en Bellas Artes tras su paso por las universidades de Sevilla y Barcelona, su trabajo como Neo llamó la atención de un pequeño sello de Brighton, Throw Some Shapes, y en un brillante alarde de juventud, decidió mudarse a la ciudad inglesa. “Entonces todavía vivía en Barcelona. Me propusieron hacer un concierto en Brighton y fui para allá con mis dos compañeros de piso. Nos encantó la ciudad -explica evocando su decisión-. Coincidieron varias cosas: se nos acababa el contrato de la casa en Barcelona, mis dos compañeros terminaban la carrera y yo tenía trabajo, pero no me gustaba demasiado… Así que fue, bueno, vámonos a la aventura. Y nos fuimos en tropel: los tres compañeros de piso más un amigo de mi pueblo. Al principio fue duro, cinco tíos en la misma casa, por no decir en la misma habitación. Empecé a hacer bolos, pero pronto me di cuenta de que los del sello no eran gente, digamos, muy seria. Me vine un poco abajo, pero encontré trabajo como diseñador, me desvinculé del sello y recuperé las ganas. La verdad es que el tiempo que estuve allí, cuatro años, fue bastante productivo. El clima es tan desapacible que la mitad de los días no tienes ganas de salir. Eso favorece el encierro y trabajar mucho en casa. Hice mucha música allí”.

Instalado de nuevo en Sevilla, Carlos se trajo de Brighton, amén de mucha música, otras cosas importantes: su propio trabajo -ahora vía telemática para la misma firma británica-, cierto reconocimiento -entre otras, llegó a ser incluido en una de las recopilaciones del locutor y DJ Gilles Peterson- y una agitada perspectiva artística. “Su contexto es muy musical. La música está en el ADN británico -considera-. Te puedes ir a comer a un restaurante y está sonando MF Doom. No te imaginas eso tomándote una tapita por aquí, no. Y no está bien ni mal, son realidades culturales distintas: allí parece que todo el mundo tiene un grupo, que todo el mundo pincha… Aquí estamos más segregados. Hay mucha gente haciendo cosas, pero no existe ese feeling de escena. Por eso te da tanta alegría cuando conoces aquí a alguien que hace música, mientras que allí es Oh, vaya, ¿tú también?”.

Entre la ida y la vuelta perfiló Lost Twin el carácter onírico, por momentos psicodélico, que conduce a la música de The Mist, dejando como pruebas por el camino los álbumes digitales Birds (2012) y Twin Talk (2013) y un epé con edición física en vinilo como parte del trío Spaced Out Family. Es música lejanamente enraizada en el hip hop -siempre hay un punto de partida-, incluso identificable bajo aquella etiqueta de hip hop abstracto acuñada hace años, aunque quizás simplemente se esté dejando llevar por esa larga y bendita corriente de experimentación ensoñadora en la que ahora navegan buques tan distintos y distinguidos como Flying Lotus o Boards of Canada. “Pero si ni siquiera escucho ya tanto a Flying Lotus… -se revuelve entre risas-. Ese sambenito me lo tengo que quitar. Bueno, es normal, es un tío muy notorio e influyente, pero pocos se acuerdan de Doseone, el productor de Clouddead, o de otra gente que ya estaba haciendo antes ese hip hop abstracto que luego él popularizó. Aunque estén distantes, mis raíces siguen en el hip hop. De hecho, sigo trabajando con MC’s y me gusta hacerlo. Sobre todo, con los que se prestan a colaborar. No hay demasiados grupos en los que uno de los miembros sea el productor y, desde el minuto uno, pueda hacer las indicaciones que quiera, donde si el MC te dice quítame ese bombo de ahí, tú puedas contestarle vale, pues tú quita esa letra, que esto no cuadra. Falta esa conexión total que pocos grupos han conseguido. Recuerdo una colaboración que hice con Agorazein, Erik Urano y Zar 1, y lo tenían muy claro. Trabajaban así, dando mucho peso al productor en la creación del disco y buscando el consenso entre éste y los MC’s. Pero creo que no hay demasiada gente que lo haga así, la verdad”.

Foto: Josué García

Foto: Josué García

Ése, en la historia del hip hop, es un sangrante caso de protagonismo destronado: el género nace de los platos del DJ -equivalente entonces al productor de hoy-, pero cambia de líder visible en su rápida y, finalmente, abrumadora reconversión lírica. Aunque nunca faltaron rebeldes; gente que, como Carlos, se preguntaba qué pasaría sí… “Le tengo un enorme respeto a Hippaly, que estaban haciendo cosas maravillosas cuando yo todavía me comía los mocos -apunta del grupo sevillano de los últimos 90, pionero y responsable de dos trabajos sorprendentes, El SURco responde al silencio (1997) y H2000: Una odisea en el surco (2000)-. Hubo una época fantástica, a finales de los 90, cuando empezaron a salir discos de electro como el de Biyi… Pero lo de Hippaly fue una especie de oasis. Luego nadie continuó su legado, aunque llegaron a llamar la atención de sellos como Ninja Tune. Estaban haciendo esto y lo estaban haciendo aquí. Cuando ellos se fueron, esa escena de hip hop instrumental se quedó medio vacía. Tuvieron mucho más peso los grupos de rap, digamos, convencional, con mayor protagonismo de los MC’s que de los productores. No es un resurgimiento, porque siempre han estado ahí, pero creo que de unos años a esta parte sí que vuelve a valorarse más. Aunque a menudo esté en la sombra, creo que la figura del productor, y me van a machacar por esto, es al menos el 75% de un tema de rap. La música es el armazón que sostiene al MC. Si eso no está bien, resulta inaudible”.

La musicalidad de The Mist, es de hecho, uno de los factores clave en la sugerente experiencia de su escucha. Son ocho cortes, con los que Lost Twin toca las teclas exactas que activan la fascinación del oyente. “No es algo que me plantee, aunque agradezco que me lo digan -confiesa sobre la turbadora capacidad de sus piezas-. Creo que lo que sí he hecho siempre es darle importancia a la melodía. Tuve formación clásica, estudié piano durante varios años. Mi padre es intérprete de música antigua. De hecho, en mi familia hay varios músicos. En casa siempre se ha escuchado mucha música clásica, pero también a Michael Jackson y The Beatles, de los que sigo siendo muy fan. No sé si ese componente melódico, el darle tanta importancia, viene de ahí. Tampoco sé si es la melodía la que transmite esa sensación de emoción. También está el factor de la intensidad, que procuro trabajar a fondo. No me gusta que los temas resulten planos, sino que tengan su desarrollo, que haya crescendos y diminuendos. No es algo premeditado, pero acaba saliendo”.

Llegados a este punto, conviene aclarar que su padre es Juan Carlos Rivera, reputado laudista y tiorbista sevillano, catedrático de Instrumentos de Cuerda Pulsada del Renacimiento y Barroco en el Conservatorio Superior de Música Manuel Castillo, amén de director del conjunto Armoniosi Concerti. Y puestos a buscar conexiones familiares en el rock, también saltan en cercanía: Carlos es primo de Miguel Rivera, guitarrista de Maga. En semejante contexto, las afinidades insospechadas se explican mejor: ¿Qué ocurre con esa innegable filiación psicodélica de su propuesta? “Tuve una época, bueno, en realidad la sigo teniendo, de absoluta obsesión con la psicodelia, el rock progresivo, el jazz… -cuenta-. Cuando empezamos a hacer el disco de Spaced Out Family creo que, de hecho, sólo escuchaba psicodelia, sacando samples todo el rato de discos rarísimos. A parte de todos los que tenía, me bajaba de SoulSeek los discos más raros que encontraba. Es un género que siempre me ha gustado mucho, quizás también por influencia de The Beatles. Siempre me ha gustado la música que tiene ese punto onírico, los estados alterados de consciencia…”.

En The Mist se cuelan, además, dos llamativas colaboraciones. En Ego Hunter pone la voz Nimio, cantante australiana residente en Madrid, integrante del grupo Boat Beam y autora de un recomendable epé producido por el barcelonés bRUNA. “Me propusieron hacer una remezcla de ese disco y ahí nos conocimos. Quería una colaboración vocal para Ego Hunter y se lo propuse a ella -dice Carlos-. Fue increíble. Le mandé una demo y me contestó con tres o cuatro ideas diferentes en su intencionalidad, perfectamente grabadas. Al final acabé pillando trozos de una y de otra. Fue muy profesional y encantadora”. También aparece, en Coda, el dibujante gaditano Paco Alcázar transmutado en Van Delay, uno de los alias que utiliza en esa otra vertiente suya, menos aireada que su labor en el cómic. “Lo conocí de una manera casual. Sabía que aparte de Humbert Humbert y otros grupos tenía un bandcamp de su propio sello, Mal Amigo, con treintaytantos discos de diferentes estilos, todos grabados por él bajo diversos nombres -cuenta-. Yo había puesto Twin Talk en mi bandcamp en descarga gratuita, pero él lo compró. Le escribí preguntándole si era el Paco Alcázar dibujante, tío, que tengo todos tus cómics, y a partir de ahí nos hicimos amigos”.

Algunos apuntes extra

Rap y rock en Sevilla: vivir de espaldas

“No sé por qué… Te encuentras con gente como I Am Dive, que tienen una mentalidad muy abierta, pero sí es cierto que la escena de rock, que aquí es amplia y buena, y la escena de rap siempre han estado un tanto separadas. En general, y sobre todo con el boom que hubo aquí con el hip hop, creo que la de los rappers era una escena un poco sectaria, de nosotros para nosotros. Era como eso de encontrarte a chavales en los conciertos que te decían yo sólo escucho rap español, el americano no lo entiendo. Pero tío, ¿qué dices? No lo comprendo muy bien, la verdad, porque además creo que el rap es ideal para fusionarse con todo. Está en su propio origen: nace del collage, de coger loops de discos ya grabados. Es una música posmoderna, basada en el apropiacionismo. Yo nunca he tenido ese tipo de complejos: cuantas menos barreras tenga la música, cuanto más se influyan las diferentes escenas, mejor”.

Spaced Out Family

“Somos tres tíos de mi pueblo. Es la gente con la que empecé a hacer maquetas. Nos conocemos desde los 13 ó 14 años. En Alcalá había varios grupos de rap y terminamos conociéndonos todos. Nos juntábamos los tres para producir las bases que luego iban a servir a nuestros colegas MC’s, hasta que llegó un momento en el que dijimos cómo mola quedar los tres sólo para producir. Y seguimos haciéndolo, así que decidimos grabar un epé instrumental. Le comenté la idea a la gente de Squaring, escucharon las demos y les gustaron, así que decidieron sacarlo. Estoy muy contento con ese disco, pero fue un poco caótico. Son seis temas y tardamos en hacerlo tres años. Empezamos a trabajarlo cuando todavía vivíamos en Alcalá, pero luego dos tercios del grupo nos mudamos a Inglaterra, así que teníamos que seguir enviándonos las pistas por correo electrónico. Fue un follón hacerlo, pero quedó guay, hay buenas ideas ahí”.

Opinión paterna

“Pues creo que le gusta. Siempre me ha asustado un poco enseñarle mis cosas, es un tío que se pega seis horas de estudio diarias, pero le puse algunas cosas del disco y le gustaron. Que mi padre respete la música que hago me da subidón”.

¿Cuándo en directo?

“Estamos pensando en organizar algo en Sevilla a comienzos de marzo, una vez que haya tenido tiempo de preparar los temas nuevos para el directo. Este año he acabado teniendo uno o dos bolos al mes, así que, con el curro y la composición, no me ha quedado demasiado tiempo para los ensayos. Teníamos la idea de hacer un showcase con todos los grupos de Squaring The Circle. Que además de Lost Twin también tocara Spaced Out Family, que nunca hemos dado un concierto en Sevilla, Nasser Wahab, The Archive… Lo estamos preparando. Espero que merezca la pena”.


Comentar


Nombre (Obligatorio)

Correo electrónico (Obligatorio)

Página web (Opcional)

El autor, en este espacio, se limita a recoger la opinión y contenidos de los lectores, por lo que no se hace responsable de los mismos. Si encuentra algún texto ofensivo, erróneo o alguna opinión que no sea respetuosa, le rogamos que nos lo haga saber