Un poco de calma, por favor

Blas Fernández | 10 de octubre de 2011 a las 12:27

Gravity The Seducer. Ladytron. Nettwerk. Pop. LP / CD

Si Velocifero (2008) fue algo así como una relectura de estilos clásicos desde la perspectiva de una banda acostumbrada a mantener un pie en el indie-rock y el otro en el synth-pop, Gravity The Seducer, quinta entrega larga de los antaños directos Ladytron, levanta el pie del acelerador, pisa el freno y echa la vista atrás para centrarse en la faceta más vaporosa, como entre algodones eléctrónicos, del cuarteto. No desprovisto de cortes de esos que engachan a la primera -Mirage, por ejemplo, con su noséqué a lo Kraftwerk y la femenina solemnidad del estribillo-, bien pudiera no obstante indigestar a quienes los siguen de lejos.

Ahí les dejo el clip de White Elephant.

http://vimeo.com/27719272

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Caminos desbrozados

Blas Fernández | 7 de octubre de 2011 a las 11:49

Foto: Alissa Anderson

The Errant Charm. Vetiver. Sub Pop. Pop / Rock. LP / CD

Como se apuntaba en Tight Knit (2009), el camino hacia el formalismo de Vetiver desbroza con naturalidad y desparpajo la senda del soft-rock. Y poco parecen importarle a Andy Cabic los tránsitos previos si ésta aún le vale para amoldar sus canciones -y qué canciones, claro- a formas reconocibles y amables. The Errant Charm culmina ahora el proceso de manera tan deliciosa como irritante, según el ánimo y la predisposición de quien escuche. Aunque no vale llevarse a engaño: no hay que ser un retromaniaco empedernido para dejarse seducir por esta cosa del pasado que, definitivamente, embriaga la escucha desprejuiciada.

Advertencia: la escucha callejera en iPod o similares de canciones como la cimbreante Can’t You Tell puede provocar al oyente un súbito aumento en la percepción del potencial sensual de las chicas y señoras con que se cruce, sobre todo a primera hora de una mañana soleada. Se desconoce si dicho efecto podría producirse también en referencia a los viandantes masculinos. Quedan avisados.

Ahí les dejo el clip de Wonder Why. Que lo disfruten.

http://vimeo.com/24486908

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De las catacumbas

Blas Fernández | 6 de octubre de 2011 a las 7:43

Cabaret Cixous. Maria Minerva. Not Not Fun. Pop / Electrónica. LP / CD

Publicada antes del pasado verano, la cassette Tallinn at Dawn supuso algo así como la puesta de largo de Maria Minerva, una joven estonia de 22 años reubicada en Londres y capaz de propinar una nueva vuelta de tuerca a ese ensoñador, a veces pesadillesco, pop electrónico en clave lo-fi que desde hace un par de años denominamos hypnagogic pop.

En su caso, además, gran parte del atractivo se fiaba no sólo al declarado uso amateur en el muestreo de sonidos ajenos como recurrente, casi única herramienta en la construcción de las pistas, sino también a la morbosa inocencia de la voz que Minerva vertía sobre éstas. Ya teníamos pues en el disparadero a la próxima diva (en términos relativos, se entiende) del género.

Simbólico artefacto de resistencia antimainstream, toda una especialidad del sello encargado de difundir ésta y otras buenas nuevas, el californiano Not Not Fun, aquella cassette tardó lo que se dice ya en expandirse digitalizada por la red, allanando el camino a un nuevo título editado en formatos, ahora sí, más convencionales.

http://vimeo.com/21408768

Superado el inicial incordio de enfrentarse a un evidente y molesto must -no faltará quien lo atraviese con la mirada si afirma convencido, por ejemplo, que los devaneos new age siempre le trajeron al pairo; y en Not Not Fun se cuela alguno que otro-, Cabaret Cixous muestra razones para justificar parte del pequeño revuelo. Son las que se exhiben en cortes como Luvcool, siempre a medio camino entre la electrónica y la psicodelia y dejando espacio suficiente para la agradable fantasía alucinatoria.

La inducción de ésta mediante el uso continuado de samples manipulados hasta el límite del desvanecimiento, o la permanente utilización de ecos y saturaciones a la búsqueda de un entramado sónico que contrasta en su potencial hipnótico con la precariedad de los medios empleados, ganan desde luego más peso en el resultado que llega al oyente que el presunto armazón teórico sobre el que Minerva, licenciada en Historia del Arte, despliega su música.

Así, la referencia a la filósofa feminista francesa Hélène Cixous, presente en el propio título del álbum, se antoja poco menos que anecdótica, aunque puestos a trazar entretenidos paralelismos, cualquier argumentación se antoja tan plausible como atractiva se demuestra esta visita al cabaret.

http://vimeo.com/27669807

Concurso ‘Nevermind Superdeluxe’

Blas Fernández | 3 de octubre de 2011 a las 7:10

Dicen que varias generaciones de estadounidenses recordaron durante décadas qué hacían justo cuando asesinaron a Kennedy, de la misma manera que un buen número de europeos se acuerda de aquello en lo que andaba cuando cayó el muro de Berlín.

Salvando las distancias, y extrapolando esa indeleble marca del hito en el subconsciente colectivo al terreno de la música popular, quizás tuviéramos que remontarnos veinte años atrás para encontrar un equivalente.

¿Nevermind? Es muy posible. La impresión de escuchar por primera vez Smells Like Teen Spirit era –probablemente también fue para diversas generaciones posteriores– una de esas experiencias que dejaban huella.

Nirvana, aquella banda de Seattle que ya había regalado muestras de su hacer lacerante con Bleach (1989), un disco aún demasiado crudo para el banquete que se avecinaba, lograba con su segunda entrega resolver la difícil ecuación que concilia a las grandes audiencias con el ambiguo, y a menudo equívoco, marchamo de autenticidad.

El riff que fulminó a Michael Jackson, celebraba poco después en España, en marzo de 1992, el titular de portada de la revista Ruta 66 ejemplificando esa sensación de presunta victoria del rock sobre sus proverbiales enemigos –de nuevo, la peliaguda dialéctica auténtico/falso–.

Cada uno realizaba su interesada lectura –el llamado entonces rock alternativo reclamaba aquello como algo propio, en la misma medida que el hard-rock o incluso el heavy señalaban las evidentes conexiones del trío con su particular canon– mientras la MTV de la época, nada que ver con la de hoy, se encargaba de pasar sobre semejantes disquisiciones ampliando la base de curiosos hasta umbrales millonarios. No, nadie se resistía a aquel fenomenal videoclip dirigido por Samuel Bayer, deslumbrante plasmación audiovisual de un por difuso no menos reconocible grito –nada de indicios: ¡grito!– de malestar juvenil.

¿Lo recuerda de primera mano? ¿Llegó después? De eso trata el concurso que ahora convoca La Ventana Pop, de invitar a sus lectores a evocar las sensaciones provocadas por la primera escucha de Nevermind, ya ocurriera ésta en aquellos días tras la aparición original del álbum o en los veinte años posteriores. Cuente: ¿Qué pensó? ¿Qué sintió? ¿Cómo piensa que ha envejecido esa docena de canciones, de Smells Like Teen Spirit a Something In The Way, que conmocionó, sacudió con inesperada energía el panorama musical de la época?

El premio, claro, está a la altura de la convocatoria. Por gentileza del portal de ventas en internet PriceMinister, disponemos de un ejemplar de la golosa edición especial para coleccionistas de Nevermind, un cofre superdeluxe integrado por cuatro cedés, un DVD y un libro de 90 páginas. Se podría decir que ahí está casi todo, desde al álbum original a las maquetas registradas en estudio o las grabadas en uno de aquellos descomunales ghettoblaster; de las caras B a las capturas en vivo para programas de radio o sobre el escenario. Nada menos que 70 canciones, 35 de ellas nunca editadas con anterioridad.

Y la cosa no acaba ahí, pues entre los mejores textos recibidos también regalaremos tres copias en CD doble de Nevermind Deluxe Editon, que incluye el disco original, caras B, maquetas y directos (40 pistas, 13 de ellas inéditas).

No es nostalgia, es sólo rock’n’roll. Anímese.

PD: Al margen del concurso, me permito recordar a los adeptos al veterano vinilo que también se ha publicado una versión especial cuádruple de Nevermind en dicho formato a través de la conocida serie Back to Black Vinyl.

Bases del concurso (por favor, lea con atención)

El presente concurso tiene como finalidad recompensar a los lectores del blog La Ventana Pop. De esta manera, Joly Digital convoca un concurso para galardonar la mejor reseña efectuada sobre la edición de Nevermind de Nirvana.

Las condiciones y requisitos para la participación en el concurso son las siguientes:

1. PARTICIPANTES

Podrán participar aquellas personas mayores de 18 años que sean residentes legales en cualquiera de las siete provincias andaluzas con presencia del Grupo Joly (Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Málaga y Sevilla).

No obstante lo anterior, no podrán participar aquellas personas vinculadas laboral o profesionalmente con el Grupo Joly, así como sus familiares en primer y segundo grado.

2. CONCURSO

2.1. Mecánica del concurso

Para concursar, los participantes deberán remitir sus respuestas a través de los comentarios al post Concurso ‘Nevermind Superdeluxe’ publicado en este blog. Asimismo, los usuarios deberán cumplimentar con sus datos personales todos los campos requeridos.

Ninguna respuesta que no lleve cumplimentada dichos datos podrá participar en el concurso, así como toda aquella respuesta que venga acompañada con datos ficticios del participante. Sólo se admitirá una reseña por participante.

Las reseñas, con una extensión máxima de 2.000 caracteres con espacios, deben centrarse en los motivos expuestos en este mismo post (En referencia a su primera escucha del Nevermind de Nirvana: “¿Qué pensó? ¿Qué sintió? ¿Cómo piensa que ha envejecido esa docena de canciones, de Smells Like Teen Spirit a Something In The Way, que conmocionó, sacudió con inesperada energía el panorama musical de la época?”).

2.2. Duración

El concurso comenzará el día 3 de octubre, finalizando el plazo para participar a las 23:59 horas del día 17 del citado mes. Transcurrido dicho plazo no será admitida ninguna respuesta adicional.

La organización anunciará los ganadores en las distintas categorías (cofre superdeluxe y edición en CD doble deluxe) mediante un post en este blog en el plazo de una semana tras la finalización del concurso. Asimismo, contactará con los ganadores previamente mediante correo electrónico.

2.3 Respuestas

A los efectos del presente concurso, sólo se considerarán como respuestas válidas aquellas con el suficiente fundamento que estén relacionados con el motivo del concurso.

No resultarán válidos los comentarios en blanco, los ofensivos, obscenos y aquellos que no guarden relación con la pregunta a responder o no aporten valor añadido al concurso. En cada uno de estos casos, Joly Digital se reserva el derecho a no publicarlos o eliminarlos, quedando, en consecuencia, apartados del concurso.

3. PREMIOS

El presente concurso está dotado con una copia del cofre superdeluxe Nirvana 20 Nevermind y tres copias de Nirvana Nevermind Deluxe Edition.

La elección de las reseñas ganadoras en las distintas categorías será llevada a cabo por un jurado integrado por Jesús Ollero (Jefe de Información de Joly Digital), Francisco Camero (redactor de Cultura de Diario de Sevilla) y el responsable del blog La Ventana Pop, el redactor de Cultura de Joly Digital y crítico musical del Grupo Joly Blas Fernández.

Una vez realizada la elección, la organización se pondrá en contacto con el ganador, mediante correo electrónico, para notificar el premio así como la fecha y horario de recogida del mismo en cualquiera de las delegaciones del Grupo Joly. Para su recogida será imprescindible presentar el DNI que acredite la veracidad de los datos facilitados por el ganador.

En ningún caso se aceptará el canje del premio por su contravalor en metálico o por cualquier otro premio. Asimismo, no está incluido en el premio cualquier impuesto o tributación que se devengue con ocasión de la participación en el concurso o la obtención del premio.

El premio es intransferible. En el caso de no poder contactar con el ganador del premio, éste pasará a la siguiente mejor respuesta. En caso de que por cualquier circunstancia el ganador, después de haber aceptado el premio, no pudiese o quisiese aceptarlo, o renunciase al mismo, el premio quedaría desierto.

4. DERECHOS DE PROPIEDAD INTELECTUAL

Todos los participantes, por el simple hecho de enviar su respuesta, autorizan la reproducción, distribución y comunicación pública de las mismas sin abono de derechos o contraprestación alguna, por la sociedad Joly Digital.

Esta autorización está limitada a un uso relacionado con el presente concurso, así como para futuras ediciones y/o divulgativos del presente concurso o cualquier otro análogo que celebre la sociedad Joly Digital.

5. PROTECCIÓN DE DATOS PERSONALES

Los datos recogidos pasarán a formar parte de un fichero automatizado propiedad de JOLY DIGITAL, S.L.U., cuyo domicilio social está en Calle Rioja, 14-16, 41001, Sevilla.

Los datos se utilizarán para la participación en el presente sorteo, así como para la remisión de información de cualquier otra promoción o concurso que en el futuro efectúe JOLY DIGITAL, y estime del interés de los participantes.

Los datos se recogerán y almacenarán en un servidor con las debidas medidas de seguridad que exige la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal, y que gestionará JOLY DIGITAL.

Los participantes podrán ejercitar el derecho de acceso, rectificación, cancelación y oposición mediante correo electrónico dirigido a bajas@jolydigital.es.

6. ACEPTACIÓN DE LAS BASES

La participación en el presente concurso supone la aceptación íntegra de las presentes bases.

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¿Refundación?

Blas Fernández | 28 de septiembre de 2011 a las 7:20

Teddy Bautista, a comienzos del pasado mes de agosto, abandona la Audiencia Nacional tras declarar ante el juez. / EFE

Con una investigación judicial en curso por el supuesto desvío de fondos realizado a través de su entramado de empresas, y con una reforma electoral pendiente, destinada a ampliar el censo de votantes que elige a su Junta Directiva –en la actualidad sólo tiene derecho a hacerlo alrededor del 8% de sus afiliados–, la Sociedad General de Autores y Editores, hoy en el centro de la tormenta, pero entre la sospecha y la evidencia de actuaciones irregulares desde hace al menos una década, parece por fin convencida, si no obligada, de la necesidad de llevar a cabo una refundación que devuelva a la entidad de gestión de derechos el prestigio perdido –dilapidado con arrogancia, para ser más exactos– y reubique con claridad los límites de su función. Una tarea, a todas luces, harto dificultosa.

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Limousine, clip con clicks

Blas Fernández | 21 de septiembre de 2011 a las 8:59

La banda cordobesa Limousine acaba de estrenar el videoclip de Dressing Sun, una de las canciones incluidas en su tercer álbum, The Ultimate Final Of The Mystic Heavyweights (a su vez disponible en descarga libre y gratuita desde su bandcamp y a la venta en vinilo a un precio irresistible).

Dirigido por Toni Castillo, con dirección artística de Delphine Gimbert, la pieza me resulta una pequeña maravilla (¿Será por los clicks?). Espero que lo disfrute.

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Nirvana somos todos

Blas Fernández | 16 de septiembre de 2011 a las 8:50

Newermind. Varios. Spin. Rock. Descarga digital gratuita

Descontada una versión de Smells Like Teen Spirit impropia por anodina de un grupo como Meat Puppets, Newermind, recopilatorio puesto en circulación por la revista Spin con motivo del vigésimo aniversario de la edición del Nevermind de Nirvana, deja constancia una vez más de la amplitud de la onda expansiva originada por aquel álbum en el vasto universo pop, desde el que acuden a los fastos, entre otros, gentes como Butch Walker & Black Widows –divertida revisión de In Bloom en clave glam–, Midnight Juggernauts –lectura electrónica de Come As You Are, inferior en cualquier caso a la que en su día hiciera Dani Siciliano– o unos furibundos Surfer Blood –sacando el lado más punk de Territorial Pissing–. Toda una curiosidad.

Puede descargar aquí el disco completo.

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Gritos postreros

Blas Fernández | 15 de septiembre de 2011 a las 7:10

Last Words: The Final Recordings. Screaming Trees. Sunyata Records. Rock. Descarga digital (iTunes) / CD a partir de octubre

Si existió durante los últimos años algo similar a una cierta épica rock capaz de conmover en lugar de provocar sonrojo, quizás hubiera que buscarlo en la imponente discografía de Screaming Trees, aquella banda de Seattle que entre 1986 y 1996 facturó una contundente producción a rebufo del grunge no exenta de repercusión popular (recuerde el éxito, relativo, de Sweet Oblivion en 1992, para quien suscribe el mejor álbum del grupo) pero definitivamente ajena al impacto global obtenido por otros nombres hermanados, con más o menos rigor, bajo el mismo epígrafe.

Tras siete títulos en largo –en franca progresión en la medida en que se alejaba de los estrechos parámetros de SST, el sello en el que echaron los dientes–, el cuarteto, integrado por el vocalista Mark Lanegan, los hermanos Connor –Gary Lee a la guitarra, Van al bajo– y el baterista Barret Martin, puso punto final a su maciza mescolanza, a menudo demoledora, de hard-rock y pop psicodelizante. Lanegan, es bien sabido, emprendió otra no menos atractiva trayectoria en la que se confunden trabajos firmados con nombre propio, junto a The Gutter Twins e Isobel Campbell o como integrante de Queens of The Stone Age, por no citar sus múltiples colaboraciones, de Soulsavers a Bonnie Prince Billy.

Otro miembro del grupo, Barret Martin, es quien se encarga ahora de rescatar y editar en su sello, Sunyata Records, este Last Words: The Final Recordings, título elegido para aglutinar una decena de canciones registradas en 1998, dos años antes de la espantada, y en principio destinadas a conformar lo que debiera de haber sido el octavo álbum de la formación.

Con anecdóticas colaboraciones de lustre –en los créditos figuran Peter Buck, de R.E.M., y Josh Homme, de Queens of the Stone Age– y otro habitual de la época en los controles, Jack Endino, estas últimas palabras se convierten para cualquier seguidor de la banda –y para cualquiera que aún sienta el pellizco de esos riffs inflados de flanger y wah-wah– en una fiesta no exenta de nostalgia.

Contra ésta, Screaming Trees descarta cualquier posibilidad de reunión. No se trata de eso, tan sólo de recuperar una colección de canciones que hubiera merecido mejor suerte y que, tras navegar por el ciberespacio en forma de bootlegs capturados en vivo, vuelven trece años después al radiante estado en que fueron concebidas.

PD: Puede escuchar íntegro Last Words: The Final Recordings, y de paso descubrir al  Barret Martin Group, en la página de Sunyata Records o en la página de Screaming Trees.

Y para quien quiera echar una lagrimita o, simplemente saber de qué va todo esto, ahí dejo el clip de Nearly Lost You

Kitty, Daisy & Lewis actuarán en Granada y Sevilla

Blas Fernández | 12 de septiembre de 2011 a las 7:39

Boogie Woogie, R’n’B, Western Swing, Jump Blues, Swing, Jazz, Rockabilly, Blues, Country & Western… La enumeración de estilos en la propia portada de A To Z, The Roots of Rock’n’Roll dejaba pocas dudas sobre el contenido de aquel recopilatorio que, más que como carta de presentación, servía como declaración de intenciones a Kitty, Daisy & Lewis. De Albert Ammons a Bob Zurke, con ellos de por medio, eran 26 cortes dedicados a desenterrar los profundos cimientos de su (¿anacrónica?) devoción.

Para entonces, verano de 2007, el singular trío londinense -jovencísimos hermanos abducidos por el culto al protorock’n’roll- ya había editado varios sencillos reveladores del imaginario que alimentaba su retromanía, pero la doble compilación, adornada con curiosidades como aquel calypso de Louis Jordan (Run Joe) o el desbocado swing de Earl Hines & His Orchestra (Piano Man), certificaba que circunscribir su gusto o incluso su radio de acción al rockabilly, como solían hacer las primeras crónicas de urgencia, era una tentación reduccionista ciertamente desafinada. Aquí había más, todo igual de vetusto, pero más.

Los Durham, hijos del guitarrista e ingeniero de sonido Graeme Durham y de la baterista Ingrid Weiss (The Raincotas), podían haber derivado sus filias hacia cualquier otra época, pero la afinidad, vaya usted a saber por qué, surgió alrededor de aquellas añejas y desde luego aún hoy vibrantes piezas.

Cuando en 2008 apareció su primer y homónimo álbum, buena parte de las reseñas giraron en torno al hecho de que tres pipiolos de 16, 18 y 20 años cultivaran semejante inclinación por la arqueología en lugar de juguetear con ordenadores (en fin…). No pocas de ellas, en cualquier caso, se declaraban rendidas ante semejante muestra de desparpajo, soltura, energía y sonido cavernoso (así, por cierto, se presentaron en vivo en la primera edición del Monkey Week, en 2009).

Lo que de algún modo contribuyó a desbordar todo aquello de su presumible cauce natural tiene nombre y apellido: Chris Martin. Bien es cierto que la banda ya había abierto para gente como Richard Hawley, pero convertirte en telonero de una gira norteamericana de Coldplay es, definitivamente, otra cosa. Vuelven los 50 fue, de nuevo, un titular recurrente.

Publicado tres años después de aquel pequeño revuelo, Smoking in Heaven nos presenta ahora a Kitty, Daisy & Lewis abriendo tanto el abanico como en aquella recopilación. O casi. Tomorrow, el primer corte, guiña un ojo al rocksteady y a partir de ahí, con un sonido más elaborado que su predecesor, pero sin pasarse, se sucede otro sugerente catálogo de antigüedades que cobran vida. No por arte de magia, sino porque Kitty, Daisy & Lewis se resisten, precisamente, a descatalogarlas.

Y así los veremos pronto por aquí, presentando las canciones del nuevo álbum, el próximo viernes 7 de octubre en Granada, inaugurando la temporada en el Centro Cultural Caja Granada, y el sábado 8 en Sevilla, haciendo la propio en el Teatro Central. Las entradas para ambas actuaciones costarán lo mismo en venta anticipada, 15 euros. En taquilla el día del concierto, las granadinas costarán luego 18 y las sevillanas 20.

Ahí les dejo el clip de Messing With My Life. Que lo disfruten…

Música que fluye

Blas Fernández | 8 de septiembre de 2011 a las 10:58

Wilco, durante su actuación en el festival Territorios Sevilla en 2009. / Foto: Nazaret Beca

The Whole Love. Wilco. dBpm Records. Rock. 2LP / CD y descarga a la venta a partir del 27 de septiembre.

Un breve anuncio, realizado con escaso margen temporal, y zas, la sorpresa: el pasado día 5, y sólo durante 24 horas, la web de Wilco permitió la escucha en streaming del nuevo álbum de la banda, The Whole Love, que no estará a la venta hasta el próximo día 27.

La estrategia -“una recompensa a los fans”, se dijo- no sólo provocó el colapso de la página del grupo, que pidió en Twitter paciencia e incluso disculpas a quien se quedó con la miel en los labios, sino también las preguntas habituales. ¿Se adelantó el streaming porque el disco, en cualquier caso, ya fluía por la red? Y ante esta última evidencia, ¿por qué limitar ese streaming a 24 horas? ¿Temían acaso los de Chicago que se les fundiera el servidor?

Frente a los interrogantes se adivina la sospecha de que en poco o nada afectan estas cuestiones a la sólida percepción que el oyente tiene de la banda de Jeff Tweedy -ni a las ventas de ésta, al menos en un sentido negativo-. Son minucias, anécdotas empequeñecidas por la colosal discografía que Wilco inició en 1995, tras la desbandada de Uncle Tupelo, y que con esta nueva entrega, descontados el ejercicio de reinvención junto a Billy Bragg del cancionero inédito de Woody Guthrie y aquel directo de 2005, alcanza el octavo capítulo.

Tras la escucha, The Whole Love plantea nuevas incógnitas, aunque éstas sean de naturaleza puramente artística, sin duda conectadas con la necesidad de mantener el brillo de un discurso que, incluso en sus momentos menos inspirados, es un decir, mantiene el tipo y la distancia.

En Wilco (2009) o en Sky Blue Sky (2007) algunos echaron de menos la vertiente más arriesgada de la formación, aquella que permitía experimentar sin desdeñar el sustrato folk-rock. Otros, por contra, añoraban aquel apego a la tradición que revelaban los primeros pasos de la banda.

The Whole Love no se decanta por uno u otro extremo, sino que mantiene un difícil y aun así logrado equilibrio entre el carácter menos convencional del rock contemporáneo -la llamativa Art of Almost, con sus bases electrónicas y su explosión eléctrica final; casi una radioheadización de Wilco- y esa permanente reivindicación del sustrato que desde hace tiempo constituye en sí mismo un metalenguaje musical: la perfecta asimilación del rock de otros -de la herencia, al fin y al cabo- para configurar el rock propio. Y en eso Tweedy, también desde hace muchos años, es un auténtico maestro.

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