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El Podcast de La Ventana Pop (Programa 81)

Blas Fernández | 30 de noviembre de 2017 a las 5:00

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Arranca hoy El Podcast de La Ventana Pop con una hermosa versión de La casa número en el número 3 que Maga grabó en el espacio que la inspiró, el edificio de la madrileña calle Velintonia habitado durante largos años por Vicente Aleixandre. Revisamos las nuevas entregas de Julio de la Rosa (fotografiado ahí arriba por Helena Goch), el guitarrista Raúl Cantizano, Valparaíso y Medicina. Y en el apartado de conciertos recomendados suenan Los Punsetes, José Ignacio Lapido, Furia Trinidad, Sweethearts From America, The Hollers y Quentin Gas & Los Zíngaros.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Maga: La casa en el número 3

2.-Julio de la Rosa: Malapascua

3.-Julio de la Rosa: Celebrando la suma

4.-Raúl Cantizano: Mukashi Mukashi

5.-Raúl Cantizano: Mina la lima

6.-Lagartija Nick: La ira de noviembre

7.-Valparaíso: Negro invisible

8.-Medicina: Sensorial

9.-Los Punsetes: Tu puto grupo

10.-José Ignacio Lapido: No hay prisa por llegar

11.-Furia Trinidad: El chile de la muerte

12.-Sweethearts From America: Too Cynical To Love

13.-The Hollers: I’’ll Do The Talking

14.-Quentin Gas & Los Zíngaros: Mala puñalá (Bronquio Remix)

Una nueva vida para Dadá

Blas Fernández | 1 de octubre de 2015 a las 5:00

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Fue la primera y, ya por poco tiempo, única referencia editada hasta la fecha por Fun Club Records, el sello montado por la veterana sala de conciertos. Lo modesto de su difusión contrastó desde el minuto uno con aquello que atesoraba: una brillante colección de canciones de ésas que insuflan nueva vitalidad al rock en español. Palabra mayores como tales paulatinamente reconocidas por su público primigenio, por la prensa especializada y por un abigarrado entramado de rendidos blogs. Y en esta ocasión, a diferencia de tantas otras, saltó la liebre: la multinacional Warner ficha a su artífice, Chencho Fernández, y a través de su subsello DRO anuncia la reedición de Dadá estuvo aquí el próximo viernes 16, justo un año después de su publicación original.

“Ni sospechaba que fuera a ocurrir algo así, aunque de forma inconsciente seguro que lo deseaba –asegura Chencho–. No hay nada en este disco hecho con ese pensamiento, sino con mucha convicción e independientemente de la suerte que corriera. Pero, claro, de alguna forma deseaba que tuviera buena fortuna, que cuajara hasta el punto de poder seguir dedicándome a hacer música y hacerla en condiciones propicias. Y eso es lo que supone que el disco se reedite: un voto de confianza, un refrendo a lo que estoy haciendo que viene de quien considera que lo que hago le puede gustar a mucha más gente. Creo que honestidad artística y comercialidad están bien unidas en esta obra. Y no me equivoco en tanto en cuanto un sello discográfico potente también lo piensa. Resumiendo: no lo sospechaba, pero lo deseaba”.

chencho_lvp_2Conviene recordar que Chencho también puede presumir de veteranía. En activo desde comienzos de los 90, inició carrera en solitario tras la disolución de Sick Buzos, pero por una u otra razón su propuesta, registrada en trabajos sin edición comercial, no trascendió nunca más allá de los límites locales. Hasta que apareció Dadá. “¿Por qué ahora sí y antes no? No lo sé –confiesa–. Es como aquello de que la inspiración te pille trabajando. Trato de hacer lo mejor posible justo eso que quiero hacer. Soy exigente. Confío mucho en la materia prima. Si es sólida, transmite. Pero seguiré haciéndolo trascienda o no”.

El contrato con Warner añade a la reedición la grabación, al menos, de un álbum más, para el que Chencho pretende contar justo con el mismo equipo que hizo de Dadá estuvo aquí algo especial. Esto es, su imponente banda –los guitarrista Juano Azagra e Israel Diezma, el bajista Pablo Florencio y el baterista Manuel Martínez– y el productor Jordi Gil, cuyo mimo y celo quedó plasmado en cada una de las diez canciones del álbum. “Mi intención no puede ser otra –dice–. En gran medida, todos participaron de manera desinteresada, con confianza en el proyecto artístico más allá de los beneficios que pudiera llegar a dar. Todos están involucrados desde el principio porque creen en el tipo de canciones que hago. Fun Club intervino de manera providencial en un momento en el que no teníamos nada más allá de las canciones, sin saber cómo íbamos a divulgarlas, y siempre les estaré agradecido por ello. Y ahí estaba también Jordi, grabando el disco sin saber muy bien qué iba a ocurrir con él. Así que está claro que todos fueron cruciales en el artefacto sonoro que logramos”.

No obstante, la nueva vida de Dadá pospondrá, inevitablemente, la grabación de un próximo trabajo. “Bueno, depende de cómo vaya funcionando, evidentemente –comenta Chencho–. Me alegra que Dadá estuvo aquí tenga un mayor recorrido, porque creo que lo merece. Además, tendré más tiempo para que vayan germinando las nuevas canciones; más tiempo para componer y para buscar qué tipo de disco quiero hacer. En realidad, todo esto es un poco nuevo para mí. Es la mayor repercusión que ha tenido hasta el momento un trabajo mío. No sé cómo se recibirá lo siguiente. Pero, de forma natural, parece que Dadá requiere más espacio, más camino. Y se lo vamos a dar”.

Aunque aún está por comprobar hasta dónde llega el nuevo recorrido de Dadá, el mero anuncio de su reedición por parte de Warner supone un espaldarazo al músico frente a aquellos que consideraban su propuesta como estrictamente local, demasiado preñada de claves sevillanas para trascender límites geográficos concretos. Error: su localismo actuaba sólo como telón de fondo para escenas tan reconocibles como universales. “Bueno, supongo que si sigo viviendo aquí, mis canciones seguirán teniendo ese mismo tono –bromea–. En gran medida todo es autobiográfico, pero no tiene que serlo siempre. En este caso fue así porque eran canciones maceradas durante mucho tiempo, historias que tenía que contar. Suelo escribir sobre lo que me rodea, pero también puedo tirar de imaginación.En cualquier caso, me parece una feliz circunstancia que hablando desde lo local algo se entienda como universal”.

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Restan al menos dos claves más en el intento de explicar el soterrado crecimiento de Dadá estuvo aquí a lo largo del último año. La primera, su acercamiento a un canon de rock clásico fácilmente reconocible, en llamativa contraposición a la pulsión experimental de la que hicieron gala Sick Buzos. “Sí, entiendo que se pueda decir que es un disco clásico, pero en ese caso deberíamos definir clasicismo –matiza Chencho–, porque estamos hablando de conceptos de experimentación que llevan ya instalados en el rock 30 o 40 años. Si algo lleva 40 años siendo experimental, quizás ahí también se pueda hablar de clasicismo. ¿Si se trata de The Clash es menos clásico que si se trata de Creedence Clearwater Revival? Bueno, sólo hay diez años de diferencia… Son clásicos los dos. Pero sí, entiendo lo de las maneras clásicas o transitadas. Pienso que depende de cómo hayas mezclado y sacado todo lo que hay dentro de ti. Dejar traslucir influencias pero que al mismo tiempo suene a ti me parece una meta deseable. Y luego está tu elección. Yo entendí Dadá como un disco de debut, de eclosión. Había que fundar algo. Y prefiero hacerlo desde el clasicismo que desde la experimentación. Ya habrá tiempo de hacer lo contrario si surge la ocasión. Mi paleta es amplia”.

Segunda clave: sus letras. Tras comenzar componiendo en inglés, Chencho saltó al castellano y hoy cotiza al alza en la primera división de escritores de rock en español. “No me costó mucho dejar el inglés –afirma–. Creo que tiene que ver con la autoexigencia de la que hablaba antes. Me ha gustado siempre hacerlo en ambos idiomas. La manera de canalizarlo todo en los Buzos, de forma muy espontánea, era en inglés. Supongo que porque todas nuestras influencias directas venían de grupos que cantaban en esa lengua. Es un idioma que he llegado a dominar. No como un inglés, eso requiere que vivas durante muchos años, y de forma continuada, en un país de habla inglesa. Me podía haber quedado ahí, pero entiendo como algo muy directo la expresión artística a través de las canciones. Si vivo en España, tengo que hacerlo en castellano. De todos modos, creo que hoy la calidad de las letras es equiparable en el rock inglés y el rock en español. Por ejemplo, me gusta mucho el Grupo de Expertos Solynieve. Pero, claro, ellos juegan con ventaja: tienen a uno de los mejores escritores de canciones de España –apunta en referencia a J–. También me gusta mucho Miren Iza, de Tulsa… Ni siquiera tendríamos que irnos a las vacas sagradas, tipo Josele Santiago [Los Enemigos] o Jorge Martínez [Los Ilegales], o por supuesto Luque [Sr. Chinarro] o J [Los Planetas, GESYN]. Voy viendo a gente nueva que escribe muy bien. Yo he elegido hacerlo en castellano y me gustaría seguir desarrollándome así”.

*Las fotos que ilustran esta entrevista son obra de Carolina Cebrino.

Chencho Fernández actúa junto Grupo de Expertos Solynieve y Julio de la Rosa el próximo domingo 11 en el concierto de clausura del Monkey Week. Puede consultar el resto de fechas de su gira aquí.

Nocturama Agosto desvela sus primeros nombres

Blas Fernández | 23 de mayo de 2014 a las 5:00

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A falta de cerrar por completo su programación definitiva, Nocturama, el ciclo que desde hace ya varios años llena de música las noches del verano en el Monasterio de La Cartuja de Sevilla, perfila un atractivo cartel del que, aún a falta de presentación oficial por parte del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, han trascendido diversos nombres.

Si días atrás la promotora Green Ufos, encargada del ciclo de conciertos durante el mes de julio, avanzaba parte de su oferta -que incluye, entre otros, a The Wave Pictures interpretando el álbum Artistic Vice de Daniel Johnston (día 10) y Pájaro (día 17)-, ahora es La Suite, agencia encargada de la programación durante el mes de agosto, la que mueve ficha con una imponente batería de nombres centrada en la escena rock nacional.

Sin concretar todavía las fechas, pero anunciando que los conciertos se llevarán a cabo los miércoles y jueves a partir del día 6, La Suite ha ideado además un formato de actuaciones dobles por jornada seguido de un evento posterior que alternará la presencia de discjockeys con un tercer concierto en un segundo y más modesto escenario.

Salvo cambio de última hora, parece que la de la jornada inaugural (miércoles 6 de agosto) pasará por ser una auténtica noche de máscaras, ya que los dos grupos protagonistas, Tiki Phantoms y Pelomono, gustan de salir al escenario con el rostro cubierto: con caretas de calaveras los primeros y de gorilas los segundos. Además de la mascarada, es bien sabido, ambos comparten similar fijación por el rock’n’roll instrumental de corte vintage.

El Columpio Asesino -que presenta su álbum Ballenas muertas en San Sebastián- compartirá escenario con Proyecto Datura, banda de versiones del pop nacional de los 80 comandada por Miguel Rivera (Maga), mientras que un revitalizado Chencho Fernández -tanto en solitario como junto a Sick Buzos- hará lo propio con el polifacético Adanowsky, en plena gira de presentación de su disco Ada.

Más combinaciones: Miguel Marín, ex integrante de Piano Magic y Árbol, pondrá de largo su nuevo proyecto, Montgomery, la misma noche que suba a las tablas la mallorquina Maika Makovski; Los Sentíos compartirán escenario con el granadino Grupo de Expertos Solynieve -en plena forma tras la reciente publicación del EP Colinas bermejas- y dos pesos pesados del rock tenso hispano, Perro y Nudozurdo, verán como el guatemalteco Meneo rebajará la presión al final de esa misma velada.

Las Buenas Noches -con Hoy ya es mañana, su tercer álbum, recién salido del horno- junto a Julio de la Rosa; León Benavente compartiendo tablas con Sr. Chinarro y, por último Julián Maeso, Lisa and The Lips y The Milkyway Express llenando la noche de soul y rock sureño completan hasta el momento la propuesta de Nocturama Agosto, probablemente una de las más atractivas y compactas ofertadas por el ciclo a lo largo de su historia.

ACTUALIZACIÓN 29/05

El cartel de Nocturama Agosto / Septiembre, ya definitivamente cerrado, queda como sigue:

Miércoles 6: Pelo Mono y Los Tiki Phantoms
Jueves 7: El Columpio Asesino y Proyecto Datura

Miércoles 13: Chencho Fernández y Adanowsky
Jueves 14: Montgomery y Maika Makovski

Miércoles 20: Los Sentíos, Grupo de Expertos Solynieve y Los Gustosos
Jueves 21: Perro, Nudozurdo y Meneo

Miércoles 27: Las Buenas Noches y Julio de La Rosa
Jueves 28: León Benavente, Sr. Chinarro y Los Quiero

Viernes 5 de Septiembre: Julián Maeso, Lisa and The Lips y The Milkyway Express
Sábado 6 de Septiembre: Fredy & The Filos, Mambo Jambo y The Del Saphiros

Conciertos todos los días

Blas Fernández | 6 de noviembre de 2010 a las 13:33

Bomba Estéreo

Bomba Estéreo

De lunes a sábado no queda un día libre en la agenda. Todas las noches hay conciertos con enjundia. En ocasiones, incluso más de uno. Y eso, sólo en cuanto pop y rock se refiere, porque si el aficionado hace gala de un gusto ecléctico y se decanta con la misma fruición, por ejemplo, por el jazz en los márgenes –y ahí hacen equilibrios las actuaciones de Hamid Drake & Bindu (el próximo día 11) y Theo Bleckmann & Ben Monder (el 12), incluidas ambas en el ciclo Jazz en Noviembre del Teatro Central–, el asunto puede complicarse aún más.

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Galopa el pony

Blas Fernández | 24 de marzo de 2008 a las 12:00

Pony Bravo

Por una u otra razón he acabado perdiéndome sus directos más recientes, lo cual, me temo, no ha hecho más que acrecentar mi curiosidad por su anunciado primer álbum, disponible, se supone, en breve a través de Discos Monterrey.

Con integrantes supervivientes de una formación anterior, Renochild, y en activo desde hace un par de años, la de los sevillanos Pony Bravo me resulta hoy una de las propuestas más atractivas surgidas en Andalucía en los últimos años. ¿Por qué? Porque a diferencia de los mencionados Renochild -notables en su capacidad para presentar canciones de brillante acabado, pero irremediablemente afectadas por la rémora de la excesiva identificación con sus referentes inmediatos-, Pony Bravo parece haber superado con creces las inevitables y necesarias etapas de aprendizaje para acabar encontrando eso tan difícil que solemos llamar voz propia.

Eso no significa que no reconozcan sus deudas e influencias -tampoco se cortan a la hora de reseñarlas: Can, Nina Simone, Serge Gainsbourg, The Doors, Son House, Bob Dylan, Van Morrison, Al Green, Pere Ubu, Talking Heads, Nick Cave, The Residents, Morente, El Beni de Cádiz, Radio Futura, Yo La Tengo, Kraftwerk, citan entre tantos otros-, sino que han entrado de lleno en esa fase, a la que no todos los músicos llegan, en la que el proceso de destilación produce algo genuinamente propio a partir de esencias ya conocidas.

Uno de los propósitos confesos de Pony Bravo -Daniel Alonso (voz y teclados), Darío del Moral (bajo y guitarra), Pablo Peña (bajo y guitarra), y Javier Rivera (batería)- es “intentar mezclar experimentación, investigación, humor y ritmo en canciones de rock, teniendo muy presente el rock andaluz que se hizo en Sevilla en los 70″, señas de identidad reflejadas con tino en su epé El miedo a nada, publicado en edición limitada y regalado con la entrada en una de sus últimas actuaciones.

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Si unimos a eso un gusto puntillista y una probada voluntad de escapar de lo obvio para explorar arreglos y texturas imprevisibles -no es extraño en este sentido que nombren a Julio de la Rosa como otro de sus allegados-, una potente imagen gráfica -responsabilidad, como gran parte de las canciones, del propio Alonso- y una activa utilización de la red como fuente de recursos y conexiones, entenderemos fácilmente por qué Pony Bravo está levantando tanta polvareda en su galopada. Al menos, a mí me acrecienta y justifica la curiosidad frente a su primer álbum, Si me bajo de espaldas no me da miedo.

“Esta ciudad siempre ha dado músicos que borran las fronteras entre los supuestos sentires tradicionales y la urgencia de la música que les toca hacer en su tiempo”, me decía recientemente Pedro G. Romero a propósito de otros interesantes iconoclastas, Orthodox. Definitivamente pienso que Pony Bravo va en esa dirección.