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El Podcast de La Ventana Pop (Programa 54)

Blas Fernández | 16 de junio de 2016 a las 5:00

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El Podcast de La Ventana Pop despide la temporada con un repaso, inevitablemente escueto, a algunos de los discos de grupos andaluces que sonaron en él entre un verano y otro. Comprimir en poco más de una hora el efervescente estado de una escena tan rica como variopinta se antoja tarea imposible, así que no queda otra que acudir a aquella socorrida máxima: no están todos los que son, pero sí son todos los que están.

Volvemos en septiembre. Sean felices.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-All La Glory: Can’t Take My Eyes Off You

2.-MOR: Satellites (*)

3.-Éter: Domo A

4.-Soleá Morente: Eso nunca lo diré

5.-Sr. Chinarro: La ciudad provisional

6.-David Cordero: Río Salado (Conil)

7.-Orthodox: Suyo es el rostro de la muerte…

8.-Naja Naja: Hateful Wine

9.-Perlita: Romance

10.-Holögrama: Fire

11.-Pinocho Detective: Sólo sé que no sé nadar

12.-Pájaro: Sudeck Man

13.-Delbosque: Protocolo de emergencia

14.-Los News: In Blues We Trust

15.-El lobo en tu puerta: Mother

(*) Los protagonistas de la foto que ilustra este podcast no son otros que los gaditanos MOR.

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 49)

Blas Fernández | 7 de abril de 2016 a las 5:00

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Se intuía que el debut de Naja Naja (fotografiados ahí arriba) iba a esconder algo grande, pero, vaya, la realidad supera las expectativas. Y eso es sólo el arranque de un programa por el que desfilan propuestas ciertamente estimulantes procedentes de puntos diversos de la geografía andaluza: Córdoba (Summer Spree y Grajo), Granada (Estévez y 091), Málaga (Esplendor), Cádiz (Perlita) y Sevilla (All La Glory, Orthodox, Chencho FernándezSweethearts From America). Pase, pase, no se corte.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Naja Naja: The Delusion of Amnesty

2.-Naja Naja: Hateful Wine

3.-Summer Spree: Llevo aquí ni se sabe

4.-All La Glory: Lookin’ For Thrill

5.-Grajo: Feeding Our Demons

6.-Orthodox: ¡Io, Sabacio, Io Io!

7.-Estévez: Alucinaciones

8.-Estévez: De entre los muertos

9.-091: En la calle

10.-Chencho Fernández: (Sólo quiero encontrar) Algo que hacer

11.-Esplendor: Escupe fuego

12.-Sweethearts From America: Don’t Break My Heart

13.-Perlita: Birds

“Hemos mirado siempre tanto adelante como muy atrás”

Blas Fernández | 1 de marzo de 2016 a las 5:00

Foto: Miguel Ángel Garví

Foto: Miguel Ángel Garví

Fascinante ejemplo de una escena musical, la sevillana, cada vez más heterodoxa, Orthodox revalida su condición de rara avis con cada nuevo álbum (cinco, sin contar recopilatorios y trabajos en otros formatos). El último de ellos es Axis (Alone Records, 2015), una prueba más de hasta dónde llega la inventiva del dúo integrado por Marco Serrato (bajo) y Borja Díaz (batería), músicos surgidos del ámbito del heavy, facción doom-metal, ajenos a los corsés estilísticos y abiertos a proyectos variopintos (entre otros, por ejemplo, el grupo de improvisación Hidden Forces Trio).

Pero Axis es además la base de Oficio de tinieblas, el concierto que, a inicitiava del ensayista y agitador cultural Pedro G. Romero, Orthodox ofrecerá esta noche dentro de la programación del Festival de Música Antigua de Sevilla.

–¿Se imaginaban en el Femàs?

–Borja: Jajaja… No… Fue Pedro G. Romero quien se lo imaginó.

–Marco: Totalmente. Pedro está trabajando en el Femàs, asesorando, dando ideas. La propuesta surgió de él y al festival debió de parecerle bien.

–¿Y cómo encajaron la oferta?

–B: Ufff… Al principio nos asustamos, porque no teníamos muy claro qué hacer. En origen, la idea era tocar un repertorio de música antigua. Pensábamos que lo que querían era, por ejemplo, que cogiéramos un madrigal y lo adaptáramos a nuestro sonido. Y empezamos a ensayar por ese camino.

–M: Pero eso al final resulta un pastiche, así que lo dejamos. Si Pedro nos lo propuso fue precisamente porque esos elementos ya están en nuestra música: ya hemos usado textos en latín, hemos compuesto algún canon acorde a nuestra mentalidad enferma, tenemos ese punto litúrgico, ritual, que conecta mucho con la música religiosa antigua… En realidad, Pedro nos llamó para que tocáramos nuestra propia música. El tema al que está dedicado el festival este año es la Pasión, un concepto que nosotros hemos utilizado mucho. Hemos manejado los mismos símbolos con los que juegan Pedro y los pintores de los que se usan cuadros proyectados en el concierto. Así que era un motivo que salía de forma natural. Aunque algo ha quedado de los primeros ensayos, algún riff de Cristóbal de Morales…

–B: Lo que no queríamos de ninguna manera era hacer La pasión según San Mateo con melenas y guitarras. Además, nos sirve como excusa para presentar Axis. Tocamos la mitad del nuevo disco, precisamente los temas que no solemos hacer cuando actuamos los dos solos.

–La presencia en el cartel se argumenta bien, pero no deja de resultar algo paradójico que un grupo caracterizado por mirar siempre adelante participe en un festival como éste…

–M: Bueno, creo que nosotros hemos mirado siempre tanto adelante como muy atrás. Además, esta moda de la música antigua es muy moderna. Al menos, el hecho de tocar música antigua como se hace ahora, recreando la sonoridad de la época, intentando que los instrumentos sean lo más parecidos posible a los originales. Ese punto historicista que hoy tiene la música antigua en realidad es moderno. En el siglo XIX, desde luego, no lo hacían así.

–B: Es una moda retro.

–M: A veces miramos incluso más allá de la música antigua. Por ejemplo, hacemos improvisación libre, que se tiene por música vanguardista, experimental, cuando probablemente la primera música fue improvisada. Y además, casi seguro que tuvo un carácter ritual, mágico. A eso me refiero cuando digo que fluye de manera natural. En su texto para el programa del festival, Pedro cita el caso de la diosa Salambona y Santa Justa y Rufina, santas precisamente por atentar contra un ídolo pagano que, en el fondo, es la Virgen, Venus llorando por Adonis. Todo es un reciclaje constante a lo largo del tiempo.

Foto: Gonzalo Santana

Foto: Gonzalo Santana

–¿Cómo han elegido el repertorio?

–M: Escogiendo los temas que, directa o indirectamente, aluden a la Pasión: los que tienen algo de carácter litúrgico, los que hacen referencia a esa temática…

–B: También por la instrumentación.

–M: Sí. Aunque no sea necesariamente barroca, en ocasiones puede recordar a la música de capilla de Semana Santa. Y ahí está también la Pasión. La mera presencia del clave, que toca Alejandro Rojas-Marcos improvisando, te lleva ya a ese terreno. La improvisación, al fin y al cabo, es algo muy propio del Barroco. No es libre, tiene sus reglas, pero es improvisación.

–En el caso del Barroco, sería una improvisación más jazzística…

–M: Sí. La improvisación en el Barroco, como en el jazz, tiene sus normas idiomáticas. Igual que en el flamenco: puedes improvisar, pero siguiendo las reglas. Ésa es la gracia de Alejandro: que hace improvisación libre con un instrumento asociado a la música de museo.

–Aunque ahora son un dúo, en Oficio de tinieblas contarán con otros colaboradores…

–B: Nos lo planteamos así desde el principio.

–M: En realidad, aunque nos hayamos quedado los dos en el núcleo duro, en la naturaleza de Orthodox está ser un grupo de cuatro o cinco músicos. Claro, eso sería si las cosas fueran de otra manera, si los cachés y los presupuestos fueran otros. Siempre echo en falta trompetas, cornetas, trompas… Este concierto está más cerca de la idea original de Orthodox que los que damos como dúo, aunque en ésos también nos lo pasamos muy bien.

–B: Además de Alejandro, estará también Gustavo Domínguez, colaborador de Orthodox desde el segundo disco, Amanecer en puerta oscura, y componente de Hidden Forces Trio. Creo que nuestro trabajo en Hidden se refleja mucho en Axis.

–M: Sí. Lo de este martes va a ser quizás tanto Orthodox como Hidden.

–B: Y también estará Carlos Pérez, guitarrista de Monstermind, que también colaboró en Axis, en el tema Medea.

–Existe una contrastada pasión del heavy por la música antigua. Incluso no poca gente que da el salto desde ahí a la segunda. ¿Por qué?

–B: El mismo Fahmi Alqhai, director del Femàs.

–M: Eso es un clásico. Es algo intrínseco al heavy. Escuchas a Deep Purple y compruebas que Ritchie Blackmore está dándole las gracias a Bach cada dos por tres. Y probablemente Carmina Burana de Carl Orff haya sido la música más usada como introducción en conciertos heavies. No es música antigua, estrictamente hablando, pero Orff intentó recrear la música pagana antigua. Metallica tiene muchas introducciones y arreglos propios del Barroco. Las progresiones del Barroco dan mucho juego en la guitarra y si las has estudiado se quedan ahí. Además, en el heavy siempre ha contado mucho la habilidad técnica, la competencia.

–¿Cómo creen que reaccionará el público habitual del festival ante su propuesta?

–M: Creo que nos odiarán y crucificarán a Fahmi por habernos programado.

–B: Yo creo que, directamente, ese público no irá. Pero es de agradecer que el festival tenga esa inquietud por abrir su abanico.

–Niño de Elche en el ciclo de contemporánea del Central y Orthodox en el Festival de Música Antigua… Los programadores le están echando valor…

–M: Pienso que lo que están intentando los programadores es demostrarle al público que este tipo de festivales no es sólo para una logia masónica especializada, que no pasa nada por ir a un concierto de Orthodox y luego a uno de música barroca aunque jamás hayas escuchado un disco de música barroca. Parece que la apertura siempre va unida a la vanguardia, pero también puede y debe ser al revés. ¿Por qué no va a poder ser que un espectador del Primavera Sound o de Territorios vaya a una iglesia a escuchar un Stabat Mater? No sé, puede que haya quien piense que los programadores hacen estas cosas por estrategias comerciales, pero, en ese caso, con nosotros lo tendrían claro.

Orthodox presenta Oficio de tinieblas esta noche a las 20:30 en el Teatro Alameda (Crédito, 13) dentro de la programación del Femàs.

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 40)

Blas Fernández | 3 de diciembre de 2015 a las 5:00

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Tras un largo periodo sin nuevo material en estudio, y con cambios en su formación, los sevillanos Orthodox, fotografiados ahí arriba por La Pinza, vuelven a la carga con Axis, un imponente trabajo en el que confluyen varias de las conocidas señas de identidad del ahora dúo -doom metal, jazz, música improvisada…-, disco con fecha de edición prevista para el próximo viernes 18 a cargo del sello Alone Records.

También andan de estreno Trepàt, que acaban de poner en circulación su segundo álbum, El amor está en la Tierra, y la editorial Ondas del Espacio, que suma a la publicación del recopilatorio Una nueva dimensión una colección de sencillos en vinilo, Servicios Fonográficos Postales, con Daniel Johnston como primer homenajeado.

La agenda de conciertos se presenta ajetreada. Por aquí recomendamos los de Montgomery, Za!, Quentin Gas & los Zíngaros, Jacco Gardner, Will Johnson, Holögrama, El lobo en tu puerta y Santacruz.

¡Ah! Y una exposición no sólo francamente divertida, Giral DJ, que muestra en el Centro de las Artes de Sevilla, por primera vez en gran formato, la obra gráfica de Daniel Alonso (Pony Bravo).

Aviso: La actuación de Will Johnson, el próximo martes 15 de diciembre, se celebrará finalmente en el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (Cicus), y no en Fun Club, como se anuncia en el podcast.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

Tracklist

1.-Montgomery: She is running

2.-Trepàt: Torturas en los bares de la ciudad

3.-Telephants: Se van sus naves

4.-Morales: Tesla

5.-La Villana: Mi gran amor, te encontraré

6.-Pony Bravo: Guajira de Hawaii

7.-Za!: Loloismo

8.-Orthodox: Suyo es el rostro de la muerte…

9.-Orthodox: …y a ella le será revelado

10.-Quentin Gas & Los Zíngaros: Fire Walk With Me

11.-Jacco Gardner: Find Yourself

12.-Will Johnson: (Made Us Feel Like) Kings

13.-Holögrama: Levitation

14.-El lobo en tu puerta: Manny Pacquiao

15.-Santacruz: Soto del Real

“El músico medio de clásica es muy cuadriculado”

Blas Fernández | 13 de junio de 2014 a las 5:00

Foto: Beatriz Carmona

Nacido en Madrid “por accidente”, Marco Serrato, sevillano del 78, es conocido en los ambientes melómanos por su trabajo en Orthodox, esa banda de heavy metal atípico –más por convicción que por sonoridad– requerida en espectáculos del bailaor Israel Galván y receptora de ininterrumpidos parabienes por parte de un iconoclasta tan ilustre como el británico Julian Cope. Pero el contrabajo de Serrato no sólo suena en Orthodox. Implicado en múltiples proyectos de carácter experimental –Hidden Forces Trio, Sputnik Trio, Jacob…– o lúdico –Monstermind–, ahora deja el protagonismo absoluto a las cuatro cuerdas en su primer disco bajo nombre propio, Seis canciones para Cuervo (Alone Records), un registro duro, de escucha difícil; también de esos que dejan encogido el corazón del oyente.

–Solo contrabajo. ¿Por qué?

–Bueno, en el jazz y en la improvisación libre no resulta tan raro, aunque supongo que para el oyente medio de metal o de pop será un disco prácticamente inaccesible. Viene de las horas y horas que he pasado solo ensayando. De eso y de las ganas, después de estar metido en tantos proyectos colectivos, de hacer algo donde yo fuera el único responsable, donde no tuviera que consensuar nada con nadie. La democracia también cansa.

–Se intuye que es un disco de carácter narrativo. ¿A partir de alguna experiencia concreta?

–Sí, demasiado íntima para hablar de ella. Ha sido como practicar un exorcismo. Además, sentía cierta conexión con Cuervo, de Ted Hughes, mi libro de poesía favorito. Es un libro muy negro, pero que a él le sirvió para superar la situación que vivió con Sylvia Plath, su suicidio. Lo mío no se puede ni comparar, claro, pero era también un poco poner banda sonora a ese libro, que me había acompañado durante tanto tiempo. Identifico a Cuervo con la negrura de la experiencia que viví. Es la manera de darle su espacio en mi vida, de aprender a convivir con él.

–Apenas se permite algún truco propio del estudio de grabación, como overdubs

–Llevaba dos o tres años dándole vueltas a la idea de hacer un disco así. Lo iba imaginando, luego lo pasé al papel… Pero antes de empezar a grabar sucedieron varias cosas: tocar en el Conservatorio una obra de Cristóbal Halffter, de la que cogí varias ideas, sobre todo texturas; tocar con Hidden Forces piezas de improvisación libre; descubrir a Simon H. Fell, uno de los músicos que más enganchado me tienen últimamente… Todo eso me fue ayudando a poner en pie el disco.

–Usted es músico con formación académica.

–Bueno, he estudiado en el Conservatorio, pero mi formación no es clásica. Comencé a estudiar música cuando tenía 23 o 24 años, y sin embargo tocaba desde los 14. Así que, aunque me haya aportado herramientas muy útiles, mi formación está en el metal y en el rock. Eso no lo ha sustituido el Conservatorio: Oh, ahora ya he descubierto a Ligeti o a Stravinsky y lo demás no me interesa. Eso es una tontería.

–¿Saben allí de su trabajo?

–La verdad es que no lo aireo mucho. Tendría que explicarlo, y sería como explicárselo a alguien que escuche reguetón. Tengo algunos compañeros que conocen mi música y les gusta; para otros, es esa cosa rara que tú haces… Incluso en Orthodox nos hemos relacionado con músicos académicos a través de espectáculos como el de Israel Galván, en el que también estaba implicado Proyecto Lorca, que son profesores de Conservatorio. Les gusta, entran al trapo porque también les gusta la contemporánea y la improvisación libre. Ese tipo de músico sí está predispuesto, pero el músico medio de clásica es muy cuadriculado. Ni siquiera está predispuestos a intentar entender a un músico académico del siglo XX o el XXI. Les pones a Ligeti, que es ya como hablar de Beethoven, y les sigue costando. Es como ese heavy cuadriculado con el chándal del Sevilla que no sale de Iron Maiden y AC/DC. A ése no le vas a poder vender la moto de Orthodox.

–¿Se considera un heavy atípico o la prueba viviente de los muchos prejuicios en torno al género?

–Ja, ja… Me gustaría pensar que lo segundo, aunque es obvio que soy lo primero.

Foto: La Pinza Creaciones Fotográficas

Foto: La Pinza Creaciones Fotográficas

–Descontando rarezas y recopilaciones, desde la publicación de Baal, en 2011, cuarto disco oficial, no tenemos nuevo trabajo de Orthodox. ¿Qué ocurre?

–Estamos algo parados por las circunstancias vitales de cada uno. El primer tirón de Orthodox fue intenso, casi a disco por año. Llegó un momento en el que estábamos un poco saturados. Por primera vez en mucho tiempo, a la hora de componer, teníamos sensación de atasco creativo. Ideas hay, porque las estamos sacando por otros lados, no nos hemos quedado en blanco. Pero bueno, no sentimos ninguna presión.

–Sí, pero llama la atención que dejen aparcado justo el proyecto con el que han logrado mayor repercusión internacional…

–Creo que eso va con nuestra naturaleza… ¡estúpida! Ja, ja.. Enfocarnos más en lo que menos nos reporta, para pasar hambre… Los demás proyectos se han beneficiado un poco de Orthodox. Si no hubiera sido por eso, probablemente nadie hubiera prestado atención a Hidden Forces o a lo que acabo de hacer en solitario. Somos conscientes de que es el grupo al que hay más gente esperando. Si yo hago mañana otro disco en solitario a la gente le va a dar igual, y lo sé, pero por Orthodox siempre nos preguntan. Nosotros mismos lo echamos de menos. Ya hay ganas.

–¿Y cómo será el nuevo álbum de Orthodox?

–Ja, ja… Nosotros estamos igual. Creo que nos gustaría hacer algo que englobara todo lo que hasta ahora hemos hecho por partes. Es algo que ya conseguimos de alguna manera en Amanecer en Puerta Oscura, que engloba eso que estaba antes más fragmentado: nuestro lado metalero, el más experimental con instrumentación jazzística… Creo que nos gustaría hacer otra vez algo así, pero una cosa es lo que tenemos en mente y otra lo que pueda salir. Igual nos sale un disco de hardcore.

–Resulta curioso comprobar cómo los discos de Orthodox han calado entre públicos dispares, gente que escucha metal, pero también oyentes de contemporánea, jazz o rock independiente…

–Creo que cada público tiene un poco su disco. Hay quien prefiere Gran Poder y quien prefiere Sentencia. Supongo que debe ser una cuestión de sensibilidad. Creo que lo que transmite Orthodox, por encima de etiquetas como metal o pop, es libertad creativa. Y eso a la gente con sensibilidad, a la que le gusta la música, le pega. A mí me pasa como oyente con muchos grupos, cosas de krautrock o de improvisación libre que, sólo por tomar el riesgo, ya me predisponen favorablemente, aunque algunos de sus experimentos fallen. Que el conjunto te transmita esa libertad, esa honestidad, creo que es lo que hace que enganchemos con gente tan distinta.

–Desde Baal aquí no ha habido nuevo disco oficial de Orthodox, pero sí varios proyectos en los que ha estado implicado. Por ejemplo, Hidden Forces Trio,  junto al clarinetista Gustavo Domingo y al baterista Borja Díaz (Orthodox, Blooming Látigo).

–Hidden Forces comenzó con Borja y con Gustavo, que es a quien llamamos cada vez que necesitamos un viento en Orthodox. De hecho, tocó en Amanecer y en Sentencia. Luego comenzaron a tocar ellos dos, que son amigos desde la infancia, y más tarde me acoplé yo con el contrabajo. Ahí las inquietudes van más por el jazz y la improvisación libre, aunque creo que muchas de las cosas que hacemos encajarían también perfectamente en Orthodox. Creo que con Orthodox, pese a todo esa libertad de la que hablaba antes, los conceptos están muy atados, con una densidad específica. Y Hidden Forces, en ese sentido, tiene un punto más artesanal. Queríamos tocar y dejarnos llevar de una forma más relajada.

–¿Y Jacob?

–Jacob viene de mi amistad con David Cordero. Ahora estamos los dos muy liados, él con Viento Smith y otras historias, pero es un proyecto que podemos retomar en cualquier momento. Tampoco hay presión: no tenemos masas de fans reclamando un segundo disco. Lo haremos cuando se alineen los astros, que no sé cuando será.

–Muy diferente resulta su participación en Monstermind…

Sí, ja, ja… En Monstermind el principal compositor es un amigo de hace mucho tiempo al que lo que le va es el metal ochentero, Michael Jackson y los videojuegos de la Sega Mega Drive. Arcade Metal lo llamamos nosotros [más risas]. Eso sí se sale un poco de mi línea habitual, pero estoy tan en mi mundo, tocando solo, que me viene bien algo así: tocar riffs me pone las pilas.

–Si le cito los nombres de Julian Cope e Israel Galván, ¿que se le viene a la cabeza?

Julian Cope nos dio una inyección de autoestima muy grande cuando empezó a escribir sobre Orthodox en su web. Y sigue apoyándonos, tanto a Orthodox como a nuestro proyectos paralelos o en solitario. Además, es el tipo de artista que a nosotros nos inspira, que transmite libertad. No le da miedo probar. Ya quisieran muchos de su quinta. Para nosotros ha sido un apoyo fundamental. Supongo que sin su ayuda, por ejemplo, Southern Lord no habría editado nuestros dos primeros discos. E Israel Galván… Estar a su lado es estar al lado de un artista de verdad, libre. Creo que con él pasa lo mismo que antes decía de Orthodox: a mí el baile flamenco no me interesa especialmente, pero llega Israel y lo disfruto. Es por esa cuestión de sensibilidad, porque te transmite, porque se está expresando a través del baile. Da igual que sepas o no de flamenco: te llega.

Marco Serrato presenta Seis canciones para Cuervo hoy, viernes 13, a las 20:00 en FNAC Sevilla.

Duro, lento y fluido

Blas Fernández | 15 de septiembre de 2013 a las 5:00

Foto: Óscar Romero.

Foto: Óscar Romero.

“Fue hace un par de años viendo un concierto de Retribution Gospel Choir –explica el guitarrista Pablo Vinuesa sobre el origen de Tentudía–. A mi derecha estaba Pedro, al que había conocido hacía poco trabajando en Territorios. Teníamos muy buena onda, porque aunque es muy heavy, le gustan muchas otras cosas. Y a mi izquierda estaba Alberto, que es un colega del Puerto de toda la vida, pianista de carrera, con el que siempre había hablado de hacer algo juntos. Estábamos flipando los tres con Retribution, ni los había presentado, y de pronto me di cuenta de que éramos un guitarrista, un bajista y un teclista… ¡Un grupazo! Les propuse montar un grupo, pero un grupo de hombres, como Swans, como Neurosis… Aunque luego no nos salió tan bruto, porque somos buenas personas”.

Vinuesa, antaño en bandas como D4Insight y mercenario en una etapa particularmente oscura de Sr. Chinarro, llevaba casi una década alejado de los locales de ensayo cuando coincidió en aquel concierto del grupo paralelo de Alan Sparhawk (Low) con Alberto Trigueros y Pedro Román, este último curtido ya en formaciones como Monkeypriest y, además, tercera pata de un banco capaz de mantener en equilibrio a un sello local con vocación de riesgo, Knockturne Records. A partir de ahí, los acontecimientos no se precipitaron: los precipitaron ellos. “Debutamos el año pasado en el Monkey Week, grabamos una maqueta y ahora el disco… Y eso a pesar de que me frenan. Es normal, los otros son más jóvenes y yo tengo 37 años. ¡Quiero hacer las cosas ya!”, bromea Pablo.

Foto: Óscar Romero.

Foto: Óscar Romero.

El disco es el homónimo Tentudía, sexta referencia de Knockturne en sus escasos meses de vida, siete cortes instrumentales –con ocasionales y viscerales intervenciones vocales a cargo del propio Pedro y de otros notables invitados– que transitan con ánimo slowcore por las ruinas del post-rock a la busca de objetos sonoros que otros desecharon o desecharían. ¡Viva el post-jevi!, bromean en su cuenta de Twitter. “Obviamente, es una coña”, dice Pablo. “Es que estamos un poco en tierra de nadie. La gente más heavy lo mismo te dice no está mal, pero es flojito; y al que le gustan cosas más tranquilas te dice mira, esto se me va de las manos”, apunta Pedro. “Y luego está el sector que llamamos post-Toundra –comenta irónico Pablo en referencia al grupo madrileño, quizás hoy la cabeza más visible en España de ese heavy intelectualizado–, chavales muy jóvenes, muy post-hardcore, todos con equipos fantásticos y tocando estupendamente, para los que seguramente nosotros tocamos mal. Así que para los heavies somos unos moñas; para los indies, demasiado heavies; y para los post-Toundra, simplemente, tocamos mal”.

“De todas maneras –añade Pedro–, me está sorprendiendo que el disco también le guste a mucha gente del ámbito del metal, que es el que yo más controlo. Aunque parece que también gusta a gente de esa que dice que escucha de todo. La verdad, es un poco inquietante”. “Sí –interviene Pablo–, Alberto, que es ingeniero y ahora trabaja en una plataforma petrolífera, me mandó un correo el otro día diciéndome tío, toda la gente me cuenta que le gusta el disco, y eso no me da buena espina”.

Lo más interesante de esa tierra de nadie –territorio no inédito, pero sí aún con amplias extensiones vírgenes– es que en ella coinciden hoy músicos inquietos sin la rémora de los prejuicios estilísticos. “Creo que hay bandas de metal que han bebido mucho de otras cosas que no eran precisamente metal. Por ejemplo, Neurosis –explica Pedro citando otra vez a la veterana formación estadounidense–, que comenzó a finales de los 80 como un grupo hardcore, pero al que ya se le veía algo extraño. Hoy hay bandas como Isis o Pelican que beben de Neurosis, pero también de otros grupos. De hecho, Neurosis es de las primeras bandas de metal que citan influencias como Godspeed You! Black Emperor”. “Es interesante además traer esa reflexión hasta nuestro terreno –comenta Pablo–, porque estoy viendo en los locales de Sevilla a una generación de grupos nuevos que es… ¡¡¡uff!! Y es una generación que los que tenemos más edad no controlamos en absoluto. Tíos que tocan estupendamente. Igual para mí todavía no están haciendo cosas realmente interesantes, porque son muy chavales, pero viendo cómo tocan, cuando escuchen más música… De aquí a cinco o seis años nos van a dar sopas con honda”.

Foto: Óscar Romero.

Foto: Óscar Romero.

La suya, en cualquier caso, aspira a ser música “dura, lenta y fluida”, señalan como declaración de intenciones, aunque no precisamente de grupo de hombres. A la postre, otra broma: su baterista es Paula Castilla, también tras los tambores en otro grupo sevillano, Holland. “Nos pasamos varios meses tocando sólo los tres –recuerda Pablo– y luego, cuando la cosa comenzó a funcionar, tuvimos dos baterías. Pero en la prueba que le hicimos a Paula… ¡Ya se sabía las canciones!”.

Ella completa la formación que en el último año apretó el acelerador hasta alcanzar la meta, Tentudía, registrado apenas en un par de maratonianas sesiones en los Estudios La Mina de Raúl Pérez –“Todo lo bueno que se habla de él está completamente justificado”, dice Pablo–. En la primera jornada registraron en vivo ocho largos temas –uno se ha quedado en la recámara–; en la segunda hicieron sus aportaciones los invitados –gentes de Orthodox y Blooming Látigo, entre otros– y mezclaron. “Grabamos todos los temas en directo, sin claqueta, a excepción de uno –señala Pedro–. Y no era sólo una cuestión de presupuesto, que también, sino que pensamos que era la manera de conseguir lo que queríamos. Es difícil conseguir el sonido que buscamos grabando por pistas. Se puede aproximar, pero no es igual”.

Tentudía presenta Tentudía en Sevilla el próximo domingo 29, a las 19:00, en la sala D.F. Höllander (Polígono Calonge, Uranio 5). Entradas a 5 euros.

Señales desde el lado oscuro

Blas Fernández | 16 de marzo de 2013 a las 5:00

Jacob. / Foto: Cristo Ramírez

“Son esas ideas que nos surgen y que quizás no encuentran cabida en nuestras discografías oficiales. Tenemos muy claro que somos y queremos ser un sello pequeño, de ediciones limitadas, y eso nos da pie a plantearnos cosas más arriesgadas”, explica David Cordero respecto a Knockturne Records, un singular sello discográfico sevillano recién estrenado con sendas referencias oscuras: Jacob meets Blooming Látigo, CD con tres remezclas de cortes incluidos en el único álbum de los segundos, y Der Fliegende Holländer, otros tres cortes, en intimidante directo registrado en la sala del mismo nombre, a cargo de los siempre pujantes Orthodox y publicado en… ¡cassette! “Vemos qué queremos sacar y analizamos el posible formato -explica Cordero-. Creo que no tiene mucho sentido sacar tres canciones Orthodox en un CD. En los pocos días que el sello lleva activo la cassette está barriendo en ventas al CD. Y casi todas se han vendido fuera de España. Además, sinceramente, es muy económico. Hoy en día, la poco gente que compra música no quiere cedés, sino formatos diferentes. Por desgracia el vinilo ha incrementado mucho sus costes. Ya nos gustaría sacarlos, pero por ahora nos conformamos con cosas pequeñas. Y ya que los sonidos son extraños, vamos a hacerlo en formatos extraños”.

Blooming Látigo. / Foto: Daniel Rejano

Formatos extraños, incluida esa cassette convertida desde hace unos años en simbólico artefacto de resistencia -y a la que hoy se reenganchan incluso escuderías independientes de gran calado-, y tiradas limitadas. Limitadísimas: 300 copias en el caso de Jacob meets Blooming Látigo y apenas 100 en el de Der Fliegende Holländer. Que, literalmente, vuelan. “Claro, salir con Orthodox desde el principio despierta interés. Y ellos encantados, porque les gusta hacer este tipo de cosas. Son tan fetichistas como todos nosotros y les gusta conseguir ediciones raras y limitadas”, reconoce Cordero aludiendo a la proyección del trío en el circuito underground internacional, una apuesta para connoisseurs adictos al objeto que, además, perfila con claridad los márgenes estéticos de Knockturne: grupos oscuros, proclives a una vertiente de la experimentación con base rock en la que igual confluyen mentes inquietas procedentes de la escena del metal inclasificable -los propios Orthodox, Blooming Látigo o Monkey Priest- que francotiradores precozmente desligados del indie especulativo -Cordero, ahora en Jacob, atesora una amplia discografía como Úrsula y su nombre también figura en alguna banda sonora tan interesante como la de Seis puntos sobre Emma, la película de Roberto Pérez Toledo-. Y todos, a su vez, coinciden en Sevilla. “Más que parte de una escena, creo que nos hemos dado cuenta de que, sin pretenderlo, formamos parte de una comuna. En Jacob hay un componente de Orthodox; en Blooming Látigo también… Somos un grupo de personas del que van surgiendo proyectos diferentes”, explica de esta célula creativa, a la que se suman desde la logística de Knockturne Pedro Román -integrante a su vez de grupos como Monkey Priest y Tentudía- y Francisco López -discjockeyimprevisible, cronista ocasional, antaño promotor bajo el sello colectivo de Producciones Informales-.

Aunque en origen, está la convicción de Cordero de asistir a algo grande e inédito. “Fui a ver un concierto de Blooming Látigo con su nueva formación, con la que grabaron el álbum, y me quedé sorprendido –recuerda–. Hacía bastante tiempo que un grupo de por aquí no me dejaba en directo con la boca abierta. Los conocía y les dije que me había gustado mucho su disco. Me pidieron que les hiciera alguna remezcla, y les remezclé el disco entero. Cuando conseguimos terminar las tres canciones que van en el primer epé comenzamos a moverlo, pero nadie se interesó. Así que llegas la conclusión: ¿por qué no lo muevo yo? Ya era hora. Siempre había tenido la idea de montar mi pequeño sello, pero no tenía claro qué sacar. Ahora sí”.

Orthodox. / Foto: Daniel López

Tan claro lo tiene, y lo tienen, que ya preparan nuevas referencias. La tercera será una cassette en directo Jacob, el complemento al primer álbum del dúo que Cordero comparte con Marco Serrato (Orthodox), un disco de edición inminente a cargo del sello norteamericano Utech Records. Y en la recámara inmediata aguardan otros dos proyectos. “Sí -afirma David-, hay un par de bandas en activo a las que tenemos muchas, muchas ganas de pillar… No sabemos cuándo lo vamos sacar ni cómo ni qué, pero nos gustaría editar a Pylar, que son muy peculiares, y a Malheur, que están en una onda entre krautrock, post-rock y el rollo de Miles Davies en su época más psicodélica. Es un trío de guitarra-bajo-batería impresionante”.

Con venta casi exclusiva a través de la web del sello -y a precios más que ajustados: siete euros incluyendo gastos de envío postal dentro de España-, Knockturne Records prepara también su puesta de largo oficial con una fiesta de presentación el próximo 5 de abril en la sala El Holandés Errante, ocasión para certificar los imponentes directos de las bandas de su catálogo y para hacerse con sus títulos. “Nuestra filosofía es vender los discos muy baratos. No tenemos mentalidad empresarial -confiesa David-, sólo aspiramos a poder seguir sacando cosas interesantes. Sin arruinarnos, obviamente. Así que la intención como sello es ir consiguiendo fondos para publicar la siguiente referencia”.

Agenda de conciertos

Blas Fernández | 13 de marzo de 2012 a las 12:51

Si está en Sevilla esta semana, sepa que dispone de una abigarrada agenda de conciertos de estilos variopintos e interés sobradamente contrastado. De entre tan abultada oferta, La Ventana Pop le recomienda los que siguen…

Jueves 15

Bien recibida por estos pagos, que ha visitado en diversas y celebradas ocasiones, a la francesa Françoiz Breut, en la actualidad residente en Brusuelas, la conocimos como musa de Dominique A, condición que pronto se demostró irrelevante. Discos como su homónimo debut (1977), Vingt à Trente Mille Jours (2000), Une Saison Volée (2005) y À L’Aveuglette (2008), amén de unos directos tan cercanos como compactos, revelaron y ensacharon las hechuras de una cantante que invoca la puesta al día de la chanson y hace del susurro su mejor arma. Volcada durante los últimos años en su faceta como ilustradora gráfica, la Breut planea volver a la actividad discográfica este mismo año (puede escuchar aquí un corte de su nuevo álbum). Actuará en la sala Chicarreros (Centro Cultural Cajasol) a las 21:00 dentro de los actos programados con motivo de la Semana de la francofonía. Las entradas cuestan 10 euros en venta anticipada y 12 en taquilla.

Servidor tuvo la oportunidad de ver en directo a los gallegos Disco Las Palmeras! en la última edición del Monkey Week y encontró justo lo que esperaba. O sea, lo que presagiaba su iracundo debut en largo, Nihil Obstat: andanadas de rock en español con claro ascendente en la relectura que cierta escena nacional de los 80 hizo del punk (con Eduardo Benavente a la cabeza, claro). Si los echáramos a pelear con sus paisanos de Triángulo de Amor Bizarro, probablemente sólo decidiría la veteranía. Actuarán dentro del ciclo 2+1, programado por el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (Cicus) en su sede de la calle Mother of God. A las 21:00 y con las entradas a 6 euros (3 euros para la comunidad universitaria).

Viernes 16

También dentro del ciclo 2+1, al día siguiente, en el mismo espacio, horario y con idénticos precios, actúa Los Eterno, nueva formación, ahora como cuarteto, del incombustible Fino Oyonarte, exbajista de Los Enemigos y partícipe de los nunca suficientemente valorados Clovis. Su único álbum hasta la fecha, Eterno saludo musical (a la venta en vinilo en sus conciertos), supone una auténtica e inesperada sorpresa por sus cualidades psicodélicas, sustentadas en un robusto armazón motorik que emparenta con la vertiente más hipnótica del krautrock.

Los granadinos Pájaro Jack ya habían puesto en circulación dos espléndidos epés digitales, Las luces y En los días de calor, cuando en 2010 ganaron, junto a Tannhäuser y también dentro del marco del Monkey Week, el concurso andaluz Desencaja. Su inmaculado folk-rock no encontró justa plasmación en el premio de aquel certamen -un disco compartido con el cuarteto sevillano-, pero sí lo hace ahora en un primer álbum homónimo con edición física inminente y ya disponible en su bandcamp. Actuarán en la sala Malandar a las 21:00 y con las entradas a 8 euros en venta anticipada (en Granada lo harán, el sábado 17, en la sala Planta Baja).

Por último, la sala Fanatic (en la calle Herramientas del Polígono Navisa), acoge a partir de las 22:00 un triple cartel idóneo para aventureros sonoros con mentalidad abierta: Orthodox, Monkey Priest y Blooming Látigo presentan en vivo sus respectivos nuevos trabajos discográficos. Al las 22:00 y con las entradas a unos ajustados 8 euros.

Pájaro levanta el vuelo

Blas Fernández | 28 de febrero de 2012 a las 8:55

“Lo de este disco han sido ganas de hacer música, algo que nos apetecía. Eso y dar con la gente adecuada en el momento oportuno”, apunta Andrés Herrera Pájaro (Sevilla, 1963) al respecto de Santa Leone, el álbum con el que vuelve a la actividad discográfica tras no pocos años de invisibilidad.

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Ambición e intensidad

Blas Fernández | 1 de octubre de 2009 a las 9:44

Beatriz Carmona

Foto: Beatriz Carmona.

Sentencia. Orthodox. Alone Records. Rock / Experimental. LP / CD

Prepárese. Deseche cualquier idea preconcebida y aplíquese aquella vieja máxima que le aconsejaba amablemente: open your mind. ¿Listo? Vamos allá…

Si Gran Poder (2006) y Amanecer en puerta oscura (2007) constituyeron la particular aportación del trío sevillano a la agradecida y sorprendente labor de deslindar los márgenes de un género habitualmente tan denostado como el hevy-metal -tarea en cuya empresa fueron comparados de manera recurrente con coetáneos tan ilustres como Sun O))) o Boris-, Sentencia marca un notable punto y aparte en el que la adscripción genérica, defendida por el grupo quizás con más romanticismo que argumentos fehacientes, se diluye en la ambición de ir más allá, mucho más allá.

Esa ambición ya fue intuida por Julian Cope, padrino de la banda en el ámbito internacional; por Pedro G. Romero, el catalizador para la colaboración de Orthodox en El final de este estado de cosas de Israel Galván; por cualquiera con oídos curiosos y desprejuiciados, que descubría cómo el trabajo de la formación quedaba más cerca del post-rock -ya sabe, sea lo que sea eso- que de cualquier otra cosa.

Sentencia riza el rizo y en un arriesgado envite -no le quepa duda de que este disco va a sacar de quicio a más de un seguidor del trío- aparta las ya de por sí escasas convenciones manejadas por Orthodox para reinventar su estilo desde coordenadas inéditas. Esto es: Ligeti, Messiaen, Boulez, Stockhausen o Xenakis desde la vertiente académica, Coltrane desde el jazz, no sólo están más presentes, sino que a ellos se unen -¿consecuencia lógica de la fascinación del grupo por la música procesional?- los compositores nacionalistas españoles, dando forma a un conglomerado sonoro de una densidad ciertamente sobrecogedora.

Estructurado en torno a un corpus central de larga duración -Ascensión, de 26’27”, dividido en dos partes en la versión en vinilo-, precedido y seguido de sendas apostillas -Marcha de la santa sangre, que transmuta su inicial intención procesional en una suerte de banda sonora para spaghetti-western, y …y la muerte no tendrá dominio, con intimidante aire sacro servido por el órgano-, Sentencia esquiva cualquier previsión -la guitarra sólo aparece en el primer corte… ¿en un disco heavy? Vamos…- y abre la puerta a la aventura.

No es un disco fácil, no; es un disco intenso.