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El artista en su laberinto

Blas Fernández | 27 de mayo de 2017 a las 5:00

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La edición en 2014 del flamante The Mist, un álbum en el que convivían texturas propias de la psicodelia junto a beats de hip hop, no sólo ubicó a Carlos R. Pinto (Alcalá de Guadaira, 1986) en un puesto destacado de la música electrónica española, también sirvió para redescubrir su trabajo anterior. En particular, aquel disco titulado Twin Talk (2013), en el que diecinueve atmosféricas miniaturas sonoras crecían robustas y contundentes.

Tras pasar por festivales especializados como Sónar y Lapsus, Lost Twin, su alias creativo, recibió incluso una oferta de fichaje por parte de un veterano y reconocido sello discográfico británico, en cuyo catálogo hubiera encajado con perfecta naturalidad, pero entonces llegó el bloqueo.

“Después de The Mist entré en un periodo de crisis en el que, básicamente, sentía que lo que hacía no estaba a la altura, que había perdido la chispa –explica–. Llegué a pensar que quizás ya había contado todo lo que tenía que contar. Con el interés de ese sello, bastante gordo, me puse muy nervioso. Me preguntaban si tenía alguna referencia más para sacar y yo les decía “bueno, os voy a ir mandando cosas”. Pero cada cosa que hacía era como “no, no, no… Esto no es lo suficientemente bueno, no lo van a querer”. Al final entré en un bucle, en el que me quedé mucho tiempo, pensando que no estaba preparado para eso. Estaba artísticamente agotado. Me lo cuestionaba todo y apenas sacaba nada, si acaso algún remix, pero no me veía capaz de terminar otra referencia”.

Carlos prefiere no desvelar públicamente el nombre de aquel sello –”Todavía tengo la esperanza de que me vuelvan a llamar”, bromea– ni los de otras tantas escuderías nacionales e internacionales que se mostraron interesadas en editar su música. Antes tenía que recuperar la confianza. “Seguí haciendo música en la sombra y recobrando un feeling que casi había perdido: divertirme con ese proceso”, comenta.

Foto: Susana Hernández

Foto: Susana Hernández

La estrategia de esquivar la presión llevó su tiempo, pero también dio sus frutos: a comienzos de mes, casi por sorpresa, Lost Twin lanzaba vía bandcamp y en descarga gratuita Twin Talk II, continuación de aquel título de 2013, de nuevo diecinueve cortes pletóricos de imaginación que certifican que el artista ha recuperado su pulso creativo. “Este disco tiene algo de reseteo –asegura–. De hecho, lo he sacado sin promoción, sin nota de prensa ni nada. Tenía ganas de volver a sentir que recuperaba el control de los tiempos, sacarlo sin planificar nada, como cuando sacaba maquetas, y que le llegue a quien le tenga que llegar. Hoy en día es un planteamiento un poco suicida, pero necesitaba soltarlo ya. Así que lo hablé con Abel, de Galleta Records, que es el sello barcelonés que lo va editar en vinilo en otoño. “Mira, yo necesito soltar ya esto, regalarlo, como hice con el primer Twin Talk…”. Y así lo hemos hecho”.

La edición física de Twin Talk II vendrá acompañada de la reedición, también en vinilo, del Twin Talk original, configurando un ilustrativo díptico de la ruta a la que el músico ha retornado. “Cuando saqué The Mist noté que había gente que me decía “sí, Carlos, mola, pero también molaba cuando hacías cosas más rap” –recuerda–. Con The Mist abrí un camino más experimental, etéreo o introspectivo; eran temas más expansivos, más largos. Pero decidí dejar de explorar esa ruta, dejarla pendiente para volver en otro momento, y regresar al camino anterior. Twin Talk II va de eso, de volver a mis influencias de siempre. Por ejemplo, hay una canción, 4 Mullinix, que es un homenaje a Dabrye. Cuando salió Flying Lotus y otra gente de Los Ángeles todo el mundo empezó a hacerle caso a ese estilo, sin embargo él lo había hecho antes. Quiero que Twin Talk sea como abrir la puerta del cerebro de Lost Twin y ver qué pasa por ahí, qué música escucho, qué revoltijo sale de eso”.

Recobrada la confianza, Carlos recupera también el gusto por crear música como parte del grupo Spaced Out Family, con el que acaba de firmar las bases del nuevo disco del rapero canario Cálido Lehamo. El trío hizo su debut en 2013 con un epé homónimo. ¿Habrá también nuevo disco? “Sí, nos hemos reactivado –anuncia–. Lo que ocurre con Spaced Out Family, que somos amigos de Alcalá de toda la vida, es que nos juntamos todas las semanas varias veces para hacer música, pero nunca terminamos los discos. Tenemos las arcas llenas de mil historias sin acabar, pero nos gustaría hacer algo tipo Twin Talk. Como les eches tanto tiempo, los discos se te marchitan. Igual que con Lost Twin, la realidad me ha demostrado que sacar mi música fuera siempre me ha traído más cosas buenas que malas, mientras que no sacarla no me ha llevado a ningún sitio”.

Para la presentación en vivo de Twin Talk II, esta misma noche en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, Carlos promete “muchos temas con finales expandidos y partes improvisadas, versiones preparadas para el directo. No he querido hacer ningún tema exactamente igual que en el disco”.

Lost Twin actúa hoy a las 22:00 en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (Monasterio de La Cartuja) como parte del cartel del encuentro Electronic Lunch. La entrada es gratuita.

Esplendor en la niebla

Blas Fernández | 30 de noviembre de 2014 a las 5:00

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Quizás cuaje la fácil impresión de que Lost Twin, el alias tras el que se esconde Carlos R. Pinto (Alcalá de Guadaíra, 1986), surge de esa misma neblina a la que alude el título de su disco The Mist (Squaring The Circle, 2014), editado estos días en translúcido vinilo verde y descarga digital. Sin embargo, nuestro hombre ya había rodado lo suyo antes de desembocar en el que bien pudiera ser considerado uno de los más imponentes y emocionantes trabajos de música electrónica del año que acaba. “Empecé haciendo bases instrumentales para raperos -recuerda-. Lo primero que edité fue una canción para el segundo disco de Tote King, en el 2006, creo. Antes había grabado algunas maquetas con otro nombre, Neo, y hecho cosas para gente de aquí o de fuera de Sevilla, como Elphomega. Pero allá por 2008 decidí hacer mi propia música instrumental. Sentía la inquietud de comprobar si podía funcionar sola, sin necesidad de tener detrás a un MC. Saqué una maqueta, La visión, todavía como Neo, y comprobé que sí, que más o menos funcionaba. A partir de entonces me lancé”. Leer el resto del artículo »