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El Podcast de La Ventana Pop (Programa 70)

Blas Fernández | 30 de marzo de 2017 a las 5:00

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Once grupos nacionales, de Amaral a León Benavente, reinterpretan Inercia, el monumental segundo álbum de los granadinos Lagartija Nick, fotografiados ahí arriba en una de sus primeras imágenes promocionales. Con edición prevista para el próximo 4 de mayo, El Podcast de La Ventana Pop estrena hoy dos de los cortes de Inercia (El párpado del puercoespín), la versión que Triángulo de Amor Bizarro se marca de Esa extraña inercia (Anfetamina) y la que Trepàt hace de Satélite.

Pero, por supuesto, hay mucho más en esta entrega del programa. Guadalupe Plata avanza su próximo trabajo versionando a Violeta Parra y Manu Ferrón, del Grupo de Expertos Solynieve, lanza nueva referencia en solitario, Medalla de otro. Recién publicados están Zona temporalmente autónoma de Los Planetas y La escala de Richter de Catenaccio; mientras, Los Jaguares de la Bahía, confirmados para la primera edición del Monkey Weekend, siguen con su plan 12 meses 12 singles.

Completan el lote Álvaro Suite, con otro de los inéditos incluidos en el recopilatorio que celebra el 30 aniversario de la sala de conciertos sevillana Fun Club, y los siempre recomendables directos de The New Raemon & McEnroe, Cómo Vivir en el Campo y The Wheels.

Ya sabe… ¡Suba el volumen!

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

01.-Guadalupe Plata: ¿Qué he sacado con quererte? (Violeta Parra)

02.-Los Planetas: Ijtihad

03.-Los Planetas: Libertad para el solitario

04.-Catenaccio: La gran muralla

05.-Lagartija Nick: Satélite

06.-Triángulo de Amor Bizarro: Esa extraña inercia (Anfetamina)

07.-Trepàt: Satélite

08.-Los Jaguares de la Bahía: Longer

09.-Álvaro Suite: And I Wonder

10.-The New Raemon & McEnroe: Cuadratura del círculo

11.-Cómo Vivir en el Campo: Prometiste que no lo harías

12.-The Wheels: Manikin Queen

13.-Manu Ferrón: No es el fin

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 69)

Blas Fernández | 16 de marzo de 2017 a las 5:00

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Con el escaso margen de unas pocas semanas, Los Planetas vuelven a ser la imagen de El Podcast de La Ventana Pop. ¿La razón? El estreno de una de las canciones, todavía inédita, que el próximo día 24 aparecerán en Zona temporalmente autónoma, el esperado nuevo álbum de la banda granadina.

Estrenos son también El cerro de la cárcel, un corte de La escala de Richter, segundo trabajo de los cordobeses Catenaccio, y Trouble Mass Bass, el tema que Los Jaguares de la Bahía de Paco Loco han grabado para el álbum recopilatorio con el que la sala Fun Club de Sevilla celebra su XXX aniversario.

Entre los avances de discos por llegar suenan Automatics, Amphetamine Discharge, Arista Fiera y Nacho Camino; entre los recién llegados, Atavismo, Alondra Galopa y Los Punsetes.

Y para completar, varios conciertos recomendados: Alejandro Escovedo, Damien Jurado, Spacemen 3 y Las Odio.

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Tracklist

1.-Alejandro Escovedo: Heartbeat Smile

2.-Damien Jurado: QACHINA

3.-Spacemen 3: Take Me To The Other Side

4.-Los Planetas: La gitana

5.-Atavismo: La maldición del Zisco

6.-Nacho Camino: La tierra quemada

7.-Catenaccio: El cerro de la cárcel

8.-Alondra Galopa: Que no

9.-Arista Fiera: Castelao

10.-Las Odio: Cuchillas

11.-Automatics: El fin de los días

12.-Amphetamine Discharge: Poison Fruit

13.-Los Punsetes: Humanizando los polígonos

14.-Los Jaguares de la Bahía: Trouble Mass Bass

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 68)

Blas Fernández | 2 de marzo de 2017 a las 5:00

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Arranca una nueva edición de El Podcast de La Ventana Pop con SFDK y su homenaje a Fun Club, veterana sala de conciertos sevillana que celebra su XXX aniversario con un álbum recopilatorio. Más fiesta: el colectivo Oh My Cat convoca a Bronquio y Fuckaine para lamentar 25 años sin Curro (no se pierda el vídeo enlazado). Entre los discos por llegar suenan avances de Apartamentos Acapulco (fotografiados ahí arriba), Nacho Camino, Terry vs. Tori, Catenaccio y The Milkyway Express; entre los recién editados, Los Planetas y Malheur. Y en el apartado de conciertos, sugerentes citas con Mighty Sands, Cave StoryTriángulo de Amor BizarroJose Casas y La Pistola de PapáInstant Party.

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Tracklist

01.-SFDK: Volver

02.-Bronquio: Cocowawa

03.-Fuckaine: Expo 92

04.-Nacho Camino: Kalenda maya

05.-Malheur: Afro-soviet

06.-Los Planetas: Islamabad

07.-Apartamentos Acapulco: Juan sin miedo

08.-Mighty Sands: Tibo

09.-Cave Story: Microcosmos

10.-Triángulo de Amor Bizarro: Baila sumeria

11.-Terry vs Tori: Wapebearer

12.-Catenaccio: Antequera

13.-Jose Casas y La Pistola de Papá: Pura diversión

14.-Instant Party: Talkin’bout You

15.-The Milkyway Express: 100º City

“Van saliendo nuevos grupos que hacen más o menos lo mismo, pero con otras caras”

Blas Fernández | 24 de febrero de 2017 a las 5:00

chinarro_1“Son grandes músicos, muy jóvenes, y me contagian su energía”, dice Antonio Luque, Sr. Chinarro, de la banda que ahora lo acompaña -el guitarrista Jaime Beltrán y el baterista Mario Fernández, del grupo granadino Pájaro Jack, y el bajista Mario Rodríguez-, el mismo grupo con el que grabó su décimo sexto álbum, El progreso (2016), producido por J (Los Planetas), y con el que este sábado actúa en el Teatro de Triana.

-¿Cuánto hace que no ofrece en Sevilla un concierto al uso?

-Pues no lo sé. Hace ya tiempo que no hago distinción de dónde estoy tocando… El año pasado tocamos en un evento publicitario o algo así, en el Muelle de Nueva York, frente a la antigua Fábrica de Tabacos. Fue en verano y hacía muchísimo calor. Y en el nuestro hizo menos, pero en el de Christina Rosenvinge, que fue el siguiente, creo… Casi se tuvo que ir al hospital. Esa genética del norte no aguanta.

-Sigue y déjate de hablar / De principios y finales / La historia no está ni bien ni mal / Son sólo efectos especiales. ¿Qué hay de autobiográfico en la canción que abre El progreso?

-Bueno… Todas las canciones tienen algo de autobiográfico, lo que pasa es que hay que fantasear un poco intentando montar una historia que se cierre en la propia canción. Luego la gente no sabe qué es ficción y qué realidad, pero esa frontera hace tiempo que dejó de tener sentido para mí.

-¿Toleramos mal la veteranía en el pop?

-Recuerdo cuando era un chaval y la profesora de francés nos ponía a Georges Moustaki. Yo pensaba “¿A mí qué me importa este tío con el pelo blanco?”. Ahora me veo en esas fotos en las que tengo el pelo largo y con canas y me digo “¿Por qué yo? ¿Por qué tengo que parecerme yo a Moustaki?”. Bueno, igual es que sus canciones también eran un poco rollo. No lo sé, porque no he vuelto a escucharlas. Creo que haciendo buenas canciones que transmitan vitalidad o ideas como nosotros podemos y todo ese rollo, la gente joven, que es la que va a los conciertos, las va a recibir bien sea cual sea el aspecto del cantante o del bajista o del baterista. Aunque, claro, hay que hacer buenas canciones. En realidad, la veteranía debería ayudar a eso, pero hay que contar también con la inspiración, que puede llegarle igual a un chaval de 20 años. Como dijo Dean Wareham en su libro Black Postcards, ningún tonto está libre de hacer un hit de vez en cuando. Se trata de que te salga alguno e ir tirando con eso.

-Pero es evidente que existe un cierto sector de público, y no necesariamente joven, que se pone en guardia ante el músico con una discografía amplia. Como preguntándose “¿Éste todavía sigue?”.

-Claro, siempre se quieren novedades. De todo se cansa uno. Van saliendo nuevos grupos que hacen más o menos lo mismo, pero con otras caras. Igual pasa con las actualizaciones de los teléfonos, que son más o menos los mismos, pero uno tiene la sensación de que… No sé… ¿Por qué la gente se deshace del iPhone 6 para pillarse el 7? “Es que es nuevo”. Pues así pasa con los grupos. Pero, insisto, por mucho que un grupo lleve 20 discos, si el vigésimo primero tiene calidad y varios hits, a la gente le va a gustar.

-Otro fenómeno observable en músicos, como usted, de larga trayectoria: llegados a cierto punto, recurren al molde, al canon, al patrón. En La fiebre del oro tiene un aire western; en Maravilla, el ritmo es de batucada… Y no es el primer álbum suyo en que esto ocurre…

-Pues concretamente la batucada en Maravilla y el aire Morricone en La fiebre del oro no son ideas mías, sino aportaciones de la gente con las que grabé el disco. Cuando entro en un estudio de grabación, si no siento que van a pasar cosas que no están previstas, que va a haber algo de diversión e improvisación, entonces no me interesa grabar. Para eso mejor grabar en directo y ya está. No me gusta entrar en el estudio con ese aire de solemnidad de “vamos a hacer algo grande”. No, yo quiero divertirme un poco. Cuando J sugirió meter lo de Morricone, me pareció divertido y, además, pegaba con la letra. Igual con el baterista, que había hecho cosas de música brasileña. Pensó que ese ritmo encajaba y a todos nos pareció divertido. En la música hay muchos patrones que puedes seguir. A mí me interesa la recombinación, sin llegar a hablar, por supuesto, de fusión y ese tipo de cosas. Sobre todo si uno se puede divertir.

-Quizás también sea una manera de cambiar, de hacer algo que, después de 16 discos, aún no haya hecho.

-Sí, pero de verdad que eso no me preocupa. Ahora estoy escribiendo canciones nuevas y lo que quiero es que suenen a Chinarro. No se trata de reinventarse al estilo de Madonna haciendo ahora un disco de techno y al siguiente otro de country. Entre otras cosas, porque para eso hace falta gente más capacitada que yo, que no tengo tantos recursos. Pero de pronto puede llegar el baterista nuevo y meter ese ritmo de batucada. Y queda bien y lo acepto. Hace tres discos, Babieca también tenía acordes con aires un poco brasileños. Jordi [Gil] ya le puso a San Antonio cierto aire bossa… Me parecía coherente dentro del historial de canciones de Chinarro. En el fondo, vas haciendo discos y ves que es bonito cómo se han ido integrando otras posibilidades que no son aquellas del noise-pop de los 90. Pero, vaya, tengo claro que por mi tono de voz, por mi manera de ser y por mi impronta metafísica, que diría alguno, lo que me queda mejor son las canciones con aire taciturno y un poco tristes.

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-En el disco se acredita a J la letra de El progreso. Creo que, versiones aparte, nunca había cantado en un álbum propio un texto que no fuera suyo…

-Bueno, esto es una frikada que casi no merece la pena recordar, pero en el primer disco, la versión de New Order [Leave Me Alone] tiene una letra distinta a la original, que escribió Jesús Llorente. Pero más allá de eso, creo que no. Respecto a El progreso… J tenía una idea musical y yo escribí una letra, pero no la terminé. Así que lo hizo él y yo cambié parte de la música. La letra es de los dos y creo que se ve claramente cuáles son sus frases y cuáles las mías, así que no lo voy a decir.

-En esa misma canción colabora Soleá Morente. ¿Cómo surgió esa posibilidad?

-Lo sugirió J mientras grabábamos. Creo que ha quedado muy bien, pero ahora el problema viene cuando tengo que cantarla en directo haciendo los dos papeles… No es fácil, no. Lo que hace Soleá no lo hace cualquiera.

-Ha tenido la oportunidad de trabajar con padre e hija. Con Enrique lo hizo en El rito, del disco El fuego amigo.

-Eso es un honor. En fin, no voy a descubrir yo a estas alturas quién era Enrique Morente.

-Hay una hermosa canción en El progreso, La ciudad provisional, en la que narra un viaje desde la ciudad en la que vive, Málaga, a esa otra en la que nació y creció. ¿Es una declaración de amor a Sevilla?

-Sí, de amor-odio. La verdad es que echo de menos Sevilla. Cualquier día hago la desbandá, pero de vuelta. Aunque el calor… Hace mucho calor. Se me baja la tensión y me pongo de muy mal humor. Fíjate lo que le pasó a Christina Rosenvinge… Bueno, en realidad siempre estoy de un lado a otro, así que no estoy en ninguno.

-El progreso resulta un disco particularmente calmado. ¿Responde eso a un estado de ánimo concreto?

-Entre el productor y nosotros decidimos darle ese aire taciturno que, como decía antes, es el de Chinarro. Cada disco sale como sale porque se hace en un momento concreto y con unas sensaciones concretas. Y además, también una vez más, coincidió con un cambio de banda justo antes de entrar a grabarlo. Con ellos ya he hecho un montón de conciertos y tenemos otra dinámica de trabajo que no existía cuando grabamos el disco y que va a dar otros frutos. De hecho, ya hemos grabado algunas canciones nuevas.

-El potro de tortura es parte de la diversión / La vida no es tan dura / Déjate de inquisiciones que no van contigo / Levántate el castigo. ¿Nos castigamos en exceso?

-Todo el rato, sin lugar a dudas. Y los que tenemos hijos lo sabemos bien. Ya vemos para qué sirve el sistema educativo y por qué se pelean tanto los políticos sobre la educación: porque no es educación, es castración. Se trata de tener a todo el mundo acojonado todo el tiempo. Y es difícil romper esa barrera y sentirse un poco libre. Vivimos en una sociedad en la que a poco que saques los pies del tiesto ya te tildan de loco. Y hay muchas cosas en juego.

-Han pasado ya cinco años desde su novela Exitus. ¿Está escribiendo?

-No, ya no voy a escribir más hasta que no tenga ganas de hacer conciertos. Mientras tenga ganas de ir con la guitarra por ahí… Un disco llega a mucha más gente, lo puedes poner en el spoti mientras friegas el suelo o te peinas. Eso no lo puedes hacer con un libro. Y luego… Se escucha más música que libros se leen. Aquí y en cualquier parte del mundo. Teniendo la capacidad de hacer las dos cosas, de momento elijo la música. Cuando ya sea un señor decrépito, si es que llego, cuando se me caiga el pelo o me vea ridículo con la guitarra, pues ya me pondré. En realidad, tenía una idea para una segunda novela, pero me pareció que eso me iba a tener concentrado durante un año y pico. Y un disco me permite hacer conciertos y tener mejores ingresos que escribiendo una novela, vaya. Te pegas un año y pico y te vuelves loco: empiezas a vivir la vida de tus personajes y abandonas la tuya por completo. Lo cual es muy liberador… Pero, por otro lado, abandonas el grupo. Eso explica el lapso de tiempo que hubo entre Ronroneando y Presidente. Tres años. Fue por la novela. Creo que me hubiera ido mejor haciendo más discos con aquella banda, pero bueno, me pegué el vacile de poder escribir una novela, que no tuvo malas críticas ni vendió mal tampoco.

Sr. Chinarro presenta El progreso este sábado a las 21:00 en el Teatro de Triana (Condes de Bustillo, 17). Grupo telonero: The Royal Landscaping Society. Entradas anticipadas a 12 euros.

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 66)

Blas Fernández | 2 de febrero de 2017 a las 5:00

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Siempre es buena noticia el regreso de Los Planetas (fotografiados ahí arriba), pero cuando lo hacen con una canción tan redonda como Espíritu olímpico, avance de su nuevo álbum, la sensación es inmejorable. Más discos por llegar -Salto horizontal de Maga, Que el mañana sea bueno de Dolorosa y Viva de Los Punsetes- y otros de reciente aparición -Caravana de Quentin Gas & Los ZíngarosThe Year of The Monkey de The WheelsMirad lo que me habéis hecho hacer. Por favor de Detergente Líquido- conforman un programa con no pocos anuncios de conciertos -Schwarz, The Divine Comedy, Sr. Chinarro y The Royal Landscaping Society-. Ya sabe: ¡Suba el volumen!

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Tracklist

1.-Los Planetas: Espíritu olímpico

2.-Los Planetas: Voy a por tabaco

3.-Quentin Gas & Los Zíngaros: Sultana

4.-Schwarz: El propósito es el fuego

5.-Maga: Báltico

6.-The Divine Comedy: Napoleon Complex

7.-Sr. Chinarro: Maravilla

8.-The Royal Landscaping Society: Friends and Lovers

9.-The Wheels: Dream On

10.-The Wheels: The Year of The Monkey

11.-Detergente Líquido: Las farolas de la autopista

12.-Dolorosa: Dominar el tiempo

13.-Los Punsetes: Mabuse

“El mercado ha cambiado radicalmente: vuelven las canciones”

Blas Fernández | 16 de octubre de 2015 a las 5:00

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Anunciaron a finales del pasado julio su concierto de este viernes
en la fiesta de apertura de temporada del Teatro Central. Y menos de un mes después, cuando aún no había expirado agosto, las 700 entradas disponibles ya habían volado.

Se entiende tanta expectación: aunque hubo ocasión de ver a algunos de sus integrantes en varios de esos celebrados proyectos paralelos (Grupo de Expertos Solynive, Los Evangelistas…), Los Planetas no pisaban Sevilla desde 2010, cuando figuraron como cabezas de cartel del festival Territorios. “Las entradas para los pocos conciertos que hicimos antes del verano, en Granada, Bilbao, Madrid y Barcelona, también se agotaron muy rápido -dice J al otro lado del teléfono-. Habitualmente actuamos en sitios con más aforo o en festivales con muchísimo público. La movida fue que para tocar en Benicàssim nos exigieron que no lo hiciéramos antes en salas grandes. Pagaron bien, claro, pero con cláusula de exclusividad. Aunque tocar en sitios pequeños mola, eh… Tener al público cerca hace que ésos sean siempre los mejores conciertos, sin duda”.

A lo largo de 22 años de trayectoria, los que distan entre Medusa EP (1993) y las cuatro canciones de Dobles fatigas (2015), la banda granadina se convirtió en bastante más que uno de los escasos grupos supervivientes del indie español de los 90. Su influencia sigue vigente, aunque no guarde relación alguna con ese intrascendente pop con ínfulas que hoy suele usurpar la etiqueta. Bien al contrario, el de Los Planetas es un cancionero hercúleo que, amén de codificar un amplio sector de cierta memoria generacional, se instala por derecho propio en un puesto destacado de la historia del rock español. Eso explica, en buena medida, el interés por el retorno de la banda granadina, aunque J le quite algo de hierro al asunto. “Bueno, supongo que sientes satisfacción por el trabajo bien hecho -concede-. Siempre es agradecido que la gente lo reconozca. El público ha ido creciendo con el tiempo y ahora parece que tenemos más que nunca. Está bien, porque eso le da cierto sentido a lo que haces”.

Pero también cuenta, claro, la prolongada ausencia de la formación sobre los escenarios españoles, sobrevenida tras la gira de presentación de su último álbum hasta la fecha, Una ópera egipcia (2010). En ese periodo nacieron o crecieron las aventuras paralelas antes mencionadas. También otras, como Los Pilotos, el proyecto electrónico de Florent Muñoz y Banin Fraile, un nombre más en esa lista que junta y revuelve a Los Planetas en órbitas dispares. Como si, después de tantos años, se impusiera una desconexión, un replanteamiento o un reposo. “No. Lo que ocurre es que te vas liando con unas cosas y con otras -asegura J-. Hicimos el disco de Los Evangelistas, que fue una propuesta de Antonio Arias, los del Grupo de Expertos Solynieve… Son cosas que van surgiendo. Te metes en esos líos y vas dejando otras cosas de lado. Los Planetas requieren mucha concentración. Es un grupo mucho más… profesional. Mueve a mucha más gente. Y resulta más difícil poner las cosas en orden. Lo del Grupo de Expertos es algo más ligero, no tiene tanta parafernalia, es todo más sencillo”.

En realidad no lo es, sólo que ellos consiguen que lo parezca. En el periodo de oscurecimientos planetario, los Expertos, donde J coincide con otros músicos granadinos tan notables como Manu Ferrón, Víctor Lapido, Antonio Lomas y Miguel López, han facturado un hermoso segundo álbum (El eje de la tierra, 2012) y dos certeros epés (Colinas bermejas en 2014 y Lucro cesante este mismo año) que pulen y prolongan con auténtico brillo -dan buena prueba de ellos los recientes conciertos en el Monkey Week- su querencia por el folk-rock de aires sureños. El de aquí y el de allá. “Claro que hay mucho trabajo, está muy currado. Son músicos muy buenos y lo hacen todo muy bien. Pero quizás sea un rock más… estándar -aventura J-. Los Planetas son algo más complejo y con un sonido más peculiar, más difícil de conseguir”.

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Cuando ya flotaba la sensación de una desbandada sin reunión a corto plazo -apenas media decena de conciertos puntuales a lo largo de 2012 y 2013-, el pasado 2014 Los Planetas parecían emitir de nuevo verdaderas señales de vida con actuaciones en México, Perú, Argentina y España. El mecanismo volvía a ponerse en marcha, aunque el engranaje chirriara y las tensiones hicieran que Éric Jiménez desapareciera de los créditos durante una temporada. “La vida de un grupo es algo complicada, cinco personas entrelazadas… A veces pasan cosa que… -intenta explicar J-. Éric estuvo muy liado con la apertura de su bar en Granada. Nunca teníamos tiempo para juntarnos. Queríamos hacer cosas y no terminábamos de contactar con él, así que decidimos probar con otra gente. De hecho, no toca en Dobles fatigas… Todo se va enredando, así que tienes que encontrar la manera de que todo el mundo coincida en los mismos intereses y le vea a las cosas el mismo sentido”.

Afortunadamente las tensiones se disiparon: aunque no formara parte de la banda original, cuesta imaginarse hoy a Los Planetas sin su pegada. “Bueno, ya sabemos cómo es Éric como batería, un músico excepcional con un estilo muy marcado, con una forma de tocar muy suya, muy difícil de imitar. Nadie va sonar como él -considera J-. Pienso que a veces necesita comprometerse algo más, aunque también creo que ahora tiene un compromiso mayor que en otras épocas”.

Para sorpresa casi general, el esperado retorno no se concretó con el proverbial álbum, sino con el mencionado epé Dobles fatigas, publicado, cambio de discográfica mediante, por El Seguell del Primavera, el sello del festival Primavera Sound. “Es lo que hablábamos antes -dice J-. Es más fácil hacer coincidir a cinco personas para grabar cuatro canciones que para grabar diez. Un álbum requiere más tiempo, más organización, es algo más complejo. Un epé es algo sencillo. Y me resulta un formato muy interesante para estos tiempos de avalancha de información y nuevos lanzamientos. Ni siquiera yo tengo tiempo de escuchar todos los discos que me interesan. Creo que últimamente tendemos a coger las dos canciones que más nos gustan de cada disco y a meterlas en una lista de reproducción. Escuchar un LP, que es siempre un concepto más elaborado, es un ejercicio que requiere de mayor concentración”.

Sea por una u otra razón, la falta de un tiempo ocupado en proyectos paralelos o un replanteamiento de estrategia, es exactamente la misma fórmula empleada por el Grupo de Expertos Solynieve, con dos epés lanzados en un periodo de escasos meses. “El mercado ha cambiado radicalmente: vuelven las canciones, que tienen un efecto más rápido. Y en un álbum siempre van a estar más escondidas. Aunque la verdad -reconoce J- es que sólo teníamos seis nuevas, hechas durante los últimos años en ratos sueltos. Cogimos cuatro y decidimos sacar el epé, a ver qué pasaba. Tenemos tres nuevas más que ya están grabadas y ahora estamos mezclando, así que, seguramente, sacaremos otro epé”.

Junto a una rabiosa e inicial descarga -El duendecillo verde: se admiten apuestas sobre el destinatario de semejante bilis-, Dobles fatigas ofrece sendas incursiones en la faceta más lisérgica de Los Planetas -Motores de combustión y Estadística- y ahonda en ese cruce entre psicodelia y flamenco explorado con ahínco desde el monumental La leyenda del espacio (2007). Porque, para alegría de unos y escarnio de otros -incluidos puristas de antiguo y nuevo cuño-, versionan Heroína, la célebre bulería del desparecido cantaor jerezano Juan El Torta, con versos que algunos atribuían a Tabletom y otros, aún más despistados, a Extremoduro. Me estoy quitando / me estoy quitando / Sólo me meto de vez en cuando… “Es que esos versos no están en ningún disco, sino en una grabación antigua del Torta para Televisión Española, que fue de donde los sacamos nosotros”, aclara.

¿Y qué fue lo que les llamó la atención de aquella bulería? ¿Su temática? ¿Le veían a priori una lectura psicodélica? “Hombre, es una canción muy psicodélica. Es exactamente lo mismo que dicen Spaceman 3 en discos como The Perfect Prescription -alude J citando a uno de sus grupos de cabecera-. En serio, tienen letras que son prácticamente idénticas”.

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 34)

Blas Fernández | 10 de septiembre de 2015 a las 5:00

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Retomamos la actividad tras el paréntesis veraniego y abrimos temporada, la tercera ya, con el homenaje que diversos músicos andaluces rendirán este sábado día 12 a Rafael Amador, el que fuera mitad de Pata Negra. Más sobre música en directo… Se acerca la nueva edición del Monkey Week, que en esta ocasión acogerá en sus diversos y numerosos escenarios a formaciones como Niño de Elche, Chencho Fernández, Grupo de Expertos Solynieve, Holögrama -con nuevo inminente trabajo-, Tremolina -que además pasará por el festival El Alternador- y Gentemayor, entre muchas otras. Por otro lado, Los Planetas inaugurarán el nuevo curso en el Teatro Central de Sevilla -las entradas se agotaron hace semanas- y M. Ward y Howe Gelb pasearán su gira conjunta por el Palacio de Viana de Córdoba y el Teatro Quintero de la capital hispalense. No se vaya, aún hay más: Montgomery lleva Welcome to The Montgomery Experience hasta Seúl; Antonio Arias se embarca en una nueva aventura espacial con United Sound of Cosmos y, desde El Puerto de Santa María, M.O.R. pone también rumbo hacia el cielo con su primer álbum.

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Tracklist

1.-Pata Negra: Rock del Cayetano

2.-Niño de Elche: Estrategias de distracción

3.-Chencho Fernández: Este matrimonio no casa

4.-Grupo de Expertos Solynieve: No te olvidaré

5.-Holögrama: Sweet Breaking Dawn

6.-Tremolina: Remember We Are Strong

7.-Los Planetas: El duendecillo verde

8.-M. Ward: Watch The Show

9.-United Sound of Cosmos: Villafranca/Cebreros/New Norcia/Malargüe (también brilla la materia)

10.-Montgomery: You Know That Kind of Girl

11.-M.O.R.: Starship #9

12.-Gentemayor: …and Tato went for his brutal yellow cream

Antonio Arias: “Decía Morente que hay que grabar discos para diez años después”

Blas Fernández | 6 de mayo de 2015 a las 5:00

Foto: Concha Laverán

Foto: Concha Laverán

La reedición ampliada en 2013 de Hipnosis, primer álbum de Lagartija Nick, publicado originalmente en 1991, no sólo cerró el ciclo de recuperación de la contundente trilogía discográfica con que la banda granadina irrumpió en la escena del rock español –la misma operación se había llevado previamente a cabo con Inercia (1992) y Su (1995)–; también propició el reencuentro sobre los escenarios del cuarteto original –Antonio Arias (bajo y voz), Éric Jiménez (batería), Juan Codorniú y Miguel Ángel Rodríguez Pareja (guitarras)– en lo que entonces se preveía una corta gira destinada a celebrar aquel rescate. Sin embargo, dos años después la máquina sigue en marcha. “Desde la reedición –dice Arias– hacemos una media de dos conciertos al mes. Y nos siguen llamando. Siempre nos hemos llevado bien y además vemos que la cosa sigue sonando real y expresiva. Así que decidimos continuar con la gira. Lo que se impone ahora es grabar algo nuevo este verano, aunque sea un epé. Por lo menos, para que no sea siempre el mismo concierto”.

Y, de hecho, no lo es. Lo que comenzó como una ceremonia centrada en la interpretación íntegra de aquel emblemático título ha terminado por expandir, generosamente, su repertorio. “Hay once discos de Lagartija para tocar, aunque principalmente llegamos hasta Omega“, apunta Arias citando aquel otro memorable trabajo junto al desaparecido cantaor Enrique Morente, el célebre disco que, entre otras tantas cosas, señaló el punto de disolución de la formación original. “Todo fue muy rápido –recuerda–, y quizás eso nos marcó y nos mató al mismo tiempo: éramos incapaces de parar la máquina. Pero la cosa iba volando y había que hacerlo en ese momento, aun a costa de que nuestra salud mental se deteriorara rápidamente”.

Arias siguió al frente de sucesivas reencarnaciones de Lagartija Nick hasta alcanzar esa plusmarca de once álbumes; Éric alternó su rol como baterista en Los Planetas con otras aventuras y, posteriormente, se reintegró en el proyecto; Codorniú se enroló en Matilda y, con algo más de calma, se lo tomó Pareja, colaborador hoy en Lullaby. “El contacto siempre se ha mantenido y la relación ha sido cordial –afirma–. Los músicos de Granada, de lo poco que tenemos, es nuestro corporativismo. Bueno, algunos músicos de los 80 siguen mostrando una ira irreconciliable, que era algo muy de la época. No te vuelvo a hablar en la vida… Y ahí siguen, sin hablarme por algo que pasaría algún día y de lo que yo, ya, ni me acuerdo”.

Sí recuerdan los seguidores de la época –y los de posteriores generaciones, sumados sin pausa con el paso de los años– el carácter gozosamente indómito de aquella reivindicada trilogía, tan rabiosa en su electrizante sonido como premeditada en la carga de profundidad de sus textos. “En el libro de Nando Cruz, que estoy leyendo ahora –dice Arias en referencia a Pequeño circo. Historia oral del indie en España–, está muy bien explicada esa génesis heterogénea de grupos que intentaban conocerse y crear una nueva escena independiente, con más motivación que poderío económico. Algo de eso sobrevive en el sonido, esa expresividad, esas ganas de acercarse a la gente, esa vitalidad, con casi todas las canciones en tonos mayores. Eso les da mucha alegría… Quizás las letras de Hipnosis no han envejecido tan bien. En las de Inercia y Su el collage ya no se define, así que sirven para cualquier época de la vida. Pero el sonido… El sonido me sigue gustando mucho. El germen de los discos de Lagartija fue ponerse en contra de algo que eran tan normal entonces: buscar la multi [multinacional] y Los 40 [Principales]. Y eso sigue vivo en aquellos discos, muy salvajes, que además fueron el origen del trabajo con Enrique Morente”.

Sin rastro aparente de acritud, Arias define la creación de Lagartija Nick como “un golpe de estado contra 091″. Así resume su marcha de aquella otra recordada formación granadina en busca no sólo de nuevos horizontes, también de otra manera de hacer en la que el cambio se convierte en requisito indispensable para mantener el movimiento. “Fue una lucha por defender un sonido –afirma–. En algunos conciertos casi que podíamos parecer los Ramones de Graná, pero al mismo tiempo éramos el germen de lo que vino después. Algo que hicimos bien fue alentar a otras generaciones. No era sólo por nosotros. Ahí también entra, por ejemplo, el hecho de producir el primer epé de Los Planetas. Era una manera de no enquistarse, de hacer de bisagra. Se creó un vínculo de por vida: algo veríamos entre nosotros que era real”.

Foto: Concha Laverán

Foto: Concha Laverán

El vínculo se mantiene. Aquella constelación granaína protagoniza todavía hoy una red de colaboraciones de sobra conocida, concretada en proyectos conjuntos como Los Evangelistas y proclive a la intervención de unos en los discos de otros. Sin ir más lejos, varios integrantes de Los Planetas participaron en la gestación de Multiverso (2009) y Multiverso II. De la soleá de la ciencia a la física de la inmortalidad (2013), los dos discos firmados hasta la fecha en solitario por Antonio Arias, esplendorosas colecciones de adaptaciones de poesía científica –el interés de Arias por la astronomía y el espacio viene de lejos– que acaban de ser reeditadas conjuntamente en un doble vinilo de edición limitada. Una nueva oportunidad de redescubrir sendos títulos, quizás lastrados en su proyección por la modestia de las ediciones originales; quizás también, al cabo de los años, tan celebrados como los de Lagartija Nick. “Hay proyectos que tienen que vivir al margen de todo eso -reflexiona Arias-. En primer lugar, por una cuestión temporal: si tienes la oportunidad de trabajar con un poeta como David Jou, como ocurrió en Multiverso II, es ahora, no luego, intentando convencer a alguna compañía. Con Los Evangelistas podemos trabajar con Sony, pues sin problemas. Pero hay otros proyectos que sabes que podrían tenerte paseando por pasillos eternamente. Hay discos que necesitan dar una vuelta muy grande para llegar a su público, piden vida y coger aliento. Tienen esa promoción retardada, pero también bastante eficaz, que da la convicción. Decía Enrique [Morente] que hay que grabar discos para diez años después”.

La golosa edición en vinilo incluye además la descarga digital de cuatro cortes inéditos, más que probable avance de un futuro Multiverso III. “En principio era sólo eso, un apoyo al doble vinilo, cuatro canciones nuevas, pero Multiverso fue muy pop y Multiverso II podía recordar más al sonido de Los Evangelistas producidos por Martin Glover… Así que el tercero podría ser una manera de unir esas dos corrientes, sin perder nunca esa expresividad pop ni siendo tan oscuro como el segundo. Además, hace poco ha llegado a mis manos un poema de ciencia-ficción de los años 50 que es fantástico… Multiverso supone para mí una manera de seguir explorando la nueva poesía”.

Lector constante de poemas, como su maestro Morente, saca Arias a colación el reciente Voces del extremo, de Niño de Elche, con textos de autores adscritos al encuentro homónimo. “Me ha gustado mucho lo que ha hecho, esa especie de trascendencia de la poesía de la experiencia que llaman poesía de la conciencia -explica-. Hay textos un poco chunguelas y echo de menos más cantaor, más voz, porque es un tío que canta tan bien, que tiene una voz tan vieja… Al final del disco incluso hay cosas que me recuerdan un poco a Omega, y eso hace que me guste todavía más. Es un disco que incluso me reconcilia con Pony Bravo, a los que creo que había trivializado un poco. Me gusta seguir ahondando en nuevas formas poéticas y en gente joven, gente como Rafael Espejo, al que no se nombra tanto pero que es genial. Hay por ahí unos talentos tremendos”.

Entre los talentos musicales locales señala Arias a Pájaro Jack. “Jaime Beltrán -recuerda del cantante y guitarrista de la banda granadina- fue asistente de ingeniero de sonido en Multiverso. Es un tipo técnicamente muy capaz. Es lo que tienen las nuevas generaciones, que vienen muy preparadas, y lo que les falta lo pillan en Internet. Quién lo hubiera pillado entonces, eh, cuando leías libros antiguos que te hablaban de aquella canción… Ahora lo tienes todo en Deezer o Spotify, y eso es maravilloso”.

Lagartija Nick actúa el próximo viernes 8 en la Sala X de Sevilla (c/José Díaz, 7).

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 29)

Blas Fernández | 23 de abril de 2015 a las 5:00

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Vuelven Los Planetas tras años de silencio con el epé Dobles fatigas, que esconde entre sus cuatro cortes Heroína, la polémica bulería del desaparecido Juan Moneo El Torta. Todavía en el terreno del rock jondo, Niño de Elche pone a los flamencos del revés con su nuevo trabajo, Voces del extremo.

Novedades (Tremolina, Nudozudo…) y conciertos, muchos conciertos: Robyn Hitchcock, Las Buenas Noches, Nueva Vulcano, Lost Twin, Chencho FernándezLagartija Nick, El Columpio Asesino, Reina Republica… También el reggae-dub de The Oniric Tree, uno de los grupos presentes en la extensa programación de la IV edición del Routing Day, que se celebrará en Sevilla los próximos días 1 y 2 de mayo. Y a la vuelta del verano, una deliciosa sorpresa en Córdoba: Noches eclécticas en el Palacio de Viana, con actuaciones, entre otros, de M. Ward y Emiliana Torrini.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Los Planetas: Heroína (Bulería de El Torta)

2.-Niño de Elche: Mercados

3.-Las Buenas Noches: Mañana

4.-Tremolina: Remember We Are Strong

5.-Nueva Vulcano: Hemos hecho cosas

6.-Lost Twin: Acuario de plantas

7.-Chencho Fernández: Una buena noche

8.-Lagartija Nick: Napalm

9.-El Columpio Asesino: Babel

10.-Nudozurdo: El grito

11.-Robyn Hitchcock: To Turn You On

12.-M. Ward: Pure Joy

13.-Emiliana Torrini: Tookah

14.-The Oniric Tree: Like a Bird

15.-Reina Republicana: Baja la voz

En la órbita planetaria

Blas Fernández | 25 de mayo de 2014 a las 5:00

cover_de_viaje_libroDe viaje por Los Planetas. VV. AA. Ed. Ondas del Espacio. Libro + CD

Objeto de revisión previa en volúmenes tan distintos y distantes como Los Planetas. La verdadera historia (Jesús Llorente, Rockdelux, 1999) o Una semana en el motor de un autobús. La historia del disco que casi acaba con Los Planetas (Nando Cruz, Lengua de Trapo, 2011), la bibliografía en torno a la trayectoria de la banda granadina, una de las más relevantes de su generación, suma un nuevo título con De viaje por Los Planetas, singular artefacto bajo el formato disco-libro-cómic que toma como excusa el vigésimo aniversario de la edición del primer álbum del grupo, Super 8, para celebrar con ánimo entre nostálgico y festivo aquella época primeriza.

A diferencia del trabajo de Cruz, tan exhaustivo como ameno en su lograda intención de documentar la génesis de aquel álbum decisivo –para quien suscribe, uno de los más notables libros sobre música pop escritos en España–, en De viaje por Los Planetas ese debut en largo, el mencionado Super 8, es en efecto coartada ética y estética: aquel disco y su EP predecesor, Medusa, se antojan el armazón en torno al que se construye una nueva reivindicación de los lejanos primeros pasos, reclamación en absoluto ajena a la identificación generacional.

Parece hacerlo, además, en un momento en el que parte de los fans de antaño tuercen el gesto ante los nuevos rumbos tomados por el grupo a partir de La leyenda del espacio (2007), caminos recorridos todavía bien bajo el nombre de Los Planetas o, tras un fructífero intercambio de células creativas, como parte del ADN de otros proyectos brillantes y aún en expansión. Léase aquí, claro, Grupo de Expertos Solynieve y Los Evangelistas, responsables de discos con imponente calado musical que demuestran, a la postre, que Los Planetas eran bastante más que el presunto emblema de una escena indie de la que hoy ya nada queda. Si acaso, el uso descafeinado del sobado término que ahora hacen de él centenares de grupos clónicos y, en su inmensa mayoría, perfectamente prescindibles.

Libro de autoría colectiva coordinado con acierto por Julio Jiménez y Alfonso Méndez –se entiende que a ellos corresponde el relato central que hilvana la primera parte de la obra–, De viaje por Los Planetas intercala en ese tramo inaugural –de los escarceos al fichaje por RCA y la grabación y publicación del álbum– cinco entrevistas de la época. La primera de ellas, inédita, firmada por Manuel Sánchez para un fanzine que no llegó a editarse, nos muestra los balbuceos de un grupo que acaba de renunciar a llamarse Los Subterráneos –ya sabe: era el mismo nombre que usaba la banda de acompañamiento de Christina Rosenvinge– y aún coquetea con la denominación Solar. La segunda, no acreditada, apareció en 1992 en el fanzine granadino Música en Blanco y Negro, mientras que las tres restantes sí que acreditan el estrecho marcaje al grupo llevado a cabo por Jesús Llorente desde diversas publicaciones –tan sabrosos, o más, que las propias entrevistas son los esfuerzos por contextualizarlas que hoy lleva a cabo el hombre del sello Acuarela, superviviente él mismo del naufragio, como el propio grupo granadino–.

cover_de_viaje_discoDe especial, pero también desigual enjundia, resulta la segunda parte del volumen, Órbitas planetarias, en la que una larga lista de firmas plasma recuerdos y reflexiones en torno a aquellos primeros movimientos. El veterano periodista granadino Juan Jesús García –nadie como él se ha afanado en registrar los nacimientos y defunciones en la escena de la ciudad–; el músico Antonio Arias –primer productor del grupo, incombustible pionero estelar al frente de Lagartija Nick o de lo que haga falta–; el entrañable locutor Julio Ruiz –siempre al quite–; el maestro Jesús Ordovás –ese hombre que acostumbra a ver más allá–; el propio Alfonso Méndez –de su absoluta entrega nace este libro–; el representante Javier Liñán –rastreador, cuando no inventor, de talentos–; el crítico Guillermo Z. del Águila –oiga: es el único que repara en la perfecta iconografía que a partir de Super 8 crea el diseñador Javier Aramburu–; y el músico y productor Fino Oyonarte –se explaya y confiesa como ninguno– aportan, en mi opinión, los más reveladores textos a la sección.

De vuelta al impacto generacional, la tercera parte del libro, Universos paralelos, revive todas aquellas canciones de Medusa EP y Super 8 por partida doble: desde el apartado gráfico –proponiendo a diversos ilustradores la creación de obras inspiradas en cada una de ellas– y desde el musical –dejándolas en manos de otras tantas formaciones, hasta 17, todas procedentes de la actual escena del pop independiente nacional a excepción de la chilena Dënver–. Como suele ocurrir en estos caso, el resultado es desigual, aunque con suficientes lecturas imaginativas –destacan, entre otras, la de Qué puedo hacer de Klaus & Kinski en clave jota; el lavado y centrifugado folk que Manu Ferrón le hace a El centro del cerebro o la respetuosa y contundente recreación de De viaje a cargo de Odio París– como para hacer del disco, y en general, de toda la obra, una pieza de seguimiento obligado para cualquier fan de Los Planetas.