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El Podcast de La Ventana Pop (Programa 75)

Blas Fernández | 29 de junio de 2017 a las 5:00

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El último programa de la temporada llega con interesantes novedades, algunas ya en circulación -el epé Relieve de Vera Fauna, fotografiados ahí arriba, y el fantástico remix de Bronquio para Quentin Gas y Los Zíngaros- y otras de lanzamiento inminente -Zines- o con fecha de edición a la vuelta del verano -Blacanova y su nuevo álbum, La cabeza-. También nos hacemos eco de dos sonados retornos -Dogo y Los Mercenarios y Lagartija Nick- y recomendados otros tres festivales singulares: Meridiano Cero, Canela Party y Familia Palmer Festival.

¡Buenas vacaciones! Y recuerde: volvemos en septiembre.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Vera Fauna: Planeta rojo

2.-Vera Fauna: Luna mora

3.-Dogo y Los Mercenarios: Mala reputación

4.-Kill Kill: En tu piso

5.-Quentin Gas y Los Zíngaros: Mala puñalá (Bronquio Remix)

6.-Blacanova: El arte de amar

7.-Blacanova: Zoe

8.-Terry vs Tori: Wapebearer

9-Triángulo de Amor Bizarro: Esa extraña inercia (Anfetamina)

10.-Lagartija Nick: Rock’n’Roll Zine

11.-Nadie Canta: El hipervínculo perfecto

12.-Zines: Take a Walk

13.-Zines: I Wish

14.-Holögrama: Teenagers

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 70)

Blas Fernández | 30 de marzo de 2017 a las 5:00

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Once grupos nacionales, de Amaral a León Benavente, reinterpretan Inercia, el monumental segundo álbum de los granadinos Lagartija Nick, fotografiados ahí arriba en una de sus primeras imágenes promocionales. Con edición prevista para el próximo 4 de mayo, El Podcast de La Ventana Pop estrena hoy dos de los cortes de Inercia (El párpado del puercoespín), la versión que Triángulo de Amor Bizarro se marca de Esa extraña inercia (Anfetamina) y la que Trepàt hace de Satélite.

Pero, por supuesto, hay mucho más en esta entrega del programa. Guadalupe Plata avanza su próximo trabajo versionando a Violeta Parra y Manu Ferrón, del Grupo de Expertos Solynieve, lanza nueva referencia en solitario, Medalla de otro. Recién publicados están Zona temporalmente autónoma de Los Planetas y La escala de Richter de Catenaccio; mientras, Los Jaguares de la Bahía, confirmados para la primera edición del Monkey Weekend, siguen con su plan 12 meses 12 singles.

Completan el lote Álvaro Suite, con otro de los inéditos incluidos en el recopilatorio que celebra el 30 aniversario de la sala de conciertos sevillana Fun Club, y los siempre recomendables directos de The New Raemon & McEnroe, Cómo Vivir en el Campo y The Wheels.

Ya sabe… ¡Suba el volumen!

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Tracklist

01.-Guadalupe Plata: ¿Qué he sacado con quererte? (Violeta Parra)

02.-Los Planetas: Ijtihad

03.-Los Planetas: Libertad para el solitario

04.-Catenaccio: La gran muralla

05.-Lagartija Nick: Satélite

06.-Triángulo de Amor Bizarro: Esa extraña inercia (Anfetamina)

07.-Trepàt: Satélite

08.-Los Jaguares de la Bahía: Longer

09.-Álvaro Suite: And I Wonder

10.-The New Raemon & McEnroe: Cuadratura del círculo

11.-Cómo Vivir en el Campo: Prometiste que no lo harías

12.-The Wheels: Manikin Queen

13.-Manu Ferrón: No es el fin

Antonio Arias: “Decía Morente que hay que grabar discos para diez años después”

Blas Fernández | 6 de mayo de 2015 a las 5:00

Foto: Concha Laverán

Foto: Concha Laverán

La reedición ampliada en 2013 de Hipnosis, primer álbum de Lagartija Nick, publicado originalmente en 1991, no sólo cerró el ciclo de recuperación de la contundente trilogía discográfica con que la banda granadina irrumpió en la escena del rock español –la misma operación se había llevado previamente a cabo con Inercia (1992) y Su (1995)–; también propició el reencuentro sobre los escenarios del cuarteto original –Antonio Arias (bajo y voz), Éric Jiménez (batería), Juan Codorniú y Miguel Ángel Rodríguez Pareja (guitarras)– en lo que entonces se preveía una corta gira destinada a celebrar aquel rescate. Sin embargo, dos años después la máquina sigue en marcha. “Desde la reedición –dice Arias– hacemos una media de dos conciertos al mes. Y nos siguen llamando. Siempre nos hemos llevado bien y además vemos que la cosa sigue sonando real y expresiva. Así que decidimos continuar con la gira. Lo que se impone ahora es grabar algo nuevo este verano, aunque sea un epé. Por lo menos, para que no sea siempre el mismo concierto”.

Y, de hecho, no lo es. Lo que comenzó como una ceremonia centrada en la interpretación íntegra de aquel emblemático título ha terminado por expandir, generosamente, su repertorio. “Hay once discos de Lagartija para tocar, aunque principalmente llegamos hasta Omega“, apunta Arias citando aquel otro memorable trabajo junto al desaparecido cantaor Enrique Morente, el célebre disco que, entre otras tantas cosas, señaló el punto de disolución de la formación original. “Todo fue muy rápido –recuerda–, y quizás eso nos marcó y nos mató al mismo tiempo: éramos incapaces de parar la máquina. Pero la cosa iba volando y había que hacerlo en ese momento, aun a costa de que nuestra salud mental se deteriorara rápidamente”.

Arias siguió al frente de sucesivas reencarnaciones de Lagartija Nick hasta alcanzar esa plusmarca de once álbumes; Éric alternó su rol como baterista en Los Planetas con otras aventuras y, posteriormente, se reintegró en el proyecto; Codorniú se enroló en Matilda y, con algo más de calma, se lo tomó Pareja, colaborador hoy en Lullaby. “El contacto siempre se ha mantenido y la relación ha sido cordial –afirma–. Los músicos de Granada, de lo poco que tenemos, es nuestro corporativismo. Bueno, algunos músicos de los 80 siguen mostrando una ira irreconciliable, que era algo muy de la época. No te vuelvo a hablar en la vida… Y ahí siguen, sin hablarme por algo que pasaría algún día y de lo que yo, ya, ni me acuerdo”.

Sí recuerdan los seguidores de la época –y los de posteriores generaciones, sumados sin pausa con el paso de los años– el carácter gozosamente indómito de aquella reivindicada trilogía, tan rabiosa en su electrizante sonido como premeditada en la carga de profundidad de sus textos. “En el libro de Nando Cruz, que estoy leyendo ahora –dice Arias en referencia a Pequeño circo. Historia oral del indie en España–, está muy bien explicada esa génesis heterogénea de grupos que intentaban conocerse y crear una nueva escena independiente, con más motivación que poderío económico. Algo de eso sobrevive en el sonido, esa expresividad, esas ganas de acercarse a la gente, esa vitalidad, con casi todas las canciones en tonos mayores. Eso les da mucha alegría… Quizás las letras de Hipnosis no han envejecido tan bien. En las de Inercia y Su el collage ya no se define, así que sirven para cualquier época de la vida. Pero el sonido… El sonido me sigue gustando mucho. El germen de los discos de Lagartija fue ponerse en contra de algo que eran tan normal entonces: buscar la multi [multinacional] y Los 40 [Principales]. Y eso sigue vivo en aquellos discos, muy salvajes, que además fueron el origen del trabajo con Enrique Morente”.

Sin rastro aparente de acritud, Arias define la creación de Lagartija Nick como “un golpe de estado contra 091″. Así resume su marcha de aquella otra recordada formación granadina en busca no sólo de nuevos horizontes, también de otra manera de hacer en la que el cambio se convierte en requisito indispensable para mantener el movimiento. “Fue una lucha por defender un sonido –afirma–. En algunos conciertos casi que podíamos parecer los Ramones de Graná, pero al mismo tiempo éramos el germen de lo que vino después. Algo que hicimos bien fue alentar a otras generaciones. No era sólo por nosotros. Ahí también entra, por ejemplo, el hecho de producir el primer epé de Los Planetas. Era una manera de no enquistarse, de hacer de bisagra. Se creó un vínculo de por vida: algo veríamos entre nosotros que era real”.

Foto: Concha Laverán

Foto: Concha Laverán

El vínculo se mantiene. Aquella constelación granaína protagoniza todavía hoy una red de colaboraciones de sobra conocida, concretada en proyectos conjuntos como Los Evangelistas y proclive a la intervención de unos en los discos de otros. Sin ir más lejos, varios integrantes de Los Planetas participaron en la gestación de Multiverso (2009) y Multiverso II. De la soleá de la ciencia a la física de la inmortalidad (2013), los dos discos firmados hasta la fecha en solitario por Antonio Arias, esplendorosas colecciones de adaptaciones de poesía científica –el interés de Arias por la astronomía y el espacio viene de lejos– que acaban de ser reeditadas conjuntamente en un doble vinilo de edición limitada. Una nueva oportunidad de redescubrir sendos títulos, quizás lastrados en su proyección por la modestia de las ediciones originales; quizás también, al cabo de los años, tan celebrados como los de Lagartija Nick. “Hay proyectos que tienen que vivir al margen de todo eso -reflexiona Arias-. En primer lugar, por una cuestión temporal: si tienes la oportunidad de trabajar con un poeta como David Jou, como ocurrió en Multiverso II, es ahora, no luego, intentando convencer a alguna compañía. Con Los Evangelistas podemos trabajar con Sony, pues sin problemas. Pero hay otros proyectos que sabes que podrían tenerte paseando por pasillos eternamente. Hay discos que necesitan dar una vuelta muy grande para llegar a su público, piden vida y coger aliento. Tienen esa promoción retardada, pero también bastante eficaz, que da la convicción. Decía Enrique [Morente] que hay que grabar discos para diez años después”.

La golosa edición en vinilo incluye además la descarga digital de cuatro cortes inéditos, más que probable avance de un futuro Multiverso III. “En principio era sólo eso, un apoyo al doble vinilo, cuatro canciones nuevas, pero Multiverso fue muy pop y Multiverso II podía recordar más al sonido de Los Evangelistas producidos por Martin Glover… Así que el tercero podría ser una manera de unir esas dos corrientes, sin perder nunca esa expresividad pop ni siendo tan oscuro como el segundo. Además, hace poco ha llegado a mis manos un poema de ciencia-ficción de los años 50 que es fantástico… Multiverso supone para mí una manera de seguir explorando la nueva poesía”.

Lector constante de poemas, como su maestro Morente, saca Arias a colación el reciente Voces del extremo, de Niño de Elche, con textos de autores adscritos al encuentro homónimo. “Me ha gustado mucho lo que ha hecho, esa especie de trascendencia de la poesía de la experiencia que llaman poesía de la conciencia -explica-. Hay textos un poco chunguelas y echo de menos más cantaor, más voz, porque es un tío que canta tan bien, que tiene una voz tan vieja… Al final del disco incluso hay cosas que me recuerdan un poco a Omega, y eso hace que me guste todavía más. Es un disco que incluso me reconcilia con Pony Bravo, a los que creo que había trivializado un poco. Me gusta seguir ahondando en nuevas formas poéticas y en gente joven, gente como Rafael Espejo, al que no se nombra tanto pero que es genial. Hay por ahí unos talentos tremendos”.

Entre los talentos musicales locales señala Arias a Pájaro Jack. “Jaime Beltrán -recuerda del cantante y guitarrista de la banda granadina- fue asistente de ingeniero de sonido en Multiverso. Es un tipo técnicamente muy capaz. Es lo que tienen las nuevas generaciones, que vienen muy preparadas, y lo que les falta lo pillan en Internet. Quién lo hubiera pillado entonces, eh, cuando leías libros antiguos que te hablaban de aquella canción… Ahora lo tienes todo en Deezer o Spotify, y eso es maravilloso”.

Lagartija Nick actúa el próximo viernes 8 en la Sala X de Sevilla (c/José Díaz, 7).

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 29)

Blas Fernández | 23 de abril de 2015 a las 5:00

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Vuelven Los Planetas tras años de silencio con el epé Dobles fatigas, que esconde entre sus cuatro cortes Heroína, la polémica bulería del desaparecido Juan Moneo El Torta. Todavía en el terreno del rock jondo, Niño de Elche pone a los flamencos del revés con su nuevo trabajo, Voces del extremo.

Novedades (Tremolina, Nudozudo…) y conciertos, muchos conciertos: Robyn Hitchcock, Las Buenas Noches, Nueva Vulcano, Lost Twin, Chencho FernándezLagartija Nick, El Columpio Asesino, Reina Republica… También el reggae-dub de The Oniric Tree, uno de los grupos presentes en la extensa programación de la IV edición del Routing Day, que se celebrará en Sevilla los próximos días 1 y 2 de mayo. Y a la vuelta del verano, una deliciosa sorpresa en Córdoba: Noches eclécticas en el Palacio de Viana, con actuaciones, entre otros, de M. Ward y Emiliana Torrini.

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Tracklist

1.-Los Planetas: Heroína (Bulería de El Torta)

2.-Niño de Elche: Mercados

3.-Las Buenas Noches: Mañana

4.-Tremolina: Remember We Are Strong

5.-Nueva Vulcano: Hemos hecho cosas

6.-Lost Twin: Acuario de plantas

7.-Chencho Fernández: Una buena noche

8.-Lagartija Nick: Napalm

9.-El Columpio Asesino: Babel

10.-Nudozurdo: El grito

11.-Robyn Hitchcock: To Turn You On

12.-M. Ward: Pure Joy

13.-Emiliana Torrini: Tookah

14.-The Oniric Tree: Like a Bird

15.-Reina Republicana: Baja la voz

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 27)

Blas Fernández | 26 de marzo de 2015 a las 5:00

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Arranca la nueva entrega de El Podcast de La Ventana Pop con un repaso al recomendable libro firmado por el periodista Nando Cruz en torno al indie español de los 90, Pequeño circo, un extenso volumen publicado por Editorial Contra que también repara en algunos precedentes de aquella escena. A propósito, suenan Cancer Moon, Lagartija Nick, Strange Fruit y El Grupo de Expertos Solynieve.

Desde Almería llegan Proyecto Solaz -con un invitado ciertamente peculiar…-; desde Huelva, The Strangers. Seguimos escuchando los nuevos trabajos de Santacruz, Guadalupe Plata y Pájaro Jack, estos últimos con presentación inminente de Vuelve el bien (partes I y II) en su Granada natal.

Más conciertos: Suomo en la Sala X de Sevilla, Lost Twin en el Lapsus Festival de Barcelona, The Jayhawks en Sevilla y Granada… Y aún queda tiempo para revisar el sorprendente nuevo álbum del tinerfeño Diego Hdez, Autotrophic Music.

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Tracklist

1.-Cancer Moon: Tell Me The Secret

2.-Lagartija Nick: Déjalos sangrar

3.-Strange Fruit: Eternal

4.-Grupo de Expertos Solynieve: Colinas bermejas

5.-Proyecto Solaz: Sí a los chiringuitos

6.-The Strangers: Red

7.-Santacruz: Planta noble

8.-Guadalupe Plata: Hueso de gato negro

9.-Pájaro Jack: Ángeles

10.-Suomo: Pheromone

11.-Lost Twin: Coda

12.-Diego Hdez: Come The Summer

13.-Diego Hdez: Heisenberg

14.-The Hayhawks: Hey Mr. Man

Un mundo real (tan raro, tan extraño, tan difícil)

Blas Fernández | 16 de febrero de 2013 a las 5:00

Según explicó Antonio Arias años después, tanto el título de Hipnosis, primer álbum de Lagartija Nick, como el del posterior Inercia hacían referencia a estados fuera de control, ésos en los que el individuo o el colectivo siente cómo se evapora su capacidad de decisión y es arrastrado por la propia dinámica de las situaciones. Con la veterana banda granadina ocurrió algo similar en al menos dos ocasiones: la primera, cuando a comienzos de los 90 la descomunal onda expansiva del Nevermind de Nirvana sacudió el mercado mainstream, empujando a las multinacionales del disco al rápido fichaje de ruidosas bandas de rock y a la escena misma del entonces llamado rock alternativo hacia su inevitable implosión; la segunda, cuando la difícil deriva post-Omega, iniciada con Val del Omar (1998) y no metabolizada con propiedad hasta mucho después, condujo al grupo hacia un circuito y una escena -lo de su etiquetaje trash-metal comenzó como un desliz y se convirtió en camuflaje- que Arias terminaría reconociendo ajena.

El fichaje por parte de Sony-CBS se saldó con dos discos mayúsculos -el mencionado Inercia (1992) y Su (1995)- y con la manifiesta incapacidad de la compañía para rentabilizar semejante propuesta. Lo del desvío al trash-metal, o así, tuvo una digestión más pesada. Con Antonio como único componente original de una formación expuesta a continuos cambios, transcurriría casi una década antes de que Lo imprevisto (2004), de nuevo con Eric Jiménez sentado a la batería, recuperase una inventiva sónica -la lírica no flojeó nunca- equiparable a la de sus comienzos.

Pero eso, claro, sucedió años después. Lo que teníamos en 1991 era Hipnosis, un disco de parto difícil y prolongado. Tanto que había comenzado su gestación en la segunda mitad de la década anterior, cuando tras Más de cien lobos (1986) Arias abandonó 091 y dio forma a una primera versión de Lagartija Nick. Aún volvió a su antigua banda para registrar Doce canciones sin piedad (1989), pero nada más. Antonio, Eric -antes en KGB y más tarde, ya sabe, en Los Planetas- y el atómico guitarrista algecireño Juan Codorniú grabaron una maqueta del nuevo grupo; se levantaron el premio de un concurso de bandas noveles organizado por el programa de televisión Duduá -hoy cuesta creerlo, pero entonces en Canal Sur se escuchaba algo más que copla-; participaron en la compilación local Rock GRX 89; colaron una devota versión de I Had Too Much to Dream (Last Night), de Electric Prunes, en uno de aquellos iniciáticos recopilatorios de Munster Records y ficharon por Romilar-D, el sello independiente madrileño que cobijaba, entre otros, a Sex Museum y The Pleasure Fuckers.

No lo puedes ver, el sencillo publicado en 1990, avisó de lo que se avecinaba, aunque ni siquiera la majestuosa contundencia de su crescendo, condensada en poco menos de tres minutos, pronosticaba todavía el calibre del proyectil por llegar, con potencial explosivo incrementado tras la incorporación de un cuarto componente, el guitarrista Miguel Ángel Rodríguez Pareja.

Hipnosis fue un mazazo, sí, un deslumbrante destello para aquella generación que se distanciaba del pop español de los 80, amortizado entonces hasta la desintegración, aunque aún tardó lo suyo en ser reconocido como tal por quienes venían detrás. En los créditos de esta golosa reedición -¡por fin!-, Antonio Arias menciona la “existencia de una especie de movimiento preindi” como puerta de entrada de Lagartija Nick al estudio de grabación. Sin embargo, ésa fue al mismo tiempo la relativa maldición -el tiempo suele terminar poniendo las cosas en su sitio- que acompañó a parte de aquellos grupos-bisagra, demasiado rock para el incipiente indie y demasiado indies para los asimilados independientes de antaño.

Así las cosas, la elección como productor de Fino Oyonarte, de Los Enemigos -otra banda en la encrucijada- se antoja hoy una afortunada sincronía cósmica. Grupo y productor se entienden sin palabras, emiten sus señales en la misma frecuencia y captan la tensión del momento en una instantánea sobrecargada de energía -en esos mismos créditos, Fino todavía se entusiasma al evocar la incontenible potencia que el grupo despliega en las rápidas sesiones de grabación-.

Ése es el vigor que, incombustible, sigue transmitiendo Hipnosis, eléctrica conmoción sin pausa siquiera cuando recurre a la reconocida filiación psicodélica de Arias -El mundo desaparecido de los guantes y La gran depresión, cerrando y abriendo, respectivamente, las dos caras del vinilo original-. El nutrido y nutritivo resto es un golpe directo al estómago -post-punk en vertiente visceral- y al cerebro, por donde los textos de Arias -el mismo tipo que elige para la portada un collage del entonces todavía no muy reivindicado Josep Renau; el mismo que va a introducir a Val del Omar en el imaginario pop antes de su canonización oficial; el mismo que luego convertirá en canciones poemas científicos- se desplazarán incontrolables, haciendo rebotar en la cavidad craneal un sinfín de imágenes sugestivas y automáticas. Hipnosis, Sonic Crash, Tan raro, tan extraño, tan difícil, Napalm, Disneyworld, Un mundo real… No es que suene en cascada: es una cascada.

Material así, el que conforma uno de los discos capitales del rock en español, justifica por sí mismo esta tardía aunque agradecida reedición, última de la trilogía original tras los pertinentes rescates de Inercia y Su. No obstante, los extras hacen honor a su condición y enriquecen el conjunto final. Los cortes ya conocidos -amén de figurar en caras B de singles o recopilatorios, Gangsterville, Policía detrás, Algo cínico, I Had Too Much to Dream y el No Man’s Land de Syd Barret ya fueron reunidos en un minielepé en 1993- resultan ilocalizables hoy día en formato físico más allá del mercado coleccionista. Los demás -Una luz, Sedán, El placer de los gurús y la versión de Leave My Kitten Alone- saltan por primera vez desde las maquetas a ese mundo real, raro, extraño y difícil, en el que Lagartija Nick, superando errores, desbordando talento, volvió a recuperar el control.

Apéndice extra a los extras. Como es lógico, la reedición de Hipnosis no compila todo el material generado por la banda durante sus primeros años. Además de las maquetas y de las muchas ideas bosquejadas en un cuatro pistas, existen otros cortes que incluso llegaron a editarse, pero que hoy resultan de localización más o menos imposible. Es el caso de las dos pistas incluidas en el mencionado recopilatorio de bandas locales Rock GRX 89, con una corta tirada auspiciada por la Diputación Provincial de Granada. Compartido con Argantes Sagora, Recargables, Dementes y Correcaminos -¿adivina quién era la cantante de esta última formación?-, en él figuraban unos Lagartija Nick aún a distancia sideral de lo que nos ofrecerían en Hipnosis, pero apuntando maneras. Aquellas dos canciones eran El sentido de las palabras

…y ¿Qué harás por mí?, un corte con solo de guitarra final a cargo de otro viejo conocido, José Ignacio García Lapido.

Boronía recuerda a Enrique Morente

Blas Fernández | 15 de mayo de 2012 a las 7:25

Gabriel Núñez Hervás, en una imagen reciente tomada en Córdoba. / José Martínez

El próximo jueves 24 de mayo el Teatro Central de Sevilla acoge la presentación de los dos números especiales que la revista Boronía ha dedicado a la figura del desaparecido Enrique Morente, nombre capital en la música española de las últimas décadas, artífice en buena medida de la acepción contemporánea del flamenco y puente siempre abierto entre este género y otros lenguajes sonoros. De su acercamiento al rock, o del acercamiento de ciertos rockeros a su magisterio, dejan gozosa prueba obras como el monumental Omega; de su herencia entre estos últimos, discos como La leyenda del espacio de Los Planetas o el inspirado y sentido tributo rendido a su obra por éstos y por sus viejos y leales amigos de Lagartija Nick, el Homenaje a Enrique Morente de Los Evangelistas.

El primer Libro de Morente, publicado en el verano de 2011, compiló un largo listado de recuerdos e impresiones evocados por allegados, compañeros y seguidores -entre otros, Pedro G. Romero, Diego A. Manrique, Gerardo Núñez, Jesús Arias, Ignacio Julià, José Ignacio Lapido, Balbino Gutiérres, Alberto Manzano, José Sánchez-Montes y Javier Liñán- con un resultado tan inesperado como deslumbrante: de la profunda conmoción causada por el cercano fallecimiento del cantaor brotaba una emoción que, en sucesivas lecturas, se revelaba como una fuente de información de primer orden.

Similar estructura guarda el Libro de Morente II, aparecido el pasado mes de febrero, que al plantel de firmas invitadas -esta vez, también entre otros, Aurora Carbonell, Santiago Auserón, Daniel Alonso, José Luis Ortiz Nuevo, Joaquín Pérez Azaustre, Lee Ranaldo y Guillermo Z. del Águila- suma densas y reveladoras entrevistas con Soleá Morente, Israel Galván, Los Evangelistas, Pepe Habichuela y el propio Morente.

Al frente de este proyecto editorial se encuentra el cordobés Gabriel Nuñez Hervás, activista fanzineroso en los últimos años 80, promotor discográfico, organizador de conciertos -él fue el responsable de la aparición de Los Evangelistas en La Noche Blanca del Flamenco de Córdoba en junio de 2011- y rendido admirador del cantaor. Para la presentación en Sevilla, la última tras sendos actos en Madrid y Córdoba, Núñez Hervás ha configurado un cartel en el que no sólo destaca la presencia del guitarrista Pepe Habichuela, fiel escudero de Enrique Morente, sino también la de la mitad de Los Evangelistas: Antonio Arias y Éric Jimémez, que realizarán un breve set acústico en lo que se antoja una ocasión única. De todo ellos, y de más, habla el hombre tras Boronía.

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Gloria a Enrique Morente

Blas Fernández | 1 de marzo de 2012 a las 8:07

Los Evangelistas, durante su actuación en ‘La noche blanca del Flamenco’ de Córdoba en junio de 2011. / Rafael A. Butelo

Homenaje a Enrique Morente. Los Evangelistas. El Ejército Rojo / Sony Music. Rock. 2 LP / CD / Libro-disco

Heredero natural de aquel canon post-Omega que ya dio pruebas de su largo alcance en La leyenda del espacio de Los Planetas, este sentido Homenaje a Enrique Morente vuelve a reunir en torno al legado del cantaor y maestro granadino a aquellos músicos que junto a él redefinieron las bases del acercamiento entre flamenco y rock, tendiendo un robusto puente entre las experiencias en el mismo sentido llevadas a cabo a finales de los 70 y comienzos de los 80 –Veneno, Pata Negra…– y certificando, de paso, la obsolescencia, en términos de rock contemporáneo, de aquellas añejas fusiones sustentadas en gastados arquetipos sonoros y otros clichés facilones.

Si Antonio Arias y Eric Jiménez (Lagartija Nick, Los Planetas) vivieron en primera persona el proceso de Omega (1996) y sus gozosas consecuencias, J y Florent (Los Planetas) disfrutaron en igual medida del magisterio y la amistad de Morente, colaborador ocasional y presencia capital en el mencionado La leyenda del espacio (2007) y en Una ópera egipcia (2010).

Esa cercanía marcó de partida una notable diferencia entre este penúltimo contagio flamenco con epicentro en Granada y su antecesor sevillano, el de los hermanos Amador y el incombustible, por muchos años, Kiko Veneno. Mientras que en Sevilla la simbólica figura del pastor-guía, encarnada en el gaditano Camarón, plegó velas quizás acuciada, sólo quizás, por las reticencias mostradas desde el entonces hermético ámbito jondo –dejando casi solos a los vástagos; ahí quedaba, al fin y al cabo, Ricardo Pachón–, en Granada, Morente, más que acostumbrado a los desplantes de una crítica miope y sorda, mostró con acierto su indiferencia ante los inmovilistas protagonizando una continua búsqueda que resultaría en algunos de los discos más hermosos e intensos de la música española del siglo XX.

Perseverante también en el permanente cultivo de su curiosidad, Morente trenzó alianzas, entre otros, con aquellos músicos de rock de su ciudad que hoy pueden reivindicarse, si hiciera falta, como auténticos discípulos, apóstoles consagrados a predicar la buena nueva cuando la oportunidad se presenta. Esos mismos músicos, al cabo, a los que bastó una idea lanzada por el siempre atento e incansable editor y agitador cordobés Gabriel Núñez Hervás –la organización de un homenaje al desaparecido cantaor en el festival La noche blanca del Flamenco– para poner en marcha este emotivo y nuevo proyecto de rastreo y adaptación del legado del cantaor al ámbito del rock.

De ahí, cómo no, extraen Los Evangelistas once de las doce canciones que, finalmente, conforman este tributo a Morente, un artefacto editado en diversos y golosos formatos –a la versión normal en CD se suma otra en doble vinilo de 180 gramos, con descarga en MP3, y una tercera especial y limitada en disco compacto con el añadido de los dos números especiales que le revista Boronía dedicó al cantaor: nada menos que 372 páginas morentianas–, que, como era previsible, sobrepasa de largo el terreno del reconocimiento al maestro para configurarse, a la postre, como ese heredero aludido al principio, inherente continuación del camino emprendido con Omega.

No es casual ni inocente la elección para abrir el álbum de esa adaptación que Morente hiciera de Fray Luis de León, con Antonio Arias entonando un dulce Gloria a Dios / Gloria a Dios, en contraste con un océano de saturación, que despeja dudas, si quedaban, sobre el papel que el cantaor desempeñó entre su rebaño.

Hilvanando los cortes –pespuntes sólo sueltos, por razones obvias, en la versión en vinilo–, crece la emoción y la intensidad atravesando un repertorio de alternancia vocal entre Arias y J –al último corresponde, ungido de gravedad, la hermosa relectura de la Serrana de Pepe de la Matrona, uno de los abundantes momentos sobrecogedores del álbum: pasa diciendo / pasa diciendo / donde yo no hago falta / no me entretengo–, sacudido con intensidad sísmica gracias a la irrupción de Carmen Linares en Delante de mi madre. El mínimo texto –Delante de mi madre / no me digas ná / porque me habla mu malamente / cuando tú no estás–, cantado con la hondura abisal habitual en ella, se desdobla en múltiples bucles dentro de un magma psicodélico de, ufff…, subyugante belleza.

Soleá Morente, hija del cantaor, y Aurora Carbonell, su viuda, suman también su recuerdo a este imponente homenaje. La primera, paradoja, interpretando La estrella y doblando a Arias en la espeluznante Yo poeta decadente; la segunda, aportando el óleo que sirve como portada al disco, un rojo fuerte manchado en negro. Tan directo, tan potente, como la presencia de Morente en la memoria de quienes, en persona o por su obra, lo conocieron y estimaron. Gloria pues.

Se ha reunido el comité de expertos

Blas Fernández | 2 de febrero de 2012 a las 8:05

El eje de la Tierra. Grupo de Expertos Solynieve. El Ejército Rojo. Rock. CD

Reunido en torno a ese núcleo duro que conforman Montero Castillo y Aguirre Suárez –alias ad hoc del músico y letrista Manuel Ferrón y de J, de Los Planetas–, el Grupo de Expertos Solynieve saltó a la arena discográfica con un álbum, Alegato meridional, sobrado de razones para ser considerado algo más que un divertimento paralelo a las principales ocupaciones de sus integrantes, incluidos, amén de los mencionados, miembros de Lori Meyers y Lagartija Nick.

Con un pie en el folk-rock norteamericano de ascendente sesentero y el otro en la métrica y la sonoridad de una lírica andaluza en gozosa revisión –reivindicada, en el fondo, como postura vital: ahí quedaba la versión del Sureños de Silvio para corroborarlo–, el alegato de los granadinos revestía con despreocupado aire de premeditada indolencia una sólida propuesta cuya proyección, sin embargo, quedaba limitada por la naturaleza ocasional de la propia formación.

Seis años después y con nuevos proyectos satélite en órbita –Ferrón tiene listo un álbum en solitario y los morentianos Los Evangelistas publicarán el suyo el próximo 21 de febrero–, semejante comité de expertos saca tiempo –las ganas se notan en cada uno de los diez cortes– para registrar El eje de la Tierra.

“Más ordenaico y menos golfo y underground” que Alegato meridional, como recientemente le comentaba Ferrón a Blanca Durán en una entrevista para Granada Hoy, el nuevo disco del Grupo de Expertos Solynieve pule esas canónicas formas ya bien perfiladas concediendo mayor peso tanto al ropaje armónico como a los textos que visten, ya sean éstos dichosos juegos de dichos en torno a refranes populares –Perros muertos, el ocurrente equivalente a aquella deliciosa versión de Déjame vivir con alegría de Vainica Doble presente en el anterior disco– o ácidas crónicas del tiempo que nos toca vivir –Vienen a mi casa vendedores de seguros / Advierten que lo voy a pasar mal / Son los mismos que esta tarde me dejaron sin un duro / Y seguro que ahora vienen a por más, entona J en Por qué no te largas de aquí–.

Con Ferrón ganando presencia como compositor y vocalista –suya es una de las mejores canciones del álbum, Merienda de negro, con estribillo netamente granadino: Si no es pa’tanto / Ya estamos tardando / Tanta polla pa’ná– y demostrando otra vez un exquisito gusto a la hora de llenar la cuota de covers –aquí cae el Shouting In A Bucket Blues de Kevin Ayers–, El eje de la Tierra se revela como un delicioso artefacto con capacidad para sobrevolar de nuevo los lindes de la curiosidad que sus miembros más ilustres puedan despertar entre su inmediato círculo de adeptos. Claro que, otra cosa es que éstos se muestren dispuestos a dar auténtica vida al grupo o, simplemente, disponibles para ello.

De momento, El eje de la Tierra se puede adquirir en CD en la web de El Ejército Rojo, aunque la banda anuncia una próxima edición en vinilo de alto gramaje.

Ahí les dejo el clip de La nueva reconquista de Graná.

Antonio Arias contesta sus preguntas

Blas Fernández | 13 de abril de 2011 a las 13:11

Foto: Patri Díez

Foto: Patri Díez

Como supongo que muchos de ustedes ya sabrán, Antonio Arias, de Lagartija Nick, protagoniza mañana un encuentro digital con los lectores de los diario del Grupo Joly a propósito de la edición del nuevo álbum de la banda, Zona de conflicto.

Si les apetece plantearle una pregunta, pueden hacerlo mediante este enlace.