Blas Fernández | 16 de marzo de 2013 a las 5:00
“Son esas ideas que nos surgen y que quizás no encuentran cabida en nuestras discografías oficiales. Tenemos muy claro que somos y queremos ser un sello pequeño, de ediciones limitadas, y eso nos da pie a plantearnos cosas más arriesgadas”, explica David Cordero respecto a Knockturne Records, un singular sello discográfico sevillano recién estrenado con sendas referencias oscuras: Jacob meets Blooming Látigo, CD con tres remezclas de cortes incluidos en el único álbum de los segundos, y Der Fliegende Holländer, otros tres cortes, en intimidante directo registrado en la sala del mismo nombre, a cargo de los siempre pujantes Orthodox y publicado en… ¡cassette! “Vemos qué queremos sacar y analizamos el posible formato -explica Cordero-. Creo que no tiene mucho sentido sacar tres canciones Orthodox en un CD. En los pocos días que el sello lleva activo la cassette está barriendo en ventas al CD. Y casi todas se han vendido fuera de España. Además, sinceramente, es muy económico. Hoy en día, la poco gente que compra música no quiere cedés, sino formatos diferentes. Por desgracia el vinilo ha incrementado mucho sus costes. Ya nos gustaría sacarlos, pero por ahora nos conformamos con cosas pequeñas. Y ya que los sonidos son extraños, vamos a hacerlo en formatos extraños”.
Formatos extraños, incluida esa cassette convertida desde hace unos años en simbólico artefacto de resistencia -y a la que hoy se reenganchan incluso escuderías independientes de gran calado-, y tiradas limitadas. Limitadísimas: 300 copias en el caso de Jacob meets Blooming Látigo y apenas 100 en el de Der Fliegende Holländer. Que, literalmente, vuelan. “Claro, salir con Orthodox desde el principio despierta interés. Y ellos encantados, porque les gusta hacer este tipo de cosas. Son tan fetichistas como todos nosotros y les gusta conseguir ediciones raras y limitadas”, reconoce Cordero aludiendo a la proyección del trío en el circuito underground internacional, una apuesta para connoisseurs adictos al objeto que, además, perfila con claridad los márgenes estéticos de Knockturne: grupos oscuros, proclives a una vertiente de la experimentación con base rock en la que igual confluyen mentes inquietas procedentes de la escena del metal inclasificable -los propios Orthodox, Blooming Látigo o Monkey Priest- que francotiradores precozmente desligados del indie especulativo -Cordero, ahora en Jacob, atesora una amplia discografía como Úrsula y su nombre también figura en alguna banda sonora tan interesante como la de Seis puntos sobre Emma, la película de Roberto Pérez Toledo-. Y todos, a su vez, coinciden en Sevilla. “Más que parte de una escena, creo que nos hemos dado cuenta de que, sin pretenderlo, formamos parte de una comuna. En Jacob hay un componente de Orthodox; en Blooming Látigo también… Somos un grupo de personas del que van surgiendo proyectos diferentes”, explica de esta célula creativa, a la que se suman desde la logística de Knockturne Pedro Román -integrante a su vez de grupos como Monkey Priest y Tentudía- y Francisco López -discjockeyimprevisible, cronista ocasional, antaño promotor bajo el sello colectivo de Producciones Informales-.
Aunque en origen, está la convicción de Cordero de asistir a algo grande e inédito. “Fui a ver un concierto de Blooming Látigo con su nueva formación, con la que grabaron el álbum, y me quedé sorprendido –recuerda–. Hacía bastante tiempo que un grupo de por aquí no me dejaba en directo con la boca abierta. Los conocía y les dije que me había gustado mucho su disco. Me pidieron que les hiciera alguna remezcla, y les remezclé el disco entero. Cuando conseguimos terminar las tres canciones que van en el primer epé comenzamos a moverlo, pero nadie se interesó. Así que llegas la conclusión: ¿por qué no lo muevo yo? Ya era hora. Siempre había tenido la idea de montar mi pequeño sello, pero no tenía claro qué sacar. Ahora sí”.
Tan claro lo tiene, y lo tienen, que ya preparan nuevas referencias. La tercera será una cassette en directo Jacob, el complemento al primer álbum del dúo que Cordero comparte con Marco Serrato (Orthodox), un disco de edición inminente a cargo del sello norteamericano Utech Records. Y en la recámara inmediata aguardan otros dos proyectos. “Sí -afirma David-, hay un par de bandas en activo a las que tenemos muchas, muchas ganas de pillar… No sabemos cuándo lo vamos sacar ni cómo ni qué, pero nos gustaría editar a Pylar, que son muy peculiares, y a Malheur, que están en una onda entre krautrock, post-rock y el rollo de Miles Davies en su época más psicodélica. Es un trío de guitarra-bajo-batería impresionante”.
Con venta casi exclusiva a través de la web del sello -y a precios más que ajustados: siete euros incluyendo gastos de envío postal dentro de España-, Knockturne Records prepara también su puesta de largo oficial con una fiesta de presentación el próximo 5 de abril en la sala El Holandés Errante, ocasión para certificar los imponentes directos de las bandas de su catálogo y para hacerse con sus títulos. “Nuestra filosofía es vender los discos muy baratos. No tenemos mentalidad empresarial -confiesa David-, sólo aspiramos a poder seguir sacando cosas interesantes. Sin arruinarnos, obviamente. Así que la intención como sello es ir consiguiendo fondos para publicar la siguiente referencia”.
Blas Fernández | 13 de marzo de 2012 a las 12:51
Si está en Sevilla esta semana, sepa que dispone de una abigarrada agenda de conciertos de estilos variopintos e interés sobradamente contrastado. De entre tan abultada oferta, La Ventana Pop le recomienda los que siguen…
Jueves 15
Bien recibida por estos pagos, que ha visitado en diversas y celebradas ocasiones, a la francesa Françoiz Breut, en la actualidad residente en Brusuelas, la conocimos como musa de Dominique A, condición que pronto se demostró irrelevante. Discos como su homónimo debut (1977), Vingt à Trente Mille Jours (2000), Une Saison Volée (2005) y À L’Aveuglette (2008), amén de unos directos tan cercanos como compactos, revelaron y ensacharon las hechuras de una cantante que invoca la puesta al día de la chanson y hace del susurro su mejor arma. Volcada durante los últimos años en su faceta como ilustradora gráfica, la Breut planea volver a la actividad discográfica este mismo año (puede escuchar aquí un corte de su nuevo álbum). Actuará en la sala Chicarreros (Centro Cultural Cajasol) a las 21:00 dentro de los actos programados con motivo de la Semana de la francofonía. Las entradas cuestan 10 euros en venta anticipada y 12 en taquilla.
Servidor tuvo la oportunidad de ver en directo a los gallegos Disco Las Palmeras! en la última edición del Monkey Week y encontró justo lo que esperaba. O sea, lo que presagiaba su iracundo debut en largo, Nihil Obstat: andanadas de rock en español con claro ascendente en la relectura que cierta escena nacional de los 80 hizo del punk (con Eduardo Benavente a la cabeza, claro). Si los echáramos a pelear con sus paisanos de Triángulo de Amor Bizarro, probablemente sólo decidiría la veteranía. Actuarán dentro del ciclo 2+1, programado por el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (Cicus) en su sede de la calle Mother of God. A las 21:00 y con las entradas a 6 euros (3 euros para la comunidad universitaria).
Viernes 16
También dentro del ciclo 2+1, al día siguiente, en el mismo espacio, horario y con idénticos precios, actúa Los Eterno, nueva formación, ahora como cuarteto, del incombustible Fino Oyonarte, exbajista de Los Enemigos y partícipe de los nunca suficientemente valorados Clovis. Su único álbum hasta la fecha, Eterno saludo musical (a la venta en vinilo en sus conciertos), supone una auténtica e inesperada sorpresa por sus cualidades psicodélicas, sustentadas en un robusto armazón motorik que emparenta con la vertiente más hipnótica del krautrock.
Los granadinos Pájaro Jack ya habían puesto en circulación dos espléndidos epés digitales, Las luces y En los días de calor, cuando en 2010 ganaron, junto a Tannhäuser y también dentro del marco del Monkey Week, el concurso andaluz Desencaja. Su inmaculado folk-rock no encontró justa plasmación en el premio de aquel certamen -un disco compartido con el cuarteto sevillano-, pero sí lo hace ahora en un primer álbum homónimo con edición física inminente y ya disponible en su bandcamp. Actuarán en la sala Malandar a las 21:00 y con las entradas a 8 euros en venta anticipada (en Granada lo harán, el sábado 17, en la sala Planta Baja).
Por último, la sala Fanatic (en la calle Herramientas del Polígono Navisa), acoge a partir de las 22:00 un triple cartel idóneo para aventureros sonoros con mentalidad abierta: Orthodox, Monkey Priest y Blooming Látigo presentan en vivo sus respectivos nuevos trabajos discográficos. Al las 22:00 y con las entradas a unos ajustados 8 euros.
Blas Fernández | 28 de febrero de 2012 a las 8:55
“Lo de este disco han sido ganas de hacer música, algo que nos apetecía. Eso y dar con la gente adecuada en el momento oportuno”, apunta Andrés Herrera Pájaro (Sevilla, 1963) al respecto de Santa Leone, el álbum con el que vuelve a la actividad discográfica tras no pocos años de invisibilidad.
Blas Fernández | 1 de octubre de 2009 a las 9:44
Foto: Beatriz Carmona.
Sentencia. Orthodox. Alone Records. Rock / Experimental. LP / CD
Prepárese. Deseche cualquier idea preconcebida y aplíquese aquella vieja máxima que le aconsejaba amablemente: open your mind. ¿Listo? Vamos allá…
Si Gran Poder (2006) y Amanecer en puerta oscura (2007) constituyeron la particular aportación del trío sevillano a la agradecida y sorprendente labor de deslindar los márgenes de un género habitualmente tan denostado como el hevy-metal -tarea en cuya empresa fueron comparados de manera recurrente con coetáneos tan ilustres como Sun O))) o Boris-, Sentencia marca un notable punto y aparte en el que la adscripción genérica, defendida por el grupo quizás con más romanticismo que argumentos fehacientes, se diluye en la ambición de ir más allá, mucho más allá.
Esa ambición ya fue intuida por Julian Cope, padrino de la banda en el ámbito internacional; por Pedro G. Romero, el catalizador para la colaboración de Orthodox en El final de este estado de cosas de Israel Galván; por cualquiera con oídos curiosos y desprejuiciados, que descubría cómo el trabajo de la formación quedaba más cerca del post-rock -ya sabe, sea lo que sea eso- que de cualquier otra cosa.
Sentencia riza el rizo y en un arriesgado envite -no le quepa duda de que este disco va a sacar de quicio a más de un seguidor del trío- aparta las ya de por sí escasas convenciones manejadas por Orthodox para reinventar su estilo desde coordenadas inéditas. Esto es: Ligeti, Messiaen, Boulez, Stockhausen o Xenakis desde la vertiente académica, Coltrane desde el jazz, no sólo están más presentes, sino que a ellos se unen -¿consecuencia lógica de la fascinación del grupo por la música procesional?- los compositores nacionalistas españoles, dando forma a un conglomerado sonoro de una densidad ciertamente sobrecogedora.
Estructurado en torno a un corpus central de larga duración -Ascensión, de 26’27″, dividido en dos partes en la versión en vinilo-, precedido y seguido de sendas apostillas -Marcha de la santa sangre, que transmuta su inicial intención procesional en una suerte de banda sonora para spaghetti-western, y …y la muerte no tendrá dominio, con intimidante aire sacro servido por el órgano-, Sentencia esquiva cualquier previsión -la guitarra sólo aparece en el primer corte… ¿en un disco heavy? Vamos…- y abre la puerta a la aventura.
No es un disco fácil, no; es un disco intenso.
Blas Fernández | 18 de marzo de 2009 a las 10:39
Un total de 22 grupos de pop y rock participarán en la segunda edición del ciclo musical Sevilla Indiferente, que arrancará el próximo viernes con la actuación a las 22:00 en la explanada de Santa Justa, tras un recorrido en autobús descapotable desde la Avenida de la Palmera, de Los Sentíos y Pen Cap Chew.
Blas Fernández | 10 de diciembre de 2008 a las 0:03
Foto: Beatriz Carmona.
“Realmente somos un grupo atípico. Aunque suene feo decirlo, no creo que exista otro que haya estado consecutivamente en un festival de heavy metal, en uno de música contemporánea y en una bienal de flamenco”, reflexiona Marco Serrato, bajista de Orthodox, sobre la singular y ascendente trayectoria del trío sevillano, completado por Ricardo Jiménez (guitarra) y el jerezano Borja Díaz (batería).
Blas Fernández | 5 de noviembre de 2008 a las 0:43
Ilustración: Miguel Brieva
El nombre de Las Buenas Noches venía sonando en la escena sevillana de música independiente desde hace casi un par de años, pero fue a finales del pasado mes de agosto cuando su primer disco, Aventuras domésticas, constató que lo que se había gestado durante ese tiempo era algo realmente original: doce canciones de difícil categorización, entre el folk fronterizo y la reinterpretación de sones de la tradición popular -del blues a la copla-, enfrentadas con un amplio arsenal instrumental -charango, pianos de juguete, ukelele, banjo, dobro, xilófonos, cuatro, guitarras acústicas y eléctricas, bajo, contrabajo, batería…-.
Blas Fernández | 24 de marzo de 2008 a las 12:00

Por una u otra razón he acabado perdiéndome sus directos más recientes, lo cual, me temo, no ha hecho más que acrecentar mi curiosidad por su anunciado primer álbum, disponible, se supone, en breve a través de Discos Monterrey.
Con integrantes supervivientes de una formación anterior, Renochild, y en activo desde hace un par de años, la de los sevillanos Pony Bravo me resulta hoy una de las propuestas más atractivas surgidas en Andalucía en los últimos años. ¿Por qué? Porque a diferencia de los mencionados Renochild -notables en su capacidad para presentar canciones de brillante acabado, pero irremediablemente afectadas por la rémora de la excesiva identificación con sus referentes inmediatos-, Pony Bravo parece haber superado con creces las inevitables y necesarias etapas de aprendizaje para acabar encontrando eso tan difícil que solemos llamar voz propia.
Eso no significa que no reconozcan sus deudas e influencias -tampoco se cortan a la hora de reseñarlas: Can, Nina Simone, Serge Gainsbourg, The Doors, Son House, Bob Dylan, Van Morrison, Al Green, Pere Ubu, Talking Heads, Nick Cave, The Residents, Morente, El Beni de Cádiz, Radio Futura, Yo La Tengo, Kraftwerk, citan entre tantos otros-, sino que han entrado de lleno en esa fase, a la que no todos los músicos llegan, en la que el proceso de destilación produce algo genuinamente propio a partir de esencias ya conocidas.
Uno de los propósitos confesos de Pony Bravo -Daniel Alonso (voz y teclados), Darío del Moral (bajo y guitarra), Pablo Peña (bajo y guitarra), y Javier Rivera (batería)- es “intentar mezclar experimentación, investigación, humor y ritmo en canciones de rock, teniendo muy presente el rock andaluz que se hizo en Sevilla en los 70″, señas de identidad reflejadas con tino en su epé El miedo a nada, publicado en edición limitada y regalado con la entrada en una de sus últimas actuaciones.


Si unimos a eso un gusto puntillista y una probada voluntad de escapar de lo obvio para explorar arreglos y texturas imprevisibles -no es extraño en este sentido que nombren a Julio de la Rosa como otro de sus allegados-, una potente imagen gráfica -responsabilidad, como gran parte de las canciones, del propio Alonso- y una activa utilización de la red como fuente de recursos y conexiones, entenderemos fácilmente por qué Pony Bravo está levantando tanta polvareda en su galopada. Al menos, a mí me acrecienta y justifica la curiosidad frente a su primer álbum, Si me bajo de espaldas no me da miedo.
“Esta ciudad siempre ha dado músicos que borran las fronteras entre los supuestos sentires tradicionales y la urgencia de la música que les toca hacer en su tiempo”, me decía recientemente Pedro G. Romero a propósito de otros interesantes iconoclastas, Orthodox. Definitivamente pienso que Pony Bravo va en esa dirección.