Archivos para el tag ‘Creative Commons’

El hundimiento

Blas Fernández | 12 de enero de 2011 a las 12:27

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Amador Fernández-Savater, coeditor de Acuarela Libros, fue invitado (por azar, por error o por alguna razón desconocida) a una reunión con la ministra de Cultura y otras figuras relevantes de la industria cultural española para hablar sobre la Ley Sinde…

Así arranca La cena del miedo, crónica de un encuentro no tanto ya sorprendente como cansinamente indignante. No se lo pierda.

Descartes y la filosofía copyleft

Blas Fernández | 2 de junio de 2010 a las 9:15

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Sudden Death EP. Limousine. Descarga C.C. Rock / Psicodelia

Sudden Death EP no es el avance de un ya anunciado nuevo álbum, The Ultimate Final of The Mystic Heavyweights, que hará el tercero en la brillante discografía de los cordobeses. Según parece, se trata de una mínima en cantidad, tres, colección de descartes de The Abyss You Can Reach With A Hand (2006). Y de ser así, ¡menudos descartes! Para terminar de envolver semejante caramelo, el grupo lo publica mediante una licencia Creative Commons que facilita la descarga libre desde su página en bandcamp.

2008, no hay vuelta atrás

Blas Fernández | 18 de diciembre de 2008 a las 8:37

Ilustración: Kathleen Sherretts

Seguro que le suena esta pregunta: ¿hacia dónde va la industria discográfica? La cuestión lleva años en primera línea de la actualidad musical y lejos de zanjarse en el ejercicio que ahora acaba se radicaliza pronosticando momentos especialmente movidos en 2009.

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La rebelión del sentido común (Rewind)

Blas Fernández | 8 de noviembre de 2008 a las 15:49

Como el tema de las licencias Creative Commons surge a menudo en La Ventana Pop, se me ha ocurrido rescatar un reportaje que publiqué hace ya bastante tiempo en Diario de Sevilla, concretamente en octubre de 2004. Fue el día 10 de ese mes, apenas una semana después de que dichas licencias fueran presentadas por primera vez en España. Supongo que en aquel momento yo no podía imaginar que algunos de los discos españoles que más me iban a gustar de 2008 serían editados, precisamente, con el logo CC en su contraportada…

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Las puertas abiertas de Tom Cary

Blas Fernández | 24 de octubre de 2008 a las 10:18

Hoy publico en Diario de Sevilla esta breve entrevista a Tom Cary con motivo del inicio de su gira junto a Pony Bravo dentro de esa cosa llamada Circuito de Pop-Rock Andalucía. La gira comienza hoy en Málaga (sala Elemental Music) y, en lo que queda de año, pasará por Sevilla (mañana en la sala Malandar), Cádiz (25 de noviembre en sala La Central Lechera), Madrid (5 de diciembre en la sala Art Brut), Barcelona (11 de diciembre en la sala Sidecar), Almería (13 de diciembre en la sala Manchester) y Jaén (20 de diciembre en la sala Bariloche).

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El disco invisible de Las Buenas Noches

Blas Fernández | 25 de agosto de 2008 a las 10:10

¡ACTUALIZACIÓN!!! (28/8): Aventuras domésticas ya está disponible en descarga directa en la web de Las Buenas Noches. Y visiten la página, que vale la pena.

Desde que a mediados de la pasada semana Rubén Alonso, cantante de Las Buenas Noches, me pasó el álbum del grupo, Aventuras domésticas, no he parado de escucharlo. También desde entonces he estado intentando escribir esta entrada, pero había un problema: al margen de mis palabras, consideraba que lo importante era que ustedes pudieran escuchar sus canciones sobre la marcha, y no podía ser de otro modo que subiendo algunas de esas mismas canciones al blog, pues a día de hoy difícilmente van a encontrar en la red referencias a este singular grupo sevillano.

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Un repaso al MUF 2008

Blas Fernández | 19 de mayo de 2008 a las 11:30

Disculpen que lleve algunos días sin actualizar el blog, pero es que el pasado jueves 15 me marché a Huelva para asistir al Músicas Urbanas Festival, MUF 2008, y me ha sido técnicamente imposible: olvidé en casa la fuente de alimentación de mi maltratado portátil, al que la batería apenas le dura ya quince minutos. Teniendo en cuenta que acaparé durante horas el ordenador a disposición pública del hotel donde me alojaba para terminar de preparar la charla que me tocaba dar el sábado 17 -menos mal que no me olvidé el pendrive con toda la documentación necesaria-, usarlo también para actualizar La Ventana Pop, ante la mirada impaciente de otros huéspedes, se me hacía de mala educación.

Hago un resumen de la segunda edición del festival, organizado por la Empresa Pública de Gestión de Programas Culturales (Epgpc), dependiente de la Consejería de Cultura, en colaboración con diversas instituciones y entidades, entre ellas la Universidad de Huelva.

Día 1, 19.30: Qué mal rollo da ver la sala de exposiciones de Cantero Cuadrado prácticamente vacía. Antes de los conciertos, al periodista y crítico musical Fermín Lobatón le llegaba el turno de hablar sobre Diálogos entre el jazz y el flamenco, y lo cierto es que le tocaba hacerlo ante apenas una docena de espectadores. En familia, pero con la misma dedicación que si hubiera un regimiento, Fermín desgranó la historia de los acercamientos del flamenco a otros géneros, desde el Rock Encounter de Sabicas y Joe Beck a la reconstrucción con un cierto toque jondo, todavía inédita, del Kind of Blue de Miles Davis que han grabado varios músicos de jazz gaditanos.

Tras su conferencia, servidor tuvo que elegir entre cenar algo o ver a Omar Sosa. Conclusión: vamos a tomarnos unas tapas (¡qué hallazgo el Garbanzo de Oro!). Eso sí, volví a tiempo de escuchar a Dave Holland con Pepe Habichuela, uno de esos curiosos cruces que Manolo Ferrand ha puesto en pie desde la Epgpc y que pronto quedará registrado en un disco. El concierto estuvo bien, aunque a mí no llegó a pellizcarme. ¿Por qué? Si reviso mis hitos personales de encuentros flamencos-lo que sea la lista queda así: La leyenda del tiempo, Veneno, Blues de la Frontera, Songhai, Omega, Melismas, Retorno al principio y La leyenda del espacio. Cada uno de esos discos, algunos con todo el reconocimiento merecido y otros sin apenas repercusión, me vapuleó o me llamó poderosamente la atención sobre qué direcciones podían seguir esos cruces. En definitiva, eran caminos por explorar, posibilidad de la que la hermosa música que en comandita crean Holland y Habichuela se aparta: eso ya lo hemos escuchado antes. Por cierto, fue el único día que el salón de actos de Cantero Cuadrado (179 localidades) se llenó.

Día 2, 19.30: El conferenciante de turno y yo como único espectador. 19.45: El conferenciante, un servidor y tres espectadores más. Lamentable, porque el conferenciante era y es un tipo muy, pero que muy interesante y también lo es el tema sobre el que iba a hablar, El nuevo rock en Iberoamérica. Félix Allueva es presidente de la Fundación Nuevas Bandas de Venezuela, escritor, investigador, profesor, locutor de radio, productor discográfico y promotor de conciertos y festivales -seguro que me dejo algo-. Su conferencia fue una delicia -se le notaban las tablas didácticas- salteada de muestras sonoras y videográficas que puso el dedo en la llaga: lo poco que a este lado del océano seguimos sabiendo de las escenas pop hispanoamericanas.

La intención de Félix era repasar la fértil historia del rock mexicano desde los 50 hasta nuestros días, ejemplar en el continente, y luego dar el salto a otras escenas locales, pero para cuando se dio cuenta llegaba la hora de los conciertos y tuvo que cortar. Una lástima.

Hago aquí un inciso para comentar que tanto Ferrand como Allueva están implicados ahora en la creación de una red de festivales musicales hispanoamericanos que facilite el intercambio de artistas en uno y otro sentido. La próxima reunión de vocales de esta asociación se celebrará en Sevilla los días 4, 5 y 6 de junio dentro del marco de Territorios Digitales y está previsto que acudan participantes de varios países, así que, aprovechen los músicos andaluces para hacerles llegar sus discos y maquetas, que de estos encuentros siempre salen contactos interesantes.

Vuelvo al MUF y a la pregunta que me asaltó tras cada conferencia: ¿alimento para el espíritu o para el cuerpo? Esa noche tocaban DJ Olive y VJ Mongo y el grupo que más me apetecía (volver a) ver de todo el festival, 12Twelve. “A ver Félix, nos tomamos unas tapas y regresamos a tiempo para 12Twelve. ¿Vale?”. Craso error: o nosotros nos enteramos mal o la organización decidió a última hora cambiar el orden de los grupos. El caso es que para cuando volvimos al salón de actos de Cantero Cuadrado 12Twelve estaba terminando su concierto ante ¡no más de veinte espectadores! Increíble, y triste. El par de temas que escuché, fenomenales.

Día 3, 19.30: Tres espectadores. “Esperemos unos minutos”. 19.45: Ocho. “Vamos allá”. Mi charla giraba en torno a El pop en la era digital y la dediqué a intentar desmontar algunas de las habituales falacias en torno a una supuesta crisis en la creatividad musical derivada de la actual crisis discográfica. De partida, cabe apuntar lo obvio: que industria musical e industria discográfica son dos cosas relacionadas, pero distintas; la primera es un todo del que la segunda forma parte, y la crisis en esta última no afecta en ninguna medida a la creatividad de los músicos. Bien al contrario, lo que han conseguido internet, el MP3 y en general las nuevas tecnologías digitales es poner a disposición de melómanos y músicos la gran biblioteca universal de la música, proporcionándoles herramientas para la formación de la escucha y del gusto inéditas, al menos en esta medida, a lo largo de la historia.

La guerra sucia de las grandes discográficas y entidades de gestión de derechos de autor contra sus potenciales clientes, el consecutivo incremento de los índices de asistencia a espectáculos en directo en España, el entramado de blogs y su incidencia en la transformación de la información musical en los medios de comunicación tradicionales, la incógnita sobre la viabilidad comercial de las licencias Creative Commons y el auge del mercado especializado y la revalorización del vinilo fueron otros de los temas que traté, confiado en no haber aburrido en exceso a mi exigua audiencia.

Los conciertos de la noche los protagonizaron Paul Collins -ni fu ni fa- y Lucas 15, ese proyecto con el que Nacho Vegas y Xel Pereda pretenden darle un aire de rockismo contemporáneo al folclore asturiano. A mí Nacho Vegas, francamente, no me ha interesado nunca demasiado -esta cuestión me ha costado algunas de las discusiones más acaloradas de los últimos años-; Lucas 15, tampoco. El aforo, regulín: media entrada.

Así que del MUF, más allá de la rabia de haberme perdido a 12Twelve, me traigo un recuerdo musical escaso, pero sobre todo una pregunta: ¿qué falló para que hubiera tan poco público en conciertos y conferencias? ¿El cartel? ¿La promoción? ¿Qué pasa en Huelva?

Pony Bravo, autorí­a responsable

Blas Fernández | 26 de abril de 2008 a las 9:53

Pony Bravo

Foto: Celia Macías

“Intentamos trabajar con un enfoque diferente. En la artesanía de la composición hay mucho cliché en el que puedes caer. Incluso haciendo algo accesible, que en principio no es experimental, ni vanguardia ni nada por el estilo, tienes que comerte la cabeza y buscar”, afirma Daniel Alonso, cantante y teclista de Pony Bravo, la banda que mañana, con un concierto especial, pondrá punto final a la tercera edición del Festival Internacional de Teatro y Artes Escénicas de Sevilla (Fest).

La invitación para clausurar el certamen le llega al grupo -integrado además por Pablo Peña (guitarras), Darío del Moral (bajos y guitarras) y Javier Rivera (batería), los tres procedentes de otra formación local ya desaparecida, Renochild- en el momento idóneo. En activo desde hace poco más de dos años y tras haber puesto en circulación dos maquetas y un CD-single, su primer álbum, Si bajo de espalda no me da miedo (y otras historias), está a punto para ser editado por el sello local Discos Monterrey. Será el punto de partida de un nuevo tramo en el camino, hasta la fecha recorrido con notable polvareda gracias a internet, el boca a boca y los directos. “Creímos que íbamos a ser un grupo denso de los que les gustan a cuatro colegas, pero resulta que todo funciona mejor de lo que pensábamos”, dice Alonso.

Ese pequeño revuelo tiene su explicación: la originalidad, la voz propia que Pony Bravo ha conseguido desarrollar en tan corto espacio de tiempo. Su repertorio mezcla el español y el inglés con la misma naturalidad con que luego cuadra las referencias al kraut-rock, el rock sevillano de los 70 o Radio Futura. “A veces, cuando intentas hacer algo original es precisamente cuando no te sale -avisa-. Pero meterte en el jaleo de montar un grupo, de dar conciertos, no te compensa si no es para hacer lo que te gustaría oír. Además, somos de la generación eMule. Cualquier chaval de 20 años con interés ha escuchado hoy casi toda la historia del rock. Así que lo que nos preguntábamos es ¿por qué no se hacen otras cosas?”.

Esquivar el cliché; crear algo propio sin miedo a reconocer las influencias, ya vengan éstas de la música etíope de los 60 y 70, la electrónica de Kraftwerk o el flamenco. Pony Bravo, la canción, suena a western metafórico -con el pequeño animal escapando de la rueda del feriante y recuperando la libertad-; Lolita difumina perfiles de tango; Trinchera es un ardoroso blues y El guarda forestal, un imprevisible reggae… ¿Se pierde la coherencia? No, y eso también forma parte de la sorpresa. “Si te centras en un subgénero pensando que tienes el sonido lo único que consigues es un soniquete”, comenta.

A diferencia de su música, el discurso de Pony Bravo está aún en construcción. Escuchando a Alonso, cuyas ideas van a menudo más rápido que sus palabras, uno tiene la sensación de que el armazón teórico que sin duda sustenta su trabajo apenas está empezando a levantarse a golpe de escuchas e intuición, pero aún así revela ya una sólida estructura. “Hay un montón de gente que escucha un montón de música, que sabe, y lo que eso nos provoca es la responsabilidad de no hacer más de lo mismo”, insiste.

Escuchando el resultado, su álbum, pocos aventurarían lo accidentado del registro. “Nos lo grabó Raúl Pérez con Nacho García como ayudante técnico. Un tío de Nacho tiene un cortijo en el Palmar de Troya, y nos pareció un sitio perfecto porque tiene dos grandes salas, una de control y otra para tocar -recuerda Alonso divertido-. Teníamos bastante claro qué producción queríamos, sin clichés, sin fórmulas y con tiempo. Decidimos arriesgarnos y probar. Nos gastamos todo lo que teníamos alquilando equipos analógicos. Luego la realidad es que en el cortijo hacía muchísimo calor, olía a cochino, todo estaba lleno de moscas y a las tres semanas llegaron los dueños, que al ver a cuatro tíos en calzonas no tardaron mucho en decirle a Nacho que nos buscáramos otro sitio”.

Tras un rosario de estancias en casas de amigos y estudios de grabación, Si bajo de espalda no me da miedo (y otras historias) es ya hoy una gozosa realidad, acaso de las más notables que ha dado el rock sevillano en los últimos años.

“La decisión de optar por una licencia Creative Commons es totalmente ideológica; práctica, aún no lo sabemos”, comenta Daniel Alonso sobre la postura adoptada por Pony Bravo a la hora de editar su primer álbum, disponible en CD con un llamativo diseño obra de él mismo -amén de músico diseñador gráfico-, próximamente también en una edición limitada en vinilo y, en breve, en descarga copyleft a través de la web de la banda. Quien se decida a comprar el CD se encontrará con un precio ajustado, 10 euros en sus conciertos y 12 en las tiendas. “Muchos grupos apoyan públicamente a Creative Commons, pero luego registran sus obras en SGAE -apunta-. Si no conseguimos que un grupo con licencias CC funcione comercialmente aplicando nuevos modelos de negocio lo único que vamos a hacer es llenar entrevistas hablando de lo guays que somos, en lugar de hablar sobre música, que sería más interesante”. Alonso se muestra convencido de la necesidad de romper la rueda, “de acabar con lo que en la práctica es un monopolio de la SGAE, que a través de un control férreo y duro influye a la hora de cambiar las leyes y hasta consigue que tengas que pagarles aunque no estés con ellos. Toda la industria está cambiando y lo único claro es que hay nuevas posibilidades”, añade.

Pony Bravo y Monterrey DJ’s actúan mañana a las 20:30 en el Centro de la Artes de Sevilla (c/Torneo). Invitaciones desde una hora antes en el mismo espacio. Aforo limitado.

Hasta aquí la entrevista publicada hoy en Diario de Sevilla. A continuación, las notas que por cuestión de espacio se han quedado fuera.

Pony Bravo B

Foto: Celia Macías

“Yo empecé un poco como todo el mundo, componiendo con la guitarra. Después de un par de años comencé a hacer música para la compañía de danza Mota. Empezamos a montar piezas de quince minutos. Yo hacía la música y Juan las coreografías y la dirección del proyecto. Era electrónica con voces y un componente folk. Podía parecerse a Four Tet, pero mucho peor, claro. Y además, yo tenía ganas de trabajar en el rock. Había ahí unas influencias clásicas, de los 70, que pedían instrumentos. Estuve casi un año buscando músicos y pensando en ponerme a tocar solo por bares, pero justo cuando iba a empezar a hacerlo, Renochild, con los que ya había trabajado en cuestiones de diseño, se ofrecieron a ayudarme a montar las canciones. Grabamos una maqueta, empezamos a ensayar, Darío estaba libre… A los dos meses ya tenía claro lo que quería hacer, y ellos querían lo mismo. Así que decidimos montar el grupo en serio. Eso fue hace un par de años y medio”.

“Si no es para hacer algo distinto, no montamos el grupo. Hay músicos que lo son de oficio y tienen esa perspectiva, pero la mía es otra, desde fuera. Pablo, Darío y Javi tienen el oficio, mientras que yo vengo de las artes plásticas, del diseño. Empecé a tratar la composición como si fuera un cartel. Toco el piano y la guitarra lo justo para poder componer. Si hago arreglos, los toco como puedo y se los doy a Darío o a Pablo y ellos lo sacan”.

“Uno de los huecos que no se han llenado es el del rock andaluz, que no del flamenco-rock. El flamenco ha seguido su evolución mezclándose con el jazz y con otras músicas. Pero nosotros no podemos acceder a trabajar con eso porque no sabemos tocar ni jazz ni flamenco. Lo que sí podemos hacer es rock andaluz, trabajar con una iconografía y fusionarla con lo que hemos mamado desde chicos, la cultura anglosajona. Para nosotros es igual de natural escuchar a Triana que ver una película de Jim Jarmusch”.

“Todo aquello del rock andaluz parece que se corta a finales de los 70. La propuestas rock que han salido desde entonces, y hay cosas buenas, por supuesto, las aproximaciones de Sr. Chinarro, de Los Planetas, buscan el envoltorio estético, el hecho de que suene a fusión, y se genera una moda folclórica, localista, pero hacerlo de verdad es más difícil. Tienes que controlar tu género, que es el rock anglosajón, y fusionarlo a todos los niveles”.

“Para entrar en el flamenco desde el rock hay que viajar primero por la canción andaluza, por la copla, por Radio Futura, por Sr. Chinarro. Creo que a nivel local es un camino”.

“Para mí Triana es el único que, siendo un grupo de rock sin especial maestría técnica, desarrolla una autoría, una narrativa, una iconografía”.

“Que el rock sea un arte popular es muy importante para nosotros. ¿Qué es lo que pasa con el arte contemporáneo? ¿Que se enteran cuatro?”.

“Nos gustaría picar un poco de todo, hacer algo accesible. En sus comienzos Radio Futura decía que quería hacer pop-art, música de vanguardia que llegara a los 40 Principales. Nosotros no queremos llegar tan lejos, lo que sí sabemos es es que no queremos caer ni en lo fácil ni en la experimentación por la experimentación”.

“Nunca me gustó mucho la copla. Cuando era más joven lo que me gustaba era Radiohead y un montón de grupos mainstream, Pearl Jam y todo eso, y por entonces la copla no era para mí más que un vestigio de la posguerra. Pero ya con Pony Bravo, gracias a amigos que escuchan muy distintos tipos de música, descubrimos que en la copla hay cosas increíbles”.

“Con la excusa de Intervenciones en Jueves, en el Deshomenaje a Estrellita Castro, preparamos dos canciones y flipamos. Se pueden hacer montones de cosas. El folclore andaluz es tan rico en matices… Es como cuando vas al mercado y compras buena comida. Con nada que hagas tienes montones de matices”.

“Hemos montado La falsa moneda en la versión de Imperio Argentina y La niña de fuego basada en la de Caracol, la que cantaba Lola Flores”.

“La decisión de optar por una licencia Creative Commons es totalmente ideológica; práctica, no se sabe. Toda la industria está cambiando y lo único claro es que hay nuevas posibilidades. Las sociedades de gestión de derechos plantean hoy en España una situación muy parecida a aquella cuando Telefónica era la única compañía que te daba ese servicio. Una situación de monopolio. Luego se abrió el mercado, y aunque sigue habiendo problemas en ese sector al menos hay competitividad. Con las entidades de gestión de derechos pasa algo similar. Tendemos a la autogestión, y en vez de contratar a los abogados de la SGAE contratamos a los nuestros”.

“Creo que se puede trabajar con Creative Commons. La mayoría de las pequeñas independientes lo que quieren es sacar discos y cubrir gastos. La poca rentabilidad que tiene un grupo independiente al menos será para nosotros y no para los intermediarios”.

“Después del cortijo empezó un mes y pico de tour por casa de amigos. En la del pintor Manuel León, en Villanueva del Ariscal; en la de Pablo, grabando durante dos semanas cosas que faltaban; y finalmente en el estudio de Raúl, haciendo las mezclas”.

“Hoy en día es barato grabar, todo el mundo tiene un portátil; es más barato promocionarte, a través de MySpace; y somos parte de una generación con oficios o aficiones creativas: fotografía, vídeo, diseño… Así que resulta que ahora es más fácil que haya grupos. Y mientras que es habitual que la gente esté desmotivada en aspectos políticos o morales, la música sigue manteniendo un vínculo misterioso, sigue siendo un valor importante. Pero no creo que haya una escena sevillana. Hay muchos grupos que apenas se relacionan entre ellos, que no trabajan juntos, que no desarrollan canales de difusión de su trabajo. Y una escena es la interrelación de trabajos”.

“Otro enfoque, confuso hasta para nosotros, es el de intentar cubrir todas las gamas que tenemos en el día. Hay veces que me apetece escuchar a M. Ward, con sus canciones clásicas y bien tocadas, y puedo tenerlo de fondo mientras trabajo, cosa que no puedo hacer con Captain Beefheart o Pere Ubu. Sunset es una canción con toque retro y cinematográfico; Pony Bravo son escenas. Algunos componentes de nuestra música funcionan muy bien a nivel popular, pero quizás marcan una estética que no es la que queríamos”.

Mala baba, buen pop

Blas Fernández | 25 de abril de 2008 a las 9:46

Portada Punsetes

Los Punsetes. Los Punsetes. Gramaciones Grabofónicas. Pop / Rock. LP / CD / Descarga directa copyleft.

Foto Punsetes

“Los Punsetes son cinco. Viven en Madrid. Aman al Punset”. Busco en la web de Los Punsetes, de donde hace una semanas me bajé su homónimo álbum de debut, más datos sobre esta sorprendente banda, que finalmente llegó a mis oídos gracias a las recomendaciones de varios amigos madrileños y a los encendidos elogios recogidos a lo largo de la blogosfera.

Así me entero de que Los Punsetes, claro está, tienen nombres -Ariadna (voz), Chema (batería), Gonzalo (bajo), Jorge (guitarra) y Anntona (guitarra)- y de que con anterioridad habían hecho circular un par de maquetas y un sencillo en vinilo en el que ya se encontraba Accidentes, una de las canciones más inquietantes que recuerdo haber escuchado en los últimos años -Tú eres de los que miran en los accidentes / te gusta ver el cuerpo descompuesto de la gente / Por un instante lo que ves te hace consciente / y el sudor se te resbala suave y lento por la frente-, con su aire levemente aflamencado desbordado a última hora por unas guitarras que arañan.

Los Punsetes suenan ochentistas sin serlo. No citan a Parálisis Permanente en su impecable lista de influencias de MySpace -los únicos españoles que aparecen son Derribos Arias, Sr. Chinarro y Triana-, y sin embargo no recuerdo ahora mismo a otro grupo nacional que haya hecho del nihilismo su fuente de inspiración de una manera tan lúcida y bienhumorada (ese último detalle quizás sea el que más los distancia de la banda de Eduardo Benavente).

También hay algún corte que podría evocar a Los Nikis (Dos policias), aunque lo suyo es definitivamente más negro, negro como el futuro, negro ataúd, y no obstante tan rabiosamente vital…

Tengo un fondo de armario suficiente / para vestir cada día diferente / Tengo un trato discreto con la gente / no discuto y le sigo la corriente / Tengo encerrado un animal salvaje / si me lo cuidas me voy de viaje. Dos minutos condensan en Fondo de armario el espíritu de Autosufiencia, sólo que, quizás, filtrado desde otra óptica, una muy propia de 2008.

Y es que las letras de Los Punsetes son tan brillantes que uno corre el riesgo de ocupar el espacio comentándolas o, simplemente, reproduciéndolas. Pero en la suma de elementos que construyen el todo de una canción hay, obviamente, más. Su música bebe sin contemplaciones de la década antes mencionada, los 80 -también apuntan entre sus favoritos a The Church, Wire, Beat Happening, Joy Division, Television Personalities, The Chills, The Wedding Present, The Fall, The Triffids, Julian Cope…-, pero dista del mero revival tanto como de esa pose tan indie de estar redescubriendo el mundo. Su música, tan de los 80, a veces tan aparentemente deslavazada -Lo natural es desconfiar / Lo natural es que salga mal / Lo natural es la entropía / A lo mejor no
lo sabías-
, es el vehículo idóneo de una rabia indolente, pero tan contundente como un mazazo.

Ahí les dejó un vídeo de Accidentes, registrado en vivo, deduzco, en el madrileño Ochoymedio Club.

Pendejos de alta cuna

Blas Fernández | 23 de abril de 2008 a las 10:52

Ayer éramos pendejos electrónicos, ingenuos sujetos con veleidades anarcoides inocentemente convencidos de la posibilidad de construir la democracia digital. Hoy ya hemos subido de categoría. Bueno, todos no. De quienes simpatizamos con el copyleft, sólo han ascendido los músicos que han decidido licenciar su obra bajo licencias Creative Commons poniéndola a disposición de la audiencia, ya sea por motivos ideológicos o por el convencimiento de que esa estrategia les reportará mayores beneficios a la larga que una licencia copyright convencional.

Sí, amigos, sepan ustedes que Creative Commons es cosa de adolescentes pijos criados entre algodones y sin más preocupación en la vida que consumirse en un irrecuperable complejo de Peter Pan. Así lo ha explicado Don Eduardo Bautista, presidente (¿vitalicio?) del consejo de dirección de la Sociedad General de Autores y Editores, quien ayer se despachaba en Barcelona, según teletipo de la agencia Efe, con la siguiente sentencia: “No tenemos nada en contra del copyleft, nos parece interesante para la comunidad de autores que son ricos de cuna y que no tienen que pagar el pan de sus hijos, pero nosotros estamos en otra cosa: que el autor viva de su obra, como un albañil de su trabajo”.

La máxima de Teddy el albañil se produjo en esa gira que lo lleva a cruzar la península de punta a punta para anunciar su buena nueva: la empresa que preside, SGAE, ha vuelto a superar su récord de recaudación, que creció en 2007 un 14,3% respecto al año anterior. En total, nada menos que 395.493.000 euros.

A falta de tener en mis manos la Memoria Anual de la SGAE y leerla con detenimiento -sí, uno es así, qué le vamos a hacer-, me fío del teletipo de Efe, según el cual de los “65 millones de euros” correspondientes a “la reproducción mecánica de repertorios protegidos, venta de discos, soportes audiovisuales y otros, unos 20 millones aproximadamente corresponden a las copias privadas” O sea, a ese canon con el que, quid pro quo, nuestro Gobierno tiene a bien subvencionar a la entidad.

En semejante estados de cosas, es lógico que a Don Eduardo le parezca que el copyleft, o copia permitida de las obras culturales -reza otro teletipo de Efe, “no tiene peso” y que la Sociedad General de Autores y Editores no “ha notado prácticamente nada en el sistema de captación de socios”.

Ya, entonces, ¿a qué ese interés por desprestigiarlo? ¿A sentencias como la que, también ayer, dictaba un juez de Burgos eximiendo a un hotel de dicha ciudad de pagar la cantidad que SGAE le requería por el uso del hilo musical? No es la primera sentencia en este sentido, ni mucho menos, ni será la última. Atendiendo otra vez al teletipo, “unos 76 millones de euros” de lo recaudado por la SGAE en 2007 “corresponden a la televisión que se escucha en los lugares públicos y a la música ambiental de almacenes, bares de copas o cafeterías y comercios”. El montante en este capítulo “ha experimentado un crecimiento del 3,9% sobre el año anterior”. ¿Se imaginan al sector hostelero argumentando en bloque que la entidad no puede probar que ellos usan su repertorio? Lo mismo va a ser eso…

En fin, les dejo por hoy, que voy a ponerme a escuchar otra vez a esos niños pijos malcriados y nihilistas que acaban de facturar uno de los mejores discos españoles de pop de los últimos años. Ellos, tan chulos o más que el propio Teddy, han decidido publicar su primer álbum en vinilo y dejarlo, al mismo tiempo, en descarga libre y directa. Señoras y señores, con ustedes, Los Punsetes…