“El paso lógico del Monkey Week era venir a Sevilla”

Blas Fernández | 10 de octubre de 2016 a las 5:00

Foto: David Clares

Foto: David Clares

Tras siete ediciones de crecimiento constante en El Puerto de Santa María, el Monkey Week, híbrido de festival urbano y feria de la industria musical independiente, desembarca esta semana por primera vez en Sevilla, convirtiendo el entorno de la Alameda de Hércules en su nueva sede. Su amplia oferta arranca este lunes en el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (Cicus) con los conciertos y proyecciones del miniciclo de documentales musicales DOC, aunque la auténtica “tromba”, como le gusta decir a Tali Carreto, codirector del encuentro junto a los hermanos Jesús y César Guisado, llegará el próximo jueves y se prolongará hasta la madrugada del domingo.

-Explíquele a quien no lo sepa por qué el Monkey Week no es un festival al uso.

-Fundamentalmente, por dos cuestiones. Por un lado, tiene un carácter de feria profesional muy marcado, con conferencias, mesas redondas, encuentros, mercado con empresas del sector, instituciones… Por otra parte, es un festival urbano, no se celebra en un recinto aislado ni es un macrofestival, sino que busca que la música se viva en la calle, que puedas saltar de un espacio a otro y, de camino, puedas pararte a tapear o a tomar un café. Y usamos los espacios de la ciudad, tanto los que habitualmente tienen programación musical, como Fun Club, Holiday, Sala X, La Calle, Malandar…, como aquellos que nosotros convertimos en espacios escénicos, que es lo que hacemos con el parking del Hotel Patio de La Cartuja o con la pista de coches de choque que instalamos en la Alameda.

-Serán más de 150 bandas repartidas en 19 escenarios diferentes. ¿Es el Monkey más ambicioso?

-Desde luego, se nos ha ido de las manos… Jajaja… En realidad, siempre intentamos controlar la cifra de conciertos. Nos decimos vamos a meter 75 grupos de showcases y que toque dos veces cada uno. Pero luego nos dejamos llevar por la emoción, empiezan a sumarse colaboraciones, otros agentes que presentan aquí a sus bandas y, al final, eso, se nos va de las manos. Puede que sea el más ambicioso, sí, pero sobre todo por la lógica que conlleva el cambio de ubicación. Desde luego, es el mayor número de escenarios que hemos tenido jamás.
 
-En su momento, esgrimieron razones de carácter práctico para argumentar el cambio de ubicación a Sevilla. Parece evidente que había más…

-Nuestras razones, sobre todo, obedecen a la logística. Pero también hemos dicho en más de una ocasión que, desde el principio, el actual equipo de Cultura del Ayuntamiento de Sevilla entendió muy bien el proyecto y su necesidad de crecer. En realidad, se dio un cúmulo de circunstancias. En El Puerto estábamos tocando techo, era complicado ya en cuanto a infraestructura de hoteles, de transportes… El año pasado teníamos a un montón de transfers yendo al aeropuerto de Sevilla, al de Málaga, al de Gibraltar… Sevilla plantea ventajas en ese sentido. Tienes aeropuerto, tienes Santa Justa y tienes hoteles. No era la primera vez que nos tiraban cañas desde otras ciudades, pero Sevilla comprendió qué necesitaba el festival para crecer. Sobre todo en la vertiente profesional.

-Da a entender, entonces, que el Ayuntamiento de El Puerto no comprendía el proyecto.

-No me refiero siquiera al Ayuntamiento actual. A lo largo de siete ediciones, creo que nunca llegaron a entenderlo. Hace tres o cuatro años vivimos un momento bisagra. Se dieron cuenta de que el festival era beneficioso para la ciudad, pero creo que nunca llegaron a entender el riesgo económico y el esfuerzo brutal que hay detrás de él. Nuestra empresa, La Mota Ediciones, organiza a lo largo del año diversos eventos para los que no solicitamos a las instituciones ningún tipo de ayuda económica. Haces un festival, como El Freek Fest de Puerto Sherry, y asumes tus riesgos. La gente paga su entrada y consume en tus barras. No veo la necesidad de tener ahí un apoyo del Ayuntamiento. Ahora, cuando creas un evento que es beneficioso para toda la ciudad, que genera un importante retorno económico para el sector hostelero… Ahí creo que sí debe haber un apoyo mayor. Y durante años lo echamos en falta. Sólo surgió ese ímpetu cuando anunciamos la decisión de trasladar el festival a Sevilla. Pero ya digo que no se trata sólo, ni mucho menos, de aspectos económicos.

-Por cierto, ¿qué otras ciudades tiraron la caña?

-Estaría feo decir nombres, ¿no? Otra ciudad andaluza, una del norte de España… Fueron las dos propuestas más serias, pero teníamos claro que el paso lógico del Monkey Week era venir a Sevilla. No tenía sentido moverlo fuera de Andalucía ni moverlo a una ciudad que te ofrecía un recinto enorme, pero que hacía que se perdiera la característica de festival urbano. Ahora nos queda la prueba de fuego, comprobar si esta edición sale como esperamos.

-¿Cuál es el compromiso del Ayuntamiento de Sevilla? ¿Se limita a esta edición o se prolongará en los próximos años?

-Desde luego, venimos con la intención de quedarnos y de contar con el apoyo no sólo del Ayuntamiento. Para nosotros es importante conseguir aquí lo que tanto nos costó en El Puerto. Porque cuando anunciamos el traslado hubo muchos lamentos, pero al principio nadie nos quería allí. Nos costó mucho que la gente de El Puerto aceptara el Monkey. No fue llegar y besar el santo, pero al final acabó tomándolo como algo suyo. Más allá del apoyo institucional, eso es muy importante. Si conseguimos que este mismo año el sevillano comience a sentir el Monkey como algo suyo, entonces será que lo estamos haciendo bien.

-La pregunta inevitable y necesaria: ¿Qué presupuesto manejan?

-En torno a 220.000 euros.

-¿Y cuánto es dinero público?

-50.000 euros del Ayuntamiento de Sevilla y 5.000 euros de la Junta de Andalucía, que une la ayuda del Instituto Andaluz del Flamenco y la de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales.

-Pues teniendo en cuenta la relevancia que ha conseguido el festival, y su apuesta por crear industria, la aportación autonómica parece escasa…

-Sí. Bueno, también nos ceden el Teatro Central, pero aún así es escasa.

Los hermanos Guisado, César y Jesús, y Tali Carreto. / Andrés Mora

Los hermanos Guisado, César y Jesús, y Tali Carreto. / Andrés Mora

-En cualquier caso, la inversión privada supera con creces a la pública.

-Claro. En ese sentido también es muy importante para nosotros el Monkey Market, el mercado profesional: los ingresos que aportan las empresas participantes se distribuyen luego en bolsas de viajes, alojamiento de las bandas… Lo curioso es que hay administraciones foráneas que aportan lo mismo que la Junta de Andalucía, como el Institut d’Estudis Baleàrics (IEB), que hace una misión comercial presentando a tres grupos; la Diputación de Córdoba o el Gobierno Vasco, a través de Basque Music, que también montan su stand. Son instituciones que confían en la proyección que el Monkey puede dar a sus bandas. Bueno, así estamos. En El Puerto recibíamos muchas críticas por parte de quienes nos consideraban un festival subvencionado… La gente habla sin conocimiento.

-Y luego están los patrocinios. Muchos de los escenarios van asociados a una marca comercial.

-Es que es la única manera de que esto salga adelante, con la colaboración de patrocinadores privados.

-Además de los escenarios oficiales, también han aparecido escenarios off, espacios que se suman a la programación aunque sea desde los márgenes…

-Sí, por ejemplo en Red House, donde los del colectivo Oh My Cat han programado una tarde con la gente de su escudería. O en el bar Sacramento, que ha montado un concierto con Ramona y The Gamuzzinos. Eso también sucedía ya en El Puerto. Y nosotros, encantados. Nos gusta que la música se expanda. Es la filosofía del Monkey: crear una tromba musical.

-¿Esperan también un mayor número de acreditados en las jornadas profesionales?

-El año pasado fueron 367. Este vamos a superar con creces esa cifra, en torno a los 500. Y lo mismo pasa con la prensa, esperamos que sean en torno a 220. Hemos notado que el cambio a Sevilla ha disparado esa demanda.

-Cuando el Monkey Week arrancó era, prácticamente, la única feria centrada en la industria musical independiente. Luego han surgido propuestas muy potentes y con mayor respaldo institucional, como el Bime de Bilbao. ¿Temen la competencia?

-Creo que son dos propuestas muy diferentes. De hecho, nos llevamos muy bien y colaboramos entre nosotros. Los dos nos dirigimos a la industria, pero mientras Bime apuesta más por el perfil tecnológico, nuestra apuesta es por la música en directo. Los promotores nacionales e internacionales que vienen al Monkey acaban comprando la gira de tal o cual grupo porque lo han visto en directo. La competencia, siempre que se clara, leal, es buena. Eso sí, la diferencia de presupuesto entre el Bime y nosotros es abismal. Desgraciadamente, todavía nos toca convencer a las instituciones de nuestra comunidad de que es bueno apoyar a una feria profesional en torno a la música, que es bueno y productivo apoyar a la industria musical. Con ésta van a ser ocho ediciones. Quién sabe, quizás para la novena haya un cambio de actitud.

-De los 19 oficiales, destaque un escenario por su singularidad…

-Creo que uno que va a estar en boca de todos, que va a ser un hervidero, será el Happy Place X, que montan con nosotros el sello discográfico y la sala de conciertos. Es esa pista de coches de choque que he mencionado antes, con los grupos tocando dentro.

-¿Y una actuación?

-No suelo mojarme con eso porque, como coordinador del festival, lo importante es destacarlos a todos, a esos más de 150 grupos. Pero esta vez sí voy a hacerlo, con una banda internacional, así no se molesta nadie… Tengo mucho interés en reencontrarme con Mariel Mariel, una chica chilena a la que vi en México y me pareció increíble. Tiene una fuerza escénica brutal. Además, creo que cualquiera de las noches en el Teatro Central va a tener su punto distintivo, con Niño de Elche & Los Voluble, Michael Rother y Lee Fields. Aunque al final, el fuerte del Monkey es esa marea de bandas… De hecho, creo que la mayor parte de nuestro público no viene al festival tanto por los cabezas de cartel como por descubrir nuevos grupos, nueva música.

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 57)

Blas Fernández | 29 de septiembre de 2016 a las 5:00

morente_n_lvp

091 abre esta nueva entrega de El Podcast de La Ventana Pop con Maniobra de resurrección en directo, simbólico colofón a su celebrada gira de reunión. Por otro lado, se anuncia reedición Omega, el fundamental álbum que unió a Lagartija Nick con Enrique Morente -ahí arriba fotografiado en la Alhambra por Javier Algarra (EFE)-, coincidiendo con el vigésimo aniversario de su publicación original y con la llegada a los cines del documental homónimo de José Sánchez Montes y Gervasio Iglesias. Y precisamente uno de los artífices de aquel título emblemático, Antonio Arias, desembarca en Poesía en do menor, el ciclo de conciertos del festival cordobés de poesía Cosmopoética, que también incluye, entre otros, a Sr. Chinarro.

McEnroe se alía con The New Raemon en Lluvia y truenos y Terry vs. Tori se incorpora al abultado cartel del Monkey Week, que estrena ciclo de cine documental musical más conciertos, con Fiera como uno de sus protagonistas-. Ya lo fueron los jerezanos Space Surimi. Y pronto, muy pronto, lo serán bandas como Apartamentos Acapulco y All La Glory.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

scannerfm_560

Tracklist

1.-091: Otros como yo

2.-Enrique Morente & Lagartija Nick: Ciudad sin sueño

3.-Antonio Arias: Dejar las cosas intactas

4.-Sr. Chinarro: El progreso

5.-The New Raemon & McEnroe: Gracia

6.-The New Raemon & McEnroe: Montañas

7.-Terry vs. Tori: Like Always

8.-Terry vs. Tori: Hit and Miss

9.-Space Surimi: International Waters

10.-Fiera: Disciplina

11.-Apartamentos Acapulco: Nuestro motor

12.-All La Glory: Pretty Eyes

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 56)

Blas Fernández | 15 de septiembre de 2016 a las 5:00

pinocho_detective_lvp_n

Lo avanzamos antes del verano y su edición es ya inminente. Y sí, Everybody’s Breaking Everybody’d Heart, segundo álbum de All La Glory, es justo esa maravilla que sospechábamos. Más novedades: Pájaro y Exquirla (Niño de Elche con Toundra) comparten vinilo rojo; El Lobo en tu Puerta pone en circulación Knocturne’s Sessions Vol. 1, Fiera lanza Aljarafe y Vera Fauna y Leicomers atestiguan la pujanza de la penúltima hornada de bandas sevillanas. Más veteranos, Naja Naja (con citas, entre otras, en el festival El Alternador), Pinocho Detective (ahí arriba, su motor, Fran Pedrosa) y Midi Puro presentan en vivo sus respectivos discos. Y también en directo, los madrileños Baywaves y los neoyorquinos Battles. Pase y escuche.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

scannerfm_560

Tracklist

1.-All La Glory: Do You Wanna

2.-All La Glory: Reasons To Get Lost

3.-Pájaro: Corre Chacal

4.-Exquirla: Canción de San Sebastián

5.-Pinocho Detective: L.A. y San Francisco

6.-Baywaves: Time Is Passing U By

7.-Vera Fauna: Quiebro y nada

8.-Leicomers: It’s So Nice

9.-Midi Puro: Sánchez

10.-El Lobo en tu Puerta: Wolf Like Me

11.-Naja Naja: Hateful Wine

12.-Fiera: Concavo Converso

13.-Battles: Dot Com

“Trump es un completo inconsciente, un idiota insensible”

Blas Fernández | 7 de septiembre de 2016 a las 5:00

carla_morrison_n1

Desamores, pasiones no correspondidas, mujeres traicionadas, abandonadas por ese tipo que acaba yéndose con otra… Escuchando las dolidas canciones de Amor supremo, segundo álbum de la mexicana Carla Morrison, uno casi desea, por pura humanidad, que no todas tengan un sustrato autobiográfico. “Aunque son mis canciones, no todas reflejan mis historias, también las de los demás –concede la cantante y compositora–. No es que me guste quejarme; me gusta liberarme y por eso hablo de amor y desamor. Además, el amor supremo es un amor que acepta y deja ir, aunque no deje de doler”.

Carla Patricia Morrison Flores (Tecate, Baja California, 1986) sorprendió hace ahora cuatro años con la publicación de su primer trabajo largo en solitario, Déjenme llorar, un disco bendecido por el mainstream –se llevó dos grammy latinos– que no renunciaba a las señas de identidad de la escena pop independiente. Aunque a los 17 años se marchó a Phoenix para adquirir formación musical académica, en ella creció como instrumentista y vocalista –potente y, a la vez, de una dulzura suprema– integrando diversas formaciones. La más reconocida fue Babaluca, que abandonó en 2009, tras un primer y único álbum, para emprender carrera con nombre propio. Desde entonces, siempre a medio camino entre Baja California y Arizona, su figura cotiza al alza.

De aquella etapa primeriza recuerda Carla “muchos momentos que forjaron quién soy hoy. Mucha dedicación, disciplina y libertad. Tecate es una ciudad pequeña donde aprendí mis raíces básicas, mientras que Arizona me ayudó a tener soledad y a escucharme a mí misma”.

carla_morrison_n2Por afinidad con la soledad y la propia voz dejó Babaluca, una banda que a finales de la pasada década comenzaba a adquirir relativa popularidad en México. “Creo que fue mi inquietud por mandar un mensaje claro y propositivo desde una sola fuente: yo –explica sobre su decisión–. En Babaluca éramos tres y era bonito, pero cada uno tenía sus ideas, a veces muy encontradas. Era difícil ponernos en sintonía. Además, el castellano es una lengua romántica y me encantaba la idea de poder cantar y contar lo que yo quería, que era amor”.

Y… desamor. Tras un par de epés previos, Déjenme llorar –pocos títulos tan descriptivos del contenido de un disco– proyectaba a Carla Morrison bastante más allá de su ámbito de procedencia. “La verdad es que esperaba todo lo contrario –reconoce–. Imaginé que todos odiarían que fuera tan depresiva, pero fue al revés: la gente lo amó. Fue muy sorpresivo para mí”.

Aparentemente ajena a la presión que aquel éxito pudiera provocarle –“Me dejé ser y flui con Amor supremo, con la libertad que siempre había querido y quiero tener al crear, así que no sentí presión de nadie más que de mí misma por explorar y superarme”, afirma–, Morrison encaró la grabación del nuevo disco con tanta calma como convicción. Y el resultado, que ahora por tercera vez la trae a España, hace gala entre otras tantas virtudes de una producción deslumbrante, obra de los hermanos Alejandro y Demián Jiménez, que sustituyen las anteriores sonoridades folk por capas de electrónica emocionada, acordes al argumentario del álbum. “Los dos productores y yo nos mudamos a las playas de Tijuana durante ocho meses. Todas las mañanas caminaba frente a ese mar frío y bello y regresaba con ideas. Grabábamos con sintetizadores, todo de manera muy detallada y precisa. Aprendí mucho de Alejando y Demián. Son unos genios, los hermanos del futuro, les llamamos”, comenta Carla sin reprimir una risa.

Inevitablemente, como mexicana residente en Estados Unidos, se pone más seria a la hora de valorar el fenómeno Donald Trump, ese populista de derechas candidato a las elecciones por el Partido Republicano, y la reciente (¿incomprensible?) recepción que le tributaba el presidente Enrique Peña Nieto. “La verdad es que es muy triste pensar en quién nos representa en México –dice–. Me apena y avergüenza ante el mundo. Trump es un completo inconsciente, un idiota insensible, otra vergüenza. Ojalá que desde mi trinchera, con mi pequeño granito de arena, yo pueda cambiar algo en el futuro”.

Carla Morrison actúa esta noche a las 21:00 en el Teatro Alameda de Sevilla (Crédito, 13) dentro del ciclo Nocturama. Entradas a 20 euros en venta anticipada y 25 euros en taquilla.

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 55)

Blas Fernández | 1 de septiembre de 2016 a las 5:00

boogarins_lvp

Abrimos la nueva temporada con los brasileños Boogarins, de gira por España, y seguimos con el mismo acento: Moreno Veloso se incorpora a la programación del Auditorio Box Sevilla, cuyo cartel incluye perlas como Lambchop. Más directos con Carla Morrison y Nick Lowe y nuevas ediciones a cargo de Viento Smith y Niño de Elche, al alimón con David Cordero y Los Voluble. Carla Morrison y Nick Lowe en Nocturama, el debut de Escuelas Pías, el directo de El Guincho y el recopilatorio Amanece en Almería… ¡Vamos allá!

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

scannerfm_560

Tracklist

1.-Boogarins: 6000 dias (ou mantra dos 20 anos)

2.-Moreno Veloso: Um passo à frente

3.-Lambchop: Gone Tomorrow

4.-Carla Morrison: Mi secreto

5.-Nick Lowe: So It Goes

6.-Viento Smith: Así surge un recuerdo

7.-Niño de Elche y David Cordero: Despierta

8.-Niño de Elche & Los Voluble: La sífilis

9.-El Guincho: Cómix

10.-Escuelas Pías: Devil D

11.-Escuelas Pías: La ciencia del iluso

12.-Murciegaloo: Dinosaurio Speed Mariachi

13.-Monte Terror: Muera Maura

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 54)

Blas Fernández | 16 de junio de 2016 a las 5:00

mor_lvp_n
El Podcast de La Ventana Pop despide la temporada con un repaso, inevitablemente escueto, a algunos de los discos de grupos andaluces que sonaron en él entre un verano y otro. Comprimir en poco más de una hora el efervescente estado de una escena tan rica como variopinta se antoja tarea imposible, así que no queda otra que acudir a aquella socorrida máxima: no están todos los que son, pero sí son todos los que están.

Volvemos en septiembre. Sean felices.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

scannerfm_560

Tracklist

1.-All La Glory: Can’t Take My Eyes Off You

2.-MOR: Satellites (*)

3.-Éter: Domo A

4.-Soleá Morente: Eso nunca lo diré

5.-Sr. Chinarro: La ciudad provisional

6.-David Cordero: Río Salado (Conil)

7.-Orthodox: Suyo es el rostro de la muerte…

8.-Naja Naja: Hateful Wine

9.-Perlita: Romance

10.-Holögrama: Fire

11.-Pinocho Detective: Sólo sé que no sé nadar

12.-Pájaro: Sudeck Man

13.-Delbosque: Protocolo de emergencia

14.-Los News: In Blues We Trust

15.-El lobo en tu puerta: Mother

(*) Los protagonistas de la foto que ilustra este podcast no son otros que los gaditanos MOR.

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 53)

Blas Fernández | 2 de junio de 2016 a las 5:00

midi_puro_lvp

Las consecutivas cancelaciones de Territorios y Trafalgar Festival ocupan parte de un programa que, afortunadamente, también cuenta con buenas noticias. Apunte: la gira española de Os Mutantes; Pájaro en las Bodegas Descalzos Viejos de Ronda; Cómo Vivir en el Campo en el Anfi-Rock; Unsuspected y Apartamentos Acapulco en las semifinales de Emergentes; Carla Morrison y Quentin Gas y Los Zíngaros en Nocturama; The Milkyway Express en el Festival Radiópolis… También suenan, con sus últimos trabajos, Jose Domingo, A92, Brío Afín y Midi Puro (en la imagen de ahí arriba).

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

 

scannerfm_560

Tracklist

1.-Os Mutantes: A Minha Menina

2.-Jose Domingo con Soleá Morente: Me gustabas más cuando fumabas

3.-Pájaro: Danza del fuego

4.-Cómo Vivir en el Campo: Perdido

5.-A92: Desierto

6.-Unsuspected: Waves of This Sound

7.-Apartamentos Acapulco: Scarlett

8.-Carla Morrison: Un beso

9.-Quentin Gas & Los Zíngaros: Fire Walk With Me

10.-Brío Afín: Calor

11.-The Milkyway Express: Lonesome Man

12.-Midi Puro: Soy una mamona

¿Morir a los 18?

Blas Fernández | 20 de mayo de 2016 a las 5:00

Iggy Pop, durante su actuación junto a The Stooges en Territorios 2012. / Foto: Juan Carlos Muñoz

Iggy Pop, durante su actuación junto a The Stooges en Territorios 2012. / Foto: Juan Carlos Muñoz

Hoy no sonará música en el Monasterio de La Cartuja; tampoco la escucharemos mañana. Ésa es la realidad: tras dieciocho años de celebración ininterrumpida, el festival Territorios Sevilla canceló con premura su XIX edición, a poco más de 48 horas del comienzo de las actuaciones. Las razones fueron expuestas por la organización el pasado miércoles en un escueto comunicado -inviabilidad económica-; los detalles, por otra parte, son cosa de los periodistas, que aún tendremos que seguir escarbando para construir el relato completo de los hechos.

Pero si lo importante a corto plazo es solventar cuanto antes la devolución del importe de las entradas adquiridas por los espectadores -y de las subvenciones públicas recibidas, un 15% del presupuesto de este año, 1.200.000 euros-, a la larga la prioridad es resolver la incógnita que esta suspensión plantea: ¿Se queda Sevilla definitivamente sin Territorios?

El buque insignia de los festivales musicales locales, con permiso de la Bienal de Flamenco -soportada al 100% con dinero público-, lo tiene muy difícil, aun cuando su veterano y persistente promotor, Juan Antonio Pedrosa, se haya fajado durante estas dos décadas en el empeño de mantener a flote un Territorios que fue mutando su piel, su estructura y sus vías de financiación a la búsqueda, precisamente, de viabilidad. Y eso, contando con que le queden ganas.

Nacido en 1998 como un encuentro de world music -aquella primera edición estuvo dedicada a la música celta-, el festival pasó años de bonanza, con hasta el 75% de inversión pública, ofreciendo conciertos gratuitos en plazas de la ciudad y actuaciones de pago en recintos cerrados. Con carteles cada vez más eclécticos que se alejaban de la idea inicial para abrirse a múltiples estilos, y colonizando escenarios tan diversos como el Rectorado, el Monasterio de San Jerónimo, el Teatro Central, el Auditorio de La Cartuja y el Real Alcázar, entre tantos otros, ya por 2005 se había convertido en eso que podríamos considerar un gran festival urbano. Pero a diferencia del común, éste extendía su programación, agrupada en ciclos temáticos, a lo largo de dos semanas. Fueron también los tiempos de dar cabida a una atractiva agenda de actividades paralelas, que incluyó, por ejemplo, una fructífera relación con In-Edit, el festival barcelonés de cine documental musical.

Ésa fue la tónica hasta 2008, cuando Territorios tocó la gloria con actuaciones de Matthew Herbert, Wim Mertens, Rufus Wainwright, Cut Chemist, Yo La Tengo, New York Dolls, Caribou… Un año después, el festival experimentó su segunda gran reestructuración. A excepción del multitudinario concierto Territorios África en el Parque del Alamillo -que convocó, entre otros, a Rokia Traoré, Tony Allen y Seun Kuti-, el grueso de la oferta -Wilco, De La Soul, Diplo, The Jayhawks…- se concentró durante tres días en un escenario ya explorado, el Monasterio de La Cartuja, a partir de entonces su sede única. Con esa decisión se reducían costes de montaje y se sondeaba la posibilidad de atraer a público de fuera de la ciudad.

Fue el mismo esquema manejado en 2010 -Salif Keita, Mulatu Astakte, Los Planetas, Pony Bravo, Tindersticks, Public Enemy…-, cuando el festival ya comenzaba a sufrir los recortes de inversión por parte de las administraciones, y cuando su organizador empezó a asumir la necesidad de iniciar otra transición: de la mayoritaria inversión presupuestaria pública a la asunción del riesgo económico como empresa privada.

En 2011 el festival se redujo a dos jornadas -Vetusta Morla, The Fall, Orbital, The Human League, Femi Kuti…-; en 2012 presentó, quizás, su último gran cartel -Iggy Pop & The Stooges, Amaral, Tricky, Kiko Veneno, Los Enemigos…-. “Perdimos 250.000 euros, y fue culpa nuestra. Tuvimos la intención de crecer, metimos más artistas, más escenarios, más barras, nos gastamos un dineral en promoción… Y resultó que esa inversión no fue acompañada de un incremento de espectadores -relataba Pedrosa, un año después, en una entrevista para el blog La Ventana Pop-. Si no perdemos y podemos cubrir las deudas del año pasado, entonces seguiremos con el festival. Si no es así, si acumulamos más pérdidas, cerraremos”, avisaba.

También en aquella charla reconocía el director del festival que éste arrastraba deudas y que la situación se hacía cada vez más complicada. “Durante 15 años hemos tenido ediciones que han dado beneficios, otras que han arrojado pérdidas y otras equilibradas. Cuando había pérdidas acudíamos a los bancos y solicitábamos un crédito, hacíamos acto de contrición y nos recuperábamos. Ahora ya no es así. He negociado durante todo el invierno con tres bancos diferentes, sin resultados. Eso es lo que hemos conseguido tras todo este tiempo”, añadía.

En 2014 y 2015 Territorios procuró orientar su oferta hacía públicos, si bien alejados del mainstream, aun así mayoritarios. Pero pinchó. El propio Pedrosa reconocía en la presentación de esta cancelada XIX edición que los errores en la contratación habían elevado la deuda del festival, ésa que ahora habría provocado el plante de las empresas de sonorización y montaje, dispuestas, y en su derecho, a no mover un dedo sin el dinero por delante.

Volvemos a la pregunta: ¿Se queda Sevilla definitivamente sin Territorios? Aunque desde el Consistorio, este mismo miércoles, se apresuraban a asegurar que la ciudad no va a permitirse perder una cita como ésta, quizás haríamos bien en interrogarnos sobre qué promotor privado estará dispuesto a asumir un presupuesto de estas características con sólo un 15% de inversión pública. ¿Lo intentará de nuevo Juan Antonio Pedrosa? Ésa es la otra cuestión.

¿Pueden recoger el testigo otros festivales? Quizás en el futuro. Interestelar Sevilla desembarcará en octubre en el mismo espacio, el Monasterio de La Cartuja, con el beneplácito de la Consejería Cultura de la Junta -y de su secretario general, Eduardo Tamarit-, pero por atractivo que pueda resultar su cartel -091, Guadalupe Plata, Maga…-, éste dista mucho, muchísimo, de compararse con la mejor época de Territorios. ¿Monkey Week? No, el perfil de la atractiva feria de la industria musical independiente, que vivirá ese mismo mes su primera edición sevillana tras el éxito de las precedentes en El Puerto de Santa María, es definitivamente otro.

En última instancia, en este baile de especulaciones, solemnes declaraciones y desmarques -antológico el de Juan Antonio Álvarez Reyes, director del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), una de las tres instituciones ubicadas en el Monasterio de La Cartuja, quien lamentó raudo la “falta de profesionalidad” del festival tras años escenificando su apoyo incondicional-, cualquier posicionamiento político merece ser puesto en cuarentena. Tome como ejemplo las lamentaciones de María del Mar Sánchez Estrella, delegada de Cultura por el PP durante el gobierno municipal de Juan Ignacio Zoido, que ahora, como concejal, deplora la cancelación de Territorios sin que nadie le recuerde que, durante su gestión, vivió el festival -éste y otros-  algunos de los más notables recortes en inversión pública de su accidentada e inolvidable historia, imbricada ya en la memoria melómana y sentimental de un sinfín de sevillanos.

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 52)

Blas Fernández | 19 de mayo de 2016 a las 5:00

kiko_veneno_lvp
Por primera vez en su larga carrera, Kiko Veneno -fotografiado ahí arriba por Agustín Quintero (EFE)- se atreve con un directo. El resultado es Doble vivo, un álbum que muestra dos vertientes distintas de su música y que en esta ocasión abre El Podcast de La Ventana Pop. Suenan C. Tangana y Belako, un mínimo muestrario del cartel que desde mañana ofrecerá el festival Territorios Sevilla. También en directo se presentan MOR, en Málaga, y León Benavente, en Sevilla. Nacho Camino y El General Invierno y Alondra Bentley nos recuerdan el inminente inicio de la primera tanda de conciertos de Nocturama. Marina Gallardo anuncia, por fin, nuevo álbum y nosotros seguimos descubriendo el contenido de las últimas entregas de Jose Domingo, Luis Arronte y Sr. Chinarro. Póngase cómodo y suba el volumen.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

scannerfm_560

Tracklist

1.-Kiko Veneno: Bilonguis

2.-Kiko Veneno: La catástrofe mayor

3.-Jose Domingo: Y tú siempre tan en tu papel

4.-León Benavente: Nuevas tierras

5.-Marina Gallardo: Cold Eye

6.-Alondra Bentley: What Will You Dream

7.-Nacho Camino y el General Invierno: Yo que he servido a la Reina de Inglaterra

8.-Luis Arronte: E. F.

9.-Sr. Chinarro: El castigo

10.-C. Tangana: Nada

11.-Belako: Sinnerman

12.-MOR: Phase and Soul

13.-Blam de Lam: Acelerador de sueños

*La triste noticia de la cancelación a última hora, ayer a media tarde, de la XIX edición del festival Territorios Sevilla me pilló con el podcast ya grabado. Porca miseria…

“Yo no hago música pensando en la edad o el género”

Blas Fernández | 5 de mayo de 2016 a las 5:05

nuria_graham_lvp_n1
“¿Oyes esas campanas? Soy de Vic y salgo de aquí”, bromea Núria Graham al otro lado del teléfono. La cantante catalana no puede ni necesita ir más allá para explicar su currículo musical. Con 16 años grabó una maqueta, First Tracks, que tras un pequeño revuelo le abrió las puertas del sello discográfico del Primavera Sound, El Segell del Primavera. “Todavía flipo con lo que pasó con la maqueta. Se acabaron todas las copias. Fue bastante impresionante, porque ahora tampoco se venden tantos discos, pero las llevábamos a los conciertos y volaban. Era algo fuera de lo normal. Nunca antes había enseñado mis canciones ni había tenido ningún grupo y, de repente, todo fue muy rápido. Desde entonces no he parado ni un momento”, comenta.

Pero lo mejor estaba por llegar. Los siete cortes de First Tracks, reeditados el pasado año, mostraban a una solvente guitarrista de voz dulce apuntando formas de rock de autor que podrían entenderse impropias de su edad. Sin embargo, la primera referencia para El Segell, Birds Eyes (2015), iba ya algunos pasos más adelante. Las texturas oníricas y el hábil manejo del clímax ganaron peso; el resultado mutó de notable a sobresaliente. “Quise grabarlo sin prisas –recuerda–. No tenía expectativas de petarlo, se trataba de hacerlo con calma y luego ir tocando por aquí… Pero todo ha ido muy bien. Ahora ya estoy pensando en el próximo disco, como si Bird Eyes fuera de hace muchos años”.

El tocar por aquí pronto se convirtió en tocar por allí. Bird Eyes no sólo proporcionó a Núria conciertos en España; también en Portugal, Inglaterra y Holanda. Y además, ahí es nada, un papel como telonera de St. Vincent y Unknown Mortal Orchestra. “Estoy muy contenta, claro, aunque todavía no me he parado a pensar lo guay que ha sido –reconoce–. Cuando me dijeron que telonearía a St. Vincent no me lo creía, porque hace tres años la veía en YouTube y pensaba Uau… Qué guay. Y después te dicen que vas a tocar con ella… Estoy disfrutando mucho. Lo bueno es esto: poder tocar con gente a la que admiras y aprender de todas estas experiencias”.

nuria_graham_lvp_n2De padre irlandés, madre catalana y abuelos maternos cordobeses –“Y también tengo por ahí un apellido vasco… Es un cóctel espectacular, bastante potente”–, Graham subió otro peldaño a comienzos de año con la edición del EP In The Cave, cuatro canciones –incluida una sorprendente y cruda versión de Toxic, de Britney Spears– que certifican la rapidez de su proceso de maduración artística. “Los 20 no los hago hasta junio. Todavía soy una teenager –vuelve a bromear–. Tenía por ahí estas canciones salteadas, que no llegamos a grabar en Bird Eyes pero que sí tocábamos en directo. Para el próximo disco quiero hacer cosas completamente nuevas, así que quería dejarlas grabadas para que no se perdieran. Es un poco el directo llevado al estudio”.

Cualquiera diría que eran descartes… En efecto, todo en la carrera de Núria Graham sucede con tanta celeridad que provoca cierto vértigo especular con lo que aún vendrá. “Es muy pronto para pensar en el futuro –considera–. ¿Qué haré de aquí a diez años o veinte años? Lo que tengo ganas de hacer ahora es tocar, grabar discos… Que quizás no me pueda dedicar siempre a esto tampoco me deprime. Hay más cosas que me gustan, la docencia, por ejemplo. Quizás de aquí a unos años quiera ser profesora”. ¿Se forma en ese sentido? “No. Jajaja… El año pasado empecé Musicología, pero lo tuve que dejar porque no podía compaginarlo con las grabaciones y los bolos. Lo estoy posponiendo”, dice.

Bird Eyes e In The Cave son títulos que desembarcan en el panorama nacional en un momento particularmente dulce para la música hecha por mujeres, una incontestable realidad en cuanto a producción discográfica que quizás no encuentra aún justa equivalencia en otros ámbitos, como el de los festivales. Aunque lejos de abonarse al discurso de cuotas, Núria Graham aboga por otros méritos. “De hecho, creo que en España hay un boom de chicas haciendo música, pero aún nos quedan cosas por solucionar –apunta–. Por ejemplo, que nos metan a todas en el mismo saco, aunque tengamos estilos muy distintos, sólo por ser chicas. Creo que debemos pensar en todo esto desde un punto de vista musical. A mí me da igual ver a un grupo de chicas o de chicos si lo que hacen me gusta. Yo no hago música pensando en la edad o el género. Por supuesto que es cierto que en los festivales tendrían que tocar más chicas, pero no creo que tengan que hacerlo sólo por el hecho de ser chicas. Para mí igualdad es que se valore la música que haces sin tener en cuenta si la hace un chico o una chica”.

Núria Graham actúa este jueves 5 en Velvet Club de Málaga; mañana viernes 6 lo hace en la sala La Calle de Sevilla junto a Borneo e Iseo, dentro del Ciclo Cardioide, y el sábado 7 en la sala Planta Baja de Granada.

Las fotos que ilustran esta entrevista son obra de Alba Yruela.