“Nos movemos entre el asombro y el agradecimiento a nuestros seguidores”

Blas Fernández | 20 de noviembre de 2015 a las 7:02

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En mayo de 1996, la banda de rock granadina 091 ponía punto final a una trayectoria de 14 años jalonada con varios discos emblemáticos e imprescindibles para la historia del rock español. Tras dos décadas de pétrea resistencia frente una posible reunión, el pasado 29 de octubre se anunciaba oficialmente lo que ya parecía un secreto a voces: la última formación del grupo -José Ignacio y Víctor Lapido a la guitarras; José Antonio García a la voz; Tacho González a la batería y Jacinto Ríos al bajo- volverá el próximo año para protagonizar Maniobra de resurrección, una larga gira nacional en la que emplearán todo 2016 y de la que ya se han desvelado las primeras fechas andaluzas: 8 y 9 de abril en la Sala Custom de Sevilla y, a falta aún de confirmación, en el Festival de la Guitarra de Córdoba en julio. El que fuera guitarrista, letrista y compositor del grupo, José Ignacio Lapido, responsable de una posterior y sólida discografía en solitario, habla de este retorno.

–¿Qué oferta les han hecho que no han podido rechazar?

–Ja, ja, ja… Nos han puesto la cabeza ensangrentada de un caballo jerezano bajo las sábanas de raso… Bueno, en realidad se han juntado varios factores, no ha sido sólo una oferta. Nos fueron llegando varias, de manera cíclica, durante todos estos años, tentativas de reunir a la banda que siempre rechazamos. Pero ahora se unían varias circunstancias: ya no éramos tan reacios a hacerlo como años atrás; se acerca el vigésimo aniversario de la despedida, y ese extraño influjo de las efemérides y los números redondos también hace que te replantees las cosas; y, por último, había varias propuestas importantes a nivel profesional. Nos hemos quedado con la más interesante. Aparte, claro, está ese entrecomillado clamor popular… Entrecomillado pero real, la verdad. O lo hacíamos ahora o no lo hacíamos ya nunca más. Así que a modo de celebración del vigésimo aniversario, nos hemos lanzado.

–¿Pero por qué tanta resistencia a una reunión a lo largo de estas dos décadas?

–Yo puedo hablar por mí. Cuando nos despedimos en el 96 di por cerrado el tema y no le veía sentido retomarlo, y aún menos poco tiempo después. Han tenido que pasar veinte años para que esto suceda. Yo ya había empezado mi carrera en solitario en el 99 y, poco a poco, he ido manteniéndola, sacando discos. Así que, para mí, aquello era agua pasada. Sentido creativo o artístico no le veía. Esto es algo especial. La palabra es celebración, como unos antiguos amigos dándose una fiesta y ofreciéndosela al público. Algo así.

–Los primeros rumores sobre la vuelta del grupo circularon ya antes del verano. Lo han llevado con discreción…

–Había propuestas anteriores, pero la de Riff Music, que es la que aceptamos, comenzó a fraguarse la pasada primavera. Ya que te decides a hacerlo, estudias las diferentes ofertas para hacerlo bien. No vas a volver 20 años después en plan amateur, sino con todas las garantías profesionales. En eso hemos estado todo este tiempo.

–¿Cómo ha sido la relación entre los miembros de la banda durante estas dos décadas?

–Nosotros no lo dejamos por desavenencias personales. Tacho es mi cuñado; Víctor, mi hermano… Así que la relación ha sido prácticamente familiar. Yo seguí mi carrera. Tacho se dedicó al mundo audiovisual, y ahí estuve yo precisamente trabajando con él durante muchos años. Jacinto también se metió en el mundo de la televisión y trabaja en una cadena local. Y José Antonio ha tenido sus escarceos musicales, una carrera intermitente con diversas formaciones. Nuestra relación ha sido cordial, de vernos habitualmente. Creo que ninguno pensaba que esto fuera a suceder. Nos tenemos por tipos serios, y cuando dijimos que el del 96 era el último concierto, en realidad era el último. Espero que se nos pueda perdonar que 20 años después hayamos dado un paso atrás en esa firmeza.

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–Anfiteatro de Maracena, 16 y 17 de mayo de 1996… ¿Qué recuerdos guarda de aquellos últimos conciertos?

–El recuerdo que tengo del último día en los camerinos es ver a un montón de gente llorando. Es cierto, no exagero. Todo el mundo derramando su lágrima por el final. Lo vi un poco como una escena propia de La casa de Bernarda Alba… Son recuerdos entrañables, sobre todo porque había dos personas que ya no están, mi hermano Javier y Fonfi, nuestro técnico de sonido de toda la vida. Ellos siempre estuvieron allí y ahora no lo harán, así que esta gira también es un homenaje a ellos.

–Recientemente, al reseñar en Granada Hoy la trayectoria de 091 con motivo de esta Maniobra de resurrección, el crítico Enrique Novi recordaba cuánto le debe la música granadina a su hermano Javier…

–Y tenía razón. Cuando nosotros empezamos en el año 82, las infraestructuras musicales profesionales en Granada eran de aquella manera. Luego han existido muchos profesionales que fueron por su cuenta, pero el hecho de que nosotros saliéramos fuera a tocar, que los equipos de sonido y las contrataciones se fueran profesionalizando… Todo aquello surgió de la oficina de Javier y Paco Ramírez, Musiserv, que creció hasta convertirse en una de las más importantes, capaz de traer giras muy grandes a Granada y a toda Andalucía.

–Un infiltrado en los ensayos de su retorno me comentaba “era como si hubieran estado tocando la noche anterior”.

–Je, je, je… Bueno… La verdad es que le estamos poniendo empeño y toda la energía que tenemos para que sea así: retomar la que teníamos hace 20 años, pero quizás con más sabiduría, la adquirida durante este tiempo.

–Supongo que no a todos les va a costar lo mismo. Usted, en solitario, y su hermano Víctor, con el Grupo de Expertos Solynieve, han seguido en activo, pero el resto…

–Las dudas se despejaron en esos primeros ensayos. Todos teníamos nuestros temores apriorísticos, pero como dice Tacho, “parece que ese repertorio, de tanto tocarlo y ensayarlo en aquellos tiempos, se nos fijó en el ADN”. Aunque todavía tenemos que trabajar duro hasta el primer concierto, no nos ha costado tanto como en un principio nos pudiera parecer.

–Con Maniobra de resurrección vuelve la última formación de 091. ¿No habrá apariciones sorpresa de antiguos integrantes, como Antonio Arias, Paco Cabello o Ángel Doblas?

–Es algo que, la verdad, aún tenemos que estudiar. Los acontecimientos se están sucediendo con tanta rapidez que no nos lo hemos planteado. Es una posibilidad. Sería bonito. Por la banda han pasado, sobre todo, bajistas. Ha sido un vivero de bajistas desde que Antonio se fue.

–El clamor popular al que antes aludía está contrastado: las primera entradas de Maniobra de resurrección en ponerse a la venta el pasado día 9, las de Madrid los días 11 y 12 de marzo, se agotaron en 30 minutos. Sumaron una tercera fecha y el papel, de nuevo, voló… “Abrumados”, se declaraban en Twitter…

–La verdad es que sí: es la palabra correcta. Abrumados, sorprendidos… Uno pone sus esperanzas en algo, pero la realidad es la que es. Cuando haces esto te preguntas quién se acordará de una banda que desapareció hace 20 años. De alguna manera estás prevenido frente a lo que pueda ocurrir, pero no estábamos preparados para una aceptación tan radical. Lo que sucedió ese día fue sorprendente. Nos movemos entre el asombro y el agradecimiento a nuestros seguidores.

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Abrir el baúl de los recuerdos conlleva una carga emocional profunda…

–Sí, sobre todo por volver a tocar canciones de hace veinte años. Incluso algunas que no estaban en el repertorio de la última gira y son aún más antiguas. Quieras o no, la música tiene ese poder de traerte de vuelta vivencias, sentimientos y recuerdos que tenías olvidados desde hace mucho tiempo. Para nosotros, entre otras cosas, está siendo muy gratificante el hecho de retomar esas canciones y comprobar que el tiempo ha sido benévolo con ellas: mantienen la energía y su mensaje es plenamente actual.

Maniobra de resurrección se anuncia como una gira con principio y fin en 2016. ¿Habrá nuevo disco? ¿Un documental quizás?

–La idea de un disco y de un documental está abierta, pero un disco con canciones nuevas en estudio… Eso no. Supongo que grabaremos conciertos y cuando vaya avanzando la gira tomaremos decisiones al respecto. Creo que sería una locura no documentar todo esto.

El mercado es caprichoso, el tiempo no. ¿Le hizo el tiempo justicia a 091?

–El concepto de justicia poética es tan relativo… Nunca pretendimos que se nos hiciera justicia. Vivimos una época concreta, tuvimos la suerte comercial que tuvimos y lo aceptamos. Partíamos de unos presupuestos artísticos que quizás no se ajustaban al gusto mayoritario de la gente que consumía música durante el tiempo que estuvimos en activo…

Ni al de ahora…

–No, ja, ja… Desde luego, pero en eso mejor ni entramos… Nos mantuvimos firmes en esa postura de primar siempre el sentido artístico de nuestra carrera. Y quizás sea eso lo que ha hecho que, pasado el tiempo, se valore nuestra actitud. Entonces no nos dio grandes réditos y está por ver qué pasara ahora, pero las primera impresiones parece que van por ahí.

La coherencia que mostró 091, incluso con su despedida, y la discografía que dejaron tuvo otra curiosa consecuencia colateral: se convirtieron en uno de los grupos más respetados por otro músicos.

–Sí. A lo largo de todos estos años hibernando he tenido la oportunidad de hablar con muchos músicos y de leer declaraciones en las que se hablaba generosamente de nosotros. Ante eso sólo cabe el agradecimiento. Nosotros, como ya he dicho, no hacíamos música para nadie en concreto; queríamos hacer música que aportara algo. Y si eso lo pudimos transmitir a los profesionales de esto, pues doblemente satisfechos. Es muy emocionante ver que compañeros de profesión reconocen que hiciste algo de valor.

Ocho discos en 14 años editados por cuatro sellos diferentes: DRO, Zafiro, Polygram, Big Bang… ¿Fue ésa una relación difícil?

–Sí, un poco… Fueron cuatro compañía distintas en las que repartimos nuestra discografía, y eso hizo que haya estado perdida durante tanto tiempo. Muchos de nuestros discos llevan décadas descatalogados. Hay gente que no nos conoció en aquella época por una cuestión puramente generacional y que ha ido buscando, encontrándolos en tiendas de segunda mano. Ahora, con internet, ya no hay ese problema. Pero es curioso: si te gusta un grupo de los años 60 seguro que tienes disponible una reedición que puedes conseguir. Lo nuestro era casi misión imposible puesto que los discos no existían físicamente.

lapido_n2Sólo se reeditaron Cementerio de automóviles (1984), Todo lo que vendrá después (1995) y Último concierto (1996). Eso dejó en el limbo piezas claves del rock español de los 80 y 90, como Más de cien lobos (1986) o Tormentas imaginarias (1993).

–Se hicieron también algunas recopilaciones un tanto extrañas, chapuceras. Pero creo que eso, ahora, lo vamos a solucionar. Ya hemos tenido conversaciones con las distintas compañías que editaron nuestro catálogo en su momento y parece que tienen interés en hacerlo bien de una vez por todas. En principio la gira iba a comenzar en marzo y luego se adelantó a enero con el concierto del festival Actual de Logroño, pero creo que para los conciertos de Madrid, si todo va como debe de ir, tendremos el catálogo completo reeditado en vinilo y en CD.

Pues no habrá sido fácil rastrear los masters. Algunas de esas compañías ya no existen…

–Zafiro desapareció a principios de los 90 absorbida por BMG Ariola, que a su vez, años después, fue absorbida por Sony. Todo el catálogo de aquellas compañías fue a parar a un almacén en Alemania, que  yo me imagino como un depósito de residuos radioactivos o algo así, con la cantidad de discos que debe de haber. Pero sí, deben de estar allí. Los alemanes son gente seria.

Bueno, no sé qué decirle. Piense en Volkswagen…

–Sí… Ja, ja… Son muy metódicos: para lo bueno y para lo malo.

Esos discos no han estado disponibles ni siquiera en las plataformas de streaming… En su calidad de consejero territorial de SGAE, ¿se lo reprocharía a quien se los haya bajado?

–Hombre, yo se lo reprocharía a quien los ha puesto sin el permiso de los dueños de esas grabaciones para sacar él un beneficio.

Pero los discos de 091 no están, por lo general, en ese tipo de páginas fraudulentas cargadas de publicidad, sino en blogs de fans

–Los míos como Lapido, que sí tienen dueño y sí están editados, sí están en esas páginas. Y no están ahí por filantropía o por un acceso universal a la cultura, sino para sacar un rédito. Eso es innegable.

Ya. Pero insisto: le pregunto por el caso concreto de 091, con discos ni reeditados ni disponibles en streaming. Imagine a un tipo de 20 años que quiere escuchar a 091, no encuentra sus discos en ninguna tienda ni en ninguna plataforma y se los baja. ¿Es reprochable?

–Yo no lo hago, desde luego, pero tampoco tengo autoridad moral para reprochárselo a nadie individualmente. Aunque sí, repito, a la gente que lo hace para explotar económicamente algo que no le pertenece. El caso de 091 es singular. Lo habitual es lo contrario: sacas un disco que te ha costado una pasta y el mismo día que lo estrenas ya está en internet. Desde luego, creo que lo que ya no existe es ese interés por acaparar millones de archivos sonoros. Lo de Spotify es otro robo a gran escala, pero en el que estás o no existes. Al final, una de las consecuencias indeseables de todo esto es que se ha perdido la capacidad de discernir entre lo que suena mal y lo que suena bien, porque todo suena horrible. Para mí, es el sonido del remordimiento: te has rodeado de profesionales para conseguir el mejor sonido posible y luego se oye en unos altavoces de juguete con una compresión infame. El signo de los tiempos…

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 39)

Blas Fernández | 19 de noviembre de 2015 a las 5:00

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Antaño integrante de formaciones como Úrsula o Jacob, también componente de Viento Smith, David Cordero, en la foto de ahí arriba, firma ahora con nombre propio El rumor del oleaje, un álbum inspirado en diversas playas de la costa gaditana y el País Vasco que publicará el próximo mes de enero el sello japonés Home Normal.

Antes, a finales de este mes, llegará al mercado Una nueva dimensión, recopilatorio de novísimos -entre ellos, Éter y The Loud Residents- que supone el estreno como sello discográfico de la editorial granadina Ondas del Espacio. Y de Granada llega también Tendrá que haber un camino, el poliédrico debut en solitario, es un decir, de Soleá Morente.

Más discos recientes: el Solita por el mundo de Cathy Claret; el Big Sur de Quentin Gas & Los Zíngaros; el Hotel Florida de Ricardo Vicente; el Rugen las flores de McEnroe… Estos últimos, por cierto, pronto en directo en Andalucía, al igual que Pumuky, I Am Dive y The Godfathers.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Soleá Morente: Están bailando

2.-Soleá Morente: Dama errante

3.-Cathy Claret: Chocolat

4.-Quentin Gas & Los Zíngaros: Going Back To Sevilla

5.-Éter: Domo A

6.-The Loud Residents: Verlaine

7.-Nothing Places: Draw Blood

8.-Pumuky: Taniyama-Shimura

9.-I Am Dive: The Lower You Fall

10.-David Cordero: Río Salado (Conil)

11.-David Cordero: Gaztelugatxe (Bermeo)

12.-McEnroe: Coney Island

13.-Ricardo Vicente: Como que sale el sol

14.-The Godfathers: Birth, School, Work, Death

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 38)

Blas Fernández | 5 de noviembre de 2015 a las 5:00

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Arranca en esta ocasión El Podcast de La Ventana Pop con la noticia del retorno a los escenarios, casi 20 años después de su disolución, de la banda granadina 091. En el apartado de nuevas ediciones suenan los discos de Los News, Víctor Sánchez, Blooming Látigo, Music Komite, Alondra Bentley, Nothing Places, Ricardo Vicente y Perro (ahí arriba fotografiados por Cristóbal Osete). Precisamente estos últimos, con su nuevo trabajo, Estudias, navajas, recién publicado, serán unos de los grandes protagonistas del ciclo Los conciertos del SEFF, por el que también pasarán, entre otros, Le Parody y Las Ruinas.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-091: Esperar la lluvia

2.-091: ¿Qué fue del siglo XX?

3.-Víctor Sánchez: Aviones a reacción

4.-Los News: In Blues We Trust

5.-Los News: Words

6.-Blooming Látigo: El gran alivio

7.-Music Komite: Korean War

8.-Alondra Bentley: The News

9.-Joaquín Pascual: Una nueva psicodelia

10.-Nothing Places: Powder in the Gun

11.-Ricardo Vicente: Muriendo de frío

12.-Le Parody: Por el camino largo

13.-Las Ruinas: International Yonki Tour

14.-Perro: Cuñao, cuñao, cuñao

15.-Perro: Azul mayoría absoluta

“No hacemos caso a esas cosas tan bonitas que nos configuran”

Blas Fernández | 2 de noviembre de 2015 a las 5:00

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Aunque ya disponía de algún trabajo previo en pequeño formato, Cásala (Sound Track) (2012) fue el primer aviso sobre las posibilidades de Sole Parody, Le Parody en versión artística, como voz distinta y distintiva dentro del abigarrado y caleidoscópico panorama del pop nacional. Tras girar por medio mundo, Hondo certificaba a comienzos del pasado mes de octubre que las previsiones no erraban. En breve lo presentará en vivo en Sevilla dentro del ciclo Los conciertos del SEFF.

-Granadina en Madrid…

-En realidad nací en Málaga, aunque nunca viví allí, sino en Granada. A los 18 me vine a Madrid y aquí llevo casi 12 años. He estado yendo y viniendo, pero al final siempre vuelvo. Aquí tengo mi base operaciones y a mi gente, pero mentalmente, o incluso creativamente, siento que estoy en Andalucía. Las cosas que me dan vueltas en la cabeza, las relacionadas con la música, con los folclores, tienen mucho que ver con mis raíces.

-Pasaron tres años entre Cásala y Hondo. ¿Se lo tomó con calma?

-El tema de los tiempos supone una lucha. Todo ocurre muy rápido, de forma un poco artificial. La gente que está más en la industria prácticamente va a disco por año. Cuando saqué Cásala tenía otros trabajos y veía imposible tener otro disco al año siguiente. Creo que por eso me planteé parar e irme, dedicarle al disco todo el tiempo que fuera necesario, que no fuera una colección de canciones hechas en ratos libres. Y no fue fácil. Siempre hay agobios: buscar un mánager, buscar conciertos… Decidí que mi única parte en todo esto era hacer canciones. Ése fue el planteamiento: tomármelo con calma, pero también con intensidad.

-Y se aisló en el campo…

-En mitad de un olivar durante todo un año, en la vega del Guadalquivir, en una casa que tiene allí mi familia, entre Úbeda y Cazorla. No hay nada cerca, una maravilla.

-¿Cómo planteó la gestación de Hondo? ¿Partía de alguna idea que diera cohesión al conjunto?

-Siempre tomo como punto de partida las herramientas que voy a usar. Lo hice en Cásala y me pareció un buen método. Quería hacer canciones con instrumentos pequeños, que me cupieran en una maleta. Ea, pues lo que me salga con un ukelele y un sampler. En Hondo me puse como premisa hacer canciones con samples de otras canciones, y que éstas fueran de pop o folclores de la India, de Marruecos… Del sur y del este. Con esas herramientas es lógico que salga algo con un hilo muy fuerte que ata las canciones.

-El armazón de Hondo está construido con esos samples… ¿Acredita su origen? ¿Liquida derechos?

-No, no he contactado con nadie en la India, de momento… Moralmente no creo que esté incurriendo en ningún tipo de robo. Son trozos muy pequeños de partes muy raras de canciones irreconocibles. No estoy dañando el trabajo de ningún otro artista. Creo que no tiene sentido prohibir el sampleo. Me parece que sus limitaciones legales responden a otro tipo de intereses, que no son realmente los de los creadores. De todos modos, esto tiene mucho que ver con trabajar en el subsuelo, en el underground. Si no te conviertes en algo excesivamente grande, puedes hacer lo que quieras. Y, en mi caso, no creo que pase mucho de aquí.

-¿Y por qué los folclores del sur?

-Cuando en el verano de 2013 hubo aquel ataque tan brutal sobre Gaza leía todas las informaciones. Me di cuenta de que todas las noticias que nos llegan de Oriente lo hacen filtradas por Occidente. Tanto en cosas concretas como ésta o en cuestiones más generales, incluida nuestra percepción de la cultura islámica, tenemos siempre ese filtro occidental, de Estados Unidos, de la Europa poderosa. He estado varias veces en Marruecos, conozco a árabes que viven en París, y la percepción directa no tiene nada que ver con lo que nos llega por los medios. A eso se une, cada vez que vuelvo a Andalucía, la sensación de que la raíz oriental sigue estando muy presente. Hay una estética, o incluso una forma de vivir, muy diferente no ya de Europa, sino también del norte de España. Empezó a molestarme no tener esa clave, sentir que estamos un poco de prestado, imitando a Occidente, mientras vivimos en un sitio con tanta herencia de otras partes. Y tan silenciada.

-Lo extraño es no haber tirado mas de ese acervo. El ámbito rock estadounidense, por ejemplo, lo ha hecho de manera permanente…

-Parece que musicalmente no es cool. Aunque ahora resurge el flamenco en el pop, gracias a gente como Niño de Elche, hasta hace dos días parecía una cosa rancia. Hay mucha imitación de lo anglosajón, muchas carencias y complejos de inferioridad. No hacemos caso a esas cosas tan bonitas que nos configuran. Por eso me dije voy a ver si por aquí rescato algo que me guste, que me interese. Es por puro placer. No estoy empeñada en demostrar nada ni en poner nada de moda. Me gustan mucho esos folclores, me gusta mucho el flamenco y escucho mucha música que no es ni de Estados Unidos ni de Inglaterra. ¿Por qué no incorporarla a lo que hago?

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-Bueno, la relación entre rock y flamenco es ya larga: por citar a unos pocos, Smash, Veneno, Camarón, Triana, Pata Negra, Los Planetas, Los Evangelistas, el propio Niño de Elche…

-Creo que el disco que he escuchado más veces en mi vida es La leyenda del tiempo… En Sevilla tenéis suerte, porque todo ha pasado por allí. Para mí es una ciudad idealizada desde la época de Smash, la cuna de algo increíble. Pero luego todo eso no es tan fácil de exportar. Aquí llega con más filtros. Verás, un tipo que me movía un poco la música me contó que le había pasado Cásala a dos periodistas y que, ya de entrada, le habían dicho que ellos no escuchaban ni reseñaban nada que fuera del rollito Bebe. Sin escucharlo, el tema chica andaluza que canta con el mismo acento que habla era ya rollito Bebe. Entendí que ése era el prejuicio, porque al margen de que a mí me guste o me deje de gustar Bebe, está claro que nuestros estilos son muy distintos. Es así. Todavía hay por ahí prejuicios que operan en el mundillo del pop. Cuando estuve tocando en Argentina el año pasado, todo el tema de la electrocumbia, de esa revisión del folclore, se percibía como algo natural y presente en muchos estratos, desde una vertiente hipster hasta otra de baile de barrio. Pero aquí intuyo una separación muy grande entre lo que se puede hacer con los folclores y lo que no. Si lo haces de una forma, encaja porque se supone que está bien, y si lo haces de otra, ya no mola.

-Resulta llamativa la coincidencia temporal a éste y al otro lado del océano de mujeres haciendo música con un pie en el folclore y otro, en mayor o menor medida, en la electrónica. Desde veteranas como la argentina Juana Molina a voces más nuevas, como la chilena Camila Moreno…

-Aún tengo pendiente la escucha de Mala madre de Camila… Quizás esa situación se esté dando y me encantaría que se demostrara que existe esa escena de mujeres haciendo estas cosas, pero sólo puedo hablar de mi caso. No sé, quizás tenga que ver con que somos una nueva generación de mujeres con acceso a medios tecnológicos a los que antes no llegábamos. Debes tener algunos conocimientos técnicos cuando te metes en la electrónica. Yo misma empecé un poco tarde. Las máquinas siempre han estado ahí, pero me costó darme cuenta. No tenía referentes. Hoy ya vemos la guitarra eléctrica como un instrumento clásico, cuando en su día era algo novedoso. Supongo que pasará igual con los instrumentos electrónicos, que son los instrumentos de hoy. Si reúnes todo eso igual resulta que sí, que hay varias mujeres trabajando así. Igual dentro de unos años es normal. Y lo de revisar los folclores, no sé si tendrá algo que ver con la época, con las crisis, con mirar para atrás… No lo sé, pero eso sí que es verdad que se está dando. Y me hace muy feliz, porque me encanta. No sé cuál será la causa, pero la consecuencia es muy disfrutable.

-Autoeditó Cásala y ahora licencia la distribución de Hondo en España con Warner. Parece que algunas discográficas están empezando a usar una práctica muy extendida ya en otros ámbitos empresariales: no lo contrato, pero si usted quiere trabajar como autónomo…

-Este tipo de contratos para licenciar tu disco con una gran compañía han existido siempre, pero sí que parece que ahora están tirando más de ellos. Es un mínimo compromiso por ambas partes. Si te fichan como artista y sale mal, estás jodida, no hay forma de irse. A mí me interesaba asomarme, ver cómo funciona la industria a ese nivel, pero sin meterme del todo. Con la crisis, las discográficas grandes no apuestan por fichar nada arriesgado. Sacan grupos que recuerdan a grupos que sacaron hace cinco años. Y cuanto peor va la cosa, la industria se hace más conservadora. Así que por su parte, aunque el disco les interesaba, no había intención de invertir en mí ni más tiempo ni más dinero. Por la mía, era ver cómo funciona sin meterme en la boca del lobo. A ellos no les roba recursos y a mí me viene bien.

-¿Los límites del artista autogestionado están en el cansancio, en la dureza de llevarlo todo adelante solo?

-Para mí, sí. Pero también en la visibilidad que quieras conseguir. Aunque sobre todo es el cansancio. Los grupos autogestionados que conozco se agotan por no poder seguir tirando de todo a la vez.

-En su cuenta de tumblr pide a los seguidores que se bajen el disco, “fácilmente pirateable”, con buena calidad de audio. ¿Cuál es el mínimo?

-Según cómo lo vayas a escuchar… Lo que ocurre es que hemos llegado a un punto en el que lo que se escucha ni siquiera es un MP3, sino el audio descargado de YouTube con programas hechos para eso. Recuerdo que mi padre me contaba que él pegaba el micrófono de la grabadora a la tele para grabar Eurovisión y por ahí se colaba el abuelo diciendo cosas. Si vas a escucharlo en tu iPod, un MP3 está bien, pero es que hemos llegado al nivel del ruido digital. Y es una pena. Aunque no tengas un oído entrenado, te das cuenta de que así las cosas no suenan. Además, esta vez me metí a producir y he comprobado de primera mano el trabajo que cuesta hacer que las cosas suenen.

-Presentará Hondo en el Festival de Cine Europeo de Sevilla sola, sin banda. Cuesta imaginar el disco sin las trompetas de Frank Santiuste y el bajo de Miguel Ángel Aguas…

-Son distintos formatos. El directo se separa un poco del disco. Sobre todo cuando voy sola, sí, pero también con la banda le damos vueltas. Las canciones siguen ahí, aunque surgen cosas nuevas. Cuando voy sola es un poco más electrónico y cuando voy con banda es, digamos, un poco más folclórico. Es cierto que me duele que no esté la trompeta, pero, bueno, eso va en función de las posibilidades de quien nos contrata. Aunque creo que está bien, que consigo transmitir el disco. Lo tendrá que decir quien venga.

Las fotos que ilustran esta entrevista son obra de Julio Albarrán.

Le Parody presenta Hondo el próximo viernes 6 a las 00:30 en el Casino de la Exposición dentro del ciclo Los conciertos del SEFF.

Los once conciertos del SEFF 2015

Blas Fernández | 27 de octubre de 2015 a las 14:43

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Arrancaron como actividad paralela en la edición de 2012 y, en apenas tres años, ya han conseguido hacerse con una identidad propia dentro de la vasta programación del Festival de Cine Europeo de Sevilla. Son Los conciertos del SEFF, propuestas musicales que, una vez rebasada la medianoche y acabadas las proyecciones de la jornada, reúnen a profesionales, cinéfilos, melómanos y otros noctámbulos irredentos en torno a atractivas actuaciones, en general de ascendente rock.

Por segundo año consecutivo, entre el 6 y el 14 del próximo mes de noviembre, la Sala X (José Díaz, 7) se convertirá en epicentro de la actividad musical del festival, a excepción de los conciertos de inauguración y clausura, que se llevarán a cabo en el Casino de la Exposición. Todos son de acceso libre hasta completar aforo, aunque cuentan con preferencia los profesionales acreditados.

La encargada de la apertura será Le Parody, en la imagen de ahí arriba, nombre artístico de la cantante y compositora granadina Sole Parody. Debutante hace tres años con Cásala, un álbum que ya dejaba vislumbrar la búsqueda de voz propia, con su segundo trabajo largo, Hondo, recién editado, certifica el buen uso del tiempo empleado en tan complejo propósito.  Sus once canciones conciben esta vez el pop como una exploración de los folclores del sur. En lo lírico utiliza patrones populares; en lo musical, con el sampler como protagonista destacado, basa su arquitectura en la electrónica. El resultado es un disco denso, no exento de momentos bailables, poético, político y subyugante.

Ya en la Sala X, el ciclo continuará el sábado 7 con el incontinente trío barcelonés Las Ruinas: seis álbumes desde su debut discográfico en 2010 con Butano, el último de ellos Siesta mayor, de este mismo año; uno más de descartes y un epé. Lejos de agotarse, la creatividad del grupo crece y su heavy-pop -la irónica etiqueta también es suya- gana en ingenio, contundencia y complejidad.

Más comedidos en productividad, pero desatados en todo lo demás, son los murcianos Perro (domingo 8), quienes tras un par de referencias de escasa difusión dieron el campanazo en 2013 con Tiene bacalao, tiene melodía. Conmociona comprobar ahora cómo su propuesta todavía gana en rudeza -sí, aún más- con Estudias, navajas, el álbum de inminente aparición que traerán hasta el SEFF. Y al día siguiente (lunes 9), primera de las dos noches con doble propuesta sonora que ofertará el festival: por un lado, el rock garajero de los locales Toni Love & The Dirty Band, con un miniálbum publicado recientemente, Yeah, Ouh!; por el otro, el norteamericano Kurt Baker, ex integrante de The Leftovers desde hace unos años residente en Madrid.

Otro norteamericano recogerá el testigo el martes 10. Si hace algunos meses se dejaban caer por Sevilla The Jayhawks, señalado exponente del incombustible revival folk-rock estadounidense, en esta ocasión será su ex componente Mark Olson, en formato de trío, quien nos visite. Se podría decir que para presentar su último trabajo, Good-bye Lizelle (2014), pero con casi una decena de discos firmados bajo nombre propio tiene repertorio donde escoger.

La segunda propuesta doble llegará el miércoles 11, que contará con los onubenses Lucro -aún sin referencias comerciales, pero con un par de demos en bandcamp que arrojan pruebas de su crudeza- y, desde El Puerto de Santa María, Little Cobras.

Encarando ya la recta final, Los conciertos del SEFF presentarán el jueves 12 al inefable Joe Crepúsculo (Joël Iriarte, Barcelona, 1981), antaño en una banda de tan grato recuerdo, y escasa popularidad, como Tarántula y autor de una discografía propia tan recomendable como inclasificable. En principio, viene con formación reducida para presentar Nuevos misterios (2015), pero quién sabe si no acabará subiéndose al escenario con él su compadre Tomasito…

Los dos últimos conciertos tendrán como protagonistas a la banda madrileña de folk-rock psicodélico Jysus (viernes 13, cuidado) y, ya de vuelta en el Casino de la Exposición, el sábado 14, a Sophie Auster, hija del escritor Paul Auster y con una carrera discográfica intermitente desde su debut en 2005 con un álbum homónimo. El tercero y último hasta la fecha, publicado este mismo año, es Dogs and Men.

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 37)

Blas Fernández | 22 de octubre de 2015 a las 5:00

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Tras una década apartada del mercado discográfico, Cathy Claret, en la imagen de ahí arriba, reaparece con Solita por el mundo, un álbum a medio camino entre el pop orquestal, la bossa nova y las sonoridades aflamencadas que esconde sorpresas mayúsculas. Vuelve también Joaquín Pascual con Una nueva psicodelia, cuarto y flamante trabajo firmado con nombre propio del que fuera integrante de Surfin’ Bichos, Mercromina y Travolta. Por su parte, Quentin Gas & Los Zíngaros, Esplendor y Gente Joven se suman al apartado de novedades, mientras que por el de conciertos a corto o medio plazo suenan Matthew E. WhiteCrackerCómo vivir en el campo y La Bien Querida. Y, cómo no, escuchamos además a las dos bandas ganadoras de la última edición del concurso Desencaja, Holögrama y Dolorosa.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Cathy Claret: Juste une petite chose

2.-Cathy Claret: Solita por el mundo

3.-Quentin Gas & Los Zíngaros: Zíngaro

4.-Dolorosa: La vida es triangular

5.-Holögrama: Fire

6.-Joaquín Pascual: Alguien tiene que hacer algo

7.-Joaquín Pascual: Me lleva el aire

8.-Gente Joven: Garcilaso

9.-Esplendor: Te esperaré

10.-Matthew E. White: Rock & Roll Is Cold

11.-Cracker: Reaction

12.-Cómo vivir en el campo: La perla del Pacífico

13.-Siesta!: Sangre nueva

14.-La Bien Querida: Geometría existencial

“El mercado ha cambiado radicalmente: vuelven las canciones”

Blas Fernández | 16 de octubre de 2015 a las 5:00

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Anunciaron a finales del pasado julio su concierto de este viernes
en la fiesta de apertura de temporada del Teatro Central. Y menos de un mes después, cuando aún no había expirado agosto, las 700 entradas disponibles ya habían volado.

Se entiende tanta expectación: aunque hubo ocasión de ver a algunos de sus integrantes en varios de esos celebrados proyectos paralelos (Grupo de Expertos Solynive, Los Evangelistas…), Los Planetas no pisaban Sevilla desde 2010, cuando figuraron como cabezas de cartel del festival Territorios. “Las entradas para los pocos conciertos que hicimos antes del verano, en Granada, Bilbao, Madrid y Barcelona, también se agotaron muy rápido -dice J al otro lado del teléfono-. Habitualmente actuamos en sitios con más aforo o en festivales con muchísimo público. La movida fue que para tocar en Benicàssim nos exigieron que no lo hiciéramos antes en salas grandes. Pagaron bien, claro, pero con cláusula de exclusividad. Aunque tocar en sitios pequeños mola, eh… Tener al público cerca hace que ésos sean siempre los mejores conciertos, sin duda”.

A lo largo de 22 años de trayectoria, los que distan entre Medusa EP (1993) y las cuatro canciones de Dobles fatigas (2015), la banda granadina se convirtió en bastante más que uno de los escasos grupos supervivientes del indie español de los 90. Su influencia sigue vigente, aunque no guarde relación alguna con ese intrascendente pop con ínfulas que hoy suele usurpar la etiqueta. Bien al contrario, el de Los Planetas es un cancionero hercúleo que, amén de codificar un amplio sector de cierta memoria generacional, se instala por derecho propio en un puesto destacado de la historia del rock español. Eso explica, en buena medida, el interés por el retorno de la banda granadina, aunque J le quite algo de hierro al asunto. “Bueno, supongo que sientes satisfacción por el trabajo bien hecho -concede-. Siempre es agradecido que la gente lo reconozca. El público ha ido creciendo con el tiempo y ahora parece que tenemos más que nunca. Está bien, porque eso le da cierto sentido a lo que haces”.

Pero también cuenta, claro, la prolongada ausencia de la formación sobre los escenarios españoles, sobrevenida tras la gira de presentación de su último álbum hasta la fecha, Una ópera egipcia (2010). En ese periodo nacieron o crecieron las aventuras paralelas antes mencionadas. También otras, como Los Pilotos, el proyecto electrónico de Florent Muñoz y Banin Fraile, un nombre más en esa lista que junta y revuelve a Los Planetas en órbitas dispares. Como si, después de tantos años, se impusiera una desconexión, un replanteamiento o un reposo. “No. Lo que ocurre es que te vas liando con unas cosas y con otras -asegura J-. Hicimos el disco de Los Evangelistas, que fue una propuesta de Antonio Arias, los del Grupo de Expertos Solynieve… Son cosas que van surgiendo. Te metes en esos líos y vas dejando otras cosas de lado. Los Planetas requieren mucha concentración. Es un grupo mucho más… profesional. Mueve a mucha más gente. Y resulta más difícil poner las cosas en orden. Lo del Grupo de Expertos es algo más ligero, no tiene tanta parafernalia, es todo más sencillo”.

En realidad no lo es, sólo que ellos consiguen que lo parezca. En el periodo de oscurecimientos planetario, los Expertos, donde J coincide con otros músicos granadinos tan notables como Manu Ferrón, Víctor Lapido, Antonio Lomas y Miguel López, han facturado un hermoso segundo álbum (El eje de la tierra, 2012) y dos certeros epés (Colinas bermejas en 2014 y Lucro cesante este mismo año) que pulen y prolongan con auténtico brillo -dan buena prueba de ellos los recientes conciertos en el Monkey Week- su querencia por el folk-rock de aires sureños. El de aquí y el de allá. “Claro que hay mucho trabajo, está muy currado. Son músicos muy buenos y lo hacen todo muy bien. Pero quizás sea un rock más… estándar -aventura J-. Los Planetas son algo más complejo y con un sonido más peculiar, más difícil de conseguir”.

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Cuando ya flotaba la sensación de una desbandada sin reunión a corto plazo -apenas media decena de conciertos puntuales a lo largo de 2012 y 2013-, el pasado 2014 Los Planetas parecían emitir de nuevo verdaderas señales de vida con actuaciones en México, Perú, Argentina y España. El mecanismo volvía a ponerse en marcha, aunque el engranaje chirriara y las tensiones hicieran que Éric Jiménez desapareciera de los créditos durante una temporada. “La vida de un grupo es algo complicada, cinco personas entrelazadas… A veces pasan cosa que… -intenta explicar J-. Éric estuvo muy liado con la apertura de su bar en Granada. Nunca teníamos tiempo para juntarnos. Queríamos hacer cosas y no terminábamos de contactar con él, así que decidimos probar con otra gente. De hecho, no toca en Dobles fatigas… Todo se va enredando, así que tienes que encontrar la manera de que todo el mundo coincida en los mismos intereses y le vea a las cosas el mismo sentido”.

Afortunadamente las tensiones se disiparon: aunque no formara parte de la banda original, cuesta imaginarse hoy a Los Planetas sin su pegada. “Bueno, ya sabemos cómo es Éric como batería, un músico excepcional con un estilo muy marcado, con una forma de tocar muy suya, muy difícil de imitar. Nadie va sonar como él -considera J-. Pienso que a veces necesita comprometerse algo más, aunque también creo que ahora tiene un compromiso mayor que en otras épocas”.

Para sorpresa casi general, el esperado retorno no se concretó con el proverbial álbum, sino con el mencionado epé Dobles fatigas, publicado, cambio de discográfica mediante, por El Seguell del Primavera, el sello del festival Primavera Sound. “Es lo que hablábamos antes -dice J-. Es más fácil hacer coincidir a cinco personas para grabar cuatro canciones que para grabar diez. Un álbum requiere más tiempo, más organización, es algo más complejo. Un epé es algo sencillo. Y me resulta un formato muy interesante para estos tiempos de avalancha de información y nuevos lanzamientos. Ni siquiera yo tengo tiempo de escuchar todos los discos que me interesan. Creo que últimamente tendemos a coger las dos canciones que más nos gustan de cada disco y a meterlas en una lista de reproducción. Escuchar un LP, que es siempre un concepto más elaborado, es un ejercicio que requiere de mayor concentración”.

Sea por una u otra razón, la falta de un tiempo ocupado en proyectos paralelos o un replanteamiento de estrategia, es exactamente la misma fórmula empleada por el Grupo de Expertos Solynieve, con dos epés lanzados en un periodo de escasos meses. “El mercado ha cambiado radicalmente: vuelven las canciones, que tienen un efecto más rápido. Y en un álbum siempre van a estar más escondidas. Aunque la verdad -reconoce J- es que sólo teníamos seis nuevas, hechas durante los últimos años en ratos sueltos. Cogimos cuatro y decidimos sacar el epé, a ver qué pasaba. Tenemos tres nuevas más que ya están grabadas y ahora estamos mezclando, así que, seguramente, sacaremos otro epé”.

Junto a una rabiosa e inicial descarga -El duendecillo verde: se admiten apuestas sobre el destinatario de semejante bilis-, Dobles fatigas ofrece sendas incursiones en la faceta más lisérgica de Los Planetas -Motores de combustión y Estadística- y ahonda en ese cruce entre psicodelia y flamenco explorado con ahínco desde el monumental La leyenda del espacio (2007). Porque, para alegría de unos y escarnio de otros -incluidos puristas de antiguo y nuevo cuño-, versionan Heroína, la célebre bulería del desparecido cantaor jerezano Juan El Torta, con versos que algunos atribuían a Tabletom y otros, aún más despistados, a Extremoduro. Me estoy quitando / me estoy quitando / Sólo me meto de vez en cuando… “Es que esos versos no están en ningún disco, sino en una grabación antigua del Torta para Televisión Española, que fue de donde los sacamos nosotros”, aclara.

¿Y qué fue lo que les llamó la atención de aquella bulería? ¿Su temática? ¿Le veían a priori una lectura psicodélica? “Hombre, es una canción muy psicodélica. Es exactamente lo mismo que dicen Spaceman 3 en discos como The Perfect Prescription -alude J citando a uno de sus grupos de cabecera-. En serio, tienen letras que son prácticamente idénticas”.

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 36)

Blas Fernández | 8 de octubre de 2015 a las 5:00

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En esta ocasión, El Podcast de La Ventana Pop repara en nuevas ediciones de grupos y solistas andaluces -Soleá Morente (ahí arriba, fotografiada por Pepe Villoslada), Holögrama, Le Parody, Tote King, M.O.R., Esplendor, El lobo en tu puerta, Santacruz…-, pero también en la siempre bienvenida reedición de títulos ya conocidos -Chencho Fernández, Furia, Niño de Elche…-. Muchos de ellos, además, pasarán a partir de mañana por la nueva edición del Monkey Week, auténtico festín sonoro para oídos indómitos.

Otras buenas noticias: la editorial granadina Ondas del Espacio se lanza, también, a la publicación de discos y anuncia para 2016 álbum de Éter; Antonio Arias presenta en su ciudad la doble edición en vinilo de Multiversos y, desde Sevilla, The Rosquettes hacen lo propio con Frothy Songs.

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Tracklist

1.-Soleá Morente: Todavía

2.-Antonio Arias: Sol de agua

3.-Éter: Cuerpos en órbita

4.-Holögrama: Embrace The Light

5.-Le Parody: Peligroso criminal

6.-Tote King: Robocordones

7.-Chencho Fernández: Radio Fun Club

8.-The Rosquettes: You Run Faster Than a Cow

9.-M.O.R.: Boooooom!!!

10.-Esplendor: Quédate

11.-Furia: Pushloop

12.-El lobo en tu puerta: I Don’t Lie

13.-Santacruz: Cuarenta por ciento

14.-Niño de Elche: Mercados

Recordando Nocturama

Blas Fernández | 5 de octubre de 2015 a las 12:16

Guadalupe Plata, Julieta Venegas, Tomasito, Christina Rosenvinge, Single, Crudo Pimento, Al Supersonic & The Teenagers, Freedonia, Hidrogenesse, Los Ganglios, Trisexual Band, Mi Capitán, Música Prepost, Tony Love, Pablo Und Destruktion, Reyes Estrada, Skinnyfinger, Stereofan, Surrounders, Tali Carreto… ¿Qué tienen en común? Fácil: todos ellos formaron parte de la programación de Nocturama Agosto, el ya veterano ciclo -once ediciones van desde que a la promotora La Suite se le ocurriera el invento- que hace algo menos calurosas las noches sevillanas en el Monasterio de la Cartuja.

Lo del vídeo de repaso parece ya una suerte de tradición -esperemos que también lo sea a partir de ahora contar con cartelistas de la enjundia de Manolo León-, que en esta ocasión ha corrido a cargo de La Maleta Creación Cultural. Búsquese. Igual se encuentra.

Una nueva vida para Dadá

Blas Fernández | 1 de octubre de 2015 a las 5:00

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Fue la primera y, ya por poco tiempo, única referencia editada hasta la fecha por Fun Club Records, el sello montado por la veterana sala de conciertos. Lo modesto de su difusión contrastó desde el minuto uno con aquello que atesoraba: una brillante colección de canciones de ésas que insuflan nueva vitalidad al rock en español. Palabra mayores como tales paulatinamente reconocidas por su público primigenio, por la prensa especializada y por un abigarrado entramado de rendidos blogs. Y en esta ocasión, a diferencia de tantas otras, saltó la liebre: la multinacional Warner ficha a su artífice, Chencho Fernández, y a través de su subsello DRO anuncia la reedición de Dadá estuvo aquí el próximo viernes 16, justo un año después de su publicación original.

“Ni sospechaba que fuera a ocurrir algo así, aunque de forma inconsciente seguro que lo deseaba –asegura Chencho–. No hay nada en este disco hecho con ese pensamiento, sino con mucha convicción e independientemente de la suerte que corriera. Pero, claro, de alguna forma deseaba que tuviera buena fortuna, que cuajara hasta el punto de poder seguir dedicándome a hacer música y hacerla en condiciones propicias. Y eso es lo que supone que el disco se reedite: un voto de confianza, un refrendo a lo que estoy haciendo que viene de quien considera que lo que hago le puede gustar a mucha más gente. Creo que honestidad artística y comercialidad están bien unidas en esta obra. Y no me equivoco en tanto en cuanto un sello discográfico potente también lo piensa. Resumiendo: no lo sospechaba, pero lo deseaba”.

chencho_lvp_2Conviene recordar que Chencho también puede presumir de veteranía. En activo desde comienzos de los 90, inició carrera en solitario tras la disolución de Sick Buzos, pero por una u otra razón su propuesta, registrada en trabajos sin edición comercial, no trascendió nunca más allá de los límites locales. Hasta que apareció Dadá. “¿Por qué ahora sí y antes no? No lo sé –confiesa–. Es como aquello de que la inspiración te pille trabajando. Trato de hacer lo mejor posible justo eso que quiero hacer. Soy exigente. Confío mucho en la materia prima. Si es sólida, transmite. Pero seguiré haciéndolo trascienda o no”.

El contrato con Warner añade a la reedición la grabación, al menos, de un álbum más, para el que Chencho pretende contar justo con el mismo equipo que hizo de Dadá estuvo aquí algo especial. Esto es, su imponente banda –los guitarrista Juano Azagra e Israel Diezma, el bajista Pablo Florencio y el baterista Manuel Martínez– y el productor Jordi Gil, cuyo mimo y celo quedó plasmado en cada una de las diez canciones del álbum. “Mi intención no puede ser otra –dice–. En gran medida, todos participaron de manera desinteresada, con confianza en el proyecto artístico más allá de los beneficios que pudiera llegar a dar. Todos están involucrados desde el principio porque creen en el tipo de canciones que hago. Fun Club intervino de manera providencial en un momento en el que no teníamos nada más allá de las canciones, sin saber cómo íbamos a divulgarlas, y siempre les estaré agradecido por ello. Y ahí estaba también Jordi, grabando el disco sin saber muy bien qué iba a ocurrir con él. Así que está claro que todos fueron cruciales en el artefacto sonoro que logramos”.

No obstante, la nueva vida de Dadá pospondrá, inevitablemente, la grabación de un próximo trabajo. “Bueno, depende de cómo vaya funcionando, evidentemente –comenta Chencho–. Me alegra que Dadá estuvo aquí tenga un mayor recorrido, porque creo que lo merece. Además, tendré más tiempo para que vayan germinando las nuevas canciones; más tiempo para componer y para buscar qué tipo de disco quiero hacer. En realidad, todo esto es un poco nuevo para mí. Es la mayor repercusión que ha tenido hasta el momento un trabajo mío. No sé cómo se recibirá lo siguiente. Pero, de forma natural, parece que Dadá requiere más espacio, más camino. Y se lo vamos a dar”.

Aunque aún está por comprobar hasta dónde llega el nuevo recorrido de Dadá, el mero anuncio de su reedición por parte de Warner supone un espaldarazo al músico frente a aquellos que consideraban su propuesta como estrictamente local, demasiado preñada de claves sevillanas para trascender límites geográficos concretos. Error: su localismo actuaba sólo como telón de fondo para escenas tan reconocibles como universales. “Bueno, supongo que si sigo viviendo aquí, mis canciones seguirán teniendo ese mismo tono –bromea–. En gran medida todo es autobiográfico, pero no tiene que serlo siempre. En este caso fue así porque eran canciones maceradas durante mucho tiempo, historias que tenía que contar. Suelo escribir sobre lo que me rodea, pero también puedo tirar de imaginación.En cualquier caso, me parece una feliz circunstancia que hablando desde lo local algo se entienda como universal”.

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Restan al menos dos claves más en el intento de explicar el soterrado crecimiento de Dadá estuvo aquí a lo largo del último año. La primera, su acercamiento a un canon de rock clásico fácilmente reconocible, en llamativa contraposición a la pulsión experimental de la que hicieron gala Sick Buzos. “Sí, entiendo que se pueda decir que es un disco clásico, pero en ese caso deberíamos definir clasicismo –matiza Chencho–, porque estamos hablando de conceptos de experimentación que llevan ya instalados en el rock 30 o 40 años. Si algo lleva 40 años siendo experimental, quizás ahí también se pueda hablar de clasicismo. ¿Si se trata de The Clash es menos clásico que si se trata de Creedence Clearwater Revival? Bueno, sólo hay diez años de diferencia… Son clásicos los dos. Pero sí, entiendo lo de las maneras clásicas o transitadas. Pienso que depende de cómo hayas mezclado y sacado todo lo que hay dentro de ti. Dejar traslucir influencias pero que al mismo tiempo suene a ti me parece una meta deseable. Y luego está tu elección. Yo entendí Dadá como un disco de debut, de eclosión. Había que fundar algo. Y prefiero hacerlo desde el clasicismo que desde la experimentación. Ya habrá tiempo de hacer lo contrario si surge la ocasión. Mi paleta es amplia”.

Segunda clave: sus letras. Tras comenzar componiendo en inglés, Chencho saltó al castellano y hoy cotiza al alza en la primera división de escritores de rock en español. “No me costó mucho dejar el inglés –afirma–. Creo que tiene que ver con la autoexigencia de la que hablaba antes. Me ha gustado siempre hacerlo en ambos idiomas. La manera de canalizarlo todo en los Buzos, de forma muy espontánea, era en inglés. Supongo que porque todas nuestras influencias directas venían de grupos que cantaban en esa lengua. Es un idioma que he llegado a dominar. No como un inglés, eso requiere que vivas durante muchos años, y de forma continuada, en un país de habla inglesa. Me podía haber quedado ahí, pero entiendo como algo muy directo la expresión artística a través de las canciones. Si vivo en España, tengo que hacerlo en castellano. De todos modos, creo que hoy la calidad de las letras es equiparable en el rock inglés y el rock en español. Por ejemplo, me gusta mucho el Grupo de Expertos Solynieve. Pero, claro, ellos juegan con ventaja: tienen a uno de los mejores escritores de canciones de España –apunta en referencia a J–. También me gusta mucho Miren Iza, de Tulsa… Ni siquiera tendríamos que irnos a las vacas sagradas, tipo Josele Santiago [Los Enemigos] o Jorge Martínez [Los Ilegales], o por supuesto Luque [Sr. Chinarro] o J [Los Planetas, GESYN]. Voy viendo a gente nueva que escribe muy bien. Yo he elegido hacerlo en castellano y me gustaría seguir desarrollándome así”.

*Las fotos que ilustran esta entrevista son obra de Carolina Cebrino.

Chencho Fernández actúa junto Grupo de Expertos Solynieve y Julio de la Rosa el próximo domingo 11 en el concierto de clausura del Monkey Week. Puede consultar el resto de fechas de su gira aquí.