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“Tenemos acceso a tanta música que no podemos procesarla”

Blas Fernández | 30 de octubre de 2016 a las 5:00

Foto: Antonio Pizarro

Foto: Antonio Pizarro

Juano Azagra respira música. Al frente de Record Sevilla desde el fallecimiento de su padre, ha conseguido renovar el perfil de la histórica tienda de discos de la calle Amor de Dios. Como guitarrista y pianista, y tras otras aventuras previas, reparte ahora su tiempo y talento entre la banda de versiones Los Quiero, el grupo de acompañamiento de Chencho Fernández y All La Glory, la joya de la corona, su proyecto más personal y, aun así, compartido con otros músicos de similar enjundia: el guitarrista Israel Diezma, el bajista y vocalista Fran Pedrosa, la teclista y vocalista Pilar Angulo y el baterista Manuel Martínez. La formación, sólida como una roca, pone estos días en circulación su segundo y deslumbrante álbum, Everybody’s Breaking Everybody’s Heart (Happy Place Records), un notable cambio de registro, también de formación, respecto a su primer y homónimo disco.

–¿Tocar versiones con Los Quiero le sirvió para aprender el oficio de componer?

–Bueno, eso ha pasado siempre. Los mismos Beatles o los Stones empezaron haciendo versiones. Es una buena escuela. Es cierto que con Los Quiero hemos tocado mucho y, salvando las distancias, ha sido un poco como The Beatles en Hamburgo. Eso te hace más banda. Y, en cuanto a la composición, seguro que también influye. Si haces una versión de The Zombies o de Os Mutantes, algo se queda. Cuanto más conoces, cuanto más estudias, más te ayuda en la labor de componer y hacer un buen tema.

–Cuando recientemente tocaron en el Monkey Week había quien decía “¿All La Glory? ¡Pero si son Los Quiero!”.

–Sí, es cierto que a veces hay gente que no sabe si somos Los Quiero o All La Glory. En realidad, somos la misma cosa: cuando hacemos versiones somos Los Quiero y cuando hacemos nuestras canciones somos All La Glory.

–Y además, la banda de acompañamiento de Chencho Fernández…

–Casi al completo. Menos el bajista. Aunque cuando Pablo [Florencio], que es el bajista oficial, no puede, también viene Fran.

–Es que no paran: Fran tiene su propio grupo, Pinocho Detective, que hace pocos meses también publicaba un gran disco; Pilar toca en Las Janes…

–Sí, todos tenemos otras historia. A través de Los Quiero hay mucha gente que se da cuenta del potencial de la banda. Es un trabajo de repertorio que hacemos de manera gustosa, todo el tema de las armonías vocales… A veces nos ven otros músicos y se dicen: Me encantaría que ésta fuera mi banda.

–En su caso, la inmersión musical es total. Cuando no está ensayando está trabajando en Record Sevilla…

–Claro, en la tienda son ocho horas diarias escuchando música. Mi padre tenía un gusto muy amplio y casi todos mis referentes vienen de lo que escuchaba él. Así he conocido mucha música que, al mismo tiempo, me ha servido para desarrollar un estilo personal, que creo que es lo que tiene Everybody’s Breaking Everybody’s Heart: recoge todas las influencias que he ido asimilando a lo largo de mi vida.

–Pues no son pocas. Abarca un amplio abanico de estilos: power pop, new wave, soft pop…

–Y hasta casi dream pop, como pasa con VeraReasons To Get Lost puede sonar a Neil Young; Glow es más power pop; Pretty Eyes es más new wave… Hay un poco de todo. Igual un día me levantaba en plan Johnny Thunders que otro estaba más Spaceman 3 o me despertaba Todd Rundgren y me sentaba al piano… Como cuando empezamos a preparar el disco aún no teníamos sello, me dije: voy a hacer lo que me apetezca. Lo curioso es que funciona. Con la producción intentamos darle algo de uniformidad, porque las canciones son muy diferentes entre sí. Pero es que el disco es eso, en parte, un compendio de las músicas que escucho. Y también me gustan otras cosas, como el hip hop y la electrónica. Como decía mi padre cuando le preguntaban qué música le gustaba: Toda la buena.

Foto: Carolina Cebrino

Foto: Carolina Cebrino

–Supongo que en esa búsqueda de cohesión ha jugado un papel clave Jordi Gil. ¿Fue una producción a cuatro manos?

–Estuve en todas las mezclas e hicimos juntos todos los arreglos. Recurríamos el uno al otro mutuamente. Había canciones que para él eran tela marinera, de mezclas, de mogollón de pistas… Ha hecho un trabajo estupendo. Yo no entiendo nada de mezclar, pero sí tengo claro el concepto artístico. Así que no me quedaba en mi casa para que mezclase él y luego me enviara el resultado.

–Escuchando su trabajo con bandas tan diferentes como O Sister!, La Catedral Sumergida, All la Glory o Chencho Fernández, uno intuye que Jordi Gil se implica al cien por cien en cada producción que acepta…

–Sí, es una locura. Le echa mucho, mucho tiempo. Creo que se da cuenta de que le echa demasiado tiempo para el dinero que luego gana, pero es que ésa es su manera de grabar. Con él no llegas y tienes el disco en una semana, eso para él es impensable. Se puede pegar cuatro días mezclando un tema hasta que quede bien. Y si no lo consigue, lo deja, coge otro y luego vuelve a retomarlo. Es un productor muy fino. Me gusta mucho.

–La proliferación en la ciudad de estudios de grabación y sellos discográficos coincide con una explosión musical sin precedentes. ¿Se retroalimentan?

–Es brutal, una locura. Es una escena que se caracteriza por no ser homogénea. Hay una variedad increíble: I Am Dive no tiene nada que ver con Quentin Gas y Los Zíngaros; All La Glory no tiene nada que ver con Pony Bravo… Hay una gran cantidad de grupos, todos muy buenos y a la vez muy distintos. No ocurre como en Granada, donde impera el patrón del indie, sino que hay variedad, desde el rap de Tote King al rock más purista de The Milkyway Express. Además, no paran de salir grupos nuevos. Y todo muy bien hecho.

–¿Qué músicos sevillanos compran discos?

–Pues el último que vino a mi tienda… Uff… Antonio León, de Los Sentíos; Perepi, de I Am Dive; Javi Vega, de Maga; Álvaro Suite, que es guitarrista de Bunbury… Los Pony Bravo, por ejemplo, son de rebuscar en los cajones de ofertas para encontrar samples curiosos, tipo el Coro Ruso de no sé dónde… Pero en general son pocos los que compran discos. Creo que los músicos se lo gastan todo en pedales y en guitarras.

–¿Cree que el vinilo aguantará más allá del actual repunte?

–Está por ver que continúe en las siguientes generaciones, que no sea una moda. Aunque creo que nunca va a desaparecer, porque siempre quedará el coleccionismo. Además, se disfruta de otra manera. Internet, el streaming… Eso es pura sobreinformación: tenemos acceso a tanta música que no podemos procesarla. Más allá del hecho de tener el objeto en sí mismo, creo que la escucha se disfruta cuando la haces de manera tranquila, no cuando te descargas la discografía completa de un grupo y no sabes ni por dónde empezar. Prefiero ir comprando los discos uno a uno y disfrutarlos poco a poco. Cuando lo tienes tan fácil, las cosas pierden parte de su significado.

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 41)

Blas Fernández | 17 de diciembre de 2015 a las 5:00

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Anunciaron hace meses que entraban en periodo de barbecho, un descanso relativo alterado con proyectos paralelos, pero en realidad pergeñaban junto al productor Jordi Gil el álbum que ahora le avanza La Ventana Pop. Atento pues a All La Glory, la banda fotografiada ahí arriba por Carolina Cebrino, que va a firmar uno de los grandes discos nacionales del próximo 2016.

Pony Bravo, Furia Trinidad, Miraflores, 091, Fernando Alfaro, Perro y Cómo Vivir en el Campo protagonizan el apartado de conciertos destacados a corto y medio plazo; Trepàt, Unsuspected, Alppine y Baywaves se apuntan al de novedades discográficas.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

Tracklist

1.-All La Glory: Lookin’ For a Thrill

2.-All La Glory: Can’t Take My Eyes Off You

3.-Pony Bravo: El político neoliberal

4.-Furia Trinidad: Shake It

5.-Miraflores: Brand New Tornado

6.-091: Tormentas imaginarias

7.-Fernando Alfaro: La luna aplastada

8.-Perro: Ediciones reptiliano

9.-Cómo Vivir en el Campo: Perdido

10.-Trepàt: Onix

11.-Unsuspected: Follow Me Sleeping

12.-Alppine: Come Closer

13.-Baywaves: Yumi

Enhorabuena a los cuatro

Blas Fernández | 26 de octubre de 2014 a las 5:00

Foto: Álvaro Soto

Foto: Álvaro Soto

perspectiva_blogPerspectiva caballera. Sr. Chinarro. VEEMMM. Pop. CD / DD

Seguidores de largo recorrido de Antonio Luque manifiestan un indisimulado alborozo: se ha corrido la voz de que en Perspectiva caballera, décimo quinto álbum de Sr. Chinarro, vuelve el músico sevillano a la oscuridad y el cripticismo, a los modos y formas de su primera etapa –en justicia, tan dilatada y con títulos tan distintos entre sí que agruparlos bajo un mismo epígrafe daría tanta grima como rimar con tiempos verbales– y ya tenemos el rumor convertido en argumento para un considerable porcentaje de reseñas y hasta en eje principal de entrevistas varias. Entrevistas, por qué no, en las que incluso el propio entrevistado da la razón a los sucesivos entrevistadores, que olvidan, sortean  o ignoran la nunca caprichosa inclinación del personaje a decir mañana Luque donde hoy digo Antonio. Así que, más allá de la perezosa y proverbial inercia tan propia del gremio, ¿hay base firme para sustentar semejante coincidencia de opiniones? Francamente: yo no la aprecio. Leer el resto del artículo »

Las vidas que perdimos

Blas Fernández | 19 de octubre de 2014 a las 5:00

Foto: Carolina Cebrino

Foto: Carolina Cebrino

dada_cover_blogDadá estuvo aquí. Chencho Fernández. Fun Club Records. Rock. CD / DD

En una reciente entrevista con motivo de la edición del sencillo de adelanto de este álbum, Dadá estuvo aquí, Chencho Fernández aludía a una cierta travesía del desierto para explicar el espaciado lapsus entre la desbandada de Sick Buzos, una de las formaciones con más carácter en la escena del rock sevillano de los últimos 90, y este retorno que ahora ya se concreta en largo. Y hay que escribir retorno en cursiva, porque Chencho no se fue.

Cantante, letrista y guitarrista, grabó con nombre propio y con banda, incluso participó en proyectos de terceros. Sin embargo, ninguna de aquellas aventuras, se diría casi que lastradas por algo de pereza o falta de confianza antes que por ausencia de talento, logró materializarse en una propuesta a la altura de las expectativas.

Y me da que la confianza juega un papel clave en este soberbio regreso. Sobre todo la propia, ésa que en esta decena de canciones crece sobreponiéndose a las soledades y desesperanzas desde la inspiración y el oficio, retorciéndolas con el debido respeto hasta convertirlas en armazón y argamasa del texto poético.

Pero también, imprescindible, se observa la recompensada confianza ajena: estamos ante una banda imponente –imposible sustraerse al empaque de esas guitarras pulsadas por Juano Azagra e Israel Diezma, a la estructura rítmica de Pablo Florencio y Manuel Martínez, a los precisos arreglos de coros, cuerdas y vientos que embellecen cada uno de los cortes–; ante un brillante productor entregado a la causa –el maestro Jordi Gil, que ha tramado con paciencia e ingenio este deslumbrante tapiz– y ante un entusiasta sello discográfico confiado de antemano en el calibre de su estreno –Fun Club Records–. Ello explica, de hecho, que canciones ya registradas previamente en alguna de aquellas aventuras sin final feliz luzcan ahora con un lustre y presencia  difícilmente imaginables entonces.

Aunque medie un guiño a Barcelona –la turbadora La Garçonne: el Chencho de espíritu más reediano–, en Dadá estuvo aquí todo queda en la ciudad, escenario universal repleto de esquinas localmente reconocibles, un territorio con inclinación por la tonalidad sepia en el que los fantasmas de las vidas pasadas permanecieron flotando a la espera del recuerdo distante, cómplice y comprensivo, que los redimiera.

Dadá estuvo aquí, la canción, no evoca sólo aquella otra sala de conciertos que la indiferencia y la especulación se llevaron por delante. Apenas es la excusa, la atalaya desde la que mira con ternura al joven que fue un vigía que ya no lamenta los desamores lejanos (La estación del Prado) y celebra con inevitable resignación los enamoramientos efímeros (Muchacha rural); el mismo que ajeno a la melancolía rememora con un barniz de envidia las mil y una noches en comunión (Radio Fun Club) y, romántico irredento, aún se muestra convencido de que es la palabra, La canción, la materia prima con la que se fabrica esa llave maestra que abre la hucha más codiciada (aunque en ocasiones menos sinceras, lo calen, claro, como en El rayo a punto de caer).

Investida de un clasicismo con hechuras de traje a medida (Desnudo / Como me trajo mi madre), la dylaniana Si alguna vez mueres joven podría sacar los colores a aquellos que en estos tiempos convulsos, contradictoriamente ensimismados, denostan la esfera de lo íntimo en favor de lo social (Se requieren nuevos actores / Para una vieja farsa / De la cuna a la tumba), tal que fueran ámbitos irreconciliables, antagónicos, sin reparar en que la naturaleza de la primera define en buena medida nuestra relación con lo segundo.

Con un humor descarnado (y canónicas cadencias pop de irresistibles efectos: Este matrimonio no casa) o descarnando instantes solitarios en conmovedoras estrofas nocturnas (Una buena noche, ese memorable final plagado de poderosas escenas en las que todos, alguna vez, podríamos reconocernos), Dadá estuvo aquí no es sólo el disco que desde hace tiempo esperábamos de Chencho Fernández, sino más, mucho más. Sin miedo a la exageración: una de las mejores y más hondas obras que el rock en español nos ha deparado en años. La travesía del desierto ha terminado.

El nuevo camino de Chencho Fernández

Blas Fernández | 16 de mayo de 2014 a las 5:00

“En realidad, se podría decir que desde que dejé Sick Buzos me propuse seguir camino en solitario, y parece que ahora, por fin, hemos conseguido hacer un buen equipo y las cosas están cuajando”. Al habla Chencho Fernández, integrante en la segunda mitad de los 90 de una de las más notables y añoradas bandas del rock sevillano de la época, parca en su codiciado legado discográfico –apenas tres canciones en el segundo recopilatorio del también célebre Colectivo Karma, ¡Bang! (1996), el minálbum Introducción en blanco y negro (1997) y dos cortes más en un epé compartido con los valencianos Polar (1998)– pero grande, muy grande, en el recuerdo.

Tras la triste desbandada de los Buzos, Chencho dio forma a Mistral y se enroló en diversos proyectos, “pero se fue quedando todo en agua de borrajas –confiesa–. Fue una etapa de búsqueda, hasta que llegó Nuevo debut, el disco que grabé en 2006. Ahora lo queremos rescatar, en su día tuvo una difusión bastante… estrecha. Ni siquiera llegó a publicarse comercialmente”.

Foto: Concha Laverán

Foto: Concha Laverán

Nuevo debut, todavía inédito, no sólo certificó un sensato cambio en la apuesta idiomática –del inglés de los Buzos al español–; también un retorno a cierto clasicismo rock que, sin abandonar del todo los efluvios psicodélicos –Syd Barrett figurará probablemente de por vida en el santoral personal del músico– tendía puentes hacia la obra de otro de sus ídolos confesos: Lou Reed. “Nos gustaría mucho recuperarlo y publicarlo después del trabajo que ahora estamos grabando con Jordi Gil”, cuenta Chencho haciendo referencia a Dadá estuvo aquí, álbum en progreso desde el pasado 2013 con el que se estrena Fun Club Records, división discográfica de la emblemática sala de conciertos de la Alameda de Hércules.

“Después de Nuevo debut tuve que salir a buscarme la vida –explica sobre tan largo parón–. Viajé buscando trabajo y mi actividad musical se redujo bastante. No dejé de escribir ni de componer canciones, pero me pasé un año y medio en Lanzarote, cerca de dos años en Barcelona y luego otra temporada en La Línea de la Concepción. Hasta que pude volver a Sevilla fue, en lo musical, como una travesía del desierto”.

Sin embargo, Nuevo debut había sentado ya las bases de un nuevo proyecto y una nueva manera de hacer. A su vuelta, Chencho reunió a una banda –en origen, los componentes de All La Glory– y con ella se metió en los estudios Sputnik del versátil músico y productor Jordi Gil. “Se ha involucrado mucho en todo esto –reconoce Chencho–. Comenzamos a grabar en octubre de 2013 una primera tanda de canciones. Pero nos lo estamos tomando con calma, por eso lo estamos haciendo de una manera espaciada, en varias sesiones”.

En aquellas primeras sesiones figuraban, amén de Chencho, los guitarristas Israel Diezma y Juano Azagra; el bajista Pablo Florencio y Goyo, de Bombones y All La Glory, a la batería, ahora sustituido por Manolo Martínez. “Ellos han tocado mucho juntos, desde la adolescencia. Y eso se nota”, afirma el músico de la banda que esta misma noche lo acompañará sobre el escenario del Fun Club. “Más que la presentación del disco, que saldrá en octubre, es la fiesta de presentación del sello –aclara Chencho–. Lo que sí está ya disponible es el single de adelanto, con dos canciones”.

Una de ellas es La canción; la otra Radio Fun Club. “Desde luego, el Fun Club tiene visos sentimentales para mí –comenta–. Prácticamente, como muchos otros, me he criado allí como espectador de conciertos, como aficionado a la música y como aficionado a la noche sevillana. Así que es como si esa segunda casa me acogiera y ayudara en mi camino. Siento que tiene sentido interno, que encaja. Y es curioso, porque es una canción compuesta hace tres o cuatro años, mucho antes de que en el Fun pensaran en hacer un sello. Intenta ser eso: la celebración de un lugar común en el que han pasado muchas cosas excitantes”.

El nuevo-nuevo debut de Chencho coincide, además, con reactivación tranquila de Sick Buzos. La banda ha ofrecido varios conciertos en los últimos meses y está anunciada su participación, el próximo mes de junio, en el festival Anfirock de Isla Cristina. “Creo que en los Buzos lo mejor está por venir, como si aún nadie nos hubieran sacado todo el partido posible. Los conciertos que estamos dando son, de momento, con el repertorio antiguo, de calentamiento. Pero queremos hacer una vuelta en condiciones y con nuevo material. O por lo menos con material inédito, cosas que nunca llegaron a grabarse”.

Chencho Fernández actúa esta noche a las 21:30 en Fun Club (Alameda de Hércules 86).

Un folk alternativo

Blas Fernández | 14 de abril de 2014 a las 5:00

Foto: Esperanza Moreno

Foto: Esperanza Moreno

lbn_cover_blogHoy ya es mañana. Las Buenas Noches. Autoedición con licencia CC. Folk / Pop. DD / CD / LP.

Como tantas otras cosas sorprendentes, Aventuras domésticas (2008), el primer álbum de la banda sevillana Las Buenas Noches, aparentaba surgir desde la nada. Sin embargo, tras aquel fascinante tratado de folk imaginario –sonoridades de aquí y de más allá confluyendo en un lugar no por ensoñado menos real– se revelaba el flujo de un trabajo en ajustada sintonía por parte de sus cinco integrantes.

Amigos con ocupaciones profesionales ligadas al ámbito de la creación –algunos ya entonces tan conocidos y reconocidos como el dibujante Miguel Brieva y el videoartista Daniel Cuberta–, los miembros del grupo, lo supimos luego, apenas se citaban una decena de veces al año para ir tramando ensayos, contados conciertos y futuros movimientos, todo ello sin mayor ni menor ambición confesa que la de crear su música y compartirla libremente con quien quisiera escucharla.

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