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Ricardo Lezón inspira ‘Esperanza’

Blas Fernández | 13 de abril de 2018 a las 5:00

Foto: Estíbaliz Hernández de Miguel

Foto: Estíbaliz Hernández de Miguel

El verano ya ha llegado / arden las calles, los barrios / Desde aquí veo las llamas / por encima de la Giralda / Los caballos reventados / miran de reojo al río / Y en la plaza de la Alfalfa / ni siquiera se oye un ruido… Los versos iniciales de Arena y romero avanzaron en octubre del pasado año la llegada de Esperanza, primer álbum firmado con nombre propio por Ricardo Lezón (Getxo, 1973) tras haber grabado seis con McEnroe, banda en la que ejerce como guitarrista, cantante y compositor.

Arena y romero la escribí estando en Sevilla -–cuenta Ricardo en pleno tránsito al sur, donde esta semana ofrece varios conciertos–-. Está basada en una historia que me contaron allí, así que se trataba de ponerla en ese marco. Siempre he tenido tendencia a hablar de lugares, porque me influyen el paisaje y el sitio donde estoy”.

La conexión andaluza del autor vasco se fraguó durante las grabaciones de los dos últimos discos de McEnroe, ambos registrados en los sevillanos Estudios La Mina. Ahí empezó una amistad con el productor Raúl Pérez y el músico David Cordero que desembocaría en 2014 en un álbum conjunto firmado como Viento Smith. “Y también grabamos allí Lluvia y truenos (2016), el disco que hice con The New Raemon –-recuerda–-. Desde que grabé por primera vez con Raúl, ya todo lo he hecho con él. Lo de Viento Smith surgió en un momento muy concreto para contar una historia muy concreta. En aquella época estaba viviendo en Marbella, donde trabajaba en una inmobiliaria, y subía a Sevilla los fines de semana para ensayar. Nos conocimos para grabar, pero desde el principio nos hicimos amigos y ahora esa amistad trasciende al hecho de tocar juntos”.

Hasta Esperanza, Ricardo Lezón fue alternando pues los últimos discos de McEnroe con proyectos paralelos, siempre reconocibles, en cualquier caso, por las mismas señas de identidad que hicieron popular al grupo vizcaíno, una suerte de rock de autor con evidente carga lírica. “En el caso de Lluvia y truenos, fue Ramón quien me llamó. Era una oportunidad muy bonita de hacer algo con alguien a quien admiro. Así que son cosas que me han venido”, explica sobre unas colaboraciones que, sumadas a su disco en solitario, quizás podrían hacer pensar en la separación de la banda. “No, qué va –-asegura-–. No creo que McEnroe vaya a tener nunca un final oficial. Lo que ocurre es que pasamos un momento con muchos cambios: hubo paternidades; Pablo, el bajista, se fue a trabajar a México… Después de grabar Rugen las flores (2015) todos sentimos que, dentro del pequeño mundo en el que nos movemos, habíamos llegado a algún sitio y había que parar para pensar bien o, mejor, esperar a que llegara un nuevo impulso. McEnroe ha estado en letargo, pero creo que ese impulso ya ha llegado. Tenemos otra vez ganas de hacer algo”.

Así que Esperanza no es el premeditado inicio de una carrera en solitario, sino mera necesidad artística. “Estuve viviendo un par de años en una aldea de Soria muy aislada, éramos tres personas –-dice–-. Fue un entorno que me inspiró y me ayudó mucho a escribir. Tenía canciones y McEnroe estaba parado, pero yo quería grabarlas y tocarlas, así que lo hice con mi nombre”.

Cuando Ricardo habla de escribir no se refiere sólo a canciones: desde 2015 ha editado ya dos poemarios. “Nunca había tenido intención de publicar nada de lo que escribía, pero surgió la posibilidad de editar Extraña forma de vivir con ilustraciones de Estíbaliz Hernández, una amiga mía que dibuja, y así me sentí un poco más acompañado –-comenta pudoroso Ricardo-–. A partir de ahí salió el segundo, Los minúsculos latidos. Me llamaron de la editorial cordobesa Bandaàparte, y la verdad es que estoy muy contento. La poesía me está dando muchas alegrías”.

¿Y sabe desde el principio qué va a ser canción y qué poema? “Sí, la verdad es que sí –-asevera-–. Siempre me ha gustado escribir y lo he hecho desde antes de meterme en la música. Poesía, prosa… Lo cierto es que cuando me siento a escribir tengo muy claro si lo que me apetece es escribir una cosa u otra. No sé cómo explicarlo. Es cierto que luego hay ocasiones en que poemas y canciones se mezclan: hay veces que comienzas escribiendo un poema y acabas escribiendo una canción. En Rugen las flores, de hecho, había alguna así”.

Las nueve canciones de Esperanza mantienen el tipo y la línea característica en las composiciones de Lezón, aunque también dejan entrever una nueva sonoridad, por momentos, exuberante. “Creo que sí –-concede-–. Es un disco en el que están todas las cosas que he aprendido, las buenas y quizás también alguna mala. Es un poco el resumen de lo que he ido absorbiendo. Y también está el tema de tomar tú las decisiones. Quizás el hecho de no tener que adaptar algunas de las canciones al sonido de una banda me ha hecho cantar más libre, sin estar sujeto a la idea de grupo. Ahora, de hecho, con las canciones nuevas para McEnroe me dicen que son muy de cantautor. Bueno, tampoco tengo control sobre en qué me voy a convertir. Lo vivo todo tal y como venga”.

Ricardo Lezón presenta Esperanza este sábado día 14 en Fun Club (Alameda de Hércules, 86, Sevilla).

“Todas las generaciones han encontrado en el rock una salida”

Blas Fernández | 22 de marzo de 2018 a las 9:18

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“El proyecto lo formé yo hace tres años en Las Palmas, y lo hice porque no había aquí ningún grupo de rock que me gustara, como los que sí veía en Inglaterra o Estados Unidos. Estaban siempre los mismos grupos de garaje, con un rollito como de pirados. Así que de ahí salió Texxcoco, de una liberación artística que arrastró a todos los del grupo, que también tenían ganas de tocar en una banda que hiciese lo que le diese la gana y no lo de siempre”, dice al otro lado del teléfono, alternando genuina vehemencia juvenil y risotadas, Adriana Moscoso, cantante, guitarrista y letrista de Texxcoco (fotografiados ahí arriba por Enrique Naranjo).

Tras un recomendable epé (Blu, 2015) y un contundente miniálbum (Psychonaut, 2016), la banda canaria acaba de poner en circulación, vía Subterfuge Records, su primer trabajo largo, Disorder, trece canciones rabiosas que remiten por igual al protopunk de sus admirados Stooges y a la fértil reinvención alternativa del rock de los 90. Otra célula de resistencia generacional, no tan aislada, pero siempre llamativa, frente al que se supone el sonido de su tiempo. “Tenía un novio que me decía el rock es de puretas. Anda, retrasado, vete a escuchar trap… –espeta Adriana–. Rock es lo único que quiero hacer. El trap funciona porque la gente lo puede hacer perfectamente en su casa con el ordenador, y eso lo respeto, pero lo que me gusta del rock, aunque pueda sonar raro, es que es música de verdad, somos nosotros con nuestras guitarras. Lo que más me gusta es ver a un grupo que se sube al escenario en silencio absoluto hasta que se pone a tocar y llega la hecatombe. Eso es lo que yo busco en la música: la hecatombe con los músicos y sus instrumentos, no con un tío disfrazado de algo cantando sobre su putita“.

En realidad, la polémica sobre la música de verdad y la música de máquinas reaparece desde hace décadas con cada generación. Así que lo más sugerente quizás no sea eso, sino la aparente incombustibilidad del propio rock. “Cuando eres joven, el rock siempre es una liberación, individual y artística, algo que te rompe el cerebro. Todas las generaciones van a encontrar en él una salida, una forma de enfrentarse a lo establecido”, considera Adriana.

De lo hecatómbico del directo de Texxcoco ya tuvimos pruebas en la última edición de Monkey Week, a donde la banda llegó con un bolo rodado a conciencia. Hace un par de años, recién alcanzada su mayoría de edad, Adriana y el resto de integrantes del grupo se afincaron en Madrid; desde entonces no han parado. “Fue un cúmulo de cosas –explica del traslado–. Una de ellas, el handicap de ser un grupo que vive en Canarias. Ningún promotor te va a querer llevar. Te van a decir que eres buenísimo, que nunca había habido un grupo tan original, pero vives en Canarias, ¿sabes? Oh, vale… Tuvimos un bolo aquí en Madrid con Mujeres, en la sala Siroco, y nos dijimos ya que estamos, ¿por qué no nos quedamos un año y probamos suerte? Realmente fue así, improvisado, y nos ha ido bien”.

Casi da reparo preguntarlo, pero no queda otra que asumir la obvia condición de pureta y hacerlo: ¿Qué opinaron sus padres de aquella repentina decisión? “Oh, nada, bien, ellos ya asumieron hace tiempo que ésta es la manera de la que quiero vivir”, asegura.

Otra cuestión quizás inconveniente… En las últimas semanas, el grupo canario se convirtió en protagonista de una de esas polémicas tan propias de Internet. En el videoclip del segundo sencillo de avance del álbum, Velvet Love, tanto Adriana como otras chicas aparecen en una piscina bañándose en topless. Subterfuge lo vendió como una “denuncia” del “puritanismo y la hipocresía imperantes en las redes sociales”, en las que no caben desnudos pero sí “fotos con armas” y otras “imágenes violentas”.
En efecto, YouTube lo censuró y retiró, aunque finalmente, tras el jaleo virtual del que se hicieron eco diferentes medios, reculó. Una jugada perfecta. “Que hablen de ti, sea bien o mal… Sí, claro que nos ha venido bien, pero pensaba que no iba a ser tan fuerte, la verdad. Cuando de repente vi mis tetas en El País… Estuve riéndome un buen rato”, confiesa Adriana, todavía entre carcajadas..

Texxcoco presenta en directo Disorder este viernes 23, a las 21:30, en la sala Fun Club de Sevilla (Alameda de Hércules, 86; entradas a 8 euros en venta anticipada y 10 euros en taquilla) y el sábado 24 en la sala Farándula de Algeciras.

“El artista es un tipo que se transforma cuando sube al escenario”

Blas Fernández | 1 de abril de 2017 a las 5:00

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“Me había hartado de bares, incluido alguno muy exitoso, como El Postigo, que estéticamente rescataba el ambiente de las tascas sevillanas, pero que por las noches se convertía en algo muy distinto: músicos, artistas, políticos de izquierda y el lumpen. La amalgama era peligrosa. Todas las lunas llenas había sangre. Tuve que ir a Santander en busca de un antiguo amigo, Pololo, muy grande y fuerte, para que se viniera con nosotros, porque yo ya no podía con eso. A los cuatro años dejé el bar y se lo quedó él”, cuenta Pepe Benavides de uno de aquellos locales que regentó antes de poner en marcha Fun Club, la veterana sala de conciertos de la Alameda de Hércules, que este domingo celebra su 30 aniversario con una fiesta especial y la publicación de un disco recopilatorio.

Melómano irredento y, como su propia sala, superviviente frente a múltiples avatares, hablar con él es hacerlo no sólo con un testigo directo de la evolución de la escena musical local durante las últimas tres décadas, también de la radical transformación del céntrico bulevar sevillano. Leer el resto del artículo »

Mal asiento, mejores canciones

Blas Fernández | 18 de marzo de 2016 a las 5:00

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Inicialmente programado para el pasado 30 de enero, y finalmente aplazado por problemas logísticos, Fun Club recupera este sábado el concierto de presentación en Sevilla de Camina conmigo, primer álbum firmado con nombre propio por Íñigo Cabezafuego, músico navarro de largo recorrido asociado a un sinfín de formaciones bilbaínas dedicadas al rock’n’roll en sus múltiples vertientes. “El primer grupo en el que estuve fue Half Foot Outside –rememora Íñigo–, una banda de hardcore-pop que luego hizo varios discos sin mí. Jugos Lixiviados fue el segundo, aunque de aquella época maravillosa recuerdos guardo pocos, la verdad. Con ellos aprendí lo que es el rock’n’roll real, la mugre, el sexo, las drogas… Todo”.

Pero la lista es mucho más larga… “Después estuve en Mermaid, Basque Country Pharaons, Atom Rhumba, Royal Canal, Black Lagoon… Eso sólo de los más conocidos –apunta–. La verdad es que soy culo de mal asiento y me aburro bastante rápido. Me dicen los amigos que me aburro hasta de los grupos que me gustan”.

En esa esa constelación de bandas, de tan limitada repercusión como grato recuerdo para el aficionado, destaca Atom Rhumba, todavía en activo, responsable de una demoledora discografía cuya onda expansiva, esta vez sí, sobrepasó con creces el ámbito local. “Sí, sin duda –admite Íñigo–. Entré cuando el grupo estaba ya bastante formado y tuve la suerte de hacerlo cuando, entre comillas, dio el pelotazo: tocamos mucho, hicimos giras por el extranjero, fuimos a Japón… Ahí seguimos. Se supone que vamos a grabar nuevo disco este año. A ver qué pasa…”.

A Atom Rhumba le debemos también una de las últimas grabaciones de Josetxo Anitua, el añorado vocalista de los inolvidables Cancer Moon, auténtico punto de fuga del rock español de los 90, fallecido en 2008. Tres años antes, banda y cantante se reunían para celebrar el vigésimo aniversario de la revista Ruta 66 con un concierto de versiones posteriormente editado como álbum, Anitua&Rhumba. “Era un amor de hombre, la verdad. Lo recuerdo como la persona más encantadora y cariñosa de Bilbao –evoca–. Atom Rhumba hicimos con él aquel concierto para el Ruta y fue una maravilla. Siempre tuvo un gustazo… Fue discjockey del Kafe Antzokia durante muchos años y era una gozada. Me acuerdo de que siempre nos quedábamos tras los conciertos sólo porque pinchaba él”.

Y tras tantas idas y venidas, tras tantos y tantos grupos, Cabezafuego nos sorprendía a comienzos de 2014 con Camina conmigo, ocho canciones que abrían su abanico estilístico a veces rozando el pop, otras la psicodelia, siempre con un afilado sentido del humor reflejado en unas letras torrenciales y definitivamente divertidas. “Tener canciones y no saber con quién hacerlas. Ése fue el motivo de grabar como Cabezafuego –explica–. Siempre he estado tirando del carro con grupos de aquí, y en un momento dado dije pues ahora las voy a hacer yo. Suena a topicazo, pero en realidad Cabezafuego es una banda…”.

Una banda o, incluso, un bandazo. Para su álbum, Íñigo reclutó a un destacado plantel en el que figuraban, entre otros, el guitarrista Joseba Irazoki –amén de componente de Atom Rhumba, habitual de Nacho Vegas– y el ingeniero de sonido Luther Russell (Richmond Fontaine). “Hombre, ésa es la suerte de llevar tantos años tocando con gente tan diferente: los llamas y vienen. Grabar el disco con ellos fue una gozada”, afirma. Sin embargo, no es ésa su formación para los directos. “Todos están siempre muy liados –lamenta–. Pero tengo una banda estupenda: Oskar Benas, que ha sido guitarrista de Maika Makovski y Fermín Muguruza; Ander My Wheels, que es el batería con el que he tocado en muchos proyectos, Royal Canal, Basque Country Pharaons… Y Asier al bajo, que también lleva conmigo muchos años”.

Quienes, por ejemplo, hayan asistido a las tres últimas ediciones del Monkey Week podrán dar fe de la solvencia y entrega con la que los cuatro músicos ponen en pie sobre el escenario las canciones de Camina conmigo, disco, por cierto, coeditado por el sello madrileño Folc Records y la escudería sevillana Happy Place. “Sí, son de esas cosas que a lo mejor sorprenden un poco. Con Joaquín –dice Íñigo de Joquín Aneri, de la discográfica hispalense– fue amor a primera vista. Traje una vez a Pájaro a tocar a Villava, mi pueblo, hace ya unos años,  y conectamos inmediatamente. Andrés [Herrera, Pájaro] estaba helado de frío… Pero qué frío hace en este pueblo, decía. Se llevó un gorro tejido por la abuela de mi novia y luego salió con él puesto el resto de la gira”.

El concierto en Fun Club marcará, o casi, el adiós a la gira de Camina conmigo y el inicio de un nuevo proyecto. “El día después tocamos en Vitoria y ése será el último. Paramos y empezamos a grabar el nuevo disco, que va a ser una locura –avisa–. No va a tener nada que ver con el anterior… ¡Estoy harto de rock’n’roll! Me gusta mucho oírlo, me gusta mucho tocarlo, pero… ¡Estoy harto de grabarlo! Llevo veinte años intentando grabar el disco perfecto de rock’n’roll, en el que todo suene guay, y no hay manera de conseguirlo. Así que he decidido dejar ese camino y hacer el disco más loco que se me pueda ocurrir. Tengo varias ideas, letras, melodías, pero no sé a dónde me van a llevar. Esperamos tenerlo publicado en septiembre u octubre”.

La locura, o la ambición, quedará plasmada en el propio formato elegido. “Va a ser una coedición con Autsaider Cómics, una editorial que está sacando cómics muy chulos de peña americana. La idea es hacer un LP-cómic con grandes dibujante españoles: a un lado de la carpeta, el vinilo; al otro, las historietas. Estoy muy ilusionado con esto”, reconoce el músico.

Cabezafuego actúa este sábado a las 22:00 en Fun Club (Alameda de Hércules, 86).

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 9)

Blas Fernández | 15 de mayo de 2014 a las 5:00

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El Podcast de La Ventana Pop
arranca en esta ocasión con el avance de Dadá estuvo aquí, álbum de Chencho Fernández con el que se estrena Fun Club Records, división discográfica de la veterana sala de conciertos sevillana. Suenan Pájaro Jack, párticipes en el Granada Family Festival, y Lost Twin, uno de los protagonistas de A Place Apart, singular iniciativa en directo con seguimiento en streaming.

Escuchamos el nuevo álbum de Single, el flamante Rea, y recuperamos el original de La moto, de Leo Masliah, la canción versionada por Teresa Iturrioz e Ibon Errazkin en ese nuevo trabajo. Por su parte, los argentinos El mató a un policía motorizado -con varias fechas en Andalucía- y Mala Rodríguez nos dan pie a recordar la inminente nueva edición del festival Territorios.

Recuperamos el librodisco De viaje por Los Planetas, con versiones a cargo de Reina Republicana y Klaus & Kinski, y echamos el cierre con la tercera edición en Sevilla del Hala Hala Party, esta vez particularmente intensa y con Betunizer (también en Málaga), Fasenuova y Miraflores como protagonistas.

Como siempre, puede escuchar el programa en el reproductor bajo estás líneas o en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Chencho Fernández: Radio Funclub

2.-Chencho Fernández: La canción

3.-Pájaro Jack: El bien

4.-Lost Twin: Andrómeda

5.-Single: Modo B

6.-Single: La moto

7.-Leo Masliah: La moto

8.-El mató a un policía motorizado: Rock espacial

9.-Mala Rodríguez: Esclavos

10.-Reina Republicana: Si ésta bien

11.-Klaus & Kinski: Qué puedo hacer

12.-Betunizer: Ford Carrillada

13.-Miraflores: Shake The Pressure