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El Podcast de La Ventana Pop (Programa 80)

Blas Fernández | 16 de noviembre de 2017 a las 5:00

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Tras varias entregas a toda velocidad, en esta ocasión El Podcast de La Ventana Pop levanta el pie del acelerador y se permite el placer de recuperar algunas de las novedades discográficas andaluzas presentadas a lo largo de los últimos programas. Son trabajos recientes -como el Crimen, sabotaje y creación de Lagartija Nick, fotografiados ahí arriba-, con algún mes a sus espaldas o pendientes de edición, pero todos, definitivamente, resultan destacables. Ya sabe: ¡Suba el volumen!

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Tracklist

01.-José Ignacio Lapido: Dinosaurios

02.-Lagartija Nick: Soy de otra Andalucía

03.-Lagartija Nick: La canción del tiempo

04.-Vera Fauna: Equis

05.-Nadie Canta: El hipervínculo perfecto

06.-Kindata: Elevate I

07.-David Cordero & dot tape dot: Percolate

08.-Lost Twin: Glass Kingdom

09.-Blusa: #7

10.-RYM: Capital / Sentido

11.-Marina Gallardo: Bright Lights

12.-Blacanova: Esa sensación

13.-Dreyma: Rým

14.-El Lobo en tu Puerta: Gospel

“Uso la música para estar bien; cuando estoy mal, es mi refugio”

Blas Fernández | 5 de noviembre de 2017 a las 5:00

Marina Gallardo, poco después de esta entrevista. / Foto: Belén Vargas

Marina Gallardo, poco después de esta entrevista. / Foto: Belén Vargas

Marina Gallardo (El Puerto de Santa María, 1984) se ha tomado todo el tiempo necesario para componer, grabar y lanzar el cuarto álbum de su ascendente carrera, The Sun Rises In The Sky And I Wake Up (Foehn Records), un deslumbrante disco de pop ensoñador, tejido con capas de sintetizadores y perfilado al detalle, con el que vira hacia posiciones hasta ahora inéditas en su discografía. Licenciada en Filosofía, esta gaditana afincada en Sevilla asume además junto a Raúl Pérez la producción del álbum, en el que participan músicos como Isidro Lucuix (Hi Corea!), Jesús Bascón (Montgomery) y el baterista Pepe Benítez.

Working To Speak en 2007, Some Monsters Die And Others Return en 2010, This Is The Sound en 2012… ¡Y cinco años hasta este nuevo disco!

–-Bueno, lo cierto es que con This Is The Sound ya hubo más dedicación en cuanto a la producción, más reposo que en los dos primeros discos. También es normal que cuando estás empezando, que igual no tienes las ideas tan claras, todo salga de una manera más visceral. Hay urgencia por materializar las cosas. Pero a partir de This Is The Sound ya no tenía esa urgencia, sino ganas de hacer algo de lo que estuviera totalmente segura. Además, no han sido realmente cinco años. This is The Sound salió en noviembre de 2013; luego, dos años de conciertos y terminar la carrera, que la había dejado aparcada por la música.

–-Hay un notable cambio de registro sonoro: las guitarras pierden presencia y la electrónica la gana.

–-Después de los conciertos me despegué de mi banda. Estaba empezando ya a componer cosas nuevas e iban por otro lado. Quería explorar ese mundo totalmente sola y tenía muy claro lo que quería hacer. Comencé a usar instrumentos con los que nunca había trabajado, sintetizadores, y no tenía ni idea. Estaba deseando meterme de lleno y para eso necesitaba un descanso, no tener tantas cosas en la cabeza y vivir un nuevo ciclo, que es lo que básicamente he estado haciendo durante los últimos dos o tres años: componer, arreglar, producir… Darle vueltas a las canciones. En este disco hay mucho trabajo de alguien que ha estado levantándose por la mañana y ha pasado todo el día en el estudio probando cacharros, buscando sonidos. Hay alguna canción, como Vanishing Fears, que sí es más de guitarras, pero todo en el disco va más en función de la voz. Casi todos los arreglos tienen sentido como respuesta a la voz, hay un juego narrativo entre la música y la melodía de voz.
–
marina_2_280-Pero el cambio no se aprecia sólo en la instrumentación. Quiero decir, en contraste con sus discos previos, The Sun Rises in the Sky and I Wake Up es un álbum luminoso.
–
-Sí, es cierto, he virado hacia el dream pop. Tenía claro que quería hacer un disco más colorido, más musical en cuanto a las melodías. No dejo de ser yo, así que no va a sonar profundamente alegre [risas]. Pero sí, ha coincidido con un momento de mi vida en el que he sido bastante feliz. Y en cierto modo es un homenaje a lo que he vivido: personas, viajes, experiencias… Cuando salió This Is The Sound mi madre pasaba por una enfermedad grave. Y de hecho se lo dediqué a ella. En este nuevo disco hay un tema un tanto más oscuro, Bright Lights, que va sobre eso, pero es un poco como “eh, no pasa nada, ya sabemos que la vida es dura, así que vamos a intentar apoyarnos”. Ése es, en general, el mensaje positivo de The Sun, que es un disco sobre el amor, sobre el afecto, sobre cosas muy cotidianas y cómo encontrar refugio en ellas cuando algo no va bien. Uso la música para estar bien; cuando estoy mal, es mi refugio. Tenía muchas ganas de que toda esa explosión de color que quería conseguir con los arreglos, los arpegiadores, las capas de sonido, giraran en torno a esa energía: lo positivo vivido durante estos últimos años.

-–¿Pero qué motivó exactamente ese cambio de sonoridad?
–
-Siempre me ha gustado mucho la electrónica y nunca me he quedado estancada en un estilo musical concreto. Me gustan músicas muy distintas. Igual escucho música jamaicana que blues. El dream pop, la psicodelia, son cosas con las que había ido experimentando desde hacía tiempo, pero que ahora tengo como mi propio sonido. También he estado escuchando mucho a gente como Cocteau Twins y Slowdive, grupos más ligados al shoegaze. Eso era algo que no había tanteado, pero con lo que me siento muy identificada.

–-Es curioso: cuando apareció Working To Speak no faltó quien corrió a etiquetarla en el entonces recurrente cajón de nuevas cantautoras lánguidas de aire folkie. ¡Pero usted es músico!

–-Claro, sobre todo soy compositora de canciones. Nunca me he sentido ligada a eso. Creo que siempre he mostrado inquietud por salir de estilos concretos. Me gusta esa sensación de escuchar una canción y no saber muy bien qué es. Creo que es algo intrínseco a mí. Es cierto que escucho mucha música distinta, no hago ascos a nada, me gusta todo lo que me emocione. Ese universo, que me parece imposible de acotar, se va integrando en mi música: guitarras más vaporosas, teclados que se confunden con guitarras, guitarras que parecen sintetizadores, encontrar sonidos que estén en los límites… Lo que tantas veces ha hecho Brian Eno, por ejemplo. The Sun está muy ligado a ese ámbito, del que me siento deudora.
–
-Lo que sí permanece en este disco es su gusto por los textos breves: prácticamente, sólo hay una canción, Beach Sand, con más de dos estrofas…

–-Suelo ser muy conclusiva. De hecho, mis poemas han sido siempre como haikus. Siempre he sido muy concisa. Incluso cuando estudiaba, en los exámenes, mis frases eran pam, pam, pam. No hace falta rellenar algo que ya contiene lo que quieres. Tiendo a hacer miniaturas que se expanden. Y no las centro en la letra, sino en la música. Me interesa narrar a través de ella, no sólo a través de la letra.

–-Otro cambio: en esta ocasión, por primera vez en su discografía, ha coproducido el álbum, en concreto junto a Raúl Pérez.

–-A diferencia de mis otros discos, fui al estudio con todas las bases ya producidas en casa. Luego podíamos grabar una voz o a mis músicos, pero todo lo demás estaba ya: los arreglos de cuerda, los de teclados… Los dejamos tal cual, sin retocarlos. La cuestión es que Raúl hace de eso alta fidelidad, una magia brutal. Yo no tengo esos conocimientos y confío en él plenamente. Somos amigos desde hace mucho tiempo, hay un feeling mutuo. Pero es que además ha coincidido que sonidos que habían empezado a interesarme también habían comenzado a interesarle a él. Así que hemos estado muy ligados también en ese sentido, en esa evolución. Raúl ha validado todo eso para que suene de manera increíble. Es el mejor ingeniero de sonido que conozco. Raúl, como Paco Loco, con el que también he hablado mucho de esto, contempla la figura del productor en sentido americano: es un poco el director de orquesta. En este caso, esa figura he sido yo, pero él ha sido quien ha garantizado que el sonido sea increíble y que emocionalmente encaje con cada canción.

-Compone, graba, edita, toca… Ha firmado cuatro discos en progresión constante. ¿Se siente reconocida?

-Bueno… Soy una persona humilde. Para mí todo esto es algo que necesito hacer, así que intento que no me afecte si hay más o menos reconocimiento. ¿Que si pienso que debería ser mayor? Probablemente, sí. Es complicado.

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 79)

Blas Fernández | 2 de noviembre de 2017 a las 5:00

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Esta nueva entrega del programa viene cargada de novedades. Y son de aúpa. Bronquio, fotografiado ahí arriba por Mauri Buhigas, avanza su nuevo epé, con colaboraciones de Pablo Peña (Pony Bravo, Fiera) y 41V1L; Marina Gallardo ya tiene en circulación su flamante The Sun Rises in the Sky and I Wake Up; Lapido lanza El alma dormida y Lagartija Nick cuenta los días para Crimen, sabotaje y creación; El Lobo en tu Puerta publica su segundo álbum, Bestias del sur salvaje; The Hollers debuta en largo con I’ll Do The Talking y Perro Mojado vuelve a, ejem, mojarse. Y por si fuera poco, en este capítulo sin tregua también presentamos a Canino.

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Tracklist

1.-Bronquio: Galgo

2.-Bronquio: Semifucsia

3.-Canino: Emergence

4.-Marina Gallardo: Moonphases

5.-Marina Gallardo: Beach Sand

6.-Lapido: Nuestro trabajo

7.-Lapido: Lo que llega y se nos va

8.-Lagartija Nick: Mapa de Canadá

9.-Lagartija Nick: La leyenda de los hermanos Quero

10.-El Lobo en tu Puerta: Alabama

11.-El Lobo en tu Puerta: Bachata

12.-The Hollers: Still I Like It

13.-The Hollers: Your Only Flaw

14.-Perro Mojado: Helsinki

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 78)

Blas Fernández | 19 de octubre de 2017 a las 5:00

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Arranca una nueva entrega de El Podcast de La Ventana Pop con el largamente esperado nuevo álbum de Marina Gallardo (fotografiada ahí arriba por Raúl Pérez), The Sun Rises in The Sky and I Wake Up, un disco deslumbrante, candidato automático a destacado del año. Suenan más novedades: desde Granada, RYM y Los Térmicos; desde Málaga, Dreyma; desde Sevilla, el avance del segundo álbum de Sweethearts From America. Terminamos con un breve repaso a la última y vibrante edición del Monkey Week y un concierto recomendado, el de Daniel Romano.

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Tracklist

1.-Marina Gallardo: White Glare

2.-Marina Gallardo: Vanishing Fears

3.-RYM: III Ritual

4.-RYM: Mamba negra

5.-Dreyma: L. I. A. B.

6.-Sweethearts From America: The Fall of Frank Cowbell

7.-Sweethearts From America: Crisis

8.-Los Térmicos: Es lo que hay

9.-The Zephyr Bones: Penny’s Week

10.-Esteban & Manuel: Camino del Milla

11.-Vulk: Brazil

12.-All La Glory: I Can’t Take My Eyes Off You

13.-Daniel Romano: When I Learned Your Name

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 52)

Blas Fernández | 19 de mayo de 2016 a las 5:00

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Por primera vez en su larga carrera, Kiko Veneno -fotografiado ahí arriba por Agustín Quintero (EFE)- se atreve con un directo. El resultado es Doble vivo, un álbum que muestra dos vertientes distintas de su música y que en esta ocasión abre El Podcast de La Ventana Pop. Suenan C. Tangana y Belako, un mínimo muestrario del cartel que desde mañana ofrecerá el festival Territorios Sevilla. También en directo se presentan MOR, en Málaga, y León Benavente, en Sevilla. Nacho Camino y El General Invierno y Alondra Bentley nos recuerdan el inminente inicio de la primera tanda de conciertos de Nocturama. Marina Gallardo anuncia, por fin, nuevo álbum y nosotros seguimos descubriendo el contenido de las últimas entregas de Jose Domingo, Luis Arronte y Sr. Chinarro. Póngase cómodo y suba el volumen.

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Tracklist

1.-Kiko Veneno: Bilonguis

2.-Kiko Veneno: La catástrofe mayor

3.-Jose Domingo: Y tú siempre tan en tu papel

4.-León Benavente: Nuevas tierras

5.-Marina Gallardo: Cold Eye

6.-Alondra Bentley: What Will You Dream

7.-Nacho Camino y el General Invierno: Yo que he servido a la Reina de Inglaterra

8.-Luis Arronte: E. F.

9.-Sr. Chinarro: El castigo

10.-C. Tangana: Nada

11.-Belako: Sinnerman

12.-MOR: Phase and Soul

13.-Blam de Lam: Acelerador de sueños

*La triste noticia de la cancelación a última hora, ayer a media tarde, de la XIX edición del festival Territorios Sevilla me pilló con el podcast ya grabado. Porca miseria…

En efecto, es éste…

Blas Fernández | 25 de octubre de 2012 a las 7:09

Marina Gallardo, en la época de ‘Some Monsters Die and Other Returns’. / José Braza

This is The Sound. Marina Gallardo. Foehn Records. Rock. LP / CD

Cuando en 2008 Marina Gallardo publicó Working to Speak faltó tiempo para intentar encuadrarla en una presunta escena emergente de cantautoras folkies españolas, y no hace falta dar otros nombres, con el inglés como primera elección a la hora de fijar sus letras sobre el papel. Pero exceptuando el detalle idiomático, fácil y generalista, una escucha medianamente atenta del disco en cuestión servía para cuestionar, por arbitraria, esa apresurada calificación.

El ascendente folk estaba ahí, sí, enredado en los modos y medios de la portuense, pero también había algo más -y X Song era quizás el mejor ejemplo-, una voluntad de esquivar previsiones, de sacar los pies del tiesto, que dos años después, en el hermoso y oscuro Some Monsters Die and Other Returns, comenzó ya a ganar peso y siluetear con mayor nitidez las verdaderas hechuras del personaje -en poco o nada, por cierto, semejante a sus supuestas compañeras de viaje-.

La rotunda e inquietante belleza de aquel título, sin embargo, palidece ahora en comparación con esta nueva entrega, no por avanzada en sucesivos directos -y con urgente fruición vía soundcloud- menos sorprendente en su deslumbrante escucha completa.

This is The Sound argumenta su intencionada declaración de principios en una indisimulada satisfacción -es el disco, su sonido, lo que la provoca sobre el oyente- por haber alcanzado, al fin, un equilibrio perfecto y rotundo entre el qué y el cómo; entre lo que, se intuía, rondaba por la cabeza de Marina Gallardo y aquello que, finalmente, se muestra ante nosotros: una escritora concisa en la longitud sus sugerentes textos que, sin embargo, nos fuerza a ser expansivos en la interpretación de los mismos; una cantante de voz frágil, casi tímida y al tiempo de una dulzura desarmante, muy capaz de provocar tormentas; una compositora bien dispuesta al crecimiento, al juego, a la prueba, que viste ahora sus canciones con unos arreglos tan precisos como proclives a la ensoñación.

En lo último, desde luego, juega su definitivo su papel ese curtido plantel de músicos acompañantes -ni más ni menos que la banda que la flanquea en sus conciertos- al que se suma con tiempo y mimo, tras la mesa de mezclas y colgándose de manera ocasional la guitarra o el bajo, Raúl Pérez, el imparable productor sevillano que, con éste, protagoniza un capítulo más en su espectacular temporada. Entre todos construyen este álbum con vocación de carga de profundidad emocional, uno de esos discos que ganan y calan tras reiteradas e inevitables escuchas, desvelando detalles abonados a la sutileza y por completo ajenos a la grandilocuencia con que hoy se adornan algunas de aquellas colegas de su misma generación.

Bastante menos kraut de lo que algunas actuaciones y declaraciones presagiaban -un eco, no obstante, más que presente en canciones como The War Inside, The Swimmer o Going to Die, de la que el álbum extrae su título: Say you are sorry / I’m going to die / Your breath are waves / This is the sound of music-; enmarcado en una atmósfera alucinatoria de la que surgen cortes de un esplendor casi formal -Tears y su aire vals, So Glad y su cabaret galáctico, Recurrente Dream y su turbadora cabalgada a lo western, Funeral y su solemne vértigo ante la nada; y cómplice de una sensibilidad rock que, probablemente sin pretenderlo, la emparenta con la PJ Harvey poética y conmovedora de Let England Shake -Cold Eye y Longers Days, enormes-, a Marina Gallardo le han bastado tres movimientos para llegar hasta aquí, hasta esta obra madura, redonda, que uno se resiste a tildar de madurez atendiendo a lo que a buen seguro aún está por llegar, pero que hoy, ahora, no se puede imaginar más completa.

Se alquila mito

Blas Fernández | 20 de mayo de 2012 a las 17:46

Iggy, en plena faena. / Foto: Juan Carlos Muñoz

“Yo es que nunca había visto a Iggy”. De repente, justo cuando el concierto de The Stooges arranca con Raw Power, el mundo, la audiencia de la segunda jornada en el festival Territorios Sevilla, parece dividirse en dos: quienes ya han contemplado en directo en otras ocasiones los bailes de la iguana, junto a sus veteranos compañeros o flanqueado por jóvenes reclutas, y quienes asisten por primera vez a las convulsas evoluciones del mito. Para los segundos, lo señalado de la ocasión se supone tan especial que cualquier otra consideración pasa a segundo plano; entre los primeros, por contra, se abren nuevas divisiones, de la entrega incondicional, los menos, al reparo.

Este cronista se siente en medio. No le vale el sobado argumento “con 65 años a ver quién se sube a un escenario y hace eso”, pero tampoco puede evitar reconocer el valor de semejante actitud aún cuando el Iggy de hoy, el de hace ya mucho tiempo, resulta ser un astuto empresario dispuesto a explotar comercialmente ese mito; el mismo que abomina de EMI, la discográfica que se ha negado a editar su disco de versiones, Après, arguyendo con sorna que quizás “hubieran preferido un disco con punks populares”, pero que no duda en rescatar el añejo y ciertamente glorioso repertorio de sus inicios para, una vez más, hacer caja. En fin, el rock’n’roll y sus contradicciones, bastante más allá de pintoresquismos como la exigencia de limusinas o banda ancha para ver en el camerino la final de la Champions.

¿El concierto? Pues el de siempre –incluida la proverbial invitación a los dancers para subir al escenario–, sólo que en cada ocasión un poco más ralentizado, un tanto más amortiguado y, vaya, acercándose peligrosamente al límite de lo caricaturesco; sólo salvado por la profesión –premio especial para James Williamson, de vuelta a la carretera en primera clase tras jubilarse como alto ejecutivo en la división informática de Sony– y sobre todo por el entusiasmo con el que la numerosísima audiencia –el concierto con más asistentes de todo el festival– recibió cañonazos del calibre de I Wanna Be Your Dog o andanadas tan hirientes como Fun House.

Si hubieran puesto bandera, el público que el sábado acudió en el Monasterio de La Cartuja a la segunda jornada de Territorios la habría desbordado. Lo de Iggy estaba hasta la bola, pero una rápida ronda certificaba que incluso a aquellos a los que tocó bailar con la más fea, caso de los granadinos Lori Meyers, el sevillano Shotta y la charanga balcánica de los 17 Hippies, actuaban frente a audiencias más que respetables.

Y fue una constante casi desde el inicio. Casi: el rapero local Juaninacka encendía a su fiel parroquia en el escenario principal y los jiennenses Guadalupe Plata volvían a sacar ídem del viejo filón del rhythm&blues más arrastrado, pero Marina Gallardo tuvo que conformarse con bastantes menos espectadores. Eso sí, buena parte de quienes pasaban frente al escenario Ron Brugal apostaban por quedarse y comprobar cómo la portuense crece. Había empezado su concierto con The War Inside, esa magnífica canción que avanza un tercer álbum ahora en proceso, y la mera disposición del escenario –tres teclados y dos percusionistas; la guitarra no sonó hasta el tercer tema– avisaba ya de ese componente motorik que diluye anteriores esencias folkies y gana espacio para las atmósferas. Hay que estar muy, pero que muy atentos con ella.

Andrés herrera 'Pájaro'. / Foto: Juan Carlos Muñoz

Entre lo más destacado de la noche servidor incluye también a Andrés Herrera Pájaro, en estado de gracia tras su inesperada reaparición con Santa Leone y llevando sus canciones al directo en compañía de una banda impecable e imponente. Suyo, y de sus compañeros, fue el mérito de poner a bailar a quienes abarrotaban el escenario Ron Brugal, cómplices paisanos o foráneos: también se deshace la sospecha de que su singular propuesta, esa que funde en una particular marmita rock’n’roll clásico, spaghetti western y guiños profanos a la música procesional no va a ser entendida más allá de ciertos límites geográficos. Si acaso, no lo será más allá de ciertos círculos melómanos.

Notables, en la medida de la visita fugaz, se mostraron también Mission of Burma –cuando aceleraban, sacudían los cimientos del centenario monasterio–, el veterano Alpha Blondy –versión reggae incluida del Wish You Were Here de Pink Floyd; que Jah me ampare– y unos !!! tan cumplidores en su batidora disco-music que hasta pusieron a dar botes a los fans de Iggy que por allí quedaban.

Servidor se quedó con las ganas de ver a The Bug y repetir con Buraka Som Sistema, acompañando atronadores durante el camino de vuelta.

Remate y… ¡Gol!

Blas Fernández | 28 de marzo de 2012 a las 17:27

Foto: Gorka Elorrieta

Una araña a punto de comerse una mosca. Remate. Todos Nosotros. Pop / Rock. LP / CD Promo / Descarga.

Autor de una amplia y recomendable discografía registrada en inglés, con punto de partida en el ya lejano 2003 (Deconstructin’ Mood) y sorpresas tan agradables a lo largo del camino como aquel disco firmado a medias junto a la ex Maddening Flames Muni Camón (Somersaults), el madrileño Remate fintó a las previsiones el pasado 2011 publicando un álbum, Superluv, en el que por primera vez se atrevía a saltar esa presumible barrera idiomática que, por unas u otras razones –de la esperanza de acceder a otros mercados a la mera simpatía con su memoria sonora–, algunos músicos nacionales se autoimponen.

La experiencia de cantar en español –la mitad del álbum; el resto seguía en inglés– debió resultarle alentadora. O al menos, eso cabría deducir del hecho de encontrarnos ahora, por primera vez, con un disco de Remate escrito e interpretado íntegramente en nuestra lengua, Una araña a punto de comerse una mosca.

Este corto proceso lingüístico se produce además inmerso en otro de mayor recorrido y, quizás, calado: el de un notable refinamiento de su propuesta; un desarrollo, éste sí, experimentado disco a disco desde sus inicios. Remate crece y sus canciones abandonan las austeras vestimentas originales –al principio, tan propias de la barbuda reivindicación folk-rock llegada desde Estados Unidos– para engalanarse con elaborados arreglos.

La forma gana peso y presencia hasta constituirse en parte determinante del resultado global, en ineludible gancho para una escucha ante la que el oyente se descubre cautivo. Y si Superluv ya avisaba de esa evolución, el nuevo álbum la constata con cargo a intervenciones mínimas –los esplendorosos arreglos de cuerda y metal apenas corresponden a los esfuerzos de tres intérpretes– y rendimiento máximo. Esto es, Una araña a punto de comerse una mosca no se entendería –ni probablemente se disfrutaría igual– sin ellas; sin el despliegue multinstrumental del propio Remate –guitarras, pianos, teclados, autoarpa…– o sin las delicadas apariciones de la portuense Marina Gallardo, encargada aquí de doblar voces –en español, también por primera vez– para dotar a las canciones de un considerable plus de belleza.

Equilibrado en forma y fondoComo en todo arte marcial / Se trata de coordinar / El tantra con las ganas de matar, por resumirlo tomando prestados unos versos de la melódicamente adhesiva Odisea de fuego–, el octavo álbum de Remate concentra pues sus esencias –incluso en el número de canciones: siete frente a la abultada media de trabajos anteriores– en un pequeño frasco del que se aprovecha cada gota.

También, desde luego, en lo textual. Dado con gusto a la evocación, a la sugerencia, Remate esquiva además otras convenciones apegadas a las canciones de desamor. Y así, el dubitativo protagonista de Superlativo dedica en realidad poco espacio a la ausente antes de centrarse en las consecuencias prácticas de la ausencia (Necesitaré opio / Como antidepresivo / Me pregunto si aterrizaré / Si tendré problemas con la ingravidez / Si la amnesia me dará más libertad). ¿Humor? También. Pruebe con Su madre está enamorada de Kafka y cuéntelo luego.

Armado con tan preciado frasco, Remate explora, por último, territorios anexos e indisociables a la música pop. Primera referencia de la escudería Todos Nosotros, Una araña a punto de comerse una mosca sólo tendrá en principio edición física de pago en formato LP. La versión en CD se distribuirá en exclusiva junto al número de abril de la revista Rockdelux, mientras que la versión para descarga digital (Bandcamp, iTunes y Spotify) cuesta unos muy ajustados y bien merecidos 2,99 euros.

http://vimeo.com/38872268

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Conciertos todos los días

Blas Fernández | 6 de noviembre de 2010 a las 13:33

Bomba Estéreo

Bomba Estéreo

De lunes a sábado no queda un día libre en la agenda. Todas las noches hay conciertos con enjundia. En ocasiones, incluso más de uno. Y eso, sólo en cuanto pop y rock se refiere, porque si el aficionado hace gala de un gusto ecléctico y se decanta con la misma fruición, por ejemplo, por el jazz en los márgenes –y ahí hacen equilibrios las actuaciones de Hamid Drake & Bindu (el próximo día 11) y Theo Bleckmann & Ben Monder (el 12), incluidas ambas en el ciclo Jazz en Noviembre del Teatro Central–, el asunto puede complicarse aún más.

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Some monsters never die…

Blas Fernández | 16 de julio de 2010 a las 13:26

Foto: Pablo Bernardo

Foto: Pablo Bernardo

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Some Monsters Die and Others Return. Marina Gallardo. Foehn Records. Rock / Folk. CD

Ya la inicial A Beast In Me tiene algo de aviso, algo de mortales, abandonad toda esperanza. Donde el anterior álbum de Marina Gallardo, el hermoso Working to Speak, aún depositaba ráfagas de luz, Some Monsters Die and Others Return parece optar por la segunda de las posibilidades apuntadas. Los arreglos se invisibilizan -están ahí, en cualquier caso, reptando- o se atrincheran rabiosos -Golden Ears-, escondidos a la caza del oyente confuso ante la belleza de Climbing The Walls o azorado frente a la inquietante Words. Pocas palabras para disco tan grande…

Ahí les dejo el clip de Nora

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