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El Podcast de La Ventana Pop (Programa 73)

Blas Fernández | 18 de mayo de 2017 a las 5:00

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Novedades discográficas de grupos andaluces y recomendaciones de directos ocupan una vez más el tiempo de El Podcast de La Ventana Pop, que abre en esta ocasión con el flamante debut en largo de los granadinos Apartamentos Acapulco, Nuevos testamentos. Tanto ellos como Los Planetas y Guadalupe Plata son algunos de los grupos incluidos en el cartel de festival Interestelar, que se celebra este fin de semana en el Monasterio de La Cartuja de Sevilla. Por su parte, los chilenos La Big Rabia (fotografiados ahí arriba por Coni Cena) y Las Janes serán algunos de los protagonistas de la nueva temporada del ciclo Nocturama, mientras que I Am Dive y Kindata (nuevo proyecto de Berni Ruiz, de Hi Corea!, y Tero Heikkinen, de Future Ark) pondrán el punto final a la Noche X. Y más novedades, claro, con Summer Spree, Lost Twin, Midi Puro, Terry vs. Tori y Everything Can Be Invented.

Ya sabe, ¡suba el volumen!

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Apartamentos Acapulco: Bájate a la fuente (Canción de Sergio)

2.-Apartamentos Acapulco: Amigo Sol

3.-Los Planetas: Hierro y níquel

4.-Guadalupe Plata: Miedo

5.-La Big Rabia: Quiero paz

6.-Summer Spree: Leones en la lluvia

7.-Summer Spree: Delfos

8.-Lost Twin: Escaleras y cocodrilos

9.-I Am Dive: Rebirth

10.-Future Ark: Sequence

11.-Midi Puro: Eclipse

12.-Terry vs. Tori: High Tide

13.-Everything That Can Be Invented: Ease

14.-Las Janes: Mono parental

“El cariño que hemos percibido en la gente nos ha sobrepasado”

Blas Fernández | 21 de octubre de 2016 a las 5:00

José Ignacio Lapido, durante la grabación de 'Maniobra de resurrección'. / Álex Cámara

José Ignacio Lapido, durante la grabación de ‘Maniobra de resurrección’. / Álex Cámara

Veinte años después de su separación, la banda granadina 091 anunció a finales del pasado 2015 Maniobra de resurrección, una gira de reunión a lo largo del presente 2016 saldada con un rotundo éxito de público. Del estupendo estado de forma exhibido por el grupo durante su retorno da fe, además, Maniobra de resurrección en directo (Warner), un doble álbum y DVD que recoge una de las dos actuaciones ofrecidas por 091 en su ciudad, recordatorio sonoro de un periplo de doce meses que ya vislumbra su fin. Aunque todavía les aguardan varios conciertos, entre ellos, este sábado a las 21:00 en el Festival Interestelar de Sevilla, ciudad en la que ya actuaron el pasado mes de abril abarrotando por dos noches consecutivas la Sala Custom. Al habla con José Ignacio Lapido, guitarrista y compositor de la formación.

–¿Qué balance hace de estos meses?

–Desde luego, más positivo no puede ser. Desde el primer concierto que dimos en enero, incluso antes, cuando se anunciaron las primeras fechas a finales del año pasado y se pusieron las entradas a la venta, ya vimos que algo gordo iba a pasar, porque se agotaban en pocas horas. Luego, a lo largo de los meses que hemos ido tocando por salas, teatros y festivales, la sorpresa inicial se convirtió en asombro. El cariño que hemos percibido en la gente nos ha sobrepasado, la verdad. No han sido sólo las salas llenas, sino la pasión que han puesto los fans al recibirnos. Y creo que nosotros hemos ido de menos a más, como suele suceder, conforme han ido pasando los conciertos. Por nuestra parte estamos muy satisfechos. Más no podríamos pedir.

Maniobra de resurrección ha superado las expectativas de todos, ha desbordado las previsiones habituales de una gira de reunión. ¿Cómo lo explica?

–Es raro, sí. Si echas la vista atrás hacia otras reuniones después de estar muchos años fuera del mercado, ves que son un tanto decepcionantes, grupos que vuelven bajos de forma, sin ganas… En música pop veinte años son una eternidad, pasan muchísimas cosas y no sabes bien cuál es el recuerdo que ha guardado tu público de lo que hiciste en su momento. Y no son sólo los veinte años desde la separación, sino todo ese tiempo desde que empezamos en 1982. Que vuelva una banda que en su momento tampoco tuvo un gran éxito y cuente con este recibimiento que hemos tenido, da que pensar. No sé si se mezcla un poco la nostalgia, el mito que se ha ido construyendo a lo largo de estos veinte años… Visto lo visto, vivida la experiencia, hay que aceptar que ha sido un mito que ha crecido con el tiempo. Hemos visto que se han sumado nuevos seguidores que, por edad, no nos habían visto en su momento, personas que en el año 96 eran niños. La sorpresa se acrecienta más teniendo en cuenta que nuestros discos estuvieron descatalogados todos estos años y que no fue hasta que se anunció la vuelta que las varias discográficas por las que tenemos repartido nuestro catálogo se pusieron manos a la obra y lo reeditaron. Así que todo esto resulta doblemente sorpresivo. No quiero ser presuntuoso, pero quiero creer que nuestras canciones han envejecido más o menos bien, que nuestro repertorio ha aguantado bien el paso del tiempo, y eso ha hecho que nuestra vuelta haya tenido un sustrato artístico potente.

–¿Subidón de autoestima?

–Sí, sí, claro… Ese asombro inicial, cuando se iban sucediendo los conciertos y veíamos que no era una cosa limitada a Granada ni a Andalucía, que la gente estaba por la labor en todos sitios, nosotros, que siempre hemos sido muy autocríticos, nuestra autoestima subió algunos puntos.

–¿Que momentos destacados va a guardar de Maniobra de resurrección?

–Hay varios… Por ejemplo, antes de la gira, cuando nos juntamos por primera vez en el ensayo y enchufamos las guitarras. Era una mezcla de miedo y respeto. Veinte años no pasan en balde y no sabes con qué te vas a encontrar. Pero fue enchufar, empezar a tocar y… ¡sonaba, sonaba! Ahora suena mucho mejor, claro, pero aquello nos dio confianza, no había que empezar de cero. Ése fue un momento muy importante. Luego, obviamente, lo que se recoge en el disco, los dos conciertos que dimos en mayo en la plaza de toros de Granada. No es nada habitual que un grupo local llene dos veces seguidas un sitio así. Eso impone.

–Otro subidón…

–Sí, sí, por supuesto. Ya lo intuíamos, porque cuando se pusieron a la venta las entradas volaban por miles. La gente de Ticketmaster nos contaba que no habían visto nada parecido. Fue un momento de subidón total que creo que todavía nos dura.

La banda al completo, en la Plaza de Toros de Granada. / Álex Cámara

La banda al completo, en la Plaza de Toros de Granada. / Álex Cámara

–Y después de todo esto, ¿no les ha tentado la idea de dar continuidad de algún modo a 091, aunque no sea de una manera convencional?

–La verdad es que no hemos querido pensar mucho en eso. Nuestro trabajo y nuestro tiempo, veinte años, nos costó decidir volver a juntarnos. Había habido ofertas desde años antes que habíamos rechazado. Decidimos hacer justo lo que habíamos venido a hacer: una gira de un año, de enero a diciembre. La idea inicial de Maniobra de resurrección era celebrar el aniversario de nuestra despedida. A partir de ahí… En principio no hay nada previsto. Vamos a dejar que la cosa se enfríe y pensarlo con tranquilidad.

–Entiendo que deja abierta una puerta que antes daba por cerrada…

–Aprendimos una cosa… El último disco de 091 se llamó, precisamente, Último concierto. Como nos hemos tenido que desdecir de ese título nos hemos dicho “no vamos a cometer otra vez el mismo error”. Vamos a dejarlo ahí. Todo esto no quiere decir ni que sí ni que no, sino todo lo contrario.

–No hace mucho me hablaba de la sensación de abatimiento tras la actuación de despedida en 1996. ¿Cómo cree que se sentirán cuando llegue el nuevo último concierto?

–Creo que será una sensación muy diferente a la de aquel concierto en Maracena. En el momento de aquella despedida las circunstancias eran muy distintas. La vida de los grupos tienes su ascenso y su caída. Y nosotros en la última época de 091 estábamos ya un poco desengañados. Habían sido catorce años juntos; nunca habíamos sido un grupo de gran éxito y veíamos que aquello… La principal razón de nuestra separación fue que ya era suficiente, que habíamos hecho los discos que habíamos querido hacer y que era el momento de poner punto final antes de que la cosa se pudriera a nivel personal o de caer en inercias indeseadas. Así que imagino que el estado de ánimo no va a ser el mismo ahora.

–¿Cree que este éxito colectivo repercutirá en su carrera en solitario?

–Está por ver, y no tardará mucho en verse. Tengo un disco pendiente que dejé aparcado cuando empezó todo esto. Entonces decidí parar mi carrera en solitario, y ahora, obviamente, la retomaré. Supongo que habría mucha gente que ni sabría que yo tenía una carrera en solitario; espero que ahora sigan mis pasos.

–¿Y el resto de componentes?

–Mi hermano [Víctor Lapido, guitarrista] seguirá con el Grupo de Expertos Solynieve, por supuesto. Supongo que José Antonio [Garcia, vocalista] hará igual. Tacho [González, baterista] ha empezado a rodar su primer largometraje como director y Jacinto [Ríos, guitarrista] no sé si va a poner en marcha algún proyecto o seguirá en lo suyo, la televisión.

–Otro motivo de orgullo: la única pega que algunos de sus seguidores han puesto al disco Maniobra de resurrección es que quizás no están todas sus canciones favoritas…

–Tendríamos que haber sacado un disco quíntuple para evitar eso… A la hora de elegir el repertorio sí nos fijamos en que estuvieran algunas canciones que no habían aparecido en Último concierto. Creo que en Maniobra de resurrección hay siete que no aparecían allí. Por supuesto, tienes que meter también las más representativas: ¿Qué fue del siglo XX?, La vida qué mala es, La Torre de la Vela… Era inevitable que ésas estuvieran en el disco. Pero también hay canciones que tocamos muy pocas veces en directo, como Nubes con forma de pistola, Nadie encuentra lo que busca, Para impresionarte, Si hay tormenta… Por otro lado, la misión de los fans es pedir siempre más. ¿No?