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“Van saliendo nuevos grupos que hacen más o menos lo mismo, pero con otras caras”

Blas Fernández | 24 de febrero de 2017 a las 5:00

chinarro_1“Son grandes músicos, muy jóvenes, y me contagian su energía”, dice Antonio Luque, Sr. Chinarro, de la banda que ahora lo acompaña -el guitarrista Jaime Beltrán y el baterista Mario Fernández, del grupo granadino Pájaro Jack, y el bajista Mario Rodríguez-, el mismo grupo con el que grabó su décimo sexto álbum, El progreso (2016), producido por J (Los Planetas), y con el que este sábado actúa en el Teatro de Triana.

-¿Cuánto hace que no ofrece en Sevilla un concierto al uso?

-Pues no lo sé. Hace ya tiempo que no hago distinción de dónde estoy tocando… El año pasado tocamos en un evento publicitario o algo así, en el Muelle de Nueva York, frente a la antigua Fábrica de Tabacos. Fue en verano y hacía muchísimo calor. Y en el nuestro hizo menos, pero en el de Christina Rosenvinge, que fue el siguiente, creo… Casi se tuvo que ir al hospital. Esa genética del norte no aguanta.

-Sigue y déjate de hablar / De principios y finales / La historia no está ni bien ni mal / Son sólo efectos especiales. ¿Qué hay de autobiográfico en la canción que abre El progreso?

-Bueno… Todas las canciones tienen algo de autobiográfico, lo que pasa es que hay que fantasear un poco intentando montar una historia que se cierre en la propia canción. Luego la gente no sabe qué es ficción y qué realidad, pero esa frontera hace tiempo que dejó de tener sentido para mí.

-¿Toleramos mal la veteranía en el pop?

-Recuerdo cuando era un chaval y la profesora de francés nos ponía a Georges Moustaki. Yo pensaba “¿A mí qué me importa este tío con el pelo blanco?”. Ahora me veo en esas fotos en las que tengo el pelo largo y con canas y me digo “¿Por qué yo? ¿Por qué tengo que parecerme yo a Moustaki?”. Bueno, igual es que sus canciones también eran un poco rollo. No lo sé, porque no he vuelto a escucharlas. Creo que haciendo buenas canciones que transmitan vitalidad o ideas como nosotros podemos y todo ese rollo, la gente joven, que es la que va a los conciertos, las va a recibir bien sea cual sea el aspecto del cantante o del bajista o del baterista. Aunque, claro, hay que hacer buenas canciones. En realidad, la veteranía debería ayudar a eso, pero hay que contar también con la inspiración, que puede llegarle igual a un chaval de 20 años. Como dijo Dean Wareham en su libro Black Postcards, ningún tonto está libre de hacer un hit de vez en cuando. Se trata de que te salga alguno e ir tirando con eso.

-Pero es evidente que existe un cierto sector de público, y no necesariamente joven, que se pone en guardia ante el músico con una discografía amplia. Como preguntándose “¿Éste todavía sigue?”.

-Claro, siempre se quieren novedades. De todo se cansa uno. Van saliendo nuevos grupos que hacen más o menos lo mismo, pero con otras caras. Igual pasa con las actualizaciones de los teléfonos, que son más o menos los mismos, pero uno tiene la sensación de que… No sé… ¿Por qué la gente se deshace del iPhone 6 para pillarse el 7? “Es que es nuevo”. Pues así pasa con los grupos. Pero, insisto, por mucho que un grupo lleve 20 discos, si el vigésimo primero tiene calidad y varios hits, a la gente le va a gustar.

-Otro fenómeno observable en músicos, como usted, de larga trayectoria: llegados a cierto punto, recurren al molde, al canon, al patrón. En La fiebre del oro tiene un aire western; en Maravilla, el ritmo es de batucada… Y no es el primer álbum suyo en que esto ocurre…

-Pues concretamente la batucada en Maravilla y el aire Morricone en La fiebre del oro no son ideas mías, sino aportaciones de la gente con las que grabé el disco. Cuando entro en un estudio de grabación, si no siento que van a pasar cosas que no están previstas, que va a haber algo de diversión e improvisación, entonces no me interesa grabar. Para eso mejor grabar en directo y ya está. No me gusta entrar en el estudio con ese aire de solemnidad de “vamos a hacer algo grande”. No, yo quiero divertirme un poco. Cuando J sugirió meter lo de Morricone, me pareció divertido y, además, pegaba con la letra. Igual con el baterista, que había hecho cosas de música brasileña. Pensó que ese ritmo encajaba y a todos nos pareció divertido. En la música hay muchos patrones que puedes seguir. A mí me interesa la recombinación, sin llegar a hablar, por supuesto, de fusión y ese tipo de cosas. Sobre todo si uno se puede divertir.

-Quizás también sea una manera de cambiar, de hacer algo que, después de 16 discos, aún no haya hecho.

-Sí, pero de verdad que eso no me preocupa. Ahora estoy escribiendo canciones nuevas y lo que quiero es que suenen a Chinarro. No se trata de reinventarse al estilo de Madonna haciendo ahora un disco de techno y al siguiente otro de country. Entre otras cosas, porque para eso hace falta gente más capacitada que yo, que no tengo tantos recursos. Pero de pronto puede llegar el baterista nuevo y meter ese ritmo de batucada. Y queda bien y lo acepto. Hace tres discos, Babieca también tenía acordes con aires un poco brasileños. Jordi [Gil] ya le puso a San Antonio cierto aire bossa… Me parecía coherente dentro del historial de canciones de Chinarro. En el fondo, vas haciendo discos y ves que es bonito cómo se han ido integrando otras posibilidades que no son aquellas del noise-pop de los 90. Pero, vaya, tengo claro que por mi tono de voz, por mi manera de ser y por mi impronta metafísica, que diría alguno, lo que me queda mejor son las canciones con aire taciturno y un poco tristes.

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-En el disco se acredita a J la letra de El progreso. Creo que, versiones aparte, nunca había cantado en un álbum propio un texto que no fuera suyo…

-Bueno, esto es una frikada que casi no merece la pena recordar, pero en el primer disco, la versión de New Order [Leave Me Alone] tiene una letra distinta a la original, que escribió Jesús Llorente. Pero más allá de eso, creo que no. Respecto a El progreso… J tenía una idea musical y yo escribí una letra, pero no la terminé. Así que lo hizo él y yo cambié parte de la música. La letra es de los dos y creo que se ve claramente cuáles son sus frases y cuáles las mías, así que no lo voy a decir.

-En esa misma canción colabora Soleá Morente. ¿Cómo surgió esa posibilidad?

-Lo sugirió J mientras grabábamos. Creo que ha quedado muy bien, pero ahora el problema viene cuando tengo que cantarla en directo haciendo los dos papeles… No es fácil, no. Lo que hace Soleá no lo hace cualquiera.

-Ha tenido la oportunidad de trabajar con padre e hija. Con Enrique lo hizo en El rito, del disco El fuego amigo.

-Eso es un honor. En fin, no voy a descubrir yo a estas alturas quién era Enrique Morente.

-Hay una hermosa canción en El progreso, La ciudad provisional, en la que narra un viaje desde la ciudad en la que vive, Málaga, a esa otra en la que nació y creció. ¿Es una declaración de amor a Sevilla?

-Sí, de amor-odio. La verdad es que echo de menos Sevilla. Cualquier día hago la desbandá, pero de vuelta. Aunque el calor… Hace mucho calor. Se me baja la tensión y me pongo de muy mal humor. Fíjate lo que le pasó a Christina Rosenvinge… Bueno, en realidad siempre estoy de un lado a otro, así que no estoy en ninguno.

-El progreso resulta un disco particularmente calmado. ¿Responde eso a un estado de ánimo concreto?

-Entre el productor y nosotros decidimos darle ese aire taciturno que, como decía antes, es el de Chinarro. Cada disco sale como sale porque se hace en un momento concreto y con unas sensaciones concretas. Y además, también una vez más, coincidió con un cambio de banda justo antes de entrar a grabarlo. Con ellos ya he hecho un montón de conciertos y tenemos otra dinámica de trabajo que no existía cuando grabamos el disco y que va a dar otros frutos. De hecho, ya hemos grabado algunas canciones nuevas.

-El potro de tortura es parte de la diversión / La vida no es tan dura / Déjate de inquisiciones que no van contigo / Levántate el castigo. ¿Nos castigamos en exceso?

-Todo el rato, sin lugar a dudas. Y los que tenemos hijos lo sabemos bien. Ya vemos para qué sirve el sistema educativo y por qué se pelean tanto los políticos sobre la educación: porque no es educación, es castración. Se trata de tener a todo el mundo acojonado todo el tiempo. Y es difícil romper esa barrera y sentirse un poco libre. Vivimos en una sociedad en la que a poco que saques los pies del tiesto ya te tildan de loco. Y hay muchas cosas en juego.

-Han pasado ya cinco años desde su novela Exitus. ¿Está escribiendo?

-No, ya no voy a escribir más hasta que no tenga ganas de hacer conciertos. Mientras tenga ganas de ir con la guitarra por ahí… Un disco llega a mucha más gente, lo puedes poner en el spoti mientras friegas el suelo o te peinas. Eso no lo puedes hacer con un libro. Y luego… Se escucha más música que libros se leen. Aquí y en cualquier parte del mundo. Teniendo la capacidad de hacer las dos cosas, de momento elijo la música. Cuando ya sea un señor decrépito, si es que llego, cuando se me caiga el pelo o me vea ridículo con la guitarra, pues ya me pondré. En realidad, tenía una idea para una segunda novela, pero me pareció que eso me iba a tener concentrado durante un año y pico. Y un disco me permite hacer conciertos y tener mejores ingresos que escribiendo una novela, vaya. Te pegas un año y pico y te vuelves loco: empiezas a vivir la vida de tus personajes y abandonas la tuya por completo. Lo cual es muy liberador… Pero, por otro lado, abandonas el grupo. Eso explica el lapso de tiempo que hubo entre Ronroneando y Presidente. Tres años. Fue por la novela. Creo que me hubiera ido mejor haciendo más discos con aquella banda, pero bueno, me pegué el vacile de poder escribir una novela, que no tuvo malas críticas ni vendió mal tampoco.

Sr. Chinarro presenta El progreso este sábado a las 21:00 en el Teatro de Triana (Condes de Bustillo, 17). Grupo telonero: The Royal Landscaping Society. Entradas anticipadas a 12 euros.

Enhorabuena a los cuatro

Blas Fernández | 26 de octubre de 2014 a las 5:00

Foto: Álvaro Soto

Foto: Álvaro Soto

perspectiva_blogPerspectiva caballera. Sr. Chinarro. VEEMMM. Pop. CD / DD

Seguidores de largo recorrido de Antonio Luque manifiestan un indisimulado alborozo: se ha corrido la voz de que en Perspectiva caballera, décimo quinto álbum de Sr. Chinarro, vuelve el músico sevillano a la oscuridad y el cripticismo, a los modos y formas de su primera etapa –en justicia, tan dilatada y con títulos tan distintos entre sí que agruparlos bajo un mismo epígrafe daría tanta grima como rimar con tiempos verbales– y ya tenemos el rumor convertido en argumento para un considerable porcentaje de reseñas y hasta en eje principal de entrevistas varias. Entrevistas, por qué no, en las que incluso el propio entrevistado da la razón a los sucesivos entrevistadores, que olvidan, sortean  o ignoran la nunca caprichosa inclinación del personaje a decir mañana Luque donde hoy digo Antonio. Así que, más allá de la perezosa y proverbial inercia tan propia del gremio, ¿hay base firme para sustentar semejante coincidencia de opiniones? Francamente: yo no la aprecio. Leer el resto del artículo »

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 1)

Blas Fernández | 23 de enero de 2014 a las 5:05

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En esta ocasión, en el Podcast de La Ventana Pop escuchamos algunas de las versiones de Sr. Chinarro que el canadiense Destroyer ha grabado en Five Spanish Songs. También revisamos Misericordia, el miniálbum en solitario del granadino Manu Ferrón, del Grupo de Expertos Solynieve, y avanzamos el nuevo EP de los sevillanos I Am Dive, Windows Plane.

Presentamos a Viento Smith, formación integrada por componentes de McEnroe y Úrsula, entre otros, y descubrimos a Suomo, un llamativo trío de El Puerto de Santa María que ya prepara su primer sencillo.

Para terminar suenan Camarón -a propósito de la cuidada reedición de La leyenda del tiempo-, Mansilla y Los Espías -cuyo vocalista e ideólogo, Fernando Mansilla, acaba de debutar como novelista con Canijo-, Remate -con nuevo álbum a la vuelta de la esquina- y Fira Fem -de gira estos días por Andalucía-.

Puede escuchar el Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas y, también, desde la web de Scanner FM.

scannerfm_logo

Tracklist

1.-Destroyer: El rito

2.-Destroyer: Babieca

3.-Manu Ferrón: Enemigo que huye

4.-Manu Ferrón: Me quedo

5.-I Am Dive: You Live & You Learn

6.-Viento Smith: En aquel tren

7.-Suomo: Tokyo Room

8.-Suomo: El valle del Jerte

9.-Camarón: La leyenda del tiempo

10.-Mansilla y los Espías: Demasiados porros

11.-Remate: Satánico

12.-Fira Fem: Helicopters

Algunos enlaces

Encuentro digital con Ricardo Pachón a propósito de la reedición de La leyenda del tiempo.

Manuel Gregorio González reseña Canijo, de Fernando Mansilla, en el suplemento literario De Libros.

Entrevista de Fede Durán a Fernando Mansilla.

Caligrafía creativa

Blas Fernández | 19 de enero de 2014 a las 5:00

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five_spanish_songs_coverDestroyer: Five Spanish Songs. Pop / Rock. Dead Oceans / Popstock! CD-EP /12″ / DD

El hecho de que el canadiense Daniel Bejar (Vancouver, 1972) ya hubiera dedicado con anterioridad algún que otro piropo a la música de Antonio Luque, Sr. Chinarro, no restó ni un ápice de sorpresa al anuncio, realizado en los últimos meses del pasado 2013, de la publicación de un epé íntegramente dedicado a versionar canciones del sevillano. El exintegrante de The New Pornographers -uno de los varios proyectos colectivos en los que estuvo implicado mientras trenzaba su carrera en solitario como Destroyer- es hijo de emigrantes españoles y ha pasado largas temporadas en el país, y aunque, según él mismo reconoce, eso no le ha reportado un vasto conocimiento de la historia del pop en castellano, sí que le ha servido al menos para quedar atrapado en la larga y deslumbrante discografía chinarra.

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“¿Pesimista? El español no tiene remedio”

Blas Fernández | 9 de febrero de 2013 a las 5:00

Foto: Luis Díaz.

“Hombre, definitivamente… Algún día moriré e iré al cielo”, dice el sevillano Antonio Luque, Sr. Chinarro, cuando se le pregunta por su reciente traslado a Madrid, nuevo aposento tras una larga etapa instalado en Málaga. Al cielo… ¿Seguro? “Bueno, no sé cuánto aguantaré –reconoce bajando al suelo–. Pero en cuatro días aquí he hecho más que en Málaga en siete años. Al margen de la relación con mi hijo, claro, que sigue allí”.

Luque, tan categórico como siempre, obvia que su estancia en Málaga, salpicada con recurrentes viajes a Sevilla –donde mantuvo banda–, se corresponde con un periodo particularmente fructífero y de proyección creciente, ése que se inició con El fuego amigo (2005) y se cierra, de momento, con Enhorabuena a los cuatro, decimocuarto título largo en su discografía, con salida prevista para el próximo lunes 25 y disponible en formato digital desde este mismo lunes.

También pasa por alto que fue durante ese tiempo cuando comenzamos a tener constancia de sus incursiones en la narrativa, otra vertiente de su incontinencia textual culminada con la novela Exitus (El Aleph, 2012). Otro libro, por cierto, firmado por un músico en una lista creciente que suma referencias como Regresar, de Dominique A (Alpha Decay, 2012) o Peaje, de Julio de La Rosa (Tropo Editores, 2013). “Es que los músicos tenemos mucha carretera, así que es lógico que pensemos en viajes –bromea–. No sé cuál es el caso de estos dos muchachos, pero varios editores tuvieron la intuición y me animaron. Creo que lo que pretenden es contar con algo de la promoción de la que disponemos los músicos y que no tienen los escritores. Porque, francamente, en este país no lee absolutamente nadie. Está esta costumbre que tiene la gente de regalarse cosas más o menos inservibles por Navidad, así que se regalan libros en la medida en que el español medio los considera un objeto inservible. Pero leer, leer… Tengo un amigo guionista que dice que en España debe haber unas 40.000 personas que se comportan como franceses: leen libros, ven películas… En ocasiones se da el caso de que los 40.000 compran el mismo libro, como le ocurrió a Fernández Mallo con la Nocilla. Pero eso es un milagro, es hacer pleno. Así que que lo que las editoriales buscan es ese poquito de promoción para ver si por lo menos venden tres o cuatro mil libros. Creo que en mi caso se ha conseguido. Espero que estos compañeros lo consigan también”.

En efecto. Como en aquella ocasión en la que declaró que lo único que tenía que hacer un músico era “aprenderse las canciones y no perder mucho tiempo afinando”, Luque sigue instalado en un particular discurso antipamplinas que reparte mandobles a derecha e izquierda. El sector a la diestra del padre podría sentirse aludido en canciones como Catequesis, pero, ojo, aquí no se libra nadie. “Nunca he encontrado mucha diferencia entre PP y PSOE –dice–. Antes, hablaría de españoles. Y el español es como es. Creo que me dí cuenta en el instituto, organizando el viaje de fin de curso. Recuerdo a una profesora llorando porque la habían acusado de robar unas cuotas; recuerdo a compañeros de clase yéndose a cenar con el dinero de esas cuotas. Y ahí nadie era de ningún partido. Para ser como somos incluso nos va bien, porque lo que le gusta al español, lo que siempre ha hecho, ha sido matar gente, robar, expoliar… Es lo que está en la sangre, en los genes. No se puede superar”.

¿No hay remedio pues? “No –contesta tajante–. Siempre se ha dicho que con educación las cosas se arreglan. Recuerdo que cuando llegué al colegio lo que encontré fue a un montón de profesores estúpidos, frustrados, deprimidos, sin ganas de hablar y sin mucha idea sobre las materias que impartían. Con algunas excepciones notables, claro, que supongo que fueron las que sacaron de mí lo poquito bueno que pueda tener hoy. Pero fue una minoría. ¿Así que cómo vamos a arreglarlo con educación? ¿De qué educación me están hablando? ¿Qué es educación para un profesor? ¿Que el niño se esté quieto? Oiga, ¿por qué no lo escayola? No sé si resulto maximalista o pesimista, pero el español no tiene remedio”.

Foto: Luis Díaz.

Con una docena de cortes, Enhorabuena a los cuatro vuelve a revelar ese oficio que Luque ha cultivado sin presunciones durante, al menos, la última década, formalista en apariencia –para enfado de algunos fans veteranos– y de una precisa depuración en sus letras. “No se puede desaprender, aunque en La bola de cristal nos dijeran que era conveniente y yo lo haya cantado en alguna ocasión. Pero no se puede olvidar lo que uno aprende, qué le vamos a hacer –replica con ironía–. Y pienso hacer todavía muchos discos más”.

En éste, entre otros, cuenta otra vez con esos nuevos aliados que encontró en el grupo valenciano La Habitación Roja. “Llegaba al estudio y montaba las canciones como las tenía maquetadas. –explica–Pero alguien más tenía que tocar, porque si me pongo yo a grabar los bajos que he sacado tardo tres veces más que Marc Greenwood, que los hace a la primera. Pedro Portellano sacó sus guitarras, Pau Roca igual… Pero, en esencia, los arreglos no cambian las canciones”.

La afirmación puede resultar discutible, aunque Luque la defiende con la misma naturalidad con que explica la presencia de numerosas voces invitadas, incluida alguna insospechada: Zahara, Linda Mirada, Anni B Sweet, Guille Mostaza… “Surgieron por el arte de magia de Madrid. Si estás grabando aquí es más fácil que aparezca alguien por el estudio que si lo estás haciendo en Punta Paloma –argumenta–. No sé cómo se ve desde fuera. Que si Zahara hace tal o cual… Somos todos profesionales de lo mismo y todas las canciones se componen más o menos igual, así que es fácil conectar con quien sea, siempre y cuando no resulte un gilipollas. Si en el disco hay alguno, soy yo”.

Los invitados, claro, se quedan fuera de buena parte de los conciertos que servirán para promocionar el álbum, confirmados como acústicos. “Ya he hecho muchísimos conciertos así y cada vez van a ser más. Mover a medio equipo de fútbol por España sale muy caro. La canción es la melodía y la letra. Es lo que diferencia a unas de otras. Obviamente con banda es mejor, y si llevara a la Sinfónica de Londres o la de Sevilla, todavía más, pero para eso tendría que pedir un sobre a Bárcenas. Igual si ven mis discusiones en Twitter me dan algo”. Luque 100% on fire, con razones para la polémica: “Mientras las feministas no defiendan a capa y espada cuestiones como la custodia compartida, mientras ésta no sea lo que se decide por defecto en los divorcios, yo no puedo creer en la igualdad”.

De vuelta al escenario, próxima parada, Sevilla. “Para ese concierto el disco no habrá salido todavía. De todas maneras, es algo que le digo muchas veces al sello y al manager: que los discos se presentan solos. Eso de hacer gira de presentación… Bueno, es un poco vuelvo a tocar porque tengo una excusa. Pero yo nunca he necesitado una excusa ni para tocar ni para dejar de tocar”.

En el mensaje de despedida, Luque deja sobre la marcha otra explicación sobre su marcha a Madrid. “Lo que celebro es tener cerca ese aeropuerto del que salen tantos vuelos internacionales. El pasaporte lo llevo encima. Si veo que se va a liar, cojo el primer taxi a Barajas y el primer avión que salga”. ¿Vuelve a bromear?

Sr. Chinarro actúa el próximo día 16 en el Teatro Cajasol de Sevilla dentro del ciclo La espiral acústica.

“Le agradezco a Sr. Chinarro poder vivir de modo coherente”

Blas Fernández | 11 de abril de 2011 a las 7:22

Foto: Luis Díaz Díaz

Foto: Luis Díaz Díaz

Sr. Chinarro publica nuevo álbum, Presidente, el número 12 de su discografía oficial, y Antonio Luque sale hasta en el telediario de la primera. ¿Premio a la perseverancia? ¿Cambios en los esquemas mediáticos? Apunten el dato: el día de su lanzamiento, el lunes de la semana pasada, circuló por Twitter la noticia de que en alguna tienda de Madrid la versión en vinilo se agotó en cuestión de horas.

“Y mira que a mí me cuesta defender el vinilo -confiesa Luque-. Cuando los del grupo me dicen ¡qué guay! les recuerdo que hay que levantarse a darle la vuelta, que cogen polvo, que hay que andar moviendo la aguja para encontrar la canción… Suenan mejor, pero… No sé, me traen muchos recuerdos, aunque creo que los chavales no pueden echar de menos una cosa que no han conocido. Tarde o temprano, desaparecerán”.

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Marchando una de ‘videotapas’ variadas

Blas Fernández | 13 de mayo de 2008 a las 10:17

Videotapas

Entre otras muchas aventuras, Sergio Silva fue, junto a Mae Molina, el director de Minutos musicales con Sr. Chinarro (2004), aquel documental maldito sobre Antonio Luque que apenas pudo verse, que yo sepa, en el CCCB de Barcelona, el Teatro Central de Sevilla y alguna pantalla más. Pese a las negociaciones con distintas discográficas -Acuarela primero y Mushroom Pillow después-, la anunciada edición en DVD de aquella estupenda película, que revisaba la trayectoria del grupo desde sus primeros pasos a través de múltiples entrevistas-entre otros, con un servidor- y sacaba a la luz un buen puñado de imágenes inéditas, nunca llegó a producirse. Incluso parece que el propio Luque prefirió dejar el proyecto aparcado, haciendo borrón y cuenta nueva con cierta parte de su pasado. Incomprensiblemente, la película no ha llegado nunca a la red, aunque no me cabe duda de que tarde o temprano lo hará.

Sergio, mientras tanto, ha seguido implicado en el audiovisual a través de diferentes proyectos. El último de ellos se llama Videotapas, y pretende, a la manera de los parisinos Concerts a emporter de La Blogotheque o las londinenses Black Cab Sessions, ubicar a músicos residentes en Barcelona o de paso por allí en distintos puntos de la ciudad para ofrecer interpretaciones acústicas de sus canciones, que quedan registradas en vídeo y a disposición del espectador. Se trata tanto, explica Sergio, de “compartir la música de las bandas que nos gustan y contribuir a difundir sus propuestas” como de “promover la música en directo y de paso, muy modestamente, reivindicar la calle como espacio de encuentro, creación y libertad”.

Videotapas acaba de echar a andar y ya cuenta con clips de Árbol, Lonely Drifter Karen y First Aid Kit. No dejen de visitarlos.