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El viraje electrónico de Balago

Blas Fernández | 14 de junio de 2013 a las 5:00

Ah, las etiquetas… En Introspective (2007), aquel estupendo documental de Aram Garriga sobre el post-rock, Jan St. Werner, de Mouse On Mars, se quejaba de las múltiples cubetas ordenadas por géneros a las que iban a parar sus títulos en las tiendas de discos. “Sí, es verdad -dice hoy David Crespo, del grupo catalán Balago-. A nosotros con cada nuevo álbum nos han puesto una diferente. Supongo que no se sabe bien dónde ubicarnos”.

Balago, ahora en formato de trío, completado por su hermano Roger y Guim Serradesanferm tras algunos cambios en la formación, llega este viernes a Sevilla para actuar en el ciclo Electrochock(US). Y lo hace con un flamante trabajo bajo el brazo, Darder (Foehn Records, 2013), su quinto álbum, de nuevo empeñado en dificultar las adjetivaciones orientativas. “Hace cincuenta años la música estaba más definida -apunta-. Estaba el pop, el jazz, el rock, el blues… No se mezclaba tanto, no había un tipo haciendo jazz, por ejemplo, con un sampler y dos sintetizadores. Me parece correcto, porque creo que se trata de situar al público. Pero a menudo recuerdo una entrevista muy graciosa a Kurt Cobain en la que le preguntaban cuál era el estilo de Nirvana. El tío contestaba dando una lista de veinte diferentes. Se estaba riendo del entrevistador”.

Asociado al post-rock con su álbum de debut (Erm, 2001), Balago ejemplifica esa saludable dinámica de redefinición con cada nuevo capítulo. En el caso de Darder, su discográfica apunta términos como post-dubstep, dark ambient, krautrock etéreo y hasta kosmische melancólico. Lo cierto, matices al margen, es que aquí cabe hablar de paisajismo sonoro y, atendiendo a la evolución plasmada en títulos como El segon pis (2004), D’aquii (2008) y Extractes d’un diari (2010), de una paulatina apuesta por posiciones cada vez más electrónicas. “En el fondo -asume Crespo- yo soy guitarrista, y en principio la idea era mezclar guitarras y electrónica. Pero luego resulta que Balago se reinventa con cada disco y, si te fijas, no hay dos iguales, aunque todos tengan algo en común. En el segundo ya explotamos más la electrónica, pero a la vez metimos elementos acústicos, algo que no habíamos hecho en el primero. En el tercero todavía había guitarras, aunque comencé a darle más importancia a los samplers y sintetizadores. Y en los dos últimos, en efecto, hemos ido pasando de lo orgánico a lo robótico”.

No hay un porqué claro que explique este viraje, insiste el músico, omnívoro degustador de platos diversos, “enamorado de la discografía de Low” y, al tiempo, fan visceral de Depeche Mode. “Quizás si hubiéramos empezado sólo con electrónica ahora estaríamos con las guitarras -reflexiona con humor-. No es premeditado, sencillamente vas viendo qué se queda y qué no. Probablemente, en estos dos últimos discos, llegó un momento en el que me sentía muy a gusto trabajando sobre todo con el sampler. Fue algo que descubrí hace muchos años escuchando discos de hip-hop y a grupos como Disco Inferno, que es una banda que me marcó de por vida. Me gusta todo, pero hay que saber picotear y coger lo que te atrae de cada grupo o estilo, llevarlo a tu terreno y filtrarlo para que suene personal. Pero no es una evolución premeditada, no sé cómo he llegado aquí. Creo que en la adolescencia, allá por los 16 ó 17 años, descubrí a Depeche Mode y se convirtió en el grupo más importante de mi vida. Aún tengo esa imagen de los tres tocando el Violator en el Palau Sant Jordi. Era como… ¡guau!“.

Prolífico compositor para la pantalla y la escena -¿recuerda la cortinilla de la distribuidora cinematográfica DeAplaneta? Es suya-, Crespo ha firmado bandas sonoras de largometrajes como Pudor (Tristán y David Ulloa, 2007), El rey de la montaña (Gonzalo López-Gallego, 2007) o La plaga (Neus Ballús, 2013), amén de músicas para cortos, documentales y espectáculos de danza contemporánea -durante ocho años fue el compositor de cabecera de la compañía Erre que Erre-. Sin embargo, y pese a las cualidades que en ese sentido expone Darder, se resiste a asumir conceptos desgastados. “Nunca hemos buscado sonar a cine, hacer bandas sonoras imaginarias para películas inexistentes -afirma-. Hacemos música para escuchar, cuando quieras y como quieras. Pero la prensa rápidamente nos situó ahí. Y yo, viendo mi carrera posterior, casi que tengo que agradecerlo. A base de ese tipo de artículos creo que algún director se convenció y me llamó”.

De su concierto de esta noche -“todo Darder con un par de canciones de Extractes d’un diari por ahí en medio”-, señala Crespo un detalle que da para otra entrevista, como mínimo. “Nada de ordenador en directo. Es algo que decidimos hace tiempo. Recuerdo un concierto de Tortoise en el que hubo un momento de pausa, con cada uno de ellos toqueteando el ordenador, supongo que cargando algo para el siguiente tema, y John McEntire, creo, dijo “están mirando el Messenger”. Eso resume un poco el hecho de por qué no los llevamos en directo: no es bonito para alguien que paga por un concierto ver a tres tíos con ordenadores. No sé qué estás haciendo, no sé si sólo estás dándole al play… Nosotros queremos ser como los grupos de los 90, como Laika o Diabologum, vamos con nuestros dos samplers Akai antiguos, nuestra Roland SP 404 y dos teclados midi. Creo que así el directo es más atractivo, enérgico y simpático. Y cabe la posibilidad de equivocación, porque aunque todo sea electrónico, estamos tocando”.

Balago actúa esta noche a las 22:30 en el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (c/Madre de Dios, 1). Entradas a 6 euros. 3 euros para la comunidad universitaria.

Un ‘Electrochock’ muy ‘orgánico’

Blas Fernández | 28 de mayo de 2013 a las 12:29

En la imagen, la actual formación de Balago.

El Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (Cicus) ha confirmado ya los tres nombres que este año configuran el cartel de Electrochock(US), el miniciclo dedicado a músicas electrónicas y experimentales, que en esta ocasión se celebrará en la sede del centro (c/Madre de Dios, nº 1) durante los días 13, 14 y 15 de junio.

Como ya ocurriera en otras ediciones, y en consonancia con cierto proceso de naturalización, la electrónica aparece imbricada en propuestas que también reivindican su carácter orgánico sin anteponer uno a otro factor. Es justo el caso de los elegidos, los sevillanos Jacob, los catalanes Balago y el francés afincado en Madrid Olivier Arson, alias Territoire.

Jacob, el dúo integrado por David Cordero y Marco Serrato (Orthodox), será el encargado de abrir fuego el jueves 13. Tras protagonizar la primera referencia del sello local Knocturne Records, remezclando tres cortes de sus colegas Blooming Látigo, supondrá una nueva oportunidad de comprobar cómo respiran en vivo los seis títulos de The Ominous, su álbum para la escudería estadounidense Utech Records.

Balago (viernes 14) llegarán para presentarnos Darder (2013), quinto, último y notable capítulo hasta la fecha de una trayectoria iniciada en 2001 con Erm y que ha ido mutando en similar medida que lo hacía la propia formación, con David Crespo como único componente original de la banda, completada hoy por Guim Serradesanferm y Roger Crespo. Curiosamente, es el único de los tres grupos convocados en el que la electrónica ha ido ganando peso a cada entrega.

Territoire (sábado 15) es la nueva identidad de Olivier Arson, debutante en 2009 con Sorger était allé dehors, comme après un triomphe, firmado entonces como The Folding and The Point, y autor el pasado 2012 de Mandorle. Las diferencias entre uno y otro son notables, aunque ambos denotan el carácter explorador de su artífice: en el primero imperaba el ambient de factura electrónica; en el segundo, por contra, se rodeó de colaboradores variopintos -de Miguel Marín (Árbol) a Abel Hernández (El Hijo), entre tantos otros- para deambular por pasajes bastante más oscuros. Los fans de McEnroe ya sabrán, además, que se incorporó al grupo vasco y fue el productor de su último disco, Las orillas (2012).

Todos los conciertos comenzarán a las 22:30 y las entradas diarias tendrán un precio de 6 euros para el público general y de 3 euros para integrantes de la comunidad universitaria. También se pondrá a la venta un abono para los tres días al precio de 12 euros para el público general y de 6 euros para integrantes de la comunidad universitaria.

Canarios del espacio exterior

Blas Fernández | 21 de junio de 2012 a las 7:10


“En apariencia, nuestros diferentes discos no tienen nada que ver estilísticamente. De hecho, a mucha gente le choca y te dice que el año pasado hacías una cosa y ahora otra. Pero yo creo que sí tienen relación. Al fin y al cabo, somos más o menos la misma gente pensando de la misma forma. Y siempre, siempre, hay un componente psicodélico”. Al otro lado del teléfono, desde Tenerife, Mladen Kurajica, motor de GAF, intenta explicar la deslumbrante diversidad sonora que atesora la discografía del grupo canario, partícipe junto a la banda sevillana I Am Dive, de uno de los conciertos programados por el Cicus dentro del ciclo Electrochock (US).

Hijo de un jugador profesional de ajedrez y nieto de violinista, Kurajica, de origen bosnio-croata, recaló en las islas en 1994, con catorce años, tras vivir en distintas partes del globo e intentar un retorno a Sarajevo. “Fue por la guerra, claro. A mi padre le ofrecieron un trabajo aquí como profesor de ajedrez y nos vinimos”, recuerda.

Ajeno hasta entonces a la música, la sacudida del Nevermind de Nirvana le abrió de golpe los oídos. Por ellos se coló luego Sonic Youth, “que me descubrió el indie-noise”, y más tarde los primeros Pink Floyd. El detonante, dice Mladen, “fue ver el vídeo de Live at Pompeii. Ahí fue cuando empezamos a interesarnos por la música más progresiva, expansiva, psicodélica, lisérgica…”.

Nuestro hombre habla en plural porque ya por aquella época lo acompañaba el guitarrista César Chinarro, junto al que montó Emeth-HNM, primer capítulo de un proyecto aún entonces en pleno proceso de formación y crecimiento. “El siguiente grupo que nos descubrió muchas, muchas cosas, fue Can. Nos oímos toda su discografía y a partir de ahí nuestro campo se amplió bastante en todos los sentidos, sensoriales y estilísticos. Nos abrió puertas a otros géneros como el jazz, el free-jazz, la música contemporánea, la electroacústica o la clásica”.

En 2001 GAF era ya una realidad, aunque no definitiva. “En principio era casi como una vía de escape para trabajar en casa todas las ideas que no cabían en Emeth-HNM –explica–. Pero grabamos una maqueta, ganamos un concurso, que fue una pasta, y nos vimos tocando en un gran festival. Aunque la intención no era ésa. Quería componer sin necesidad de tocar en directo, si acaso hacer sólo dos o tres conciertos al año, cosas muy especiales”.

Por aquellos años estudiante de Filología Inglesa, Kurajica, hoy profesor en un instituto de Tenerife, viajó primero a Berlín y luego a Toronto para preparar su tesis sobre literatura canadiense. No la terminó, aunque sí se empapó del sonido en vivo de un sello que también cuenta lo suyo en esta historia, Constellation Records, hogar de Goodspeed You! Black Emperor, Hangedup y otras fieras indomables. “Al volver de Canadá un sello local, Ruin Records, me propuso editar un disco, así que junté varios temas que había grabado allí y lo sacamos. Fue Atractores extraños, aunque en realidad tenía tres títulos distintos… Eso fue en 2007, y supuso el inicio de la segunda etapa de GAF. Grabamos dos epés físicos más ese mismo año y tantos epés digitales que he perdido la cuenta”, bromea sobre las publicaciones realizadas por netlabels de Estados Unidos, México, Portugal y España, entre otros países.

Sin embargo, los GAF de hoy en día, un colectivo abierto en el que los músicos vienen y van –“no los buscamos, la gente llega y si surge la química y lo que sale nos mola, pues se queda y ya está”, dice Mladen–, se articulan como tal en 2010, cuando los ficha el sello barcelonés Foehn Records, que les publica tres discos, distintos pero identificables, en un periodo de dos años: Sociedad del bienestar, GAF & The Love Supreme Arkestra -atención a esa pequeña maravilla titulada Decata na sunceto- y GAF y La estrella de la muerte.

El rock experimental del primero, de inequívoco aire kraut, deja paso en el segundo al poso jazz evidente desde el título de referencias coltraneianas, cósmico e hipnótico, mientras que el tercero y último –por poco tiempo: ya preparan nuevo trabajo– vuelve la mirada al rock y se aplica en el formato canción. “Cambia el lenguaje, la estética, las texturas –reflexiona Kurajica–. No nos cerramos a ningún estilo, nos gusta picar de aquí y de allá y orientar los trabajos en función de los sonidos que surgen en cada instante. Si nos sale la vertiente más oscura, más progresiva del jazz, pues vale, bienvenida sea siempre que nos resulte interesante. Si nos sale otra cosa, como en La estrella de la muerte, pues también. Muchas veces los discos están condicionados por el contexto en el que surgen, por los músicos que entran o salen, por los huecos que dejan, por los aparatos electrónicos que está usando en esos momentos… En el caso de La estrella de la muerte la simple idea de hacer algo trabajado en casa, de forma relajada, más de banda sonora, condicionó el resultado, que tiene su parte rockera, pero que es más tranquilo en su escucha. Así que no sólo son los gustos, sino también las circunstancias”.


Y al respecto, abunda. “La consecuencia de las idas y venidas es que la orientación también cambia, porque hay músicos que te aportan muchísimo desde el punto de vista estético y estilístico. Es el caso del saxofonista francés Olivier Dubois, con el que en GAF & The Love Supreme Arkestra nos inclinamos más hacia la vertiente del free-jazz o el jazz progresivo. Vino, se incorporó, aportó y nosotros nos dejamos guiar. Así que diría que es bastante aleatorio -explica del proceso creativo-. Es una formación abierta. No buscamos nada en concreto, nos dejamos llevar por lo que hay en cada momento”.

Incardinada en una estela experimental que arranca a finales de los 60, y que a todas luces tiene en Can a su patrón y guía, la música de GAF se nutre de la tradición rupturista del rock. Aunque a Mladen todavía le quedan tiempo e ideas para dar vida a otro proyecto más vinculado a la electrónica, Afg-an. “Yo mismo lo considero una pequeña guerrilla dentro del propio GAF, centrada en sonidos más transgresores y experimentales -explica-. Igual que GAF surgió como una vía de escape para experimentar, hoy Afg-an es otra vía de escape. A veces cuento con colaboraciones de gente de GAF. La verdad es que nos gusta tanto la música que a veces pienso que intentamos rendir una especie de homenaje a todo lo que nos interesa. Y sale así. No nos planteamos nunca sacar un disco que sea esto o aquello. A veces tenemos problemas incluso para unir todas las piezas en un mismo álbum, por la diferencia estilística que puedan tener, pero al final lo conseguimos”.

Cosa seria, en cualquier caso, tanto como el recomendable directo en formato de sexteto que, rompiendo el proverbial aislamiento canario, tendremos la ocasión de disfrutar mañana.

Ahí le dejo un clip del grupo tocando en directo una de las canciones de GAF y La estrella de la muerte, Alien love.

GAF y I Am Dive actúan el viernes 22 en el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (Cicus, Madre de Dios, nº1) a las 22:00. Retirada de invitaciones gratuitas en el mismo espacio desde dos horas antes del concierto.

Cinco años de electrochoques

Blas Fernández | 4 de junio de 2012 a las 21:10

Markus Popp (Oval)

Echando la vista atrás, uno se maravilla con el imponente listado de nombres que, a lo largo de cinco años, han desfilando por Electrochock (US), el muy recomendable ciclo de música electrónica y aledaños organizado en la Universidad de Sevilla. Nico Muhly, To Rococo Rot, Jazzanova, Fujiya & Miyagi, Lindstrom y Erik Truffaz & Murcof, entre otros, han figurado en tan selecta propuesta, que hace ya un par de ediciones, y tras celebrarse en distintas ubicaciones, encontró acomodo fijo en el patio de la sede del Centro de Iniciativas Universitarias de la Universidad de Sevilla (Cicus).

En ese mismo espacio se concentrarán durante las dos últimas semana del mes en curso (21, 22, 28 y 29) los protagonistas del nuevo cartel, como dicen sus artífices, destinado una vez más a explorar “esa tierra de nadie en la que la música electrónica se mezcla con otros géneros más tradicionales, entendiendo como tradicionales estilos tan distintos como el pop, el jazz, el rock o la música contemporánea”.

Y para abrir boca, Electrochock (US) prescinde de aperitivos y apuesta directamente por un plato fuerte: Oval. Reducida desde hace tiempo al trabajo en solitario de uno de los integrantes del trío original, Markus Popp, la propuesta de Oval mantiene no obstante la características que hicieron célebre al grupo alemán. Entre ellas, esa decidida vocación experimental en la que la aleatoriedad juega un papel determinante -“glorificación del error digital”, lo denominan con acierto los organizadores-. Tras casi una década de semivisibilidad, Markus Popp retomó la actividad de Oval el pasado 2010, primero con el epé Oh y, ese mismo año, con el álbum O, ambos para Thrill Jockey. Su última entrega, editada el pasado 2011 por el sello Shitkatapult, es OvalDNA, un doble CD -25 cortes en el primero; 10 en el segundo- en el que alterna nuevas pistas con el rescate de material pretérito (y hasta entonces inédito).

Al día siguiente, viernes 22, ración doble con sabor nacional: los canarios Gaf y los sevillano I Am Dive. Los primeros disponen de un muy recomendable álbum, Gaf y la estrella de la muerte, editado en 2010 por Foehn Records, que hace honor a su merecida fama de nómadas cósmicos (psicodelia+kraut+post-rock+free-jazz+cualquier cosa indómita que se le ocurra); los segundos, recientemente retornados de una pequeña gira por clubes londinenses, disponen de varios epés y pronto se estrenarán en largo. Coganadores, junto a All La Glory, del concurso Desencaja, su concierto en la última edición del Monkey Week -el que les valió el premio- desveló a un servidor su imponente presencia sobre las tablas: Estebán Ruiz (The Baltic Sea) y José Antonio Pérez Piña (ex Blacanova) se sobran y bastan en formato dúo para llenar el espacio de emoción y saturación.

Ya en su segunda semana, la V edición de Electrochock (US) propondrá dos conciertos de estética diametralmente opuesta. El del jueves 28 tendrá como protagonista a Orcas, el dúo estadounidense en el que coinciden sendos francotiradores con notable trayectoria en solitario: Benoît Pioulard y Rafael Anton Irisarri. Juntos, como demuestra su homónimo álbum, editado este mismo año por Morr Music, practican un ambient paisajístico que gana corporeidad en la medida que irrumpen voz, guitarra y piano. Una auténtica delicia.

Muy diferente, ya se ha dicho, es la propuesta de Pegasus (viernes 29), el dúo integrado por Sergio Pérez y Luciana della Villa, ambos procedentes de Thelemáticos, y en cuyo homónimo debut unos descubren la gran esperanza blanca del pop independiente nacional -pop independiente con querencia por el kraut-rock- y otros, simplemente, otro hype de temporada. Veremos.

Como en ediciones anteriores, los conciertos de Electrochock (US) son de entrada gratuita hasta completar aforo. Basta con retirar la invitación previamente, pocas horas antes de cada actuación, en la propia sede del Cicus.

Electrónica oportuna

Blas Fernández | 2 de junio de 2011 a las 8:07

En la imagen, Darkstar.

Entendiendo el término música electrónica en una inevitable acepción amplia, y orientando con sumo cuidado y dedicación su radar hacia algunos de los más novedosos territorios en los que ésta se desarrolla, el ciclo Electrochock (US), acogido y financiado por la Universidad de Sevilla dentro de su programa estival 21 grados, ha deparado a los melómanos locales durante las últimas temporadas un surtido plantel de propuestas servidas en su momento justo de cocción, cuando la cercanía de un disco particularmente significativo ha elevado el interés por comprobar cómo se defiende su directo.

El noruego Lindstrøm, los alemanes To Rococo Rot, el estadounidense Nico Muhly o el tándem formado por el francés Erik Truffaz junto al mexicano Murcof han dejado así en la ciudad buena muestra de su hacer con una serie conciertos programados en el marco temporal preciso y en unas condiciones particularmente atractivas para el aficionado, incluido el acceso gratuito a las actuaciones previa retirada de invitación.

Son las mismas que, de nuevo en la sede del Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (Madre de Dios, 1), se repetirán este año durante la primera quincena del próximo mes de julio, cuando Electrochock (US) tome el testigo de Noches 2+1, la tanda de conciertos de rock previstos en el mismo espacio para los dos últimos fines de semana de junio, de próxima presentación pero con algunos de los nombres protagonistas, entre ellos el de los madrileños Lüger, circulando ya por el ciberespacio.

El gaditano afincado en Sevilla David Cordero será el encargado de abrir la serie electrónica de 21 grados, el viernes 1 de julio, al frente de sus remozados Úrsula, una nueva formación que incluye, entre otros miembros, al contrabajista Marco Serrato, integrante de otra banda local tan formalmente inclasificable como Orthodox. Embarcado ahora en la composición de la banda sonora para el debut en largo del cineasta Roberto Pérez Toledo, Seis puntos sobre Emma –con Verónica Echegui como protagonista–, Cordero anuncia una actuación encuadrable en su habitual gusto por el ambient, pero en la que los temas de su último trabajo, el muy reseñable Hasta que la soledad nos separe, cederán protagonismo a las composiciones inéditas.

Muy diferente es la propuesta que tendremos oportunidad de escuchar al día siguiente, sábado 2, y que llega de la mano de los británicos Fujiya & Miyagi. Abonado a la métrica implacable del krautrock, pero también asido al pop, el grupo se dio a conocer internacionalmente en el ámbito indie con la aparición de su segundo álbum, Transparent Things (2006); confirmó su posición con Lightbulbs (2008), recipiente para un hit tan irresistible como Knickerbocker (2008), y la mantiene con Ventriloquizzing (2011).

El segundo fin de semana de julio Electrochock (US) ofrecerá sendas propuestas internacionales de particular atractivo. La primera, el viernes 8, es la de los británicos Darkstar, penúltimo nombre clave en ese fantástico catálogo de sorpresas que atesora la escudería Hyperdub. North, debut en largo del dúo integrado por James Young y Aiden Wahlley tras varios sencillos, suma la voz de James Buttery al tiempo que resta sombras al canon dubstep para iluminar nuevas formas de pop. Un símil pertinente: es el mismo proceso llevado a cabo por James Blake en su homónimo álbum de debut, sólo que donde aquél pone soul, Darkstar se decanta por una suerte de synth-pop en suspensión. Para prueba, la versión narcótica del Gold de The Human League

La segunda presencia del fin de semana y última del ciclo, el sábado 9, corresponde al dúo noruego Deaf Center, excelente representante de ese ambient que tiende puentes con la escena neoclásica tanto por el uso recurrente de determinadas instrumentaciones –en su caso, el piano– como por su tendencia al formalismo. Debutantes en largo en 2005 con un disco tan hermoso como Pale Ravine, Erik K. Skodvin y Otto A. Totland han puesto en circulación este mismo año un nuevo y aclamado trabajo, Owl Splinters, el que pronto les traerá hasta Sevilla.

Otras terapias de choque

Blas Fernández | 24 de junio de 2010 a las 7:38

Erik Truffaz, a la izquierda, junto al mexicano Murcof.

Erik Truffaz, a la izquierda, junto al mexicano Murcof.

Por tercer año consecutivo, la Universidad de Sevilla tiene a bien ofertar, dentro del programa estival 21 grados, un selecto menú de música electrónica agrupado bajo el ya familiar epígrafe Electrochock (US). En esta ocasión, los conciertos del ciclo se celebrarán en la sede del Centro de Iniciativas Culturales de la Hispalense (Cicus), ubicado en Madre de Dios 1; comenzarán a las 22:30 y serán de acceso gratuito, previa retirada de invitación -a partir de las 21:00 en el mismo Cicus-, hasta completar aforo. Se trata apenas de cuatro citas, pero, eso sí, altamente recomendadas tanto para los degustadores del amplio, inabarcable género como para otros oídos curiosos en busca de nuevas sensaciones.

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Rock around US

Blas Fernández | 10 de junio de 2010 a las 13:27

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A diferencia de lo que ocurre desde hace años en la Universidad de Cádiz, cuyo Campus Rock pone los dientes largos al espectador más curtido, la Universidad de Sevilla no se ha caracterizado nunca por prestar especial atención al amplio universo de la música pop. Pese a tímidos intentos, algunos, precisamente, en colaboración con la UCA, las prioridades del antes denominado Servicio de Promoción Cultural, ahora Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (Cicus), parecen haberse decantado antes por otros géneros, en particular, por el jazz.

Esa dinámica varió, aunque fuera de manera leve, con la irrupción del ciclo Electrochock (US), dedicado a las músicas electrónicas procedentes del ámbito pop, que, en su tercera edición, nos ofrecerá este año conciertos de The Black Dog (25 de junio), el trompetista galo Erik Truffaz junto al mexicano Murcof (26 de junio), Aufgang (2 de julio) y The Emperor Machine (3 de julio), todos ellos, con acceso libre hasta completar aforo, en la sede del Cicus (Madre de Dios, 1) e incluidos en el programa de actividades veraniegas 21 grados.

La lista, como ven, es atractiva -servidor aguarda con especial interés a la pareja Truffaz/Murcof, autores hace ya tiempo de un delicioso epé conjunto de inspiración viajera que respondía al título de México (Blue Note)-, pero 21 grados no termina ahí.

Junto a la exposición La movida del Diario Pop, de la que ya dimos cuenta ayer, el programa ofertará durante dos fines de semana de julio un escueto, pero recomendable, ciclo que bajo el nombre de Noches 2+1 “abarca una pequeña colección de solistas, dúos y tríos musicales”, según apuntan los organizadores.

Los invitados serán Antonio Arias, que presentará las canciones de su primer disco en solitario, Multiverso, y el grupo sevillano Gaggia (9 de julio); Za! y el periodista Joan S. Luna en labores de DJ (10 de julio); el ex Surfin’ Bichos, ex Chucho y hoy alienista Fernando Alfaro, con Tali Monkey Man Carreto como pinchadiscos epiloguista (16 de julio); y el hombre de American Music Club, Mark Eitzel, en la imagen de ahí arriba, con Hyperpotamus echando el cierre a la velada (17 de julio).

Como en el caso de Electrochock (US), las actuaciones se celebrarán a las 22:00 en la sede del Cicus, con acceso gratuito, previa recogida de invitaciones desde una hora antes.

“Cuando hablan de estilos, me tapo los oí­dos y pienso en Brahms”

Blas Fernández | 5 de noviembre de 2009 a las 7:50

Foto: Peter Ross

Foto: Peter Ross

Compositor formado en la Universidad de Columbia y en la prestigiosa Juilliard School, autor de bandas sonoras para cine (El lector, El sueño de Casandra…), arreglista en algunos de los más notables discos de rock y pop experimental de los últimos años y responsable de piezas camerísticas cargadas de “energía maníaca”, Nico Muhly (Vermont, EE. UU., 1981) renuncia con naturalidad a los límites genéricos que pudieran parcelar su creatividad. En particular, a aquellos empeñados en erigir un muro infranqueable entre música culta y popular.

Integrante junto al cantautor folk Sam Amidon y a los experimentadores electrónicos Ben Frost y Valgeir Sigurðsson del sello-colectivo Bedroom Community, con base en Islandia, Muhly recalará este sábado en Sevilla con el espectáculo Whale Watching Tour, en el que los cuatro músicos comparten tablas revisando sus respectivos repertorios. Su concierto pondrá, casi, el punto final a la segunda edición del festival Electrochock (US), organizado por la Universidad de Sevilla, que comienza hoy en Pista Digital.

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La Bedroom Community de Nico Mulhy actuará en ‘Electrochock (US)’

Blas Fernández | 19 de octubre de 2009 a las 6:50

muhly

Por segundo año consecutivo la Universidad de Sevilla centrará su atención en el ámbito de la música electrónica con la celebración del ciclo Electrochock (US), que en esta ocasión, entre el 5 y el 7 del próximo mes de noviembre, tendrá a uno de sus principales protagonistas en la persona de Nico Muhly, aunque sea como integrante del colectivo Bedroom Community.

Compositor, arreglista, director orquestal y productor, Muhly (Vermont, EE. UU., 1981) es reconicido en la escena pop tanto por sus múltiples colaboraciones desde distintos frentes en trabajos de terceros (Björk, Antony and The Johnsons, Rufus Wainwright, Bonnie Prince Billy, Grizzly Bear…) como por sus bandas sonoras para el cine, entre ellas las de El lector (2008), de Stephen Daldry, y El sueño de Casandra (2007), de Woody Allen.

No obstante, este niño prodigio lleva su pasión por la música más allá de los escaparates más visibles. Alumno de Christopher Rouse y John Corigliano en la Universidad de Columbia y la Juilliard School, ayudante durante años de Philip Glass, Muhly perfila una tan corta como interesante discografía con nombre propio, hasta la fecha apoyada en dos títulos, Speaks Volumes (2006) y Mothertongues (2008), ambos deudores en similar medida de la experimentación y el neoclasicismo. Su perfil, en cualquier caso, parece encajar como un guante en el propósito confeso de Electrochock (US) para este año: revisar el “nexo de unión entre las propuestas más vanguardistas” de la escena electrónica “y sus fuentes de inspiración habituales: las músicas clásicas y contemporáneas”.

Prolífico e inquieto, a Muhly aún le queda tiempo para participar en Bedroom Community, colectivo y sello discográfico con base en Islandia fundado en 2006 por Valgeir Sigurdsson y completado por Ben Frost y Sam Amidon. Espacio abonado para las colaboraciones mutuas –no es difícil hallar sus respectivos nombres en los créditos de los discos de sus compañeros–, la comunidad del dormitorio lleva también a cabo trabajos conjuntos, como el que presentará en Sevilla durante la tercera y última jornada de Electrochock (US), The Whale Watching Tour, según la organización del ciclo “un espectáculo en el que los cuatro músicos, acompañados de violines, guitarras, percusiones, un piano de cola y todo tipo de cachivaches electrónicos, tocan piezas sacadas de sus distintos discos o creadas para la ocasión”.

La suya, el sábado 7, será casi la última actuación en un listado que arrancará el día 5 con la electrónica colorista y planeadora del escocés Christ. y el hip hop instrumental de los sevillanos Voodooetnies & Toroweins, y que continuará el viernes 6 con la también pareja sevillana Tension Co. y el pianista alemán Volker Bertelmann, más conocido como Hauschka.

Todos estos conciertos se llevarán a cabo en Pistadigital, el espacio escénico multidisciplinar ubicado en el antiguo Pabellón de Austria en la Expo 92 –la organización aún no confirma si la entrada será libre o a un precio simbólico–, mientras que sendas sesiones de DJ’s, protagonizadas por los barceloneses bRUNA (el viernes 6) y Undo (el sábado 7), podrán seguirse en la recientemente inaugurada sala Wam by Abril, junto al Hotel Los Lebreros.

Allá vamos (también)

Blas Fernández | 6 de noviembre de 2008 a las 8:39

Que Where You Go I Go Too ha resultado ser uno de los discos de música electrónica más estimulantes del año es algo que no se le escapa al aficionado atento: tres largos cortes -el primero y homónimo rozando la media hora- donde se conjugan los sonidos planeadores de antiguas bandas germanas como Tangerine Dream con el revival del cosmic disco y los guiños indisimulados a Giorgio Moroder. Por eso, contar en el cartel de Electrochock (US) 2008 con la presencia de su artífice, el noruego Hans-Peter Lindstrøm, supone un aliciente más para pasarse este fin de semana por el joven festival, puesto en pie desde el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (Cicus).

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