Archivos para el tag ‘Ian Curtis’

Dos cadáveres exquisitos

Blas Fernández20 de mayo de 2008 a las 10:14 am

Nick Drake segundo intento

Que la edición de literatura musical en España vive uno de los mejores momentos de su historia, si no el mejor, parece un hecho evidente atendiendo a las publicaciones de sellos como Robinbook, Global Rhythm Press o Ediciones Lenoir, entre otros. A esa constelación de editoriales especializadas se ha sumado recientemente Metropolitan Ediciones, nacida al amparo de la discográfica independiente Mushroom Pillow –casa de grupos como Sr. Chinarro, Tarik y La Fábrica de Colores, Travolta y Triángulo de Amor Bizarro– y estrenada con sendas biografías de dos personajes de hechuras monumentales, al menos si reparamos en la fundamental influencia que su legado ha dejado en el tiempo, Nick Drake e Ian Curtis.

Más allá de sus respectivas herencias –cortas en cuanto al número de referencias discográficas, enormes en su repercusión–, ambos comparten además destino trágico: muerte prematura y autoinducida, aunque en el caso de Drake, Trevor Dann, autor de Más oscuro que el más profundo mar, vuelva a dejar en el aire las dudas razonables sobre si su fallecimiento fue consecuencia o no del suicidio.

Sólo los hechos
Bio Nick Drake

Pese a llevar en activo desde 1974, empleando buena parte de esos años como director de programas de la BBC, y de haber trabajado para diversos medios impresos –The Times, The Guardian, Mojo…–, Más oscuro que el profundo mar. En busca de Nick Drake, publicado originalmente en Gran Bretaña el pasado 2006 y bien traducido al español por Miguel Serrano Larraz, es el primer libro de Trevor Dann, quien parece haber encontrado en una más que evidente pasión por la figura y obra de Drake (Rangún, Birmania, 1948-Tanworth-in-Arden, Inglaterra, 1974) el vehículo idóneo para armar su ópera prima.

Dann no se anda por las ramas y, lejos de trazar el recorrido cronológico habitual, arranca su obra con la llegada del biografiado a Cambridge en 1967 –de hecho, no comenzará a explorar los antecedentes familiares y la infancia del personaje hasta pasadas más de cincuenta páginas–, punto de partida de la extraña y en su día ignorada carrera discográfica de Drake.

Voluntariamente ajeno a la intrepretación de unos hechos no siempre comprobados o divergentes según qué versión de la historia, el periodista prefiere reunir una vastísima documentación, procedente tanto de incontables entrevistas directas con allegados al músico como de otras fuentes solventes –programas de radio, publicaciones, documentales televisivos y radiofónicos…–, para montar un relato de encomiable pulcritud quizás sólo sutilmente personalizado en un aspecto discutible, la percepción, reiteradamente insinuada, que Trevor Dann tiene del productor Joe Boyd, elemento esencial en el devenir de Drake, como un personaje cuanto menos oscuro. Para equilibrar esa visión resulta muy recomendable conocer la versión del propio Boyd, recogida en el ineludible volumen Blancas bicicletas (Global Rhythm Press, 2007). Completa la obra, que se interroga a fondo sobre la influencia que el músico ha tenido en generaciones posteriores, una pormenorizada revisión de la discografía de Nick Drake.

PD: Ésta es una buena web sobre Nick Drake en español.

La mujer dolida

Bio Ian Curtis

Prescindible en cuanto a su errático estilo, su mala traducción y hasta lo descuidado de su edición, pero altamente recomendable como documento de primera mano, Touching from a distance. La vida de Ian Curtis y Joy Division, libro publicado por primera vez en Gran Bretaña en 1995, es el descarnado retrato que Deborah Curtis, viuda del líder de la célebre banda, hace de su marido (1956-1980), personaje, qué duda cabe, de compleja y atormentada psicología.

Sin embargo, parece inevitable reseñar que sobre ese relato gravita por momentos la sensación de asistir a un cierto ajuste de cuentas por parte de una esposa despechada, dolida no sólo por la infidelidad de su pareja, sino también por su carácter caprichoso, desdeñoso y cruel. En este sentido, y haciendo un inciso, hay que apuntar que ése es precisamente el matiz que el realizador Anton Corbijn ha sabido filtrar con acierto en su algo más que correcta película Control, todavía inédita en nuestras pantallas, que toma precisamente el libro de Deborah Curtis como base de su guión.

Acompaña a la narración un amplio repaso a la discografía, las letras de todas las canciones grabadas y algunas inéditas –desgraciadamente, sólo traducidas al español– y diversos escritos inconclusos.

Ahí les dejo de postre el enigmático e inolvidable vídeo de Atmosphere, dirigido en su día por el propio Corbijn…


Un buen rato

Blas Fernández7 de abril de 2008 a las 10:28 am

John Cooper Clarke

IV Festival Palabra y Música. Lugar: Teatro Lope de Vega (Sevilla). Fecha: sábado 5. Participantes: Veenfabriek, Pablo Texón y Sofía F. Castañón; John Cooper Clarke. Aforo: un cuarto de entrada.

****

Un buen rato me tuvieron Pablo Texón, Sofía F. Castañón y Veenfabriek mirando el reloj, hasta que el aburrimiento desbordó los límites de lo razonable forzándome a transgredir yo mismo la norma mediante un acto tan políticamente incorrecto como abandonar la sala y salir a la puerta a fumarme un cigarro. En esta espiral de degradación moral, proseguí mi camino al infierno recalando en el bar del teatro, donde otros insensibles se me habían adelantado cambiando la poesía por la ingesta de botellines. Huelga decir que me uní a ellos.
Ah, el spoken word. Ya no hace falta explicar lo que es ni recordar que bajo tan amplio paraguas cabe casi de todo, pero quizás sí que se vaya haciendo necesario delimitar algunos márgenes para evitar la anual dosis de presunción que (¿inevitablemente?) se cuela en cada edición de Palabra y Música. Vale, aceptamos leer poesía con un fondo musical interpretado en vivo como spoken word. Hasta ahí podíamos llegar, máxime si el fondo sonoro está elaborado con tino por cinco músicos curtidos, los holandeses Veenfabriek, capaces de una pirueta tan loable como la de convertir el material percusivo en colchón atmosférico. Mi problema no está ahí, sino en que las cuitas literarias de los asturianos, por momentos propias de un recital de instituto, tienen para un servidor, demasiado viejo ya para según qué cosas, el mismo interés que para el lector el relato de los hechos que protagonizó este crítico una vez que se decidió a salir a fumar: nulo. Demasiado tambor para tan poco texto.
Un buen rato, muy buen rato, me hizo pasar John Cooper Clarke, personaje delirante y entrañable, superviviente hasta la fecha de infiernos reales y afortunado dueño de un sentido del humor que lo mismo le permite enfrentarse a la existencia que a la audiencia y salir victorioso en ambos casos. Figura emblemática del punk británico de los 70, hoy en merecido proceso de revalorización, Cooper Clarke entronca con esa vertiente del spoken word que fía a la sinceridad de la palabra y al malabarismo de su interpretación todo el valor y riesgo de la propuesta.
Solo, sin música, veloz en el nasal recitado de sus poemas –instantáneas de cotidianidad bizarra y apariencia desquiciada retratadas con la lucidez del observador sagaz– e hilarante en las introducciones de los textos –chistes y chanzas disparados con puntería de veterano–, el mancuniano nos proporcionó en poco más de cuarenta y cinco minutos el mejor antídoto contra el veneno de la trascendencia: la intuición de bordear el ridículo a diario o, al menos, la sospecha del sinsentido de tantos de nuestros actos.
Johnny, cierto es, está un poco cascado y la velocidad se resiente tras varios ataques de tos –“no blood”, ironiza aliviado y con voz cavernosa mirando el pañuelo que acaba de llevarse a la boca–, pero eso no le resta ni un gramo de valor a su memorable paso por el festival. Si acaso, nos inclina a pedirle que se cuide. Los tipos como él no abundan.

Y a continuación… John Cooper Clarke interpretándose a sí mismo en Control, esa biopic de Anton Corbijn sobre Ian Curtis que no parece tener visos de estrenarse en España, en cualquier caso disponible, desde hace tiempo, por los cauces habituales…


Evidently Chicken Town, una de sus piezas más celebradas, fue versionada en su momento por Lavadora, al igual que otros de sus poemas, para la banda sonora de El factor Pilgrim, de Santi Amodeo y Alberto Rodríguez, presentes ambos el otro día en las butacas del Lope. Con ella alcanzó Cooper Clarke uno de los momentos de apogeo, al menos en cuestión de popularidad, de su ya larga carrera, aunque para lograrlo tuviera que cambiar la palabra angular del texto…


Ahí les dejo el poema original, el que escuchamos en vivo en Palabra y Música…

the fucking cops are fucking keen / to fucking keep it fucking clean / the fucking chief’s a fucking swine / who fucking draws a fucking line / at fucking fun and fucking games / the fucking kids he fucking blames / are nowehere to be fucking found / anywhere in chicken town

the fucking scene is fucking sad / the fucking news is fucking bad / the fucking weed is fucking turf / the fucking speed is fucking surf / the fucking folks are fucking daft / don’t make me fucking laugh / it fucking hurts to look around / everywhere in chicken town

the fucking train is fucking late / you fucking wait you fucking wait / you’re fucking lost and fucking found / stuck in fucking chicken town

the fucking view is fucking vile / for fucking miles and fucking miles / the fucking babies fucking cry / the fucking flowers fucking die / the fucking food is fucking muck / the fucking drains are fucking fucked / the colour scheme is fucking brown / everywhere in chicken town

the fucking pubs are fucking dull / the fucking clubs are fucking full / of fucking girls and fucking guys / with fucking murder in their eyes / a fucking bloke is fucking stabbed / waiting for a fucking cab / you fucking stay at fucking home / the fucking neighbors fucking moan / keep the fucking racket down / this is fucking chicken town

the fucking train is fucking late / you fucking wait you fucking wait / you’re fucking lost and fucking found / stuck in fucking chicken town

the fucking pies are fucking old / the fucking chips are fucking cold / the fucking beer is fucking flat / the fucking flats have fucking rats / the fucking clocks are fucking wrong / the fucking days are fucking long / it fucking gets you fucking down / evidently chicken town

Autor

Inmerso en el periodismo y la crítica musical desde comienzos de los años 80, Blas Fernández ha trabajado en diversos programas de radio y televisión y firmado múltiples artículos en revistas especializadas y prensa generalista. Desde 1999 es redactor de Cultura del Grupo Joly, donde además mantiene una página semanal de crítica discográfica.

Archivo

Últimas entradas

Últ. comentarios

  • Blas Fernández

    Salimos de dudas: las entradas se pondrán a la venta el próximo día 24, al precio de 20...

  • Yo

    No es en ticktackticket sino en generaltickets

  • Muzz

    Muchas gracias. ¿Las taquillas del teatro a qué hora las abren? De todas maneras mandaré un correo al teatro...

  • Blas Fernández

    Muzz, las entradas para el concierto de Low, el día 8 de diciembre en el Teatro Central de...

  • Muzz

    En un año irregular, el de Deerhunter y el de DJ Rupture son dos de los mejores discos del año… Por...

minibanner

Suscripción

Cerrar
Enviar por Correo