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El Podcast de La Ventana Pop (Programa 59)

Blas Fernández | 27 de octubre de 2016 a las 5:00

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Arranca en esta ocasión El Podcast de La Ventana Pop con Los Jaguares de La Bahía, la banda gaditana liderada por Paco Loco, que se propone editar doce sencillos durante los próximos doce meses. Quentin Gas y Los Zíngaros avanzan su segundo álbum, con edición prevista para el próximo año. Antes llegará el nuevo EP de Hi Corea!, Even Nature. Completan la lista de novedades Elphomega, ahí arriba en una imagen promocional de su flamante Nebulosa, SKLT SLKT ft. Myriam, Marco Serrato, O Sister!, Cómo Vivir en el Campo y Holögrama. Y en directo, 091 recupera fecha en Sevilla tras la cancelación de Interestelar y agota los últimos conciertos de Maniobra de resurrección.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Los Jaguares de la Bahía: Philip The Liar (The Disco Star)

2.-Los Jaguares de la Bahía: Oh Yeah

3.-Quentin Gas y Los Zíngaros: Caravana

4.-091: Esperar la lluvia

5.-Elphomega: Herido

6.-Elphomega: Zihuatanejo

7.-SKLT SLKT ft. Myriam: Your Name is War

8.-Marco Serrato: Santa sangre

9.-O Sister!: I Fell in Love With New Orleans

10.-Cómo Vivir en el Campo: El grande

11.-Holögrama: Burgundy Coloured Mazes

12.-Hi Corea!: Into The Wild

“El cariño que hemos percibido en la gente nos ha sobrepasado”

Blas Fernández | 21 de octubre de 2016 a las 5:00

José Ignacio Lapido, durante la grabación de 'Maniobra de resurrección'. / Álex Cámara

José Ignacio Lapido, durante la grabación de ‘Maniobra de resurrección’. / Álex Cámara

Veinte años después de su separación, la banda granadina 091 anunció a finales del pasado 2015 Maniobra de resurrección, una gira de reunión a lo largo del presente 2016 saldada con un rotundo éxito de público. Del estupendo estado de forma exhibido por el grupo durante su retorno da fe, además, Maniobra de resurrección en directo (Warner), un doble álbum y DVD que recoge una de las dos actuaciones ofrecidas por 091 en su ciudad, recordatorio sonoro de un periplo de doce meses que ya vislumbra su fin. Aunque todavía les aguardan varios conciertos, entre ellos, este sábado a las 21:00 en el Festival Interestelar de Sevilla, ciudad en la que ya actuaron el pasado mes de abril abarrotando por dos noches consecutivas la Sala Custom. Al habla con José Ignacio Lapido, guitarrista y compositor de la formación.

–¿Qué balance hace de estos meses?

–Desde luego, más positivo no puede ser. Desde el primer concierto que dimos en enero, incluso antes, cuando se anunciaron las primeras fechas a finales del año pasado y se pusieron las entradas a la venta, ya vimos que algo gordo iba a pasar, porque se agotaban en pocas horas. Luego, a lo largo de los meses que hemos ido tocando por salas, teatros y festivales, la sorpresa inicial se convirtió en asombro. El cariño que hemos percibido en la gente nos ha sobrepasado, la verdad. No han sido sólo las salas llenas, sino la pasión que han puesto los fans al recibirnos. Y creo que nosotros hemos ido de menos a más, como suele suceder, conforme han ido pasando los conciertos. Por nuestra parte estamos muy satisfechos. Más no podríamos pedir.

Maniobra de resurrección ha superado las expectativas de todos, ha desbordado las previsiones habituales de una gira de reunión. ¿Cómo lo explica?

–Es raro, sí. Si echas la vista atrás hacia otras reuniones después de estar muchos años fuera del mercado, ves que son un tanto decepcionantes, grupos que vuelven bajos de forma, sin ganas… En música pop veinte años son una eternidad, pasan muchísimas cosas y no sabes bien cuál es el recuerdo que ha guardado tu público de lo que hiciste en su momento. Y no son sólo los veinte años desde la separación, sino todo ese tiempo desde que empezamos en 1982. Que vuelva una banda que en su momento tampoco tuvo un gran éxito y cuente con este recibimiento que hemos tenido, da que pensar. No sé si se mezcla un poco la nostalgia, el mito que se ha ido construyendo a lo largo de estos veinte años… Visto lo visto, vivida la experiencia, hay que aceptar que ha sido un mito que ha crecido con el tiempo. Hemos visto que se han sumado nuevos seguidores que, por edad, no nos habían visto en su momento, personas que en el año 96 eran niños. La sorpresa se acrecienta más teniendo en cuenta que nuestros discos estuvieron descatalogados todos estos años y que no fue hasta que se anunció la vuelta que las varias discográficas por las que tenemos repartido nuestro catálogo se pusieron manos a la obra y lo reeditaron. Así que todo esto resulta doblemente sorpresivo. No quiero ser presuntuoso, pero quiero creer que nuestras canciones han envejecido más o menos bien, que nuestro repertorio ha aguantado bien el paso del tiempo, y eso ha hecho que nuestra vuelta haya tenido un sustrato artístico potente.

–¿Subidón de autoestima?

–Sí, sí, claro… Ese asombro inicial, cuando se iban sucediendo los conciertos y veíamos que no era una cosa limitada a Granada ni a Andalucía, que la gente estaba por la labor en todos sitios, nosotros, que siempre hemos sido muy autocríticos, nuestra autoestima subió algunos puntos.

–¿Que momentos destacados va a guardar de Maniobra de resurrección?

–Hay varios… Por ejemplo, antes de la gira, cuando nos juntamos por primera vez en el ensayo y enchufamos las guitarras. Era una mezcla de miedo y respeto. Veinte años no pasan en balde y no sabes con qué te vas a encontrar. Pero fue enchufar, empezar a tocar y… ¡sonaba, sonaba! Ahora suena mucho mejor, claro, pero aquello nos dio confianza, no había que empezar de cero. Ése fue un momento muy importante. Luego, obviamente, lo que se recoge en el disco, los dos conciertos que dimos en mayo en la plaza de toros de Granada. No es nada habitual que un grupo local llene dos veces seguidas un sitio así. Eso impone.

–Otro subidón…

–Sí, sí, por supuesto. Ya lo intuíamos, porque cuando se pusieron a la venta las entradas volaban por miles. La gente de Ticketmaster nos contaba que no habían visto nada parecido. Fue un momento de subidón total que creo que todavía nos dura.

La banda al completo, en la Plaza de Toros de Granada. / Álex Cámara

La banda al completo, en la Plaza de Toros de Granada. / Álex Cámara

–Y después de todo esto, ¿no les ha tentado la idea de dar continuidad de algún modo a 091, aunque no sea de una manera convencional?

–La verdad es que no hemos querido pensar mucho en eso. Nuestro trabajo y nuestro tiempo, veinte años, nos costó decidir volver a juntarnos. Había habido ofertas desde años antes que habíamos rechazado. Decidimos hacer justo lo que habíamos venido a hacer: una gira de un año, de enero a diciembre. La idea inicial de Maniobra de resurrección era celebrar el aniversario de nuestra despedida. A partir de ahí… En principio no hay nada previsto. Vamos a dejar que la cosa se enfríe y pensarlo con tranquilidad.

–Entiendo que deja abierta una puerta que antes daba por cerrada…

–Aprendimos una cosa… El último disco de 091 se llamó, precisamente, Último concierto. Como nos hemos tenido que desdecir de ese título nos hemos dicho “no vamos a cometer otra vez el mismo error”. Vamos a dejarlo ahí. Todo esto no quiere decir ni que sí ni que no, sino todo lo contrario.

–No hace mucho me hablaba de la sensación de abatimiento tras la actuación de despedida en 1996. ¿Cómo cree que se sentirán cuando llegue el nuevo último concierto?

–Creo que será una sensación muy diferente a la de aquel concierto en Maracena. En el momento de aquella despedida las circunstancias eran muy distintas. La vida de los grupos tienes su ascenso y su caída. Y nosotros en la última época de 091 estábamos ya un poco desengañados. Habían sido catorce años juntos; nunca habíamos sido un grupo de gran éxito y veíamos que aquello… La principal razón de nuestra separación fue que ya era suficiente, que habíamos hecho los discos que habíamos querido hacer y que era el momento de poner punto final antes de que la cosa se pudriera a nivel personal o de caer en inercias indeseadas. Así que imagino que el estado de ánimo no va a ser el mismo ahora.

–¿Cree que este éxito colectivo repercutirá en su carrera en solitario?

–Está por ver, y no tardará mucho en verse. Tengo un disco pendiente que dejé aparcado cuando empezó todo esto. Entonces decidí parar mi carrera en solitario, y ahora, obviamente, la retomaré. Supongo que habría mucha gente que ni sabría que yo tenía una carrera en solitario; espero que ahora sigan mis pasos.

–¿Y el resto de componentes?

–Mi hermano [Víctor Lapido, guitarrista] seguirá con el Grupo de Expertos Solynieve, por supuesto. Supongo que José Antonio [Garcia, vocalista] hará igual. Tacho [González, baterista] ha empezado a rodar su primer largometraje como director y Jacinto [Ríos, guitarrista] no sé si va a poner en marcha algún proyecto o seguirá en lo suyo, la televisión.

–Otro motivo de orgullo: la única pega que algunos de sus seguidores han puesto al disco Maniobra de resurrección es que quizás no están todas sus canciones favoritas…

–Tendríamos que haber sacado un disco quíntuple para evitar eso… A la hora de elegir el repertorio sí nos fijamos en que estuvieran algunas canciones que no habían aparecido en Último concierto. Creo que en Maniobra de resurrección hay siete que no aparecían allí. Por supuesto, tienes que meter también las más representativas: ¿Qué fue del siglo XX?, La vida qué mala es, La Torre de la Vela… Era inevitable que ésas estuvieran en el disco. Pero también hay canciones que tocamos muy pocas veces en directo, como Nubes con forma de pistola, Nadie encuentra lo que busca, Para impresionarte, Si hay tormenta… Por otro lado, la misión de los fans es pedir siempre más. ¿No?

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 57)

Blas Fernández | 29 de septiembre de 2016 a las 5:00

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091 abre esta nueva entrega de El Podcast de La Ventana Pop con Maniobra de resurrección en directo, simbólico colofón a su celebrada gira de reunión. Por otro lado, se anuncia reedición Omega, el fundamental álbum que unió a Lagartija Nick con Enrique Morente -ahí arriba fotografiado en la Alhambra por Javier Algarra (EFE)-, coincidiendo con el vigésimo aniversario de su publicación original y con la llegada a los cines del documental homónimo de José Sánchez Montes y Gervasio Iglesias. Y precisamente uno de los artífices de aquel título emblemático, Antonio Arias, desembarca en Poesía en do menor, el ciclo de conciertos del festival cordobés de poesía Cosmopoética, que también incluye, entre otros, a Sr. Chinarro.

McEnroe se alía con The New Raemon en Lluvia y truenos y Terry vs. Tori se incorpora al abultado cartel del Monkey Week, que estrena ciclo de cine documental musical más conciertos, con Fiera como uno de sus protagonistas-. Ya lo fueron los jerezanos Space Surimi. Y pronto, muy pronto, lo serán bandas como Apartamentos Acapulco y All La Glory.

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Tracklist

1.-091: Otros como yo

2.-Enrique Morente & Lagartija Nick: Ciudad sin sueño

3.-Antonio Arias: Dejar las cosas intactas

4.-Sr. Chinarro: El progreso

5.-The New Raemon & McEnroe: Gracia

6.-The New Raemon & McEnroe: Montañas

7.-Terry vs. Tori: Like Always

8.-Terry vs. Tori: Hit and Miss

9.-Space Surimi: International Waters

10.-Fiera: Disciplina

11.-Apartamentos Acapulco: Nuestro motor

12.-All La Glory: Pretty Eyes

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 49)

Blas Fernández | 7 de abril de 2016 a las 5:00

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Se intuía que el debut de Naja Naja (fotografiados ahí arriba) iba a esconder algo grande, pero, vaya, la realidad supera las expectativas. Y eso es sólo el arranque de un programa por el que desfilan propuestas ciertamente estimulantes procedentes de puntos diversos de la geografía andaluza: Córdoba (Summer Spree y Grajo), Granada (Estévez y 091), Málaga (Esplendor), Cádiz (Perlita) y Sevilla (All La Glory, Orthodox, Chencho FernándezSweethearts From America). Pase, pase, no se corte.

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Tracklist

1.-Naja Naja: The Delusion of Amnesty

2.-Naja Naja: Hateful Wine

3.-Summer Spree: Llevo aquí ni se sabe

4.-All La Glory: Lookin’ For Thrill

5.-Grajo: Feeding Our Demons

6.-Orthodox: ¡Io, Sabacio, Io Io!

7.-Estévez: Alucinaciones

8.-Estévez: De entre los muertos

9.-091: En la calle

10.-Chencho Fernández: (Sólo quiero encontrar) Algo que hacer

11.-Esplendor: Escupe fuego

12.-Sweethearts From America: Don’t Break My Heart

13.-Perlita: Birds

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 46)

Blas Fernández | 25 de febrero de 2016 a las 5:00

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Arranca en esta ocasión El Podcast de La Ventana Pop con la noticia de las reediciones en vinilo del primer álbum del Grupo de Expertos Solynieve, Alegato meridional; el debut en solitario de Soleá Morente, Tendrá que haber un camino, y los cuatro discos grabados en su día por 091 -fotografiados ahí arriba por Fin Costello en la portada de 12 canciones sin piedad- para el sello Zafiro, que también se rescatan en formato CD.

La VII edición del Freek Fest anuncia sus primeros nombres, entre ellos, The Long Ryders; el Campus Rock de la UCA, que también acogerá un concierto de Chencho Fernández, arranca con La Bien Querida; Automatics y Trepàt, entre otros, se apuntan al Ciclo Cardiode; All La Glory y Midi Puro muestran en directo sus nuevos trabajos y Betunizer coprotagoniza la fiesta de presentación del Anfi-Rock Sound Festival en Sevilla.

Y aún nos queda tiempo para mirar al otro lado del Atlántico y escuchar a los peruanos Tourista

Fe de erratas: El grupo que estará acompañando a All La Glory y Peces Barbas en el concierto de este sábado en la Sala X de Sevilla no es Midi Puro, sino Pinocho Detective.

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Tracklist

1.-Grupo de Expertos Solynieve: Se ve que hay calidad

2.-Soleá Morente: Están bailando

3.-091: En tus ojos

4.-The Long Ryders: And She Rides

5.-La Catedral Sumergida con Chencho Fernández: La edad de oro

6.-La Bien Querida: Vueltas

7.-All La Glory: The Guy Who Knew Johnny Thunders

8.-Midi Puro: No giras

9.-Tourista: Select y start

10.-Automatics: Puppet Boy

11.-Trepàt: Retrofestiva

12.-Betunizer: Camilo José Shellac

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 41)

Blas Fernández | 17 de diciembre de 2015 a las 5:00

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Anunciaron hace meses que entraban en periodo de barbecho, un descanso relativo alterado con proyectos paralelos, pero en realidad pergeñaban junto al productor Jordi Gil el álbum que ahora le avanza La Ventana Pop. Atento pues a All La Glory, la banda fotografiada ahí arriba por Carolina Cebrino, que va a firmar uno de los grandes discos nacionales del próximo 2016.

Pony Bravo, Furia Trinidad, Miraflores, 091, Fernando Alfaro, Perro y Cómo Vivir en el Campo protagonizan el apartado de conciertos destacados a corto y medio plazo; Trepàt, Unsuspected, Alppine y Baywaves se apuntan al de novedades discográficas.

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Tracklist

1.-All La Glory: Lookin’ For a Thrill

2.-All La Glory: Can’t Take My Eyes Off You

3.-Pony Bravo: El político neoliberal

4.-Furia Trinidad: Shake It

5.-Miraflores: Brand New Tornado

6.-091: Tormentas imaginarias

7.-Fernando Alfaro: La luna aplastada

8.-Perro: Ediciones reptiliano

9.-Cómo Vivir en el Campo: Perdido

10.-Trepàt: Onix

11.-Unsuspected: Follow Me Sleeping

12.-Alppine: Come Closer

13.-Baywaves: Yumi

“Nos movemos entre el asombro y el agradecimiento a nuestros seguidores”

Blas Fernández | 20 de noviembre de 2015 a las 7:02

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En mayo de 1996, la banda de rock granadina 091 ponía punto final a una trayectoria de 14 años jalonada con varios discos emblemáticos e imprescindibles para la historia del rock español. Tras dos décadas de pétrea resistencia frente una posible reunión, el pasado 29 de octubre se anunciaba oficialmente lo que ya parecía un secreto a voces: la última formación del grupo -José Ignacio y Víctor Lapido a la guitarras; José Antonio García a la voz; Tacho González a la batería y Jacinto Ríos al bajo- volverá el próximo año para protagonizar Maniobra de resurrección, una larga gira nacional en la que emplearán todo 2016 y de la que ya se han desvelado las primeras fechas andaluzas: 8 y 9 de abril en la Sala Custom de Sevilla y, a falta aún de confirmación, en el Festival de la Guitarra de Córdoba en julio. El que fuera guitarrista, letrista y compositor del grupo, José Ignacio Lapido, responsable de una posterior y sólida discografía en solitario, habla de este retorno.

–¿Qué oferta les han hecho que no han podido rechazar?

–Ja, ja, ja… Nos han puesto la cabeza ensangrentada de un caballo jerezano bajo las sábanas de raso… Bueno, en realidad se han juntado varios factores, no ha sido sólo una oferta. Nos fueron llegando varias, de manera cíclica, durante todos estos años, tentativas de reunir a la banda que siempre rechazamos. Pero ahora se unían varias circunstancias: ya no éramos tan reacios a hacerlo como años atrás; se acerca el vigésimo aniversario de la despedida, y ese extraño influjo de las efemérides y los números redondos también hace que te replantees las cosas; y, por último, había varias propuestas importantes a nivel profesional. Nos hemos quedado con la más interesante. Aparte, claro, está ese entrecomillado clamor popular… Entrecomillado pero real, la verdad. O lo hacíamos ahora o no lo hacíamos ya nunca más. Así que a modo de celebración del vigésimo aniversario, nos hemos lanzado.

–¿Pero por qué tanta resistencia a una reunión a lo largo de estas dos décadas?

–Yo puedo hablar por mí. Cuando nos despedimos en el 96 di por cerrado el tema y no le veía sentido retomarlo, y aún menos poco tiempo después. Han tenido que pasar veinte años para que esto suceda. Yo ya había empezado mi carrera en solitario en el 99 y, poco a poco, he ido manteniéndola, sacando discos. Así que, para mí, aquello era agua pasada. Sentido creativo o artístico no le veía. Esto es algo especial. La palabra es celebración, como unos antiguos amigos dándose una fiesta y ofreciéndosela al público. Algo así.

–Los primeros rumores sobre la vuelta del grupo circularon ya antes del verano. Lo han llevado con discreción…

–Había propuestas anteriores, pero la de Riff Music, que es la que aceptamos, comenzó a fraguarse la pasada primavera. Ya que te decides a hacerlo, estudias las diferentes ofertas para hacerlo bien. No vas a volver 20 años después en plan amateur, sino con todas las garantías profesionales. En eso hemos estado todo este tiempo.

–¿Cómo ha sido la relación entre los miembros de la banda durante estas dos décadas?

–Nosotros no lo dejamos por desavenencias personales. Tacho es mi cuñado; Víctor, mi hermano… Así que la relación ha sido prácticamente familiar. Yo seguí mi carrera. Tacho se dedicó al mundo audiovisual, y ahí estuve yo precisamente trabajando con él durante muchos años. Jacinto también se metió en el mundo de la televisión y trabaja en una cadena local. Y José Antonio ha tenido sus escarceos musicales, una carrera intermitente con diversas formaciones. Nuestra relación ha sido cordial, de vernos habitualmente. Creo que ninguno pensaba que esto fuera a suceder. Nos tenemos por tipos serios, y cuando dijimos que el del 96 era el último concierto, en realidad era el último. Espero que se nos pueda perdonar que 20 años después hayamos dado un paso atrás en esa firmeza.

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–Anfiteatro de Maracena, 16 y 17 de mayo de 1996… ¿Qué recuerdos guarda de aquellos últimos conciertos?

–El recuerdo que tengo del último día en los camerinos es ver a un montón de gente llorando. Es cierto, no exagero. Todo el mundo derramando su lágrima por el final. Lo vi un poco como una escena propia de La casa de Bernarda Alba… Son recuerdos entrañables, sobre todo porque había dos personas que ya no están, mi hermano Javier y Fonfi, nuestro técnico de sonido de toda la vida. Ellos siempre estuvieron allí y ahora no lo harán, así que esta gira también es un homenaje a ellos.

–Recientemente, al reseñar en Granada Hoy la trayectoria de 091 con motivo de esta Maniobra de resurrección, el crítico Enrique Novi recordaba cuánto le debe la música granadina a su hermano Javier…

–Y tenía razón. Cuando nosotros empezamos en el año 82, las infraestructuras musicales profesionales en Granada eran de aquella manera. Luego han existido muchos profesionales que fueron por su cuenta, pero el hecho de que nosotros saliéramos fuera a tocar, que los equipos de sonido y las contrataciones se fueran profesionalizando… Todo aquello surgió de la oficina de Javier y Paco Ramírez, Musiserv, que creció hasta convertirse en una de las más importantes, capaz de traer giras muy grandes a Granada y a toda Andalucía.

–Un infiltrado en los ensayos de su retorno me comentaba “era como si hubieran estado tocando la noche anterior”.

–Je, je, je… Bueno… La verdad es que le estamos poniendo empeño y toda la energía que tenemos para que sea así: retomar la que teníamos hace 20 años, pero quizás con más sabiduría, la adquirida durante este tiempo.

–Supongo que no a todos les va a costar lo mismo. Usted, en solitario, y su hermano Víctor, con el Grupo de Expertos Solynieve, han seguido en activo, pero el resto…

–Las dudas se despejaron en esos primeros ensayos. Todos teníamos nuestros temores apriorísticos, pero como dice Tacho, “parece que ese repertorio, de tanto tocarlo y ensayarlo en aquellos tiempos, se nos fijó en el ADN”. Aunque todavía tenemos que trabajar duro hasta el primer concierto, no nos ha costado tanto como en un principio nos pudiera parecer.

–Con Maniobra de resurrección vuelve la última formación de 091. ¿No habrá apariciones sorpresa de antiguos integrantes, como Antonio Arias, Paco Cabello o Ángel Doblas?

–Es algo que, la verdad, aún tenemos que estudiar. Los acontecimientos se están sucediendo con tanta rapidez que no nos lo hemos planteado. Es una posibilidad. Sería bonito. Por la banda han pasado, sobre todo, bajistas. Ha sido un vivero de bajistas desde que Antonio se fue.

–El clamor popular al que antes aludía está contrastado: las primera entradas de Maniobra de resurrección en ponerse a la venta el pasado día 9, las de Madrid los días 11 y 12 de marzo, se agotaron en 30 minutos. Sumaron una tercera fecha y el papel, de nuevo, voló… “Abrumados”, se declaraban en Twitter…

–La verdad es que sí: es la palabra correcta. Abrumados, sorprendidos… Uno pone sus esperanzas en algo, pero la realidad es la que es. Cuando haces esto te preguntas quién se acordará de una banda que desapareció hace 20 años. De alguna manera estás prevenido frente a lo que pueda ocurrir, pero no estábamos preparados para una aceptación tan radical. Lo que sucedió ese día fue sorprendente. Nos movemos entre el asombro y el agradecimiento a nuestros seguidores.

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Abrir el baúl de los recuerdos conlleva una carga emocional profunda…

–Sí, sobre todo por volver a tocar canciones de hace veinte años. Incluso algunas que no estaban en el repertorio de la última gira y son aún más antiguas. Quieras o no, la música tiene ese poder de traerte de vuelta vivencias, sentimientos y recuerdos que tenías olvidados desde hace mucho tiempo. Para nosotros, entre otras cosas, está siendo muy gratificante el hecho de retomar esas canciones y comprobar que el tiempo ha sido benévolo con ellas: mantienen la energía y su mensaje es plenamente actual.

Maniobra de resurrección se anuncia como una gira con principio y fin en 2016. ¿Habrá nuevo disco? ¿Un documental quizás?

–La idea de un disco y de un documental está abierta, pero un disco con canciones nuevas en estudio… Eso no. Supongo que grabaremos conciertos y cuando vaya avanzando la gira tomaremos decisiones al respecto. Creo que sería una locura no documentar todo esto.

El mercado es caprichoso, el tiempo no. ¿Le hizo el tiempo justicia a 091?

–El concepto de justicia poética es tan relativo… Nunca pretendimos que se nos hiciera justicia. Vivimos una época concreta, tuvimos la suerte comercial que tuvimos y lo aceptamos. Partíamos de unos presupuestos artísticos que quizás no se ajustaban al gusto mayoritario de la gente que consumía música durante el tiempo que estuvimos en activo…

Ni al de ahora…

–No, ja, ja… Desde luego, pero en eso mejor ni entramos… Nos mantuvimos firmes en esa postura de primar siempre el sentido artístico de nuestra carrera. Y quizás sea eso lo que ha hecho que, pasado el tiempo, se valore nuestra actitud. Entonces no nos dio grandes réditos y está por ver qué pasara ahora, pero las primera impresiones parece que van por ahí.

La coherencia que mostró 091, incluso con su despedida, y la discografía que dejaron tuvo otra curiosa consecuencia colateral: se convirtieron en uno de los grupos más respetados por otro músicos.

–Sí. A lo largo de todos estos años hibernando he tenido la oportunidad de hablar con muchos músicos y de leer declaraciones en las que se hablaba generosamente de nosotros. Ante eso sólo cabe el agradecimiento. Nosotros, como ya he dicho, no hacíamos música para nadie en concreto; queríamos hacer música que aportara algo. Y si eso lo pudimos transmitir a los profesionales de esto, pues doblemente satisfechos. Es muy emocionante ver que compañeros de profesión reconocen que hiciste algo de valor.

Ocho discos en 14 años editados por cuatro sellos diferentes: DRO, Zafiro, Polygram, Big Bang… ¿Fue ésa una relación difícil?

–Sí, un poco… Fueron cuatro compañía distintas en las que repartimos nuestra discografía, y eso hizo que haya estado perdida durante tanto tiempo. Muchos de nuestros discos llevan décadas descatalogados. Hay gente que no nos conoció en aquella época por una cuestión puramente generacional y que ha ido buscando, encontrándolos en tiendas de segunda mano. Ahora, con internet, ya no hay ese problema. Pero es curioso: si te gusta un grupo de los años 60 seguro que tienes disponible una reedición que puedes conseguir. Lo nuestro era casi misión imposible puesto que los discos no existían físicamente.

lapido_n2Sólo se reeditaron Cementerio de automóviles (1984), Todo lo que vendrá después (1995) y Último concierto (1996). Eso dejó en el limbo piezas claves del rock español de los 80 y 90, como Más de cien lobos (1986) o Tormentas imaginarias (1993).

–Se hicieron también algunas recopilaciones un tanto extrañas, chapuceras. Pero creo que eso, ahora, lo vamos a solucionar. Ya hemos tenido conversaciones con las distintas compañías que editaron nuestro catálogo en su momento y parece que tienen interés en hacerlo bien de una vez por todas. En principio la gira iba a comenzar en marzo y luego se adelantó a enero con el concierto del festival Actual de Logroño, pero creo que para los conciertos de Madrid, si todo va como debe de ir, tendremos el catálogo completo reeditado en vinilo y en CD.

Pues no habrá sido fácil rastrear los masters. Algunas de esas compañías ya no existen…

–Zafiro desapareció a principios de los 90 absorbida por BMG Ariola, que a su vez, años después, fue absorbida por Sony. Todo el catálogo de aquellas compañías fue a parar a un almacén en Alemania, que  yo me imagino como un depósito de residuos radioactivos o algo así, con la cantidad de discos que debe de haber. Pero sí, deben de estar allí. Los alemanes son gente seria.

Bueno, no sé qué decirle. Piense en Volkswagen…

–Sí… Ja, ja… Son muy metódicos: para lo bueno y para lo malo.

Esos discos no han estado disponibles ni siquiera en las plataformas de streaming… En su calidad de consejero territorial de SGAE, ¿se lo reprocharía a quien se los haya bajado?

–Hombre, yo se lo reprocharía a quien los ha puesto sin el permiso de los dueños de esas grabaciones para sacar él un beneficio.

Pero los discos de 091 no están, por lo general, en ese tipo de páginas fraudulentas cargadas de publicidad, sino en blogs de fans

–Los míos como Lapido, que sí tienen dueño y sí están editados, sí están en esas páginas. Y no están ahí por filantropía o por un acceso universal a la cultura, sino para sacar un rédito. Eso es innegable.

Ya. Pero insisto: le pregunto por el caso concreto de 091, con discos ni reeditados ni disponibles en streaming. Imagine a un tipo de 20 años que quiere escuchar a 091, no encuentra sus discos en ninguna tienda ni en ninguna plataforma y se los baja. ¿Es reprochable?

–Yo no lo hago, desde luego, pero tampoco tengo autoridad moral para reprochárselo a nadie individualmente. Aunque sí, repito, a la gente que lo hace para explotar económicamente algo que no le pertenece. El caso de 091 es singular. Lo habitual es lo contrario: sacas un disco que te ha costado una pasta y el mismo día que lo estrenas ya está en internet. Desde luego, creo que lo que ya no existe es ese interés por acaparar millones de archivos sonoros. Lo de Spotify es otro robo a gran escala, pero en el que estás o no existes. Al final, una de las consecuencias indeseables de todo esto es que se ha perdido la capacidad de discernir entre lo que suena mal y lo que suena bien, porque todo suena horrible. Para mí, es el sonido del remordimiento: te has rodeado de profesionales para conseguir el mejor sonido posible y luego se oye en unos altavoces de juguete con una compresión infame. El signo de los tiempos…

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 38)

Blas Fernández | 5 de noviembre de 2015 a las 5:00

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Arranca en esta ocasión El Podcast de La Ventana Pop con la noticia del retorno a los escenarios, casi 20 años después de su disolución, de la banda granadina 091. En el apartado de nuevas ediciones suenan los discos de Los News, Víctor Sánchez, Blooming Látigo, Music Komite, Alondra Bentley, Nothing Places, Ricardo Vicente y Perro (ahí arriba fotografiados por Cristóbal Osete). Precisamente estos últimos, con su nuevo trabajo, Estudias, navajas, recién publicado, serán unos de los grandes protagonistas del ciclo Los conciertos del SEFF, por el que también pasarán, entre otros, Le Parody y Las Ruinas.

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Tracklist

1.-091: Esperar la lluvia

2.-091: ¿Qué fue del siglo XX?

3.-Víctor Sánchez: Aviones a reacción

4.-Los News: In Blues We Trust

5.-Los News: Words

6.-Blooming Látigo: El gran alivio

7.-Music Komite: Korean War

8.-Alondra Bentley: The News

9.-Joaquín Pascual: Una nueva psicodelia

10.-Nothing Places: Powder in the Gun

11.-Ricardo Vicente: Muriendo de frío

12.-Le Parody: Por el camino largo

13.-Las Ruinas: International Yonki Tour

14.-Perro: Cuñao, cuñao, cuñao

15.-Perro: Azul mayoría absoluta

Destellos de Joe

Blas Fernández | 25 de marzo de 2009 a las 12:04

A través de Efe Eme, llego al blog de Santiago Auserón, en el que éste ha colgado hoy mismo un texto sobre su relación con Joe Strummer, a quien conoció durante la grabación en Madrid del Más de cien lobos de 091. Detalles sabrosos e interesantes consideraciones. Sin desperdicio.

Aquí un amigo

Blas Fernández | 22 de abril de 2008 a las 10:03

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Foto: Jesús Ochando

Conocí a 091, creo recordar, allá por el año la pera -circa 1984-. Estaba a punto de publicarse su primer álbum, Cementerio de automóviles, y era uno de los grupos participantes en el concurso Alcazaba, de Jerez de la Frontera, que terminó ganando. Poco después, Jesús Ordovás, ese gran hombre, nos pasó a Eva Tovar -por entonces mi compañera radiofónica- y a mí una cassette con el master del disco. La pinchamos durante semanas, hasta que el vinilo cayó por fin en nuestras manos.

Seguí la trayectoria de la banda sin interrupción. Los entrevisté en tantas ocasiones que ni me acuerdo. Conté las idas y venidas de Antonio Arias, que acabó firmando el contrato del primer álbum de Lagartiga Nick, con Romilar-D, en un concierto-celebración de mi programa de radio, en el que también actuó otro de mis grupos españoles favoritos de todos los tiempos, Cancer Moon.

Estuve en Maracena en el 96, en el segundo de los dos célebres últimos conciertos (o sea, el último de verdad), y me alegré lo mío cuando José Ignacio Lapido, tres años después, anunció que volvía en solitario con Ladridos del perro mágico.

Desde entonces he permanecido atento a su carrera, que unas veces me ha interesado más y otras menos. En ocasiones me ha irritado su inmovilismo, supongo que pensando que me gustaría escuchar esas letras a lomos de esquemas sonoros menos trillados, pero siembre acabé encontrando alguna canción que me explicaba quién es este tipo. Sus textos sobre música, publicados hasta hace poco en Granada Hoy, donde sigue ejerciendo como columnista, me provocaban una sensación similar -rara vez escribía de algo posterior a 1980-, agravada cuando tocaba cuestiones colindantes a la música en sí misma -el negocio, la industria…-.

Él está en contra del p2p y, en general, del intercambio de archivos en internet -aunque tengo la sospecha, no sé, de que ha suavizado su postura-; yo, radicalmente a favor. Quizás por eso he preferido no tocar el tema en la entrevista que le he hecho para Diario de Sevilla a propósito de su nuevo álbum, Cartografía. Sería como discutir con un amigo de algo sobre lo que sabes que no os vais a poner de acuerdo.

Ahí la tienen…

Cartografía de la madurez

El músico granadino José Ignacio Lapido publica su quinto disco en solitario tras la disolución de 091, uno de los más elaborados de su ya larga carrera.

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Foto: Jesús Ochando

Álbum: Cartografía. Corte 2: En el ángulo muerto. Y dice: Estoy en el ángulo muerto / es el sitio perfecto / nadie me ve /Estoy fuera de juego / batiéndome en duelo / lo mismo que ayer / A solas con mis recuerdos / los falsos y los verdaderos / si no me ladraran los perros / creería que sueño / Nadie me ve. “Llevo ya muchos años ahí, nadie me ve”, bromea irónico José Ignacio Lapido. Aunque se apresura a explicar que “no es una canción sobre mi situación profesional, sobre la que no vendría a cuento escribir. Me siento en mi sitio, el que yo me he buscado y al que las circunstancias me han llevado. Y estoy a gusto donde estoy. No espero otra cosa sino hacer los discos que quiero y sentirme bien conmigo mismo”.

El músico granadino, antaño pieza clave en una banda de tan grato recuerdo como 091, acaba de poner en circulación su quinto álbum en solitario, Cartografía, como el anterior, En otro tiempo, en otro lugar (2005), autoeditado por su propio sello, Pentatonia. “Me motiva la satisfación de seguir haciendo esto -cuenta-. Hay mucha gente que ha tenido que abandonar la música por faltarle de todo a su alrededor. Ya en cierta época de 091 me di cuenta, nos dimos cuenta todos, de que no íbamos a dar ese paso a la primera división comercial. Si con La vida qué mala es no rompimos la barrera, entonces ya no iba a haber manera de hacerlo. Así que a partir de ahí te haces a la idea. Lo contrario es engañarse uno mismo manteniendo vanas esperanzas. Yo ya ni me lo planteo. Grabo mis discos haciendo válido el tópico de por amor al arte“.

José Ignacio no se queja. Sabe bien que su público no es muy numeroso, “pero sí puedo decir que es muy fiel. Siempre está ahí esperando, casi con más ansias que yo, a que salga un nuevo disco”. De hecho, esas expectativas le permiten embarcarse en un nuevo proyecto discográfico cada dos o tres años. “Puede ser necesidad expresiva, más que económica. Porque necesidad de perder dinero nunca tengo”, vuelve a bromear.

Ni resulta tan invisible como sugiere la canción del principio, sus seguidores lo saben, ni su economía bordea la ruina -“con el anterior disco salvamos los trastos”, apunta-. Hoy es otro músico con otro oficio. Escribe columnas de opinión en el diario hermano Granada Hoy y, faceta menos conocida, guiones para un culebrón de la televisión autonómica. Corte 4: Largo de contar. Y dice: Yo te hablaría del trato / que el Diablo sin duda nos ofrecerá / cuando el futuro nos dé de lado / y nos cubra la oscuridad. ¿Será Arrayán el demonio? “No, hombre, no… Arrayán hace feliz a mucha gente -dice riendo-. Llevo seis años haciendo guiones y me siento tan bien como cualquiera se puede sentir en su trabajo. Obviamente me siento más músico que guionista, pero una vez que te sacudes los prejuicios, es un trabajo más. No es como la música, mucho más creativa; somos diez guionistas metidos ahí y todos aportamos ideas. Sabes que estás haciendo un producto de consumo rápido, pero que tienes que hacerlo bien”.

Arrayán paga las facturas de sus grabaciones, gusta de decir José Ignacio, quien recupera en Cartografía cierta manera de hacer que remite a 091. Niega que sea el disco que más recuerde a su anterior grupo -“no soy tan cerebral como para decir voy a hacer un disco más o menos parecido a 091. Llega un momento en el que las canciones mandan sobre ti y todo lo que has oído, compuesto y tocado está en un sustrato inconsciente. Pero en cualquier caso, si es así no ha sido premeditado”, asegura-, aunque concede que “se trata del mismo guitarrista, del mismo compositor, así que algo tiene que haber”.

Hay más. La referida manera de hacer, sin abandonar el clasicismo rock que le es tan querido, dispone que éste sea uno de sus títulos más elaborados desde el punto de vista de los arreglos. “En eso sí estoy de acuerdo -afirma-. Ha habido un trabajo bastante importante por parte de la banda al completo. Así que en ese aspecto sí que hemos trabajado como lo hacía con 091, llevando al ensayo el esqueleto de la canción para que todos aportaran ideas. El talento de los músicos ha hecho que determinados arreglos queden como anillo al dedo. Y se nota”.

Lapido no pide más. Grabar y actuar. “Me siento músico -confiesa-. Antes de escribir guiones lo único que sabía hacer era escribir canciones e interpretarlas. Si reniego de eso, ¿qué hago en la vida? Quiero seguir así mientras las circunstancias me lo permitan”. Corte 7: Nunca se sabe. Y dice: Nunca se sabe si nuestro plan se irá por el desagüe / Si al despertarme la tierra temblará bajo mis pies / Si habrá algún santo que nos ampare / Sólo sé que estoy girando alrededor de tu corazón ayer igual que hoy / buscándole el final a una canción que tal vez no acabe / Es algo que nunca se sabe. Nunca se sabe.