El Podcast de La Ventana Pop (Programa 87)

Blas Fernández | 5 de abril de 2018 a las 6:15

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El programa de hoy casi podría pasar por un especial festivales, porque lo cierto es que nos llena de ellos: del Monkey Weekend al Anfirock pasando por el Renofest -con grupos como Arista Fiera, en la imagen de ahí arriba-, el Shorty Week o el Meridiano Cero. Pero hay más, claro. Entre otras cosas, los nuevos trabajos de Pájaro, Zines, Martes Niebla, Perro, Surpop, José Casas y La Pistola de Papá o Mist3rfly Dúo. Ya sabe, ¡suba el volumen!

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Tracklist

1.-Marina Gallardo: White Glare

2.-Pájaro: Rayo mortal

3.-Pájaro: Yo fui Johnny Thunders

4.-José Ignacio Lapido: Dinosaurios

5.-Zines: Mercedes Ben$

6.-Zines: Ya no estás

7.-Martes Niebla: Fósiles

8.-Arista Fiera: Castelao

9.-Kill Kill!: Cada día una algarabía

10.-Perro: Por mí, lo que veáis

11.-Surpop: La vida es

12.-José Casas y La Pistola de Papá: El baile del optalidón

13.-Mist3rfly Dúo: Carlos

“Todas las generaciones han encontrado en el rock una salida”

Blas Fernández | 22 de marzo de 2018 a las 9:18

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“El proyecto lo formé yo hace tres años en Las Palmas, y lo hice porque no había aquí ningún grupo de rock que me gustara, como los que sí veía en Inglaterra o Estados Unidos. Estaban siempre los mismos grupos de garaje, con un rollito como de pirados. Así que de ahí salió Texxcoco, de una liberación artística que arrastró a todos los del grupo, que también tenían ganas de tocar en una banda que hiciese lo que le diese la gana y no lo de siempre”, dice al otro lado del teléfono, alternando genuina vehemencia juvenil y risotadas, Adriana Moscoso, cantante, guitarrista y letrista de Texxcoco (fotografiados ahí arriba por Enrique Naranjo).

Tras un recomendable epé (Blu, 2015) y un contundente miniálbum (Psychonaut, 2016), la banda canaria acaba de poner en circulación, vía Subterfuge Records, su primer trabajo largo, Disorder, trece canciones rabiosas que remiten por igual al protopunk de sus admirados Stooges y a la fértil reinvención alternativa del rock de los 90. Otra célula de resistencia generacional, no tan aislada, pero siempre llamativa, frente al que se supone el sonido de su tiempo. “Tenía un novio que me decía el rock es de puretas. Anda, retrasado, vete a escuchar trap… –espeta Adriana–. Rock es lo único que quiero hacer. El trap funciona porque la gente lo puede hacer perfectamente en su casa con el ordenador, y eso lo respeto, pero lo que me gusta del rock, aunque pueda sonar raro, es que es música de verdad, somos nosotros con nuestras guitarras. Lo que más me gusta es ver a un grupo que se sube al escenario en silencio absoluto hasta que se pone a tocar y llega la hecatombe. Eso es lo que yo busco en la música: la hecatombe con los músicos y sus instrumentos, no con un tío disfrazado de algo cantando sobre su putita“.

En realidad, la polémica sobre la música de verdad y la música de máquinas reaparece desde hace décadas con cada generación. Así que lo más sugerente quizás no sea eso, sino la aparente incombustibilidad del propio rock. “Cuando eres joven, el rock siempre es una liberación, individual y artística, algo que te rompe el cerebro. Todas las generaciones van a encontrar en él una salida, una forma de enfrentarse a lo establecido”, considera Adriana.

De lo hecatómbico del directo de Texxcoco ya tuvimos pruebas en la última edición de Monkey Week, a donde la banda llegó con un bolo rodado a conciencia. Hace un par de años, recién alcanzada su mayoría de edad, Adriana y el resto de integrantes del grupo se afincaron en Madrid; desde entonces no han parado. “Fue un cúmulo de cosas –explica del traslado–. Una de ellas, el handicap de ser un grupo que vive en Canarias. Ningún promotor te va a querer llevar. Te van a decir que eres buenísimo, que nunca había habido un grupo tan original, pero vives en Canarias, ¿sabes? Oh, vale… Tuvimos un bolo aquí en Madrid con Mujeres, en la sala Siroco, y nos dijimos ya que estamos, ¿por qué no nos quedamos un año y probamos suerte? Realmente fue así, improvisado, y nos ha ido bien”.

Casi da reparo preguntarlo, pero no queda otra que asumir la obvia condición de pureta y hacerlo: ¿Qué opinaron sus padres de aquella repentina decisión? “Oh, nada, bien, ellos ya asumieron hace tiempo que ésta es la manera de la que quiero vivir”, asegura.

Otra cuestión quizás inconveniente… En las últimas semanas, el grupo canario se convirtió en protagonista de una de esas polémicas tan propias de Internet. En el videoclip del segundo sencillo de avance del álbum, Velvet Love, tanto Adriana como otras chicas aparecen en una piscina bañándose en topless. Subterfuge lo vendió como una “denuncia” del “puritanismo y la hipocresía imperantes en las redes sociales”, en las que no caben desnudos pero sí “fotos con armas” y otras “imágenes violentas”.
En efecto, YouTube lo censuró y retiró, aunque finalmente, tras el jaleo virtual del que se hicieron eco diferentes medios, reculó. Una jugada perfecta. “Que hablen de ti, sea bien o mal… Sí, claro que nos ha venido bien, pero pensaba que no iba a ser tan fuerte, la verdad. Cuando de repente vi mis tetas en El País… Estuve riéndome un buen rato”, confiesa Adriana, todavía entre carcajadas..

Texxcoco presenta en directo Disorder este viernes 23, a las 21:30, en la sala Fun Club de Sevilla (Alameda de Hércules, 86; entradas a 8 euros en venta anticipada y 10 euros en taquilla) y el sábado 24 en la sala Farándula de Algeciras.

“Si las canciones las hago y las canto yo, entonces, claro, soy cantautor”

Blas Fernández | 19 de marzo de 2018 a las 5:00

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Aunque natural de Jerez, Martín León (fotografiado ahí arriba por Belén Vargas) formó parte de dos señaladas bandas del pop sevillano de los 80 y los 90, Tiernos Mancebos y Las Balas. Con los primeros grabó un álbum homónimo para la multinacional Polygram que, tras un largo retraso, apareció finalmente en 1987. La discográfica no tardó demasiado en deshacerse de aquel proyecto, a medio camino entre la urgencia new wave y la todavía inagotable herencia de la beatlemania, pero con los segundos aún facturó dos discos repletos de canciones redondas. Tuvimos que esperar hasta finales de la primera década del nuevo siglo para reencontrarlo en un proyecto propio, Maleso, que estos días pone en circulación, ahí es nada, su noveno trabajo, Bendita miopía, un disco bendecido por un singular sentido del humor y producido por Javier López de Guereña, músico habitual del desaparecido, y añorado, Javier Krahe. Charlar con él es, entre otras cuestiones, hacerlo con un testigo directo de cambios irreversibles en la industria de la música y de la necesidad vital de seguir en ella.

-¿Hacemos ejercicio de memoria?

-Pues entré en Tiernos Mancebos al principio, en el 84; sacamos el disco en el 87, aunque sonó más el año siguiente. Llegamos a actuar en la fiesta de fin de año que organizaba el Ayuntamiento en la Plaza de San Francisco, pero ahí ya íbamos sin Carlos [Díaz], que se había marchado. Al cabo de un par de meses, viendo que teníamos que volver a empezar de cero, nos cambiamos el nombre a Las Balas. Duramos hasta el 94, pero los últimos tiempos fueron difusos. Nunca dijimos “nos separamos”, porque nos seguían saliendo cosas. Incluso salimos de gira. Pero después de dos discos, uno en el 90 y otro en el 92, fuimos dejando de tocar.

-¿Por agotamiento? ¿Desinterés?

-No. Lo típico: empezamos a casarnos, a tener hijos… Aunque en mi caso eso no fue hasta más adelante. Empezamos a tener otro tipo de compromisos e historias y todo se fue haciendo cada vez más complicado. Y claro, también estábamos cansados de carretera y de pan con chope.

-¿Qué recuerdos guarda de aquella época?

-Todos buenos. Con el tiempo filtramos los recuerdos y nos quedamos con las cosas buenas. Me acuerdo de lo guay que era tocar aquí, en Sevilla, porque siempre venía gente a verte. Y nosotros, igual: íbamos a ver grupos de los que no habíamos escuchado ni una sola canción. Nadie tocaba versiones, los bares te pagaban por tocar… Algo utópico. Estábamos todo el día quejándonos de que no se nos apoyaba, de que no había infraestructura, que era una palabra que sacábamos en todas las entrevistas, pero la verdad es que sí había apoyo de los medios locales y los sellos discográficos todavía te contrataban y te sacaban discos. Eso es algo que echo de menos. La autoedición es mortal, un trabajo de chinos.

-Tras Las Balas casi se le pierde la pista…

-Estuve metido en historias muy diversas que no terminaron de cuajar. Miguel Ángel [de Dios], de Tiernos Mancebos, y yo tuvimos un proyecto con Miguel Ángel Iglesias, que tras dejar de tocar con Silvio montó con Pájaro Los Flotadores. Cuando Pájaro se fue, entramos nosotros y estuvimos un tiempo dándole vueltas al asunto y montando canciones. Pero era un tipo imposible de tratar. El problema que tenía con la bebida echaba a perder todo lo que intentaba. Una lástima, porque tenía una cabeza impresionante. Quizás no tuviera las cualidades estándar para la música, pero fue, por ejemplo, la primera persona que me sorprendió mezclando estilos que yo pensaba que no se podían mezclar. Eso que hoy ya es casi obligatorio, mezclar salsa con heavy metal o rockabilly con música africana, eso ya lo hacía él. Llegaba con sus cintas y te ponía a un músico cubano que Dios sabe quién era y te decía “esto lo vamos a mezclar con reggae“. Eso me abrió mucho la mente, la verdad.

-¿Llegaron a tocar?

-Tocamos una vez como Los Flotadores, pero aquello era demasiado errático y me desvinculé. Él, con la ayuda de un montón de gente, acabó sacando un disco como Mixto Lobo [La sopa está caliente, 1998], donde fueron a parar algunas de las canciones que Miguel Ángel y yo habíamos trabajado con él. Creo que eso fue de lo poco creativo que hice por aquella época, tras Las Balas, porque acabé metiéndome en grupos de versiones. Como Soul Mama, que duró, ufff, quince o veinte años. Hicimos también temas propios, pero vimos que así no íbamos a ningún lado: no le interesaba a ningún sello y, a la hora de tocar, lo que nos pedían eran versiones. Toqué con un montón de gente en ese plan: Los Casanovas, que hacíamos rock’n’roll; con Restless, con Los Escarabajos haciendo versiones de The Beatles… También estuve con Surpop casi diez años. Y ahí sí que no hacíamos versiones.

-¿Y cuándo y cómo nació Maleso?

-En 2009, con Internet ya establecido como un canal universal, vi que había gente que colgaba su música. Casi había dejado de hacer canciones porque pensaba “para qué, si nadie va a escucharlas”. Pero me animé a hacer lo mismo. Los ordenadores ya te permitían grabar en casa y poco a poco me fui haciendo con equipo, desde luego no al coste de los estudios de los 80, donde cada aparato costaba un pastizal enorme. Ahora, con poquito dinero, te haces tu estudio en casa y vas grabando y aprendiendo. Así que recopilé las canciones que había ido componiendo, las grabé y ese mismo año saqué el primer disco de Maleso, Regreso a Padre Marúriz. A partir de ahí, prácticamente he ido a uno por año.

-En principio, todos gratuitos en bandcamp.

-En principio sí, pero luego, con el paso del tiempo, no. Al margen de la música, yo tengo mi trabajo, que es de lo que vivo, así que regalar mis discos en descarga en bandcamp era algo que me daba lo mismo. Pero desde entonces me he ido cruzando con mucha gente que quiere vivir de la música y no puede, gente con preparación, con estudios o que simplemente ha hecho eso toda su vida, pero que ya no puede porque todo el mundo toca gratis en todos lados y todo el mundo se descarga música gratis. Todo es gratis. Así que hace tres años decidí poner precio a la descarga de los discos en bandcamp. Si quieres lo pagas y lo descargas y si no lo quieres pagar pues puedes escucharlo. Ésa fue la razón: por coherencia con el resto del universo, aunque sea una postura que no vaya a cambiar en nada la situación de nadie.

-¿Sólo disponibles en descarga digital?

-No. Con aquello del entusiasmo del momento hice cedés del primero, que en su mayoría aún están en casa, jajaja. También del tercero. Pensaba que con el primero el problema había sido que no había mandado copias promocionales a las radios, así que las mandé y comprobé que tampoco me ponían, jajaja, que no servía para nada, así que dejé de fabricar.

-Hasta Bendita miopía

-Sí, me daba penita después del esfuerzo que hecho y de lo contento que estoy con el resultado no sacarlo en CD. Como ahora estoy tocando bastante en directo, confío en poder venderlos en los conciertos y amortizar la tirada. Lo cierto es que desde que yo empecé ha cambiado todo tanto que nunca sabes muy bien qué es lo que la gente quiere. Cuando no hacía cedés, me decían “¿no tienes cedés?”, y cuando los hacía se quedaban con el MP3. Y ya ni eso, porque lo que escuchan es Spotify. Así estamos.

-Creo que usted mismo tira mucho de MP3…

-Tengo muchos vinilos, un montón, pero sí que tiro mucho de MP3 o incluso de Youtube. Si me pongo a escuchar vinilos, con lo desordenado que soy, en dos días tengo la casa llena de fundas… Por supuesto, me gustaría poder sacar en vinilo mis propios discos, como a cualquier músico que haya tenido alguna vez uno suyo entre las manos, pero fabricarlos es muy caro.

-Y los otros seis discos de Maleso, ¿no merecían edición física o, simplemente, no había recursos?

-Los otros también tienen su trabajo y muy buenas canciones, pero en Bendita miopía se dio la circunstancia de que me junté con Javier López de Guereña, que se interesó por lo que hacía. El hecho de tener a una persona que iba escuchando lo que yo iba haciendo me hizo subir el listón. Todo se ha trabajado mucho más, al margen de que sus aportaciones han supuesto muchos escalones hacia arriba. Las canciones han quedado mucho mejor. De hecho, he tardado dos años en grabarlo, en lugar de un año, que es lo que tardo habitualmente. Creo que ha aumentado la calidad y el nivel, y el número de colaboraciones respecto a otros discos, que prácticamente los hacía yo solo. Guitarras, bajos y pianos los toco yo, pero hay gente colaborando que ha aportado mucho. Así que veo una diferencia importante con los discos anteriores, incluso en la calidad de sonido. Lo mezclamos en un estudio profesional. Se ha hecho todo con más mimo.

-Tengo la sensación de que Bendita miopía comienza a fraguarse a partir de su participación en 2016 en el concierto de homenaje a Javier Krahe en la sala Galileo de Madrid, al año siguiente de su muerte…

-Sí, claro. Yo había hecho una canción en homenaje a Krahe estando él todavía vivo, ¡Oh, menaje! Es curioso… Lo había escuchado en aquella primera época de La Mandrágora, pero después le había perdido la pista. Lo recuperé precisamente gracias a Internet. Fui escuchando discos y me quedé asombrado de las cosas que hacía, tan diferente a aquello de La Mandrágora, tan, digamos, evolucionado. Me compré un montón de discos suyos y le hice una canción, pero el disco que estaba preparando entonces era como muy triste y no pegaba esa canción alegre dedicada a alguien que admiras. La dejé aparcada y un día se la mandé a su discográfica, 18 Chulos, a ver si podían hacérsela llegar, pero el señor se murió al mes siguiente, de forma repentina, sin que nadie se lo esperase. Me quedé planchado. Y nada, ahí se quedó la canción. Saqué otro disco, seguí adelante… Pero luego descubrí que los músicos de Krahe estaban accesibles, conseguí correos electrónicos y se la mandé a su productor, Javier López de Guereña. Le gustó mucho. Incluso me dijo que a Krahe le hubiera encantado. Me animó a sacarla. Cambié el tiempo de algunos verbos como pude y la saqué en Canción ligera (2016). Javier me contó luego lo del homenaje que le estaban preparando en la sala Galileo y me pidió que participara. Me mandaron los billetes de tren y allí que me fui a tocar la canción con ellos. Para mí fue un momento emocionante… ¡Tocar con Andreas Prittwitz, con Fernando Anguita y con Javi! Son músicos alucinantes. A partir de ahí seguimos en contacto y Javier y yo comenzamos a intercambiar canciones. Al final acabé pidiéndole que me produjera el disco. Aunque a lo largo del proceso nos vimos varias veces, lo hicimos prácticamente en la distancia, a base correos y wetransfer. Y aquí está el resultado. Él está muy contento y yo también.

-Viene del ámbito de la música pop y ahora está en un terreno limítrofe con los cantautores, sea lo que sea que esa etiqueta tan ambigua signifique…

-Mi primer disco fue pop; el segundo, superpop, aunque eso suene a expresión un tanto trasnochada, jejeje; el tercero fue de country & western… Pero creo que a partir del cuarto los textos fueron adquiriendo cada vez mayor importancia dentro de las canciones, a ser más relevantes. Al final, quizás, esa idea de que cuentes una historia, que se entienda, que la gente tenga que estar pendiente de la letra, te suena un poco a cantautor. Pero ha sido un proceso lento. No fue a raíz de conocer a Javier. Venía de antes, aunque el hecho de juntarme con esta peña me ha hecho exigirme más, cuidar más las letras. Pero, si no me equivoco, ya desde el primer disco me definía en bandcamp como cantautor pop. Si las canciones las hago yo y las canto yo, entonces, claro, soy cantautor. Aunque sigue habiendo mucha influencia pop. Yo empecé con The Beatles y siguen gustándome igual.

-Me consta que hace poco descubrió al músico uruguayo Leo Masliah y se ha hecho fan… ¿Sabe que tienen en común Javier Krahe, Leo Masliah y Maleso? El sentido del humor. Es clave en casi todas sus canciones.

-Pues me alegra escucharlo, porque eso siempre me ha dado mucho miedo. En los 80 había muchos grupos de música graciosa, como Los Inhumanos, por ejemplo, que daban un poquito de grima. Ese rollo de sonar gracioso siempre me ha echado para atrás. La comedia, el humor, es lo más difícil, porque fácilmente mete uno la pata. En Krahe hay mucho sentido del humor, para descaharrarse, pero siempre manteniendo una calidad tremenda. Y de Leo Masliah qué le voy a contar: es impresionante. Aparte de que, musicalmente, es un ser de otro mundo, el humor que desprenden sus letras es fantástico. Yo llegaré hasta donde llegue, pero creo que por ese camino vamos bien. Una de las cosas en que me insiste mucho Javi es que en la música no se puede ser ni aburrido ni pesado. Hay que aplicar el sentido del humor.

-Pero es que parece que en su caso, además, no puede evitarlo: me he reído mucho leyendo en el libreto del CD sus desopilantes introducciones a cada una de las canciones. O sea, que no sólo hay humor en éstas, sino que además le sirven de pretexto para volver a hacer humor escribiendo…

-Lo que pasa es que me gusta mucho leer sobre música y me hubiera gustado saber qué opinaban los propios autores sobre discos que me encantan. Así que decidí hacer un pequeño texto sobre cada canción aportando el punto de vista personal a la gente que las va a escuchar. Aunque algunos han resultado disparatados… Bueno, es un poco lo que ya hacía Krahe en sus conciertos. Si te fijas, te ríes tanto con sus introducciones como con sus canciones. Te cuenta una historia que te sitúa perfectamente en lo que vas a escuchar. Pero es humor con fundamento, nada de hacer el amor en un Simca 1000.

Maleso presentará Bendita miopía el próximo 20 de mayo en La Sala de Sevilla (Plaza del Pumarejo) con un concierto semiacústico. Además de en diversas tiendas de discos, Bendita miopía, en formato digipack, puede adquirirse en la web maleso.com

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 86)

Blas Fernández | 8 de marzo de 2018 a las 5:00

 

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¿Preparado para una nueva edición de El Podcast de La Ventana Pop? Ésta viene, una vez más, repleta de sabrosas novedades. En el apartado de discos por llegar suenan The Magic MOR -en la imagen de ahí arriba fotografiados por Inma Zambrano-, Summer Spree, GAF y La Estrella de la Muerte, Riverboy, Perro y Sr. Chinarro; en el de recién editados, Derby Motoreta’s Burrito Kachimba y Grajo. Por supuesto, también hay tiempo para recomendar un par de directos: los de Melange y RYM. Póngase cómodo y… ¡Suba el volumen!

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Tracklist

01.-The Magic MOR: Room Service

02.-The Magic MOR: Move The Lines

03.-Summer Spree: Ya te llamo yo

04.-Summer Spree: Recuerdo de un fantasma

05.-GAF y La Estrella de la Muerte: Andromeda

06.-GAF y La Estrella de la Muerte: Millions of Stars

07.-Derby Motoreta’s Burrito Kachimba: La piedra de Sharon

08.-Derby Motoreta’s Burrito Kachimba: El salto del gitano

09.-Grajo: Queen Cobra

10.-Riverboy: A Riddle in a Pocket

11.-Melange: Armas preparadas

12.-RYM: París

13.-Perro: Celebrado primo

14.-Sr. Chinarro: Las pruebas

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 85)

Blas Fernández | 22 de febrero de 2018 a las 5:00

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La nueva entrega de El Podcast de La Ventana Pop viene repleta de avances de discos aún por llegar -Sr. Chinarro, Fino Oyonarte, La Big Rabia, Remate y Perro-, otros de reciente aparición -Naja Naja, Doblas y Martina Karsch-, buenas noticias -All La Glory prepara nuevo álbum y Quentin Gas & Los Zíngaros fichan por Everlasting Records- y conciertos recomendados -Maria Arnal i Marcel Bagés (ahí arriba en una imagen promocional), que abrirán este año el ciclo Campus Rock UCA, Marina Gallardo, Lucro y Mujeres-.

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Tracklist

01.-Sr. Chinarro: Quiero hacerlo mejor

02.-Fino Oyonarte: Afortunado

03.-La Big Rabia: Mi compromiso

04.-Maria Arnal i Marcel Bagés: Tú que vienes a rondarme

05.-Marina Gallardo: Sparkle Eyes

06.-Remate: Dawn Wiener

07.-Naja Naja: Feeding The Disaster

08.-Lucro: Changa

09.-Doblas: En la oscuridad

10.-All La Glory: Devil’s on The Phone

11.-Quentin Gas y Los Zíngaros: Luz del silencio

12.-Martina Karsch: Soy un aburrido

13.-Mujeres: Siempre eterno

14.-Perro: El sereno

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 84)

Blas Fernández | 1 de febrero de 2018 a las 5:00

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Vuelve El Podcast de La Ventana Pop con una entrega cargada de novedades, entre ellas el adelanto del próximo álbum de Pájaro -fotografiado ahí arriba por Victoria Hidalgo- y los inminente trabajos de Naja Naja y Maleso. Y de discos ya en circulación, suenan apetecibles canciones de Blusa -también remezcla dos por Canino-, Blacanova, Zines, Harakiri Beach y The Brass Buttons.

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Tracklist

1.-Pájaro: A galopar

2.-Maleso: A trompicones

3.-Maleso: Dadaísmo puro

4.-Dogo y Los Mercenarios: Qué bien me lo paso

5.-Naja Naja: Crown is Yours

6.-Naja Naja: Lying

7.-Blacanova: El ángel exterminador

8.-Blusa: #9

9.-Blusa: #4 (Canino Remix)

10.-Zines featuring Joseph: New Car

11.-Harakiri Beach: Queridos hermanos

12.-The Brass Buttons: Lady Lighthouse

13.-The Brass Buttons: Second to None

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 83)

Blas Fernández | 11 de enero de 2018 a las 5:00

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Superado el paréntesis navideño, El Podcast de La Ventana Pop estrena 2018 con un programa lleno de novedades y recomendaciones de conciertos. Entre las primeras figuran Disonancia, primer álbum firmado con nombre propio por MAR Pareja, de Lagartija Nick -en la foto de ahí arriba-; La gran gala II, segundo álbum de adaptaciones musicales de poemas del desaparecido escritor malagueño Rafael Pérez Estrada, con participantes como Álvaro Gastmans y Three Broken Tapes; las Early Demos Vol. II de Zines, el Beach Party de Harakiri Beach o la remezcla de Lost Twin para Flat Erik. Entre los segundos, citas en vivo con I Am Dive, Cosmen Adelaida, Nudozurdo, El Lobo en tu Puerta y Viva Belgrado.

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Tracklist

1.-Álvaro Gastmans: El perseguido

2.-Three Broken Tapes: La nube

3.-Zines: I Will Find You

4.-Zines: Whatever You Want

5.-I Am Dive: Rebirth

6.-Flat Erik: Matrix (Lost Twin Remix)

7.-MAR. Pareja: Dardo al cielo

8.-MAR. Pareja: - Negativo

9.-Harakiri Beach: Cine, doritos y besos

10.-Cosmen Adelaida: El futuro

11.-Nudozurdo: Bondage Belcanto

12.-El Lobo en tu Puerta: VHS

13.-Viva Belgrado: Cassiopeia-Contraluces

“Nosotros solemos hacer música para desahogarnos”

Blas Fernández | 15 de diciembre de 2017 a las 5:00

Los Punsetes, con Manu Sánchez a la izquierda de la imagen. / Foto: Ricardo Roncero

Los Punsetes, con Manu Sánchez a la izquierda de la imagen. / Foto: Ricardo Roncero

Debutaron en 2008 con un arrollador álbum homónimo y, cinco discos después, Los Punsetes mantienen y afilan en ¡Viva!, su última entrega, unas señas de identidad claramente diferenciadoras. Sus letras, sin piedad con los lugares comunes, se deslizan sobre un pop de guitarras casi siempre enérgico. El contraste con el ya proverbial hieratismo escénico de su cantante, Ariadna Paniagua, resulta inevitable. Habla el hombre tras muchos de esos textos, el también guitarrista Manu Sánchez.

–Otro grupo madrileño, Garzón, tuvo que cambiar su nombre a Grande-Marlaska porque al primero de los jueces no le gustaba la broma. ¿Les ha dicho algo al respecto Eduard Punset?

–Bueno, directamente no nos ha dicho nada. Nunca hemos hablado con él. Pero en sus declaraciones públicas cuando le han preguntado por el grupo ha hecho ver que le hace gracia y que lo celebra. Así que no parece que estemos en peligro de tener que cambiarnos el nombre.

–En las letras de su primer disco ya llamaba la atención esa vena nihilista que conecta con el punk, pero en su caso derivando casi siempre hacia el humor. ¿Es autodefensa o ganas de jaleo?

–Es una forma de distanciarse de lo que uno cuenta y de desahogarse respecto a la realidad. Cada uno, como oyente o como músico, escucha música para cosas concretas: para relajarse, para enfadarse, para ponerse triste… Del mismo modo, hay gente que hace música para cosas diferentes. Nosotros, entre otras cosas, solemos hacer música para desahogarnos. Y eso marca el tono de lo que hacemos.

–¿Y qué los enerva más?

–A veces, nosotros mismos y nuestras circunstancias. Nada del otro jueves, la verdad, es algo muy de todos los días. Imagino que lo que al resto de la gente.

–Esa acritud a la hora de señalar nuestras ridiculeces cotidianas, ¿genera enemigos?

–No, porque no señalamos con el dedo a nadie en concreto. Criticas una actitud, una forma de ser o de proceder, pero sin decirle a nadie “oye, eres un gilipollas”. Nadie se da por aludido con una canción como, por ejemplo, Opinión de mierda. Siempre piensas que es sobre los demás, con lo cual no suele haber ningún problema.

–¿Qué opinión le merece el actual revival punk? Escucha uno a grupos que podría situar en los primeros 80…

–Sí… Hay una cierta mirada a esos sonidos por parte de mucha gente. Y es curioso, porque hay gente que escuchó esa música de pequeña, pero también mucha que no y ahora tiende a eso de una manera espontánea. Me parece bien, porque me gusta mucho.

–Cuando debutaron en 2008, en su MySpace, citaban como referentes nacionales a Derribos Arias, Sr. Chinarro y Triana…

–Jejeje… ¡Vaya lista! Pues sí, desde luego. Derribos Arias y Sr. Chinarro están entre los referentes del grupo. Y Triana, que es cosa más de Gonzalo, el bajista, también. Es un grupo a redescubrir. Pero escuchamos mucha música de todo tipo de grupos.

–Faltaban en esa lista, por ejemplo, Los Nikis, que sería otro referente claro.

–Lo es, lo es. Los Nikis son para nosotros un grupo importante, por su música, por sus letras, por su actitud y por su manera de hacer las cosas. Hay conexión y nuestras circunstancias hoy no son tan diferentes a las de ellos en su momento. Los queremos muchos. Tuvimos la oportunidad de conocerlos y nos llevamos muy bien.

–Entre los internacionales citaban a The Church, Wire, Beat Happening, Joy Division, Television Personalities, The Chills, The Wedding Present, The Fall, The Triffids, Julian Cope…

–Muy indie todo, ¿no? Jejeje… Somos muy de Julian Cope. Todos son grupos de guitarras y me parecen válidos todavía. Lo cierto es que me hace gracia que no pusiéramos a Los Planetas, que para nosotros han estado siempre ahí. La lista se ha ampliado con muchas cosas. Yo soy muy fan de Ariel Pink, de Smog, me flipa Big Black… Ariadna es muy fan de los Ramones. Escuchamos un montón de cosas.

–Ya que cita a Ariadna, y además en relación con los Ramones, ¿le cuesta mantener esa actitud estática sobre el escenario con una música tan enérgica?

–Pues sí. Desde luego, hace un esfuerzo. Pero siempre ha dicho que es como más cómoda se siente. Es una seña de identidad, algo que no surgió de manera premeditada, pero que se ha convertido en eso. Ya no sorprende tanto, porque el que más y el que menos sabe de qué va el rollo, pero al principio sí que chocaba más.

–Siendo un grupo de guitarras, llama la atención la elección como productor de un músico procedente del ámbito electrónico como Pablo Díaz-Reixa, El Guincho.

–Hemos hecho los tres últimos discos con él. En un primer momento, con Una montaña es una montaña, lo llamamos porque queríamos un acercamiento no tan guitarrero, que aportara una perspectiva más fresca, diferente. Lo conocíamos y sabíamos que podía hacerlo perfectamente. Hemos seguido trabajando con él por que hemos conseguido un punto muy interesante. Funcionamos bien. En ¡Viva! lo que intentamos fue hacer una grabación más natural, variar un poco el sistema de trabajo. Pablo es un productor muy técnico y, a la vez, muy artístico.

–Los videoclips de factura impecable se han convertido en otra seña de identidad de Los Punsetes, ¿no cree?

–Bueno, todos hemos sido estudiantes de Comunicación Audiovisual y trabajamos en el medio, excepto Ariadna, que es diseñadora de moda. Cuando hacemos un vídeo, nos gusta hacerlo bien. Entre otras cosas porque tenemos la capacidad de apreciar la diferencia entre uno guay y uno malo. Además, tenemos la suerte de que por nuestra profesión conocemos a muchos directores y productores, a gente que hace cosas estupendas y les gusta el grupo.

–Lo sorprendente es que en la era YouTube aún haya quien no contemple el videoclip como un elemento promocional imprescindible…

–Es que a veces a la que te descuides, hacer un videoclip puede salirte más caro que grabar un disco. Es importante, pero no reporta un beneficio inmediato ni es fácil de hacer. Depende de lo que quieras hacer. Una producción barata te puede salir chula, pero la mayoría de las veces un rodaje es una cosa compleja y cara. Nosotros tenemos esa suerte de que la gente que los hace se implique.

Los Punsetes actúan esta noche junto a Trajano en la Sala Custom de Sevilla (Metalurgía, 25, Polígono Calonge). Apertura de puerta a las 21:00.

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 82)

Blas Fernández | 14 de diciembre de 2017 a las 5:00

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El programa de hoy arranca desde Málaga con aires navideños y se nos va llenando de conciertos, festivales y bandas tan dispares como interesantes, unas veteranas, otras casi recién llegadas o aún inéditas en El Podcast de La Ventana Pop, como los almerienses The Dry Mouths (fotografiados ahí arriba), que avanzan ya el que será quinto trabajo. Suba el volumen y disfrute.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Esplendor: Hombre de nieve

2.-Arista Fiera: Jardín (1ª parte)

3.-Terry vs. Tori: Parallel Lines

4.-Futuro Terror: Urgentes

5.-El Lobo en tu Puerta: No quiero verte

6.-Bantastic Fand: Anymore

7.-Rusty River: Redrum

8.-The Milkyway Express: 100º City

9.-The Dry Mouths: Doomental VI: Law Far Law Par

10.-The Dry Mouths: Catalonian Cream

11.-Los Planetas: Espíritu olímpico

12.-Lagartija Nick: Exilio / Adagio súbito

“Ha sido la primera vez que no he tenido que pedir dinero prestado para grabar un disco”

Blas Fernández | 1 de diciembre de 2017 a las 5:00

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Tras Maniobra de resurrección, la exitosa gira de reunión protagonizada el año pasado por 091, el granadino José Ignacio Lapido volvió a su carrera en solitario. A finales del pasado mes de octubre, abonado desde hace tiempo a la autoedición a través de su propio sello, Pentatonia Records, puso en circulación su octavo álbum, El alma dormida. Esta noche lo presenta en Sevilla y mañana sábado en su ciudad.

-¿Le costó superar la resaca tras Maniobra de resurrección?

-No. Realmente no me costó nada, porque era algo previsto. La duración de la gira era de un año y yo ya tenía proyectado previamente mi nuevo disco. No listo al cien por cien, pero sí bastante avanzado. Sabía que cuando terminara tenía que ponerme manos a la obra para grabarlo y editarlo. Lo de la gira fue algo asombroso en todos los aspectos, y ahora toca volver al mundo real. Pero, bueno, tenía ganas de volver con mi banda y tocar los nuevos temas.

-¿Cree que todo ese revuelo con la reunión de 091 tendrá un efecto positivo sobre su carrera en solitario?

-Es una incógnita. Empezamos la gira de El alma dormida hace nada en Murcia y todavía está por ver. Lo de los seguidores es un poco misterioso. Por ejemplo, nadie imaginaba que salieran tantos de 091 por todos los sitios por los que fuimos tocando, seguidores que no existían cuando nos separamos en el 96. Pero espero que sí. Ha habido gente que por edad no pudo seguir a 091 en su momento y que probablemente ni siquiera sabía que yo tengo una carrera en solitario.

-¿Cómo de esbozado estaba El alma dormida durante Maniobra de resurrección?

-La mayoría de las canciones estaban compuestas ya antes de la gira. De hecho, mi idea era haber grabado el disco en 2015 para editarlo en 2016, pero como surgió lo de Maniobra lo pospuse todo. Luego me dio tiempo de componer algunas canciones más y de repensar todo lo que había hecho, de digerirlo.

-Se lo pregunto porque tengo la sensación de que hay canciones en El alma dormida, como Nuestro trabajo y Lo que llega y se nos va, que remiten a la sonoridad de los últimos discos de 091. ¿La reunión le recargó las pilas?

-Musicalmente no creo que haya influido, pero quizás sí en otros aspectos, los metafísicos, los anímicos. Compositivamente yo tengo ya mi estilo. Son muchos años componiendo canciones. Pero la gira ayudó en muchos aspectos. Incluso en el financiero: ha sido la primera vez que no he tenido que pedir dinero prestado para grabar un disco. Pero el 80 por ciento de las canciones ya estaban compuestas. Quizás Lo que llega y se nos va, que compuse durante la gira, pero que más que influida por la reunión de 091 lo está por la muerte de mi madre. En otros discos míos también hay canciones así, más eléctricas. En la composición no vas un día por aquí y otro por allá, es un proceso largo, evolutivo. En un caso como el mío, de larguísima trayectoria, nunca me he movido por vaivenes de ningún tipo. Son procesos en los que vas madurando, viendo que quedó mejor en tu anterior trabajo y qué quedó peor.

-A diferencia discos anteriores, en éste ha compartido la producción con músicos de su grupo…

-Esa idea también fue previa a la gira. Pensé que sería bueno implicar a parte de la banda, en concreto a Raúl Bernal y a Víctor Sánchez, en la producción. Ellos son compositores y tienen sus propios proyectos, saben lo que es hacer canciones y trabajar en un disco, y pensé que sería bueno que se involucrarán. Yo componía las canciones, se las mandaba en una grabación muy rudimentaria, sólo con la voz y un mínimo acompañamiento, y les pedía que las trabajasen como si fueran suyas. “Si fuera tuya, ¿cómo la vestirías?”. Porque una canción se puede vestir de mil maneras. Si teníamos tres ideas distintas de esa canción, habiéndolas trabajado cada uno por separado, las poníamos en común. Se trataba un poco de sorprendernos los unos a los otros. Me pareció que era una forma distinta de trabajar, de no asumir yo, como siempre, las labores de producción en solitario. Y creo que eso ha enriquecido las canciones, esa multiplicidad de visiones, junto con el apoyo de Pablo Sánchez como técnico de sonido, que también participó en la producción. A veces haces una canción y en el momento en que la tienes en mente ya piensas que esta batería va a ir así y aquí va a entrar un riff de guitarra, y te enrocas en eso y no abres la cabeza a otras posibilidades. Por eso quería que cada uno las trabajara por separado, para que uno no siguiera la senda que había marcado el otro y poder decir “Vaya, esto no se me había ocurrido a mí”.

-El trabajo de una banda de toda la vida…

-Exactamente. Hay que tener en cuenta que con Víctor y con Raúl vengo tocando desde 2005, si no antes, así que son 12 años trabajando juntos. Ya era hora de que intervinieran de esta manera en un disco.

-Y además ha recuperado a Jacinto Ríos, antiguo compañero en 091…

-Sí, entró a última hora en la grabación del disco, porque nuestro anterior bajista tuvo que irse del país por motivos laborales, justo cuando íbamos a empezar los ensayos para la grabación. Así que lo llamamos a él, que aceptó encantado. Y yo, encantado de que aceptara, claro. Se puso incluso un poco nervioso, porque decía que hacía 20 años que no entraba en un estudio de grabación, pero, bah, eso es como montar en bicicleta, no se olvida.

-El alma dormida… ¿Por qué la referencia a Jorge Manrique?

-Pues porque algunas de las canciones del álbum comparten temática con su poema clásico, que habla sobre la fugacidad del tiempo, sobre a dónde han ido a parar los seres queridos. Algunas de mis canciones también hablan de eso y, pensando en las circunstancias del fallecimiento de mi madre el año pasado, se me ocurrió tomar prestadas las primeras palabras del verso de Manrique.

-Cuando los dinosaurios / Dominaban la Tierra / Bikinis de piel de bisonte / Surgían de playas desiertas / Bandas de rockers en moto / En Altamira y Atapuerca / Volcanes y tiranosaurios / Así empezó la fiesta… Hay una cierta mirada nostálgica en canciones como Dinosaurios… ¿Se considera una persona nostálgica?

-Depende de lo que hablemos. Musicalmente es más que posible. Pero esa canción surgió un poco como broma, hablando de aquellas películas de finales de los 60 y principios de los 70 donde aparecían dinosaurios junto a hombres primitivos. Tenía su gracia ver a Raquel Welch perseguida por un Tiranosaurio Rex. Y a partir de esa broma introduje en la letra otros elementos, como los religiosos y los musicales. Quizás puedan tener esa connotación nostálgica, como cuando canto eso de “sonaban los Troggs en la radio…”. ¡The Troggs, uno de mis grupos preferidos! Ahora sería impensable que un grupo así sonara en la radio o que Jimi Hendrix fuera número uno. Ése es el tipo de nostalgia que puedo sentir, pero, por otra parte, no soy yo de los que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor.

-Los letreros luminosos que hay en medio del desierto / Anuncian que el futuro abre puertas al amanecer / Creo que perdí las gafas para ver el lado bueno / El vaso medio lleno y el oasis donde quiera que esté… ¿El tono de ¡Cuidado! es de pesimismo o de prevención?

-El escepticismo siempre sobrevuela mis canciones y, en este caso, digamos que es una llamada de alerta. Hubo un momento, sobre todo a partir del cambio de milenio, en el que el futuro parecía brillante y prometedor, pero tampoco el futuro es ya lo que era. Parecía que las nuevas tecnologías nos iban a liberar, pero tengo mis dudas sobre si acaso no nos esclavizan de una manera más sutil y no nos hacen más libres, sino que nos ponen bajo la lupa de grandes corporaciones sin que realmente nos demos cuenta.

-No sólo eso: lidiamos a diario con polémicas en las redes que parecen preocupar a muchísima gente, pero que realidad sólo afectan a porcentajes mínimos de la población…

-De todo eso nos estamos empezando a dar cuenta ahora con la posverdad. Ahí hay un peligro real de que se tomen por ciertas cosas que no lo son y que no sabes ni de dónde vienen. Hay intoxicadores a nivel mundial sobre mil y un asuntos. Ése es el peligro al que nos enfrentamos. Y ante eso es bueno mantener un estado de alerta continuo y ser cauteloso a la hora de asumir verdades que puede que no lo sean.

José Ignacio Lapido actúa esta noche a las 22:00 en la Sala Custom de Sevilla (Metalurgia, 25; entradas a 15 euros en venta anticipada y 19 euros en taquilla) y mañana sábado en la Sala El Tren de Granada (Carretera de Málaga, 136, nave 7; mismos precios). Su gira volverá a tierras andaluza ya en marzo de 2018 con paradas en Córdoba (Sala Hangar, día 16) y Málaga (Sala Trinchera, día 17).