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Música para imaginar olas

Blas Fernández | 3 de febrero de 2016 a las 7:54

Foto: Juan A. Romero

“La leí hace mucho tiempo –cuenta David Cordero cuando se le pregunta por aquella novela de Yukio Mishima, El rumor del oleaje–. Estaba buscando un título para el disco que fuera corto, bonito, y que plasmara ese concepto de grabaciones de campo del agua. Andaba dándole vueltas en casa y… ¡resultaba que tenía el libro enfrente! ¡Era ése! Me vino perfecto, aunque el disco no tenga nada que ver con la novela”.

Así que, además de uno de los más celebrados textos del polifacético artista japonés, El rumor del oleaje es ahora también el nuevo álbum del músico de San Fernando, afincado en Sevilla desde hace años, el primero firmado con nombre propio tras múltiples registros como Úrsula o en proyectos compartidos. Son ocho delicadas piezas de ambient music, con ocasionales pinceladas neoclasicistas, hilvanadas por una misma idea: la contemplación del mar desde la playa. “Surgió de manera un poco casual –evoca Cordero–. 2014 fue para mí un año un tanto complicado. Aunque sea de San Fernando nunca he sido muy de ir a la playa. Sin embargo, ese verano, mi amigo Juan y yo fuimos mucho. A hablar de nuestras cosas, a meditar, a mirar el agua… Fue en Conil, en Río Salado, donde me quedé como dos horas escuchando las olas. Me di cuenta de lo bien que me sentía con ese sonido y ahí me hizo click¿Por qué no lo grabo e intento hacer música con el agua? Si sólo el agua ya me produce esa paz, esa relajación, ¿por qué no lo llevo a mi terreno? A partir de ahí, y después de hablar mucho con Juan, empezó a desarrollarse la idea”.

Juan es Juan Antonio Romero, un amigo de la infancia que se embarcó junto a Cordero en un viaje por diversas playas de las costas de Cádiz y el País Vasco con el objetivo de realizar grabaciones de campo del oleaje, tomar fotografías y filmar vídeos. “La idea principal era recoger el sonido del agua, grabarlo en las playas. Llegamos a ir a quince diferentes, aunque al final en el disco sólo están ocho. Una vez en casa empecé a seleccionar. Puedes pensar que el agua siempre suena igual, pero dependiendo del día, de las mareas, de la climatología, de la zona geográfica, suena de maneras muy diferentes –explica el músico–. Primero filtré las que realmente me llamaban la atención, las que podían resultar más interesantes. Una vez seleccionadas comencé con el proceso digital: pasar las grabaciones por pedales, por el ordenador, meterle reverb, bajarle los pitch… Todos los ambientes que suenan son el agua”.

¿Y por qué concretamente playas de Cádiz y el País Vasco? “Las de Cádiz porque soy de allí y me evocan recuerdos muy personales, tienen un significado para mí; las del País Vasco porque eran la excusa para hacer un viaje –reconoce Cordero–. Me apetecía centrarme en el proyecto durante una semana sin mezclarlo con nada, ni trabajo ni otras cosas. Allí tengo muchos amigos que me ayudaron: ven aquí, tienes que ir a este sitio... Conocí zonas del País Vasco brutales. Son conceptos de agua y de playas muy diferentes. En Cádiz, desiertos y kilómetros de arena clara y blanca; en el País Vasco, más norte, más piedra, más salvaje. Eso me ayudó mucho a la hora de diferenciar las canciones. Te das cuenta de que las del País Vasco tienen más fuerza, mientras que las de Cádiz son más pausadas, más lineales”.

Foto: José Ángel García

Foto: José Ángel García

El rumor del oleaje cuenta con una cuidada edición en CD que deja pruebas del carácter conceptual del proyecto. El libreto recoge ilustraciones de cada una de las ocho playas que inspiraron las piezas. Y éstas, a su vez, incluyen las coordenadas cartográficas que permiten contemplarlas mediante Google Earth –“Para que desde el ordenador puedas darte un paseo por los sitios exactos”, dice Cordero–. El resultado es un bonito artefacto publicado internacionalmente por el sello japonés especializado en ambient Home Normal. “Este disco no tenía destinatario cerrado –explica David–. Empecé con el proyecto por cuenta propia y cuando ya tuve suficiente material para enseñarlo comencé a enviarlo a sellos de fuera. El panorama de la música ambient en España es… nulo. Hay gente haciendo cosas, pero pocos espacios, sellos o medios que apoyen este tipo de música, como sí ocurre fuera. Hace años que soy amigo del músico argentino Federico Durán. Le comenté lo que estaba haciendo y él me sugirió que le escribiera a la gente de Home Normal, porque pensaba que podía gustarles. Y lo hice. Es curioso, cuando las cosas vienen de fuera parecen más interesantes. El disco está teniendo unas críticas increíbles, se está vendiendo muy bien… Intentarlo fuera era dar un paso más. Si grabas para un sello extranjero llegas a más gente. Yo no vivo de esto ni tampoco me lo planteo, pero sí me gusta que pueda llegar a todo el que tenga interés”.

Habituado a las colaboraciones –de la amistad con los guechotarras McEnroe surgió otro proyecto paralelo, Viento Smith–, Cordero también invita a participar en el álbum a diversos músicos sevillanos o residente en la ciudad, entre ellos Marco Serrato (Orthodox) y Niño de Elche. “Con ellos hice el mismo proceso que con el agua –comenta David–. Con este disco no he tenido prisas. La primera parte, la estructura básica de las canciones, la hice en casa con mucha tranquilidad. Después, en los Estudios La Mina, grabamos todos los elementos acústicos. Pero no era algo cerrado, sino que íbamos probando: tira por aquí, tira por allí… Luego volví a llevarme esas pistas a casa y comencé a montarlo todo otra vez. Por ejemplo, hay gente a la que le cuesta localizar la voz de Paco [Niño de Elche], que es como una sirena, ahí de fondo… Está muy procesada, muy integrada en el agua. A veces parecía más que estaba con el Autocad dibujando un edificio que haciendo música. Es un disco de orfebrería digital. Todo muy integrado”.

Con varios de esos músicos –Serrato al contrabajo, el clarinetista Gustavo Domínguez, el trompista Moisés Alcántara y el teclista Nacho García– prepara ahora el estreno en directo del disco, el próximo viernes 11 de marzo dentro del ciclo ShowCASe, en el Centro de las Artes de Sevilla. “Va a ser algo especial, sólo para 60 espectadores y con el mar de fondo: un plano secuencia del oleaje en San Fernando que filmé el 1 de enero a primera hora de la mañana”, avanza.

Y en breve, nuevas aventuras, entre ellas Nanas, un sencillo en vinilo grabado junto a Niño de Elche que publicará el sello Acuarela. Por esta vez, será mejor dejar a un lado su papel como uno de los artífices del sello Knockturne Records, que tantas y tan enjundiosas sorpresas está deparando a la escena independiente nacional… “Empezó como un hobby y ahora me quita muchísimo tiempo –apunta– Parecía una locura, pero está funcionando bien. Nuestra mentalidad no es de empresa, sino de familia y puente. Nuestra única preocupación es apostar por bandas con algo que decir y que lleguen al mayor público posible”.

Atrapados en el bucle mágico

Blas Fernández | 25 de noviembre de 2015 a las 5:00

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“Tocaba la batería en un grupo de krautrock con unos colegas, Gitaners. Escuchábamos a Wooden Shjips, a Cave, y nos salían temas de 15 minutos, cosas muy brutas. Pero me quedé tan enganchado con ese rollo que ya no me era suficiente lo de ensayar una vez por semana. Así que me puse a investigar por mi cuenta en casa, con un teclado Casio y un programa para el ordenador, allá por 2010”, cuenta vía telefónica Francisco Borja, alias Cráneo Prisma, el hombre tras Holögrama. Responde desde Granada, donde estudia Bellas Artes, aunque tanto él como su compinche en el grupo, Carlos Alcántara, alias Thylakos Solrac, proceden de la bahía de Cádiz. El primero es de San Fernando; el segundo, de Chiclana. “Los dos tenemos ahora 26 años. Nos conocimos hace tiempo en una jam session en su pueblo y luego coincidimos aquí en un concierto. Me costó reconocerlo, porque ya no tenía melena”, bromea Francisco sobre Carlos, estudiante de chino y hebreo.

Holögrama saltó de la nada absoluta a una (muy) relativa exposición en el escaparate underground internacional con la edición el pasado 2014 de Waves, un álbum con seis canciones publicado exclusivamente en vinilo por el sello de Chicago Trouble In Mind Records, hogar de ilustres outsiders como Jacco Gardner o Limiñanas. Y con unánimes reseñas elogiosas a uno y otro lado del Atlántico, a menudo coincidentes en el poderoso carácter hipnótico de su contenido, en algún punto de intersección entre la psicodelia y aquel rock reiterativo de origen germano. “Después de Gitaners empecé a grabar cosas yo solo, sin ninguna pretensión. Eran canciones instrumentales, largas, incluso más kraut… Pero luego me di cuenta de que me apetecía cantar y hacer temas que pudiera llevar al directo. Creo que en ese momento asumí que quería hacer algo para el público: la gente no va a entender tanto que te pegues 20 minutos con un bucle como que encima de ese bucle cantes y les des un poco de cobita”, rebobina Francisco.

lvp_craneo_n“Fue suerte”, asegura del fichaje por la discográfica estadounidense, aunque parece evidente que ésta vio claro en Waves lo que otros descubrimos luego. “Ya había subido el disco a bandcamp y hecho una tirada en CD-R que moví yo mismo. Empecé a contactar con sellos que me resultaban interesantes y entre ellos estaba Trouble In Mind. A mí mismo me parecía un disparate tantearlos, pero no perdía nada con escribirles. Y al final resultó que sí. Ya te puedes imaginar cómo me puse de contento…”, apunta.

Pero, más allá de la singularidad de debutar en esas condiciones –probable y lamentablemente, de haberlo editado un sello español no hubiera tenido la misma cobertura–, la proyección de Waves, de nuevo relativamente notable en el circuito underground nacional, se debe al entusiasmo que provoca entre sus oyentes, incluidos los del colectivo Familia Palmer, la voluntariosa agencia de booking que, representando a bandas dispares como M.O.R., El lobo en tu puerta, Kill Kill o Detergente Líquido, ha puesto de golpe a la escena gaditana en el mapa de la música independiente. “Esta claro que son quienes se han preocupado de moverlo todo. Sin ellos, y sin Trouble In Mind, es evidente que esto no hubiera llegado a ningún lado. Se hubiera quedado en algo anecdótico y no hubiéramos pasado de dar cuatro o cinco conciertos este año. Porque yo, para buscar conciertos, soy un poco desastre”, reconoce Francisco.

Y tras años de aparente sequía, ¿de dónde surgen de pronto propuestas tan atractivas? “Escenas hay en todos lados, lo que ocurre es que no se ven –asegura–. La suerte que hemos tenido nosotros es que hemos encontrado en Familia Palmer a un grupo de personas que se ha juntado y ha dicho ¡Es que aquí hay cosas! Lo que han hecho, simplemente, es sacarlas a flote. Yo he estado tocando en grupos de San Fernando desde 2008, grupos de post-rock, de ambient, de math-rock, de drones… Cosas que no te imaginas que se hacen allí, que no llegan a ningún sitio, pero que están ahí. Lo que ha hecho Familia Palmer es coger a la gente más predispuesta y hacerla visible”.

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Holögrama opera desde Granada, pero reivindica su condición de grupo gaditano. “Creo que habría sido igual si no me hubiera venido a estudiar aquí, porque al fin y al cabo no fue un estímulo externo lo que me impulsó. No es que viera un concierto de algún grupo que me influyera, sino el deseo de experimentar cosas nuevas. Todo eso en casa, con los teclados a mano, dándole vueltas a las ideas –explica Francisco–.  Pienso además que estamos mucho más en la escena de Familia Palmer. Somos de allí y colegas de todos esos grupos. Aquí en Granada me muevo con gente que está en bandas no demasiado conocidas, La URSS, Carne, grupos punk. Esa escena más popular de grupos pop granadinos ni la controlo ni me gusta mucho. Los que me gustan, Lagartija Nick, Los Planetas, están ya en otras cosas”.

La visibilidad a la que se refería Francisco se ha concretado en una larga lista de conciertos por todo el país y en diversos proyectos de grabación con resultados a corto y medio plazo. El primero de ellos, ya disponible, es Magic Inside, una cassette con cuatro cortes registrados junto a su paisano David Cordero –Úrsula, Jacob…– que pone en circulación el sello sevillano Knockturne Records. “Nos conocíamos de San Fernando y poco a poco fuimos entablando amistad –comenta–. Le interesaba lo que estábamos haciendo y nos propuso sacar algo en Knockturne. Aceptamos, por supuesto. En principio no pensábamos que fuera a ser un disco entre tres personas, pero una vez que empezamos terminó siendo una colaboración. Y tan contentos”.

La propia evolución del dúo, y la participación de Cordero, marca distancias con Waves: ganan peso las guitarras y el sonido se hace más denso, tanto en las largas incursiones psicodélicas –Embrace The Light y Sweet Breaking Dawn– como en sus concisos pildorazos rock –Levitation y, sobre todo, Fire–. El compacto acabado, en suma, contrasta con el espíritu amateur del aquel primer álbum. “Creo que lo que ha aportado David es su punto de vista –reflexiona Francisco–. Y la magia… De hecho ha influido en el propio título del disco. Carlos y yo estábamos con la broma de sus campanitas mágicas, de sus ambiente mágicos, que suenan a lo largo del disco, y al final está en el título. Lo que queda suyo son los ambientes y el sonido, porque es evidente que es muy diferente. Waves surgió de manera improvisada. Fue la captura de un momento concreto. Magic Inside también lo es, pero lo es de un momento con mucho mayor conocimiento de lo que estábamos haciendo”.

lvp_solrac_nLa limitadísima edición, apenas cien copias, es testimonial. El recorrido de trabajos así está en otro lado. “La propuesta, desde el principio, era hacer una cassette. Y nos pareció buena idea, nos gustó. Yo, de hecho, tengo una buena colección de cassettes. Me parece un formato curioso por su sonido y por su estética, muy bonita. Es algo, no sé, muy íntimo –argumenta Francisco–. Es el objeto. Y una vez que se acabe… Es como los fanzines: llevo muchos años haciéndolos y nunca he reeditado ninguno. Cuando se acaban, el que lo tenga, bien, y el que no… Creo que nos gusta ese fetichismo. El disco quedará en la memoria de internet, pero tener el objeto mola. Es una cuestión bastante friqui. Ya no se venden cassettes comercialmente, así que sacar una cassette es friqui, pero sacar cien copias es puro friquismo”.

Holögrama volverá pronto al estudio para grabar tres nuevos cortes –parte del premio como ganadores, junto a los granadinos Dolorosa, de la última edición del concurso Desencaja, organizado por el Instituto Andaluz de la Juventud en el marco del Monkey Week–, pero en la recámara ya guardan otra entrega. “Tenemos grabado y masterizado un nuevo disco, aunque, para sorpresa nuestra, no va a salir con Trouble In Mind –desvela Francisco–. Dicen que les suena muy diferente a Waves. Bueno, no es nada que no vayas a ver en un directo nuestro actual, más duro y guitarrero, quizás recordando un poco a Moon Duo, a Spacemen 3… Por ahí van los tiros. La última canción dura 15 minutos…”. Vaya, como las de Gitaners. Otro bucle. Seguro, en cualquier caso, que no se queda mucho tiempo en la recámara.

Las fotografías que ilustran esta entrevista son obra de Diego Hachekas y Tatiana Moreno.

Holögrama presentará Magic Inside en directo el próximo sábado 9 de enero en Fun Club (Sevilla).

“Es más interesante ir despacio que hacer un pacto con el diablo”

Blas Fernández | 12 de diciembre de 2014 a las 5:00

En la imagen, Daniel Alonso. / Foto: Juan Carlos Vázquez

En la imagen, Daniel Alonso. / Foto: Juan Carlos Vázquez

Desde la publicación en marzo de 2013 de De palmas y cacería, su tercer álbum, Pony Bravo ha ofrecido un total de 69 conciertos. Mañana sábado ponen punto final a tan larga gira con una fiesta especial en la Sala X. Tras su directo, y para completar la noche, proponen sesiones a cargo de Lencería Fina & Bruno Lomasso, Gaspar Hauser, Ylia Beat y Perla. Leer el resto del artículo »

Desde los rincones oscuros

Blas Fernández | 8 de junio de 2014 a las 5:00

Repara La Ventana Pop esta semana en dos títulos andaluces de reciente aparición, situados ambos en los elásticos márgenes del asunto y definitivamente ajenos a cualquier sospecha de complacencia.

litoral_blogLitoral. Kermit. Post-Rock. Ítaca Records. LP / CD / DD

Tras debutar en largo el pasado 2012 con Autoficción, un disco que ya aportaba innegables pruebas sobre su inclinación por el post-rock en canónica versión instrumental, la banda malagueña Kermit da un considerable paso adelante pisando el mismo camino que otros abrieron antes. Se entiende que con la intención de escapar de esa concepción del género indudablemente vetusta y, casi se diría, congelada ya en el imaginario melómano.

No muy lejos pues de la fuga hacia adelante que ejemplifica el catálogo del sello estadounidense Thrill Jockey –muestrario de posibilidades a veces brillante, a veces fallido–, el grupo no sólo potencia en su nueva entrega el componente jazz, sino que además opta por introducir un atractivo armazón conceptual que centra la atención y fija el objetivo, alejando de paso el fantasma de la especulación gratuita.

Esa guía, a la que aquí se homenajea desde la admiración y el respeto, es la revista poética Litoral, de la que el álbum toma su nombre, emblema y fetiche para la Generación del 27, de azarosa existencia pero todavía hoy felizmente viva. De hecho, es su actual director y diseñador gráfico, Lorenzo Saval, el encargado de firmar el arte del disco, incluida una portada desde la que un faro ardiente, con misteriosa inquilina, sigue arrojando luz pese a que las llamas ya devoran su base.

kermit_blogUtilizando sampleados de Roberto Bolaño, George Orwell y Alan Ginsberg –I saw the best minds of my generation destroyed by madness… Ya sabe– y recitados de poemas de Raúl Díaz Rosales y Francisco Trujillo –este último, bajista de la formación–, Litoral propone un hipnótico periplo condensado en el primer año de actividad de la publicación. Justo de ahí que su corte inicial responda al título de 1926 –cuando Emilio Prados y Manuel Altolaguirre la ponen en marcha– y el último sea 1927.

El primero es un tema de luminosa quietud y ondulante reiteración de motivos –ese patrón tan post-rock– que crece en intensidad y luego se desvanece para recibir la voz poética; el último, por su parte, se dilata más allá de los once minutos alternando diferentes enfoques –de la electrónica al jazz–. Por medio quedan cinco atractivos cortes hilvanados sin pausa, entre los que destacan el orientalizante Ingeborg –inspirado en aquel desquiciado personaje femenino de 2666, la meganovela de Bolaño– y Magnitizdat –con primerizo pulso motorik y guiño a la masiva copia casera de cintas magnetofónicas que el totalitarismo soviético provocó entre los ciudadanos del Este–.

Aunque en ocasiones Litoral deje una leve sensación de imperfección –ahí donde las ambiciones estéticas del grupo quedan algo por encima de sus no pocas habilidades como instrumentistas–, el resultado final (y global) nos revela a una banda todavía en crecimiento, pero ya con suficientes argumentos para reclamar, en justicia, un merecido hueco desde los rincones más inquietos de la exultante escena andaluza.

santa_blogSanta afirmación. José Cicuta. Rock / Experimental. Knockturne Records. CD / DD

De similares rincones emerge el trabajo de José Cicuta, dúo sevillano integrado por Agustín Suárez y Eduardo J. Benítez que previamente había puesto en circulación dos trabajos autoeditados, el álbum La buenaventura (2010) –otro disco de inspiración literaria, en su caso Meridiano de sangre, de Cormac McCarthy– y el EP K is for Magic. Pendientes ahora de una, a priori, atractiva colaboración con el atípico cantaor Niño de Elche –que ya ha vivido puesta en escena en directo con prometedores perspectivas–, Santa afirmación supone su segunda y recomendable entrega en largo.

En su caso, cabe hablar sin más conjeturas de rock experimental, pues aunque la música que proponen bebe de muy diversas fuentes –de las antiguas vanguardias académicas a la electrónica contemporánea, pasando por el paisajismo agreste y las bandas sonoras cinematográficas–, su apuesta, por pura afinidad cultural, engarza con la de indómitos francotiradores de ese ámbito. No en vano, citan a Coil, Throbbing Gristle o Swans entre sus reconocidas influencias.

cicuta_blogFascinante en su lento y denso desarrollo –nos dan la bienvenida con El loco, trece minutos de burbujeante magma sonoro que, en su primera parte, encuentra en el recurso de una leve distorsión el perfecto contrapunto a la nebulosa melodía–, Santa afirmación despliega todo un catálogo de música entendida a un tiempo como receptor y catalizador de diversos estados de ánimo –música, al fin y al cabo–, aunque entre éstos imperen, parece evidente, los de perfil apesadumbrado y meditabundo por encima de los felizmente ensoñadores.

No obstante, la paleta de José Cicuta –reforzada también aquí, en varios cortes, por el imponente quejío de Niño de Elche– es amplia y rica. Tanto que los directores de cine de acá y de allá están tardando ya en echarle el lazo. Cualidades cinemáticas les sobran.

Duro, lento y fluido

Blas Fernández | 15 de septiembre de 2013 a las 5:00

Foto: Óscar Romero.

Foto: Óscar Romero.

“Fue hace un par de años viendo un concierto de Retribution Gospel Choir –explica el guitarrista Pablo Vinuesa sobre el origen de Tentudía–. A mi derecha estaba Pedro, al que había conocido hacía poco trabajando en Territorios. Teníamos muy buena onda, porque aunque es muy heavy, le gustan muchas otras cosas. Y a mi izquierda estaba Alberto, que es un colega del Puerto de toda la vida, pianista de carrera, con el que siempre había hablado de hacer algo juntos. Estábamos flipando los tres con Retribution, ni los había presentado, y de pronto me di cuenta de que éramos un guitarrista, un bajista y un teclista… ¡Un grupazo! Les propuse montar un grupo, pero un grupo de hombres, como Swans, como Neurosis… Aunque luego no nos salió tan bruto, porque somos buenas personas”.

Vinuesa, antaño en bandas como D4Insight y mercenario en una etapa particularmente oscura de Sr. Chinarro, llevaba casi una década alejado de los locales de ensayo cuando coincidió en aquel concierto del grupo paralelo de Alan Sparhawk (Low) con Alberto Trigueros y Pedro Román, este último curtido ya en formaciones como Monkeypriest y, además, tercera pata de un banco capaz de mantener en equilibrio a un sello local con vocación de riesgo, Knockturne Records. A partir de ahí, los acontecimientos no se precipitaron: los precipitaron ellos. “Debutamos el año pasado en el Monkey Week, grabamos una maqueta y ahora el disco… Y eso a pesar de que me frenan. Es normal, los otros son más jóvenes y yo tengo 37 años. ¡Quiero hacer las cosas ya!”, bromea Pablo.

Foto: Óscar Romero.

Foto: Óscar Romero.

El disco es el homónimo Tentudía, sexta referencia de Knockturne en sus escasos meses de vida, siete cortes instrumentales –con ocasionales y viscerales intervenciones vocales a cargo del propio Pedro y de otros notables invitados– que transitan con ánimo slowcore por las ruinas del post-rock a la busca de objetos sonoros que otros desecharon o desecharían. ¡Viva el post-jevi!, bromean en su cuenta de Twitter. “Obviamente, es una coña”, dice Pablo. “Es que estamos un poco en tierra de nadie. La gente más heavy lo mismo te dice no está mal, pero es flojito; y al que le gustan cosas más tranquilas te dice mira, esto se me va de las manos”, apunta Pedro. “Y luego está el sector que llamamos post-Toundra –comenta irónico Pablo en referencia al grupo madrileño, quizás hoy la cabeza más visible en España de ese heavy intelectualizado–, chavales muy jóvenes, muy post-hardcore, todos con equipos fantásticos y tocando estupendamente, para los que seguramente nosotros tocamos mal. Así que para los heavies somos unos moñas; para los indies, demasiado heavies; y para los post-Toundra, simplemente, tocamos mal”.

“De todas maneras –añade Pedro–, me está sorprendiendo que el disco también le guste a mucha gente del ámbito del metal, que es el que yo más controlo. Aunque parece que también gusta a gente de esa que dice que escucha de todo. La verdad, es un poco inquietante”. “Sí –interviene Pablo–, Alberto, que es ingeniero y ahora trabaja en una plataforma petrolífera, me mandó un correo el otro día diciéndome tío, toda la gente me cuenta que le gusta el disco, y eso no me da buena espina”.

Lo más interesante de esa tierra de nadie –territorio no inédito, pero sí aún con amplias extensiones vírgenes– es que en ella coinciden hoy músicos inquietos sin la rémora de los prejuicios estilísticos. “Creo que hay bandas de metal que han bebido mucho de otras cosas que no eran precisamente metal. Por ejemplo, Neurosis –explica Pedro citando otra vez a la veterana formación estadounidense–, que comenzó a finales de los 80 como un grupo hardcore, pero al que ya se le veía algo extraño. Hoy hay bandas como Isis o Pelican que beben de Neurosis, pero también de otros grupos. De hecho, Neurosis es de las primeras bandas de metal que citan influencias como Godspeed You! Black Emperor”. “Es interesante además traer esa reflexión hasta nuestro terreno –comenta Pablo–, porque estoy viendo en los locales de Sevilla a una generación de grupos nuevos que es… ¡¡¡uff!! Y es una generación que los que tenemos más edad no controlamos en absoluto. Tíos que tocan estupendamente. Igual para mí todavía no están haciendo cosas realmente interesantes, porque son muy chavales, pero viendo cómo tocan, cuando escuchen más música… De aquí a cinco o seis años nos van a dar sopas con honda”.

Foto: Óscar Romero.

Foto: Óscar Romero.

La suya, en cualquier caso, aspira a ser música “dura, lenta y fluida”, señalan como declaración de intenciones, aunque no precisamente de grupo de hombres. A la postre, otra broma: su baterista es Paula Castilla, también tras los tambores en otro grupo sevillano, Holland. “Nos pasamos varios meses tocando sólo los tres –recuerda Pablo– y luego, cuando la cosa comenzó a funcionar, tuvimos dos baterías. Pero en la prueba que le hicimos a Paula… ¡Ya se sabía las canciones!”.

Ella completa la formación que en el último año apretó el acelerador hasta alcanzar la meta, Tentudía, registrado apenas en un par de maratonianas sesiones en los Estudios La Mina de Raúl Pérez –“Todo lo bueno que se habla de él está completamente justificado”, dice Pablo–. En la primera jornada registraron en vivo ocho largos temas –uno se ha quedado en la recámara–; en la segunda hicieron sus aportaciones los invitados –gentes de Orthodox y Blooming Látigo, entre otros– y mezclaron. “Grabamos todos los temas en directo, sin claqueta, a excepción de uno –señala Pedro–. Y no era sólo una cuestión de presupuesto, que también, sino que pensamos que era la manera de conseguir lo que queríamos. Es difícil conseguir el sonido que buscamos grabando por pistas. Se puede aproximar, pero no es igual”.

Tentudía presenta Tentudía en Sevilla el próximo domingo 29, a las 19:00, en la sala D.F. Höllander (Polígono Calonge, Uranio 5). Entradas a 5 euros.

Señales desde el lado oscuro

Blas Fernández | 16 de marzo de 2013 a las 5:00

Jacob. / Foto: Cristo Ramírez

“Son esas ideas que nos surgen y que quizás no encuentran cabida en nuestras discografías oficiales. Tenemos muy claro que somos y queremos ser un sello pequeño, de ediciones limitadas, y eso nos da pie a plantearnos cosas más arriesgadas”, explica David Cordero respecto a Knockturne Records, un singular sello discográfico sevillano recién estrenado con sendas referencias oscuras: Jacob meets Blooming Látigo, CD con tres remezclas de cortes incluidos en el único álbum de los segundos, y Der Fliegende Holländer, otros tres cortes, en intimidante directo registrado en la sala del mismo nombre, a cargo de los siempre pujantes Orthodox y publicado en… ¡cassette! “Vemos qué queremos sacar y analizamos el posible formato -explica Cordero-. Creo que no tiene mucho sentido sacar tres canciones Orthodox en un CD. En los pocos días que el sello lleva activo la cassette está barriendo en ventas al CD. Y casi todas se han vendido fuera de España. Además, sinceramente, es muy económico. Hoy en día, la poco gente que compra música no quiere cedés, sino formatos diferentes. Por desgracia el vinilo ha incrementado mucho sus costes. Ya nos gustaría sacarlos, pero por ahora nos conformamos con cosas pequeñas. Y ya que los sonidos son extraños, vamos a hacerlo en formatos extraños”.

Blooming Látigo. / Foto: Daniel Rejano

Formatos extraños, incluida esa cassette convertida desde hace unos años en simbólico artefacto de resistencia -y a la que hoy se reenganchan incluso escuderías independientes de gran calado-, y tiradas limitadas. Limitadísimas: 300 copias en el caso de Jacob meets Blooming Látigo y apenas 100 en el de Der Fliegende Holländer. Que, literalmente, vuelan. “Claro, salir con Orthodox desde el principio despierta interés. Y ellos encantados, porque les gusta hacer este tipo de cosas. Son tan fetichistas como todos nosotros y les gusta conseguir ediciones raras y limitadas”, reconoce Cordero aludiendo a la proyección del trío en el circuito underground internacional, una apuesta para connoisseurs adictos al objeto que, además, perfila con claridad los márgenes estéticos de Knockturne: grupos oscuros, proclives a una vertiente de la experimentación con base rock en la que igual confluyen mentes inquietas procedentes de la escena del metal inclasificable -los propios Orthodox, Blooming Látigo o Monkey Priest- que francotiradores precozmente desligados del indie especulativo -Cordero, ahora en Jacob, atesora una amplia discografía como Úrsula y su nombre también figura en alguna banda sonora tan interesante como la de Seis puntos sobre Emma, la película de Roberto Pérez Toledo-. Y todos, a su vez, coinciden en Sevilla. “Más que parte de una escena, creo que nos hemos dado cuenta de que, sin pretenderlo, formamos parte de una comuna. En Jacob hay un componente de Orthodox; en Blooming Látigo también… Somos un grupo de personas del que van surgiendo proyectos diferentes”, explica de esta célula creativa, a la que se suman desde la logística de Knockturne Pedro Román -integrante a su vez de grupos como Monkey Priest y Tentudía- y Francisco López -discjockeyimprevisible, cronista ocasional, antaño promotor bajo el sello colectivo de Producciones Informales-.

Aunque en origen, está la convicción de Cordero de asistir a algo grande e inédito. “Fui a ver un concierto de Blooming Látigo con su nueva formación, con la que grabaron el álbum, y me quedé sorprendido –recuerda–. Hacía bastante tiempo que un grupo de por aquí no me dejaba en directo con la boca abierta. Los conocía y les dije que me había gustado mucho su disco. Me pidieron que les hiciera alguna remezcla, y les remezclé el disco entero. Cuando conseguimos terminar las tres canciones que van en el primer epé comenzamos a moverlo, pero nadie se interesó. Así que llegas la conclusión: ¿por qué no lo muevo yo? Ya era hora. Siempre había tenido la idea de montar mi pequeño sello, pero no tenía claro qué sacar. Ahora sí”.

Orthodox. / Foto: Daniel López

Tan claro lo tiene, y lo tienen, que ya preparan nuevas referencias. La tercera será una cassette en directo Jacob, el complemento al primer álbum del dúo que Cordero comparte con Marco Serrato (Orthodox), un disco de edición inminente a cargo del sello norteamericano Utech Records. Y en la recámara inmediata aguardan otros dos proyectos. “Sí -afirma David-, hay un par de bandas en activo a las que tenemos muchas, muchas ganas de pillar… No sabemos cuándo lo vamos sacar ni cómo ni qué, pero nos gustaría editar a Pylar, que son muy peculiares, y a Malheur, que están en una onda entre krautrock, post-rock y el rollo de Miles Davies en su época más psicodélica. Es un trío de guitarra-bajo-batería impresionante”.

Con venta casi exclusiva a través de la web del sello -y a precios más que ajustados: siete euros incluyendo gastos de envío postal dentro de España-, Knockturne Records prepara también su puesta de largo oficial con una fiesta de presentación el próximo 5 de abril en la sala El Holandés Errante, ocasión para certificar los imponentes directos de las bandas de su catálogo y para hacerse con sus títulos. “Nuestra filosofía es vender los discos muy baratos. No tenemos mentalidad empresarial -confiesa David-, sólo aspiramos a poder seguir sacando cosas interesantes. Sin arruinarnos, obviamente. Así que la intención como sello es ir consiguiendo fondos para publicar la siguiente referencia”.