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El Podcast de La Ventana Pop (Programa 25)

Blas Fernández | 26 de febrero de 2015 a las 5:00

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En esta entrega, El Podcast de La Ventana Pop avanza dos canciones de Delacruz, nuevo proyecto de los ex integrantes de Maga Miguel Rivera y César Díaz. Además, seguimos buceando en el tercer y homónimo álbum de Guadalupe Plata y en Vestiges & Claws, de José González. En el apartado de conciertos, suenan Aurora, The Royal Landscaping Society, Manos de Topo, El Imperio del Perro, Hidrogenesse y BBBang. Y dos llamativos cabos sueltos: el debut de Detergente Líquido y Reina Republicana, estos últimos con una canción firmada por Manu Ferrón.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Delacruz: Vivo

2.-Delacruz: Y ver llover

3.-Guadalupe Plata: El paso del gato

4.-Guadalupe Plata: Hoy como perro

5.-José González: Leaf Off / The Cave

6.-José González: What Will

7.-Aurora: Arena en los ojos

8.-The Royal Landscaping Society: Frost

9.-Manos de Topo: Ingeniería nupcial

10.-El Imperio del Perro: Monos al espacio

11.-Detergente Líquido: En todos los polígonos hay un bar

12.-Reina Republicana: Ahora que hace bueno

13.-Hidrogenesse: Siglo XIX

14.-BBBang: Lay Low (Do You Wanna Kiss)

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 19)

Blas Fernández | 4 de diciembre de 2014 a las 5:00

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Arranca esta nueva entrega de El Podcast de La Ventana Pop con el anuncio de punto final a sendas, largas y exitosas giras, las de Pony Bravo y León Benavente, ambas con despedida especial en Sevilla. Pero mientras unos se retiran a sus cuarteles de invierno en busca de descanso e inspiración, otros, como Manos de Topo, salen justo ahora a la carretera para presentar sus nuevas canciones -Caminitos del deseo hará escalas en Granada y Málaga- o mantienen el motor en marcha y bien revolucionado -Delorean en Málaga y Soleá Morente en Sevilla-.

También escuchamos el nuevo y sorprendente álbum de la británica Jane Weaver, The Silver Globe, recomendamos el siempre excitante recopilatorio navideño de Foehn Records con Poomse y I Am Dive, recalamos en el Saudade de Burdeos y seguimos descubriendo cortes de The Mist, el flamante disco de Lost Twin.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Pony Bravo: Turista ven a Sevilla

2.-Manos de Topo: Los fantasmas de tus agujeros

3.-León Benavente: Las ruinas

4.-Delorean: Dominion

5.-Jane Weaver: Argent

6.-Jane Weaver: The Electric Mountain

7.-Poomse: The Kingdom of Death

8.-I Am Dive: Wolves

9.-Burdeos: Your Yellowback

10.-Lost Twin: Ego Hunter

11.-Soleá Morente y Los Evangelistas: Si tú fueras mi novio

South Pop Día 3: Una tormenta después de la calma

Blas Fernández | 5 de mayo de 2008 a las 10:16

La Casa Azul

Foto: Manolo Domínguez

La tercera y última jornada en la IV edición del South Pop Festival dejó una impresión similar a la de una tranquila balsa de agua a la que de pronto llegan unos tipos con ganas de juerga. Algunos pueden ser más gamberros -Manos de Topo-, otros más juguetones -La Casa Azul- y otros miran desde el borde pero no se zambullen -Novö-. En cualquier caso, su actitud y su música contrastó de manera señalada, muy señalada, con el resto del cartel, entre lo exquisito -The High Llamas, Soy un Caballo- y lo voluntarioso -V.O., Centenaire-, pero conectado todo por una singular concepción de la calma.

¿Son estos cuatro últimos grupos festivaleros? Depende de qué se entienda por tal o incluso de dónde se les ubique: la intimidad del Teatro Alameda, antigua sede del festival, desaparece al aire libre del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Que se lo pregunten a Boris Gronemberger, líder de la banda belga V.O., que arrancó su concierto aún a pleno sol -afortunadamente con un retraso menor que el de días anteriores- y ante escaso público. En esas condiciones, las delicadas virtudes de Obstacles, su hermoso segundo álbum, pasaron sin pena ni gloria.

Tampoco lo de Novö fue para tirar cohetes. El dúo de Toulouse es otra-banda-más en la presunta exploración de unos terrenos en realidad demasiado transitados, los del ruidismo eléctrico rock con uno o hasta dos pies en la electrónica, de ésas que terminan su concierto en una nube de distorsión…

Los también galos Centenaire son otra cosa, aunque su cosa -ensoñador folk-rock con despliegue de arsenal acústico y juegos de hasta cuatro voces- tampoco llegara a cuajar entre más allá de un mínimo y atento sector del público. Por contra, Manos de Topo, al igual que con su primer y único disco, Ortopedias bonitas, provocó cualquier cosa entre la entrega y el rechazo visceral, excepto indiferencia. Servidor reconoce que no puede con ellos, o más exactamente con el calculado histrionismo de su cantante. Lo que se dice un hype.

Con Soy un Caballo retornó la calma y, resultaba evidente, también la apatía de quienes estaban allí para escuchar la otra cosa. Lástima, porque la propuesta articulada por Aurélie Muller y Thomas van Cottom es de una finura extraordinaria y su auténtico disfrute -disculpen que esté una y otra vez sobre lo mismo- se hubiera producido en otras condiciones bien distintas. Aun así, nos depararon momentos brillantes, entre otros el del final, cuando Van Cottom anunció que tenía dos regalos para el público: uno, un puñado de postales; el otro, la aparición sobre el escenario del que fuera productor de su álbum, Les heures de raison, el señor Sean O’Hagan.

La colaboración sirvió pues como puente hacia el concierto de The High Llamas, que marcó desde el primer momento distancia con todo lo anterior, como ya ocurrió el primer día con José González y el segundo con Barry Adamson. Con una banda impecable -incluso sin esa sección de cuerda, “demasiado cara”, que en sus grabaciones resulta básica-, O’Hagan y sus compañeros repasaron durante una hora ese excelso repertorio de pop camerístico que atesora su discografía. Un gustazo.

Y tras toda la calma, claro, la tormenta. Menuda película se ha montado Guille Milkyway a cuenta de Eurovisión, una lección magistral para cualquier interesado en los nuevos modelos de negocio en torno a la música. Sus discos no serán superventas, de momento, pero la agenda de La Casa Azul se llena y su caché se multiplica.

Parte de las ganancias, supongo, se reinvierte en el atrezzo electrónico que permite realizar a este hombre-banda la siempre peligrosa pirueta de llevar al directo aquello que se factura en la soledad del estudio, y que en su caso, es bien sabido, combina desde el bubblegum-pop al pop con espíritu anime. Quien entra en su juego lo disfruta al máximo -¿incluidos los baladones a piano solo?-; el resto huye (mi límite fue la versión de Love is in the air).

A modo de coda, una última reflexión. La IV edición del South Pop no pasará a la historia por la calidad de su cartel, confeccionado en un tiempo récord tras las dudas sobre la continuidad del apoyo municipal al festival, resueltas a última hora y cuando el retraso forzaba ya el cambio en las fechas habituales de ediciones anteriores, los días previos a Semana Santa. La organización, interesada también por razones de aforo en el cambio de ubicación, consideró idóneo el puente de mayo, que a priori facilitaría la llegada de público no local. Sin embargo, como una pescadilla que se muerde la cola, la situación ha sido justo la contraria: ante el discutible atractivo de su cartel, el público foráneo no acudió, al menos en la medida de ediciones anteriores, mientras que parte del local optó por no asistir o hacerlo sólo en alguna de las tres fechas -la del jueves fue la más numerosa-. En esta tesitura, el South Pop necesita con urgencia replantear su estrategia, y hacerlo sin soportar las presiones procedentes del ámbito municipal, su principal patrocinador, que más que desarrollar bien pudieran estar lastrando su afianzamiento. Entre éstas cabe señalar la insistencia por parte del ICAS en aumentar el número de grupos por día hasta extremos desproporcionados -siete en los casos de la segunda y tercera jornada-, cuando el camino natural hacia la consolidación del festival quizás pase justo por hacer lo contrario: ofrecer menos conciertos, pero de mayor enjundia, y prescindir de un relleno económico en cuanto a la contratación pero caro en su coste final. El cansancio de la audiencia y la multiplicación de los problemas logísticos -esos retrasos…- podrían minimizarse.

PD1: Mis problemas con los fotógrafos (2ª parte). La historia tiene tintes surrealistas y me ahorraré los detalles, pero resulta que volvimos a quedarnos sin fotografías de los conciertos del sábado. Afortunadamente, Manolo Domínguez, de El Blog de la Nadadora, fue tan amable de cedernos varias, entre ellas la de La Casa Azul que ilustra esta entrada. Gracias Manolo. Un abrazo.

PD2: Mi agradecimiento también a Antonio Bret, a quien le faltó tiempo y le sobró bonhomía para ofrecernos las que tenía alojadas en su Flickr en cuanto se enteró de que estábamos en problemas. Entre ellas, ésta:

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