Lucky man

Blas Fernández | 26 de octubre de 2011 a las 14:43

Antonio Ibáñez Pielfort, ganador del concurso en torno al vigésimo aniversario de la publicación original del Nevermind de Nirvana que hicimos en La Ventana Pop, feliz y contento con su Superdeluxe Edition. ¡Que lo disfrutes! Y, de nuevo, gracias a todos los participantes.

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Hippaly (rewind)

Blas Fernández | 26 de octubre de 2011 a las 7:40

Foto: Antonio Pizarro.

La mera mención a Hippaly en la recientemente publicada entrevista con Shotta provocó un curioso efecto en las estadísticas del blog: un significativo número de lectores hizo click sobre el enlace que llevaba a la breve reseña del grupo en Wikipedia. Supongo que a la curiosidad se une la escasa información disponible sobre aquel cuarteto sevillano de hip-hop instrumental, autor de dos discos tan notables como El SURco responde al silencio (1997) y H2000: Una odisea en el surco (2000).

Con motivo de la edición del segundo les hice la entrevista que sigue, publicada hace hoy exactamente once años, ya es casualidad, en el desaparecido, y añorado, suplemento Culturas de los periódicos del Grupo Joly (.pdf). Confío en que sirva tanto para aportar algunos datos como para despertar nuevas curiosidades sobre tan singular formación. Que las merece de sobra.

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Va de versiones

Blas Fernández | 25 de octubre de 2011 a las 13:49

Serán dos citas con repertorios ajenos como argumentario. Eso sí, con la promesa de aportar lecturas personales que distancien el resultado final de la interpretación mecánica.

Por un lado tenemos a Geoff Farina & Chris Brokaw. Uno y otro son fundamentalmente conocidos gracias a su militancia en bandas de grato recuerdo: Karate, en el caso del primero, y los fantásticos Come, donde el segundo compartió protagonismo de tú a tú con Thalia Zedek.

Ambos, también, disponen de notables títulos firmados con nombre propio. Y ambos, tras actuar juntos en numerosas ocasiones, volvieron a  reunirse el pasado 2010 para proponer en The Angel’s Message To Me una docena de deliciosas revisiones de viejos clásicos folk y aún más añejas canciones tradicionales norteamericanas.

Aquí los tiene tocando Trouble in Mind. Y recuerde, si le gusta, que tiene la oportunidad de verlos mañana en vivo en Sevilla. Será en el Teatro Central a las 21:00 con las entradas a 11 euros en venta anticipada y a 14 euros en taquilla.

La otra cita cuenta con tres fechas: hoy en Algeciras dentro del ciclo Campus Rock, en la Escuela Politécnica Superior; mañana en Huelva, en el salón de actos de la Facultad de Derecho; y el jueves 27 en Sevilla, en la Sala Fanatic. A diferencia de Brokaw y Farina, su protagonista se centra en un sólo repertorio, el de Bob Dylan. Más concretamente: el repertorio de las dos primera décadas de Dylan en activo.

“No se trata de un simple grupo de tributo (algo hacia lo que todos sentimos una bien fundamentada alergia), sino de la reinterpretación tanto de sus clásicos como de sus canciones de culto con un tamiz de folk irlandés, puro rock’n’roll y raíces tradicionales”, cuenta Jesús Llorente de Simply Dylan, la banda comandada por el inglés John O’Connell -un enamorado a su vez del folk británico, devoto del recientemente fallecido Bert Jansch, John Renbourn y Nike Drake- e integrada por músicos de Liverpool y Dublín.  Si le pone, ya sabe…

Aquella tienda en San Marcos

Blas Fernández | 24 de octubre de 2011 a las 7:05

Una imagen de Dandelion, allá por el 91.

Aquella tienda de ropa en la Plaza de San Marcos contaba con una particularidad: al menos la mitad de los que entraban en ella no lo hacían para comprar ropa, sino para charlar sobre música y estar al tanto de lo que se cocía en la escena local. Porque, en efecto, Dandelion se había convertido en algo así como nuestro Sex particular, sólo que en lugar de en Londres estaba en una urbe bastante más modesta, Sevilla. Además, allí no había mal rollo: Andy Jarman y Mapi Guedes debían de ser a todas luces mejores personas que Malcom McLaren y Vivienne Westwood.

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‘Nevermind': Y los ganadores son…

Blas Fernández | 21 de octubre de 2011 a las 18:41

Como ya sabrán los habituales, el pasado 3 de octubre pusimos en marcha en La Ventana Pop el concurso Nevermind Superdeluxe. Coincidiendo con el vigésimo aniversario de la publicación original del célebre álbum de Nirvana, el portal de ventas en internet PriceMinister nos ofreció la oportunidad de regalar entre los lectores del blog varias copias en ediciones especiales. En concreto, eran tres de la Deluxe Edition (CD Doble) y una, el premio gordo, de la Superdeluxe Edition (4 CDs+DVD+Libro en una bonita caja).

Lejos de realizar un concurso al uso (¿Como se llamaba la tata de Kurt Cobain? ¿Qué marca de cereales consumió éste durante su primer desayuno semisólido?), y teniendo en cuenta el impacto de aquel título y su onda expansiva durante varias generaciones, preferimos apelar a los recuerdos, a las emociones provocadas por su primera escucha, ya se hubiera producido ésta en las fechas cercanas a su edición o durante los últimos veinte años.

La apuesta tenía sus riesgos para el concursante, pues dejaba en manos del jurado (subjetivo, como todos) la elección de los ganadores. Jesús Ollero, jefe de información de Joly Digital; Paco Camero, redactor de Cultura de Diario de Sevilla, y un servidor hemos leído con detalle y detenimiento los muchos comentarios enviados. Y nuestra elección es la siguiente:

El cofre Superdeluxe (4 CDs+DVD+Libro) se lo lleva Antonio Ibáñez Pielfort por el comentario publicado el pasado 17 de octubre de 2011 a la 1:33 pm. Y que es el siguiente…

Huele a espíritu de adolescente, a juventud sónica, a club de fans de quinceañeros, a árboles gritando, fanzines en blanco negro, mujeres violentas, a caballos locos, sindicatos del sueño, huele a terciopelo subterráneo, a vaselina, a jóvenes dinosaurios, a la imaginaria familia punk autobautizada como ramone, a horas de local de ensayo, a iguanas, a vinilo, a laca de color negro, a hazlo tu mismo, huele como el hombre que vendió al mundo, a la tierra mojada desde la que otro zurdo de Seattle saca su siniestra mano empuñando una oxidada guitarra, a pop subterráneo, a codeína, huele como las aguas de un río verde y como el barro y la miel, como las líneas de bajo de Kim Deal, a fuzz, huele a hard y a pop, a éxito asegurado, a influencias deglutidas, asimiladas y claramente manifestadas, a cara A y cara B, a himnos generacionales, a rabia, a sensibilidad pop, huele a tristeza vital, energía en estado puro y sin depurar, huele como las camisetas de Richard Hell, como el hotel de Nueva Orleans donde fue encontrado Johnny Thunders, huele a bosque húmedo, a camisas de cuadros mojadas, a riot girls, huele a distorsión, a feroz cabalgada hasta dejar algo en el camino, recuerda, recuerda, recuerda, recuerda no tengo un arma, recuerda, recuerda, recuerda, recuerda, porque el rey ha muerto pero no ha sido olvidado.

Los tres ejemplares en CD doble de la Deluxe Edition, por otra parte, son para:

Manuel Domínguez Ramos (comentario publicado el 9 de octubre de 2011 a las 12:18 pm como manoloDomínguez).  fede siempre llegaba tarde cuando quedábamos para salir los fines de semana, pero traía su coche. y ese viernes, además, un cd de un grupo nuevo en el reproductor. en realidad nevermind no era tan siquiera el primer álbum de los de seattle, pero nosotros aún no conocíamos a nirvana, que solo habían sonado un par de veces en el programa de paco pérez bryan en radio 3 y ya habían encandilado a federico para comprarse el disco.
camino de la ronda de capuchinos, donde siempre solíamos aparcar tras media hora dando vueltas, sonó más de medio cd y dos o tres veces smells like teen spirit. la música ideal para meternos las ganas de comernos el mundo en el cuerpo. después lo de siempre, botellón de ron con cola comprado en la tienda de la amalia, chupitos en la rebotica y fin de jornada en el berlín, el único sitio donde sonaban canciones que nos interesaban e incluso nos ponían a los smiths o new order cuando se lo pedíamos (es decir, siempre).
recuerdo aquellas noches con la nostalgia de quien sabe que no se van a repetir y la certeza de que solo eran una manera tosca de intentar subsistir. realmente no creo que acabar ciegos en la alfalfa un fin de semana sí y otro también nos sirviera de otra cosa que de huida de una postadolescencia desaliñada y decepcionante. igual que escuchar a ciertos grupos para sentirnos más especiales o pasar las mañanas en el bar de la facultad jugando a las cartas.
al día siguiente, con la falta de claridad que da una buena resaca de chupitos de tequila, desperté tarde, vomité, dejé la comida en la mesa y llamé a fede por teléfono. ¿puedes llevarte mañana a clase el disco que pusiste en el coche?

Alejandro Fernández Fernández (comentario publicado el 17 de octubre de 2011 a las 10:42 pm como Álex Fernández Fernández). El tren que me lleva de mi ciudad a la que está mi facultad va atestado. Es una hora en la que al revisor no le da tiempo revisar todos los tiques de los vagones y la gente aprovecha y se cuela sin billete. Son tiempos de crisis. La Universidad está masificada, mi generación quiere estar muy preparada para que dentro de veinte años podamos estar bien colocados, de esa manera podremos cambiar el país. David se sienta al lado mía como de costumbre pero lo siento raro. Su cara parece otra. Tiene los ojos brillantes. Algo le sucede. Me pasa su walkman y me pide que me ponga los auriculares. Espero un poco, la cinta debe recorrer unos segundos hasta que empiece el primer tema. De repente, no me importa el tren, no me importa la Universidad, tengo 18 años y tengo ganas de vivir. Da igual que el revisor te coja sin billete. Da igual que no llegues. Mañana será otro día. Mi adolescencia me pide más. Y yo lo cogeré todo.

Jesús Rebollo Alcalá (comentario publicado como Bleed el 17 de octubre de 2011 a las 10:29 pm). Por entonces, mis escuchas se centraban en las cintas recopilatorias que intercambiamos los amigos. Las excepciones a estos refritos lo componían grabaciones de discos de The CLash, The Beatles, 091, Los Enemigos… y el Daydream Nation de Sonic Youth. Así estaban las cosas.
En aquella época no sólo la MTV, algunas cadenas generalistas de televisión incluían espacios musicales a horas no descabelladas. Así que mi primer contacto con el Nevermind, y con Nirvana, fue a través de la tele, con el video de “Smells like teen spirit”. Me recuerdo de pie junto al televisor del salón de mi casa, con las persianas bajadas, los brazos en jarras y deseando encender un cigarro. La letra no la entendía, ni me importaba. Aquello era algo grande, pero… ¿Cómo de grande?
Al poco tiempo, también por televisión emitieron el extracto de una entrevista, con los tres miembros sentados en unos cojines en el suelo, y donde Kurt hacía gala de un pasotismo místico que me sonó a pose. Si esto iba a ser un nuevo producto de marketing de la industria musical, que no contaran conmigo.
En una nueva entrega de casete con frito variado por patrocinio de otro enfermo muscial, volvió a aparecer Nirvana. La canción que me grabaron fue Come As You Are. ¿Podía permitirme estar al margen de algo así, por mucho que me siguiera pareciendo la última esperanza blanca, fomentada por las multinacionales? La respuesta era No. tendría que acercarme del todo al disco de los de Seattle para entender lo que decían en Lounge Act.
20 años después, temas del Nevermind han sido versionados mil veces; hemos llevado camisas de cuadros atadas a la cintura; han sonado en sesiones y remezclas de variados dj’s; su nombre ha aparecido siempre en las listas de los mejores discos de rock de la historia; hemos subido el volumen del reproductor del coche con “Lithium” para eclipsar ritmos latinos que nos atacaban desde vehículos hostiles. Y aunque “Something in the way” parezca un epitafio perfecto para el disco, no te quedes ahí.

Sólo resta anunciar a los ganadores que en los próximos días nos pondremos en contacto con ellos para explicarles el modo de recogida de los premios. Eso y, claro, un par de agradecimientos muy especiales. El primero para Juan Luis Fajardo, el hombre de PriceMinister que, desde París, consiguió que en La Ventana Pop este concurso fuera, ciertamente, Superdeluxe. El segundo, cómo no, para los muchos, muchos lectores que se decidieron a compartir sus recuerdos con nosotros. Al fin y al cabo, como siempre, va por vosotros. Gracias por participar.

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Shotta, rap sin miedo

Blas Fernández | 20 de octubre de 2011 a las 7:20

“En realidad –dice Ignacio González Rodríguez, más conocido por Shotta–, por un lado estaban Sólo Los Solo y por el otro el resto”. En realidad, la pregunta aludía a la idea de un rap español a dos velocidades, la que marcaban los autores de Retorno al principio y otros ilustres francotiradores –entre ellos, Tote King, Mala Rodríguez, La Puta Opepé o los nunca suficientemente reconocidos Hippaly– y la de los demás, aparentemente abonados a senderos más transitados y hasta colapsados.

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Barroco texano

Blas Fernández | 11 de octubre de 2011 a las 11:38

Strange Mercy. St. Vincent. 4AD. Rock / Pop. LP / CD

Curtida en varias y variadas aventuras sonoras antes de embarcarse en la banda de Sufjan Stevens -el trampolín, a la postre-, la texana Annie Clark parece alcanzar con este Strange Mercy, su tercera entrega como St. Vincent, un agradecido equilibrio entre el desaforado barroquismo que adornó su anterior álbum, Actor (2009), y las canciones, puro pop, que luchan por sobresalir y respirar entre los excesos armónicos -parte del encanto, qué duda cabe, para quien guste de lo imprevisible-. Entre lo camp y lo tecnológico, Annie se permite incluso firmar lo que pudiera ser todo un hit -escena indie, se entiende-, Cruel. Ahí les dejo el clip.

http://vimeo.com/28663610

Un poco de calma, por favor

Blas Fernández | 10 de octubre de 2011 a las 12:27

Gravity The Seducer. Ladytron. Nettwerk. Pop. LP / CD

Si Velocifero (2008) fue algo así como una relectura de estilos clásicos desde la perspectiva de una banda acostumbrada a mantener un pie en el indie-rock y el otro en el synth-pop, Gravity The Seducer, quinta entrega larga de los antaños directos Ladytron, levanta el pie del acelerador, pisa el freno y echa la vista atrás para centrarse en la faceta más vaporosa, como entre algodones eléctrónicos, del cuarteto. No desprovisto de cortes de esos que engachan a la primera -Mirage, por ejemplo, con su noséqué a lo Kraftwerk y la femenina solemnidad del estribillo-, bien pudiera no obstante indigestar a quienes los siguen de lejos.

Ahí les dejo el clip de White Elephant.

http://vimeo.com/27719272

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Caminos desbrozados

Blas Fernández | 7 de octubre de 2011 a las 11:49

Foto: Alissa Anderson

The Errant Charm. Vetiver. Sub Pop. Pop / Rock. LP / CD

Como se apuntaba en Tight Knit (2009), el camino hacia el formalismo de Vetiver desbroza con naturalidad y desparpajo la senda del soft-rock. Y poco parecen importarle a Andy Cabic los tránsitos previos si ésta aún le vale para amoldar sus canciones -y qué canciones, claro- a formas reconocibles y amables. The Errant Charm culmina ahora el proceso de manera tan deliciosa como irritante, según el ánimo y la predisposición de quien escuche. Aunque no vale llevarse a engaño: no hay que ser un retromaniaco empedernido para dejarse seducir por esta cosa del pasado que, definitivamente, embriaga la escucha desprejuiciada.

Advertencia: la escucha callejera en iPod o similares de canciones como la cimbreante Can’t You Tell puede provocar al oyente un súbito aumento en la percepción del potencial sensual de las chicas y señoras con que se cruce, sobre todo a primera hora de una mañana soleada. Se desconoce si dicho efecto podría producirse también en referencia a los viandantes masculinos. Quedan avisados.

Ahí les dejo el clip de Wonder Why. Que lo disfruten.

http://vimeo.com/24486908

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De las catacumbas

Blas Fernández | 6 de octubre de 2011 a las 7:43

Cabaret Cixous. Maria Minerva. Not Not Fun. Pop / Electrónica. LP / CD

Publicada antes del pasado verano, la cassette Tallinn at Dawn supuso algo así como la puesta de largo de Maria Minerva, una joven estonia de 22 años reubicada en Londres y capaz de propinar una nueva vuelta de tuerca a ese ensoñador, a veces pesadillesco, pop electrónico en clave lo-fi que desde hace un par de años denominamos hypnagogic pop.

En su caso, además, gran parte del atractivo se fiaba no sólo al declarado uso amateur en el muestreo de sonidos ajenos como recurrente, casi única herramienta en la construcción de las pistas, sino también a la morbosa inocencia de la voz que Minerva vertía sobre éstas. Ya teníamos pues en el disparadero a la próxima diva (en términos relativos, se entiende) del género.

Simbólico artefacto de resistencia antimainstream, toda una especialidad del sello encargado de difundir ésta y otras buenas nuevas, el californiano Not Not Fun, aquella cassette tardó lo que se dice ya en expandirse digitalizada por la red, allanando el camino a un nuevo título editado en formatos, ahora sí, más convencionales.

http://vimeo.com/21408768

Superado el inicial incordio de enfrentarse a un evidente y molesto must -no faltará quien lo atraviese con la mirada si afirma convencido, por ejemplo, que los devaneos new age siempre le trajeron al pairo; y en Not Not Fun se cuela alguno que otro-, Cabaret Cixous muestra razones para justificar parte del pequeño revuelo. Son las que se exhiben en cortes como Luvcool, siempre a medio camino entre la electrónica y la psicodelia y dejando espacio suficiente para la agradable fantasía alucinatoria.

La inducción de ésta mediante el uso continuado de samples manipulados hasta el límite del desvanecimiento, o la permanente utilización de ecos y saturaciones a la búsqueda de un entramado sónico que contrasta en su potencial hipnótico con la precariedad de los medios empleados, ganan desde luego más peso en el resultado que llega al oyente que el presunto armazón teórico sobre el que Minerva, licenciada en Historia del Arte, despliega su música.

Así, la referencia a la filósofa feminista francesa Hélène Cixous, presente en el propio título del álbum, se antoja poco menos que anecdótica, aunque puestos a trazar entretenidos paralelismos, cualquier argumentación se antoja tan plausible como atractiva se demuestra esta visita al cabaret.

http://vimeo.com/27669807