Limousine, clip con clicks

Blas Fernández | 21 de septiembre de 2011 a las 8:59

La banda cordobesa Limousine acaba de estrenar el videoclip de Dressing Sun, una de las canciones incluidas en su tercer álbum, The Ultimate Final Of The Mystic Heavyweights (a su vez disponible en descarga libre y gratuita desde su bandcamp y a la venta en vinilo a un precio irresistible).

Dirigido por Toni Castillo, con dirección artística de Delphine Gimbert, la pieza me resulta una pequeña maravilla (¿Será por los clicks?). Espero que lo disfrute.

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Nirvana somos todos

Blas Fernández | 16 de septiembre de 2011 a las 8:50

Newermind. Varios. Spin. Rock. Descarga digital gratuita

Descontada una versión de Smells Like Teen Spirit impropia por anodina de un grupo como Meat Puppets, Newermind, recopilatorio puesto en circulación por la revista Spin con motivo del vigésimo aniversario de la edición del Nevermind de Nirvana, deja constancia una vez más de la amplitud de la onda expansiva originada por aquel álbum en el vasto universo pop, desde el que acuden a los fastos, entre otros, gentes como Butch Walker & Black Widows –divertida revisión de In Bloom en clave glam–, Midnight Juggernauts –lectura electrónica de Come As You Are, inferior en cualquier caso a la que en su día hiciera Dani Siciliano– o unos furibundos Surfer Blood –sacando el lado más punk de Territorial Pissing–. Toda una curiosidad.

Puede descargar aquí el disco completo.

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Gritos postreros

Blas Fernández | 15 de septiembre de 2011 a las 7:10

Last Words: The Final Recordings. Screaming Trees. Sunyata Records. Rock. Descarga digital (iTunes) / CD a partir de octubre

Si existió durante los últimos años algo similar a una cierta épica rock capaz de conmover en lugar de provocar sonrojo, quizás hubiera que buscarlo en la imponente discografía de Screaming Trees, aquella banda de Seattle que entre 1986 y 1996 facturó una contundente producción a rebufo del grunge no exenta de repercusión popular (recuerde el éxito, relativo, de Sweet Oblivion en 1992, para quien suscribe el mejor álbum del grupo) pero definitivamente ajena al impacto global obtenido por otros nombres hermanados, con más o menos rigor, bajo el mismo epígrafe.

Tras siete títulos en largo –en franca progresión en la medida en que se alejaba de los estrechos parámetros de SST, el sello en el que echaron los dientes–, el cuarteto, integrado por el vocalista Mark Lanegan, los hermanos Connor –Gary Lee a la guitarra, Van al bajo– y el baterista Barret Martin, puso punto final a su maciza mescolanza, a menudo demoledora, de hard-rock y pop psicodelizante. Lanegan, es bien sabido, emprendió otra no menos atractiva trayectoria en la que se confunden trabajos firmados con nombre propio, junto a The Gutter Twins e Isobel Campbell o como integrante de Queens of The Stone Age, por no citar sus múltiples colaboraciones, de Soulsavers a Bonnie Prince Billy.

Otro miembro del grupo, Barret Martin, es quien se encarga ahora de rescatar y editar en su sello, Sunyata Records, este Last Words: The Final Recordings, título elegido para aglutinar una decena de canciones registradas en 1998, dos años antes de la espantada, y en principio destinadas a conformar lo que debiera de haber sido el octavo álbum de la formación.

Con anecdóticas colaboraciones de lustre –en los créditos figuran Peter Buck, de R.E.M., y Josh Homme, de Queens of the Stone Age– y otro habitual de la época en los controles, Jack Endino, estas últimas palabras se convierten para cualquier seguidor de la banda –y para cualquiera que aún sienta el pellizco de esos riffs inflados de flanger y wah-wah– en una fiesta no exenta de nostalgia.

Contra ésta, Screaming Trees descarta cualquier posibilidad de reunión. No se trata de eso, tan sólo de recuperar una colección de canciones que hubiera merecido mejor suerte y que, tras navegar por el ciberespacio en forma de bootlegs capturados en vivo, vuelven trece años después al radiante estado en que fueron concebidas.

PD: Puede escuchar íntegro Last Words: The Final Recordings, y de paso descubrir al  Barret Martin Group, en la página de Sunyata Records o en la página de Screaming Trees.

Y para quien quiera echar una lagrimita o, simplemente saber de qué va todo esto, ahí dejo el clip de Nearly Lost You

Kitty, Daisy & Lewis actuarán en Granada y Sevilla

Blas Fernández | 12 de septiembre de 2011 a las 7:39

Boogie Woogie, R’n’B, Western Swing, Jump Blues, Swing, Jazz, Rockabilly, Blues, Country & Western… La enumeración de estilos en la propia portada de A To Z, The Roots of Rock’n’Roll dejaba pocas dudas sobre el contenido de aquel recopilatorio que, más que como carta de presentación, servía como declaración de intenciones a Kitty, Daisy & Lewis. De Albert Ammons a Bob Zurke, con ellos de por medio, eran 26 cortes dedicados a desenterrar los profundos cimientos de su (¿anacrónica?) devoción.

Para entonces, verano de 2007, el singular trío londinense -jovencísimos hermanos abducidos por el culto al protorock’n’roll- ya había editado varios sencillos reveladores del imaginario que alimentaba su retromanía, pero la doble compilación, adornada con curiosidades como aquel calypso de Louis Jordan (Run Joe) o el desbocado swing de Earl Hines & His Orchestra (Piano Man), certificaba que circunscribir su gusto o incluso su radio de acción al rockabilly, como solían hacer las primeras crónicas de urgencia, era una tentación reduccionista ciertamente desafinada. Aquí había más, todo igual de vetusto, pero más.

Los Durham, hijos del guitarrista e ingeniero de sonido Graeme Durham y de la baterista Ingrid Weiss (The Raincotas), podían haber derivado sus filias hacia cualquier otra época, pero la afinidad, vaya usted a saber por qué, surgió alrededor de aquellas añejas y desde luego aún hoy vibrantes piezas.

Cuando en 2008 apareció su primer y homónimo álbum, buena parte de las reseñas giraron en torno al hecho de que tres pipiolos de 16, 18 y 20 años cultivaran semejante inclinación por la arqueología en lugar de juguetear con ordenadores (en fin…). No pocas de ellas, en cualquier caso, se declaraban rendidas ante semejante muestra de desparpajo, soltura, energía y sonido cavernoso (así, por cierto, se presentaron en vivo en la primera edición del Monkey Week, en 2009).

Lo que de algún modo contribuyó a desbordar todo aquello de su presumible cauce natural tiene nombre y apellido: Chris Martin. Bien es cierto que la banda ya había abierto para gente como Richard Hawley, pero convertirte en telonero de una gira norteamericana de Coldplay es, definitivamente, otra cosa. Vuelven los 50 fue, de nuevo, un titular recurrente.

Publicado tres años después de aquel pequeño revuelo, Smoking in Heaven nos presenta ahora a Kitty, Daisy & Lewis abriendo tanto el abanico como en aquella recopilación. O casi. Tomorrow, el primer corte, guiña un ojo al rocksteady y a partir de ahí, con un sonido más elaborado que su predecesor, pero sin pasarse, se sucede otro sugerente catálogo de antigüedades que cobran vida. No por arte de magia, sino porque Kitty, Daisy & Lewis se resisten, precisamente, a descatalogarlas.

Y así los veremos pronto por aquí, presentando las canciones del nuevo álbum, el próximo viernes 7 de octubre en Granada, inaugurando la temporada en el Centro Cultural Caja Granada, y el sábado 8 en Sevilla, haciendo la propio en el Teatro Central. Las entradas para ambas actuaciones costarán lo mismo en venta anticipada, 15 euros. En taquilla el día del concierto, las granadinas costarán luego 18 y las sevillanas 20.

Ahí les dejo el clip de Messing With My Life. Que lo disfruten…

Música que fluye

Blas Fernández | 8 de septiembre de 2011 a las 10:58

Wilco, durante su actuación en el festival Territorios Sevilla en 2009. / Foto: Nazaret Beca

The Whole Love. Wilco. dBpm Records. Rock. 2LP / CD y descarga a la venta a partir del 27 de septiembre.

Un breve anuncio, realizado con escaso margen temporal, y zas, la sorpresa: el pasado día 5, y sólo durante 24 horas, la web de Wilco permitió la escucha en streaming del nuevo álbum de la banda, The Whole Love, que no estará a la venta hasta el próximo día 27.

La estrategia -“una recompensa a los fans”, se dijo- no sólo provocó el colapso de la página del grupo, que pidió en Twitter paciencia e incluso disculpas a quien se quedó con la miel en los labios, sino también las preguntas habituales. ¿Se adelantó el streaming porque el disco, en cualquier caso, ya fluía por la red? Y ante esta última evidencia, ¿por qué limitar ese streaming a 24 horas? ¿Temían acaso los de Chicago que se les fundiera el servidor?

Frente a los interrogantes se adivina la sospecha de que en poco o nada afectan estas cuestiones a la sólida percepción que el oyente tiene de la banda de Jeff Tweedy -ni a las ventas de ésta, al menos en un sentido negativo-. Son minucias, anécdotas empequeñecidas por la colosal discografía que Wilco inició en 1995, tras la desbandada de Uncle Tupelo, y que con esta nueva entrega, descontados el ejercicio de reinvención junto a Billy Bragg del cancionero inédito de Woody Guthrie y aquel directo de 2005, alcanza el octavo capítulo.

Tras la escucha, The Whole Love plantea nuevas incógnitas, aunque éstas sean de naturaleza puramente artística, sin duda conectadas con la necesidad de mantener el brillo de un discurso que, incluso en sus momentos menos inspirados, es un decir, mantiene el tipo y la distancia.

En Wilco (2009) o en Sky Blue Sky (2007) algunos echaron de menos la vertiente más arriesgada de la formación, aquella que permitía experimentar sin desdeñar el sustrato folk-rock. Otros, por contra, añoraban aquel apego a la tradición que revelaban los primeros pasos de la banda.

The Whole Love no se decanta por uno u otro extremo, sino que mantiene un difícil y aun así logrado equilibrio entre el carácter menos convencional del rock contemporáneo -la llamativa Art of Almost, con sus bases electrónicas y su explosión eléctrica final; casi una radioheadización de Wilco- y esa permanente reivindicación del sustrato que desde hace tiempo constituye en sí mismo un metalenguaje musical: la perfecta asimilación del rock de otros -de la herencia, al fin y al cabo- para configurar el rock propio. Y en eso Tweedy, también desde hace muchos años, es un auténtico maestro.

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Que tiemble el suelo

Blas Fernández | 1 de septiembre de 2011 a las 7:25

Foto: Yúmar Hidalgo

Actualización: ante las pésimas condiciones climatológicas de ayer, la organización de Nocturama anunció el aplazamiento del concierto y su traslado, en el mismo escenario, a la misma hora y con el mismo precio, a mañana, sábado 3.

¿Satie contra Godzilla? Una imagen tan poderosa como descriptiva… “Ya sabes, era uno de esos nombres de batalla que los músicos les ponemos a las canciones en el ensayo antes de darles un título definitivo: la rápida, la lenta…”, explica Miguel Rivera, cantante y guitarrista del grupo sevillano Maga, sobre el nuevo álbum de la banda, el quinto de su trayectoria. Leer el resto del artículo »

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Cerrado por vacaciones

Blas Fernández | 1 de julio de 2011 a las 10:49

Una reunión de amigos

Blas Fernández | 30 de junio de 2011 a las 7:24

“Fue algo improvisado, nada frío ni calculado”, explica Jaime García Soriano, guitarrista, vocalista y compositor de Sexy Sadie, respecto a la gira que vuelve a reunir sobre las tablas a la que fuera última formación del grupo mallorquín –amén de Jaime, el baterista Toni Toledo, “nuestra columna vertebral”, el bajista Jaume Gost y el guitarrista Carlos Pilán–.

Grupo emblemático del indie español de los 90, Sexy Sadie facturó en 12 años, de 1994 a 2006, algo más de una decena de títulos entre álbumes oficiales, recopilaciones de versiones o rarezas e incluso un disco de remezclas, aquel Onion Soup Tritured by Big Toxic en el que el músico electrónico se enfrentó al repertorio compuesto un año antes por la banda, una práctica desacostumbrada entonces en el pop español.

“A principios de este año estábamos tomándonos unas cervezas Carlos Galán [capo del sello Subterfuge], Toni y yo –recuerda Jaime–, y Carlos aprovechó que estábamos contentos para tirarnos el anzuelo de la gira. Nos pareció buena idea, porque nos apetecía. No nos habíamos planteado cuándo haríamos algo así, pero sabíamos que ocurriría”.

La banda había abandonado cinco años antes, después de la publicación de Translate, dejando tras de sí una fructífera e influyente trayectoria que, sin embargo, nunca alcanzó al público masivo. Sólo, en ocasiones, lo rozó: la misma maldición de otros tantos compañeros generacionales. “Sí, era como un techo que no superábamos. La verdad es que yo al menos me siento muy afortunado de haber podido vivir gracias a la música durante más de diez años. Aunque supongo que a todos nos hubiera gustado llegar más lejos en cuanto a popularidad y público. Creo que con posterioridad el mundo independiente se ha ido abriendo al mainstream y que cada vez más bandas han conseguido romper esa barrera. Espero que con el tiempo nuestro mercado musical puede ir pareciéndose al anglosajón, en el que en las listas de éxitos conviven Arctic Monkeys y Shakira”, dice Jaime.

De aquella época recuerda con especial agrado a Manta Ray, “que llegaron tan lejos como Sexy Sadie, pero que hubieran merecido llegar más lejos aún”, y a la excepción que confirmó la regla. “Los Planetas fueron el ejemplo de cómo una banda indie podía llegar perseverando y convenciendo con personalidad y buenos temas”, comenta.

Vinculado a la banda desde el primer al último disco, Carlos Galán tiró el anzuelo de esta reunión ocasional, y Jaime y sus amigos se lo tragaron con gusto. La explicación, sincera, no descarta motivos pecuniarios, pero insiste en otros. “Es evidente que cualquier banda ya separada que se reúne tiene un interés económico –afirma Jaime–. Todos sabemos, por ejemplo, que The Pixies se llevan fatal entre ellos y que no se hablan, pero luego hacen una gira de reunión y la hacen por lo que la hacen. En nuestro caso, no voy a decir que no sea también por eso, porque sería mentir, pero hay otras muchas cosas. En lo personal, yo echaba mucho de menos estar metido en el local con Toni, con Carlos y con Jaume. Somos muy amigos y estos cinco años separados musicalmente nos han unido todavía más. Tenemos una relación muy buena, así que para nosotros no es sólo la pasta, que también, sino que nos gusta la música que hicimos. Todos, además, hemos seguido tocando, y al segundo ensayo sonábamos ya estupendamente”.

Inmersos hoy en otros proyectos –Jaime emprendió discografía propia usando como alias uno de los títulos más recordados del grupo, Sr. Nadie–, en origen el objetivo de esta reunión era “hacer los festivales clásicos donde Sexy Sadie ya estuvo en otras ocasiones, el Sonorama, el Contempopránea… Pero al final ha sido una especie de bola de nieve, se han ido sumando cada vez más conciertos. La verdad es que estamos sorprendidos y contentos. Estamos disfrutando mucho más de lo que nos esperábamos”, asegura.

Dos llenos en Barcelona, tres conciertos en Madrid, Bilbao, Valencia, Vigo… “No sabíamos que íbamos a tener público nuevo. Contábamos con los treintañeros, los fans clásicos de Sexy Sadie que llevan diez años escuchando al grupo, pero en las primeras filas estamos viendo también a gente muy joven. Es público nuevo que en su día no podía ir a vernos por la edad o que aún no nos había descubierto”, comenta Jaime, quien descarta una reunión definitiva de Sexy Sadie o la grabación de nuevo material. “No es esa la idea. Para nada –asevera–. No hemos hablado de volver a hacer otro disco. Si se menciona es porque los periodistas lo preguntáis, pero en principio no está en nuestros planes. Eso requiere de muchos factores, entre ellos que yo dejara de lado a Sr. Nadie, Carlos a L. A. y Tony otros proyectos. Así que es algo que no nos planteamos”.

La idea, insiste, es disfrutar del directo. “El repertorio de los conciertos es una mezcla de los singles que la gente espera que toquemos y temas que a nosostros nos parecen de lo mejor que hicimos, aunque no fueran tan populares. Se trata de pasarlo bien, el público y nosotros. Si estamos aquí es porque queremos pasarlo bien y disfrutar tocando”.

Sexy Sadie actúa mañana en Sevilla –a las 22:00 en la sala Custom (Metalurgia 25, Pol. Calonge). Entradas a 12 euros en venta anticipada (Record Sevilla, Totem Tanz, Sun Tattoo, Hard Rock Tattoo y Custom Café) y 15 euros en taquilla– y el próximo sábado en Ojén (Málaga), dentro del festival Ojeando.

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Krautrock y otras “mil cosas”

Blas Fernández | 17 de junio de 2011 a las 7:20

Foto: Rai Robledo

Décadas después de ser acuñado, el término krautrock se desliza hoy peligrosamente por el precipicio donde se despeñan los lugares comunes. Quizás incluso fuera conveniente imponer una tasa sobre su uso. “Sí, estoy de acuerdo –bromea Edu García–. Sobre todo porque nosotros tampoco consideramos que lo nuestro sea krautrock. Evidentemente, es un estilo y una escena que a todos nos gusta mucho, pero también nos gustan otras muchas cosas. Quizás el primer disco sí tenía un rollo más motórico, pero el nuevo tiene elementos de mil cosas”.

Vayamos por partes. Edu es el hombre de Giradiscos, el sello discográfico que en 2009 puso en circulación el primer y homónimo álbum de nosotros. O sea, de Lüger. Cuando el guitarrista original dejó la banda madrileña, él, madrileño a tiempo parcial en El Puerto de Santa María, cogió el testigo. ¿Las mil cosas? Ésas son las que conforman Concrete Light, segundo y flamante disco del grupo, editado el pasado martes, el argumento idóneo que justifica su presencia hoy en el ciclo Noches 2+1 de la Universidad de Sevilla.

Íbamos por las mil cosas. “Del rock progresivo, de la psicodelia en general, de la música electrónica no de baile: el rollo Mike Oldfield, los teclados de Jean Michel Jarre…”. ¿Eh? ¿Es consciente Edu de que poco tiempo atrás lo habrían ajusticiado por citar esas influencias. “Y sospecho que ahora también –ríe–, pero son cosas que nos gustan y tampoco nos vamos a avergonzar por ello”.

En Concrete Light, el quinteto –completado por Daniel Fernández, Fernando Rujas, Mario Zamora y Raúl Gómez– echa el resto: siete cortes en las versiones en vinilo y CD, seis en la de descarga digital accesible gratis desde su página en bandcamp, en los que priman los largos desarrollos de carácter ensoñador sin perder por ello un ápice de contundencia –por otro lado, una de sus más notables virtudes en directo–. “Creo que éste es un disco más variado que el anterior. El primero se hizo muy rápido. El grupo comenzó a ensayar en noviembre de 2008; en marzo de 2009 fue el primer concierto y en septiembre se grabó el disco. Sin embargo, éste tiene temas que se han estado cociendo incluso desde los principios del grupo, temas muy rodados ya en directo, canciones que han variado y crecido. Hay una paleta instrumental de colores mucho más amplia”.

Coeditado por Giradiscos y Marxophone –esta última, la escudería que acoge a Nacho Vegas, Fernando Alfaro y Refree–, Concrete Light repite la estrategia formato físico de pago/ descarga gratuita por la que están apostando tantos grupos. “Queremos que nos escuche cuanta más gente mejor. Para quien le apetezca tener el formato físico, pues ahí están el vinilo y el CD. Y si hemos repetido la fórmula –recuerda Edu en referencia al primer álbum de la banda–, es porque nos ha ido muy bien. El primero va por la segunda tirada. Para el nuevo lo único que hemos cambiado es que puedes decidir al bajártelo de bandcamp si quieres pagar algo para ayudarnos”.

Y ojo, que no estamos ante una banda copyleft. “La verdad es que tenemos registrados los temas en la sociedad de autores e imagino que actuar así puede tener alguna consecuencia, pero es que somos muy tarugos para estos temas –dice Edu–. La SGAE me parece una panda de trasnochados que está ahí a chupar del bote de todo el mundo. Yo lo vivo como sello discográfico, como músico y como promotor de conciertos, que es donde más incordian. A nosotros lo que nos interesa es tocar en directo lo más posible. Y para que la gente vaya a tus conciertos, te tiene que escuchar. Además, creo que a la gente que le gusta el tipo de música que hacemos también le gusta tener el disco en formato físico. El tiempo nos ha dado la razón y los discos, aunque sea en tiradas pequeñas, se han vendido bien”.

Tampoco han ido mal, nada mal, los directos. Lüger ha tocado ya en Francia y Bélgica y este mismo año realizó una gira de tres semanas por Estados Unidos. “En Nueva York tocamos tres veces, luego estuvimos en Boston, en North Hampton, en Nueva Jersey, en Filadelfia, en Washington y en Austin, donde dimos cuatro conciertos en el South by Southwest”.

Lüger y Los Cuantos actúan esta noche en la sede de Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (Madre de Dios, 1) a las 22:00. Entrada libre previa retirada de invitación.

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Tormenta eléctrica (en ciernes)

Blas Fernández | 9 de junio de 2011 a las 13:22

Por decirlo de manera rápida, y aun a riesgo cierto de no ajustarme por completo a la realidad, Retribution Gospel Choir es esa banda en la que Alan Sparhawk aparca la proverbial quietud de Low -no tanta, desde luego, si atendemos al fenomenal último trabajo del grupo, C’mon- y da rienda suelta, o al menos lo hace en mayor medida, a su gusto por las descargas eléctricas.

Como poseído en ocasiones por el espíritu de ese Neil Young adicto a la distorsión, junto a RGC -trío completado por el bajista Steve Carrington, también compañero en Low, y el baterista Eric Pollard- Sparhawk ha facturado hasta la fecha dos estupendos discos, un homónimo debut, publicado en 2008, y el más reciente 2 (2010), que será el que -aquí viene la buena noticia- el grupo estará presentando en directo en Sevilla el próximo marte 5 de julio dentro de una gira española con paradas también en Vitoria-Gasteiz (día 6), Madrid (día 7) y Barcelona (día 9).

El concierto sevillano se celebrará en la Sala Malandar, a partir de las 21:30, y con un precio de lo más ajustado: 10 euros en venta anticipada y 14 en taquilla. Permanezcan a la escucha…

Ahí les dejo los clips de Hide It Away

…y Your Bird, temas ambos de 2. Que los disfruten.