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El Podcast de La Ventana Pop (Programa 52)

Blas Fernández | 19 de mayo de 2016 a las 5:00

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Por primera vez en su larga carrera, Kiko Veneno -fotografiado ahí arriba por Agustín Quintero (EFE)- se atreve con un directo. El resultado es Doble vivo, un álbum que muestra dos vertientes distintas de su música y que en esta ocasión abre El Podcast de La Ventana Pop. Suenan C. Tangana y Belako, un mínimo muestrario del cartel que desde mañana ofrecerá el festival Territorios Sevilla. También en directo se presentan MOR, en Málaga, y León Benavente, en Sevilla. Nacho Camino y El General Invierno y Alondra Bentley nos recuerdan el inminente inicio de la primera tanda de conciertos de Nocturama. Marina Gallardo anuncia, por fin, nuevo álbum y nosotros seguimos descubriendo el contenido de las últimas entregas de Jose Domingo, Luis Arronte y Sr. Chinarro. Póngase cómodo y suba el volumen.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Kiko Veneno: Bilonguis

2.-Kiko Veneno: La catástrofe mayor

3.-Jose Domingo: Y tú siempre tan en tu papel

4.-León Benavente: Nuevas tierras

5.-Marina Gallardo: Cold Eye

6.-Alondra Bentley: What Will You Dream

7.-Nacho Camino y el General Invierno: Yo que he servido a la Reina de Inglaterra

8.-Luis Arronte: E. F.

9.-Sr. Chinarro: El castigo

10.-C. Tangana: Nada

11.-Belako: Sinnerman

12.-MOR: Phase and Soul

13.-Blam de Lam: Acelerador de sueños

*La triste noticia de la cancelación a última hora, ayer a media tarde, de la XIX edición del festival Territorios Sevilla me pilló con el podcast ya grabado. Porca miseria…

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 18)

Blas Fernández | 20 de noviembre de 2014 a las 5:00

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Arranca esta nueva entrega de El Podcast de La Ventana Pop con los gaditanos Homeless, a punto de poner en circulación su primer álbum, La ciencia lo sabe. Nuevos y flamantes son tambien los discos de los sevillanos Lost Twin (The Mist) y Montgomery (It’s Happening), al igual que el del gaditano afincado en Granada Holögrama (Waves). Felicitamos a Music Komite, ganadores del Villa de Bilbao en la categoría de electrónica, y, cómo no, hablamos de conciertos, lo que nos da pie para escuchar a los desaparecidos Surfin’ Bichos, Burrito Panza, Santa Cruz, Kiko Veneno & Martín Buscaglia, Chencho Fernández, Royal Mail y Éter.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Homeless: Como las sombras

2.-Surfin’ Bichos: Vive el peligro

3.-Burrito Panza: El paciente tranquilo

4.-Montgomery: You Love Bolero

5.-Montgomery: She is Running

6.-Music Komite: I War You

7.-Lost Twin: Acuario de plantas

8.-Lost Twin: The Tides

9.-Holögrama: In Your Head

10.-Santa Cruz: El milagro

11.-Kiko Veneno & Martín Buscaglia: Cuando

12.-Chencho Fernández: Este matrimonio no casa

13.-Royal Mail: Royal Game

14.-Éter: Quebrantahuesos

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 10)

Blas Fernández | 29 de mayo de 2014 a las 5:00

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Recordando a Triana ya tiene fecha de edición (el próximo 24 de junio), pero antes contó con presentación en directo dentro del cartel de Territorios Sevilla. Un festival de características bien diferentes, Nocturama, ha cerrado ya el suyo para el mes de agosto, mientras que el 101 Sun Festival de Málaga anuncia una incorporación tan sonada como la de Temples.

De Málaga son también Kermit, con un llamativo disco, Litoral, que rinde homenaje a la revista emblema de la Generación del 27.  Por su parte, desde Sevilla, José Cicuta y Tentudía -estos últimos, en una nueva edición del Plátano Sónico- echan leña a la pira de Knockturne Records.

La nutrida agenda de conciertos se completa, además, con propuestas tan recomendables como las de Joe Henry, The Pains of Being Pure at Heart, Las Kellies, Chain & The Gang, Sweethearts From America y Triángulo de Amor Bizarro.

Como siempre, puede escuchar el programa en el reproductor bajo estas líneas o en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Antonio Arias: Necesito

2.-Kiko Veneno: Desnuda la mañana

3.-Nudozurdo: Conocí el amor

4.-Adanowsky: Dancing To The Radio

5.-Kermit: 1926

6.-José Cicuta: Cumbamuchi

7.-Tentudía: Lax

8.-Joe Henry: Heaven’s Escape

9.-The Pains of Being Pure at Heart: Eurydice

10.-Temples: The Guesser

11.-Las Kellies: Boy, Sweet Boy

12.-Chain & The Gang: Crime Don’t Pay

13.-Sweethearts From America: Burn it All

14.-Triángulo de Amor Bizarro: Robo tu tiempo

Kiko, de su puño y letra

Blas Fernández | 14 de junio de 2012 a las 6:52

Échate un cantecito (edición 20 aniversario). Kiko Veneno. Legacy / Sony Music. Pop / Rock. 2 CD + DVD + Libro

Convertido por apropiación popular en título emblemático de la historia de la música española –“una canción es popular cuando el pueblo se apropia de ella y la canta”, Kiko Veneno dixit–, Échate un cantecito supuso hace ahora veinte años el final de una larga travesía del desierto, la deliciosa constatación de que el fulgor retardado de aquel Veneno de 1977 –a tantos años luz estaba que su brillo tardó años en llegar, como recordaba Dame Veneno, aquel divertido documental de Pedro Barbadillo y Luis Clemente– fue fruto de algo más que una gozosa serie de coincidencias.

Queda claro que Veneno, el disco, y Veneno, el grupo, fueron el resultado de la suma de varios talentos. Tanto, al menos, como que tras la explosión de aquella supernova del pop nacional la energía se dispersó dejando a uno de sus reactores, Kiko, en una situación personalmente incómoda. Él mismo lo contó en más de una ocasión: necesitaba tiempo para recuperar la confianza y demostrarse que podía hacerlo (más o menos) solo.

Tienden a menoscabarse sus discos intermedios, pero ese ninguneo revela en sí mismo una miopía similar a la del 77: en Seré mecánico por ti (82), en Pequeño salvaje (87) e incluso en El pueblo guapeao (89), quizás el álbum más flojo de la tríada, refulge la inspiración del Kiko que fue y será. Falta aún, eso sí, el método, la disciplina que sustituya al chispazo genial y espontáneo del cruce con los hermanos Amador.

También es historia conocida el cable que le tiende su compadre Santiago Auserón, inductor del orden y puente hacia el productor Jo Dworniak, con quien los últimos Radio Futura hicieron piña, árbitro del encuentro entre guitarristas sevillanos y músicos de sesión británicos.

De todo aquello salió lo que salió: un clásico, un disco enorme cuyas canciones van empapando capa a capa al pueblo que las canta y que relanza la carrera de Kiko –hola profesionalización; adiós, Diputación– con un impulso que, dos décadas después, aún perdura y encuentra a nuestro protagonista en plena y ajetreada tarea, grabando nuevo trabajo con el músico y productor Refree y ultimando un título compartido con el uruguayo Martín Buscaglia.

Esta edición especial vigésimo aniversario de Échate un cantecito sirve como celebración y recordatorio de la gesta, pero su valor primordial no está ni en el disco ya conocido –ése que hace de cada una de sus diez canciones un sencillo perfecto o una carga de profundidad emocional para degustar a solas–, ni en las rarezas del CD extra ni en el DVD que los acompaña. Aunque tienen su interés, claro.

El segundo disco rescata maquetas caseras registradas en una de aquellas grabadoras Tascam –que convertían las dos caras en estéreo de la cinta de cassette en un cuatro pistas mono– y reporta cosas tan curiosas como una secuela (¿o precuela?) de Superhéroes de barrio y versiones primigenias de En un mercedes blanco, Fuego, Reír y llorar y Salta la rana. Menos reveladoras, arqueológicamente hablando, resultan las pulcras tomas en directo de Fuego y Volando voy (1994) o los duetos extraídos del recopilatorio Puro veneno (1998), grabado en vivo en el estudio: En un mercedes blanco, con Martirio; Lobo López, con Andrés Calamaro; y Reír y llorar, con Albert Pla. La también conocida remezcla de Echo de menos, por su parte, no rebasa el atractivo de lo anecdótico.

Algo similar ocurre con el DVD, que más allá de las tomas recuperadas de la televisión –Wyoming metiendo cuello entre Kiko y Raimundo en un Joselito para El peor programa de la semana o impolutos directos para Área reservada, entre otros–, fía la auténtica atención a los cinco cortes extraídos del concierto ofrecido en el Festival de Benicàssim de 2007 (íntegro en YouTube, en cualquier caso), impagable prueba audiovisual de un acto de cierta madurez por parte de la escena independiente española: el del reconocimiento de Kiko Veneno como uno de los suyos y la asimilación formal de una tradición que se remonta hasta mucho, mucho antes de los 90 (sí, de verdad, por si queda algún escéptico). La guinda, la sonrisa, la pone el bienhumorado videoclip de En un mercedes blanco, con sus bailaores-cuponeros.

Sin embargo, ese interés primordial antes citado no está, ya digo, en los tres discos, sino en el propio artefacto que los alberga, un libreto de cien páginas con vocación de facsímil, genuino cuaderno de notas una vez desprovisto de la sobrecubierta, que reproduce el diario autógrafo, textual y gráfico –abundan las caricaturas–, llevado por Kiko entre el 16 de mayo y el 25 de junio de 1992, justo el periodo que abarca su partida a Londres para grabar el álbum y su regreso a Sevilla. Es en esas notas, llenas de pistas, donde se desvela el proceso, la red de simpatías y alianzas, los desvelos, las esperanzas, los sentimientos.

Conocido, casi, todo lo demás, es el puño y letra lo que a la postre justifica y pone en valor tan golosa edición, obra del diseñador gráfico Máximo Raso, para cualquier kikómano o venenófilo que se precie.

Los veinte años del ‘cantecito’

Blas Fernández | 22 de mayo de 2012 a las 13:10

La anunciada reedición en versión especial de Échate un cantecito, coincidiendo con el vigésimo aniversario de la aparición original de tan señalado título en la discografía de Kiko Veneno (y de la música española en general), me da pie al rescate de la entrevista que con tal motivo le hice en su momento, publicada en noviembre de 1992.

Por cierto, que esta entrevista me dio el nombre para el programa de radio que comencé poco después. En fin… Rebobinando… Dos décadas atrás…

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Territorios 2012: Truco o trato

Blas Fernández | 19 de mayo de 2012 a las 15:26

Tricky, durante su actuación. / Foto: Juan Carlos Muñoz

¿Maxinquaye íntegro? Vamos, Tricky, por favor, no te quedes más con tu público… Fue que no: uno de los más sonados reclamos en la primera jornada de la XV edición del festival Territorios Sevilla, anoche en el Monasterio de La Cartuja –esto es: la revisión completa de aquel monumental álbum de 1995, uno de los tres pilares junto al Blue Lines de Massive Attack y el Dummy de Portishead de lo que luego se llamó trip-hop– quedó en eso, en mero reclamo, un truco del de Bristol para reorientar la atención de promotores y audiencias –fugaz, a tenor de lo visto– sobre una escueta silueta que en lo discográfico hace tiempo que no levanta cabeza.

No. Tricky, acompañado de una también escueta y solvente formación, en la que la bella Martina Topley-Bird (*) Franky Riley lo superaba en voz y sensatez, picó de aquel título como si fuera, porque lo es, inevitable hacerlo, pero lejos de cumplir lo prometido prefirió presentar un concierto abonado al efectismo –con subida al escenario incluida de fans incrédulos y extasiados; “momento Inhumanos”, dijo alguien a mi lado– que parecía fiar a su mera presencia sobre las tablas el peso de la atracción. Y otra vez no, porque aunque ejerciera de jefe, también ahí Martina (**) Franky se lo comió cada vez que abrió su hermosa boca.

La cosa tuvo sus instantes, sus ráfagas de brillo, pero se debieron antes a la compañía –a la altura de la mesa de mezclas, los bajos sacudían el estómago justo como uno esperaba que lo hicieran– que a una actitud en apariencia abonada a la inercia. Lástima.

Antes de eso ya habían pasado muchas cosas en una velada felizmente reseñable por la resolución del más criticado inconveniente de la edición anterior: la ubicación de los dos escenarios grandes en la explanada del monasterio descongestiona el interior y elimina los molestos (y algo más) colapsos. A falta de cifras oficiales, la muy notable afluencia de público no ocasionó tapones y el tráfico entre unas y otras tablas se realizó con absoluta fluidez.

Y para tablas, claro, las de Kiko Veneno. Mientras que en el escenario Territorios Love of Lesbian –penúltimo paradigma de ese pop de temporada con ínfula de independencia y hechuras reales propias de los 40 Principales–, el hombre de los cantecitos arrancaba en el Cruzcampo sumando instrumentistas poco a poco –en Memphis Blues Again, su más célebre apropiación dylaniana, apenas flanqueado por las siempre impecables guitarras de Raúl Rodríguez y Charlie Cepeda– hasta completar la formación y satisfacer con creces a la nutrida y rumbera parroquia.

Al mismo tiempo, un auténtico compromiso solapado, Tortoise prolongaba su extenuante minigira española en el escenario Ron Brugal –cuatro conciertos en cuatro días en cuatro ciudades distintas– iniciando una actuación que apuntaba al puro trámite pero que, sorpresa, fue creciendo en intensidad a medida que el quinteto de Chicago experimentaba el feedback con su audiencia. Y para cuando sonó In Sarah, Mencken, Christ And Beethoven There Were Women And Men –en directo, siempre reforzando su toque bossa con la contundencia de dos baterías simultáneas–, la comunión ya era completa. Hasta tuvieron que hacer bis, rara avis en festivales.

Zatu, primero por la izquierda, junto algunos invitados de la lista. / Foto: Juan Carlos Muñoz

En el Cruzcampo, SFDK pasaba lista a su Lista de invitados con absoluta entrega y sonido impecable. Jugaban en casa, pero en cualquier otro sitio su concienzudo espectáculo ad hoc hubiera cosechado el mismo resultado. Ovación y vuelta al ruedo.

Aplausos, y volumen total, se vivían también en el escenario Territorios con unos reivindicativos Amaral –guiño incluido a universitarios, con razón, indignados–, responsables de abrir ese grifo por el que hoy se derraman hacia las grandes audiencias grupos como los mencionados Love of Lesbian, Vetusta Morla y tantos otros: pop mainstream con fijación en el indie. Sin embargo, en ellos no hay treta ni necesidad de justificación; subieron, bajaron y volvieron a subir todos los peldaños necesarios, y fueron de los primeros en hacerlo, que ahora los aúpa a otra categoría. Algo incuestionable, al margen del gusto o disgusto frente a sus canciones.

Pasadas las 02:30 de la madrugada, el Cruzcampo recibía a Los Enemigos, reunidos para una gira en principio ocasional –veremos– diez años después de su disolución. La situación, salvando las muchas distancias estilísticas, se presta al símil con el concierto de Tricky, pero donde en uno se observa el truco, en el otro se revela el trato.

Los Enemigos, en efecto, mantienen un trato tanto con el público que los disfrutó en su día como con ese otro más joven que los descubrió en la década de ausencia. A estos les entrega, nos entrega, justo lo que esperamos: rock de raíces clásicas –con el añejo rhythm&blues como robusto armazón– pero siempre desprejuiciado; electricidad y energía como soporte de unos textos en los que el gran Josele Santiago alterna rabia, costumbrismo, confesiones y humor corrosivo.

Así las cosas, fue empezar a sonar John Wayne e iniciarse una ceremonia nada ceremoniosa en la que la nostalgia se confundía y mezclaba con la excitación de escuchar una vez más canciones tan enormes como An-Tonio, Desde el jergón, La otra orilla y tantas y tantas otras que hoy los convierten en absolutos clásicos del rock español, casi un espécimen único disfrutado y respetado desde flancos distante y hasta contrapuestos del género melómano.

¿Cómo sonarían unas hipotéticas nuevas canciones de Los Enemigos? Josele, así lo demuestran sus discos en solitario, ha crecido hacia su interior como compositor; Fino Oyonarte, por su parte, expande el campo de acción junto a Los Eterno explorando territorios cercanos al krautrock y el op-art a lo Stereolab. ¿Qué surgiría hoy de semejante choque? ¿Tendremos alguna vez la oportunidad de comprobarlo?

(*) (**) Juan Antonio Huertas me avisa en los comentarios de que no fue Martina Topley-Bird quien acompañó a Tricky, sino Franky Riley. Les pido disculpas por tan lamentable metedura de pata.

Dice la gente…

Blas Fernández | 6 de septiembre de 2010 a las 18:37

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Dice la gente que Dice la gente, canción que da título al esperado nuevo álbum de Kiko Veneno, recuerda a Soukora, espléndido tema incluido en aquella legendaria colaboración entre el guitarrista malí Ali Farka Toure y el norteamericano Ry Cooder que dio como resultado un disco glorioso, Talking Timbuktu (1994). Lo dice la gente, sin acritud ni malas intenciones, y no sé qué será lo que diga usted…