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El Podcast de La Ventana Pop (Programa 64)

Blas Fernández | 5 de enero de 2017 a las 5:00

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El primer programa del año arranca con rabia punk (y post-punk) de la mano de Biznaga y Juventud Juché, ambas bandas madrileñas protagonistas del concierto organizado en Sevilla por la nueva promotora Mango Tonight, que promete un invierno caliente. Desde Málaga, el sello El Muelle Records revisa el amplio cancionero de Nick Cave, fotografiado ahí arriba, con el doble recopilatorio de versiones Cave’s, en el que participa un variopinto plantel de músicos españoles e hispanoamericanos. Schwarz anuncia concierto en Granada junto a Holögrama; Maga despide su gira de XV aniversario y dice hola a un nuevo álbum, Salto horizontal; Sr. Chinarro recala en Algeciras y Sevilla y, en el primer aniversario de su fallecimiento, diversos músicos vuelven a rendir homenaje al inmortal David Bowie. Pase y escuche.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Biznaga: Fiebre

2.-Biznaga: Una ciudad cualquiera

3.-Juventud Juché: Niebla

4.-Juventud Juché: Fuera

5.-Nick Cave: Skeleton Tree

6.-Conde: Red Right Hand

7.-Ana Béjar: Knocking on Joe

8.-Marco Serrato: West Country Girl

9.-Holögrama: Sad Waters

10.-Schwarz: Tan aquí

11.-Maga: Helás (Mañana)

12.-Sr. Chinarro: La ciudad provisional

13.-David Bowie: Moonage Daydream

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 59)

Blas Fernández | 27 de octubre de 2016 a las 5:00

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Arranca en esta ocasión El Podcast de La Ventana Pop con Los Jaguares de La Bahía, la banda gaditana liderada por Paco Loco, que se propone editar doce sencillos durante los próximos doce meses. Quentin Gas y Los Zíngaros avanzan su segundo álbum, con edición prevista para el próximo año. Antes llegará el nuevo EP de Hi Corea!, Even Nature. Completan la lista de novedades Elphomega, ahí arriba en una imagen promocional de su flamante Nebulosa, SKLT SLKT ft. Myriam, Marco Serrato, O Sister!, Cómo Vivir en el Campo y Holögrama. Y en directo, 091 recupera fecha en Sevilla tras la cancelación de Interestelar y agota los últimos conciertos de Maniobra de resurrección.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Los Jaguares de la Bahía: Philip The Liar (The Disco Star)

2.-Los Jaguares de la Bahía: Oh Yeah

3.-Quentin Gas y Los Zíngaros: Caravana

4.-091: Esperar la lluvia

5.-Elphomega: Herido

6.-Elphomega: Zihuatanejo

7.-SKLT SLKT ft. Myriam: Your Name is War

8.-Marco Serrato: Santa sangre

9.-O Sister!: I Fell in Love With New Orleans

10.-Cómo Vivir en el Campo: El grande

11.-Holögrama: Burgundy Coloured Mazes

12.-Hi Corea!: Into The Wild

“Hemos mirado siempre tanto adelante como muy atrás”

Blas Fernández | 1 de marzo de 2016 a las 5:00

Foto: Miguel Ángel Garví

Foto: Miguel Ángel Garví

Fascinante ejemplo de una escena musical, la sevillana, cada vez más heterodoxa, Orthodox revalida su condición de rara avis con cada nuevo álbum (cinco, sin contar recopilatorios y trabajos en otros formatos). El último de ellos es Axis (Alone Records, 2015), una prueba más de hasta dónde llega la inventiva del dúo integrado por Marco Serrato (bajo) y Borja Díaz (batería), músicos surgidos del ámbito del heavy, facción doom-metal, ajenos a los corsés estilísticos y abiertos a proyectos variopintos (entre otros, por ejemplo, el grupo de improvisación Hidden Forces Trio).

Pero Axis es además la base de Oficio de tinieblas, el concierto que, a inicitiava del ensayista y agitador cultural Pedro G. Romero, Orthodox ofrecerá esta noche dentro de la programación del Festival de Música Antigua de Sevilla.

–¿Se imaginaban en el Femàs?

–Borja: Jajaja… No… Fue Pedro G. Romero quien se lo imaginó.

–Marco: Totalmente. Pedro está trabajando en el Femàs, asesorando, dando ideas. La propuesta surgió de él y al festival debió de parecerle bien.

–¿Y cómo encajaron la oferta?

–B: Ufff… Al principio nos asustamos, porque no teníamos muy claro qué hacer. En origen, la idea era tocar un repertorio de música antigua. Pensábamos que lo que querían era, por ejemplo, que cogiéramos un madrigal y lo adaptáramos a nuestro sonido. Y empezamos a ensayar por ese camino.

–M: Pero eso al final resulta un pastiche, así que lo dejamos. Si Pedro nos lo propuso fue precisamente porque esos elementos ya están en nuestra música: ya hemos usado textos en latín, hemos compuesto algún canon acorde a nuestra mentalidad enferma, tenemos ese punto litúrgico, ritual, que conecta mucho con la música religiosa antigua… En realidad, Pedro nos llamó para que tocáramos nuestra propia música. El tema al que está dedicado el festival este año es la Pasión, un concepto que nosotros hemos utilizado mucho. Hemos manejado los mismos símbolos con los que juegan Pedro y los pintores de los que se usan cuadros proyectados en el concierto. Así que era un motivo que salía de forma natural. Aunque algo ha quedado de los primeros ensayos, algún riff de Cristóbal de Morales…

–B: Lo que no queríamos de ninguna manera era hacer La pasión según San Mateo con melenas y guitarras. Además, nos sirve como excusa para presentar Axis. Tocamos la mitad del nuevo disco, precisamente los temas que no solemos hacer cuando actuamos los dos solos.

–La presencia en el cartel se argumenta bien, pero no deja de resultar algo paradójico que un grupo caracterizado por mirar siempre adelante participe en un festival como éste…

–M: Bueno, creo que nosotros hemos mirado siempre tanto adelante como muy atrás. Además, esta moda de la música antigua es muy moderna. Al menos, el hecho de tocar música antigua como se hace ahora, recreando la sonoridad de la época, intentando que los instrumentos sean lo más parecidos posible a los originales. Ese punto historicista que hoy tiene la música antigua en realidad es moderno. En el siglo XIX, desde luego, no lo hacían así.

–B: Es una moda retro.

–M: A veces miramos incluso más allá de la música antigua. Por ejemplo, hacemos improvisación libre, que se tiene por música vanguardista, experimental, cuando probablemente la primera música fue improvisada. Y además, casi seguro que tuvo un carácter ritual, mágico. A eso me refiero cuando digo que fluye de manera natural. En su texto para el programa del festival, Pedro cita el caso de la diosa Salambona y Santa Justa y Rufina, santas precisamente por atentar contra un ídolo pagano que, en el fondo, es la Virgen, Venus llorando por Adonis. Todo es un reciclaje constante a lo largo del tiempo.

Foto: Gonzalo Santana

Foto: Gonzalo Santana

–¿Cómo han elegido el repertorio?

–M: Escogiendo los temas que, directa o indirectamente, aluden a la Pasión: los que tienen algo de carácter litúrgico, los que hacen referencia a esa temática…

–B: También por la instrumentación.

–M: Sí. Aunque no sea necesariamente barroca, en ocasiones puede recordar a la música de capilla de Semana Santa. Y ahí está también la Pasión. La mera presencia del clave, que toca Alejandro Rojas-Marcos improvisando, te lleva ya a ese terreno. La improvisación, al fin y al cabo, es algo muy propio del Barroco. No es libre, tiene sus reglas, pero es improvisación.

–En el caso del Barroco, sería una improvisación más jazzística…

–M: Sí. La improvisación en el Barroco, como en el jazz, tiene sus normas idiomáticas. Igual que en el flamenco: puedes improvisar, pero siguiendo las reglas. Ésa es la gracia de Alejandro: que hace improvisación libre con un instrumento asociado a la música de museo.

–Aunque ahora son un dúo, en Oficio de tinieblas contarán con otros colaboradores…

–B: Nos lo planteamos así desde el principio.

–M: En realidad, aunque nos hayamos quedado los dos en el núcleo duro, en la naturaleza de Orthodox está ser un grupo de cuatro o cinco músicos. Claro, eso sería si las cosas fueran de otra manera, si los cachés y los presupuestos fueran otros. Siempre echo en falta trompetas, cornetas, trompas… Este concierto está más cerca de la idea original de Orthodox que los que damos como dúo, aunque en ésos también nos lo pasamos muy bien.

–B: Además de Alejandro, estará también Gustavo Domínguez, colaborador de Orthodox desde el segundo disco, Amanecer en puerta oscura, y componente de Hidden Forces Trio. Creo que nuestro trabajo en Hidden se refleja mucho en Axis.

–M: Sí. Lo de este martes va a ser quizás tanto Orthodox como Hidden.

–B: Y también estará Carlos Pérez, guitarrista de Monstermind, que también colaboró en Axis, en el tema Medea.

–Existe una contrastada pasión del heavy por la música antigua. Incluso no poca gente que da el salto desde ahí a la segunda. ¿Por qué?

–B: El mismo Fahmi Alqhai, director del Femàs.

–M: Eso es un clásico. Es algo intrínseco al heavy. Escuchas a Deep Purple y compruebas que Ritchie Blackmore está dándole las gracias a Bach cada dos por tres. Y probablemente Carmina Burana de Carl Orff haya sido la música más usada como introducción en conciertos heavies. No es música antigua, estrictamente hablando, pero Orff intentó recrear la música pagana antigua. Metallica tiene muchas introducciones y arreglos propios del Barroco. Las progresiones del Barroco dan mucho juego en la guitarra y si las has estudiado se quedan ahí. Además, en el heavy siempre ha contado mucho la habilidad técnica, la competencia.

–¿Cómo creen que reaccionará el público habitual del festival ante su propuesta?

–M: Creo que nos odiarán y crucificarán a Fahmi por habernos programado.

–B: Yo creo que, directamente, ese público no irá. Pero es de agradecer que el festival tenga esa inquietud por abrir su abanico.

–Niño de Elche en el ciclo de contemporánea del Central y Orthodox en el Festival de Música Antigua… Los programadores le están echando valor…

–M: Pienso que lo que están intentando los programadores es demostrarle al público que este tipo de festivales no es sólo para una logia masónica especializada, que no pasa nada por ir a un concierto de Orthodox y luego a uno de música barroca aunque jamás hayas escuchado un disco de música barroca. Parece que la apertura siempre va unida a la vanguardia, pero también puede y debe ser al revés. ¿Por qué no va a poder ser que un espectador del Primavera Sound o de Territorios vaya a una iglesia a escuchar un Stabat Mater? No sé, puede que haya quien piense que los programadores hacen estas cosas por estrategias comerciales, pero, en ese caso, con nosotros lo tendrían claro.

Orthodox presenta Oficio de tinieblas esta noche a las 20:30 en el Teatro Alameda (Crédito, 13) dentro de la programación del Femàs.

Música para imaginar olas

Blas Fernández | 3 de febrero de 2016 a las 7:54

Foto: Juan A. Romero

“La leí hace mucho tiempo –cuenta David Cordero cuando se le pregunta por aquella novela de Yukio Mishima, El rumor del oleaje–. Estaba buscando un título para el disco que fuera corto, bonito, y que plasmara ese concepto de grabaciones de campo del agua. Andaba dándole vueltas en casa y… ¡resultaba que tenía el libro enfrente! ¡Era ése! Me vino perfecto, aunque el disco no tenga nada que ver con la novela”.

Así que, además de uno de los más celebrados textos del polifacético artista japonés, El rumor del oleaje es ahora también el nuevo álbum del músico de San Fernando, afincado en Sevilla desde hace años, el primero firmado con nombre propio tras múltiples registros como Úrsula o en proyectos compartidos. Son ocho delicadas piezas de ambient music, con ocasionales pinceladas neoclasicistas, hilvanadas por una misma idea: la contemplación del mar desde la playa. “Surgió de manera un poco casual –evoca Cordero–. 2014 fue para mí un año un tanto complicado. Aunque sea de San Fernando nunca he sido muy de ir a la playa. Sin embargo, ese verano, mi amigo Juan y yo fuimos mucho. A hablar de nuestras cosas, a meditar, a mirar el agua… Fue en Conil, en Río Salado, donde me quedé como dos horas escuchando las olas. Me di cuenta de lo bien que me sentía con ese sonido y ahí me hizo click¿Por qué no lo grabo e intento hacer música con el agua? Si sólo el agua ya me produce esa paz, esa relajación, ¿por qué no lo llevo a mi terreno? A partir de ahí, y después de hablar mucho con Juan, empezó a desarrollarse la idea”.

Juan es Juan Antonio Romero, un amigo de la infancia que se embarcó junto a Cordero en un viaje por diversas playas de las costas de Cádiz y el País Vasco con el objetivo de realizar grabaciones de campo del oleaje, tomar fotografías y filmar vídeos. “La idea principal era recoger el sonido del agua, grabarlo en las playas. Llegamos a ir a quince diferentes, aunque al final en el disco sólo están ocho. Una vez en casa empecé a seleccionar. Puedes pensar que el agua siempre suena igual, pero dependiendo del día, de las mareas, de la climatología, de la zona geográfica, suena de maneras muy diferentes –explica el músico–. Primero filtré las que realmente me llamaban la atención, las que podían resultar más interesantes. Una vez seleccionadas comencé con el proceso digital: pasar las grabaciones por pedales, por el ordenador, meterle reverb, bajarle los pitch… Todos los ambientes que suenan son el agua”.

¿Y por qué concretamente playas de Cádiz y el País Vasco? “Las de Cádiz porque soy de allí y me evocan recuerdos muy personales, tienen un significado para mí; las del País Vasco porque eran la excusa para hacer un viaje –reconoce Cordero–. Me apetecía centrarme en el proyecto durante una semana sin mezclarlo con nada, ni trabajo ni otras cosas. Allí tengo muchos amigos que me ayudaron: ven aquí, tienes que ir a este sitio... Conocí zonas del País Vasco brutales. Son conceptos de agua y de playas muy diferentes. En Cádiz, desiertos y kilómetros de arena clara y blanca; en el País Vasco, más norte, más piedra, más salvaje. Eso me ayudó mucho a la hora de diferenciar las canciones. Te das cuenta de que las del País Vasco tienen más fuerza, mientras que las de Cádiz son más pausadas, más lineales”.

Foto: José Ángel García

Foto: José Ángel García

El rumor del oleaje cuenta con una cuidada edición en CD que deja pruebas del carácter conceptual del proyecto. El libreto recoge ilustraciones de cada una de las ocho playas que inspiraron las piezas. Y éstas, a su vez, incluyen las coordenadas cartográficas que permiten contemplarlas mediante Google Earth –“Para que desde el ordenador puedas darte un paseo por los sitios exactos”, dice Cordero–. El resultado es un bonito artefacto publicado internacionalmente por el sello japonés especializado en ambient Home Normal. “Este disco no tenía destinatario cerrado –explica David–. Empecé con el proyecto por cuenta propia y cuando ya tuve suficiente material para enseñarlo comencé a enviarlo a sellos de fuera. El panorama de la música ambient en España es… nulo. Hay gente haciendo cosas, pero pocos espacios, sellos o medios que apoyen este tipo de música, como sí ocurre fuera. Hace años que soy amigo del músico argentino Federico Durán. Le comenté lo que estaba haciendo y él me sugirió que le escribiera a la gente de Home Normal, porque pensaba que podía gustarles. Y lo hice. Es curioso, cuando las cosas vienen de fuera parecen más interesantes. El disco está teniendo unas críticas increíbles, se está vendiendo muy bien… Intentarlo fuera era dar un paso más. Si grabas para un sello extranjero llegas a más gente. Yo no vivo de esto ni tampoco me lo planteo, pero sí me gusta que pueda llegar a todo el que tenga interés”.

Habituado a las colaboraciones –de la amistad con los guechotarras McEnroe surgió otro proyecto paralelo, Viento Smith–, Cordero también invita a participar en el álbum a diversos músicos sevillanos o residente en la ciudad, entre ellos Marco Serrato (Orthodox) y Niño de Elche. “Con ellos hice el mismo proceso que con el agua –comenta David–. Con este disco no he tenido prisas. La primera parte, la estructura básica de las canciones, la hice en casa con mucha tranquilidad. Después, en los Estudios La Mina, grabamos todos los elementos acústicos. Pero no era algo cerrado, sino que íbamos probando: tira por aquí, tira por allí… Luego volví a llevarme esas pistas a casa y comencé a montarlo todo otra vez. Por ejemplo, hay gente a la que le cuesta localizar la voz de Paco [Niño de Elche], que es como una sirena, ahí de fondo… Está muy procesada, muy integrada en el agua. A veces parecía más que estaba con el Autocad dibujando un edificio que haciendo música. Es un disco de orfebrería digital. Todo muy integrado”.

Con varios de esos músicos –Serrato al contrabajo, el clarinetista Gustavo Domínguez, el trompista Moisés Alcántara y el teclista Nacho García– prepara ahora el estreno en directo del disco, el próximo viernes 11 de marzo dentro del ciclo ShowCASe, en el Centro de las Artes de Sevilla. “Va a ser algo especial, sólo para 60 espectadores y con el mar de fondo: un plano secuencia del oleaje en San Fernando que filmé el 1 de enero a primera hora de la mañana”, avanza.

Y en breve, nuevas aventuras, entre ellas Nanas, un sencillo en vinilo grabado junto a Niño de Elche que publicará el sello Acuarela. Por esta vez, será mejor dejar a un lado su papel como uno de los artífices del sello Knockturne Records, que tantas y tan enjundiosas sorpresas está deparando a la escena independiente nacional… “Empezó como un hobby y ahora me quita muchísimo tiempo –apunta– Parecía una locura, pero está funcionando bien. Nuestra mentalidad no es de empresa, sino de familia y puente. Nuestra única preocupación es apostar por bandas con algo que decir y que lleguen al mayor público posible”.

“El músico medio de clásica es muy cuadriculado”

Blas Fernández | 13 de junio de 2014 a las 5:00

Foto: Beatriz Carmona

Nacido en Madrid “por accidente”, Marco Serrato, sevillano del 78, es conocido en los ambientes melómanos por su trabajo en Orthodox, esa banda de heavy metal atípico –más por convicción que por sonoridad– requerida en espectáculos del bailaor Israel Galván y receptora de ininterrumpidos parabienes por parte de un iconoclasta tan ilustre como el británico Julian Cope. Pero el contrabajo de Serrato no sólo suena en Orthodox. Implicado en múltiples proyectos de carácter experimental –Hidden Forces Trio, Sputnik Trio, Jacob…– o lúdico –Monstermind–, ahora deja el protagonismo absoluto a las cuatro cuerdas en su primer disco bajo nombre propio, Seis canciones para Cuervo (Alone Records), un registro duro, de escucha difícil; también de esos que dejan encogido el corazón del oyente.

–Solo contrabajo. ¿Por qué?

–Bueno, en el jazz y en la improvisación libre no resulta tan raro, aunque supongo que para el oyente medio de metal o de pop será un disco prácticamente inaccesible. Viene de las horas y horas que he pasado solo ensayando. De eso y de las ganas, después de estar metido en tantos proyectos colectivos, de hacer algo donde yo fuera el único responsable, donde no tuviera que consensuar nada con nadie. La democracia también cansa.

–Se intuye que es un disco de carácter narrativo. ¿A partir de alguna experiencia concreta?

–Sí, demasiado íntima para hablar de ella. Ha sido como practicar un exorcismo. Además, sentía cierta conexión con Cuervo, de Ted Hughes, mi libro de poesía favorito. Es un libro muy negro, pero que a él le sirvió para superar la situación que vivió con Sylvia Plath, su suicidio. Lo mío no se puede ni comparar, claro, pero era también un poco poner banda sonora a ese libro, que me había acompañado durante tanto tiempo. Identifico a Cuervo con la negrura de la experiencia que viví. Es la manera de darle su espacio en mi vida, de aprender a convivir con él.

–Apenas se permite algún truco propio del estudio de grabación, como overdubs

–Llevaba dos o tres años dándole vueltas a la idea de hacer un disco así. Lo iba imaginando, luego lo pasé al papel… Pero antes de empezar a grabar sucedieron varias cosas: tocar en el Conservatorio una obra de Cristóbal Halffter, de la que cogí varias ideas, sobre todo texturas; tocar con Hidden Forces piezas de improvisación libre; descubrir a Simon H. Fell, uno de los músicos que más enganchado me tienen últimamente… Todo eso me fue ayudando a poner en pie el disco.

–Usted es músico con formación académica.

–Bueno, he estudiado en el Conservatorio, pero mi formación no es clásica. Comencé a estudiar música cuando tenía 23 o 24 años, y sin embargo tocaba desde los 14. Así que, aunque me haya aportado herramientas muy útiles, mi formación está en el metal y en el rock. Eso no lo ha sustituido el Conservatorio: Oh, ahora ya he descubierto a Ligeti o a Stravinsky y lo demás no me interesa. Eso es una tontería.

–¿Saben allí de su trabajo?

–La verdad es que no lo aireo mucho. Tendría que explicarlo, y sería como explicárselo a alguien que escuche reguetón. Tengo algunos compañeros que conocen mi música y les gusta; para otros, es esa cosa rara que tú haces… Incluso en Orthodox nos hemos relacionado con músicos académicos a través de espectáculos como el de Israel Galván, en el que también estaba implicado Proyecto Lorca, que son profesores de Conservatorio. Les gusta, entran al trapo porque también les gusta la contemporánea y la improvisación libre. Ese tipo de músico sí está predispuesto, pero el músico medio de clásica es muy cuadriculado. Ni siquiera está predispuestos a intentar entender a un músico académico del siglo XX o el XXI. Les pones a Ligeti, que es ya como hablar de Beethoven, y les sigue costando. Es como ese heavy cuadriculado con el chándal del Sevilla que no sale de Iron Maiden y AC/DC. A ése no le vas a poder vender la moto de Orthodox.

–¿Se considera un heavy atípico o la prueba viviente de los muchos prejuicios en torno al género?

–Ja, ja… Me gustaría pensar que lo segundo, aunque es obvio que soy lo primero.

Foto: La Pinza Creaciones Fotográficas

Foto: La Pinza Creaciones Fotográficas

–Descontando rarezas y recopilaciones, desde la publicación de Baal, en 2011, cuarto disco oficial, no tenemos nuevo trabajo de Orthodox. ¿Qué ocurre?

–Estamos algo parados por las circunstancias vitales de cada uno. El primer tirón de Orthodox fue intenso, casi a disco por año. Llegó un momento en el que estábamos un poco saturados. Por primera vez en mucho tiempo, a la hora de componer, teníamos sensación de atasco creativo. Ideas hay, porque las estamos sacando por otros lados, no nos hemos quedado en blanco. Pero bueno, no sentimos ninguna presión.

–Sí, pero llama la atención que dejen aparcado justo el proyecto con el que han logrado mayor repercusión internacional…

–Creo que eso va con nuestra naturaleza… ¡estúpida! Ja, ja.. Enfocarnos más en lo que menos nos reporta, para pasar hambre… Los demás proyectos se han beneficiado un poco de Orthodox. Si no hubiera sido por eso, probablemente nadie hubiera prestado atención a Hidden Forces o a lo que acabo de hacer en solitario. Somos conscientes de que es el grupo al que hay más gente esperando. Si yo hago mañana otro disco en solitario a la gente le va a dar igual, y lo sé, pero por Orthodox siempre nos preguntan. Nosotros mismos lo echamos de menos. Ya hay ganas.

–¿Y cómo será el nuevo álbum de Orthodox?

–Ja, ja… Nosotros estamos igual. Creo que nos gustaría hacer algo que englobara todo lo que hasta ahora hemos hecho por partes. Es algo que ya conseguimos de alguna manera en Amanecer en Puerta Oscura, que engloba eso que estaba antes más fragmentado: nuestro lado metalero, el más experimental con instrumentación jazzística… Creo que nos gustaría hacer otra vez algo así, pero una cosa es lo que tenemos en mente y otra lo que pueda salir. Igual nos sale un disco de hardcore.

–Resulta curioso comprobar cómo los discos de Orthodox han calado entre públicos dispares, gente que escucha metal, pero también oyentes de contemporánea, jazz o rock independiente…

–Creo que cada público tiene un poco su disco. Hay quien prefiere Gran Poder y quien prefiere Sentencia. Supongo que debe ser una cuestión de sensibilidad. Creo que lo que transmite Orthodox, por encima de etiquetas como metal o pop, es libertad creativa. Y eso a la gente con sensibilidad, a la que le gusta la música, le pega. A mí me pasa como oyente con muchos grupos, cosas de krautrock o de improvisación libre que, sólo por tomar el riesgo, ya me predisponen favorablemente, aunque algunos de sus experimentos fallen. Que el conjunto te transmita esa libertad, esa honestidad, creo que es lo que hace que enganchemos con gente tan distinta.

–Desde Baal aquí no ha habido nuevo disco oficial de Orthodox, pero sí varios proyectos en los que ha estado implicado. Por ejemplo, Hidden Forces Trio,  junto al clarinetista Gustavo Domingo y al baterista Borja Díaz (Orthodox, Blooming Látigo).

–Hidden Forces comenzó con Borja y con Gustavo, que es a quien llamamos cada vez que necesitamos un viento en Orthodox. De hecho, tocó en Amanecer y en Sentencia. Luego comenzaron a tocar ellos dos, que son amigos desde la infancia, y más tarde me acoplé yo con el contrabajo. Ahí las inquietudes van más por el jazz y la improvisación libre, aunque creo que muchas de las cosas que hacemos encajarían también perfectamente en Orthodox. Creo que con Orthodox, pese a todo esa libertad de la que hablaba antes, los conceptos están muy atados, con una densidad específica. Y Hidden Forces, en ese sentido, tiene un punto más artesanal. Queríamos tocar y dejarnos llevar de una forma más relajada.

–¿Y Jacob?

–Jacob viene de mi amistad con David Cordero. Ahora estamos los dos muy liados, él con Viento Smith y otras historias, pero es un proyecto que podemos retomar en cualquier momento. Tampoco hay presión: no tenemos masas de fans reclamando un segundo disco. Lo haremos cuando se alineen los astros, que no sé cuando será.

–Muy diferente resulta su participación en Monstermind…

Sí, ja, ja… En Monstermind el principal compositor es un amigo de hace mucho tiempo al que lo que le va es el metal ochentero, Michael Jackson y los videojuegos de la Sega Mega Drive. Arcade Metal lo llamamos nosotros [más risas]. Eso sí se sale un poco de mi línea habitual, pero estoy tan en mi mundo, tocando solo, que me viene bien algo así: tocar riffs me pone las pilas.

–Si le cito los nombres de Julian Cope e Israel Galván, ¿que se le viene a la cabeza?

Julian Cope nos dio una inyección de autoestima muy grande cuando empezó a escribir sobre Orthodox en su web. Y sigue apoyándonos, tanto a Orthodox como a nuestro proyectos paralelos o en solitario. Además, es el tipo de artista que a nosotros nos inspira, que transmite libertad. No le da miedo probar. Ya quisieran muchos de su quinta. Para nosotros ha sido un apoyo fundamental. Supongo que sin su ayuda, por ejemplo, Southern Lord no habría editado nuestros dos primeros discos. E Israel Galván… Estar a su lado es estar al lado de un artista de verdad, libre. Creo que con él pasa lo mismo que antes decía de Orthodox: a mí el baile flamenco no me interesa especialmente, pero llega Israel y lo disfruto. Es por esa cuestión de sensibilidad, porque te transmite, porque se está expresando a través del baile. Da igual que sepas o no de flamenco: te llega.

Marco Serrato presenta Seis canciones para Cuervo hoy, viernes 13, a las 20:00 en FNAC Sevilla.